martes, 6 de junio de 2017

Coco Chanel monopolizó todo lo moderno de su siglo, incluído el nazismoi

Coco cambió radicalmente la apariencia de la mujer, sentó las bases de la moda moderna y transformó la mentalidad femenina. Al defender los trajes de chaqueta, sus pantalones y jerséis de punto, apoyaba también una manera de vestir y una concepción de la mujer más libre.
Coco Chanel nació en el año 1883 en Namur, (Francia). Su infancia en Issoire y Courpiére transcurrió siempre necesitada. Cuando murió su madre, Gabrielle era muy pequeña, y su padre, abrumado por su situación económica, abandonó a la niña en un orfanato, donde fue educada por las monjas, algo que ella siempre trató de ocultar. Su padre desapareció. 
A los 17 años abandonó el convento en el que vivía para convertirse en cantante de cabaret. Ahí fue cuando conoció a Ettiene Balsan, rico hombre de mundo quien le enseñó a moverse en sociedad. Ella con el tiempo arribó a París para dedicarse a su vocación: el diseño. 
Comenzó su carrera en el año 1909, diseñando sombreros en París, y un año más tarde logró abrir su propia tienda en la calle Cambon nº 21, con el nombre “Modas Chanel”, que posteriormente cambió a “Gabrielle Chanel” y hoy, simplemente, “Chanel”. Actualmente esta tienda sigue funcionando y es el corazón del imperio Chanel. 
Al mismo tiempo creía firmemente que la elegancia en la ropa significaba "libertad al moverse", y esa fue la premisa de sus diseños. 


Cuando el 28 de junio de 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, Coco se dio cuenta que los nuevos tiempos exigían un estilo mucho más funcional, adaptado a las nuevas circunstancias por las que la mujer inevitablemente pasaba y era  no solo un ente pasivo. Lo primero que hizo fue suprimir el corsé del traje femenino para dar mayor libertad de movimientos a las mujeres. Dos años más tarde introdujo el punto en sus colecciones, un tejido que nadie había utilizado hasta entonces para la alta costura pero que encantó a sus clientes. Con punto confeccionó el jersey, una prenda casi masculina, que fue seguida de la charming chemise dress, un vestido-camisa sin cintura ni adornos que realzaba el busto femenino, sobre el que se imponía llevar perlas. 
Sus innovaciones fueron aún más lejos: no sólo se atrevió a acortar la longitud de las faldas y a descubrir el tobillo femenino, sino que forzó las mujeres a cortarse el pelo cuando una noche apareció en la Ópera con el cabello corto. Acababa de crear el estilo garçon, que marcó el final de una época. Tuvo la audacia de exponerse al sol cuando el broceado se consideraba sinónimo de mujer de campo, plebeya, y también de imponer su extrema delgadez (fruto, por otra parte, de las privaciones que le imponía la guerra) a todas sus clientes. Durante los años 30, Chanel introdujo una pequeña línea de cosméticos que incluía labial, rubor y polvo traslúcido. Con estos productos se solidificó su presencia en el mundo del maquillaje y su reputación creció como la creadora de un "look" total.
Gracias al buen gusto que tenía Coco para la mezcla de tonalidades, llegó a vestir literalmente a la mujer de los pies a la cabeza, dejando una gran herencia clásica en los zapatos de dos tonos con traba y el talón casi desnudo.

Un  nuevo libro titulado “Sleeping with the Enemy, Coco Chanel Secret War” (Durmiendo con el Enemigo, la Guerra Secreta de Coco Chanel) publicado en Estados Unidos, escrito por Hal Vaughan, descubre el origen y los secretos de la vida de Coco. La famosa fundadora de la innovadora firma de la alta costura francesa fue reclutada en 1940 por la Abwehr, el servicio de inteligencia del estado mayor alemán. Es difícil adivinar cómo una mujer tan libre pudo llegar a enamorarse tan perdidamente del nazismo y dejar de lado su libertad personal. El periodista norteamericano Hal Vaughan autor del libro, no trata de darnos ni una orientación. Escribe novelas, no tratados de psicología. 
Pero, más allá de los negocios, Hal Vaughan amenaza romper la imagen del ícono de la moda al asegurar que Chanel era “ferozmente antisemita mucho antes de que el serlo fuera un medio para agradar al ocupante alemán”. 

