martes, 1 de agosto de 2017

Sí, también hay mujeres que pagan por tener sexo con otras mujeres

Imagen vía Getty
Aunque son una minoría, la realidad de las mujeres que pagan por sexo es más común de lo que crees. Algunas trabajadoras sexuales aplican, incluso, tarifas de descuento exclusivas para mujeres. 
Algunas mujeres llegan un día, de repente. O de rebote, con la pareja. Otras lo buscan directamente en Internet: teclean sus fantasías o lo que creen que son sus fantasías. Tal vez reprimidas durante años de matrimonio feliz, dos críos y vacaciones en la playa. Obtienen una cara, un cuerpo, un teléfono y llaman. Conciertan una cita. Ellas también. Hay mujeres que pagan servicios sexuales con otras mujeres. No son muchas, no al menos que se sepa, no al menos de forma tan visible. Pero las hay.
Marina* (nombre ficticio) tiene 34 años, es venezolana y se define como pansexual, esto es, siente atracción sexual independientemente del género. Hace un par de años emigró a Buenos Aires y fue ahí donde empezó a entablar contacto con colectivos punk y queer.
Marina es artista y desarrolladora y durante muchos años, en su ciudad natal, vivió reprimiendo completamente su sexualidad. “ ¡Con mi madre llegamos a bromear de que yo era omnívora porque nunca tenía pareja ni manifestaba atracción por nadie!”, dice entre risas por conversación telefónica. Pero claro que no era omnívora. Cómo iba a serlo.
Eso era solo lo primero que se le pasaba por la cabeza a una adolescente que creció en el seno de una familia de mormones en Caracas. Es por este mismo motivo por lo que prefiere mantenerse en el anonimato.
Su llegada a Argentina supuso, en gran medida, una especie de liberación en todos los aspectos. Marina empezó a sentirse libre de moverse en espacios que tal vez antes no frecuentaba e incluso desarrolló una app para las trabajadoras sexuales, un botón que les permite pedir auxilio en caso de peligro.
Me di la libertad de explorar abiertamente mi sexualidad, sin ningún tapujo. He probado un poco de BDSM, roleplay, etc. Siempre que solicité servicios las invitaba a cenar, nos tomamos algo y luego al hotel
Fue en ese momento cuando conoció a trabajadoras sexuales sindicalizadas. Eran mujeres de carne y hueso. Algunas eran sus amigas. No tenía nada que ver con esa imagen abstracta de chicas con apodos que conocía en las páginas de periódicos. Un día pensó: “ ¿Por qué no probarlo?
 “¿Cómo te contacta la gente? ¿Cómo te debería contactar yo si quisiera tener una cita contigo?, le preguntó un día Marina a una conocida suya.
Desde esa primera vez volvió a contactar entre unas diez o doce veces más. Algunas veces chicas conocidas, otras no. “ Me di la libertad de explorar abiertamente mi sexualidad, sin ningún tapujo. He probado un poco de BDSM, roleplay, etc. Siempre que solicité servicios las invitaba a cenar, nos tomamos algo y luego al hotel”, explica Marina a Playground.
Para ella existe un tabú en torno a la sexualidad femenina que se manifiesta también dentro del trabajo sexual. “ Se vive como un tabú, a algunas mujeres ni se les pasa por la cabeza que ellas también pueden pagar por sexo”.
Me contó que fue madre hace poco y que le gustan las mujeres, pero que no sabe cómo encararlas. Le parece buena opción pagar por este servicio ya que le facilita el acercamiento para cumplir su fantasia
“A las mujeres se nos enseña a acceder a la sexualidad a través del amor romántico y de la seducción. El acceso a nuestra sexualidad tienen que pasar por la aprobación de otro: de ahí que nos eduquen para gustar”, explica Saisei-Chan, trabajadora sexual con tres años de experiencia en el sector. Saisei-chan ha tenido alrededor de diez clientas mujeres.
Y hay experiencias de todo tipo: “ La mayoría vinieron en pareja, solo recuerdo a tres que viniera solas”. Las edades eran muy variadas de entre los 20 y los 50 años.
Saisei-chan recuerda el caso de una mujer lesbiana que descubrió a través de su encuentro con ella su verdadera orientación sexual. “Descubrió que eso implicaba deshacer toda su vida: su matrimonio, su familia”, explica. Saisei defiende que la prostitución permitió a esa señora conocer  una faceta que sus circunstancias personales no le permitían.
Nadia Karenina tiene 28 años y se ha encontrado con dos clientas mujeres en el poco más de año y media que lleva en la profesión. Ella diferencia muy claramente esas dos mujeres: “ Por un lado, está una mujer de 24 años. Me contó que fue madre hace poco y que le gustan las mujeres, pero que no sabe cómo encararlas. Le parece buena opción pagar por este servicio ya que le facilita el acercamiento para cumplir su fantasia”.
