jueves, 29 de junio de 2017

La reforma penal en materia de abuso sexual en Argentina.

Al especificar los actos y las vías por las que se puede ejecutar el abuso descripto, la reforma viene a saldar una vieja cuestión.
Dado que especifica los actos y las vías por las que se puede ejecutar el abuso sexual con penetración en el cuerpo de la víctima (violación), el recién reformado tercer párrafo del artículo 119 del Código Penal permitirá a jueces y fiscales unificar criterios interpretativos y saldar viejas desigualdades en la aplicación de la ley.

Este artículo describe y reprime distintas conductas que atentan contra el derecho de toda persona a la reserva sexual de su propio cuerpo.
Estas conductas son tipificadas como “abuso sexual simple” cuando el autor, en contra de la voluntad de la víctima, efectúa sobre ella un contacto corporal que tenga significación sexual (por ejemplo: tocar intencionalmente los senos de una mujer en un colectivo). O abuso sexual gravemente ultrajante, porque su duración o circunstancias de realización implican –en palabras de Enrique Gavier– un sometimiento sexual vejatorio de mayor desprecio hacia la dignidad e integración personal de la víctima que el simple abuso (por ejemplo: besar a una persona contra su voluntad introduciéndole la lengua).

El delito hasta ahora conocido como abuso sexual con acceso carnal (o violación) –que reprimía con pena de prisión o reclusión de 6 a 15 años al que “abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo, mediante acceso carnal por cualquier vía”, según rezaba el texto de la ley 25.087/99– fue parcialmente derogado en relación con el alcance de esta puntual figura.
En efecto, por la ley 27.352, el Congreso de la Nación sancionó una importante reforma al artículo 119 tercer párrafo, del Código Penal, relativa a lo que genéricamente podríamos denominar, ahora, como abuso sexual con penetración en el cuerpo de la víctima.
La norma hoy vigente –que conserva igual pena (6 a 15 años de prisión o reclusión) y las mismas circunstancias de ejecución (víctima menor de 13 años o mediando violencia, amenazas, etcétera)– “reprime al que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo mediante acceso carnal por vía anal, vaginal u oral o realizare otros actos análogos introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías...”.

Al especificar los actos y las vías por las que se puede ejecutar el abuso descripto, la reforma viene a saldar una vieja cuestión.
Si bien en Córdoba, a partir de la jurisprudencia Lazo, el Tribunal Superior de Justicia –siguiendo las enseñanzas de Víctor Félix Reinaldi en su obra  Los delitos sexuales en el Código Penal Argentino, ley 25.087 – sostuvo que dicha ley, al no haber aventado toda duda mediante la expresa mención de las vías, no descartó ninguna de las que permiten la introducción del pene: vaginal, anal y bucal. Motivo por lo cual la fellatio in ore (introducción del órgano sexual masculino en la boca de la víctima) fue considerada, desde entonces, un abuso sexual con acceso carnal.
Dicha jurisprudencia, sin embargo, generó controversias, y en el país se dictaron pronunciamientos divergentes. Algunos sostienen que –en el caso de la fellatio – se trata de un abuso sexual gravemente ultrajante, lo que implicaba que la pena por aplicar fuera un tercio menor en el mínimo y máximo de su escala penal, lo que resultaba desigual para los sentenciados en Córdoba por la misma conducta.
Más aún, en relación con otras modalidades de abuso sexual con penetración en el cuerpo de la víctima –salvo, claro está, la ejecutada con el órgano sexual masculino–, la jurisprudencia aceptó de forma unánime que tanto el cunnilingus (la introducción de la lengua en la vagina de la víctima) como otros tipos de penetración por el ano o la vagina, como la introducción de dedos u objetos, se encuadraban en el tipo penal de abuso sexual gravemente ultrajante por su duración o circunstancias de realización.

Este vacío parece quedar saldado con la reforma incorporada, por ley 27.352, al tercer párrafo del artículo 119 del Código Penal. Por un lado, se dispone que este tipo de abuso sexual –con penetración en el cuerpo de la víctima– no se ejecuta sólo a través del acceso carnal (introducción del órgano sexual masculino). Además, no se limita a la vagina o al ano sino que incluye la boca de la víctima.
Con inteligencia, para evitar otro conflicto interpretativo con el concepto “acceso carnal”, los legisladores agregaron que este tipo de delito se configura también realizando o ejecutando otros actos análogos al acceso carnal: introduciendo objetos o partes del cuerpo por alguna de las dos primeras vías (vaginal o anal). A partir de ahora, en estos casos, habrá violación.



Publicado por Diario La Voz – Opunión – Luis Cerroni* Exfiscal de Cámara de Villa Dolores, exprofesor de Derecho Penal y Estudio de la Constitución (UNRC) – 08/07/17 -

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