domingo, 21 de agosto de 2016

Ocho presentadoras egipcias, suspendidas por tener sobrepeso

La veterana periodista Khadiga Khattab considera "injusta" y "discriminatoria" la decisión.
Khadija Khattab , presentadora de television Egipto, suspendida por tener sobrepeso.

El ultimátum ha sido tan demoledor como humillante: "O pierdes peso o pierdes tu trabajo". Después de 20 años trabajando en la televisión y la radio egipcia, lapresentadora Khadiga Khattab y siete compañeras han sido suspendidas durante un mes con el argumento de que tienensobrepeso para aparecer ante las cámaras.

"Es injusto", ha declarado a 'The guardian' la presentadora para añadir: "Es descriminatorio, una discriminación entre hombres y mujeres. No han ido a ningún hombre a decirle que estaba gordo y que le suspendían. Solo a mujeres".
"Mi apariencia es de mi incumbencia, no de la de ellos" Es una cuestión privada y, de hecho, soy como una mujer egipcia es. No se puede juzgar a una presentadora por lo que pesa", añade la veterana profesional.

El programa de Khattab’s, bajo el título de 'Itelala', se emite en la televisión pública cada viernes a las 9 de la noche. Aborda los acontecimientos sociales y culturales de la semana, con invitados que acuden al estudio. "Tengo una larga trayectoria de programas exitosos y mi puesto quedará vacía si dejo mi programa como resultado de este tema", ha puntualizado.
Publicado por elperiodico.com – El Cairo – 18/08/16 -

Una mujer de 71 años, bailarina de la Royal Academy de Londres

Doreen Pechey lo ha conseguido dos años después de que le fuera implantada una prótesis de rodilla.
Nunca es tarde si la dicha es buena, reza el refrán que ha propulsado a una jubilada del sudeste de Inglaterra a las cabeceras de la prensa nacional, donde aparece luciendo el maillot y el tutú de la danza clásica. Porque Doreen Pechey acaba de convertirse, a los 71 años, en la bailarina de mayor edad en Reino Unido, después de pasar por el preceptivo examen de la Royal Academy of Dance.
El ideal de prima ballerina no está por supuesto al alcance de Pechey, pero con su ingreso como afiliada en el prestigioso centro de formación para la danza ha colmado un sueño de la infancia que las estrecheces económicas de su familia impidieron hacer realidad. Y lo ha conseguido tan solo dos años después de que le fuera implantada una prótesis en la rodilla. En julio se presentó a la prueba de la centenaria academia y esta semana ha recibido el aprobado, que la propia institución ha difundido en Facebook con un mensaje de felicitación.
Su ingreso en la Royal Academy of Dance no es ninguna broma. Esta ingeniera eléctrica retirada concurrió al examen de sexto grado en un área cuyo programa se centra en el deleite de la danza y la interpretación, más que en la técnica (este último apartado sí corresponde a otro tipo de cursos del centro destinados a los futuros profesionales). Para conseguir la luz verde, no obstante, ha dedicado la última década a formarse, primero en clases con alumnos de edad avanzada (entre los que el ballet se ha revelado crecientemente popular) y luego en sesiones particulares, a razón de tres veces por semana.
Criada en Sothend-on-Sea y hoy residente en otra localidad también del sudeste inglés, Goring-on-Times, la juventud de Pechey estuvo falta de recursos para enrolarse en la escuela de danza. Y cuando el dinero ya no fue un impedimento estaba inmersa en sus estudios de ingeniería eléctrica con la intención de ejercer una profesión que en aquellos tiempos era territorio mayoritariamente masculino. A los 61 años, y a un paso del retiro tras una productiva carrera, la visita a una sobrina residente en Canadá que es profesora de baile le convenció de que nunca es tarde para la danza.
“Quiero que la gente de edad se dé cuenta de que puede hacer tantas cosas... Como aprender a bailar, que es muy beneficioso”, ha declarado la jubilada sobre el cambio físico y mental que esa diciplina ha operado en su persona. Cuando se trazó el reto su talla de ropa era una 48 (europea), pero ahora se ha encogido hasta la 40 y se siente más flexible y en forma. El ballet también ha contribuido a la recuperación de la cirugía en la rodilla, además de procurarle mayor confianza en sí misma.
Pechey, que ya luce su carnet de la Royal Academy of Dance como bailarina aficionada, se ha trazado como objetivo pasar las pruebas del séptimo grado. Por eso, en la cocina de la casa que comparte con su marido Bill ha instalado una barra, en la que practica a diario y al margen de las clases. Una mujer de 71 años que, entre sus ejercicios, eleva la pierna hasta 90 grados o toca la rodilla con la nariz, parece más que capaz de conseguir ese y otros retos.