Por otro lado, sus otros clientes son una mujer de 50 años y su marido con los que ya se ha encontrado unas cuatro veces: “Ella cumple un rol más complaciente hacia su pareja con la fantasía que él propone. No es ella quien toma la iniciativa a mi parecer”, explica. La idea de cumplir fantasías en pareja es algo relativamente nuevo.
O es así como lo percibe la Srta. Rius, una madame que regenta una casa de citas emblemática en Barcelona desde hace más de 40 años. Rius asegura no haberse encontrado nunca con una clienta mujer; “si en cambio, desde los últimos cinco años, cada vez es más frecuente que vengan mujeres para tríos en el día del cumpleaños de alguno de los dos”.
A veces, puede empezar como trío, pero acabar en experiencia en solitario. Esto es lo que le pasó a Shirley, una trabajadora sexual transexual de Barcelona. Ella tiene pocas clientes mujeres —”¡ojalá fueran más!”—, pero a una de ellas la conoció primero a través de su pareja.
Luego, esa misma mujer, la llamó porque quería quitar al marido de la ecuación y quedar con ella a solas. 
“En mi caso, además, es particular. Vienen buscando algo específico, al igual que los hombres, vienen buscando a una mujer con “sorpresa”. Dentro del sector femenino esto se ve como algo más nuevo. Esa posibilidad de estar con una trans es una fantasía a la que acceden más fácil los hombres a través del porno. Para ellas es todo un descubrimiento”, explica Shirley.
Esa posibilidad de estar con una trans es una fantasía a la que acceden más fácil los hombres a través del porno. Para ellas es todo un descubrimiento
En su caso, existe además un estigma entre las propias mujeres trans: algunas de ellas prefieren no aceptar a las mujeres. “Porque creen que pueden sentir su feminidad cuestionada si aceptan a una mujer, pero para mí nada que ver, la feminidad no tiene nada que ver con eso”.
Recientemente, un hilo de la comunidad online Reddit discutía precisamente sobre las mujeres que pagaban por sexo a otras mujeres. Varias trabajadoras sexuales compartían algunas de sus experiencias con clientas mujeres con total sinceridad. Y también hablaban de las diferencias que percibían entre sus clientes hombres y mujeres.
Algunas de ellas aludían con frecuencia al concepto de ‘chica guay o enrollada’, esto es, un tipo de mujer que recurre a ellas solo para complacer las fantasías de su marido, “para hacerse la divertida”.
También parecía existir cierto consenso, además, en que a prácticamente todas ellas les gustaría tener más mujeres clientas.
 El trato es distinto. Ellas buscan sexo, pero también buscan complicidad, hablan más. Con las mujeres te lo tienes que trabajar un poco más. Es casi como una relación de amistad”, explica Shirley a quien le gustaría que más mujeres contactaran con ella porque lo disfruta más. 
Saisei-chan  no percibe tantas diferencias entre un sexo u otro, pero también admite que le gustaría tener a más mujeres entre sus clientes. A hora está formando en un tipo de masaje tántrico especializado en el placer femenino.
El trato es distinto. Ellas buscan sexo, pero también buscan complicidad. Hablan más. Con las mujeres te lo tienes que trabajar un poco más. Es casi como una relación de amistad
Para Marina, la mujer venezolana del principio cuya sexualidad se vio fortalecida gracias a estos encuentros, la clave está en la naturalidad de estas citas. En la conexión. Las citas no son frías ni impersonales. “ Hay ternura, hay besos, hay caricias, hay abrazos, nos decimos cosas lindas sin que sea ridículo. A veces se nos olvida que ellas también son personas con sentimientos”. Marina valora la experiencia con las profesionales porque gracias a ello reforzó su autoestima y sus dotes en la cama. "¡Mi pareja ahora me dice que yo debería monetizar mi talento!".
Otro aspecto desconocido es que muchas de las trabajadoras sexuales aplican tarifas reducidas a las mujeres. “Aplicamos cierta sororidad para que a las mujeres que quieren venir les salga más barato”, cuenta Shirley. A las mujeres les cobra la mitad por encuentro. Espera que así se animen más: no solo porque las prefiere por su orientación sexual, sino porque es su forma de intentar contrarrestar la brecha salarial en el mercado.
La trabajadora sexual Maria Riot, que ha estado con más de una veintena de clientas, también aplica descuentos: “Las mujeres siempre hemos tenido menor poder adquisitivo y a día de hoy seguimos accediendo a puestos peores pagados. Muchas no pueden siquiera pensar en pagar una relación sexual. Es por eso por lo que yo hago descuentos a mujeres, lesbianas y trans”.

