jueves, 5 de enero de 2017

Prisiones femeninas en Tailandia: La vida sin dignidad


La prisiones en Tailandia siguen sin reconocer los derechos básicos de las prisioneras femeninas y privan a las mujeres de los servicios esenciales de salud y productos desde toallas sanitarias hasta sostenes. La situación actual se agrava debido a las severas leyes contra las drogas resultando así en prisiones sobrecargadas. Este articulo revela las condiciones devastadoras de las prisiones femeninas en Tailandia donde las reclusas viven sin dignidad.Durante mis visitas a las cárceles, las prisioneras me contaron que reciben sujetadores a través de donaciones que son demasiado grandes y viejos, ya no son elásticos y poseen hongos. 

Tick, una reclusa, narra su experiencia (Sostenes con hongos y comida imposible de masticar)

Cada vez que entregan sostenes nos volvemos locas. Generalmente se los distribuye por habitaciones pero el sujetador que obtienes depende de las conexiones que puedas tener con el líder de la habitación. Si no te llevas bien con el líder obtienes los sostenes que sobran sin posibilidades de elegir. A menudo obtengo sostenes y pantalones que son muy grandes y los tengo que regalar.
Lo mismo con las toallas sanitarias. Tenemos que firmar un formulario antes de obtener un paquete. Son de mala calidad y no tienen pegamento. A veces tenemos que utilizar bandas elásticas para sostenerlas a nuestra ropa interior. Una vez, una prisionera estaba corriendo y la toalla se cayó al piso en el medio del campo de ejercicio.
Debido a que se necesita dinero para acceder a productos básicos, el encarcelamiento puede crear dificultades económicas para las reclusas que dependen de préstamos.

Pla, cuenta su experiencia:

Podemos obtener un máximo de 300 bahts por día (8 dólares estadounidenses) un aumento de los 200 antes permitidos. No puedo vivir con ese monto tan pequeño así que debo pedir préstamos “internos”. Pero la tasa de interés es de 20% cada cuatro días. Existen tantas acreedoras-prisioneras que se han vuelto un poco ricas. A pesar de que las autoridades están al tanto de la situación no quieren intervenir. Si las deudoras no tienen dinero para pagar se confisca los alimentos que envían sus familiares.
En relación a los trabajos, en algunas ocasiones realizamos trabajos como armar cigarrillos o doblar láminas de oro que se usan en templos. Cada trabajadora necesita producir entre 400 y 600 piezas por día para ganar alrededor de 100 bahts cada 3 o 4 meses. ¿Quién dijo que no se necesita dinero en prisión? Necesitas dinero para sobrevivir.

La reclusa me preguntó si alguna vez había comido “cold water mama”: fideos instantáneos preparados con agua fría ya que la prisión no les provee agua caliente. La comida en la prisión es repetitiva y de mala calidad. Una vez comió avena con patas de cerdo tan gomosa que no se la podía masticar.
Esa era la situación antes de que la junta asumiera en el 2016. Después de eso quedaron excluidas incluso de cocinar.


Reformas de la junta para mal

Luego de que el NCPO (Consejo Nacional para la Paz y el Orden) tomara el poder en mayo del 2014, el Departamento Correccional que administra a los prisioneros de Tailandia fue afectado severamente. El resultado fueron nuevas restricciones en las vidas de los prisioneros.
El facilitador del programa ‘From Heart to Heart’ (de corazón a corazón), Auyphon Suthonsanyakorn, que trabaja con reclusas en rehabilitación a largo plazo, contó a Prachatai que las mujeres han enfrentado muchos desafíos desde que el NCPO llegó al poder.

Han ordenado que las prisioneras no lleven nada al lugar donde duermen, sólo se les permite llevar tres pedazos de papel tissue. El problema es que las mujeres tienen necesidades como su período o en algunos casos lentes.
También se les prohíbe llevar libros. A algunas mujeres les gusta escribir en sus diarios y algunas leen oraciones antes de dormir. Pero el NCPO dio la orden de evitarlo. Los guardias me dijeron que tienen miedo de ser encontrados culpables si no siguen las órdenes.


Sin servicios de salud, sólo paracetamol.

El estado provee servicios de salud y las mujeres tienen derecho a acceder a los servicios públicos de salud bajo el sistema de salud nacional, como cualquier otro ciudadano. Pero debido a que las prisiones se encuentran sobrecargadas y subfinanciadas la solución es,simplemente, que “no se enfermen”.
“Desde adentro siempre dicen que no se enfermen porque lo único que obtendrán es paracetamol para curar todo” según Auyphon Suthonsanyakorn.
En algunos casos enfrentan maltrato verbal de parte de los profesionales de la salud. Tick, que volvió luego de haber dado a luz, tuvo que ver a un doctor dentro de la prisión.

La sutura se infectó y se lo dije a un doctor pero no se molestó en mirar. Dijo que estaría bien y me dio paracetamol.
Él es el doctor interno y no podía ser más grosero. Cuando vio mi historial médico me preguntó: “¿Cómo quedaste embarazada siendo tan fea?”. También me preguntó si el bebé tenía padre o si sólo me estaba acostando con varias personas. Me enojé tanto que lo maldije y me castigaron por eso.

Las mujeres que viven en recintos pequeños dentro de una prisión masculina enfrentan más problemas que las que se encuentran en correccionales o en la sección femenina de grandes prisiones centrales. Esto se debe a que las mujeres en prisiones masculinas no tienen su propia unidad médica sino que tienen que compartir los servicios con los reclusos. Les dan acceso a los servicios de salud sólo después de que los prisioneros hayan terminado debido a las regulaciones que expresan que las mujeres y los hombres en las cárceles no se pueden juntar.