El escritor Hal Vaughan, especialista en temas reveladores de la II Guerra Mundial, afirma que “Mademoiselle” había sido presentada a miembros de la Gestapo nazi por otro de sus amantes, el barón Hans Gunther von Dincklage, un agente que trabajaba para los servicios secretos alemanes, altamente condecorado y distinguido por Adolph Hitler y Joseph Goebbels durante la contienda. A los que conoció bien  en aquella sociedad enrarecida.
El nombre en clave de la célebre modista como espía era “Westminster”, tomado de su viejo amigo y amante, el duque de Westminster, según la web informativa norteamericana Daily Beast.

El barón von Dincklage utilizó manifiestamente a Coco Chanel como agente e incluso la embarcó en 1943 en una tentativa (abortada) de mediación entre Alemania y Gran Bretaña, en que sirvió de elegante neutralista, que no lo era.
¿Cómo justificar semejante colaboración con los nazis? Coco Chanel, “mujer de negocios brillante y sin escrúpulos”, intentó antes que nada aprovecharse del contexto para extender su poder personal y social, según The Daily Beast. Y comenta: “Se hizo popular entre los nazis haciéndose amar por los millonarios arios con quienes compartía el odio por los judíos, los sindicalistas, los masones, los socialistas y el comunismo.  Desde 1933 afirmaba en público que “Hitler era un gran europeo”.

El barón Dincklage se las arregló para que ella estableciera su domicilio permanente en el elegante Hotel Ritz de París, reservado en ese tiempo para los altos funcionarios nazis. Ella convivía con los grandes y se acostaba con ellos.
Hay una leyenda negra respecto al Chanel nº 5 y es que un historiador afirma que Coco arrebató la propiedad de Chanel nº 5 porque Pierre Wertheimer era de familia judía y era la que había producido y empezado a distribuir por el mundo al comenzar la guerra y Coco se la robó aprovechando que la familia Wertheimer estaba perseguida. 
Tal versión no parece ser exacta. Hubo una relación (de negocios) no íntima entre el creador del perfume, Pierre Wertheimer y Coco, y él terminó convenciendo a la genio de la moda para se quedara como socia comercial, incluídos perfumes aunque mantuvo a la gran Coco como asesora creativa y se hizo cargo de los gastos hasta el final. Wertheimer, de todas formas, conocedor de los peligros que le acechaban sobre todo por parte de la Gestapo (policía secreta de los nazis), había puesto previamente su capital a nombre de un tal Félix Amiot, que se las devolvió al final de la guerra Los nietos de Pierre, Gerard y Alain Wertheimer, son hoy socios del imperio Chanel, que dispone de casi 200 tiendas en todo el mundo. Firma familiar que no cotiza en bolsa, Bloomberg evaluó recientemente la fortuna de los Wertheimer en 5.600.

