lunes, 21 de noviembre de 2016

Regreso al infierno del sexo

Viajamos a dos de los mayores burdeles de Bangladesh en busca de las mujeres que hace cinco años hablaron con EL PAÍS sobre su vida en ellos. Su situación ha empeorado.
 Shika posa en su vestido favorito sobre la cama en la que duerme y satisface a sus clientes. ZIGOR ALDAMA
Hace cinco años, Bristi acababa de cumplir los 15. Ahora está a punto de estrenar los 18.
Efectivamente, las matemáticas no cuadran. La clave está en que hace un lustro Bristi mintió. “Tuve que deciros eso porque, de lo contrario, la madame me habría golpeado”, reconoce. En 2011 se la veía como una adolescente activa, vivaracha y sonriente. Por eso era una de las chicas más cotizadas del prostíbulo C&B Ghat de Faridpur, una caótica localidad del centro de Bangladesh. No obstante, los años para ella han pasado de tres en tres, y hoy aparenta haber entrado de lleno en la veintena: le tiemblan las manos por el consumo de drogas, los brazos aparecen surcados por decenas de cortes desesperados y los dientes reflejan sus excesos con la nicotina y el alcohol. Es difícil reconocerla. Solo la amplia sonrisa que ahora rara vez se le dibuja en el rostro traza un paralelismo con la persona que conocimos.
El burdel al que se ha trasladado, el Town Brothel de Faridpur, no ha cambiado tanto. Sigue siendo el mugriento conjunto de edificios de hormigón de hace cinco años, cuando visitamos el lugar por primera vez para retratarlo en un reportaje que publicó EL PAÍS. Ahora las paredes están más sucias, porque los escupitajos del betel rojizo han trepado un poco más y los desconchones se han multiplicado. Hemos decidido buscar a algunas de las mujeres con las que compartimos varios días y descubrir cómo han evolucionado sus vidas. Sin duda, a pesar de que Bangladesh es uno de los países cuya economía más creceen el mundo, la suya no es una historia con final feliz.
Al contrario, la situación en los dos burdeles se ha deteriorado considerablemente debido a una constelación de razones que juegan en contra de las mujeres: los dibujos de preservativos sonrientes en las paredes han desaparecido con el fin de las campañas gubernamentales diseñadas para erradicar las enfermedades de transmisión sexual (ETS); el aumento de la desigualdad social ha provocado un estancamiento de las tarifas que los clientes de clase más humilde están dispuestos a pagar; y la lucha contra el tráfico de personas solo ha logrado que se disparen las cuantías de los sobornos que cobra la Policía —cuya presencia en los burdeles como clientes exentos de pago es habitual— para hacer la vista gorda y que las víctimas estén aún más enclaustradas.
Asha sabe bien lo que supone eso último. Estuvo esclavizada durante ocho años, y hace cinco también mintió. Dijo que tenía 20 años por miedo a que descubriésemos que todavía no había alcanzado la mayoría de edad. A diferencia de Bristi, ella nunca sonreía. Ahora, sin embargo, ha recorrido el camino contrario para cambiar el Town Brothel por el C&B Ghat y se siente libre. “Me violaron, me vendieron y me obligaron a ejercer la prostitución con 13 años”, recuerda en el pequeño cubículo de planchas metálicas en el que vive y trabaja. No muy lejos de allí las mafias le arrebataron la educación y la infancia. “Hasta el año pasado no logré saldar la deuda contraída por la compra de mi libertad”, añade sin reflejar ningún tipo de emoción, como si estuviese contando la historia de una desconocida.
Asha antes y ahora. ZIGOR ALDAMA
Desde entonces, la vida de Asha ha cambiado en muchos aspectos. Ha sido madre. Y ha logrado ahorrar 50.000 takas (unos 600 euros) después de haber comprado un acre de tierra. “Antes no me pagaban nada por cada servicio. Me ganaba el derecho a comer y a seguir con vida. Ahora sólo tengo que compartir los ingresos con los intermediarios que traen clientes. Así que me gustaría poder retirarme en dos o tres años y construir una pequeña casa en ese terreno para que mi hijo no tenga que crecer en el burdel”.
De momento, el niño gatea desnudo por el barrizal en el que se convierten cuando llueve las callejuelas del C&B Ghat, situado a la orilla del río. Ella cuida de él siempre que puede, pero cuando tiene clientes otras compañeras se suelen encargar de él. A veces no le queda más remedio que tenerlo en la misma habitación en la que practica sexo y confiar en que no haga ruido ni memoria. “Más adelante igual quizá lo lleve a un lugar de acogida diurna”, avanza.
La ONG local Shapla Mohila Sangstha (SMS) gestiona dos de esos centros. El más pequeño, situado al otro lado de la calle en la que se encuentra el Town Brothel, ofrece actividades lúdicas y clases no regladas para los hijos más pequeños de las prostitutas. Es uno de los pocos lugares en los que pueden jugar y reír, porque con sus madres el drama y el abuso son continuos. Para visitar el edificio más grande, sin embargo, hay que recorrer cinco kilómetros hasta las afueras de Faridpur, donde se encuentra el centro que fue construido con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo (AECID) y Ayuda en Acción a través de la organización hermana en Bangladesh, Action Aid. Acoge a unos 30 chicos y chicas que residen en régimen de internamiento. “Aquí se les da una segunda oportunidad”, cuenta Chanchala Mondal, presidenta de SMS. “Van a la escuela y tienen prohibido regresar al burdel. Sus madres pueden visitar a sus hijos en el centro los viernes —festivo en los países musulmanes—. El objetivo es romper el círculo vicioso de la prostitución”.
No es fácil. De siete mujeres a las que entrevistamos hace cinco años, solo una ha logrado dejar el burdel. Hace un par de años, Julie protagonizó su propia versión de Pretty Woman al enamorarse de un cliente que se casó con ella y que la llevó a una zona rural en la que ahora, según cuentan sus compañeras, es feliz cuidando de una pequeña parcela de tierra. Para el resto, escapar es un sueño inalcanzable. Asha, por ejemplo, termina reconociendo que su objetivo de marcharse en unos años coquetea con la utopía. Porque solo cobra entre 100 y 200 takas por cada cliente (entre 1,15 y 2,30 euros), salvo que se quede toda la noche, en cuyo caso la tarifa puede llegar a los mil (12 euros). “El poder adquisitivo ha caído, así que apenas da para sobrevivir y comprar algo de ganja —marihuana—. Sin ella vivir aquí sería imposible”.
Afortunadamente, Asha no se ha hecho adicta a la yaba, otro de los estupefacientes que se han hecho fuertes entre las infectas paredes de los burdeles. Se trata de unas tabletas que combinan metanfetaminas y cafeína. “La gente se vuelve loca con ellas. Las chicas pierden el control y los hombres aprovechan para exigirles que hagan cosas que nunca aceptarían sin la droga”. De esta forma, se han integrado perfectamente en la estrategia de los proxenetas para ejercer su dominación sobre las mujeres.

