martes, 6 de junio de 2017

Alzheimer, hora 0 :vacuna, alimentos, prevencion

La vacuna EB-101 contra Alzheimer es una vacuna dual, tanto preventiva como terapéutica. “Estimular el sistema inmune para defenderse frente a la formación de depósitos de la proteína beta-amiloide, asociados a la muerte neuronal. La EB-101 refleja una protección sobre las neuronas”
En la semana del 24 al 30 de abril se celebra la Semana Mundial de la Inmunización para promover el uso de vacunas para proteger contra las enfermedades
Con motivo de esta conmemoración Ramón Cacabelos, presidente de la Asociación Mundial de Medicina Genómica y del grupo Euroespes, explica los avances realizados en la vacuna contra el Alzheimer, EB-101. “Su componente preventivo hace que no se desarrollen los síntomas de la enfermedad en más de un 80 por ciento de los casos. El componente terapéutico es útil para frenar la evolución de la enfermedad en fases iniciales”, explica.

Prevención, la mejor esperanza para el Alzheimer

Aunque la enfermedad se manifiesta en edades tardías de la vida, el cerebro de las personas predispuestas pierde neuronas desde que el cerebro deja de madurar, alrededor de los 30 años.
Una región crítica pero vulnerable en el cerebro parece ser el primer lugar afectado por la enfermedad de Alzheimer de aparición tardía y puede ser más importante para mantener la función cognitiva en ancianos de lo que se pensaba anteriormente, según una nueva revisión de la literatura científica publicada en Trends in Cognitive Sciences. 
El locus coeruleus es una pequeña parte azulada del tronco cerebral que libera norepinefrina, el neurotransmisor responsable de la regulación de la frecuencia cardiaca, la atención, la memoria y la cognición. Sus células o neuronas envían ramificaciones como los axones a través de gran parte del cerebro y ayudan a regular la actividad de los vasos sanguíneos. 
De hecho, su alta interconexión puede hacerlo más susceptible a los efectos de las toxinas e infecciones en comparación con otras regiones del cerebro, subraya.
La investigadora Mara Mather, profesora de Gerontología y Psicología de la Escuela de Gerontología de la Universidad del Sur de California agrega que el locus cerúleo es la primera región del cerebro en mostrar la patología tau, las marañas de proteína de lenta expansión que posteriormente pueden convertirse en signos de propagación de la enfermedad de Alzheimer. Aunque no todo el mundo desarrollará Alzheimer, los resultados de las investigaciones indican que la mayoría de las personas presentan indicios de patología tau en el locus cerúleo en la edad adulta temprana, añade. 

La noradrenalina o norepinefrina es una catecolamina con múltiples funciones fisiológicas y homeostáticas que puede actuar como hormona y como neurotransmisor. Las áreas del cuerpo que producen o se ven afectadas por la norepinefrina se describen como noradrenérgicas.
Los términos noradrenalina (del latín) y norepinefrina (derivado del griego) son intercambiables, siendo el primero más común en la mayor parte del mundo. Sin embargo, para evitar confusión y consistencia, las autoridades médicas han promovido la norepinefrina como la nomenclatura favorecida, y este es el término que usamos.
Una de las funciones más importantes de la norepinefrina es su paoel como neurotransmisor. Es liberada de las neuronas simpáticas afectando el corazón. Un incremento en los niveles de norepinefrina del sistema nervioso simpático incrementa el ritmo de las contracciones.

La norepinefrina es liberada cuando alguien se dedica o es mentalmente desafiado por una actividad, ya sea a la hora de resolver problemas en el lugar de trabajo, realizando un crucigrama o tocando una pieza difícil de música. "La educación y las carreras generan una 'reserva cognitiva' en edades avanzadas o un rendimiento efectivo del cerebro a pesar de la invasión de la patología -apunta Mara Mather, profesora de Gerontología y Psicología de la Escuela de Gerontología de la Universidad del Sur de California, la autora principal de este análisis. La activación del sistema del locus cerúleo-norepinefrina mediante retos nuevos y mentales durante toda la vida puede contribuir a la reserva cognitiva".
La norepinefrina liberada del locus cerúelo puede contribuir a prevenir los síntomas de Alzheimer. Estudios realizados con ratas y ratones han demostrado que la norepinefrina ayuda a proteger las neuronas de factores que matan las células y aceleran la enfermedad de Alzheimer, como la inflamación y la estimulación excesiva de otros neurotransmisores.