 En aras de presentar una empresa renovada, Chanel, una mujer altiva y poco empática o más bien totalmente antipática, despidió a gran parte de su personal; una venganza, en realidad, por la huelga que sus empleados habían realizado meses antes.
Con todo, el vástago oloroso más famoso de la Maison Chanel nació en 1923, fruto de la unión con Ernest Beaux: el perfume Chanel nº 5. Se trataba de una mezcla única de aldehídos y sustancias florales destinada a terminar de una vez con los afectados polvos perfumados de violeta de las décadas precedentes. Elevado a la categoría de mito en su tiempo y aún hoy uno de los más vendidos del mundo, su inmenso éxito facilitó el sostén de su imperio. Fue la actriz Marilyn Monroe quien convirtió la fragancia en un símbolo cuando, durante una entrevista radiada, aseguró a los reporteros que unas gotas del nº 5 era lo único que llevaba puesto para dormir. Y la actriz murió misteriosamente desnuda probablemente asesinada, pero perfumada. Según el FBI se suicidó. 
Luego llegaron otros perfumes, el nº 22, el nº 19 (que conmemora la fecha del nacimiento de Madame Cristalle y Antaeus, para hombre). Ya después de su muerte, y gracias a Karl Lagerfeld, la casa Chanel pudo recobrar, a partir de 1983, su viejo esplendor.
Tras la Liberación de Francia, Coco Chanel fue detenida y acusada de crímenes de guerra, pero no fue condenada, gracias, se dice, a su vieja amistad con Winston Churchill. Este le profesaba una admiración sin fronteras. Entonces se exilió en 1944 en Suiza, a orillas del lago Léhman, donde vivió nueve años y solo pudo regresar a París en 1954.Hay un autor que dice que Coco a través de Sir Winston era agente doble.
Coco Chanel vistió a la mujer del siglo XX de los pies a la cabeza. Al margen de su ideología, si hubiera habido el nobel de la elegancia femenina sería para ella
Francia, le perdonó por fin su conducta durante la ocupación nazi de Francia y en París, y Coco no tuvo problemas para reiniciar su actividad con el éxito de antaño. 
Coco Chanel llevaba un disfraz. Al margen del libro de Hal Vaughan ya en 2011 salió una biografía sobre la famosa diseñadora  Gabrielle Bonheur Chanel. En ella se decía que además del alias de Wesminster utilizaba otros nombres. Un nuevo documental que  emitió hace años la televisión France 3, decía que existen documentos desclasificados en 1999 el Ministerio de Defensa de Francia que prueban que la modista fue un activo de la inteligencia nazi. !Vaya misterio¡. Su código en la Abwher (la inteligencia militar alemana hasta 1944) era F-7124 según documentos oficiales nazis que guarda el Ministerio de Defensa francés. 
Así, aunque las relaciones entre Coco Chanel y altos oficiales nazis, son conocidas desde hace años, por el historiador Fanck Ferrand. Este el documental titulado "L'Ombre d'un doute" (La sombra de la duda) en la TV France 3 -que registró récords de audiencia- revelaba por ejemplo que la diseñadora empezó a colaborar con los nazis en 1940 y confirma que en 1943 fue enviada a Madrid donde debía reunirse con Winston Churchill para tratar de lograr una tregua en la contienda. Su influencia en el mundo de la política como en el moda ha trascendido de tal forma que hasta la fecha perdura y es extraordinaria aunque a veces la ficción se sobrepone a la realidad.

 Gracias a sus colecciones, Coco cambió radicalmente la apariencia de la mujer y sentó las bases de la moda moderna, al tiempo que cambiaba la mentalidad femenina: al defender los trajes de chaqueta y sus masculinos y funcionales pantalones y jerséis de punto, defendía también una manera de vestir más cómoda y, en definitiva, una concepción de la mujer más libre. 
Su otra revolución, los aportes de Chanel a la moda femenina fue el zapato de tacón bajo. Fue un lanzamiento subversivo, en plena década de los años cincuenta, cuando los zapatos de tacón de aguja se hallaban en su apogeo. Junto a Raymond Massaro colaboró en la creación de un modelo de zapato realizado en dos tonos: el cuerpo y la parte del talón eran de color beige para alargar ópticamente la pierna, mientras que la puntera de color negro hacía que el pie pareciese más pequeño. 
Estas innovaciones le ayudaron a ganarse fama de inventora del estilo que la consagró: la mujer del siglo XX, una mujer trabajadora, independiente y emancipada, que necesitaba ropas cómodas y sobrias para ir al trabajo, al hospital, a la fábrica, un vestuario que le hiciera sentirse elegante pero sin dejar de ser ella misma. 
El color negro, que hasta entonces estaba reservado solo para los lutos por la muerte de un ser querido, comenzó a verse en la ropa de a diario de las mujeres. Los trajes de chaqueta, las camisas blancas de líneas rectas, los jerséis masculinos adaptados a la mujer, la ropa sport, todos fueron inventos que fueron saliendo de su cabeza. 