Publicado por Play Ground – Anna Pacheco – 19/06/17 -

Sin las mujeres privadas de su libertad, la lucha del #NiUnaMenos “está incompleta”

El Colectivo de Educación Popular en Cárceles “Atrapamuros” puso en marcha la “Semana de visibilización de las violencias en las mujeres privadas de la libertad” con una campaña por las redes sociales, pegatinas callejeras y una charla con mujeres que transitaron el encierro para el jueves.
“Quisimos aprovechar la bronca y las ganas de activar del #NiUnaMenos para hacer visible lo que le pasa a las mujeres privadas de libertad. Acá estamos las mujeres presas y también tenemos muchas cosas que decir”, afirmó el lunes a Contexto Juana Saraví Tammone, integrante de “Atrapamuros”, al explicar los motivos por los cuales el lunes lanzaron una serie de actividades para dar a conocer la realidad que viven las mujeres dentro de las cárceles.
La realidad es que el 61% de las mujeres privadas de su libertad cumple prisión preventiva, es decir que no tienen todavía condena firme; el 60% de las mujeres privadas de su libertad no recibe toallas femeninas, papel higiénico, tampones, cepillo de dientes o jabón, precisó Saraví Tammone, basándose en datos del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP).
Esas cifras más que ilustrativas de lo que les toca vivir diariamente a las mujeres en situación de encierro en Argentina figuran en pequeños afiches que “Atrapamuros” pegó por todo el centro de la ciudad para hacer visible lo que pasa, por ejemplo, dentro de las cárceles de mujeres cercanas a La Plata. Las unidades penitenciarias son la 8 y la 33 de Los Hornos (en esta última están las mujeres con hijos de hasta cuatro años) y el anexo de mujeres en la Unidad 45 de Melchor Romero.
Antes de llegar allí, ocho de cada diez mujeres trabajaban en tareas precarias y mal pagas como empleadas domésticas, changas, prostitución, talleres de costura u operarias de fábrica, precisó la activista de “Atrapamuros”, para quien los datos antes mencionados “ponen en evidencia la especificidad que adquiere la violencia que se ejerce sobre las mujeres: por ser mujeres y por estar presas”.
“La gran mayoría de las mujeres detenidas eran sostén de familia cuando fueron detenidas. Eran jefas de hogar, económicamente o al cuidado de la familia”, precisó, antes de subrayar la situación de las mujeres encarceladas con sus hijos. “A ellas les cae además el estigma de ser ‘mala madre’” porque “rompen con la imagen de la madre pura, blanca y sumisa”, aseguró.
“Vemos que no se habla demasiado de la realidad de las mujeres presas, inclusive hacia el interior del movimiento de mujeres feminista”, afirmó la integrante de este colectivo del que participan en su mayoría alumnos de diversas carreras de la UNLP, como Historia, Sociología, Comunicación Social, Trabajo Social y Derecho. También lo integran jóvenes que no estudian en el ámbito universitario.
La pegatina de afiches que llevaron adelante el viernes, en vísperas de la tercera marcha del Colectivo NiUnaMenos, que en La Plata reunió a unas 10.000 personas, mujeres en su gran mayoría, fue acompañada desde el lunes por una campaña en las redes sociales, en particular a través de la página de Facebook de esta organización (Atrapamuros educación popular en cárceles).
El cierre de la semana será el jueves, con una charla-debate titulada “Ni Una Menos: experiencias y resistencias en la cárcel de mujeres”, que tendrá lugar a las 18 hs en la Facultad de Trabajo Social, en 9 y 63. “Allí estarán mujeres que transitaron el encierro o que estudiaron la cárcel”, explicó.
En el panel estarán María Belén Del Manzo, profesora de Psicología e integrante del proyecto de extensión “Mujeres (des)habitando encierros” de la Unidad 33 de Los Hornos, Sol Calandria, historiadora e investigadora de la temática, y Nora Calandra, integrante de la Red de Niñez encarcelada.
La campaña, centrada en difundir “datos duros”, también quiere contar historias de vida “para dar cuenta de las cadenas de violencia que no sólo se reducen al momento de estar privada de la libertad, sino a las violencias extendidas en el tiempo antes de ir a la cárcel”, concluyó Saraví Tammone.
Más de 1.400 mujeres están en situación de encierro en unidades carcelarias de la provincia de Buenos Aires, donde se reproducen permanentemente los mecanismos de violencia de género de la sociedad patriarcal.
Justamente, entre otros reclamos, el documento del Colectivo NiUnaMenos hecho público el sábado en el marco de las marchas que tuvieron lugar en cientos de plazas de todo el país plantea las “capacitaciones obligatorias en la temática de violencia machista al personal del Estado, a los agentes de seguridad y a los operadores judiciales, así como a profesionales que trabajan con la temática de violencia en diferentes dependencias oficiales de todo el país”. 

“La enorme movilización del 3 de junio, en la que dijimos basta de violencia hacia nosotras, nos deja la tarea de recuperar a las mujeres privadas de su libertad como sujetas con posibilidades de ejercer cuotas diferenciales de poder, aun en una situación altamente restrictiva”, afirmó Saraví Tammone. “Sin ellas, la lucha está incompleta”, concluyó.
Publicado por ConTexto – La Plata – Gabriela Calloti – 06/06/17 -



¿Por qué los hombres matan a las mujeres? Son los primeros avances y resultados de un proyecto de investigación inédito en España: 500 personas revisan, uno a uno, cientos de “homicidios de pareja”. El objetivo, predecirlos

 Momento en que retiran el cuerpo de una mujer asesinada por su pareja en Barcelona en 2014. ALBERT GARCIA EL PAÍS
Todo arranca lanzando al aire una pregunta casi siempre obviada bajo la etiqueta de “crimen machista”: ¿Por qué las matan?
El apartado de homicidios titulado “violencia de género” suma una media de 60 muertes de mujeres al año en España. Desde el caso del tipo que un buen día le dio un golpe mortal a su mujer en la cabeza y después la descuartizó para deshacerse del cadáver; hasta el del buen padre con el divorcio atragantado que una noche, henchido de ira, entra en la casa de los suegros y se lia a cuchilladas con toda la familia; pasando por el caso del malote del pueblo, que coquetea con las drogas, de vez en cuando se le va la mano, entra y sale de prisión y acumula órdenes de alejamiento que incumple —incluso con el consentimiento de ella—, hasta que un día la mano se le va del todo y acaba matándola.
Frente a la idea generalizada —e impartida en universidades— de que la violencia de género implica una escalada (tensiones, agresiones verbales, físicas, falsa luna de miel y manipulación emocional...), existe un dato novedoso y desconcertante: en el 45% de los casos los hombres que asesinaron a sus parejas no tenía ningún antecedente violento conocido, entrarían dentro de un amplio grupo que podría calificarse como agresores "ocasionales" y, por tanto, impredecibles.
La etiqueta global de “violencia de género” incluye todos los “homicidios de pareja” y se ha demostrado útil para llevar esa macabra contabilidad, pero inútil para atajarla, porque el número apenas varía año a año: 60.