Auyphon Suthonsanyakorn mencionó un incidente que refleja la situación de los servicios de salud en las prisiones centrales:

Presencié un caso en el que una mujer se enfermó tanto que no podía levantarse y estuvo postrada durante muchos días. Cuando llegué tenía fiebre alta, le toqué la rodilla y estaba muy caliente, hinchada e infectada. Sin embargo, no la llevaron al hospital. Algunos oficiales estaban de acuerdo que era un caso grave pero no tenían autoridad suficiente.
Por suerte, los familiares de la reclusa solicitaron que se la transfiera a un hospital cuando no pudo valerse por sus propios medios. El doctor luego expresó que si hubiese llegado al hospital más tarde hubiera terminado en su propio funeral.
Esta situación es parecida a la de las prisiones centrales donde las mujeres comparten instalaciones con reclusos y no se las lleva a un hospital a menos que la situación sea grave. En una prisión una mujer se torció una pierna al caerse por las escaleras. La llevaron a la unidad de medicina dentro de la prisión y obtuvo una crema tópica. El diagnóstico de la enfermera fue que no era grave así que no la llevaron al hospital.

Todavía se la puede ver renguear. Es probable que el hueso se haya fracturado pero como no recibió el tratamiento apropiado ahora no puede caminar adecuadamente.
Los centros correccionales femeninos se encuentran un poco mejor. Los doctores, en general, las visitan una vez por semana y las mujeres pueden acceder a un mayor número de medicamentos.
Con la llegada del invierno, las reclusas en prisiones en el norte y noreste sufren con el clima frío. Normalmente, se les da tres mantas por persona para que se usen como almohada, manta y colchón pero esto no es suficiente en el invierno.
Chartchai Suthiklom, ex director del Departamento de Corrección, (ahora un comisionado de los derechos humanos) dijo que, en principio, las prisiones están obligadas a proveer las necesidades básicas.

¿Por qué las prisiones están desbordadas?. ¿Significa ésto que la sociedad tailandesa tiene más criminales o malas personas que otras?. ¿O hay algo mal con el sistema judicial de Tailandia?
¿Son las condiciones atroces de las prisiones la culpa del Departamento Correccional o de las prisiones mismas?. En realidad, ambos comparten la responsabilidad. Sin embargo las prisiones son pequeños rompecabezas en la imagen más grande de un sistema de justicia ineficiente. Los problemas que enfrentan las reclusas no derivan únicamente de jerarquías arraigadas sino que son causados en la raíz por el presupuesto insignificante del Departamento Correccional.

Un total de 84.58% de las reclusas fueron sentenciadas por casos de drogas. Desde el 1 de junio del 2016, de los 35.768 criminales convictos 30.821 fueron condenados por violar leyes relacionadas a las drogas. Las leyes de drogas excesivamente duras de Tailandia ponen cada vez a más personas en cárceles lejos del nivel esperado.

Este articulo editado de Kritsada Supawatanakul pertenece a Prachatai, un sitio web independiente de noticias en Tailandia y se republica en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenidos. El texto fue traducido al inglés por Suluck Lamubol. 05/01/17 -


La pequeña que tuiteaba desde Alepo quiere hacer oír la voz de los niños

La siria de 7 años que tuiteaba su vida cotidiana bajo los bombardeos desde el este de Alepo, Bana al Abed, dijo el jueves que su intención es hacer oír en el mundo entero la voz de los niños de esa ciudad devastada por la guerra.
Bana forma parte de los miles de personas evacuadas de Alepo estos últimos días en el marco del acuerdo facilitado por Rusia y Turquía.
Tras abandonar el lunes la segunda ciudad siria, ella y su familia fueron acogidas el miércoles en persona por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y su esposa en Ankara.
"Queremos que el mundo oiga la voz de los niños de Alepo", explicó la pequeña a la AFP, entrevistada en la capital turca. "Hablamos de los bombardeos y tuiteamos para que la gente vea la guerra", agrega.

Bana y su familia vivían en el este de Alepo, controlada por los rebeldes que combatían al presidente Bashar al Asad desde 2011. La familia fue evacuada mientras la ciudad era reconquistada por el régimen de Damasco y sus aliados.
"Tengo miedo de la guerra, porque (el presidente sirio, ndlr) nos quiere matar. Tengo mucho miedo. Tengo miedo por mis hermanos, tengo miedo por mis padres", dice.
- "Un infierno" -
Con más de 364.000 seguidores en Twitter, Bana se convirtió en símbolo de la tragedia siria. Ella y su madre enviaban tuits contando a diario la destrucción de la ciudad y su lucha por sobrevivir.

Para el gobierno sirio eran una maniobra de propaganda y algunos llegaron a afirmar que su cuenta era falsa.