Publicado por El País – Londres – Cultura – Patricia Cubella – 19/08/16 -

Primeros gestos de apertura del Vaticano hacia las mujeres

El Papa Francisco comienza a dar pasos para avanzar en la llamada "teología de la mujer".
Francisco: El Papa en su reunión este jueves con las madres superioras.
El papa Francisco quería desde hace al menos tres años hacer una "profunda teología de la mujer" para estudiar el modo en el que su papel dentro de la Iglesia puede ser cada vez más importante. Pocos pasos se habían dado en esta dirección desde que compartiera la idea en el viaje de vuelta de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Río de Janeiro, en el año 2013, pero los cambios comienzan a llegar.
 “No nos podemos limitar a las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista. Tiene que haber algo más. Hay que hacer una profunda teología de la mujer", defendía Bergoglio. Añadía entonces que "la mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas", pero es necesario estudiar el asunto y explicar mejor el mensaje. Volvió a tratar el asunto el pasado mes de mayo, cuando planteó de nuevo la mayor toma de responsabilidades de las mujeres. "El papel de la mujer en la Iglesia no es feminismo, es correcto. Es un derecho de todos los bautizados", afirmó.
Siguiendo esta idea, hace justo un mes decidió nombrar a una mujer como su viceportavoz. Es la periodista española Paloma García Ovejero, de 40 años, la primera mujer en la historia encargada de transmitir el mensaje del Papa. Es uno de los gestos que implica que Francisco quiere un Vaticano con cada vez menos italianos, más laicos y más mujeres.
Otro paso en la dirección de aumentar la responsabilidad de las mujeres dentro de la Iglesia llegó a principios de este mes, con la creación de una comisión para estudiar que puedan acceder al diaconato. Para el Papa, las mujeres diaconisas son "una posibilidad a día de hoy" y, por ello, ha encargado que se estudie su papel a lo largo de la historia y en la actualidad.
El diaconato es el grado inferior de la jerarquía católica, por debajo del sacerdocio. De hecho, para los diáconos varones está permitido estar casado, siempre que mantengan una vida adecuada a los valores cristianos. Un diácono se encarga de tareas administrativas y de labores rutinarias, pero también tiene responsabilidades que supondrían un verdadero cambio en el caso de que las realizaran mujeres: pueden administrar el bautismo y el matrimonio, asistir en la misa, distribuir la eucaristía (aunque no consagrarla), y dirigir una parroquia.
La decisión del estudio nació de forma espontánea el pasado 12 de mayo de un encuentro que tuvo el Papa con las religiosas participantes en la Asamblea Plenaria de las Superioras Generales en el Vaticano. "¿Por qué no construir una comisión oficial que estudie el asunto [de las mujeres diaconisas]?, preguntó una religiosa, sor Paola, al Papa. A Francisco le pareció buena idea y creó la comisión en agosto. La religiosa ha dicho estar "verdaderamente contenta por el paso del Papa" ya que, afirma, "las mujeres desde hace mucho tiempo han entrado en la Iglesia sin reconocimiento, dando una gran ayuda a los sacerdotes y haciendo frente a los muchos problemas que puede haber en una parroquia".
El diaconato de las mujeres podría ser un punto de desencuentro entre los fieles del Papa y los sectores más conservadores. No significaría, en absoluto, que las mujeres pudieran ser sacerdotes, una puerta que "está cerrada". "En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada", sostiene Francisco.
De hecho, hay más de 120 mujeres que se han ordenado sacerdote en el mundo y que están excomulgadas por la Iglesia católica. Pertenecen a la Asociación de Mujeres Sacerdotes Católico Romanas (ARCWP), cuyo objetivo es "alcanzar la plena igualdad para todos dentro de la Iglesia como una cuestión de justicia y la fidelidad al Evangelio". Hoy forman parte de ella 124 mujeres sacerdote y 10 mujeres obispo. Estas últimas son quienes ordenan a las sacerdotes. Cuentan que las primeras mujeres obispo fueron ordenadas por un hombre, obispo de la Iglesia Católica.
"El Vaticano sostiene que estamos excomulgadas. Sin embargo, nosotras no lo aceptamos, y afirmamos que somos miembros fieles de la Iglesia", dicen desde la asociación. Su esperanza es que, con el Año Santo Extraordinario de la Misericordia, el Papa les otorgue el perdón.