Un análisis pormenorizado de los casos puede arrojar algunas claves. Eso han pensado en la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior. Y se han puesto a revisar uno a uno. Tienen ya 42 casos cerrados y más de cien en estudio. Y pretenden llegar a los 200 a final de año. El objetivo es lograr prevenir los crímenes detectando y sumando indicadores de “riesgo homicida” en las comisarías y cuarteles donde se realizan las denuncias.
Según las primeros análisis del minucioso trabajo, habría un 20% de agresores que podrían considerarse "sociópatas", hombres con dificultades de integración social, con antecedentes penales o policiales; un 30% que serían inestables emocionalmente. Y un 5% podría clasificarse como psicópatas.
Aunque las revisiones de casos no terminarán hasta final de año y los resultados del estudio vendrán después, ya hay una primera conclusión: “No hay un patrón único, la violencia de género no se puede tratar como un fenómeno homogéneo, porque es heterogéneo y multicausal”, coinciden los expertos. “Decir que todo es machismo es quedarse en la superficie, hay que averiguar qué detona esa agresividad mortal”, señalan los coordinadores del proyecto, el comandante de la Guardia Civil y doctor en psicología José Luis González y el policía y doctor en psicología Juan José López-Ossorio, de la Unidad Central de Familia y Mujer (UFAM), ambos con media vida analizando la violencia en la pareja.

Las variables psicosociales más comunes a todos los casos analizados servirán de indicadores para mejorar la llamada “Escala del Riesgo Homicida".
”. En el caso de ellos, factores como una “socialización en cultura sexista, aumento de discusiones, proceso de separación con o sin hijos, infidelidades (más si el despechado es él), escasa tolerancia a la frustración, sensación de abandono o de pérdida, estrés, rumiación de pensamiento...”. Y en el caso de ellas: “Maltrato previo, baja autoestima, ser dependiente (emocional o económicamente), falta de apoyo social/familiar, situación de inmigración, adicciones...”
Lo que sigue son tres ejemplos resumidos de esta macroinvestigación. Los datos más reveladores se obtienen con entrevistas al entorno de la pareja: familiares, amigos, exparejas, compañeros de trabajo, médicos, asistentes sociales... EL PAÍS tuvo acceso a muchas de ellas, irreproducibles literalmente por una cláusula de confidencialidad.

Caso 1. Una 'carnicería’ sin violencia previa.
Se habían conocido hacia poco y se habían ido a vivir juntos al quedarse ella embarazada. Peruana con tres hijos de una pareja anterior y sin permiso de residencia en España, ella. Había llegado al pueblo desde una casa de acogida tras haber sido ya víctima de violencia de género. Él regentaba una carnicería y tenía una buena situación económica. Parecía que todo iba bien, hasta que una buena mañana, en el trasiego de una discusión, él la golpea y la mata.
Metió el cuerpo en su coche y lo arrojó a una buitrera. Luego se lo pensó mejor y lo despiezó como a una vaca y lo enterró. En los siguientes días mintió a los hijos y a los amigos y dio versiones contradictorias: “Está en el hospital”; “Está de viaje”… Incluso se mandó a sí mismo mensajes desde el móvil de ella y también a su madre: “Mamá, estoy en las Islas Griegas”. Pero ésta, extrañada, denunció la desaparición de su hija.
Él “de bueno era tonto, le debía dinero todo el pueblo”, dicen. “Estaba muy enamorado, se enfrentó a su padre por ella”. “Hasta se hizo amigo de la expareja de ella”. “Y llevaba a sus niños al colegio”. Él “estaba en una peña, nunca se metió con nadie”... Palabras de familiares y conocidos.
Así que él, sin antecedentes violentos, no confesó el crimen hasta 25 días después. Su versión, ya en prisión, es que aquella mañana habían discutido porque ella —que solo ingresaba la pensión que le pasaba su ex por los tres niños— quería que se fueran de viaje. Él quería quedarse para las fiestas del pueblo y servir la carne. Entonces ella le “amenazó” con denunciarle por violencia...
Algunas conclusiones del informe elaborado por la psicóloga Maria Luisa Alcázar, experta en Análisis de Conducta en la unidad técnica de Policía Judicial de la Guardia Civil, señalan en lo que se refiere a él: “Violencia situacional, falta de habilidades para gestionar conflictos (siempre huía), incapacidad para decir “no”, elevada necesidad de aceptación social (contradicción con valores socialmente aceptados), sensación de acorralamiento, dificultad para la expresión emocional...”. Y en el caso de ella: “Falta de apoyos familiares, hijos a su cargo, embarazo, dependencia económica, adicciones, antecedentes de violencia, situación de inmigración...”

Caso 2. Ella y sus hijos sobreviven.
“Lo raro es que era papá”. “Lo raro es que era papá”, dice el niño de ocho años al día siguiente de los hechos. “Cuando llegué al cuarto vi que estaba pegando a mamá con un cuchillo y que su novio estaba tumbado en el suelo con sangre en la tripa y yo le dije a mi padre: “¿Pero qué haces, tú eres tonto? Y se fue”.
“Fue mi primer novio”, cuenta ella, que sobrevivió a sus puñaladas. “No tenía amigos, era controlador y celoso”, dice. “Empezó a humillarme, a vigilarme y a aislarme”, continúa. “Una vez me sacó de la cama de los pelos, me fui un par de días a casa de mis padres y regresé porque me convenció, hasta que pedí el divorcio”, asegura. “Esa noche se enteró de que yo iba a obtener un cargo político”, subraya. Y concluye: “No denuncié porque creí que sería contraproducente, no le vi venir”.
Las conversaciones con personas de su entorno revelan que las discusiones comenzaron cuando él le pilló un mensaje de un tercero. Ella pidió el divorcio y comenzó una nueva relación “con el de los mensajes” a la par que despegaba su carrera política. Él aceptó la situación de muy mala gana, crisis de ansiedad incluidas y amenazas de suicidio mediante. Él se quedó en la aldea, en el domicilio familiar, con las monsergas de su madre. Ella se quedó el coche que tanto le costó comprarse. Él le pasaba la pensión a los hijos, los recogía y devolvía los fines de semana, y se quejaba de que siempre iban igual vestidos. No tenía ningún rasgo de violencia previo.
El informe de la capitán y doctora en Psicología Maria José Garrido, señala como posibles factores de riesgo “la importancia de la personalidad: de corte introvertido, el neuroticismo (rumiaciones, tendencia a la preocupación), aislamiento...”, apunta. “Una persona que no ventila sus problemas acaba convirtiéndose en una bomba de relojería”. Mató al novio de su exmujer, y al padre y al hermano de ella al tratar de detenerle.