Como hormona del estrés, la norepinefrina afecta partes del cerebro tales como la amígdala cerebral, donde la atención y respuestas se controlan. Junto con la epinefrina, la norepinefrina también subyace la reacción de lucha o huida, incrementando directamente la frecuencia cardiaca, desencadenando la liberación de glucosa de las reservas de energía, e incrementando el flujo sanguíneo hacia el músculo esquelético. Incrementa el suministro de oxígeno del cerebro. La norepinefrina también puede suprimir la neuroinflamación cuando es liberada difusamente en el cerebro por el locus coeruleus. 
“Pasan más de 30 años desde que el cerebro inicia su proceso destructivo hasta que la enfermedad da síntomas. Cuando la enfermedad muestra sus síntomas, ya hay millones de neuronas muertas y es improbable que ningún tratamiento detenga el curso de la enfermedad en esa etapa. Tampoco existe tratamiento capaz de resucitar las neuronas muertas”, afirma Cacabelos. Por ello, “la única alternativa viable para luchar eficazmente contra el Alzheimer es la prevención”.
El largo periodo asintomático desde los 30 años es el que hay que usar para interferir el curso de la enfermedad y evitar que las neuronas sigan muriendo. Aunque, “no es tarea fácil, ni es probable que una vacuna sea la solución universal, porque la demencia es muy heterogénea”.
En cuanto al funcionamiento de la vacuna EB-101, Cacabelos explica que se trata de una vacuna dual, tanto preventiva como terapéutica. “Lo que hace es estimular el sistema inmune para defenderse frente a la formación de depósitos de la proteína beta-amiloide, asociados a la muerte neuronal. La EB-101 impide la formación de estos depósitos, lo cual refleja una protección sobre las neuronas”.    

 El componente terapéutico, por su parte, ayuda a las neuronas dañadas (no muertas) a recuperarse y prolongar su supervivencia.
El experto detalla que con la tecnología empleada en el desarrollo de la vacuna EB-101, “hemos decidido crear dos modelos. Un modelo experimental para la investigación de la enfermedad de Alzheimer en animales y un modelo humano, para el desarrollo clínico”.
“El modelo experimental –continúa- ya está disponible para ser usado en cualquier laboratorio del mundo. En el modelo humano se han concluido los estudios preclínicos y estamos en fase de negociación con varias multinacionales para su desarrollo clínico. En el supuesto de que antes de un año se iniciasen los estudios clínicos, los trámites burocráticos de todas las fases de desarrollo clínico no permitirían disponer de esta u otra vacuna antes de 6-8 años”.
Ha habido muchos intentos previos de conseguir la vacuna.“La primera vacuna contra el Alzheimer se presentó en 1999, pero provocó varias meningoencefalitis letales que obligaron a su suspensión. La industria farmacéutica se asustó y hubo un parón general en el desarrollo de productos para el Alzheimer”, asegura Cacabelos.
En los últimos 15 años no ha salido ningún medicamento nuevo para el Alzheimer y “los cuatro que hay en el mercado, aparecidos antes de 2005, eran ineficaces, y además su relación coste-beneficio es bastante mala”, opina el experto.
Para luchar contra Alzheimer hay que vigilar el organismo desde los 30 años y llevar una vida física y mentalmente activa
Explica que “en el 2005 iniciamos una nueva estrategia de desarrollo de vacunas que nos permitió conseguir una vacuna eficaz para prevenir la muerte neuronal, evitar que causase meningoencefalitis y microhemorragias cerebrales y lograr que la vacuna fuese dual (preventiva y terapéutica) con capacidad para frenar la enfermedad en fases incipientes”.
Todo ello lo desarrollaron en animales transgénicos en cuyo genoma insertaron los genes patogénicos responsables del Alzheimer en humanos. “En 2011 presentamos la vacuna a la Oficina de Patentes de Estados Unidos y desde entonces hemos sacado tres publicaciones internacionales con diversos estudios de la vacuna. En el último, presentado a finales de 2015, comparamos la eficacia y seguridad de nuestra vacuna con la de 1999 y pudimos demostrar la enorme superioridad de la EB-101”. 

El marisco puede reducir el riesgo de Alzheimer, los adultos que comen una porción de marisco por semana muestran menos signos de padecer esta enfermedad.
Una nueva investigación publicada este martes en 'Journal of the American Medical Association' encontró que los adultos mayores con un gen de riesgo para la enfermedad de Alzheimer conocido como APOE 4 que comían por lo menos una porción de marisco por semana mostraron menos signos de los cambios cerebrales relacionados con el Alzheimer. Esta relación no se vio en los cerebros de voluntarios que comieron pescado semanalmente pero que no eran portadores del gen de riesgo.
Los investigadores también examinaron en los cerebros los niveles de mercurio, que se puede encontrar en los mariscos y se sabe que es perjudicial para el cerebro y el sistema nervioso. Los autores de este trabajo encontraron que el consumo de pescados y mariscos se asoció con un aumento de los niveles de mercurio en el cerebro, pero no con la cantidad de placas de proteína beta amiloide y ovillos de proteína tau, características de la enfermedad de Alzheimer.

El objetivo de la investigación era determinar si el consumo de pescados y mariscos se vincula con los niveles de mercurio del cerebro y si el consumo de marisco o los niveles de mercurio del cerebro pueden desempeñar un papel en los cambios en el cerebro que conducen a la enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas.
Voluntarios mayores que participan en el estudio 'Proyecto de Memoria y Envejecimiento' (MAP, por sus siglas en inglés), llevado a cabo por el Centro Médico de la Universidad Rush, en Estados Unidos, completaron cuestionarios dietéticos anuales durante varios años. Al comienzo del estudio,  los participantes eran cognitivamente normales, pero algunos finalmente desarrollaron deterioro cognitivo y demencia.
Los investigadores analizaron los cerebros de 286 participantes en el estudio fallecidos, cuya edad promedio era de 89, 9 años, para detectar neuropatologías o cambios cerebrales perjudiciales, tanto de la enfermedad de Alzheimer como de otras demencias.

