viernes, 20 de enero de 2017

15 de enero - Aniversario de l asesinato de Rosa Luxemburgo.

Luxemburg nació en la pequeña población polaca de Zamosc.Lublin, Polonia el 5 de marzo de 1870.
Desde muy joven fue activista del movimiento socialista.
Se unió a un partido revolucionario llamado "Proletariat", cuando tenía 16 años.
En 1889 abandonó Polonia, viajando a Zurich (Suiza), donde ingresó en la universidad y estudió ciencias naturales, matemáticas y economía.
Dos años más tarde, Rosa Luxemburgo ya era reconocida como líder teórico del partido socialista revolucionario de Polonia.
En 1893, representó al partido en el Congreso de la Internacional Socialista, con 22 años de edad.
Comenzó a escribir asiduamente, y después de un tiempo llegó a ser una de los principales colaboradores del periódico teórico marxista más importante de la época, "Die Neue Zeit".
Entre 1904 y 1906 su trabajo se vio interrumpido a causa de tres encarcelamientos por motivos políticos.
En 1907, participó en el Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Stuttgart.
Luxemburgo habló en nombre de los partidos ruso y polaco, desarrollando una posición revolucionaria coherente frente a la guerra imperialista y al militarismo.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial (1914-1918), prácticamente todos los líderes socialistas fueron devorados por la marea patriótica.
Integró entonces el grupo internacional que en 1916 se convirtió en "Liga Espartaquista", grupo marxista revolucionario que sería el origen del "Partido Comunista de Alemania" (KPD).
La revolución rusa de febrero de 1917 concretó las ideas políticas de Luxemburgo: oposición revolucionaria a la guerra y lucha para el derrocamiento de los gobiernos imperialistas.
El 8 de noviembre de 1918, la revolución alemana liberó a Rosa de la prisión.
Con toda su energía y entusiasmo se sumergió en la lucha revolucionaria.
Dos meses después, Rosa Luxemburgo era asesinada por el ejército, liderado por el ala derecha de la socialdemocracia y generales del viejo ejército del Káiser.

Libros destacados

  • La Acumulación del Capital (1913)
  • Huelga de masas, partido y sindicato (1906)
  • Reforma o Revolución (1900)
  • La revolución rusa (1918)

 Publicado por  www.frasesypensamientos.con.ar – 15/01/17 -

Uno de cada seis niños en Argentina tiene una madre adolescente El embarazo precoz es frecuente en poblaciones vulnerables. En el 69% de los casos no fue intencional

Cuando Tamara Vescovo tenía 17 años dio a luz a su primer hijo. En ese momento, dejó la escuela para dedicar su tiempo al cuidado de Yair. Ahora con 19 años, también tiene a Neyen, su segundo bebé de nueve meses. Ella los cría sola ya que su expareja fue arrestada a los dos meses del segundo embarazo. La joven es cartonera y algunas veces hace tareas de limpieza. Durante las largas jornadas de trabajo, le paga a una amiga para que cuide a los niños.
La historia de Tamara representa un caso de maternidad en la adolescencia. El 15% de las jóvenes argentinas vivió una situación similar. Según las estadísticas oficiales, uno de cada seis niños es hijo de una madre adolescente y el 69% de los embarazos no fue intencional.
“Me daba mucho miedo contarle a mi mamá que había quedado embarazada. Mi hermana me ayudó mucho. En ese momento todas mis amigas tenían hijos y no me pareció raro”, cuenta Vescovo. Actualmente, vive con su madre y la familia de una de sus hermanas en el Conurbano de Buenos Aires.
Uno de los arrepentimientos de Tamara es el abandono de sus estudios: “Quiero terminar el secundario porque hay muchas cosas que no sé. En unos años, mi hijo va a ir a la escuela y cuando me pida que lo ayude no voy a poder”.
Durante el primer embarazo, la joven estuvo acompañada por su pareja, que era quien trabajaba. Ya la crianza del segundo bebé la vivió sola. “En ese momento me daba vergüenza pedirle plata a mi mamá para comprar los pañales”, comenta. A pesar de todas las dificultades, la adolescente asegura que sus hijos le alegran la vida: “Me cuesta ser madre, pero ellos me enseñan algo nuevo todos los días.

Problemas y desafíos de madres adolescentes

En la primera relación sexual no puede producirse un embarazo o la mujer es la única responsable de evitarlo son algunos de los mitos falsos que circulan en la sociedad. Si bien en Argentina existe la Ley de Educación Sexual Integral desde el 2006, aun no llega a todos los alumnos en todo el país. La Ley dice que hay que abordar la temática en todos los niveles de la educación, pero la realidad es que no se implementa en el nivel inicial ni en el primario. Por otro lado, los servicios públicos de Salud deberían atender a los adolescentes e informarlos, pero en muchos casos no lo hacen. “Es necesario que haya una supervisión más rigurosa sobre que sucede en el interior de las aulas sobre este tema. El primer paso concreto para disminuir los embarazos en las jóvenes es la educación y el segundo es la entrega gratuita de los métodos anticonceptivos que elija la persona en los hospitales públicos”, destaca Gala Díaz Langou, directora de Protección Social de la organización sin fines de lucro Cippec.
Con el embarazo en una pareja joven lo que tiende a ocurrir es que las chicas se retiran del mercado laboral y se recluyen en el hogar
Según la presidenta y fundadora de la organización FEIM, Mabel Bianco, el embarazo adolescente en Argentina, al igual que en otros países de América Latina, tiende a crecer. Sobre todo, se observan aumentos en los embarazos de chicas con menos de 15 años. Bianco afirma: “Uno considerada que en esos casos, la maternidad no ha sido elegida. Una niña no tiene capacidad de elegir si quiere ser madre o no”.
En tanto, Fernando Zingman, especialista en salud de Unicef, señala que para muchas adolescentes en situación de vulnerabilidad tener un hijo es un modo de tener un proyecto, es decir, de cuidar a alguien o volver a estar en situación de cuidado. De este modo, se refleja una brecha que habla de una desigualdad muy profunda: mientras que los sectores acomodados postergan cada vez más la maternidad, los más vulnerables la adelantan.
“Con la ocurrencia del embarazo en una pareja joven lo que tiende a ocurrir es que las chicas se retiran del mercado laboral y se recluyen en el hogar, mientras que los varones generan una inserción temprana y precaria en el mercado de trabajo para sostener a la familia. Ninguno de los dos logra terminar la educación obligatoria y terminan tomando empleos precarios para la subsistencia básica. Eso genera una trayectoria laboral de exclusión. Estos hogares reflejan cómo se distribuye la pobreza en nuestro país. Hoy la estamos asignando a la infancia. La mitad de los niños menores de 14 años viven en situación de pobreza. En esos chicos generamos las peores condiciones, en términos de oportunidades”, destaca Díaz Langou.
Los adolescentes tienen derecho a disfrutar una vida sexual placentera y libre de todo tipo de violencia. En este sentido, Zingman dice: “Actualmente, sigue existiendo una dominancia masculina en la pareja que se demuestra en el uso de preservativo. En la negociación, el hombre decide si se usa o no se usa”.