Caso 3. 49 denuncias. La “escalada de violencia”.
“Ya me la he cargado, ya está, me tiene en un sin vivir con denuncias por todos lados”. Es un fragmento de la llamada que él hizo de madrugada al 112. Los años de vaivenes de la pareja eran conocidos por todo el pueblo. El sistema informático del puesto de la Guardia Civil registró 49 denuncias.
El agresor acumulaba 14 delitos por quebrantamiento de órdenes de alejamiento, en ocasiones “con el beneplácito de la víctima”, según informes policiales. Ella le visitó hasta 17 veces en la cárcel, incluso con el hijo de ambos, y le escribía cartas de amor. Él se divorciado de otra pareja por violencia de género.
La noche de los hechos se encontraron en un bar del pueblo. Ella le dijo que se fuera o llamaba a la guardia civil. Él le dijo que llamase a quien quisiera, que era su cumpleaños. Acabó matándola a golpes en la calle.
“Era ella la que le perseguía”, dicen vecinos del pueblo, “les pierde el alcohol”. La hija mayor la describe como “buena, con un pronto malo, depresiva por los impagos, pero ilusionada con otra relación”. De él: “Malo, obsesionado con mi madre, cocainómano, manipulador y agresivo”. Los hermanos de ella dicen que “era irresponsable e impulsiva” pero niegan estar al tanto de su relación. Los amigos le describen a él como “un maltratador de libro”. “Trabajador pero bebedor”; “con pocos amigos”; “encantador pero muy irritable”.
La psicóloga que la atendía la veía “indefensa, cuestionada por el pueblo y dependiente”.
¿Por qué esa noche? ¿Qué detonó la violencia mortal? “Él vio frustrada sus expectativas de pasar esa noche con ella”, dice el Informe de la capitán y psicóloga Cristina Gayá. “Ambos eran conscientes de que esa relación estaba terminando y buscaban alternativas sentimentales”. “A él, educado en una cultura machista, le llegaban en ese momento condenas tardías y teme perder contacto con su hijo”. “Ella sufre un aislamiento sociofamiliar que la hace vulnerable. Y él carece de apoyos reales”. Un cóctel que agitado con alcohol fue mortal.

UN MÉTODO CIENTÍFICO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

P.O.D.
Los hechos son tozudos. La mitad de las muertes violentas de mujeres en España son a manos de sus parejas o exparejas. Son asesinadas una media de 60 mujeres al año en nuestro país. A 9 de julio de 2017 vamos por la víctima número 32 y ha habido un incremento del 20% en el número de denuncias (40.509 en el primer trimestre). Solo el 1,3% las realizan familiares o personas del entorno de las víctimas. El resto, o las hacen ellas mismas o directamente la policía. El 70% de las mujeres agredidas son españolas y un 30% extrajeras. Los datos no varían mucho año a año.
Los homicidios de pareja son un fenómeno tan alarmante por su idiosincrasia como constante y complejo. Desde la Secretaria de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, y mientras se concreta o no ese pacto de Estado en ciernes, se han propuesto aplicar un método científico a la violencia de género para averiguar qué detona cada crimen. Y han implicado a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (Policía y Guardia Civil), al Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género (CGPJ), a la Fiscalía, a Instituciones Penitenciarias, a catedráticos de universidades y a alumnos de postgrado de psicología y criminología de toda España, y a colegios de psicologos y anatomía forense. Se han propuesto revisar pormenorizadamente al menos 200 casos, ocurridos entre 2010 y 2016 ya condenados, para sacar conclusiones que permitan prevenir los homicidios.

En estos momentos hay 300 “revisores”, la mayoría estudiantes de posgrado tutelados por catedráticos y psicólogos de la Policía Nacional y Guardia Civil, que comienzan realizando un concienzudo análisis de toda la documentación existente sobre el homicidio en cuestión (policial, judicial, asistencial...) y concluyen en la cárcel entrevistando al asesino, previo paso por los entornos de víctima y agresor.
“En la mayoría de los casos no hay escalada de violencia, lo que les convierte en difícilmente detectables con los parámetros que utilizamos para valorar el riesgo homicida actualmente, eso es lo que queremos mejorar”, explica José Luis González, coordinador de todo el proyecto de investigación.
“Las explicaciones de cómo y por qué ocurrió el homicidio nos sitúan ante un fenómeno poliédrico”, comenta Juan José López-Ossorio, la pata de la Policial Nacional en este macroestudio. “Es probable que lleguemos a una clasificación de tipologías de agresores basada en esas diferentes explicaciones del crimen: desde uno con una demencia senil, hasta el que no tiene rastro de violencia”, coincide. “Desgraciadamente, hay que asumir que una persona normal puede hacer cosas que no son normales”, agrega.
Los revisores son entrenados en la elaboración de entrevistas, para obtener de información fidedigna de los familiares y de personas del entorno de la víctima y el agresor, o de ellos directamente, en caso de que estén vivos. Todo se graba. Y, finalmente, elaboran un perfil psicosocial de ambos y unas conclusiones que expliquen qué pudo desencadenar el luctuoso hecho, identificando factores de riesgo que pudieron precipitar el crimen. Cada día se suman equipos y casos nuevos, a la vez que se van cerrando otros y se hacen puestas en común periódicas en Madrid para unificar criterios.