Según la madre de Bana, Fátima, que maneja la cuenta @AlabedBana, esas acusaciones están exclusivamente motivadas por la envidia.
"Pienso que los que dicen eso son envidiosos. Saben que somos reales, sencillamente quieren hacernos sentir mal", explicó a la AFP.
"Nuestra vida en Alepo era un infierno", agregó Fátima. "No podíamos hacer nada. Nuestros niños no podían ir a la escuela, no podíamos ni dormir, había todo el tiempo bombas por todas partes", relató.
"No pueden imaginarse lo que era la vida allá", comentó. "Estábamos asediados. No teníamos lo suficiente para comer, no podíamos acceder a agua potable, no podíamos ir a los hospitales porque los bombardeaban".
"Era difícil, yo tenía miedo. Siempre había bombardeos. Incluso por la noche", agregó Bana.
Turquía, que respalda a los rebeldes opositores a Damasco, acogió a 2, 7 millones de refugiados sirios, pero hizo saber que a partir de ahora prefiere ayudarlos del otro lado de la frontera.
La mayoría de los evacuados de Alepo serán recibidos en campos instalados gracias a la ayuda turca en la provincia de Idlib (noroeste de Siria).
Los heridos graves son, en cambio, trasladados a Turquía.

- "Sufrimiento" -

Fátima explicó a la AFP que la idea de la cuenta de Twitter le vino cuando Bana le preguntó: "Mamá, ¿Por qué nadie sabe lo que está pasando en Alepo, y por qué nadie nos ayuda?"
"Decidimos crear una cuenta en Twitter para asegurarnos de que el mundo entero oyese la voz de los niños y los ayude, al prestar atención a los sufrimientos de Alepo", agregó.
Bana y su madre compartieron muchas fotos en la red social, mostrando la destrucción de la ciudad y las calles en ruinas. En respuesta, recibieron numerosos mensajes de respaldo, así como otros de preocupación cuando dejaban de tuitear.
Entre sus seguidores figura la autora de la saga Harry Potter, la británica J.K. Rowling, que hizo llegar a la familia las versiones electrónicas de las aventuras del pequeño mago.
"Quisiera agradecer a todos los que ayudaron a los niños de Alepo", dijo Bana.
Unos 15.000 niños murieron en el conflicto sirio, que en total ha dejado 310.000 muertos desde 2011.

Publicado por Bletín Globedia -  Redacción Sociedad – 23/12/16 -

La muerte de una joven por exceso de trabajo conmociona a los japoneses

Matsuri Takahashi se suicidó tras encadenas varias jornadas de 20 horas de trabajo en la mayor agencia de publicidad de Japón

Matsuri Takahashi resistió siete meses en la mayor compañía publicitaria japonesa y quinta del mundo. La joven de 24 años se lanzó al vacío en el dormitorio de la empresa en diciembre pasado después de haber encadenado jornadas de veinte horas de trabajo y meses superando las cien horas extras. En las redes sociales había advertido de que quería morir y que estaba física y mentalmente destrozada.  Antes de suicidarse envió un email a su madre eximiéndola de culpa y preguntándose por qué las cosas tenían que ser así.
Matsuri es el último caso de 'karoshi' o muerte por trabajo extenuante que cíclicamente sienta a la sociedad japonesa en el diván. Además de los litúrgicos debates y promesas, Matsuri ha provocado ya la dimisión del presidente del gigante publicitario Dentsu. Tadashi Ishii ha comunicado que se va tras ofrecer sus sinceras disculpas y reconocer que había fracasado en “proteger del exceso de trabajo a sus jóvenes trabajadores”. Matsuri llegaba a menudo a casa a las cinco de la mañana y la compañía falseaba su número de horas extras, según una inspección laboral de septiembre que señaló al exceso de trabajo como la causa inequívoca de su suicidio. La investigación revelaba que una treintena de trabajadores habían sido obligados a superar las cien horas extra mensuales que fija como límite la ley.

Matsuri llegaba muchos días a las cinco de la mañana de trabajar

El Ministerio de Trabajo demandará a la compañía por la muerte de Matsuri al entender que incumplió la normativa laboral y es responsable legal. La compañía tiene una sólida reputación de exprimir a sus trabajadores. La primera víctima oficialmente reconocida de karoshi fue un empleado suyo. Ichiro Oshima, de 24 años, se suicidó en 1991 después de trabajar año y medio sin un día de descanso y durmiendo alrededor de dos horas. La compañía alegó que tenía problemas personales.
Las oficinas de Tokyo, Osaka, Kyoto y Nagoya de Dentsu han sido visitadas por funcionarios en busca de evidencias en los últimos meses. La compañía decidió recientemente apagar las luces de su sede tokiota a las diez de la noche después de ser acusada de combatir con insuficiente brío el exceso de trabajo.

2.159 SUICIDIOS POR EXCESO DE TRABAJO

Cada año mueren japoneses por apoplejías, ataques al corazón o suicidios relacionados con el trabajo. También abundan el estrés, los desórdenes emocionales y de sueño. El pasado año hubo 2.159 suicidios por exceso de trabajo en Japón, según Tokyo. El Consejo Nacional de Defensa de las Víctimas de Karoshi juzga los criterios oficiales de demasiado estrictos y calcula que el número real es diez veces mayor. El fenómeno descansa en las estructuras mentales que permitieron la transición de un país devastado por la segunda guerra mundial a una potencia económica y tecnológica. Los japoneses asimilaron la empresa a una familia que exige fidelidad, devoción y esfuerzos incondicionales.
Un ambicioso estudio gubernamental revelaba este año que una quinta parte de los trabajadores japoneses está en serio riesgo de muerte: son los que alcanzan las 80 horas extras mensuales (unas cuatro diarias). El 11,7 % de las compañías ha alcanzado el límite legal del centenar de horas extras. Los sectores más afectados son el tecnológico, el académico y el de transportes.
El primer ministro, Shinzo Abe, ha enfatizado su voluntad de ordenar el mercado laboral japonés y erradicar los abusos. En los últimos meses se han multiplicado las inspecciones y denuncias, pero la sólida cultura de deslomarse en el trabajo tardará en ser erradicada.