El trabajo de ONG en los barrios

Embarazadas es el programa que lleva adelante la ONG Haciendo Camino en el norte del país. A través de esta iniciativa se promueven los cuidados durante el embarazo y el desarrollo del vínculo madre-hijo desde el periodo de gestación. Las mamás, en situación en extrema pobreza, asisten a los Centros para ser controladas y participan de charlas que las preparan para la maternidad. Si bien el programa no se enfocó originalmente en adolescentes, la realidad mostró que la mayoría de las mujeres que se acercaron eran madres muy jóvenes.
Ivana Carbonari, coordinadora de la Región de Añatuya, en la provincia de Santiago del Estero, cuenta la historia de Marcela, una joven de 15 años que se acercó a la organización con un embarazo de 28 semanas. “Ella es una mamá que tuvo muchos problemas de violencia de género de parte de su pareja. Finalmente, tuvo un embarazo prematuro. El bebé estuvo internado un mes hasta que llegó al peso acorde. Con la contención y ayuda de la organización ambos pudieron salir adelante”, relata.
En la organización social SonRisas, ubicada en Monte Grande, Provincia de Buenos Aires, percibieron la problemática del embarazo adolescente en el barrio y decidieron implementar un taller apuntado a la prevención e información al que llamaron Mejor Hablar de Ciertas Cosas. “A pesar del curso, finalmente muchos adolescentes fueron madres o padres. Esto nos generó muchas dudas internas y frustración porque la información se brindó, pero de todos modos se tomaron otras decisiones. Pude observar que muchos corren el riesgo con un pensamiento de lo inmediato. En otros casos, buscan tener un hijo, lo desean y lo quieren mucho”, cuenta Martin Ferreira, fundador de la organización.
Por otro lado, Ferreira dice que muchos adolescentes del barrio, por temor, eligen contarle a él antes que a los propios padres que van a tener un hijo. Relata: “Una vez, un chico me vino a pedir plata para el test de embarazo porque no quería que nadie se entere”. Como a los jóvenes, les cuesta mucho sostener los gastos, se acercan más la organización a pedir ayuda. Se les suele brindar mercadería, pañales y sobre todo mucha contención.


Publicado por El País – Planeta Futuro – Buenos Aires – Florencia Tuchin – 18/01/17 -

