viernes, 10 de febrero de 2017

La Fundación Dexeus ha reconstruido clítoris a 82 mujeres sometidas a ablación. Este sábado se celebra el Día Internacional Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

Una concentración contra esta agresión a la mujer liderada por la activista africana Asha Ismail ha congregado a centenares de personas en la Plaza de Callao.
Cada año más de 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrir mutilación genital, una práctica qsue está lejos de desaparecer.
La Fundación Dexeus Salud Mujer ha practicado desde 2007, cuando inició un programa pionero para inmigrantes que viven en España, un total de 82 intervenciones de reconstrucción genital a mujeres que habían sufrido una ablación de clítoris, doce de ellas en 2016.
La Fundación Dexeus Salud Mujer ha hecho balance de su actuación con motivo de la celebración, el próximo lunes 6 de febrero, del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.
El programa de reconstrucción genital postablación de la Fundación Dexeus está liderado por el doctor Pere Barri Soldevila, que fue el primer médico en realizar esta intervención en España.
Según ha informado Barri, desde el inicio de este programa el flujo de pacientes que ha recibido ha ido creciendo de forma progresiva, gracias a la derivación médica, la difusión social a nivel local y la ayuda de los medios de comunicación.
La mayoría de las pacientes atendidas viven en Cataluña, principalmente en las provincias de Barcelona y Girona, pero también acuden de otras ciudades españolas, sobre todo de Madrid.
El perfil de las mujeres que solicitan la intervención es el de una joven de origen africano, de 27 años de edad media, que nació fuera de su país o llegó durante su infancia.
La intervención consiste en una cirugía reconstructiva del clítoris de unos 45 minutos de duración, que permite restituir anatómicamente los órganos afectados y recuperar su aspecto y capacidad sensitiva en más del 75% de los casos, ha explicado Barri.
El programa forma parte de la labor social de la Fundación Dexeus Salud de la Mujer y se ofrece de forma gratuita a las mujeres inmigrantes que han sufrido una ablación en su país de origen y actualmente viven en España.
Desde hace poco más de un año, en Cataluña esta intervención la cubre también la Seguridad Social.
Según Barri, aunque la edad media de las pacientes ronda los 27 años, "cada vez son chicas más jóvenes las que llaman preguntando por el programa e interesándose por la intervención", según cuentan ellas mismas, por su vinculación con la cultura occidental y el lugar de residencia.
"Son jóvenes, en su mayoría africanas, que han vivido su infancia y adolescencia en Cataluña o en otras ciudades españolas, y sienten la necesidad de integrarse y ser como cualquier otra en sus respectivos grupos de amigos", ha señalado Pere Barri.
Del total de las pacientes intervenidas, un 24% han nacido en España y el resto proceden principalmente de Senegal (21%), Gambia (10%), Mali (10%), y Guinea (10%), y, en menor proporción, de otros países africanos (Etiopía, Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Kenia) y de Sudamérica, Portugal y Oriente Medio.
"La reconstrucción supone un gran paso para la inserción de la mujer en la sociedad occidental, pero hasta el momento se ha vivido también como un tabú para ellas", ha indicado Barri.
Por eso, según el médico, gran parte de su éxito consiste en el acompañamiento psicológico de las mujeres que deciden operarse.
Además de llevar a cabo la intervención, la Fundación Dexeus Salud de la Mujer también realiza una evaluación psicológica y sexual de las pacientes antes y después, así como las revisiones de seguimiento postoperatorio.
"Es una decisión muy importante en sus vidas, y por eso no recomendamos la operación antes de los 18 años, a excepción de que haya alguna patología como fístulas o problemas urinarios vinculados a la mutilación sufrida", ha explicado Barri.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mutilación genital femenina, que está muy arraigada en comunidades africanas subsaharianas, es una práctica ritual que actualmente afecta a más de 200 millones de niñas y mujeres, y puede producir hemorragias graves, problemas urinarios, quistes, infecciones, problemas de fertilidad, complicaciones e incluso la muerte en el parto.

Publicado por telemadrid.es – 08/02/17 -

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