Publicado por El País – Internacional – Roma – María Salas Oraá – 16/08/16 -

Merkel se plantea restringir el uso del burka

Alemania estudia regular las ropas que ocultan el rostro de las mujeres como respuestaa las dudas que los atentados han dejado en la población.
Una mujer con niqab (derecha) y las otras dos con el burka.AFP

En medio de la tensión generada en Alemania por los atentados terroristas del pasado mes de julio, el Ejecutivo liderado por la cancillera alemana Angela Merkel ha abierto las puertas a una restricción parcial del burka. “El burka no pertenece a nuestro país cosmopolita y supone un obstáculo para la integración”, ha afirmado esta mañana el ministro del Interior Thomas de Maizière tras reunirse durante dos días con sus compañeros de la Unión Demócrata Cristiana (CDU).
De esta manera Berlín pretende regular el uso de todos aquellos pañuelos que oculten el rostro de las mujeres como son el burka, el niqab o el chador integral. La propuesta, que deberá someterse a la aprobación parlamentaria para transformarse en un realidad palpable, señala que estas prendas estarán prohibidas en escuelas, universidades, enfermerías, oficinas públicas o durante la conducción. “Mostrar la cara es un elemento esencial de nuestra comunicación, de la forma en que vivimos, de nuestra cohesión social”, ha añadido el ministro.

Este aparente cambio de rumbo del Ejecutivo de Berlín llega tan sólo una semana después de que el propio De Maizière se mostraseescéptico con la prohibición del burka y tan sólo un día después de que el ministro remarcase que la prohibición completa de su uso no sería constitucional. “No puedes prohibir todo aquello con lo que no estás de acuerdo. Yo estoy en contra de llevar burka”, aseguró el ministro cristianodemócrata al presentar su paquete de medidas antiterroristas. Aunque actualmente no hay estadísticas, un informe gubernamental realizado en el 2009 aseguraba que más de dos tercios de las mujeres musulmanas alemanas no llevan estas prendas de ropa.

REACCIÓN AL MIEDO TERRORISTA

De Maizière había recibido tanto las críticas de los que consideran que la prohibición sería un ataque a los musulmanes como de los sectores más conservadores de su partido, que presionaron al responsable de Interior para que aplicara la prohibición de esta prenda de ropa así como para eliminar la doble nacionalidad a los hijos de los recién llegados. La CDU de Merkel y su partido hermano de Baviera (CSU), más conservador, se han visto confrontados al tener que decidir como reaccionar ante los ataques terroristas del pasado julio y a la llegada de más de 1,5 millones de refugiados durante el 2015.

Así, en un nuevo gesto que ilustra el pragmatismo político del Gabinete de Merkel, Berlín pretende navegar entre estas dos posiciones y elegir una opción sensata a medio camino que muestre su voluntad por tomar medidas sin acentuar el miedo y calmar a una opinión pública cada vez más inquieta sobre sus vecinos musulmanes. La propuesta también evita claudicar a las medidas más reaccionarias propuestas por el ala dura de su partido y de la xenófoba Alternativa por Alemania (AfD), que en el último mes ha recuperado fuerza en las encuestas y que amenaza a la formación conservadora en las elecciones regionales que se celebran en Berlín y Mecklenburgo-Antepomerania el próximo septiembre.