En Bangladesh se puede comprar una niña por unos 100.000 takas (1.165 euros)

Y luego están los remedios caseros que hacen las veces de Viagra y cuya composición nadie controla. Se adquieren en pequeños chiringuitos que cobran forma a última hora de la tarde en precarias mesas situadas en las cercanías de los burdeles, y sus vendedores aseguran que las pastillas y los ungüentos valen para todo: desde combatir la impotencia hasta prevenir el sida. Finalmente, la última amenaza para la salud llega con las píldoras de Oradexon, un esteroide que se utiliza para engordar al ganado y que toman algunas de las 600 mujeres que ejercen actualmente la prostitución en Faridpur. Ninguna de ellas reconoce utilizarlas, pero todas saben de alguien que sí lo hace y paquetes vacíos aparecen aquí y allá. “A los hombres bengalíes les gustan las mujeres gorditas”, justifica Aleya Begum, una madame que ya ha cerrado el círculo de la explotación.
Como Asha y Bristi, Begum fue lanzada de niña al mercado del sexo. Creció como esclava entre pastillas de Oradexon y litros de alcohol hasta que obtuvo su libertad. Pero sin estudios ni familia, el único futuro que divisó estaba en el mismo burdel. Allí trabajó con la protección de un chulo hasta que, poco antes de la treintena, certificó lo que todas intuyen: a los clientes solo les interesan las mujeres más jóvenes, así que el resto tiene que bajar sus tarifas o acceder a prácticas sexuales consideradas antinaturales para poder sobrevivir. La otra alternativa es dar el salto al grado de proxeneta y vivir de la explotación de otras adolescentes. Y eso es lo que hizo Begum.

Hace cinco años, ella era una mujer idealista que dirigía una asociación de prostitutas que logró derechos antes inimaginables. Juntas consiguieron que se les permitiera salir calzadas a la calle, que se eliminase la palabra burdel del campo destinado a la dirección postal en el documento nacional de identidad, o que se autorizase su entierro en el cementerio para que no tuviesen que ser lanzadas al río cubiertas por una sábana. Después del brutal ataque islamista que redujo a cenizas el C&B Ghat, las mujeres hicieron piña. Pero ahora no es optimista, y reconoce que la división entre diferentes facciones se ha agudizado. La competencia es brutal y los escrúpulos brillan por su ausencia.
“Se puede comprar una niña por unos 100.000 takas (1.165 euros), dependiendo de su edad y de lo guapa que sea. Luego se suele subastar su virginidad por una suma que puede alcanzar los 10.000 takas. Y, finalmente, se puede hacer bastante dinero explotándola”, explica Mondal. “Curiosamente, el aumento del nivel económico en ciertos ámbitos no sirve para mejorar la situación de quienes menos tienen. Al revés, aumenta la codicia de los que quieren acceder a esas altas esferas y están dispuestos a cualquier cosa para lograrlo”. Begum asegura que ella no trafica con nadie, y que todas las chicas a las que ofrece protección y amistad ejercen la prostitución de buen grado. Pero el caso de Momo demuestra que esa aseveración carece de credibilidad.

