martes, 17 de marzo de 2015

Trabajo femenino pasa desapercibido en Timor Oriental

 Las mujeres rurales de Timor Oriental trabajan duro, pero siguen postergadas. Crédito: Alexia Skok.

La brecha entre ricos y pobres en Timor Oriental tiene un impacto mayor entre niñas, niños y mujeres pobres, y en especial en zonas rurales. Ellas realizan grandes aportes, pese a que no siempre se reconoce su contribución a la reconstrucción de ese país de Asia sudoriental aún dominado por un discurso masculino.
Timor Oriental tiene el corazón en sus montañas sagradas, conocidas como “foho”, donde se organizó la resistencia contra la violenta ocupación de Indonesia de 24 años que terminó en 2002.
Bella Galhos fue una resistente. Después de que sus hermanos fueran asesinados y su padre torturado por los indonesios, ella se infiltró en el ejército, consiguió la confianza de sus superiores y logró que la mandaran como embajadora estudiantil a Canadá. Allí desertó y viajó por América del Norte denunciando las atrocidades que se perpetraban en su país.

“Wawata Topu es el vívido ejemplo de que el papel de las mujeres no es ‘marginal’ para nada”: Enrique Alonso.

Tras regresar en 1999, Galhos se convirtió en una defensora de la causa de las mujeres y los niños, así como del ambiente.
IPS conversó con Galhos por teléfono sobre su nuevo proyecto: unaescuela verde en la aldea montañosa de Maubisse.
Desde la montaña
“Tengo razones profundas para haber ido a Maubisse”, contó Galhos, “comenzando porque mi madre murió el año pasado y fue una gran maestra”.
“El lugar donde comencé el proyecto es conocido por haber sido la primera escuela para niñas de la zona. No quería perder el valor iniciado por mi mamá hace muchos años”, relató.
“Soy consciente de que al tema del ambiente no se le da importancia y temo que a la larga tengamos un gran problema en este país”, indicó.
“Quiero que los niños tengan un lugar donde puedan aprender a cultivar frutas y verduras”, explicó a IPS. Galhos también quiere capacitarlos para “la vida en paz, amor, gentileza, no solo hacia el ambiente, sino hacia las personas”.
Galhos señaló que las mujeres rurales deben afrontar varios desafíos, como la falta de acceso a la información y servicios de salud y la violencia doméstica.
Un trabajo en Dili no es para todo el mundo y se ve en las dificultades que tienen muchas personas procedentes del medio rural para conseguir un empleo en la capital.
Ella espera que la iniciativa se sostenga como empresa social, aprovechando la belleza y el potencial que tiene la zona para el turismo ecológico. Pero se decepcionó con la falta de ayuda económica del gobierno tras ocho meses de enviar propuestas a distintos departamentos.
“No es nada fácil y hay grandes obstáculos. Como mujer en un país dominado por hombres, básicamente no tengo a donde recurrir”, se lamentó.
Wawata Topu son las mujeres que pescan con arpón en Timor Oriental. Crédito: David Palazón.

El gobierno de Timor Oriental reservó parte de los ingresos procedentes de las reservas de crudo en el mar de Timor para el desarrollo del país.
Pero es preocupante que los fondos procedentes del petróleo se concentren cada vez más en las manos de unos pocos y no lleguen a las mujeres rurales pobres.
Galhos financia el proyecto de la escuela verde con su propio salario y con apoyo de amigos en el exterior.
“No veo a muchas mujeres en Timor Oriental haciendo lo que yo estoy haciendo ni logrando apoyo del gobierno”, observó. “Soy muy pesimista sobre las actuales autoridades, pero todavía trato de que vean” de qué se trata, apuntó.
Hasta el mar
En otro lugar de Timor Oriental, las mujeres bucean desafiando las narrativas masculinas dominantes, que no valoran el trabajo de la mujer.
Las buceadoras de Adara, en la isla de Atauro, se dieron aconocer en todo el mundo por el filme Wawata Topu, que recibió el premio a mejor documental extranjero de la American Online Film Awards, en Nueva York.
“Si revisa la bibliografía sobre el papel de las mujeres en el sector pesquero de Timor Oriental, verá que están ausentes”, observó Enrique Alonso, quien junto con David Palazón, fueron los directores y productores del filme.
“Algunos informes de los últimos años arrojan algo de luz, pero en general, las mujeres son totalmente invisibles”, remarcó Alonso en entrevista con IPS.
“En todo el país verá que las mujeres de las comunidades pesqueras tienen un papel crucial en la gestión de los ingresos del hogar, en la cría de ganado y en la confección de artesanías, el procesamiento de productos de la huerta y el secado de pescados, así como participan en la pesca costera estacional (como la cosecha de gusanos de mar), sobre todo en la recolección de mariscos y la que pesca en los arrecifes”, detalló.
“Hay una investigación realizada en el este de la isla principal, donde los especialistas describen el papel de las mujeres como ‘marginal’”, indicó.
“Wawata Topu es el vívido ejemplo de que el papel de las mujeres no es ‘marginal’ para nada” en el sector pesquero, remarcó Alonso. “El documental muestra que su trabajo es de primordial importancia no solo en lo que respecta a la producción de alimentos, sino también en la cadena de mercado”, subrayó.
Alonso indicó que las mujeres de Adara tienen que caminar varias horas los sábados para llegar al mercado donde venden el pescado.
“Ellas transportan y venden el pescado, también capturado por los hombres, en el mercado todas las semanas. De ellas dependen los ingresos de varias familias. Los niños y las niñas tienen que caminar una hora hasta la escuela por la escarpada franja costera. Si llueve es demasiado peligroso para que vayan”, apuntó Alonso.
“Son condiciones de vida muy duras. En ese contexto, las buceadores están entre los grupos más vulnerables”, subrayó.
El documental muestra cómo las mujeres de Adara se adaptaron a las duras condiciones y rompieron barreras de género al pescar con arpón.
“Como explica María (Cabeça) en el filme, una de las pioneras, ella comenzó a pescar porque tenía hambre. Desafió las barreras sociales y se unió a los hombres con el fusil de pesca marina”, relató Alonso.
“En el filme, las mujeres alzan su voz para ser escuchadas”, subrayó.
El acontecimiento más importante ocurrió en el Día Nacional de la Mujer Timorense, según Alonso.
“Ese día, el secretario de Estado para la Promoción de la Igualdad otorgó a María Cabeça y a Wawata Topu el Premio a la Mujer del Año. En cierta forma, el filme sirvió para colocar a la isla de Atauro y al documental en el mapa”, remarcó.
Publicado por IPS – Naciones Unidas – Lyndal Rowlands - Editado por Kitty Stapp / Traducido por Verónica Firme – 17/03/15 -



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