Publicado por elperiodio.com – Internacional – Berlín – Carles Planas Bou – 19/08/16 -

Las pruebas de verificación de sexo cuestionan derechos individuales y la "protección del deporte femenino"

Caster Semenya en el mitin de Roma 2016 / IAAF.
Su participación en los Juegos Olímpicos ha vuelto a colocar el debate encima de la mesa. En Río de Janeiro muchas miradas se posarán sobre la atleta sudafricana Caster Semenya, por la superioridad que ha mostrado en los 800 metros para los que es la gran favorita. Todo después de que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) anulara en julio de 2015 la norma que castigaba a aquellas atletas que mostraran niveles de testosterona superiores a los considerados "normales" para las mujeres. Debían recortar su producción de hormona por una supuesta ventaja deportiva injusta con el resto de competidoras.
Las federaciones internacionales y el Comité Olímpico Internacional (COI) han utilizado diversas técnicas a lo largo de la historia para "verificar el sexo" de las deportistas –incluida la obligación de posar desnudas para un examen visual– que han dejado por el camino a deportistas humilladas y carreras truncadas.
Semenya es una de ellas. Tras ganar el oro en los Mundiales de Berlín de 2009 fue sometida a uno de estos exámenes tras las quejas de otras corredoras y fue apartada de la pista 11 meses.
La Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) concluyó que el cuerpo de Semenya  produce tres veces más testosterona que la media de las mujeres. La surafricana fue sometida a un escarnio público sobre su físico hasta que en 2010 la IAAF aceptó las conclusiones de un grupo de médicos que declararon su "idoneidad para competir en la categoría femenina". 
A pesar del dictamen médico sobre Semenya presentado a la IAAF,  el Comité Olímpico Internacional retomó las pruebas de sexo –que había abandonado en 2000– y las aplicó  a la velocista  india Dutee Chand. La velocista, también intersexo, se empeñó en competir tal y como es, y su litigio consiguió la anulación temporal de la regla del límite de testosterona natural por parte del Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAS). 

Las conclusiones del TAS

La joven se negó a someterse a los tratamientos médicos y operaciones que la IAAF le proponía como única opción para seguir compitiendo en la categoría femenina. La federación prohibió a la deportista en 2014 seguir en la pista durante dos años por haber mostrado unos niveles de testosterona superiores a los exigidos por la llamada norma de hiperandrogenismo, una categoría en la que también había entrado años atrás Caster Semenya. 
Pero esta vez, la batalla de Chand motivó la suspensión de una regla que pretende encajonar la sexualidad humana en dos categorías obviando la complejidad de un asunto que la ciencia ha zanjado argumentando que no existe un solo parámetro biológico para determinar el sexo de cada persona.  "El sexo de los seres humanos no es simplemente binario", sentenciaba el TAS en su laudo.
El tribunal concluía, además, que la norma era discriminatoria con las mujeres y con todas las personas que no encajan en las definiciones biológicas típicas de lo considerado femenino y masculino (intersexuales). El TAS ha dado a la IAAF y al COI dos años para demostrar que la testosterona genera una ventaja. Su dictamen expresaba que la regla del hiperandrogenismo "se usa para introducir una nueva categoría de mujeres no aptas dentro de la categoría femenina". 

Las dos caras de la moneda

Es ahí donde está el punto caliente de la polémica. ¿Amenaza la ausencia de este tipo de normas el deporte femenino, como afirman algunos expertos? ¿Protege la existencia de estas reglas la identidad de género de las personas? La balanza debe inclinarse, para unos, del lado de los derechos de personas trans e intersexuales en el deporte. Para otros, lo más importante debe ser asegurar "la supervivencia" de las categorías de mujeres.
Es el caso de la atleta transexual y física médica Joanna Harper, que califica la decisión del TAS de "error". Afirma que las delimitaciones son necesarias para "asegurar la viabilidad del deporte femenino y protegerlo", un ámbito reservado tradicionalmente para los hombres. "Las mujeres deben competir contra otras mujeres, ya que son superadas por ellos en los altos niveles de la mayoría de deportes", sostiene.
La también asesora del COI en cuestiones de género no niega que "la biología no divide de forma nítida a las personas en dos sexos", pero es de la opinión de que a estas mujeres, como Caster Semenya, "se les debe permitir competir en la categoría femenina siempre y cuando estén dispuestas a hacerlo con los niveles de testosterona femeninos en su cuerpo". Es decir, sometiéndose a tratamientos médicos para ello.
Al otro lado, Victoria Ley,  bióloga y responsable de la Subdirección General de Deporte y Salud del Consejo Superior de Deportes, opina que los métodos químicos para restringir la testosterona naturalmente producida "pueden tener efectos secundarios, no es una forma de fomentar su salud, solo de hacer que encajen en los estándares que ellos consideran para las mujeres".
"Nadie puede definir quién es un hombre o mujer, hay que detenerse en lo que la persona siente", matiza. Los tratamientos harían que "su rendimiento cayera en picado y competirían en igualdad de condiciones contra otras mujeres" porque "si queremos mantener las categorías por sexos deben fijarse unos límites", mantiene el doctor en Fisiología del Ejercicio Jordan Santos. Pero, ¿respeta los derechos humanos la imposición de estas fronteras de sexo en el deporte? 