Su nombre real es Mamataz, y esta vez no nos recibe en el C&B Ghat sino en la cárcel de Faridpur. Está condenada a 32 años de cárcel. En 2012 se convirtió en la primera persona sentenciada por tráfico de personas en Bangladesh, pero ella sostiene entre lágrimas que es inocente. Asegura que todo ha sido un complot de proxenetas rivales, como Begum, para quitársela de encima. Aparece al otro lado de una pequeña ventana enrejada con un ojo morado y escoltada por dos guardias armados con palos que le permiten exponer su versión de lo sucedido durante apenas diez minutos.
“Hacía tiempo que tenía problemas con otra madame del Town Brothel. Ella se quejaba de que mis chicas le quitaban clientes. Así que me acusó de haber traficado con algunas de ellas. Pero nunca hice nada parecido. Todas las que trabajaban conmigo eran mayores de edad, aunque es cierto que algunas habían sido rescatadas en redadas llevadas a cabo en India y Pakistán. Al regresar no lograban nada mejor, así que yo les proporcionaba ayuda. Sí, me llevaba una comisión por su trabajo, pero nunca compré o vendí a chicas”.
Sin duda, las pruebas que la han llevado a prisión no parecen muy sólidas. Los propios funcionarios del centro penitenciario reconocen que la fiscalía se basó exclusivamente en el testimonio de la presunta víctima de la trata, que era mayor de edad, y aseguran que podría haber sido comprada. El juez, sin embargo, consideró que el relato de la mujer era convincente. Así que ahora a Mamataz solamente le queda la posibilidad de apelar la sentencia.
Pero no tiene dinero para hacerlo. “El abogado más barato me pide 250.000 takas (3.000 euros) para llevar el caso, y yo no tengo ese dinero”. Es más, su único hijo está también en prisión por tráfico de drogas, y sus dos hijas son adolescentes que luchan por sobrevivir fuera del burdel. “En la cárcel hay mucha violencia y enfermedades. No sé cuánto podré durar”, se lamenta. Salvo que logre obrar un milagro económico, la única esperanza que le queda es lograr reducir la condena mediante su buena conducta: tres meses menos por cada año que no dé problemas entre rejas.

A pesar de las dudas que provoca su caso, Hapeja no siente ninguna compasión por Mamataz. Porque esta joven de 22 años ha sufrido la otra cara de la historia: la de mujer traficada. Y sus heridas todavía están abiertas. “Mi familia me casó cuando cumplí los 15 años con un hombre que exigía una dote que no podíamos pagar. Así que tuve que ir a Líbano como sirvienta para ganar algo de dinero y dárselo. Tardé dos años, y él se lo gastó todo en unos pocos meses. A partir de ahí comenzaron las palizas”. Cuando un hombre de confianza le ofreció un trabajo en una fábrica textil de Dacca, la capital, ella no lo dudó.
Mordió el anzuelo. “En realidad era un traficante que me vendió al burdel de Faridpur. La madame —cuya identidad no quiere revelar por miedo a represalias— me encerró durante cuatro días. Incluso después, me negué a mantener relaciones sexuales”. Pero Hapeja no pudo soportar las diferentes torturas a las que fue sometida, que le han dejado cicatrices por todo el cuerpo. Cedió al cabo de diez días. Hasta que el año pasado en una redada supervisada por SMS fue rescatada y devuelta a su familia. “Después de pasar diez días ingresada en un hospital creí que ya había acabado todo. Pero no fue así”.
Una mafia la secuestró poco después de haber interpuesto una denuncia contra su captora. Los delincuentes la llevaron a una comisaría donde la forzaron a firmar un documento con la ayuda de policías compinchados. Como es analfabeta, desconoce cuál es su contenido, pero SMS teme que sirva para desestimar el caso. “La corrupción política y policial hacen que la mayoría de los criminales nunca paguen por lo que hacen”, denuncia Mondal. En cualquier caso, la familia de Hapeja quiere pasar página y ya ha comenzado a buscarle un nuevo marido para que rehaga su vida. Pero la historia se repite. En esta ocasión, el hombre elegido le exige que gaste 100.000 takas, lo mismo que la madame pagó por ella, para construir una granja de pollos y pasar por alto el estigma que persigue a las mujeres que han ejercido la prostitución. “No veo salida”, confiesa.

Rojina es más optimista. Aunque en los últimos cinco años no ha logrado abandonar la chabola del C&B Ghat en la que nos conocimos, asegura que ha aprendido a apreciar las pequeñas alegrías de la vida en el burdel. “La clave está en interiorizar que somos unas putas a las que nadie va a querer nunca”, afirma con una tétrica carcajada. Con esa filosofía sin concesiones, considera que el último lustro ha sido fructífero. “Antes le tenía que dar todo lo que ganaba a la madame. Ahora solo necesito pagar 3.000 takas (35 euros) al mes por protección y otros 1.200 (14 euros) para la electricidad. Me he abierto una cuenta bancaria, ahorro unos 5.000 takas (68 euros) al mes, e incluso puedo enviar algo de dinero a mis padres”, enumera mientras se reclina en la cama para posar ante la cámara en la misma postura que adoptó en 2011.
Rojina es la mujer que menos ha cambiado desde entonces, en todos los sentidos. No en vano, durante el primer encuentro ya consideró que su reputación estaba arruinada, y que solo podía aspirar a hacer dinero con el sexo. “Hay quienes creen que eso es una tragedia. Pero yo pienso que es peor trabajar en una fábrica cosiendo ropa para extranjeros que van a pagar una burrada por ella y enriquecer a una banda de hijos de perra”, dijo. Ahora se reafirma en sus palabras, y en los burdeles de Faridpur no faltan quienes piensan como ella.
Shika tiene 16 años y es una de ellas. Ahora disfruta del mismo poder de atracción que Bristi ejercía sobre los clientes hace cinco años. Es alta, esbelta, todavía tiene los dientes relativamente blancos, y brilla en un anacrónico vestido marfil que le confiere un aura de princesa de cuento de hadas. “Por ahí abajo todavía no se ha dado nada de sí”, bromea de forma gráfica. Se mueve con un toque de altanería por los pasillos de ladrillo, consciente de que se puede permitir el lujo de elegir a sus clientes. Pero todo es fachada, un escudo psicológico, porque la vida de Shika es buen ejemplo del lado más oscuro del subcontinente indio.

