viernes, 10 de febrero de 2017

Chhaupadismo o el castigo de menstruar

En 1978 Gloria Steinmen, periodista y escritora feminista norteamericana, escribió un ensayo en el que se imaginaba un mundo donde los varones menstruaran: “Si los hombres pudieran menstruar, alardearían de cuánto y qué tan largos son sus períodos, celebrarían el inicio del periodo -ansiada prueba de su masculinidad- con rituales religiosos y fiestas sólo para hombres, convencerían a las mujeres de que las relaciones sexuales durante esos días son más placenteras y satisfactorias, el Estado financiaría investigaciones para terminar con los dolores”; entre otras cosas que enumera.
El feminismo ha discutido mucho sobre este tema, tal como cuenta Karina Felliti en su ensayo “El ciclo menstrual en el siglo XXI. Entre el mercado, la ecología y el poder femenino”: Las posiciones del feminismo y del movimiento de mujeres son diversas y ponen el acento en diferentes lugares.

Del mismo modo, los significados, creencias y prácticas en relación al ciclo menstrual varían en cada cultura y en cada cuerpo. La duración del ciclo, la intensidad del sangrado, las señales corporales y anímicas se modifican durante las etapas vitales. La diversidad étnica, de clase, religiosa, de nacionalidad, de edad, también se pone en juego cuando se trata de acceder a la información y a los productos. Ya sea por tabúes morales, religiosos, falta de educación o de recursos económicos, limitaciones comerciales y otras muchas razones, hay personas que pueden o no acceder a estos dispositivos.
Este es el caso de las mujeres que les toca nacer al oeste de Nepal, donde aún hoy rige la tradición Chhaupadi.
Clara García Ortés, es una activista española que trabaja en la zona desde hace varios años realizando talleres de fotografía participativa; en la actualidad está por implementar un proyecto para ayudar a las niñas y mujeres víctimas de esta tradición; utilizando la copa menstrual y talleres de educación sexual como herramientas.

¿Cómo conociste la tradición Chhaupadi?  
Había oído hablar de diferentes discriminaciones a las que eran sometidas las mujeres en varias partes de India y Nepal, como la de no entrar en la cocina cuando se está menstruando. Pero no comprendí la parte más extrema de esa tradición -el Chhaupadi- hasta que regresé de un viaje al Oeste de Nepal (zona donde es normal, pero la esconden), en que me horrorizó ver las condiciones de vida de las mujeres en general. No fui consciente de que había estado metida en el corazón del Chhaupadi hasta que regresé a Kathmandu y empecé a hablar con conocidas de mis vivencias allí. Si venía horrorizada y profundamente deprimida de lo que vi allí, al saber esto, me acabé de hundir. Hasta el punto de replantearme todo el proyecto que estaba llevando a cabo desde hacía 2 años, para mutarle la piel y hacerlo más educativo y participativo.

¿En qué consiste el Chhaupadismo?
Durante la menstruación, la mujer es considerada impura y obligada a vivir en el establo o en unas cabañas que construyen para ese fin separadas de los poblados. Suelen ser de no más de un metro cuadrado, por lo que una mujer normalmente no puede ni estirarse a dormir cómodamente. Las niñas suelen estar solas, aunque a veces puedes llegar a compartir una minúscula cabaña con 2 o 3 chicas más.
No les permiten comer lácteos y un montón de comida vitamínica o proteica. No pueden tocar a nadie, ni pueden ser tocadas, por lo que, muchas veces, les echan la comida como si fueran animales. No les permiten lavarse durante los 3 primeros días, a partir de ese día, pueden hacerlo, pero no en la fuente o río donde la otra gente va a buscar agua. Eso las hace caminar a veces 3 o 4 km solas por el bosque para ir a limpiarse. No les permiten cubrirse por las noches, porque al ser consideradas impuras, si utilizan mantas o algo, estas se tendrían que lavar después por convertirse en impuro también. Hay zonas en las que una vez terminado el periodo, se han de lavar y lavar toda la ropa que utilizaron y luego “bendecirlo” todo con orina de vaca.

¿Cuáles son las consecuencias que sufren las mujeres que son sometidas a las prácticas de esta tradición?
El principal problema es que las niñas solas en esas cabañas, suelen ser violadas por los hombres borrachos cuando regresan de noche a sus casas y saben que las niñas no dirán nada. Si una niña es violada no es “casable” y por lo tanto ellas jamás denunciarán, a no ser que se queden embarazadas. El otro gran problema son las secuelas físicas (infecciones, mordeduras de insectos, neumonías por el frío, o muerte por asfixia al intentar calentarse en la pequeña cabaña) y psíquicas que les quedan de sufrir ese maltrato durante años.

¿Cuál es la propuesta de Be Artsy, la ONG que fundaste?
Como extranjera, no puedo ir allí y decirles “esa tradición no está bien”, así que nos vamos a centrar en la educación sexual, higiénica y menstrual en las escuelas para chicos y chicas a partir de sexto grado. Y en combatir la verdadera raíz del problema: analizando el motivo del Chhaupadi, aunque ellos hablen de dioses y tradiciones, la verdad es que las chicas van sucias. No usan paños, compresas ni ningún tipo de material higiénico durante la menstruación, y las casas en la zona son muy modestas y normalmente duermen 5 o 6 personas en la misma habitación. Hemos pensado que la copa menstrual les puede ayudar a solucionar este problema.

¿Cómo piensan llevarla a cabo? ¿Qué necesitan?
En 10 días más me voy para Nepal y a finales de mes empezamos. Además de las clases en las escuelas, vamos a hacer talleres a partir de la fotografía participativa, en los centros de los poblados con grupos de mujeres de todas las edades. A un grupo de 20 chicas se les entregará un pack higiénico con copa menstrual y se les dará training de cómo usarla. Las maestras, enfermeras y doctoras de la zona, están interesadas en usar la copa y ser un modelo a seguir para las niñas, de todas maneras yo iré subiendo varias veces al año para ir viendo cómo va la implementación y qué problemas van saliendo.
Necesitamos dinero. Dinero para los packs higiénicos, para pagarles un sueldo digno a todo el personal local, para imprimir las instrucciones de las copas en Nepalí, para los traslados por la zona, que es de muy difícil acceso (vamos a ir en autobuses, 4×4 o jeeps).
Todo esto lo pueden encontrar en la página de nuestro crowdfunding o en nuestra web.

¿Cuál crees que será la repercusión en la comunidad?
A través de la fotografía participativa queremos que las chicas y mujeres analicen su vida alrededor de la menstruación y que ellas mismas detecten qué podría mejorar en sus vidas.  La principal repercusión es que se va a hablar de un tema tabú, y serán ellas mismas las que decidirán hasta qué punto quieren hablarlo (a través de la fotografía y la exposición que se hará al final en el centro del poblado).

Para mayor información:
Vídeo en castellano: https://youtu.be/c_DGbtkvUhU

Publicado por REVISTA FURIAS - Entrevista a Clara García Ortés, de la ONG Be Artsy – Proyecto El cubo rojo.- Sofía Espul – 03/02/17 -



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