¿Impulsar competiciones mixtas?

La abogada Grecia González Miranda analiza esta perspectiva en la investigación Las mujeres en el deporte profesional entre la verificación de sexo y el hiperandrogenismo: una aproximación desde los Derechos Humanos. "Estos reglamentos generan una discriminación entre mujeres que no concuerdan con el perfil físico y estereotipado de lo que debe ser una mujer desde una visión paternalista", afirma.
En una de sus conclusiones asegura que "la división dualista del sexo en las competiciones deportivas está obsoleta dada la diversidad sexual que se presenta con la incorporación de transexuales e intersexuales" y apuesta por poner en marcha "competiciones mixtas en todos los deportes para generar el caldo de cultivo para futuras competiciones igualitarias".
Para ella, con las normas de verificación "se hace una inferencia de que el desempeño atlético superior es un dominio del hombre y no de las mujeres". Sin embargo, Harper, que compitió como hombre antes de someterse a tratamientos de bloqueo de testosterona, defiende que la hormona provoca una ventaja deportiva, algo que comprobó "al perder muchísima velocidad tras el tratamiento".
Santos cree que es un "absurdo" considerar que la testosterona "no supone una ventaja en la competición", pero, afirma, "supongo que el TAS ha primado los argumentos sociales sobre los biológicos, algo loable pero injusto para la mayoría de mujeres".
¿Por qué solo se pone límite a ese parámetro biológico?, se cuestiona Ley: "La altura en baloncesto, el nivel de eritrocitos, que mejora la capacidad muscular o de miostatima, que favorece el desarrollo muscular, también generan ventaja".
Santos responde ejemplificando que "no existen categorías por altura en baloncesto, pero sí por sexos con el objetivo de proteger el deporte femenino". ¿Es entonces la testosterona el único parámetro evaluable para dividir las categorías? "Es el factor más importante", dice Harper. "Los niveles de testosterona son muy variables tanto en mujeres como en hombres", le contrapone Ley. 

Publicado por eldiario.es – Marta Borraz – 15/08/16 -

Las niñas del Serengueti: crónica de un maltrato

La mitad de las mujeres de Tanzania ha sufrido violencia física o sexual. Algunas tribus practican la mutilación genital y las obligan a casarse en edad muy temprana.
Musamba,víctima de mutilación genital, un matrimonio forzado, malos tratos y violaciones, denunció a su marido. Pero su futuro es incierto. PABLO MORAGA
Cuando sus padres decidieron que había llegado el momento de mutilarla, Musamba era una niña de 11 años. Musamba, entonces, no terminaba de entender en qué consistía el ritual ni sus razones, pero escuchaba a los mayores y se sentía feliz, orgullosa.

―Las mujeres me explicaron que sería una fiesta grande, y que mis amigas y yo íbamos a recibir muchos regalos y mucho dinero para comprar zapatos y vestidos.
El padre de Musamba gastó todos sus ahorros. Sus vecinos bebían y bailaban. En esos días Musamba todavía no sabía que su vida ya estaba decidida. Se casaría temprano, tendría muchos hijos, trabajaría muy duro. Y no existían otros futuros posibles.
En muchos países de África (30), Asia y Oriente Medio la mutilación genital femenina ha marcado la entrada en la edad adulta de entre 100 y 150 millones de mujeres vivas. En Tanzania, existen 120 grupos étnicos diferentes y al menos 20 practican este ritual. Seccionan los clítoris de sus niñas, dicen, para reducir su deseo sexual y convertirlas en esposas fieles. Hace tan solo unos días, el Parlamento de la Unión Africana decidió prohibirla para intentar acabar con esta práctica discriminatoria y ancestral.