La clave está en interiorizar que somos unas putas a las que nadie va a querer nunca

ROJINA, PROSTITUTA
No en vano, ya es madre de una hija de dos años. La pequeña es fruto del matrimonio infantil al que fue obligada Shika cuando tenía 12 años. “Mis padres se separaron cuando yo tenía dos años. Como mi madre no podía cuidar de mí, pensó que lo mejor era casarme”, justifica la adolescente. La intención de su progenitora era evitar que cayese en las mismas redes de la prostitución que terminaron atrapándola a ella. Pero no funcionó. “Mi marido era un adicto a las drogas y le abandoné el año pasado”. Shika decidió entonces mudarse al Town Brothel con la niña y ayudar allí a su madre. “Ella tiene ya 32 años y apenas logra clientes. Yo, sin embargo, no tengo problema para conseguir unos siete al día. Así que ahora cuido yo de todas nosotras”, cuenta con orgullo.

Shika no es la única chica que trabaja con su madre en el burdel. A Lipi y Labonno les une el mismo parentesco y alquilan su cuerpo en el C&B Ghat. “Somos once hermanos y mi familia es pobre, así que me casaron cuando era una niña”, cuenta la madre, Lipi. “Mi marido murió de tuberculosis después de haber pasado una larga temporada en la cárcel, así que acepté la propuesta de una madame”, recuerda. En el burdel quedó embarazada de Labonno, que nació en la misma habitación en la que fue concebida. Después de haber cumplido los 17, sabe que no conseguirá escapar de esas cuatro paredes. “En un tiempo soñé con viajar al extranjero y huir de todo esto. Ahora me conformo con lograr que mi hermana pequeña —que tiene cinco años y está internada en el hogar de SMS— no tenga que vivir lo mismo que nosotras”.
La mayor amenaza que sufren todas es la que presentan las enfermedades de transmisión sexual (ETS). No en vano, las mujeres sufren lo que denominan la crisis del condón. “En un principio eran gratuitos, luego estuvieron subvencionados, pero ahora no hay ningún tipo de ayuda para obtenerlos y los precios han aumentado tanto que los clientes no quieren ponérselos”, critica Labonno. Aunque su precio sigue siendo de apenas unos céntimos de euro, sirve de excusa para practicar sexo sin protección, lo que augura un preocupante aumento de las ETS.

De siete mujeres a las que entrevistamos hace cinco años, solo una ha logrado dejar el burdel

“Se demuestra que las campañas de concienciación tienen un efecto puntual que desaparece cuando acaban. El Gobierno no destina medios suficientes a la educación de niños y jóvenes, lo cual puede provocar un grave problema en el futuro”, analiza Syamal Prakash Adhikary, cofundador de SMS y marido de Mondal. Por si fuese poco, la crisis económica global también ha hecho que los presupuestos de las ONG hayan caído en picado. “Las donaciones internacionales se han desmoronado, sobre todo tras la crisis de los refugiados en Europa, y es complicado mantener los diferentes proyectos que tenemos en marcha”, reconoce Farah Kabir, directora de Action Aid en Bangladesh. “Tratamos de compensarlo con aportaciones locales, pero no es suficiente”. Así, poco a poco la situación se va erosionando.
Afortunadamente, no todo ha empeorado en los burdeles de Faridpur. “Por ejemplo, aunque todavía se dan de forma esporádica, los ataques de islamistas contra prostitutas se han reducido”, cuenta Adhikary. Resulta sorprendente teniendo en cuenta que el integrismo religioso ha aumentado considerablemente y se ha convertido ya en uno de los principales problemas de Bangladesh. Claro que esa tranquilidad ha llegado, en parte, gracias a la construcción de un muro que separa el complejo del C&B Ghat del resto de la población.

En el prostíbulo del centro de la ciudad el sexo también se encubre de forma precaria. Para acceder a él hay que retirar los mugrientos harapos que esconden el mundo paralelo de las estrechas callejuelas del Town Brothel, donde solo las cabras que rumian las bolsas de basura retienen algo de inocencia. A pesar de que resuenan carcajadas y piropos, la esperanza de sus habitantes queda resumida en una frase que repiten entre risas varias de las protagonistas de este reportaje: “Esperamos que volváis a vernos dentro de cinco años. Aquí seguiremos si no hemos muerto”.

Publicado por El País – Planeta Futuro – Zigor Aldama – Faridpur (Bangladesh) – 03/11/16 -


Mujeres cuestionan roles tradicionales dentro de la familia cubana Las diferentes formas de maltrato ocupan talleres de la Jornada Nacional por la No violencia hacia las mujeres y las niñas.