Muchas mujeres de París seguían sus pasos, tras sus legendarios diseños encontraron el camino del guardarropa de las damas de muchas partes del mundo. La leyenda Chanel era la actualidad.
 Creó muchos clásicos de la moda. El principal fue el Chanel "suit", el vestido negro, el suéter con cuello de tortuga, los sacos, las gabardinas y las chaquetas ("french coat") que hasta entonces  eran sólo para hombres. 
Es de admirar que en una sociedad como la de París, en donde las mujeres de la aristocracia no salían sin lucir sus preciosas joyas auténticas, Coco Chanel revolucionó también la moda con una increíble colección de joyería de fantasía, la bisutería. 
Las famosas tiras de perlas alrededor del cuello, los cintos de cadena, los aretes y las pulseras de aleaciones de distintos metales que sustituían al oro, siguen adornando a las mujeres del siglo XXI.
Sin olvidar las bolsas acolchadas o "quilted" que marcaron un sello clásico que no sólo dejó huella sino que hoy siguen siendo un signo de elegancia y distinción. 

El juego y la combinación de los colores clásicos, tanto el beige como el blanco y el negro, caracterizaron sus colecciones de ropa. El coordinado se veía tanto en vestidos de noche como en trajes sastre. Y precisamente en éstos marcó otro de sus grandes sellos: los puños y el cuello blancos. 
Gracias al buen gusto que tenía Coco para la mezcla de tonalidades, llegó a vestir literalmente a la mujer de los pies a la cabeza, dejando a la posteridad una gran herencia clásica en los zapatos de dos tonos con traba y el talón casi desnudo. 
Su influencia en el mundo de la moda ha trascendido de tal forma que hasta la fecha perdura y sigue siendo extraordinaria. 
Entre sus clientes habituales estaban famosos de los 50 como Brigitte Bardot, Marlene Dietrich (amiga y clienta), Katherine Hepburn, Jackie Kennedy, Elizabeth Taylor quien la admiraba mucho, Grace Kelly, Marilyn Monroe a quien debe la duplicación de la venta de sus colecciones después de “sólo unas gotas de Chanel No. 5.”. Actualmente, esta fragancia sigue siendo una de las favoritas en el mundo, aunque muy cara. 
Hoy día Chanel cuenta con boutiques en más de 40 ciudades del mundo que, en cierto sentido, se han convertido en capitales de moda, como Nueva York, Chicago, Toronto, Milán, Roma, Londres, París, Zurich, Sydney, Tokio y Sao Paulo. 
La Casa de Chanel continúa creando lo mejor de la moda francesa en cuanto a ropa, fragancias, tratamientos para la piel y maquillaje. Constantemente sigue definiendo y redefiniendo su estilo, pero conserva el lujo y elegancia que ya son sinónimos de su legendario nombre. 

La Gran “Mademoiselle” falleció finalmente en 1971, en París, cuando se encontraba embarcada en la preparación de su nueva colección. 
El mundo perdió a una de las grandes, pero su estilo y enseñanzas forman parte del inconsciente colectivo, aunque lógicamente hay capítulos de su historia que ni Dios puede aprobar como son los capítulos que exhibió su nazismo y antisemitismo. De sus amantes se sabe de tres que fueron condenados en el juicio de Nuremberg.
Hitler, Goebels, Eva Braun y varios jerarcas del nazismo se suicidaron en el bunker en Berlín para no caer en manos de los rusos en 1945. Bueno el Fúhrer no fue nunca su amante aunque si su adorador.

Publicado por Boletín Globedia – Diasporaweb- 12/05/17 -

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