Publicado por elperiodico.com – Internacional – Adrián Fonsillas – 30/12/16 -

Kinshasa, la ciudad de los hijos no deseados En la capital de la República Popular del Congo uno de cada dos embarazos no es buscado y el acceso a la anticoncepción de los menores de edad es ilegal

Una mujer congoleña se dirige caminano con su hijo en la espalda hacia la aldea de Luvungi.
Kinshasa es esa ciudad cuyas calles están llenas de niñas-madres, muchas de ellas aún lejos de la mayoría de edad. Una de cada cuatro adolescentes de la capital de la República Democrática del Congo queda embarazada antes de cumplir 19 años, unos embarazos que tienen mucho que ver con el hecho de que casi el 50% de los recién nacidos que ven la luz en esta urbe no son fruto del deseo de tener un hijo sino de un cóctel de ignorancia, tabúes sobre el sexo, desigualdad de género y una legislación arcaica que prohíbe a los menores acceder a la anticoncepción y a todas las mujeres abortar, incluso en caso de violación o incesto.
Los datos proceden de la oenegé Médicos del Mundo Francia (MdM) que desde 2014 gestiona en Kinshasa, junto con la organización congoleña Humana People to People (HPP), un proyecto de salud sexual y reproductiva destinado a mejorar el acceso de los adolescentes a la planificación familiar y ofrecer asistencia a las que han abortado o sufrido violencia sexual.
Monique, niña que pronto será madre, vive en Kingabwa, uno de los dos barrios en los que las dos oenegés trabajan con jóvenes de entre 10 y 24 años. En este vecindario la palabra miseria se queda corta: no hay alcantarillado ni luz ni agua corriente. Tampoco hay futuro para Monique, que ha tenido que dejar la escuela como se ven obligadas a hacer todas las niñas embarazadas en este país.
Hablar de sexo en Congo sigue siendo un tabú, sobre todo entre padres e hijos. En Occidente puede parecer inverosímil que una persona de 16 años no sepa cómo una mujer se queda embarazada; en Congo, no lo es. Monique recuerda: “Yo no sabía nada sobre los embarazos. Un día, mi novio me amó [lo expresa así] y dejé de tener la regla, pero estaba tranquila porque nadie me había dicho que eso es síntoma de embarazo. Cuando el médico me dijo que estaba de tres meses, no me lo podía creer”.
Los mismos padres que nunca le habían hablado de cómo evitar los embarazos, la echaron de casa, no sin pegarle una paliza. Ahora Monique vive con la familia del padre de su hijo, que -él sí- sigue yendo al instituto.
“En Congo se cree que hablar de sexo con los hijos equivale a animarles a tener relaciones sexuales. Muchas veces los mismos padres no tienen información: yo he conocido a adultos que no tenían la menor idea de cómo funciona su aparato reproductor. Además, existen una serie de mitos muy arraigados como que el usar anticonceptivos provoca esterilidad definitiva. En el proyecto tuvimos a una niña de 14 años embarazada que no establecía una relación causa-efecto entre el sexo y tener un bebé. Cuando indagamos sobre su embarazo, descubrimos que la habían violado en un túnel. Ella ni siquiera era consciente de que había sufrido una agresión sexual”, deplora Rachel Kumbisi, una de las trabajadoras del proyecto de MdM y HPP.

LEYES ARCAICAS

Alejandra García Patón, coordinadora del programa de embarazos no deseados de MdM en Congo, explica que en ese país “sigue en vigor una ley colonial, de 1920, que prohíbe el uso de anticonceptivos. En Congo son también ilegales las relaciones sexuales de menores de 18 años y el aborto, incluso en caso de violación e incesto”. En lo que esta cooperante define como una situación “esquizofrénica”, esas leyes conviven con un programa gubernamental de salud sexual para adolescentes que fomenta el uso de anticonceptivos.
La cooperante explica que un proyecto de ley de 2012, cuya discusión está prevista para marzo de 2017, permitirá, de ser aprobado, el acceso libre a la anticoncepción a toda mujer en edad de procrear. Mientras, los anticonceptivos siguen siendo ilegales, aunque la norma no se suela aplicar a las parejas mayores de edad. Sin embargo, “la mera existencia de esa ley somete a la mujer a su cónyuge porque si la esposa va a una farmacia y compra un método anticonceptivo a espaldas del marido, éste la puede denunciar a ella y al farmacéutico. En Congo son los hombres quienes deciden si su mujer toma anticonceptivos y que anticonceptivos debe tomar”, deplora la responsable de MdM.
“Lo que subyace a esta legislación es una tremenda desigualdad de género: el que una mujer no pueda decidir cuándo y cuántos hijos quiere tener impide su autonomía, su acceso a la educación y al trabajo y perpetúa unas relaciones sociales y familiares basadas en el dominio del hombre”, asevera Alejandra García Patón. Un índice elaborado por la embajada de Suecia y la delegación de la Unión Europea en Kinshasa le da la razón. En 2014, Congo se situaba en el puesto 144 de 148 países en cuanto a desigualdad de género.