"En Tanzania la mutilación genital femenina es una infracción muy grave contra los derechos de las mujeres, pero no es la única. La mutilación es un ejemplo muy claro de la desigualdad y la violencia que sufrimos", dice Rhobi Samwelly.
Rhobi Samwelly es alta, enorme, con el pelo trenzado muy oscuro. Desde el año 2014 dirige la Safe House de Mugumu, en el distrito del Serengueti, un refugio para las niñas que huyen de la mutilación genital y otras formas de violencia.
A pesar de que la violencia de género es un fenómeno global ―una de cada tres mujeres de todo el mundo, el 34% la han sufrido―, los mayores niveles de desigualdad entre hombres y mujeres se dan en el África subsahariana, de acuerdo con la ONG ONE, Níger, Somalia, Malí y la República Centroafricana son los países más desiguales.
"A veces nos encontramos con niñas que han sido violadas por sus padres o por algún familiar. Muchas han recibido palizas brutales. Llegan a la Safe House con las caras inflamadas, o con hematomas en los ojos. Una de ellas tenía una herida de machete, muy profunda, en la pierna izquierda: su padre la atacó mientras intentaba escapar", detalla Samwelly.

La violencia de género está generalizada: muchos tanzanos consideran que golpear a sus parejas, privarles de necesidades básicas como ropa y alimentos, e insultar, gritar o amenazarles son "comportamientos aceptables" dentro del entorno doméstico. En el 2010, casi la mitad (el 45%) de las mujeres tanzanas de entre 15 y 49 años habían sido golpeadas o habían sufrido violencia sexual.
"Sólo teníamos capacidad para albergar a 40 niñas. Pero el primer año aceptamos a 136. ¿Puedes imaginártelo? Las niñas llegaban y nos pedían auxilio. No podíamos dejarlas solas". Rhobi y su equipo proporcionaron comida, educación y apoyo psicológico a todas las niñas. Recogieron sus datos y visitaron a sus familiares. Comenzaron una campaña contra la violencia de género. Después de escucharles, la mayoría de los padres prometieron que no mutilarán ni pegarían a sus hijas; y firmaron en un documento oficial delante de la policía.
Poco tiempo después de su mutilación, los padres de Musamba la casaron con un hombre de 30 años. "Entonces ni siquiera tenía pechos. No sabía qué significaba estar casada", recuerda.

Musamba estaba asustada. Intentó convencer a su mamá; fue inútil. El hombre había entregado 11 vacas a sus padres y el acuerdo ya estaba cerrado. En casi toda África, los hombres deben entregar dinero o animales a las familias de sus mujeres: el casamiento de una hija es una fuente de ingresos muy importante para los hogares pobres. Cuanta más necesidad, mayor es la tentación de casar a las niñas y cobrar sus dotes.
El 20% de las mujeres de Tanzania han mantenido relaciones sexuales contra su voluntad. La mayoría fueron violadas por sus parejas o ex parejas
"La primera noche en la cabaña de mi marido la pasé llorando. No podía parar de llorar. Al día siguiente intenté escapar. Fui a la casa de mis padres y ellos me rechazaron. Mis hermanos mayores me pegaron muy fuerte y después me llevaron de vuelta", continúa Musamba.

Musamba dejó la escuela: debía trabajar para su marido, para su suegra y para los hermanos de su marido. Musamba traía agua, cuidaba el ganado, cultivaba, cocinaba.
"Pero lo peor eran las noches. Durante algún tiempo dormí en la habitación de mi suegra. Cuando pasaron seis meses ella me dijo: 'lleva esta comida a tu marido'. Era muy tarde, pero yo tenía que obedecer. Si no, podían pegarme. Cuando llegué a la habitación de mi marido, él cerró la puerta y tuvimos sexo: me violó. Sólo sentía dolor. Fue mi primera vez".

―¿Estabas enfadada con tus padres y con tus hermanos?

―Sí. Estaba muy enfadada. Cada vez que regresaba a casa, me pegaban. Yo quería escapar, pero no tenía adónde ir. Y lloraba mucho.