Violencia de género en los medios de comunicación

La prensa, la radio y la televisión han hecho de la violencia uno de sus temas preferidos. A decir del investigador español Vicente Romano1, además de estar siempre presente en las noticias y documentales, la violencia es tema frecuente de filmes, series televisivas y novelas. Romano explica que hablar de violencia en los medios de comunicación es referirse a la representación de la violencia física en estos, o lo que es lo mismo: la violencia simbólica. Cita al comunicólogo alemán Harry Pross, quien ha desarrollado y aplicado dicho concepto en relación con el proceso de socialización y comunicación, y define la violencia simbólica como “el poder para imponer la validez de significados mediante signos y símbolos de una manera tan efectiva que la gente se identifica con esos significados”3.
Los medios de comunicación de masas (entre los que se encuentran no sólo la prensa escrita, la radio y la televisión, sino también el cine, las historietas, los videojuegos, la música y muchos sitios de Internet) insisten en representar de forma tradicional a las personas de diversos géneros; aunque la mayor parte de las veces son las mujeres quienes salen peor paradas. Estas representaciones sexistas, estereotipadas, estrechas y degradantes, persisten con fuerza en el discurso mediático.
Por tanto, es válido afirmar que “el paradigma de la violencia simbólica es, precisamente, el género”4. El tratamiento mediático de los actos de violencia contra mujeres a nivel mundial mantiene mecanismos de ocultamiento que desvirtúan la realidad de este problema. Entre ellos se encuentran, en el caso de la prensa escrita, la utilización de términos confusos para definir la situación. Se explican las agresiones como respuestas involuntarias e imposibles de controlar, producto de una patología. Además, se utilizan expresiones, como crimen pasional, que tienden a justificar esos ataques. En el caso de crímenes con violencia sexual se maneja la expresión bajos instintos, cuyo uso tiende a asociar la violación a la acción instintiva de quien la comete y resta responsabilidad al agresor. Por otro lado, son mostrados los hechos de violencia extrema, de una mujer hacia un hombre (como un asesinato), y no las situaciones de maltratos continuados que suelen desencadenar estos hechos.
A los medios les resta un largo entrenamiento con respecto a la representación de los géneros. La escasez de recepción crítica en materia audiovisual hace del espectáculo un componente esencial y
cotidiano para la creación de productos comunicativos, donde la búsqueda de audiencia se coloca por encima de consideraciones éticas. Esto propicia puestas en escena que, en muchas ocasiones, apelan al componente sexual, fenómeno en el cual son los cuerpos femeninos los protagonistas por excelencia.
En Cuba, los actos violentos contra las mujeres, sean en el marco público o privado, no reciben cobertura mediática, con lo cual se soslaya un problema que está latente en la sociedad. La cuestión no reside, por supuesto, en transformar situaciones extremadamente delicadas en espectáculos que apelen al morbo de la audiencia, sino en tratar de dar a conocer y denunciar esta realidad.
Ellas: invisibles y víctimas
También las mujeres suelen ser invisibilizadas en el caleidoscopio mediático. Pocas veces aparecen en las noticias de actualidad y casi no se aborda su participación en la vida social. La realidad es que ocupan cinco veces menos espacio que los hombres en la cobertura de los medios de comunicación en todo el mundo, al constituir sólo el 18 por ciento de las personas citadas5.
Existe, igualmente, una tendencia a presentarlas en situaciones que potencian su victimización y la concepción de que son incapaces de cuidar de sí mismas, o de que necesitan protección constante, lo cual es evidente en la aparición de mujeres en casos de conflictos armados, accidentes y catástrofes. De alguna manera resulta más atractivo y apela, con mayor vigor, a la emotividad del público representarlas a ellas, y no a los hombres, como víctimas.
No solo la referencia explícita, en cualquier medio de comunicación, a actos que se constituyan como violencia de género (dígase noticias, juicios televisados, reality shows) puede ser catalogada como violencia simbólica.
La representación sesgada, discriminatoria, binaria y excluyente de ambos géneros, así como la escasa presencia de las mujeres en el discurso mediático, son también formas de violencia simbólica, relacionadas con la violencia de género.
Para la doctora Isabel Moya, directora de la Editorial de la Mujer, las causas de la invisibilización de ciertos temas, entre ellos la cantidad de muertes anuales de mujeres por complicaciones derivadas del embarazo y el parto, son producto de la construcción de una agenda de actualidad donde lo excluido no reúne ni siquiera los requisitos para conformarse como parte de la realidad.
Al respecto, la también profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, se pregunta por la pluralidad de voces y representaciones en el discurso comunicativo, ya que la producción mediática se encuentra en un proceso de acelerada centralización. Como consecuencia afirma que la construcción simbólico-cultural está siendo llevada a cabo a imagen y semejanza del interés hegemónico, en el cual el modelo pautado consiste en el “ciudadano varón, heterosexual, del norte, con alta solvencia económica”6. Pero el modelo masculino reglamentado tiende a alienar a los
hombres de su capacidad sentimental y los obliga a asumir actitudes y conductas que de alguna manera se convierten en violencia hacia sí mismos por tratar de estar a la altura, más allá de sus aptitudes y por cercenar sus deseos y aspiraciones en virtud de la masculinidad aceptada socialmente.
Históricamente, la sociedad les ha asignado a los hombres papeles que los han ido castrando en muchos componentes de su humanidad. Se les atribuyen roles dignos de fortaleza y resistencia y se los expropia de la capacidad de sentir, al proponer el estereotipo de su supuesta racionalidad opuesta a la emotividad femenina. Resulta curioso como a los dirigentes masculinos nunca, en entrevistas realizadas, se les inquiere sobre la fórmula utilizada para dividirse entre sus obligaciones profesionales y su vida doméstica. En cambio, esta es una pregunta recurrente en el caso de sus homólogas femeninas.
La perspectiva mediática que se recrea en la actualidad, además de pasar por los filtros de un orden
patriarcal y androcéntrico, mantiene una perspectiva capitalista, racista y eurocéntrica. En este
sentido se establecen como legítimas representaciones que no tienen en cuenta la multiculturalidad
y la diversidad de clases, edades, orientaciones sexuales, razas y etnias. Puede distinguirse una tendencia a exaltar determinados atributos y características occidentales que cuentan con la aceptación de la mayoría del planeta.
En las mujeres se suele resaltar, por ejemplo, el requisito de la belleza física, que para los hombres no suele resultar de obligada tenencia. Las mujeres, para ser consideradas como tal, deben ser bellas, y la perfección exige determinado color de piel, rasgos faciales, estatura, peso y medidas corporales. Dichas demandas, validadas por los medios, se convierten en malestar y frustración para ambos sexos al erigirse como aspiraciones que muy pocas personas pueden cumplir. “Esta frustración es (…) parte de los mecanismos socio-psicológicos de dominación que transforman a las relaciones entre las personas en un tener o no tener, y a la competencia por la movilidad social en una vía para tener con qué comprar otro automóvil, otra mujer o, aunque menos frecuente, otro hombre”7. Es decir que la construcción simbólica de los cuerpos no es otra cosa que una fachada irreal para mantener a toda la población mundial al servicio de una lógica mercantil orientada hacia un consumo voraz e infinito.
Amén de que los cantos de sirena de la publicidad suelen recaer en representaciones dedicadas a la heterosexualidad normativa, han comenzado a ganar terreno imágenes ambiguas o andróginas hasta convertirse en explícitamente homosexuales. Esta viene a ser otra de las estrategias del capitalismo para continuar reproduciendo el sistema al comenzar a explotar un emergente segmento de mercado, que hasta hace pocos años era evadido.
Mediante su caracterización como algo ligero o humorístico resulta posible vender la sexualidad como se vende un perfume o un auto. Incluso la estética gay no escapa del canon de belleza masculina, en el que se ha generalizado la perfección física del hombre asociada a la virilidad y a la potencia sexual.
En la publicidad comercial está de moda utilizar lo indefinido para hacer alusión a la homosexualidad; pero incluso se emplean otros recursos que, lejos de reafirmar las diversas orientaciones sexuales, las convierten en estereotipos con cierta carga negativa. La ideología y el poder patriarcales hegemónicos, para inmortalizarse, recurren a la transmutación. De esta manera parece que ceden terreno. Sin embargo, bajo los signos de la trasgresión aparente se esconden las estrategias ocultas de la sumisión. Estas, desde lo simbólico, manipulan y articulan estructuras que inciden en la configuración del imaginario colectivo, para aparentar una asimilación de la diversidad sexual, cuando en realidad, a partir de un tratamiento sesgado continúan perpetuando el prejuicio de lo anormal. Tal aceptación de la pluralidad “se constituye en una especie de tolerancia represiva”8
El teórico de la comunicación Manuel Martín Serrano alega que la erradicación de la violencia pertenece al reino de las utopías realizables, pero que al igual que la esclavitud tardó siglos en ser abolida de la misma forma hay que tener claro que la construcción de las relaciones entre los géneros basadas en la tolerancia, solidaridad y no explotación de las mujeres exige un largo camino, cuyos ritmos los marcarán la familia, la escuela y los medios de comunicación9 (López, 2002).
Debido a que la mayoría de lo que se edifica a nivel mediático forma parte de una cultura que tiende
al mantenimiento de la desigualdad y la naturalización de la violencia simbólica, la educación –sobre
todo la mediática– debe dirigirse por caminos donde la equidad, el respeto a lo diverso, la conciencia crítica, el diálogo y la emancipación sean piedras angulares.
1 Romano, V. (2005). La formación de la mentalidad sumisa. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
3 Pross, H. (s.f). En Romano, V. (2005). La formación de la mentalidad sumisa. Pp. 128-129. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
4 Velázquez (2001). En Gamba, S. (2009) Diccionario de estudios de género y feminismo. Segunda edición, p 359. Buenos Aires: Biblos.
5 Moya, I. (2010). Sin Contraseña. Género y Trasgresión mediática. Madrid: AMECO.
6 Moya, I. (2010). El sexo de los ángeles. Una mirada de género a los medios de comunicación. La Habana: Publicaciones Acuario.
7 Rauber, I. (2003) “Género y Poder. Ensayo-testimonio”. Edición Especial para Paso I, enero, p. 11.
8 Moya, I. (2010). El sexo de los ángeles. Una mirada de género a los medios de comunicación. P. 87. La Habana: Publicaciones Acuario.
9 López, P. (2002) “La violencia contra las mujeres en los medios de comunicación”. En Dossier de prensa “Mujer, violencia y medios de comunicación”. Pp 21-35. Instituto Oficial de Radio y Televisión, RTVE, Madrid.