Publicado por elperiodico.com – KINSHASA – Trinidad deiros – 18/12/16 -

Josephine Kulea, la mujer que ha salvado a más de mil niñas de la ablación y el matrimonio forzado

Solo tiene 28 años, pero ya es todo un icono en Kenia, su país natal. Desde pequeña ha luchado por evitar casos de matrimonio forzado y mutilación genital femenina entre las niñas de su comunidad. Y ahora recibe múltiples reconocimientos y halagos por su labor, pero Josephine tiene muy claro lo que quiere realmente: recursos económicos para poder mantener la fundación que ella misma creó para ayudar a otras niñas. Por su gran labor, Josephine Kulea es hoy nuestra Mujer de la Semana.
Esta joven keniata nació en la región de Samburu, al norte de Kenia, dentro de la tribu nómada que lleva el mismo nombre. Dentro de esta etnia, como ocurre en otras, también hay tradiciones arcaicas como la práctica de la ablación o el matrimonio infantil. De ello se dio cuenta Josephine Kulea cuando tenía solo nueve años: se percató de que las niñas de su comunidad estaban dejando de ir a la escuela, pues sus padres las habían obligado a casarse con hombres mucho más mayores que ellas a cambio de tierras o ganado.
Por suerte para Josephine, su madre se negó a que el peso de estas tradiciones arruinasen su infancia: luchó para salvar a su hija de diferentes matrimonios y trabajó para que pudiese continuar con sus estudios. "A mi madre le obligaron a abandonar la escuela y a convertirse en la tercera esposa de mi padre. Ella también luchó para que las niñas de su comunidad pudiesen continuar con sus estudios. Yo he seguido sus pasos", explica la joven en una entrevista para News Deeply.
Josephine pudo continuar con sus estudios cuando era pequeña, pero cuenta que durante años vinieron a su casa distintos hombres para acordar un matrimonio. "Mis tíos querían casarme porque mi padre murió cuando yo era joven. Todos los hombres que venían a pedírmelo rondaban los 45 - 50 años, y yo tenía 12, 13, 14... Mi madre luchó por mi", cuenta. Un día, cuando Josephine tenía 10 años, se enteró de que su tío iba a casar a una de sus primas más jóvenes (tenía 7 años) con un hombre mayor. El día de la boda a la niña le practicaron la ablación. Cuando se enteraron, Josephine y su madre denunciaron lo ocurrido: arrestaron a su tío y ellas fueron a rescatar a la pequeña.
Esto supuso un antes y un después para la vida de Josephine, pues aunque le amenazaron de muerte por haber denunciado a su tío, desde ese momento la joven también comenzó a recibir llamadas de otras mujeres pidiendo su ayuda. Durante los años siguientes Josephine estudió enfermería y ejerció su profesión en su pueblo. "Seguí ayudando a otras chicas a escapar del matrimonio. Utilizaba parte de mi salario para pagar los libros y el material que necesitaban para poder volver al colegio", cuenta.

Fundación Samburu Girls

En el año 2012, Josephine creó Samburu Girls Foundation, una organización que ha ido creciendo poco a poco a base del dinero que ella misma ha invertido en ella y de diferentes donaciones. Se trata de un centro al que pueden acudir aquellas niñas que huyen de su hogar, del matrimonio forzado y de sus propias familias, quienes muchas veces las rechazan. Ahora están trabajando para construir una escuela dentro de la organización. "Hemos acogido a unas mil niñas. Cuando las rescatamos, les ofrecemos todo el apoyo posible porque normalmente sus propias familias las rechazan. A veces tardan hasta un año en volver a admitir a estas chicas en su comunidad. Nosotras hablamos con sus padres e intentamos concienciarles".
Josephine cuenta que las familias no siempre se dejan convencer: "En ocasiones nos mienten y nos enteramos después de que han vuelto a intentar casar a sus hijas. Por eso les decimos a las chicas que pueden regresar a la fundación siempre que lo necesiten. Ellas se convierten en nuestros ojos en el pueblo: les pedimos que nos avisen si conocen más casos (sus hermanas, sus primas, sus vecinas) de niñas que estén en una situación similar".
Es difícil batallar contras las tradiciones tan arraigadas a las que se enfrenta su organización: el matrimonio infantil, la mutilación genital femenina, el beading... Y aunque Josephine ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el de Persona del Año por la ONU, la joven afirma que lo que realmente necesitan son recursos para salvar a más niñas. "Hay esperanza: cuando las niñas se reincorporan al colegio sé que su futuro será diferente", afirma.


Publicado por enfemenino – Mujer Hoy – Cristina González – 23/12/16 -

Fiscal DN dice que en 14 años no ha conocido la primera condena por aborto en el país PROHIBICIÓN SOLO PERJUDICA LAS MUJERES POBRES

La fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, afirmó que en 14 años que tiene en el Ministerio Público no ha conducido la primera sentencia en el país por aborto, a pesar de estar prohibido.
En ese sentido, dijo estar totalmente de acuerdo con las observaciones del Poder Ejecutivo al nuevo Código Penal, donde propone la despenalización del aborto en caso de violación, incesto o malformaciones congénitas incompatibles con la vida.
“Estoy totalmente de acuerdo con la observación que le hizo el Presidente de la República al nuevo Código Penal", acotó  Reynoso luego de sostener un encuentro navideño con los periodistas que cubren la fuente judicial.
Sostiene que el país no puede darse el lujo de condenar a la mujer a muerte, a las más pobres que son en realidad las que se ven en esa situación.
Reynoso expresó que esas mujeres no van a hospitales donde no le van a practicar un aborto, por lo que van a lugares  inseguros, tras señalar que las causales mencionadas por el presidente Danilo Medina no son inconstitucionales.
Llamó a los legisladores a ser más objetivos en ese tema de la interrupción del embarazo y a entender la problemática con las realidades en las que se vive en el país.
Manifestó que siempre ha abogado porque existan algunas casuísticas en la que a las mujeres se les permita abortar.
Sostuvo que si bien es cierto que no es partidaria de un sistema donde el aborto se haga en cualquier caso, es plenamente partidaria de la observación que hizo el Presidente.
Se recuerda que el presidente Danilo Medina devolvió la ley al Congreso por n Fiscal del Distrito Nacional dice prohibición del aborto solo perjudica a las mujeres pobres.
También sugiere que se permita cuando haya mal formación congénita del feto probada, pero en las primeras 12 semanas del embarazo.