 Aunque el rol de la mujer dentro de la familia ha cambiado durante los últimos años, todavía recae sobre ellas la mayor carga de responsabilidades y exigencias a causa de la cultura patriarcal imperante, que constituye una forma de violencia.
Este problema fue analizado por mujeres pertenecientes a una comunidad interreligiosa creada en el verano de este año, en la ciudad de Matanzas, que participaron en el encuentro Diálogo Interreligioso y Equidad de Género celebrado la víspera.
La sede del no gubernamental Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), en el municipio habanero 10 de Octubre, acogió a mujeres de distintas creencias religiosas y procedencias sociales como parte de las actividades de la Jornada Nacional por la No violencia hacia las mujeres y las niñas.
El debate se desarrolló a partir de la pregunta del pastor Luis Carlos Marrero sobre quién o quiénes asignaron los llamados roles tradicionales de género, tan extendidos y aceptados en la sociedad.
Las participantes indicaron que es usual que las mujeres lleven la carga doméstica y casi todo el peso de la crianza de los hijos, además de su propio trabajo y preocupaciones. Mientras, a los hombres se les han asignado históricamente otros “roles” en el matrimonio y la familia.
Coincidieron en que todavía persisten muchos clichés, “arrastres culturales”, construcciones sociales y mitos que contribuyen a perpetuar la estructura del sistema patriarcal.



Aunque se trabaja para empoderar a las mujeres rurales, ellas siguen reproduciendo los roles tradicionales.Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Los niños crecen en ambientes “más duros”, donde predominan frases como “a los hombres no se les da besos”, “los hombres no lloran” y otras muchas frases machistas, apuntaron.
A juicio de María Antonia Thomas, la mujer debe usar la posición de líder que tiene dentro de la familia para cambiar patrones. “Es difícil lograr una transformación si una acepta la posición que tradicionalmente se le ha dado”, resaltó.
“Poco a poco, debemos comenzar a exigirle a los hombres otros papeles y otros deberes y enseñar a nuestros hijos e hijas otros roles. Lo ideal sería encontrar un equilibrio”, propuso.
Todavía persisten conceptos erróneos que colocan a la población femenina en una perspectiva de inferioridad, como que ella “no disfruta el sexo” o “no tiene alma” o que le es más fácil realizar determinadas tareas como cocinar o coser, apuntó.
En estos procesos de la cultura patriarcal, incluso las propias mujeres se fueron relegando a sí mismas, añadió Thomas.
Según María Elena Amaro, que roza ya la tercera edad, en las familias cubanas la mujer juega un rol fundamental de mediadora en la comunicación entre generaciones que suelen convivir bajo el mismo techo.

Las abuelas ocupan un lugar importante en la comunicación entre padres e hijos en hogares cubanos.Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Las abuelas ocupan un lugar importante en la comunicación entre padres e hijos en hogares cubanos.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS
“A nosotras nos toca resolver tensiones desde la cocina hasta la intimidad y muchas veces debemos desempeñar el papel sexual sin importar si tenemos disposición o no.
Casi siempre los hombres dejan a las mujeres grandes y complejas responsabilidades como el cuidado de los hijos y hasta nos culpan si algo sale mal”, puso como ejemplos.
De acuerdo al pastor Marrero, los llamados roles tradicionales suelen pasar de generación en generación sin que a veces nadie se los cuestione. “Pero son las mujeres quienes más sufren con ello”, observó.
OAR coordina la Jornada por la No Violencia hacia las mujeres y las niñas, que en 2016 está dedicada a las mujeres lesbianas y transexuales y llega a 10 de las 15 provincias cubanas. (2016)

Publicado por IPS Cuba – Redacción – La Habana – 18/11/16 -

Miles marchan en Turquía contra una ley sobre agresiones sexuales

Miles de personas, entre ellas mujeres y niños, se manifestaron el sábado en Estambul contra el controvertido proyecto turco que permite anular una condena por agresión sexual si el acusado se casa con la víctima.
"No nos callaremos. No obedeceremos. ¡Retiren el proyecto de ley inmediatamente!" gritaron unas 3.000 personas entre aplausos y silbatinas cuando marchaban hacia la plaza Kadikoy, en el lado asiático de la ciudad.
Otros llevaban banderines donde se leía consignas como "la violación no puede legitimarse" y "AKP, fuera las manos de los niños", en referencia al partido gubernamental del presidente Recep Tayyip Erdogan, que presentó el proyecto.

La oposición, gente famosa, e incluso una asociación cuya vicepresidenta es la hija de Erdogan, expresaron su indignación por el proyecto de ley.
Pero el gobierno insiste en que la legislación busca por el contrario enfrentar la costumbre generalizada de los matrimonios infantiles, por lo que las críticas de los opositores son una distorsión de la verdadera intención del texto.

El jueves, el Parlamento turco aprobó en un primer debate el texto, que será objeto de una segunda votación en los próximos días.

La ley permitiría suspender la condena de una persona culpable de agredir sexualmente a un menor antes del 11 de noviembre de 2016, si el acto se llevó a cabo sin "violencia, amenaza o cualquier otra forma de coacción" y si el agresor se casa con la víctima.
La edad mínima legal para casarse en Turquía es de 17 años, con el consentimiento de los padres, pero muchos no respetan la ley y los matrimonios precoces siguen siendo frecuentes, sobre todo en el este del país.
El ministro de Justicia, Bekir Bozdag, acusó a la oposición de "deformar el asunto a propósito", y afirmó que el texto buscaba ayudar a las parejas que infringieron la ley porque no alcanzaban la edad para tener sexo y que querían casarse.