Publicado por SEMLac – Cuba – Karen Alonso Zayas – 17/01/17 -

Vivir sin sexo Desde el punto de vista teórico, algunos estudios consideran que la asexualidad es una orientación más del ser humano.

No son heterosexuales, homosexuales ni bisexuales. Tampoco pasaron por un momento difícil en sus vidas de pareja ni tuvieron desilusiones o desaciertos en el amor. Viven sin sexo porque no les apetece, no porque lo han visto como una opción. Son asexuales. Personas que llevan una vida común y corriente, pero con la particularidad de no sentir atracción hacia otra persona.
Para quienes disfrutan de la conexión con otro cuerpo puede resultar imposible o, quizá, ni siquiera pase por sus cabezas no tener sexo. Pero la asexualidad no es una opción, coinciden los sexólogos Fidel Valera y Virginia Pérez Ruiz.
“Desde el punto de vista teórico, algunos estudios consideran que la asexualidad es una orientación más del ser humano, mientras que otros coinciden que esto se desarrolla por un acontecimiento traumático de su vida en la sexualidad, pero, en definitiva, los asexuales no toman la opción de serlos”, asegura Pérez Ruiz.
La asexualidad no quita  felicidad
¿Se puede vivir sin tener sexo? Esta es una pregunta que si se hace en un grupo de personas sexualmente activas desata controversias. Es posible que todos respondan al mismo tiempo y pongan en duda que puedan llevar una vida libre de relaciones sexuales.
Sin embargo, para quienes son asexuales, la jocosidad no formará parte de una respuesta ante la pregunta planteada.
“Es completamente posible (vivir sin sexo). Ya sea como una elección -como los que optan por el celibato o la castidad- así como no sentirse atraído sexualmente hacia nadie, que es el caso de los asexuales”, explica Fidel Valera, terapista sexual y de parejas en el Instituto de Sexualidad Humana de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Después de ahí, dice el experto, la vida de un asexual transcurre de manera normal.
Pero, es posible que quienes han optado por el celibato o la abstinencia se enamoren sin interesarles el acto sexual y cuando llegan a tener una relación formal lo hacen por complacer a su pareja, no porque sientan el deseo de hacerlo, recuerda la tambié terapeuta sexual Virginia Pérez Ruiz, del centro psicológico Terapia Boutique.
Los asexules se sienten saludables y aceptan la disminución del deseo como una de las diferentes formas de identidad sexual, expresa Walter Hugo Ghedin en su libro “Sexo y sexualidad: Hacia dónde vamos” (ediciones Lea 2014).     
Pareja asexual
El sexo constituye un aspecto importante en la vida de pareja. Pero cuando se habla de asexualidad la historia es diferente.
Según Valera: “Es una relación que se basa en el amor, compañía y respeto. Si esta relación  alcanza  profunda intimidad para ambos puede llegar hasta la relación sexual”.
Autocomplacerse
A pesar de no sentir atracción sexual por una persona, el asexual puede recurrir a la masturbación.
“No hay contradicción en usar la masturbación como gratificación, y a la vez no sentir atracción sexual hacia otra persona. Aunque la palabra indique no tener una sexualidad, en realidad puede considerarse como un espectro. Abarca desde ninguna actividad sexual hasta la posibilidad de tenerla con su pareja si las condiciones de intimidad y amor son muy profundas (estos últimos se citan en la literatura como ‘grises’)”, explica el sexólogo.
Sin embargo, señala Pérez Ruiz, algunos teóricos refieren que en ocasiones la masturbación no debería existir en las personas asexuadas, ya que no debe salir de ese ser humano ninguna necesidad hacia la estimulación al placer.
“Mientras que otros expresan”, dice la experta, “que si estos acuden a la masturbación no es necesariamente en busca de lo sexual sino como un mecanismo de relajación ya sea por estrés o ansiedad”.
Datos
Estadísticas.
 Los asexuales en el mundo están contabilizados. Según la sexóloga Virginia Pérez Ruiz, existen varios estudios en los que se refleja que de cada 100 personas hay una asexual, mientras que otros refieren que el tres por ciento de la población mundial es asexual. “Aunque es un estudio complejo, los resultados pueden variar de acuerdo a la población estudiada”, agrega.
En cambio, el sexólogo Fidel Valera dice que las estadísticas que reportan estudios en otras naciones arrojan porcentajes que van desde 1%, 5% hasta 10%. En países como España y Estados Unidos hay grupos organizados de asexuales.