Publicado por Listin Diario – Santo Domingo – Ramón Cruz Benzán – 20/12/16 -

Facebook se disculpa por el cierre de la página feminista 'Locas del Coño'

En una semana la han cerrado hasta cuatro veces, según sus administradoras
L
ocas del Coño es una revista feminista digital española. El miércoles 21 de diciembre, Facebook cerró su página en la red social, con más de 150.000 seguidores. Hasta cuatro veces ha llegado a estar suspendida la página en una semana: la última, este martes 27 de diciembre, según explica una de sus fundadoras, Lidia Infante. Seis días después de que Verne le consultara, Facebook responde que se ha tratado de un error y pide disculpas.
"No es la primera vez que Facebook nos retira cosas", dice Infante. "Esta vez nos ha eliminado la página después de muchas denuncias de distintos post". Para ella,  estas denuncias forman parte de una campaña en la que grupos machistas se habrían puesto de acuerdo en foros de internet para hacerlas de forma masiva a la vez a través de Facebook.

La red social rechaza dar detalles sobre denuncias y se limita a contestar a Verne: "La página fue suspendida y el contenido eliminado por error, y ambos han sido restaurados. Nuestro equipo procesa millones de denuncias cada semana y a veces nos equivocamos. Sentimos mucho este error". A las administradoras, la red social les habla de una restricción realizada por sus "sistemas automatizados".

Hola,
Su página fue restringida temporalmente por nuestros sistemas automatizados. Sin embargo, hemos levantado las restricciones de su página y debería estar funcionando en estos momentos. Lamentamos cualquier molestia que hayamos podido ocasionarle. Por favor, no dude en responder a este email si tiene problemas para acceder a su página.
Gracias,
El Equipo de Facebook

Antes del cierre de la página, la web social eliminó varias publicaciones por incumplir sus normas comunitarias. En concreto, las denuncias que había recibido la red social señalaban que el contenido -el logo de la revista, que representa una vagina, y una viñeta del ilustrador Manel Fontdevila- incitaba al odio. Otra ilustración mostraba cuerpos de mujeres desnudas.
La revista feminista abrió una segunda página el jueves y se la volvieron a cerrar. Dieron de alta entonces una tercera, con el logo y la palabra coño pixelados. La volvieron a cerrar pero ahora vuelve a estar activa.
En una semana la han cerrado hasta cuatro veces, según sus administradoras
Un ataque celebrado en Forocoches
Infante y sus compañeras en la revista señalan a dos foros, Forocoches y Burbuja.info, como los lugares donde se organizó el ataque. Uno de sus argumentos es que recibieron un pico de visitas desde esos sitios antes del cierre de las páginas. En febrero pasado, según publica su web, Locas del Coño fue atacada también por un usuario de Forocoches. La web redirigía a una pantalla en la que aparecía el texto "Feminazis" y el avatar del forocochero Pumuky.
Verne no ha encontrado, sin embargo, ningún hilo en Forocoches, el mayor foro en español en internet, en el que se planee la campaña de denuncias masivas para conseguir el primer cierre del perfil de Facebook de la revista. En otras ocasiones sí ha sido posible seguir el rastro a otro tipo de troleos -que han tenido repercusión mediática- organizados en sus páginas con instrucciones precisas. En octubre enviaron, por ejemplo, un pedido masivo de pizzas y unos mariachis a la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, en plena crisis interna socialista.

Lo que sí se encuentra en el foro son conversaciones posteriores al cierre en las que se celebra y se anima a "reportar" las nuevas páginas para conseguir tumbarlas. Estos son algunos de los post -se pueden ampliar las imágenes pulsándo en ellas- en los informan en el foro del cierre de la página feminista. En uno de ellos se muestra un pantallazo de la respuesta de Facebook a una denuncia realizada sobre Locas del Coño.
El acoso se extiende también a Twitter, donde no les sorprenden ya los mensajes con amenazas de usuarios. Jessica Fillol, también editora de la revista, ha publicado en su cuenta algunos de los comentarios machistas que han recibido en Facebook cuando sus páginas estaban abiertas. También ha dejado muestras del contenido publicado desde una cuenta falsa que simulaba ser ella y otra que suplantaba la identidad de la revista.
"Publican mensajes que pretenden desacreditar el feminismo o a personas en concreto y sirven para hacer creer que somos feminazis y que el feminismo es violento", critica Infante.