Medidas dirigidas a ellos
“Es la primera vez que se hace algo así en España, donde es obvio que cometemos errores porque tenemos 60 mujeres muertas al año”, señala Enrique Carbonell, director del Instituto Universitario de Criminología de la Universidad de Valencia, implicado en el proyecto.
“Sabemos mucho de cómo la mató, pero no sabemos por qué, qué sucedió, que pasó esos días anteriores, por qué ellas no les ven venir”, apunta. “Me interesa esa parte predictiva y, aunque soy un optimista moderado, ya aparecen índices que tienen que ver con la personalidad y el comportamiento de los agresores que pueden dar lugar a medidas dirigidas a ellos, no a ellas”.
Y concluye: “Este proyecto no va a resolver el complejo problema de la violencia de género, pero va a ayudar a mejorarlo, solo un 10% de mejoría, son seis mujeres muertas menos al año”.

Publicado por El País – España – Patricia Ortega Dolz – Madrid – 10/07/17 -

Pequeñas productoras lideran agricultura sostenible en Zimbabwe


El Programa Mundial de Alimentos apoyó a 95.000 personas en Zimbabwe en 2016 mediante la recuperación o creación de activos comunitarios, como los sistemas de recolección de agua. Crédito: PMA.
“¿Quiere tomates o boniatos (batatas)? ¿Cuánto tiene?”. Los gritos de las vendedoras se oyen desde lejos a medida que uno se aproxima a Domboshawa, una localidad 30 kilómetros al noreste de la capital de Zimbabwe, Harare.
Decenas de mujeres y niños que cargan con verduras, bolsas de boniatos y recipientes llenos de productos agrícolas gritan por encima del estruendo de los vehículos en movimiento, con el fin de vender sus productos a cambio de una reducida ganancia.
"Los hogares y las comunidades se han comprometido a promover prácticas no opresivas, que reconocen la importancia de compartir roles": Ali Said Yesuf.
Tsitsi Machingauta, de 32 años y propietaria de una granja de dos hectáreas en la zona, se queja de los numerosos problemas que padecen los pequeños agricultores, que van desde la podredumbre de los productos en los campos debido a las fuertes lluvias que el país experimentó este año, hasta la mediocre red vial que restringe su acceso a los mercados.
“Incluso cuando las cadenas de supermercados nos compran productos, pagan muy poco porque no tenemos poder de negociación. Debido a las limitadas ganancias, apenas podemos ganarnos la vida y ni que hablar de enviar a nuestros hijos a la escuela”, aseguró Machingauta a IPS.
La mujer, fundadora y directora del Sindicato Agrícola de Mujeres, una organización que apoya a las pequeñas agricultoras en Domboshawa, explicó cómo la falta de conocimiento para aprovechar la tecnología y el tiempo limitado para acceder a la capacitación, además de las consecuencias del cambio climático, agravaron la situación de las mujeres en la zona.
Según el Ministerio de Asuntos de la Mujer, Género y Desarrollo Comunitario de Zimbabwe, las mujeres constituyen 70 por ciento de la población rural y 86 por ciento de ellas se dedican a la agricultura. Pero de los pequeños agricultores que se beneficiaron del programa de reforma agraria estatal, solo 18 por ciento eran mujeres.
Un estudio realizado en 2016 por la Cámara Nacional de Comercio sobre mujeres emprendedoras reveló que pocas de las numerosas pequeñas agricultoras cumplen con los rigurosos requisitos que exigen los bancos para concederles un préstamo. Por eso es más probable que las mujeres operen en el sector informal.
Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre pequeños propietarios y agricultores familiares, si las agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres podrían aumentar el rendimiento en sus establecimientos entre 20 y 30 por ciento, lo cual sacaría de la pobreza a entre 100 y 150 millones de personas.
Ali Said Yesuf, asesor técnico de la FAO, dijo a IPS que el Departamento de Desarrollo Internacional de Gran Bretaña financió 72 millones de dólares para implementar el Programa de Subsistencia y Seguridad Alimentaria (LFSP) con el fin de aumentar la productividad y los ingresos agrícolas, mejorar la seguridad alimentaria y nutricional y reducir la pobreza en las zonas rurales de Zimbabwe.
“El LFSP abordará activamente las limitaciones específicas que enfrentan los pequeños agricultores, particularmente las mujeres, a la hora de mejorar la productividad de sus granjas y participar en los mercados”, según Yesuf. El proyecto abarca ocho distritos en Zimbabwe.
Las intervenciones tienen en cuenta las limitaciones temporales, que son consecuencia de las numerosas responsabilidades domésticas que recaen sobre las mujeres. El LFSP promueve tecnologías que ahorran mano de obra, tales como la mecanización en la agricultura de conservación, las descascarilladoras y las tecnologías de extracción de agua, así como estufas de madera más eficientes.
Los servicios de extensión y de capacitación se realizan cerca de los hogares para evitar interrupciones en las rutinas de las mujeres, explicó Yesuf.
“Las cadenas de valor como las aves de corral – pollos de engorde y autóctonos – y el maní, que se perciben como un dominio de las mujeres, también reciben preferencia. Esto les permite tener cierto control sobre los ingresos derivados”, añadió.
El LFSP también asegura la participación de las mujeres en la toma de decisiones, como su pertenencia a comités rurales, consejos de ahorro y préstamo y asociaciones de productos básicos, y en el trabajo con mujeres y hombres para integrar las relaciones de género dentro del hogar.
El programa también promueve mejorar el conocimiento de las mujeres sobre los mercados.
El LFSP aplica el enfoque conocido como Sistemas de Aprendizaje de Acción de Género, que brinda espacios seguros para que las comunidades integren la toma de decisiones y las relaciones de poder.
Así, “los hogares y las comunidades se han comprometido a promover prácticas no opresivas, que reconoce la importancia de compartir roles”, afirmó Yesuf.
A medida que las mujeres son conocidas por sus buenas prácticas de ahorro, el LFSP ha mejorado y construido estas iniciativas mediante el ahorro y los préstamos internos a través de la capacitación y el desarrollo de capacidades y la introducción de actividades generadoras de ingresos.
Las mujeres de la provincia de Midlands han transformado sus vidas con el proyecto de Extensión y Capacitación para la Agricultura Rural del LFSP, como le sucedió al grupo de ahorro y préstamo de Vavariro.
“Comenzamos contribuyendo pequeñas cantidades de dinero, desde tres dólares por persona”, informó Virginia Gomana, una integrante del grupo.
“Ahora nos aventuramos en grandes proyectos que nunca pensamos que haríamos, como la cría de cabras y la horticultura, y esto nos permitió tener nuestros propios hogares. Vavariro también se convirtió en una plataforma donde podemos intercambiar ideas, fortalecer nuestras habilidades”, agregó.
Yesuf dijo que también se recurrió a las instituciones financieras para apoyar mejor las necesidades de estas mujeres. “Las mujeres acceden a préstamos de instituciones microfinancieras… con garantías grupales”, explicó.
Publicado por IPS – Harare – Sally Nyakantyanga – 07/06/17 - 