Publicado por Listin Diario – Santo Domingo – Coralis Orbe – 17/01/17 -

Rusia tolerará la violencia doméstica una vez al año

SÓLO CUANDO EL AGRESOR VUELVA A GOLPEAR AL MISMO FAMILIAR EN EL PLAZO DE UN AÑO PODRÁ SER PROCESADO POR LA VÍA PENAL
Pegar a un hijo, a la esposa o al abuelo una vez al año hasta causarles moretones y arañazos ya no será delito en Rusia si prospera el proyecto de ley que despenaliza la violencia doméstica, aprobado en primera lectura esta semana en el Parlamento.
Sólo cuando el agresor vuelva a golpear al mismo familiar en el plazo de un año podrá ser procesado por la vía penal y castigado con la cárcel, y eso si el agredido logra demostrar los hPechos, porque la justicia no actuará de oficio en estos casos.
"Las víctimas deberán reunir ellas mismas todas las pruebas de la paliza y acudir a todas las vistas en los tribunales para probarlo. Es absurdo que no se actúe de oficio. El agredido debe investigar su propio caso", explicó a Efe la abogada especializada en violencia de género Marí Davtián.
En la práctica, añade Davtián, el 90 % de los denunciantes, que ya de por sí son muy pocos, "finalmente no acuden a los juzgados, porque el procedimiento es muy engorroso y porque el agresor es alguien del entorno más próximo, que casi siempre comparte hogar con su víctima".
La clave de la nueva ley, la que abre la puerta a una violencia doméstica impune, es de hecho el carácter privado de la imputación penal en el caso de una segunda paliza, porque "el 90 % de las víctimas no denuncia y el 90 % que sí lo hace no se presenta al juicio", advierte la abogada.
Los autores de la iniciativa -dos diputadas y dos senadoras de Rusia Unida, el partido del presidente ruso, Vladímir Putin- argumentan que tan sólo quieren despenalizar las palizas que no ocasionen daño a la salud de las víctimas.
Un hematoma o una herida superficial no suponen daño alguno para la salud, pues son lesiones que se curan en poco tiempo, según se desprende de un discurso que como poco no tiene en cuenta las consecuencias psicológicas que pueden sufrir las víctimas.
Ni un año ha durado la reforma en el Código penal que introdujo la actuación de oficio del Estado en este tipo de violencia doméstica.
Enseguida fue demonizada por los defensores de los valores tradicionales, que vieron en ella una amenaza a la familia de toda la vida, tan de moda en la Rusia actual.
No tardaron en salir a las calles -en grupos, eso sí, muy reducidos- para poner el grito en el cielo contra lo que llamaron la "ley del cachete" y contra la implantación en Rusia de la "justicia juvenil", que desataría las manos a las autoridades para quitar custodias paternales por un simple manotazo en el culo.
La fundadora del movimiento civil "Stop violencia", Aliona Popova, recuerda que "la justicia juvenil existe en Rusia desde hace mucho tiempo, y los jueces quitan las custodias a los padres por motivos de todo tipo", por lo que de ninguna manera iba esa reforma a incrementar el número de sentencias en esa dirección.
"La descarada injerencia en la familia" por la justicia "es intolerable", dijo Putin hace tres semanas en su rueda de prensa anual, al responder a una activista que le preguntó sobre la conveniencia de acabar con una ley que permite "encarcelar a un padre por unos cachetes en el culo que el niño se ha merecido".
Pero el artículo 116 del Código penal que quiere despenalizar Rusia Unida no va de cachetes en el culo, ni siquiera de bofetadas, sino de "palizas" que pueden dejar lesiones como hematomas, rasguños o heridas superficiales.
Una mujer muere cada 40 minutos en Rusia víctima de la violencia de género, una lacra oculta y silenciada en un país dominado por valores ultraconservadores que toleran el machismo como parte de su tradición.
"Las mujeres somos criaturas débiles, todo nos está permitido. No nos ofendemos, ni siquiera cuando un marido pega a su mujer, de la misma manera que se ofende un hombre cuando se le humilla. No se puede humillar a un hombre", ha dicho la senadora Elena Mizúlina, conocida por controvertidas iniciativas como la ley contra la propaganda homosexual y la prohibición del aborto.
Entre 12.000 y 14.000 mujeres mueren todos los años a manos de sus parejas, según datos difundidos por el Ministerio de Interior ruso en 2008, que desde entonces, pese a múltiples requerimientos de organismos internacionales, oculta bajo siete llaves la evolución de este dato.
La defensa a ultranza de los supuestos valores tradicionales se ha reforzado en los últimos años, en los que medios oficialistas han desplegado una campaña propagandística en la que se presenta a Rusia como la última reserva moral del mundo cristiano, refugio para los hombres y mujeres de bien.
Se contrapone a una Europa que en el lenguaje de la propaganda es "débil y depravada, corroída por el vicio y el lobby homosexual que descomponen a la familia tradicional, invadida por una inmigración que socava los cimientos de la civilización europea".

Publicado por Listin Diario – Moscú – Arturo Escarda – EFE – 15/01/17 -

Obispos sitúan al aborto entre “peores crímenes”

