jueves, 5 de enero de 2017

La muerte de una joven por exceso de trabajo conmociona a los japoneses

Matsuri Takahashi se suicidó tras encadenas varias jornadas de 20 horas de trabajo en la mayor agencia de publicidad de Japón

Matsuri Takahashi resistió siete meses en la mayor compañía publicitaria japonesa y quinta del mundo. La joven de 24 años se lanzó al vacío en el dormitorio de la empresa en diciembre pasado después de haber encadenado jornadas de veinte horas de trabajo y meses superando las cien horas extras. En las redes sociales había advertido de que quería morir y que estaba física y mentalmente destrozada.  Antes de suicidarse envió un email a su madre eximiéndola de culpa y preguntándose por qué las cosas tenían que ser así.
Matsuri es el último caso de 'karoshi' o muerte por trabajo extenuante que cíclicamente sienta a la sociedad japonesa en el diván. Además de los litúrgicos debates y promesas, Matsuri ha provocado ya la dimisión del presidente del gigante publicitario Dentsu. Tadashi Ishii ha comunicado que se va tras ofrecer sus sinceras disculpas y reconocer que había fracasado en “proteger del exceso de trabajo a sus jóvenes trabajadores”. Matsuri llegaba a menudo a casa a las cinco de la mañana y la compañía falseaba su número de horas extras, según una inspección laboral de septiembre que señaló al exceso de trabajo como la causa inequívoca de su suicidio. La investigación revelaba que una treintena de trabajadores habían sido obligados a superar las cien horas extra mensuales que fija como límite la ley.

Matsuri llegaba muchos días a las cinco de la mañana de trabajar

El Ministerio de Trabajo demandará a la compañía por la muerte de Matsuri al entender que incumplió la normativa laboral y es responsable legal. La compañía tiene una sólida reputación de exprimir a sus trabajadores. La primera víctima oficialmente reconocida de karoshi fue un empleado suyo. Ichiro Oshima, de 24 años, se suicidó en 1991 después de trabajar año y medio sin un día de descanso y durmiendo alrededor de dos horas. La compañía alegó que tenía problemas personales.
Las oficinas de Tokyo, Osaka, Kyoto y Nagoya de Dentsu han sido visitadas por funcionarios en busca de evidencias en los últimos meses. La compañía decidió recientemente apagar las luces de su sede tokiota a las diez de la noche después de ser acusada de combatir con insuficiente brío el exceso de trabajo.

2.159 SUICIDIOS POR EXCESO DE TRABAJO

Cada año mueren japoneses por apoplejías, ataques al corazón o suicidios relacionados con el trabajo. También abundan el estrés, los desórdenes emocionales y de sueño. El pasado año hubo 2.159 suicidios por exceso de trabajo en Japón, según Tokyo. El Consejo Nacional de Defensa de las Víctimas de Karoshi juzga los criterios oficiales de demasiado estrictos y calcula que el número real es diez veces mayor. El fenómeno descansa en las estructuras mentales que permitieron la transición de un país devastado por la segunda guerra mundial a una potencia económica y tecnológica. Los japoneses asimilaron la empresa a una familia que exige fidelidad, devoción y esfuerzos incondicionales.
Un ambicioso estudio gubernamental revelaba este año que una quinta parte de los trabajadores japoneses está en serio riesgo de muerte: son los que alcanzan las 80 horas extras mensuales (unas cuatro diarias). El 11,7 % de las compañías ha alcanzado el límite legal del centenar de horas extras. Los sectores más afectados son el tecnológico, el académico y el de transportes.
El primer ministro, Shinzo Abe, ha enfatizado su voluntad de ordenar el mercado laboral japonés y erradicar los abusos. En los últimos meses se han multiplicado las inspecciones y denuncias, pero la sólida cultura de deslomarse en el trabajo tardará en ser erradicada.

Publicado por elperiodico.com – Internacional – Adrián Fonsillas – 30/12/16 -

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