jueves, 5 de enero de 2017

Prisiones femeninas en Tailandia: La vida sin dignidad


La prisiones en Tailandia siguen sin reconocer los derechos básicos de las prisioneras femeninas y privan a las mujeres de los servicios esenciales de salud y productos desde toallas sanitarias hasta sostenes. La situación actual se agrava debido a las severas leyes contra las drogas resultando así en prisiones sobrecargadas. Este articulo revela las condiciones devastadoras de las prisiones femeninas en Tailandia donde las reclusas viven sin dignidad.Durante mis visitas a las cárceles, las prisioneras me contaron que reciben sujetadores a través de donaciones que son demasiado grandes y viejos, ya no son elásticos y poseen hongos. 

Tick, una reclusa, narra su experiencia (Sostenes con hongos y comida imposible de masticar)

Cada vez que entregan sostenes nos volvemos locas. Generalmente se los distribuye por habitaciones pero el sujetador que obtienes depende de las conexiones que puedas tener con el líder de la habitación. Si no te llevas bien con el líder obtienes los sostenes que sobran sin posibilidades de elegir. A menudo obtengo sostenes y pantalones que son muy grandes y los tengo que regalar.
Lo mismo con las toallas sanitarias. Tenemos que firmar un formulario antes de obtener un paquete. Son de mala calidad y no tienen pegamento. A veces tenemos que utilizar bandas elásticas para sostenerlas a nuestra ropa interior. Una vez, una prisionera estaba corriendo y la toalla se cayó al piso en el medio del campo de ejercicio.
Debido a que se necesita dinero para acceder a productos básicos, el encarcelamiento puede crear dificultades económicas para las reclusas que dependen de préstamos.

Pla, cuenta su experiencia:

Podemos obtener un máximo de 300 bahts por día (8 dólares estadounidenses) un aumento de los 200 antes permitidos. No puedo vivir con ese monto tan pequeño así que debo pedir préstamos “internos”. Pero la tasa de interés es de 20% cada cuatro días. Existen tantas acreedoras-prisioneras que se han vuelto un poco ricas. A pesar de que las autoridades están al tanto de la situación no quieren intervenir. Si las deudoras no tienen dinero para pagar se confisca los alimentos que envían sus familiares.
En relación a los trabajos, en algunas ocasiones realizamos trabajos como armar cigarrillos o doblar láminas de oro que se usan en templos. Cada trabajadora necesita producir entre 400 y 600 piezas por día para ganar alrededor de 100 bahts cada 3 o 4 meses. ¿Quién dijo que no se necesita dinero en prisión? Necesitas dinero para sobrevivir.

La reclusa me preguntó si alguna vez había comido “cold water mama”: fideos instantáneos preparados con agua fría ya que la prisión no les provee agua caliente. La comida en la prisión es repetitiva y de mala calidad. Una vez comió avena con patas de cerdo tan gomosa que no se la podía masticar.
Esa era la situación antes de que la junta asumiera en el 2016. Después de eso quedaron excluidas incluso de cocinar.


Reformas de la junta para mal

Luego de que el NCPO (Consejo Nacional para la Paz y el Orden) tomara el poder en mayo del 2014, el Departamento Correccional que administra a los prisioneros de Tailandia fue afectado severamente. El resultado fueron nuevas restricciones en las vidas de los prisioneros.
El facilitador del programa ‘From Heart to Heart’ (de corazón a corazón), Auyphon Suthonsanyakorn, que trabaja con reclusas en rehabilitación a largo plazo, contó a Prachatai que las mujeres han enfrentado muchos desafíos desde que el NCPO llegó al poder.

Han ordenado que las prisioneras no lleven nada al lugar donde duermen, sólo se les permite llevar tres pedazos de papel tissue. El problema es que las mujeres tienen necesidades como su período o en algunos casos lentes.
También se les prohíbe llevar libros. A algunas mujeres les gusta escribir en sus diarios y algunas leen oraciones antes de dormir. Pero el NCPO dio la orden de evitarlo. Los guardias me dijeron que tienen miedo de ser encontrados culpables si no siguen las órdenes.


Sin servicios de salud, sólo paracetamol.