"Los matrimonios precoces son, por desgracia, una realidad (...) Cuando un niño nace de estas uniones no oficiales, el médico avisa al fiscal, y el marido es encarcelado, dejando a la mujer y al niño" en una complicada situación financiera, argumentó.
Esos hombres no son "violadores, ni agresores sexuales", añadió el ministro, que aseguró que unas 3.000 familias podrían verse afectadas por la medida.

El primer ministro turco, Binali Yildirim, precisó que esta amnistía se aplicaría una sola vez y de forma retroactiva.
Ante la controversia suscitada en el país, Yildirim pidió al gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) que la debata con la oposición en el Parlamento.
En julio, el Tribunal Constitucional turco provocó otra polémica al pronunciarse a favor de la retirada de una disposición del código penal que califica todo acto sexual con un menor de 15 años de "abuso sexual".

- Unicef preocupada -

Unicef expresó este sábado su "profunda preocupación" por este proyecto legislativo.
"Esas formas abyectas de violencia contra niños son crímenes que deberían ser castigados como tales y, en cualquier caso, el interés superior del niño debería prevalecer", declaró a la AFP Christophe Boulierac, portavoz de Unicef, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia.
"Unicef está profundamente preocupada por el proyecto de ley (...) que introduce una especie de amnistía para los culpables de abusos a niños", dijo Boulierac.
"Pedimos a los miembros de la Asamblea que hagan todo lo posible por que los niños de Turquía estén mejor protegidos contra esos crímenes odiosos", añadió.

- Las mujeres tomaremos las calles -

"No permitiremos al AKP amnistiar y dejar libres a los violadores en este país", dijo a la AFP Ruya, una de las manifestantes.
"Las mujeres van a resistir y tomarán las calles hasta que la ley y otras similares sean retiradas".
Otro manifestante, un hombre llamado Ugur, estaba en la manifestación con su hija de 14 años.
"Estoy preocupado por el futuro de mi hija" dijo Ugur a la AFP. "AKP está pasando todas las leyes que quieren en el Parlamento", agregó.
El AKP tiene una mayoría confortable en el Parlamento, con 317 de los 550 escaños.
"Es lo máximo que podemos hacer. Protestar", concluyó Ugur.

Publicado por  Boletín Globedia – Redacción Política – 19/11/16 -



México: Lanzan campaña #QuizáNoTePegue

"Cuando hablamos de violencia contra las mujeres, lo primero que ocupa el imaginario colectivo es la figura de una mujer llena de heridas, moretones, visiblemente ultrajada", dice Cintia García Galindo, una de las impulsoras de la campaña #QuizáNoTePegue. 
"Quizá y como resultado del arduo trabajo de instituciones civiles, gubernamentales y personas comprometidas con la causa, ahora también se comprenda que los gritos, el control económico y los asaltos sexuales, aun por parte de un compañero sentimental, son también violencia". 
Pero sigue siendo muy difícil para la mayoría, inclusive las propias mujeres que viven bajo circunstancias de la violencia emocional, identificar claramente aquello que puede clasificarse como agresión y abuso.
Lo mismo que muchas sobrevivientes de acoso y violencia emocional ahora pueden señalar con claridad, también para Zahira Kelly, una mujer, artista, analítica de la cultura social, conferenciante y escritora nacida en Nueva York y criada entre Puerto Plata, República Dominicana y el Bronx, ha sido importante visibilizar para que las mujeres puedan destrabar el yugo de una vida carente de respeto, llena de micro actos machistas que, de a poco, les roban la paz, la integridad, la salud emocional, la vida.

La espiral de la violencia consume casi de manera imperceptible.
Zahira Kelly lo sabía cuando lanzó en Twitter el hashtag #MaybeHeDoesntHitYou, que rápidamente se colocó como tendencia y que ha servido a muchísimas mujeres a expresarse y convocar a otras a que lo hagan, para señalar la vida en la que viven. Medios internacionales han dado seguimiento y cobertura a la dinámica de las redes sociales surgidas por esta convocatoria.
Pero hay algo que le ha faltado a este movimiento: su versión en español.
"Es por ello que Zahira Kelly y yo, hemos acordado retomar la campaña, ahora bajo el hashtag #QuizáNoTePegue, invitando a mujeres, promotoras de la equidad e instruidas en la perspectiva de género", dice García Galindo.
También a instituciones cuya misión es brindar soporte, contención, orientación y ayuda integral a las mujeres que viven violencia. Académicas. Amas de casa. Directoras, ejecutivas. Estudiantes, políticas, periodistas, y además a hombres a quienes la causa no les es ajena, a que nos ayuden a promover en sus espacios, con las personas que les rodean, a que se realice el ejercicio y luego, nos lo compartan a través de la redes sociales Twitter y Facebook, para que la Violencia Emocional sea comprendida y visibilizada en nuestro propio contexto socio cultural.
Que las historias de las mujeres le hagan sentido no solo a otras mujeres, sino, que retumben en la conciencia de los hombres que la generan, que sepan que aquello que hacen lastima, hiere. Que sensibilice a las familias, porque es incomprensiblemente, en aquel núcleo, donde se desestima y victimiza por vez primera a quienes la padecen.
Una pizarra en blanco, una hoja, un cartel, o un simple tuit pueden ayudarnos a poner en evidencia todo aquello que la cultura no nos ha ayudado a identificar como violencia, pero que sin lugar a dudas lo es.