ONU La violencia doméstica es una forma de ejecución arbitraria

Los gobiernos deben hacer más para combatir las tasas de violencia sumamente desproporcionadas que sufren las mujeres, reconocimiento de ataques contra ellas como violaciones de derechos humanos y asesinatos domésticos como ejecución arbitraria
"Es hora de reconocer que los homicidios relacionados con el género, como la violencia doméstica e íntima, los asesinatos por honor o los asesinatos de personas LGBTQI, también pueden equivaler a ejecuciones arbitrarias".
Los gobiernos deben prestar mayor atención al papel importante que desempeña el género en la probabilidad de que las personas sean privadas arbitrariamente de su derecho a la vida.

Dijo que hay evidencia inconfundible del riesgo desproporcionado de las mujeres de sufrir daño y violencia. Las estadísticas mundiales muestran que casi la mitad de las víctimas de homicidios de mujeres son asesinadas por familiares o parejas íntimas. Cuando se agrega a otros factores como raza, etnia, religión, clase, discapacidad o orientación sexual, el género es fundamental para determinar el riesgo y la previsibilidad del daño, incluyendo los asesinatos".

Su informe destaca que las violaciones del derecho a la vida basadas en el género provienen no sólo de actos intencionales, sino también de la falta de condiciones y servicios básicos que garanticen la vida, como el acceso a la alimentación, el agua, los servicios de salud y la vivienda.
Su informe detalla tasas extremas de violaciones del derecho a la vida perpetradas contra mujeres y niñas con discapacidad, mujeres indígenas y personas transgénero, entre otras y que estaba claro que los homicidios basados en el género estaban dentro de su mandato para desafiar las ejecuciones arbitrarias.


GINEBRA (7 de junio de 2017) - Los gobiernos deben hacer más para combatir las tasas de violencia sumamente desproporcionadas que sufren las mujeres, entre ellas el reconocimiento de los ataques contra ellas como violaciones de derechos humanos y asesinatos domésticos como una forma de ejecución arbitraria.
"Las violaciones del derecho a la vida por lo general han sido entendidas como asesinatos de funcionarios del Estado", dijo La Sra. Agnes Callamard (Francia) es Relatora Especial sobre ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias. Ella tiene una carrera distinguida en derechos humanos y trabajo humanitario a nivel mundial. La Sra. Callamard es la Directora de Columbia Global Freedom of Expression en la Universidad de Columbia y ha trabajado previamente con el Artículo 19 y Amnistía Internacional. Ha asesorado a organizaciones multilaterales y gobiernos de todo el mundo, ha dirigido investigaciones sobre derechos humanos en más de 30 países y ha publicado extensamente sobre derechos humanos y campos afines.
"Es hora de reconocer que los homicidios relacionados con el género, como la violencia doméstica e íntima, los asesinatos por honor o los asesinatos de personas LGBTQI, también pueden equivaler a ejecuciones arbitrarias".
Destacó: "Los gobiernos deben prestar mayor atención al papel importante que desempeña el género en la probabilidad de que las personas sean privadas arbitrariamente de su derecho a la vida.
"El hecho es que el género juega un papel absolutamente central en la predicción de la capacidad de las personas para disfrutar de sus derechos humanos en general y su derecho a la vida en particular. Es un predictor extraordinariamente exacto del disfrute de las personas del derecho a la vida. La misoginia persiste en todos los niveles de la sociedad ".
La Sra. Callamard dijo que hay evidencia inconfundible del riesgo desproporcionado de las mujeres de sufrir daño y violencia. Las estadísticas mundiales muestran que casi la mitad de las víctimas de homicidios de mujeres son asesinadas por familiares o parejas íntimas, en comparación con un poco más del cinco por ciento de las víctimas varones.
Puede atribuirse directamente a la falta de respeto por el principio de no discriminación, también puede conducir a la muerte que equivale a una privación arbitraria de la vida
"Cuando se agrega a otros factores como raza, etnia, religión, clase, discapacidad o orientación sexual, el género es fundamental para determinar el riesgo y la previsibilidad del daño, incluyendo los asesinatos", dijo el Relator Especial.
Su informe detalla tasas extremas de violaciones del derecho a la vida perpetradas contra mujeres y niñas con discapacidad, mujeres indígenas y personas transgénero, entre otras.
La Sra. Callamard dijo que estaba claro que los homicidios basados ​​en el género estaban dentro de su mandato para desafiar las ejecuciones arbitrarias.
"Una perspectiva que tenga en cuenta las cuestiones de género intenta incluir las ejecuciones basadas en el género dentro del mandato", dijo. "Esto incluye la importancia de revelar los tipos de discriminación sistémica que se están cometiendo actualmente, para remediarlos y permitir que todas las personas disfruten de los mismos derechos".
Su informe también destaca que las violaciones del derecho a la vida basadas en el género provienen no sólo de actos intencionales, sino también de la falta de condiciones y servicios básicos que garanticen la vida, como el acceso a la alimentación, el agua, los servicios de salud y la vivienda.
"Esta negligencia, que puede atribuirse directamente a la falta de respeto por el principio de no discriminación, también puede conducir a la muerte que equivale a una privación arbitraria de la vida. El derecho a la vida no es sólo cuestión de derechos civiles y políticos, sino también de derecho al desarrollo y de derechos económicos, sociales y culturales", concluyó el Relator Especial.