Cuando la norepinefrina actúa como droga, incrementa la presión sanguínea al aumentar el tono vascular (el grado de tensión del músculo liso vascular que conforma las paredes de los vasos sanguíneos) a través de la activación del receptor adrenérgico-α. El resultado de la creciente resistencia vascular desencadena un reflejo compensatorio que supera el efecto homeostático de aquel incremento en el corazón, llamado reflejo barorreceptor, que de lo contrario resultaría en una caída en la frecuencia cardíaca llamada bradicardia refleja.
Si algún amigo sufre de Alzheimer, puede que esté tomando suplementos para mejorar la memoria y protegerse del deterioro cognitivo vinculado con la edad.
Los investigadores de la Universidad de Yale afirman que el organismo no absorbe de forma siempre efectiva los suplementos como otros productos naturales. Cuando se trata de mejorar el desempeño cognitivo y de luchar contra el Alzheimer, hay varios alimentos que no pueden faltar en su lista de la compra.
Es posible que ya sepa que las bayas — frutillas, arándanos y frambuesas— son consideradas súper alimentos para la enfermedad. Esto se debe a que cada bocado contiene dosis asombrosas de antioxidantes.
Los antioxidantes se jactan de mejorar la función cognitiva en pacientes con Alzheimer. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Journal of Alzheimer’s Disease ha descubierto que las frutas ricas en antioxidantes son capaces de reducir el conteo de placas en el cerebro, lo que se considera la principal causa de dicha alteración neurodegenerativa. 
En una conferencia de expertos en la enfermedad de Alzheimer. Se repetían una y otra vez los lugares comunes de este trágico problema neurodegenerativo, los ovillos de la proteína Tau, las placas de amiloide, el peso genético, la tremenda sobrecarga que padecen los cuidadores… En un momento dado, el doctor Rafael Blesa, uno de los grandes sabios de las demencias, se dirigió, con unas gotas de sorna catalana, a uno de los ponentes: “Has dicho que el Alzheimer tendrá cura dentro de cinco años… ¡pero llevas 20 años diciendo eso!”.
Amiloide, infeccion, células

La realidad es que en las últimas décadas se estaba instalando una cierta sensación derrotista entre los científicos acerca del hallazgo de un tratamiento curativo para el Alzheimer. Esa gran sombra que arrastran los neurólogos, maestros en explicar en detalle todas las afecciones cerebrales pero no tan hábiles a la hora de resolverlas, parecía envolver de forma completa a las demencias. Los tratamientos disponibles en la actualidad son eficaces en retrasar el deterioro neuronal, pero no actúan sobre el origen del problema, no cambian el curso de la enfermedad, no la curan. Y la investigación de fármacos más eficaces parece algo encallada.
El origen de la enfermedad de Alzheimer, su etiología, por utilizar una palabra más médica, carece de una respuesta clara de momento. La llamada ‘teoría del amiloide’ es la hipótesis más aceptada en la actualidad. Esta propuesta viene a explicar el Alzheimer por la acumulación de depósitos de una sustancia llamada ‘amiloide’ que se acumula fuera de las células pero que induce la formación de ovillos de una proteína dentro de las neuronas. Esta acumulación de ovillos conduciría finalmente a la muerte neuronal. Sin embargo, la hipótesis tiene un punto débil: son muchos los ancianos con una carga amiloide importante en su cerebro y una función cognitiva normal.
En los últimos meses algo parece estar cambiando en el mundo del Alzheimer. La ‘hipótesis infecciosa’ gana terreno a la ‘teoría del amiloide’ ¿Cuál es la relevancia de las nuevas investigaciones que proponen que esta demencia puede ser simplemente una infección que se contagia?.

El equipo de investigadores de Luis Carrasco, de la Universidad Autónoma de Madrid, publicaba el pasado viernes una investigación en la que comparaba 11 cerebros de enfermos de Alzheimer ya fallecidos con los de individuos que no padecieron este tipo de demencia (controles). La conclusión fue demoledora. Una vez analizadas diferentes áreas cerebrales, como la región frontal, el cerebelo o incluso arterias y venas del cerebro, se vio que estas áreas estaban infectadas por hongos en todos los pacientes de Alzheimer y por el contrario, en ninguno de los individuos que hacían de controles. El artículo se ha publicado en la prestigiosa revista Nature Scientific Reports, con un alto factor de impacto.
Lo cierto es que si la enfermedad de Alzheimer es el resultado de una invasión de hongos en el sistema nervioso central estaríamos ante un giro de 180 grados en el conocimiento de su origen. Pero tampoco han faltado investigadores que interpretan los nuevos datos justo al revés: ¿y no será que los enfermos de Alzheimer, una vez desarrollada la patología, son más susceptibles de sufrir infecciones por hongos en sus cerebros?.

Publicado por Boletín Globedia – Diasporaweb – 02/05/17 -

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