Publicado por Boletín Globedia - Fuente_Verne – Vanessa Lara Silva – 30/12/16



Torturas y esclavitud sexual: el cruel destino de las mujeres yazidíes en manos de Daesh

 - AMNISTÍA INTERNACIONAL

La activista y periodista yazidí Nareen Shammo cuenta que «más de 4.000» miembros de la minoría étnico-religiosa permanecen secuestrados por el grupo terrorista

Cuando Nareen Shammo (Irak, 1986) escucha hablar a las mujeres yazidíes que han logrado escapar de las garras de Daesh, no puede creer que todo lo que le cuentan sea cierto; más bien piensa que está viviendo una pesadilla. «Imagina que estás hablando con una niña de 12 años. Han matado a su padre y no sabe nada de su madre ni de sus hermanas… ¿Qué vida le espera? ¿Cómo se le puede ayudar? Esta gente está viviendo una vida muy difícil», explica la periodista a ABC. Los yazidíes —una minoría étnico-religiosa que vive entre Siria e Irak y a la que también pertenece Shammo— sufren las iras de un Daesh que divide sus familias, mata a sus hombres y a sus ancianas, adoctrina a sus niños para hacer la yihad y utiliza a sus mujeres como esclavas sexuales. Es de esperar que las historias que llegan hasta Shammo sean desgarradoras; muchas, incluso, se le quedan enquistadas en la memoria. «Todos los testimonios son horribles, pero hay uno que me ha impactado más que los demás. Terroristas de Daesh obligaron a una mujer yazidí a la que tenían secuestrada a leer el Corán. Como era analfabeta y no podía, la castigaron. Cortaron a su hija, una niña, en pedazos y obligaron a la madre a cocer los trozos en agua hirviendo. Me lo contó otra mujer que sí que consiguió escaparse», recuerda.
He conocido a mujeres que han sido vendidas y esclavizadas, he visto mucho sufrimiento… Me sentía en el compromiso de ayudarles.Nareen Shammo, periodista yazidí
Shammo decidió aprovechar sus conocimientos en Periodismo para denunciar la situación por la que pasa su pueblo, caído en desgracia. Su objetivo estaba claro. Investigar y grabar documentales, reflejar el genocidio de Daesh contra la vulnerable minoría yazidí. «He conocido a mujeres que han sido vendidas y esclavizadas, he visto mucho sufrimiento… Me sentía en el compromiso de ayudarles. Me olvidé de mí misma y dejé de pensar en las consecuencias, en lo que podía pasarme a mí», explica la activista, que, desde que grabó el documental «Slaves of the Caliphate» («Esclavas del Califato») para la cadena británica BBC, recibe amenazas de Daesh. Refugiada en Alemania, es ahora cuando ha empezado a tomar conciencia de los peligros a los que se enfrenta. «Antes no pensaba en mí para nada, solo me centraba en mi trabajo y en la gente. Pero ahora, después de recibir las amenazas de muerte, tengo más cuidado. Aunque sigo haciendo lo que quiero, tengo más cautela», cuenta la periodista en la sede madrileña de la ONG Amnisitía Internacional. Su mirada refleja cansancio. Los días de actividad frenética para dar a conocer el caso yazidí han hecho mella en su salud. Con la fiebre quemándole el cuerpo, aterrizó en Madrid en una visita relámpago, después de recorrer la geografía española en una gira meteórica.
Un avance muy lento
La periodista considera que el apoyo que recibe su comunidad, tanto dentro como fuera de su región, es insuficiente. Sin embargo, hay acontecimientos, salpicados, que hacen pensar que el mundo empieza a despertar y concienciarse de la situación de los yazidíes. Aunque muy poco a poco, la actividad de Shammo, como la de otras activistas, está dando sus frutos. El acoso al que está siendo sometido su pueblo es cada vez más visible. Ejemplo de ello es que el pasado 13 de diciembre Nadia Murad y Lamiya Aji Bashar, supervivientes yazidíes del cautiverio de Daesh, se hicieron con el Premio Sájarov 2016 a la Libertad de Conciencia, un galardón que concede el Parlamento Europeo. En su sede de Estrasburgo, las dos mujeres contaron su historia. Lamiya, de 18 años, fue vendida por Daesh hasta cuatro veces. Junto a otras dos esclavas —una amiga suya y una niña de nueve años—, consiguió escapar. En plena huida, su amiga pisó una mina terrestre que las mató a ella y a la pequeña y que desfiguró el rostro de Lamiya. Por su parte, Murad, a sus 21 años se ha convertido en la cara más conocida de la lucha de los yazidíes contra el autodenominado Estado Islámico. Violada y torturada por los yihadistas durante tres meses, perdió a seis de sus nueve hermanos y a su madre.


Nadia Murad y Lamiya Aji el pasado 13 de diciembre en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde recibieron el premio Sájarov 2016- AFP