CARTA PASTORAL. EMITEN MENSAJE EN MEDIO DE LAS FESTIVIDADES DEL DÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA

La Conferencia del Episcopado Dominicano consagró su mensage de este año, contenido en su Carta Pastoral anual, en ocasión de las festividades de este domingo 21, Día de Nuestra Señora de la Altagracia, para resaltar temas inquietantes que afronta y debate la nación, entre estos el aborto, al que situó, “sin que quepa la menor duda”, como “uno de los peores crímenes de la humanidad”.
Los obispos, recurriendo a la noción de paráfrasis para ilustrar el mal que representa esta práctica, a la que se opone por principios la Iglesia, expone el énfasis con que el papa Francisco  tocó en su momento el tema, al decir que este, “no es un mal menor: es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto”.
La Conferencia Episcopal  agrega, siempre bajo el amparo de la cita papal, que “es necesario reiterar la oposición más firme a cualquier atentado directo a la vida, especialmente inocente e indefensa, y el nonato en el seno materno es el inocente por antonomasia”.
“Y en lo que tiene que ver con el aborto, que a ningún católico le quepa la menor duda de que éste es uno de los peores crímenes de la humanidad”, advierte.
No obstante lo anterior, añade, “a pesar de todas estas dificultades, nuestras mujeres, generosas y trabajadoras están llenas de esperanza, con la conciencia de que todo su sufrimiento no será en vano y que llegará el día en que se encenderá la luz de la resurrección en nuestro pueblo, y habrá respeto a la dignidad humana, oportunidad de educación y de trabajo para todos, y donde florecerán la unidad, el amor, la paz y la felicidad para todas nuestras familias dominicanas”.
Otros temas tocados en la Carta Pastoral de los obispos son vinculados a la ideología de género, la violencia, la trata de personas,  y el papel de liderato de la mujer en los hogares dominicanos.
La ideología de género
“Las élites de ciertos países ricos, dueños de los grandes laboratorios y fábricas de armas mortales, bajo el pretexto de la “superpoblación, con el apoyo de organismos internacionales de prestigio, se han inventado la ideología de género, cuyo propósito principal encubierto es destruir la familia y arrasar con todos los principios éticos y morales”, resaltan en su mensaje.
Y agrega: “Es esa corriente ideológica es la promotora del libertinaje sexual en adolescentes y jóvenes, del homosexualismo, del lesbianismo y del aborto”.
“El Papa Francisco nos pone en alerta sobre esta corriente ideológica: ‘Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que ´niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer’, señala.
La violencia
Sobre el impulso violento que prevalece en el país y que perturba a las familias dominicanas, la Conferencia de obispos hace notar que una espiral de violencia invade los espacios de la sociedad dominicana, alcanzando a diversos escenarios, entre estos el intrafamiliar, el laboral, y el vinculado a un contexto social y cultural donde se somete a la mujer por el hecho de ser tal y los conflictos de relaciones de parejas y ex parejas.
“Sentimos profundo dolor con el drama de tantos niños y niñas huérfanos que ven morir a su madre por manos de su pareja, con el agravante suicidio de su padre, dejándolos en total abandono por la ausencia de una respuesta del Estado”, se lamenta.
La trata de personas
“Otro mal poderoso y silencioso es la trata de personas. El país ha sido identificado como proveedor de mujeres para el negocio ilícito de la industria del entretenimiento mundial”, sostiene, y anota que, en ese orden, “esperamos que se hagan mayores esfuerzos en la aplicación de ley 137-03 que condena la trata ilícita de personas”.
“ÖEn el viacrucis de sus vidas, muchas mujeres dominicanas transitan por la calle de la amargura y el sufrimiento, cargando con los pecados y errores de una sociedad que no las valora ni respeta; condenadas a grandes sacrificios de pago de impuestos para mantener la vida de confort de muchos políticos sin escrúpulos”, agrega.
Con una evidente carga de pesar, los obispos declaran que “las garras de la corrupción impenitente las despojan a ella y a su familia de las vestiduras, de la comida, de la medicinaÖ y las condenan a tener que vivir debajo de los puentes o a orillas de ríos y cañadas, mientras desde su pobreza observan cómo algunos políticos disfrutan sin consecuencias e impunidad de riquezas mal habidas”.
El rol de la mujer
 El mensaje de los obispos dedica atención especial al papel que desempeña actualmente la mujer en la sociedad dominicana, indicando que “el deterioro familiar ha incrementado su liderazgo en los hogares, al asumir tareas de proveer y cuidar, “una realidad que exige trabajos informales para garantizar flexibilidad de horario”.
Dijo que la mujer dominicana es casi la mitad de la población nacional, con un: 50.2% de población masculina, y 49.8% femenina. “Las estadísticas muestran mejorías en las viviendas que estas mujeres lideran”, indicó.  
“Es de alabar el hecho de que la mujer dominicana cada vez más se preocupa por su propia formación y desarrollo, como lo testimonian las matrículas y graduaciones universitarias, con un 62.8% mujeres y 37.2% hombres; refiere.
Ante esa realidad, agrega, “es deseable que sus esfuerzos y sacrificios sean bien valorados.
“Es importante destacar que también en el campo de la política se está tomando conciencia del aporte que la mujer, con su especial sensibilidad humana, puede dar a la sociedad. Así lo muestran los datos de la recién pasada contienda electoral del 2016. El 44.32% de las candidaturas para todos los cargos fueron mujeres, y el 55.68% hombres. Hemos de reconocer también el aporte que dan a nuestra economía nacional. El 54% de las remesas recibidas en el país, a través de canales formales, provienen de mujeres migrantes”, anota el mensaje.
“Son heroínas nuestras mujeres más pobres, madres del campo y de los barrios de nuestras ciudades, que poseyendo menos estudios y, consecuentemente, con menos posibilidades de trabajo formal, viven una vida de muchos sacrificios, trabajando duramente en medio de precariedades para sostener sus hogares”, precisan los obispos.
No obstante lo anterior, precisan, “la pobreza y el analfabetismo generan grandes problemas que afectan también significativamente a nuestras mujeres, como es el embarazo en edad temprana, cuyas causas principales son la desintegración familiar, la falta de educación en valores, la mentalidad subjetivista, relativista y de consumo de nuestra sociedad actual”.
Diferencias de los individuos
Al establecer los rangos de diferencia entre “lo “masculino” y lo “femenino”, la Carta Pastoral hace énfasis en que estos “diferencian a dos individuos de igual dignidad, que no poseen una igualdad estática, porque lo específicamente femenino es diverso a lo específicamente masculino”.
Y asegura que ambos se complementan, no sólo desde el punto de vista físico, sino psíquico y ontológico. A esta unidad Dios le confía no sólo la procreación, sino la construcción de la historia”.
Al enfatizar en el respecto que le debe ser dispensado a la parte femenina, advierte “cuando el hombre ofende la dignidad de la mujer actúa no sólo contra él mismo, sino contra Dios. Si en vez de entregarse, el hombre intenta dominar a la mujer surge opresión que humilla al “co-sujeto”, imponiéndose la posesión”.
La mujer en la Iglesia Católica
La Conferencia del Episcopado afirma que el el territorio nacional, el 48% de las mujeres, en edad de 15 a 49 años, se declaran miembros de la Iglesia católica; un 20%, de la comunidad protestante, y un 28% se identifica sin religión.
Actualmente, expone, “nuestro país cuenta con más de 100 congregaciones femeninas. Este fermento del Reino de Dios posee la dirección, en diversos puntos del país, de numerosos centros: educativos, asistenciales,  de sanidad, espiritualidad, comunicación y otros”.

Publicado por Listin Diario – Santo Dmingo – Guillermo Pérez – 18/01/17 -

Mujeres al margen de la ley En América Latina el encarcelamiento de mujeres por tráfico de drogas supera, junto a Asia, a las demás regiones del mundo

Centro penitenciario del Buen Pastor de Costa Rica. WOLA
"Empecé a orar y a pensar en mi familia. Para mí fue muy duro, porque los primeros (paquetes) que yo tragué los expulsaba y vomitaba. Vomité muchas veces hasta guardar la práctica. Mi garganta estaba sangrante e hinchada. Fue muy duro". Así relata Johanna, una mujer costarricense de 31 años, el momento en que recibió un balde que contenía 84 paquetes de cocaína envueltas en látex y en un tubo de pasta de dientes. Un hombre le ordenó tragárselos todos. Ella empezó a entrar en pánico. Cuando intentó rehusar, él amenazó a su familia. No hubo escapatoria. Ahora cumple una condena de seis años y seis meses por venta de drogas.
En la región de las Américas las mujeres están siendo encarceladas por delitos de tráfico de drogas de manera alarmante y el aumento de su encarcelamiento supera, junto a Asia, a las demás regiones del mundo, indica el Institute for Criminal Policy Research de la Universidad de Londres. Si bien el número de hombres encarcelados es mayor, los niveles de reclusión de mujeres se han elevado a una tasa vertiginosa.
Por su parte, el Colectivo de Estudios, Drogas y Derecho (CEDD), en su informe Mujeres y encarcelamiento por delitos de drogas, sostiene que la población carcelaria femenina total en América Latina ha aumentado en 51,6% entre el 2000 y el 2015, en comparación con un 20% para el caso de los hombres. Además, señala que en Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú más del 60% de las mujeres recluidas es por delitos relacionados con drogas. "Detrás de esta realidad están las políticas de drogas considerablemente punitivas. El uso de la cárcel como respuesta es desproporcionado. Las mujeres son recluidas con sentencias excesivamente largas, cuando no en prisión preventiva. La mayoría tienen poca educación, viven en condiciones de pobreza y son responsables del cuidado de personas dependientes —niños y niñas, jóvenes, personas adultas mayores o con discapacidad—", afirma Nischa Pieris, investigadora y analista en la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) en las áreas de políticas de drogas y transversalización de género.