El estado provee servicios de salud y las mujeres tienen derecho a acceder a los servicios públicos de salud bajo el sistema de salud nacional, como cualquier otro ciudadano. Pero debido a que las prisiones se encuentran sobrecargadas y subfinanciadas la solución es,simplemente, que “no se enfermen”.
“Desde adentro siempre dicen que no se enfermen porque lo único que obtendrán es paracetamol para curar todo” según Auyphon Suthonsanyakorn.
En algunos casos enfrentan maltrato verbal de parte de los profesionales de la salud. Tick, que volvió luego de haber dado a luz, tuvo que ver a un doctor dentro de la prisión.

La sutura se infectó y se lo dije a un doctor pero no se molestó en mirar. Dijo que estaría bien y me dio paracetamol.
Él es el doctor interno y no podía ser más grosero. Cuando vio mi historial médico me preguntó: “¿Cómo quedaste embarazada siendo tan fea?”. También me preguntó si el bebé tenía padre o si sólo me estaba acostando con varias personas. Me enojé tanto que lo maldije y me castigaron por eso.

Las mujeres que viven en recintos pequeños dentro de una prisión masculina enfrentan más problemas que las que se encuentran en correccionales o en la sección femenina de grandes prisiones centrales. Esto se debe a que las mujeres en prisiones masculinas no tienen su propia unidad médica sino que tienen que compartir los servicios con los reclusos. Les dan acceso a los servicios de salud sólo después de que los prisioneros hayan terminado debido a las regulaciones que expresan que las mujeres y los hombres en las cárceles no se pueden juntar.

Auyphon Suthonsanyakorn mencionó un incidente que refleja la situación de los servicios de salud en las prisiones centrales:

Presencié un caso en el que una mujer se enfermó tanto que no podía levantarse y estuvo postrada durante muchos días. Cuando llegué tenía fiebre alta, le toqué la rodilla y estaba muy caliente, hinchada e infectada. Sin embargo, no la llevaron al hospital. Algunos oficiales estaban de acuerdo que era un caso grave pero no tenían autoridad suficiente.
Por suerte, los familiares de la reclusa solicitaron que se la transfiera a un hospital cuando no pudo valerse por sus propios medios. El doctor luego expresó que si hubiese llegado al hospital más tarde hubiera terminado en su propio funeral.
Esta situación es parecida a la de las prisiones centrales donde las mujeres comparten instalaciones con reclusos y no se las lleva a un hospital a menos que la situación sea grave. En una prisión una mujer se torció una pierna al caerse por las escaleras. La llevaron a la unidad de medicina dentro de la prisión y obtuvo una crema tópica. El diagnóstico de la enfermera fue que no era grave así que no la llevaron al hospital.

Todavía se la puede ver renguear. Es probable que el hueso se haya fracturado pero como no recibió el tratamiento apropiado ahora no puede caminar adecuadamente.
Los centros correccionales femeninos se encuentran un poco mejor. Los doctores, en general, las visitan una vez por semana y las mujeres pueden acceder a un mayor número de medicamentos.
Con la llegada del invierno, las reclusas en prisiones en el norte y noreste sufren con el clima frío. Normalmente, se les da tres mantas por persona para que se usen como almohada, manta y colchón pero esto no es suficiente en el invierno.
Chartchai Suthiklom, ex director del Departamento de Corrección, (ahora un comisionado de los derechos humanos) dijo que, en principio, las prisiones están obligadas a proveer las necesidades básicas.

¿Por qué las prisiones están desbordadas?. ¿Significa ésto que la sociedad tailandesa tiene más criminales o malas personas que otras?. ¿O hay algo mal con el sistema judicial de Tailandia?
¿Son las condiciones atroces de las prisiones la culpa del Departamento Correccional o de las prisiones mismas?. En realidad, ambos comparten la responsabilidad. Sin embargo las prisiones son pequeños rompecabezas en la imagen más grande de un sistema de justicia ineficiente. Los problemas que enfrentan las reclusas no derivan únicamente de jerarquías arraigadas sino que son causados en la raíz por el presupuesto insignificante del Departamento Correccional.

Un total de 84.58% de las reclusas fueron sentenciadas por casos de drogas. Desde el 1 de junio del 2016, de los 35.768 criminales convictos 30.821 fueron condenados por violar leyes relacionadas a las drogas. Las leyes de drogas excesivamente duras de Tailandia ponen cada vez a más personas en cárceles lejos del nivel esperado.

Este articulo editado de Kritsada Supawatanakul pertenece a Prachatai, un sitio web independiente de noticias en Tailandia y se republica en Global Voices como parte de un acuerdo para compartir contenidos. El texto fue traducido al inglés por Suluck Lamubol. 05/01/17 -


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