Según una encuesta del Gobierno, el 20% de las mujeres de Tanzania han mantenido relaciones sexuales contra su voluntad. La mayoría (el 69%) fueron violadas por sus parejas o ex parejas. Sólo el 3% fueron forzadas por desconocidos. En 2014, un equipo del BMC International Health and Human Rights realizó un estudio en una zona rural en el sureste de Tanzania: casi todos los encuestados consideraron que una violación es un delito inaceptable si se lleva a cabo por un desconocido. Pero si un hombre obliga a su mujer a mantener relaciones sexuales, dijeron, éstas no pueden considerarse actos ilegales, pues una mujer casada "debería estar preparada para satisfacer los deseos sexuales de su marido en todo momento". "Cuando una mujer acepta el matrimonio da autoridad a su marido para utilizarla", señalaron.

El gobierno de Tanzania prohibió la mutilación genital femenina en 1998. Desde entonces es un delito castigado con hasta 13 años de cárcel. Sin embargo, el porcentaje de mujeres mutiladas disminuye muy despacio ―pasó del 18% en 1996 al 15% en 2010―. Y, según Human Rights Watch, no está claro si estas cifras pueden atribuirse a una reducción real de la práctica o a la ocultación de la misma.
"Las mujeres que practican las mutilaciones reciben seis euros por cada niña. Y la mayor parte de este dinero termina en los bolsillos de los líderes de las comunidades. Ellos eligen las mujeres, eligen las fechas, todo. Lo hacen porque es un negocio muy rentable. E involucran a los policías y a los políticos locales. No existe una voluntad política real para acabar con la mutilación genital femenina y la violencia contra las mujeres", denuncia Rhobi Samwelly.

"El sistema judicial de Tanzania no protege a las mujeres", añade el abogado de la Safe House, Wambura Kisika. Las leyes son ambiguas o insuficientes. Por ejemplo, para iniciar una investigación sobre una mutilación, la víctima debe presentar primero una denuncia, y esto ocurre muy pocas veces.
En Mugumu y en los alrededores sólo dos hombres entraron en la cárcel durante los últimos dos años. "Muchas víctimas no denuncian los matrimonios forzados y los abusos sexuales porque no conocen sus derechos, porque no confían en el sistema judicial o porque temen represalias. No existe una legislación clara, la policía actúa a menudo de forma negligente o discriminatoria contra las mujeres, y la corrupción está generalizada", advierte HRW. La Ley para el matrimonio de Tanzania no reconoce la violación conyugal como delito. Tampoco define qué es un "castigo corporal" y excluye las formas de violencia no físicas.
Su marido le gritaba, le pegaba a menudo. En una ocasión Musamba dejó abierta la cerca para el ganado y perdió dos animales. El le rompió un brazo

Musamba tuvo tres bebés; su marido le prohibió ir a un hospital ―probablemente para que los médicos no reparasen en las marcas de sus palizas― y dos de ellos nacieron en casa. "Tenía tanto miedo de su reacción que la última vez di a luz yo sola, en mi habitación", explica ella. "No me ayudó nadie. Él no supo nada hasta que regresó a casa".
Su marido le gritaba, le pegaba a menudo. En una ocasión Musamba dejó abierta la cerca para el ganado y perdió dos animales; él le rompió un brazo. Aquella noche Musamba no podía resistir el dolor; escapó y acudió a un centro de salud. Los médicos decidieron denunciar lo que había ocurrido y el marido de Musamba estuvo en la cárcel hasta que costeó su tratamiento.
Nada cambiaba. En esos días, él comenzó a pegarla con más frecuencia, con más fiereza. Una tarde Musamba recibió una paliza tan fuerte que se desmayó. Despertó horas más tarde en su habitación: no podía moverse, ni siquiera podía hablar, y respiraba y veía con dificultad. Había perdido varios dientes. Tenía el rostro tremendamente inflamado.

"Musamba denunció a su marido en una comisaría", relata Wambura Kisika. La policía la llevó hasta la Safe House y se quedó dentro algún tiempo. Ahora, nuestro equipo legal intenta ayudarla. Su marido está en la cárcel pero podría salir en cualquier momento. A pesar de las heridas de Musamba, el juez dice que no existen pruebas suficientes para procesar a su marido. Quizás ni siquiera acepte su divorcio. Probablemente permanecerá en la cárcel nueve meses, pagará una fianza y quedará libre.
Musamba buscó trabajos para ganarse la vida: porteó materiales de construcción, recogió tabaco; después alquiló una casa con sus ahorros.