A pesar de que las mujeres llevan la peor parte de las políticas penitenciarias, según Pieris, casi nunca representan una amenaza para la sociedad; la mayoría son encarceladas por realizar tareas de bajo nivel pero de alto riesgo (distribuir drogas a pequeña escala o por transportarla), como una manera de enfrentar la pobreza o, a veces, por la coerción de una pareja o familiar. "El encarcelamiento de ellas poco o nada contribuye a desmantelar los mercados ilegales de drogas y a mejorar la seguridad pública. Por el contrario, la prisión agrava la situación, porque una vez terminada su condena y puestas en libertad, sus antecedentes penales impiden la posibilidad de que encuentren un trabajo digno y legal, lo que perpetúa su exclusión social, vinculación a mercados de drogas y reclusión"
Liliana es un ejemplo de cómo las mujeres involucradas en el transporte de drogas son captadas por organizaciones. WOLA
 La investigadora Pieris afirma que las mujeres inculpadas de delitos de drogas a menudo viven en contextos que favorecen el involucramiento en actividades ilegales y no cuentan con los medios para encontrar alternativas. El caso de Johanna evidencia esta realidad. Es hija de un consumidor de drogas y de una trabajadora sexual. Desde temprana edad, ella y sus cinco hermanos estuvieron expuestos al tráfico de drogas. A los 13 años, Johanna limpiaba casas a cambio de arroz y azúcar para su familia. Las drogas estaban en todas partes, especialmente en la casa, y empezó a usarlas. A los 14 años, su mamá la envió a un internado para alejarla de la casa y ayudarla a dejar su adicción.
También, según Pieris, la gran mayoría de mujeres involucradas han sido, en algún momento de su vida y de manera repetida, víctimas de violencia, abuso sexual, explotación sexual comercial, etc., sin que hayan recibido una atención oportuna por parte del Estado. Una vez recluidas, los patrones de violencia se expanden también a la prisión. El caso de Liliana, una mujer venezolana detenida en una cárcel federal de Argentina, cumpliendo sentencia de cuatro años y seis meses por tráfico de drogas, es un claro ejemplo de cómo las mujeres involucradas en el transporte de drogas son captadas por organizaciones que desarrollan dinámicas similares a las del delito de trata de personas. "Tenía una vida normal, todos los días dejaba a mis hijos en la escuela antes de ir a mi trabajo. Un día se me empezó a acercar un hombre de Colombia, medio coqueteándome, y diciéndome de llevar drogas a otros países. Yo decía que no. A partir de allí empezó a amenazarme. El error mío fue no buscar ayuda... Si ponen tu vida en una balanza y ponen la vida de tus hijos, de tus familiares, tú vas a elegir la de ellos, conmigo que hagan lo que quieran".
Nischa Pieris señala que la mayoría de mujeres implicadas en el tráfico de drogas en la región "se encuentran en el más bajo nivel de la cadena del crimen organizado, sea como pequeñas vendedoras, 'correos humanos' de drogas o transportadoras". Además, son fácilmente reemplazadas, es decir, su detención no tiene ningún impacto en las redes de tráfico porque son actoras menores del mismo.

Enfrentadas al riesgo y la discriminación

Las mujeres encarceladas por delitos de drogas en América Latina son, en su gran mayoría, madres solteras. En Costa Rica, por ejemplo, la Defensoría Pública de Costa Rica en su Estudio de la Defensa Pública de Costa Rica sobre el perfil de la población femenina privada de libertad por introducir drogas a los centros penales, de 2012, señalaba que en ese año más del 95 % de las mujeres en prisión por introducir drogas en centros penales, no solamente eran madres solteras, sino también las únicas que respondían por sus hijas e hijos. "Muchas se involucran en el negocio de las drogas como una manera de mantener a su familia. Mientras están encarceladas, sufren por no responder por su cuidado, y sus hijos padecen por estar separados de sus madres", agrega Pieris.
A pesar de que las mujeres llevan la peor parte de las políticas penitenciarias casi nunca representan una amenaza para la sociedad
Las explicaciones de las mujeres que ingresan a la cárcel por delitos de drogas son muy diversas, y es recomendable tomar en serio y explorar más lo que ellas señalan, asevera Pieris. "Tienes tus tres hijos y tienes que pagar el arriendo y darles de comer a todos... y te van a pagar 300 mil pesos ¿Tú cómo haces? ¿Dime tú como mamá, cómo haces?...Ahí es donde yo digo, perdónenme, pero yo voy y vendo un día droga y ese día puedo pagar el arriendo", dice Johana, una mujer colombiana de 37 años. Ella no contaba con ingresos suficientes para apoyar a su familia. Por eso le solicitó a una tía trabajo en la venta de drogas. Desde entonces, se encargó de realizar llamadas a los proveedores y clientes, nunca tuvo contacto con las sustancias. Actualmente, cumple condena de seis años y cuatro meses por delito de drogas.
La reclusión de mujeres madres y cuidadoras en particular, puede tener consecuencias devastadoras para sus familias y comunidades. Peris sostiene que, en ausencia de redes sólidas de protección social, las personas dependientes quedan expuestas a situaciones de abandono y marginalidad. Incluso, la reclusión de las mujeres puede, paradójicamente, aumentar la probabilidad de que las personas a su cargo consuman drogas o se vinculen a las redes ilegales de tráfico. Esta realidad incrementa la demanda de protección social por parte de los Estados que, en general, suele ser desatendida. "El juez dice 'Usted no es apta para la sociedad, usted no es apta para vivir con sus hijos'... Pero créeme, cuando tú estás sola con tres hijos...tú no puedes decir 'lo siento, no tengo para darte de comer, no tengo trabajo'", expresa Johana.
Entre las mujeres, algunas son aún más vulnerables a ser objeto de discriminación en la aplicación de las leyes de drogas: indígenas, afrodescendientes y personas de orientación sexual, identidad o expresión de género diversas, entre otros. "Por ejemplo, en Estados Unidos, las mujeres afroamericanas tienen siete veces más probabilidades de ser encarceladas que las mujeres blancas. En Brasil, cerca de 55% de las mujeres encarceladas son afrodescendientes. El impacto negativo de las leyes de drogas en las mujeres indígenas y campesinas —que dependen económicamente de la producción de cultivos de marihuana, coca y amapola— también debe tenerse en cuenta", explica Pieris. Al parecer, cuando se elimina su principal fuente de ingresos en efectivo, a través de campañas de erradicación forzada, o su encarcelamiento, se ven empujadas más hacia la pobreza, las conduce al desplazamiento interno y genera violaciones de sus derechos humanos, acrecentando su situación previa de vulnerabilidad y discriminación.

