viernes, 13 de enero de 2017

Las muñequitas de una prisionera vietnamita llevan un gran mensaje

Muñecas porfiadas

¿Algunas vez has visto una muñeca porfiada? Son llamadas también muñecas de tambor o muñecas tambaleantes. Tienen cabezas redondas, base redonda y sin extremidades. Cuando empujas la muñeca, se tambalea un poco, pero nunca se cae.
Hay una versión hecha por minorías étnicas en Vietnam, coloridas y a crochet. Y ahora hay otra versión, hecha exclusivamente por una prisionera política: Nguyen Đang Minh Man

Man Minh

Nguyen Đang Minh Man es una fotoperiodista y cosmetóloga de 31 años, quien está cumpliendo su quinto año de prisión. Fue sentenciada a ocho años bajo los cargos de subversión. Su madre, Đặng Ngọc Minh, es una ex presa de conciencia, detenida al mismo tiempo que su hija, pero fue liberada mucho antes.
Ngọc Minh recuerda el tiempo en que ella y Minh Mẫn aprendieron a hacer muñecas mientras estaban en prisión preventiva.

Nos llevaron a Nghệ An, en el campamento Nghi Kim. ¡Había algunas minorías étnicas allí y hacen estas muñecas, pero eran un poco feas! Sin embargo, nos mostraron cómo hacerlas.
Cada muñeca es especial y lleva un traje diferente. Son del tamaño de tu palma, con detalles llamativos como pestañas y pequeñas mariposas y flores hilvanadas en sus sombreros. Una muñeca lleva un sombrero que se voltea de una forma coqueta. Otra está vestida por las fiestas, adornada en rojo y verde, sus dos trenzas atadas con cinta roja con las palabras: “Feliz Navidad”, enhebradas a través de su pequeño cuerpo.
Pero el arte y la artesanía se vuelven complicados cuando estás encarcelada en un centro de detención. Ngọc Minh habla sobre la recolección de materiales para hacer las muñecas:

La cosa es que cuando aprendimos a hacerlas, estábamos en un centro de detención así que no teníamos los materiales. Cuando queríamos intentar hacerlas, tuvimos que usar hilos de nuestras toallas de baño. Eso no se ve muy bien, que digamos, cuando sacas los hilos. Pero cuando nos trasladaron a un centro de detención diferente, habían muchas presas trabajando en el bordado y nos dieron los hilos que les sobraban, todos de diferentes colores. Y encontramos algo de algodón también, así que rellenamos sus vientres.
Minh Mẫn entró en un frenesí de hacer muñecas. Hizo una para cada ocasión: una para Navidad, una para el cumpleaños de su mamá y una por el aniversario de bodas de sus padres.
En la prisión donde Minh Mẫn y su madre fueron detenidas, las reclusas se mantienen separadas unas de las otras y se les prohibe salir fuera. Los materiales de lectura están altamente regulados y las reclusas corren el riesgo de confinamiento solitario por alguna mala conducta percibida. Las muñecas porfiadas se convirtieron en una fuente terapéutica de creatividad y distracción.
Cuando su mamá estaba a punto de ser liberada, Minh Mẫn le dio un montón de cosas para que llevara a casa. Los guardias de la prisión sospecharon y pidieron que cortaran las muñecas para asegurarse de que no era una táctica para sacar algo de la prisión. Sin embargo, no encontraron nada en los vientres de las muñecas, excepto algodón. Lo que las autoridades no entendieron era que los mensajes que las muñecas llevaban, estaban justo delante de sus rostros – simplemente no podían comprenderlos.

Ngọc Minh le dice a Loa el mensaje ‘secreto’ en las muñecas:

Una tiene la bandera de la República de Vietnam y ella bordó mi nombre inglés, Ammy en ella, junto con mi fecha de cumpleaños, 04 de abril, al lado de la palabra Libertad, la flor blanca y una mariposa linda en mi sombrero.
La flor blanca, hoa mai, que aparece en muchas de las muñecas porfiadas de Minh Mẫn representa el símbolo del partido pro-democracia Việt Tân y sirve como un mensaje de solidaridad para aquellos que luchan junto a ella más allá de las paredes de la prisión. Minh Mẫn, como su madre, es miembro.

Algunas de las muñecas
Otra muñeca está vestida de negro, con la letra T y el número 4 bordado en el cuerpo: la T significa “tháng” o mes y el 4 por el mes de abril. Esta muñeca, dice Ngọc Minh, conmemora tháng tư đen, abril negro – también conocido como el 30 de abril o la caída de Sàigon. La familia había intentado, pero no pudo huir de Vietnam después de la guerra.
Ngọc Minh quiso compartir las lindas y significativas creaciones de su hija con el mundo, así que después de su liberación, publico fotos de ellas en Facebook. La gente de todo el mundo comenzó a comentar y a prestarle atención a las muñecas. Fue entonces cuando las autoridades prohibieron a Ngọc Minh y su esposo de traer más muñecas a casa después de las visitas a la cárcel.

Pero esta no es la única vez que Minh Mẫn ha recibido atención internacional. Hace unos meses, en setiembre, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre la Detención Arbitraria declaró que Minh Mẫn ” fue detenida únicamente por el ejercicio pacífico de sus derechos”. Pidieron su liberación inmediata.
Y mientras Minh Mẫn está aún tras las rejas en el campo de prisioneros 5 en Thanh Hóa, durante la visita de su familia en noviembre, Ngọc Minh dijo que notaron un ligero cambio en el comportamiento de las autoridades. Ngọc Minh relata:

· 

·        Ella y su papá estaban hablando por teléfono a través de la división de cristal. Este le dijo que “las Naciones Unida le pidió al gobierno vietnamita que la liberara incondicionalmente. Te estoy dejando saber esto, pero no te apresures a tener demasiada esperanza, porque a fin de cuentas depende del Estado. Las organizaciones y la gente de todo el mundo están alzando la voz por tu libertad”. En el pasado, cuando hablábamos de asuntos relacionados al caso, nos detenían de inmediato. ¡Pero esta vez, no lo hicieron! Los cincos guardias de la prisión permanecieron inmóviles sin decir una palabra.

Ngọc Minh dice que ella y su familia desean que Minh Mẫn regrese a casa. No quieren que reciba asilo político y sea exiliada a otro país. Dice que quieren luchar juntos como una familia por un Vietnam libre, en Vietnam.
Y si las autoridades temen que algunas muñecas porfiadas salgan de prisión, uno se puede imaginar cómo se sienten por dejar libre a Minh Mẫn.

Publicado por Global Voices – Africa – 03/01/17 -




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