No hay suficientes recursos disponibles para apoyar a cientos de miles de civiles que huyen de los conflictos violentos, los países deben aumentar la ayuda para mejorar las condiciones de vida de los refugiados.


Publicado por Boletín Globedia – Andrés González – 07/06/17 -

Muere Maryam Mirzakhani , la primera mujer en recibir el equivalente al Nobel de las Matemáticas

La matemática Maryam Mirzakhani
 Un cáncer se lleva la vida de la catedrática de Matemáticas de la Universidad de Stanford

Familiares de la matemática iraní Maryam Mirzakhani, han confirmado su muerte este sábado a la Agencia de Noticias Mehr. Mirzakhani, que había sido diagnosticada de cáncer de mama hace cuatro años, permanecía hospitalizada en Estados Unidos al deteriorarse sus condiciones de salud debido a esta enfermedad.

Las últimas pruebas médicas mostraron que el cáncer se había extendido, llegando hasta la médula ósea hace unas semanas, lo que ha acabado finalmente con su vida. Los padres de la científica habían viajado a Estados Unidos el pasado lunes para unirse a su hija y pasar sus últimos momentos junto a ella.
Esta era la tercera recaída que sufría Mirzakhani, que se encontraba desde entonces bajo cuidados intensivos. Casada con el científico teórico checo Jan Vondrák, ambos tenían una hija llamada Anahita.

Mirzakhani era catedrática de Matemáticas de la Universidad de Stanford y la primera mujer ganadora de la prestigiosa Medalla Fields, un premio que entre la comunidad científica es considerado como el equivalente al Premio Nobel de las Matemáticas.
El galardón lo obtuvo en Seúl en 2014, por su contribución a la comprensión de la simetría de las superficies curvas. Se trata de un premio que otorga cada cuatro años el Congreso Internacional de la Unión Matemática Internacional a los matemáticos menores de 40 años.

"Entonces ya estaba enferma y no pudo participar en las actividades previstas, como una conferencia o la rueda de prensa", ha afirmado a este medio el matemático español Manuel de León, fundador del ICMAT.
"Había un gran revuelo porque era la primera mujer que ganaba la Medalla Fields, pero ella no se encontraba con fuerzas para aguantar toda esa presión y se cancelaron algunos eventos", ha dicho de León. "Lo triste es que no ha conseguido recuperarse. Ninguno esperábamos ésto", ha añadido.
Maryam Mirzakhani era además la primera mujer iraní en formar parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, a la que se unió en mayo de 2016 como reconocimiento a su "logro distinguido y continuo en la investigación original".

"La belleza de las Matemáticas sólo se muestra a los seguidores más pacientes"

Nacida en Teherán en 1977, Mirzakhani ya destacaba en esta área de las ciencias desde muy joven, ganando la Olimpiada Internacional de Matemáticas en 1994 y 1995. Cuatro años más tarde se licenció en Ciencias en Matemáticas en la prestigiosa Sharif University of Technology de Irán y se doctoró en la Universidad de Harvard en 2004.
Su campo de estudio se encontraba entre la geometría algebraica y la diferencial. "Hizo contribuciones muy interesantes en la clasificación de los espacios y las superficies", ha explicado de León.

Según el español, Mirzakhani estudiaba las propiedades de los objetos, para lo que desarrollaba teoremas matemáticos que los describían y diferenciaban según sus formas geométricas. Superficies como la de una rosquilla o una esfera llamaban la atención de la matemática que estudiaba en múltiples dimensiones.
"Mirzakhani formaba clases de equivalencia con todos estos espacios, que en su mente trabajaba de forma muy visual. Estaba también muy conectada con aspectos de la física teórica", ha comentado.

Dicen de ella que era una persona muy dulce y muy frágil. Quería ser novelista, pero mientras estuvo en Irán no lo tuvo fácil. Sin embargo, al final, logró cumplir con sus dos vocaciones, al escribir novelas en las que sus grandes amigos, los objetos geométricos, se convirtieron en los personajes de las historias que construyó.
"La belleza de las Matemáticas sólo se muestra a los seguidores más pacientes", fue una de las citas más célebres de esta apasionada de los números para la que las Matemáticas suponían un reto del que siempre se obtenía una salida.


Publicado por Diario El Mundo de España – Mar de Miguel – Madrid – 15/07/17 -