Es simple:
Utilizaremos el hashtag #QuizáNoTePegue y daremos ejemplos de la vida cotidiana que lo hagan comprensible.

#QuizáNoTePegue… pero se burla de tus inseguridades, te ridiculiza, te humilla públicamente.

#QuizáNoTePegue… pero te manipula para que actúes contra tu voluntad.

#QuizáNoTePegue… pero se enfurece, te grita o deja de hablarte por no hacer lo que él ordena.

#QuizáNoTePegue… pero te obliga a tener relaciones sexuales porque para eso eres su mujer.

#QuizáNoTePegue… pero no te apoya económicamente, dejándote con toda la carga de tus hijos.

¿Qué tienes que hacer?

A partir del día 15, podrás subir todas las frases que desees, utilizando el hashtag #QuizáNoTePegue y complementándolo con una experiencia personal, alguna vivencia de violencia emocional que conozcas de cerca, o simplemente aquello que tú misma detectas como abuso.
Puedes también hacer un letrero con el hashtag, tomarte una fotografía con él y escribir en tu post, la frase.
Puedes usar tu red social favorita. Si utilizas Twitter, puedes mencionar las cuentas de Zahira @bad_dominicana y la mía @RevisaTuPlanC y nosotras nos encargaremos de colocarlas en un sitio, distribuirlas en otras redes, hacerles eco.

Si lo haces desde Facebook, puedes hacer lo mismo, utilizando el mismo hashtag, o bien, compartirlo enhttps://www.facebook.com/RevisaTuPlanC y también, si te parece más fácil, puedes enviarlas vía Mensaje Directo, InBox o al emailrevisatuplanc@gmail.com.
Invita a más personas a hacer lo mismo. La idea es que el mensaje llegue a más personas.
Desde el día martes 15 de noviembre y durante 10 días estaremos dedicadas en cuerpo y alma a la campaña, a hacerla emerger, a tocar conciencia, a visibilizarla, para que el 25, día internacional de la erradicación de la violencia contra las mujeres, tengamos ya un camino andado y podamos compartir además un directorio para que las mujeres en condición de violencia, puedan dirigirse para atender psicológica y legalmente su situación, además de divulgar de manera permanente, información que oriente a las mujeres y sus familias.

Es difícil erradicar la violencia cuando ni siquiera hemos comprendido que es.
Durante los últimos 10 años me he dedicado a formarme y documentarme en temas de equidad y género. Los últimos 10 años he ocupado puestos públicos en este tema, he dedicado mis propios recursos para mantener vigente el tema desde mi figura de ciudadana de a pie, he sido aliada y vocera de instituciones que se dedican a impulsar y transformar la vida de las mujeres.
Sin embargo, nada que sea digno de permanecer y trascender es realizado por una persona en solitario. Tanto Zahira Lealtad como yo, estamos seguras de que tú eres la pieza que nos falta para poderla compartir en español y ayudar en nuestro idioma, a las mujeres que quieren cambiar su historia.


Publicado por SEMLac – Redacción México -  Noticias 14/16/2016 -

Llega en 2017 antología de escritoras cubanas sobre violencia de género El volumen, en fase de imprenta, está exclusivamente escrito por destacadas y noveles escritoras cubanas.

Producido por la editorial Unión, el volumen proyecta diferentes puntos de vista sobre el “ciclo de la violencia”.
Foto: Archivo IPS Cuba

 Desde una variedad de miradas y sensibilidades literarias, varias escritoras cubanas narran la violencia hacia la mujer en la antología Sombras nada más, considerada ya un libro-denuncia sobre el problema. 
La compilación reúne a 36 autoras de distintas generaciones, estilos literarios y zonas de residencia.
Bajo la labor antológica de la reconocida cuentista y crítica literaria, Laidi Fernández del Juan, la propuesta exigió de meses de intensa investigación.
Confluyen en la propuesta colectiva reconocidas narradoras cubanas como Marilyn Bobes, Aida Bahr, Georgina Herrera, Ena Lucía Portela, Marta Rojas, Mirta Yáñez, Ana Lidia Vega Serova y la propia Fernández del Juan.
Producido por la editorial Unión, el volumen proyecta diferentes puntos de vista sobre el “ciclo de la violencia”.
“La aparición de una obra como esa, no solo en Cuba sino en cualquier nación, debería servir de llamado de atención a la sociedad”, explicó a Redacción IPS Cuba, Helen Hernández, prologuista de la recopilación.
Para la joven periodista, especializada en temas de género, las autoras “como mujeres personajes no son simples víctimas, sino expresiones de algo que sucede a mayor escala”.
Sombras… exhibe los costos elevados de la violencia de género en sus disímiles dimensiones, y cómo resulta un conflicto cotidiano para estas intelectuales.
“La antología es como un grito construido desde muchas voces, un grito que se levanta ante la tolerancia de la sociedad, el sistema de justicia, las instituciones, la familia y hasta el ser propio”, insistió Hernández.
La especialista valoró que el problema es cada vez más potente y sigue sin respuestas o políticas públicas afines.
“Requiere acciones concretas y todavía no encuentra justicia”, alertó preocupada.
Sin embargo, Hernández advirtió que quien lea estas historias no encontrará un programa político, un estudio psicológico o un manifiesto, aunque la pieza en conjunto tribute a esos fines.
La comunicadora consideró que en el texto late una subjetividad voluntariosa de mujeres que quieren dejar cuenta de sí mismas y aliviar las angustias compartidas.
De igual forma, aclaró que la recepción de esta compilación no será fácil ni compasiva.
“A veces dará ganas de llorar o de salir a la calle a hacer algo por cambiar el mundo”, consideró.
“Ojalá sirva para romper un poco la pasividad social ante esa realidad que nos mutila, y aún en silencio, nos desangra”, culminó.
Sombras nada más resulta uno de los más completos compendios narrativos realizados en Cuba sobre el tema.
El texto está actualmente en fase de imprenta y se prevé que llegue al público cubano en el próximo año. (2016)
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Publicado por IPS Cuba – Redacción – 08/11/16 -