Desde 2014, año en que Daesh invadió Sinjar —región iraquí en que se concentra el grueso de los yazidíes— la vida de los miembros de esta comunidad se ha convertido en un infierno, sobre todo, la de las chicas jóvenes que, como Murad y Lamiya, son convertidas en esclavas sexuales. Muchas de ellas, al verse cautivas de Daesh y sin esperanza de recuperar sus vidas, intentan suicidarse. «Algunas se han cortado las venas, otras se han quemado vivas, otras se han lanzado al vacío desde edificios muy altos, otras han saltado desde un coche en marcha… algunas de ellas tenían ocho años y se han muerto al ser violadas varias veces, su cuerpo no lo podía resistir», relata Shammo. Yolanda Vega, responsable sobre Irak de Amnistía Internacional, recuerda el caso de una madre que fue capturada con sus hijos: «Las niñas fueron vendidas. Cuando terminó el secuestro y fueron liberadas, la más joven se suicidó. La hermana cuenta que a su propio trauma, causado por la muerte de sus familiares, se suma cuando llegó al hospital a ver a su hermana moribunda: no soportaba los recuerdos. Tenía 11 años cuando fue capturada, 13 cuando se mató».
En «Slaves of the Caliphate», Shammo habla con jóvenes que han logrado escapar de las garras de los terroristas. Según cuenta, lo que podría parecer una tarea casi imposible, no es tan complicado: «Habían sufrido mucho y, del “shock”, querían hablar sin saber lo que estaban diciendo. Hablar, hablar y hablar. Con cualquiera. No pueden creer lo que está pasando en su vida. Lo único que es común estas chicas es que no pueden aceptar su situación». Shammo también se pone en contacto con las familias de las chicas que aún están secuestradas, aunque muchas se muestran desesperanzadas. «Yo solía intentar dar esperanza a esas personas y les decía que la vida iba a ser mejor al día siguiente, que iba a salir el sol. Pero eso no quitaba que cuando llegaba a casa me pasase todo el tiempo llorando. Yo misma perdí toda la esperanza, me encontré sin motivación, sin fuerza», rememora con un tono de voz firme y la mirada gélida y profunda de quien ha sido testigo del sufrimiento humano. Ahora, tiene la vista puesta en el futuro: «Lo más importante ahora es pensar en las 4.000 personas que están capturadas por Daesh. Después de salvarlas, vamos a pensar en el futuro de los yazidíes, así como de otras minorías. Hay mucha necesidad de protección internacional».
Pasividad en la comunidad internacional
Como explica Vega al otro lado del teléfono, «las supervivientes presentan traumas a nivel psicológico porque los horrores que han vivido son tremendos: esclavitud sexual, torturas, separación de los hijos, muerte de la familia. Cuando son liberadas no tienen medios para superarlo». Muchas, viven en la indigencia, ya sea en campamentos o en las calles: a veces, las familias empeñan todo lo que tienen para pagar un rescate por ellas a los militantes de Daesh. Y luego no pueden acudir al médico ni recibir el tratamiento psicológico que necesitan. Para Shammo, ya era de esperar que nadie pudiese prevenir la masacre: «Al principio la comunidad europea e internacional ni siquiera sabía que existiéramos. No esperaba que pudieran evitar nada». Sin embargo, Vega asegura que ahora la situación es diferente; el problema ya se conoce, pero «no hay una respuesta en conjunto. En Alemania existe un programa para traer a más de 1.000 supervivientes. Pero es una respuesta puntual. Se necesitan más programas, más proyectos, una respuesta conjunta».
Daesh no podía atacar a la población civil, pero lo ha hecho. Ha atacado a las minorías de forma sistemática. Es un crimen de lexa humanidad.Yolanda Vega, responsable sobre Irak de Amnistía Internacional
Ambas coinciden en señalar la falta de respaldo por parte del Gobierno iraquí. Según Vega, «pone problemas burocráticos para conseguir papeles y viajar». Algo a lo que Shammo añade la ineficacia del Ejecutivo kurdo: «Son el que está más cerca de mi región, Sinjar. Pero han escurrido el bulto y han dejado que los yazidíes se enfrenten solos a su destino. Ahora tampoco están haciendo nada. Pueden contribuir a dar apoyo psicológico a las mujeres y tampoco lo están haciendo». La misma ausencia de apoyo achaca la periodista a la comunidad internacional. «Es una vergüenza que estén en silencio cuando hay mujeres que son vendidas, niños metidos en el mundo de las armas… en pleno siglo XXI. No se puede estar ciego cuando esas cosas están pasando», se lamenta quien, en 2014, pasó a ser miembro del grupo de trabajo de trabajo de Minorías de la ONU. Una organización que «ni hace promesas ni sabes cuándo funciona. No hay esperanza», declara tajante la activista.
Puesto que ya no se puede volver atrás y deshacer el daño causado, Vega aboga por que se investigue lo que ha pasado, que las autoridades iraquíes ratifiquen el Estatuto de Roma y declaren que la Corte Penal Internacional tiene competencia sobre la situación de Irak en relación con todos los crímenes que se han cometido en el conflicto. Además, «se exige que cuando hay un conflicto, se respeten las leyes. Daesh no podía atacar a la población civil, pero lo ha hecho. Ha atacado a las minorías de forma sistemática. Es un crimen de lexa humanidad que ellos justifican escudándose en que se trata de la interpretación de la sharia (ley islámica). Una forma de evitar que pase algo así en el futuro es que se rindan cuentas. Así, quizás, la próxima vez se lo piensen. La impunidad es el caldo de cultivo para que este tipo de violaciones vuelvan a surgir».


Familia yazidí desplazada en enero de 2014- REUTERS

¿Quiénes son los yazidíes?

El yazidismo, una religión tan minoritaria como desconocida, se remonta al año 2.000 a.C y tiene sus raíces en el zoroastrismo, filosofía basada en las enseñanzas del profeta y reformador iraní Zoroastro o Zaratustra. La mayoría de sus seguidores vive al norte de Irak, en la frontera con Siria, en una región que fue asediada, destruida y pisoteada por Daesh en 2014: Sinjar. Para los yihadistas son «adoradores del diablo»: veneran a Malak Tawus, el Ángel del Pavo Real, el diablo para cristianos y musulmanes. Como explica Shammo, su pueblo «ha sufrido 74 ataques a través de toda la historia». Algo que la periodista no entiende: «Somos tachados de infieles, pero eso no es cierto. Tenemos mucho respeto a la naturaleza y a través de ella hemos llegado a conocer a Dios».

Publicado por ABC Internacional – Entrevista a Nareen Shamoo – Madrid – María Jesús Guzmán – 04/01/17 -