Frenar la excesiva criminalización

Las organizaciones WOLA, el Consorcio Internacional sobre Políticas de Drogas (IDPC), Dejusticia y la Comisión Interamericana de Mujeres de la OEA , en colaboración con la Asociación Costarricense para el Estudio e Intervención en Drogas (ACEID) y Corporación Humanas han unido esfuerzos para afrontar la situación de las mujeres encarceladas por delitos de drogas. Han creado el Grupo de Trabajo del Proyecto sobre Mujeres, Políticas de Drogas y Encarcelamiento en las Américas para promover políticas que protejan los derechos de las mujeresafectadas por esta realidad y acaben con la criminalización injusta de personas que han cometido crímenes no violentos relacionados con drogas.
La mayoría de las mujeres encarceladas tienen poca educación, viven en condiciones de pobreza y son responsables del cuidado de personas dependientes
NISCHA PIERIS, INVESTIGADORA
El grupo de trabajo ha publicado una guía para el funcionariado público: “Mujeres, políticas de drogas, y encarcelamiento: Guía para la reforma política en América Latina y el Caribe”, la cual presenta una hoja de ruta, basada en salud pública, respetuosa de los derechos humanos y con perspectiva de género, para la implementación de cambios de política que puedan atender a las miles de mujeres encarceladas por delitos de drogas en América Latina y el Caribe. Las reformas incluyen acciones de educación y formación que les permita salir de la cárcel y conseguir un trabajo digno.
La guía incorpora orientaciones generales básicas y fundamentales para toda la región; ofrece una serie de recomendaciones categorizadas en siete temas específicos: políticas de drogas más incluyentes, reformas a las políticas de drogas, alternativas al encarcelamiento, cultivo o procesamiento de drogas, programas de inclusión social, mujeres embarazadas o con personas dependientes, y generación y recopilación de datos. Esta guía es una herramienta para quienes desarrollan e implementan políticas de drogas, que les permita hacerlas más humanas y más eficaces.
En el documento se explica cómo América Latina ha sido especialmente aquejada por los efectos de una perspectiva punitiva y represiva de las políticas de drogas. Esta Guía evidencia que las políticas actuales no han logrado reducir el volumen del mercado de drogas, mientras las violaciones de los derechos humanos se han acrecentado. Se han exacerbado la violencia, los problemas de salud y de exclusión social, ha aumentado el uso problemático de estupefacientes, se ha ido expandiendo el alcance y el poder de organizaciones del crimen organizado, y las instituciones estatales enfrentan una grave crisis, en particular los sistemas de justicia penal.
Johana no contaba con ingresos suficientes para apoyar a su familia. Por eso le solicitó a una tía trabajo en la venta de drogas. WOLA
Pieris enfatiza que frente a la excesiva criminalización y encarcelamiento de la población femenina, "es preciso realizar una revisión exhaustiva de las políticas de drogas y reducir el número de mujeres privadas de libertad". Es importante que estas políticas asuman el principio jurídico de que la herramienta penal debe ser el último recurso, y que los delitos de bajo nivel, cometidos por mujeres u hombres, "se deben penalizar con alternativas a la cárcel y garantizar la proporcionalidad de las penas".
Para Nischa Pieris es fundamental dar especial atención al enfoque de género en el desarrollo, la implementación y la evaluación en las reformas de la legislación y las políticas de drogas. "Los sistemas de justicia penal deben ser capaces de tomar en consideración circunstancias atenuantes como, por ejemplo, las de aquellas mujeres que tienen personas dependientes a su cargo o la situación de aquellas que están embarazadas. En ningún caso, mujeres acusadas o condenadas por delitos de drogas no violentos deberían ir a la cárcel; para ellas, en cambio, se deben implementar medidas alternativas a la prisión. De hecho, las medidas alternativas al encarcelamiento son respuestas menos costosas y dañinas, y más efectivas para enfrentar los delitos de drogas".
Pieris hace hincapié en la necesidad de reconocer el enorme coste humano que causan las políticas punitivas y su impacto desproporcionado sobre las mujeres y sus familias. Hace un llamado a evitar postergar el desarrollo de nuevas políticas, intervenciones y programas que eliminen y atenúen los efectos negativos, que tomen en cuenta el enfoque de derechos y de género, que brinden nuevas oportunidades y quiten el estigma que cargan mujeres como Ángela de Colombia que, con 24 años, ya ha cumplido cuatro de sus seis años de condena y desde la prisión expresa: "Yo no me considero una delincuente, porque no lo soy. Simplemente por amor, por ingenuidad... hice lo que hice".

ALGUNOS AVANCES

S. C.
El caso de Costa Rica puede ser significativo como experiencia de referencia en la gestión de políticas de drogas. Ha creado la Red Interinstitucional para la atención integral de mujeres vinculadas a un proceso penal que, más allá de lograr la aprobación del artículo 77 bis de la Ley de Psicotrópicos 9161, que introduce proporcionalidad y especificidad de género para las mujeres condenadas por introducir droga a un Centro Penitenciario, pretende lograr la restitución de los derechos vulnerados de las mujeres vinculadas con el sistema penal.
En la guía Mujeres, políticas de drogas, y encarcelamiento: Guía para la reforma política en América Latina y el Caribe se señala que, gracias a esta iniciativa, más de 150 mujeres salieron de prisión debido a sus condiciones de vulnerabilidad (jefa de hogar en condición precaria, por tener a cargo personas menores de edad, adultas mayores o personas con discapacidad, por ser adulta mayor en condición de vulnerabilidad). "Este modelo coloca a Costa Rica como un modelo pionero en América Latina, al ser el primer país de la región en crear una red desde el sector público para abordar las situaciones de vulnerabilidad de estas mujeres", señala Pieris.
La guía evidencia que Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Uruguay y Venezuela han establecido, dentro de sus legislaciones nacionales, restricciones para la aplicación de prisión preventiva en los casos de mujeres embarazadas (con distinta reglamentación respecto a los meses de embarazo) y de mujeres con hijos/as lactantes, las cuales deberán cumplir las medidas preventivas en sus domicilios. También indica que en Uruguay, los bienes decomisados se dirigen a la financiación e implementación de políticas de prevención, tratamiento e inserción social. Los ejes del programa de inserción social incluyen, entre otros, la reinserción educativa, la inclusión laboral en coordinación con empresas privadas, agencias del Estado y la sociedad civil, y un abanico variado de propuestas con diferentes niveles de exigencia (deportivas, artísticas, culturales, capacitación laboral, etc.).
Pieris confirma que a finales de enero de 2017 se publicará una investigación sobre "enfoques innovadores" de diferentes países (no solo de América Latina, Norteamérica, sino de Europa y África) que han introducido el enfoque de derechos y de género en el ámbito de las políticas de drogas. Será publicado en la web de WOLA. "Se trata de iniciativas gubernamentales y no gubernamentales que están trabajando en este ámbito. La finalidad de este nuevo recurso es que pueda favorecer su réplica en diversos contextos y países, como buenas prácticas en la gestión de políticas de drogas", puntualiza la investigadora.

Publicado por El País – Planeta Futuro – Lima – Sara Cuentas Ramírez – 12/01/17 -