Las ventajas de incluir mujeres en los equipos directivos

Las medidas en favor de la conciliación aumenta el compromiso de los trabajadores con la empresa. / E.C.

La medida aumenta la creatividad y la innovación al incorporar una visión más completa de la realidad, según un estudio de la patronal vizcaína Cebek.

Un estudio de la Confederación Empresarial de Bizkaia (Cebek) concluye que incluir mujeres en los equipos directivos aumenta la creatividad y la innovación, ya que incorpora nuevos puntos de vista o una visión más completa de la realidad. Además, aumenta la posibilidad de beneficiar a la empresa, el círculo de relaciones, las posibilidades de Networking, la posibilidad de desarrollar plenamente una carrera empresarial, además de la relevancia y reconocimiento social.
Así se recoge en el 'Estudio de investigación del impacto de la participación de las mujeres empresarias/directivas en los órganos de gobierno de las empresas de Bizkaia y, por consecuencia directa, en los órganos de gobierno de las organizaciones empresariales', realizado por Cebek, con la colaboración de la Diputación foral de Bizkaia y la consultora Fortec.

La investigadora de Fortec María Reula ha presentado este martes en una jornada las conclusiones del Estudio, que destaca, entre las principales ventajas que supone la incorporación de mujeres a los puestos directivos de las empresas, que en el ámbito universitario existe una gran formación por parte de las mujeres, lo que implica «talento y alta cualificación».
Si las mujeres son el 50% de la «masa laboral» de la empresa, promocionándolas se aprovecha el talento interno de la organización, indica el informa, para añadir que esto permite un mayor abanico de soluciones y diferentes opciones de gestión.
También valora que «preocuparse por la diversidad de género, mejora la imagen y el prestigio de la empresa, y refuerza su credibilidad». «La diversidad de género mejora la capacidad para impulsar y gestionar nuevos proyectos», asevera.
Compresión de gustos
El 50% de las personas consumidoras son mujeres, por lo que el estudio considera que «se mejora claramente el conocimiento y comprensión de sus gustos». «Establecer medidas que favorezcan la conciliación entre vida personal y familiar y la profesional aumenta el compromiso de los/as trabajadores/as con la empresa, facilita la retención de talento, disminuye costes de sustitución, atrae talento externo, mejora el ambiente de trabajo y mejora la calidad de vida», añade el estudio.
El informe también recoge la principales barreras y sus causas-raíz de los problemas con las que se encuentran las mujeres para acceder a puestos directivos, como son: los estereotipos de género y cultura organizacional; la falta de tiempo y dificultades de conciliación; la escasa «autoeficacia»; y el desconocimiento de los beneficios que reporta.
Asimismo, el estudio propone también una serie de medidas para conseguir la plena incorporación de mujeres a los puestos directivos de empresas y organizaciones, tanto en medidas de Responsabilidad Familiar Corporativa u otras medidas ejemplarizantes.
Por último, se aportan iniciativas en materia de corresponsabilidad, un plan de "acción positiva" como pacto social y una propuesta de reorganización de los procesos de la empresa para incorporar una perspectiva de igualdad de género en todos los niveles y fases de todas las actuaciones. El informe se encuentra disponible en la web de Cebek.
'Enpresan Bardin'
En el marco del Proyecto 'Enpresan Bardin' para el impulso de la igualdad en las empresas de Bizkaia, entre otras actuaciones, Cebek ha creado este espacio con el objeto de establecer una red que facilite el contacto permanente de las personas comprometidas con la Igualdad de mujeres y hombres en las empresas y, más concretamente, impulsar la presencia de mujeres en los Órganos de Gobierno de Cebek y de sus asociaciones miembro.
En el desayuno de trabajo, y tras la presentación a cargo del Presidente de Cecek, Iñaki Garcinuño, la jornada ha comenzado con la ponencia de Francisco Javier Azpiazu, secretario general de Cebek, que ha explicado en detalle la Sistemática del Proceso Electoral a los Órganos de Gobierno de Cebek.
Publicado por elcorreo.com – Eeconomía – EUROPA PRESS – Bilbao – 16/11/16 -