martes, 6 de junio de 2017

Cambios y beneficios del sexo después de los 60 años

Diversas interrogantes pueden surgir en cuanto a cómo puede ser el sexo en la tercera edad, etapa entre los 60 y 74 años según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero la realidad es una: la vida sexual sigue y se puede disfrutar de ella con normalidad, siempre y cuando el hombre o la mujer no tenga un problema que le impida hacerlo, asegura el siquiatra y sicoterapeuta sexual y de pareja Hamlet Montero.
“La vida sexual en ese momento es igual a la de cualquier otra etapa, solo que hay cambios físicos porque el cuerpo sufre transformaciones y surgen enfermedades”, expresa el especialista.
Pero, recuerda, si una persona en esta edad le plantea un problema sexual a su geriatra, puede que esa queja esté asociada a problemas de carácter urológico, ginecológico, neurológico o sicológico.
Dice que por esta razón en la tercera edad se necesita contar con un equipo de especialistas, aunque el geriatra es la figura central en el proceso de atención.
Factores
Tres factores influyen para que el sexo en la tercera edad sea pleno.
El primero es biológico, según Montero, luego están los aspectos sicológicos y los sociales.
“Cualquiera de ellos puede afectar. La apariencia es muy importante y la forma en cómo los demás ven la práctica sexual a esta edad va a impactar a la persona”, agrega.
Montero dice que otro factor social que incide es la falsa creencia de que el sexo no se puede practicar en la tercera edad, y muchos se abstienen por ello.
“Pero esto no es así porque la persona se puede sentir con igual necesidad que otra más joven”.
Y aunque la intesidad sí puede variar, que es normal por la edad, eso no significa que el deseo sea mayor o menor.
“Si el deseo falla no es propiamente por envejecimiento, aunque podría estar asociado”, insiste el especialista.  
La salud
Los cambios físicos y los problemas de salud en la tercera edad marcan un antes y un después en la vida de la persona: la piel es más flácida, se pierde estatura, se tiene dificultad para mantener la temperatura corporal y hay menor tolerancia al ejercicio, dice la geriatra Evelyn Ulloa.
La especialista recuerda que después de los 60 pueden presentarse disminución de la percepción, la memoria y el tacto. Los movimientos son más lentos y la fatiga frecuente, se pierde fuerza y masa muscular.
Además, se presentan problemas como la presbicia y disminuye la secreción lagrimal, hay alteración de la movilidad y pérdida de reflejos, así como la enfermedad degenerativa de la co- lumna vertebral y discos intervertebrales.
“Hay mayor incidencia de hipertensión arterial, arritmias, anemias por desnutrición, infecciones crónicas, pérdida de sangre en el tracto gastrointestinal, complicación de enfermedades o medicamentos y trastornos medulares.
También es diferente el sistema endocrino y nefro-urológico”, asegura Ulloa.
En la vida sexual, dice, los cambios fisiológicos después de los 60 años se manifiestan de diferentes maneras. En el hombre, la erección es lenta y menos sostenida, hay disminución del volumen del esperma; mientras que en la mujer disminuyen las hormonas sexuales, la lubricación vaginal es menor y hay menos contracciones orgásmicas.
Sin embargo, asegura Montero, si no hay un problema que lo impida y el paciente quiere, hasta el último aliento en la vejez puede explorar su sexualidad.
“Hay muchas formas de sexualidad, porque el término implica algo más que coito, pene o vagina. Es cercanía e intimidad”, dice el especialista.
¿Cuáles ventajas tiene la práctica en la tercera edad? De acuerdo con Ulloa, aumenta la autoestima, disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares, es un medicamento natural contra los dolores, facilita el sueño, mejora la elasticidad de la piel, la circulación sanguínea, y la salud física y mental al disminuir el estrés y la ansiedad.
Del mismo modo, ayuda a fortalecer la musculatura y los huesos, mejora el sistema inmunológico y reduce el riesgo de cáncer de próstata, en el caso de los hombres. En las mujeres ayuda a mantener un buen tono de la musculatura pélvica y al buen estado de la vagina en la menopausia.
“El sexo en la tercera edad es una etapa más de nuestro desarrollo evolutivo, solo hay que adaptarse a las circunstancias, pero sí es posible una vivencia plena, satisfactoria y sana de la sexualidad, cargada de ventajas saludables”, asegura Ulloa.
Cuidados  
Quien desea ser sexualmente activo toda su vida debe tomar desde temprano medidas preventivas que le permita, si llega a la tercera edad, vivir esta etapa sin problemas.
Según Montero, para ello hay que cuidar la salud física desde la juventud y llevar una buena alimentación.
“También hay que cuidar la higiene, a veces el hombre o la mujer tiene alguna secreción y no lo conversa con el médico y se le crea un problema crónico que genera cierta dificultad”, advierte.
Con respecto a explorar todas las zonas de placer y tipos de actividades sexuales para en una edad más adulta “seguir disfrutando”, el especialista dice, a nivel personal, que ese es un proceso cuidadoso.
“Le digo a los pacientes que no siempre se lleven de lo que sale en revistas que terminan empujando a hacer muchas cosas que van hasta en contra de los valores de esa persona”, concluye.
Abstinencia
“Se llega a creer que la mujer se abstiene más que el hombre en la tercera edad, pero el hombre también lo hace porque su masculinidad se representa con la erección”, dice Montero.  

Publicado por Listin Diario – Santo Domingo – Coralis Orbe – 22/05/17-

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