―¿Cómo imaginas tu vida dentro de cinco o seis años?

―Me gustaría conseguir un trabajo estable y ganar dinero para mis hijos. En cualquier caso, me gustaría seguir con ellos, y poder cuidarlos.

Musamba, ahora, tiene 21 años, el pelo corto, un vestido largo. En la habitación hay una mesa de madera muy baja, dos sillas, el piso de tierra, paredes resquebrajadas. Musamba está sentada en un taburete y acaricia a su hija más pequeña: dos años, camisita con flores.
La madre dice que piensa mucho en los últimos años.

―¿Por qué crees que suceden cosas así?

―Porque las mujeres todavía no tenemos derechos.
Encoge sus hombros, como quien no entiende por qué tiene que explicar obviedades. Afuera, el calor es insoportable.

Publicado por El País – Planeta Futuro -  Mugumo (Tanzania) – Pablo Moraga – 16/08/16 -

El acoso sexual encuentra su castigo penal en el Código Militar


Militares españoles en la base de Irak EUROPA PRESS
“Me pareces una mujer muy morbosa”, “siempre te estoy observando"... La Fiscalía Jurídico Militar del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla ha solicitado una pena de siete meses de prisión con suspensión de empleo y cargo público a un capitán de Tierra de Ceuta que acosaba a su cabo de forma impune con este tipo de frases, tocamientos y comportamientos de acoso sexual. Hasta ahora.

El acoso sexual en las Fuerzas Armadas españolas al fin encuentra su hueco penal en la Ley de Carrera Militar. Tras nueve meses desde que empezasen a redactar el borrador, el pasado 9 de junio, la comisión de Defensa aprobó el Proyecto de Ley por el cual se modifica la Ley de 2007 para incluir las penas a este tipo de delitos. Además, el día 11 de junio el Pleno dio el visto bueno al Proyecto de Ley Orgánica del Código Penal Militar.
Por primera vez y de forma específica estas conductas en el ámbito militar serán constitutivas de infracción disciplinaria y delito. Entre las modificaciones de la legislación se encuentra la prevención y la persecución de los casos de acoso, abuso o agresión sexual. Gracias a casos como el de la capitana Zaida Cantera las condenas por abuso sexual han llegado -para quedarse- al Código Penal Militar.

El nuevo Proyecto de Ley tipifica nuevos delitos como el acoso sexual, el abuso de autoridad, las amenazas y el trato humillante; además incluye las obligaciones asumidas por España relativas a la prevención y castigo de las violaciones del derecho internacional humanitario.
Entre los cambios más significativos se encuentra la posibilidad de denunciar a un superior sin tener que seguir la cadena de mando. (Normalmente a la hora de denunciar, los militares comunican su denuncia a su superior que, a su vez, transmite la denuncia a su superior). En muchas ocasiones se han dado casos en los que el superior es el propio acosador, por tanto, se bloquea el proceso de denuncia y se agudiza el acoso.

 Me debes un favor, guapa

 

 
En el relato de los hechos descritos por la víctima, ésta contó cómo el capitán de Tierra de Ceuta la manipulaba haciéndola sentir impotente. La militar agredida explicó que, en una ocasión, cuando se encontraba con otros compañeros para realizar una prueba denominada el ‘conguito’, el acusado se acercó a ella y le preguntó “cómo estaba”. La mujer dijo que “algo nerviosa” por la dificultad del ejercicio y su mando le ofreció quedarse con su fusil para reducir la carga que portaba, algo que le “extrañó” porque “sus compañeros hicieron todos la prueba portándolo”. Al volver al campamento, el capitán le indicó que le debía “un favor, guapa”.
A partir de ahora, las víctimas de acoso sexual podrán dirigirse directamente a la autoridad con competencia sancionadora –el jefe de Estado Mayor de la Defensa, la subsecretaria o jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, de la Armada o del Ejército del Aire- sin necesidad de utilizar el conducto reglamentario en la denuncia de los hechos.
 La jerarquía militar no permitirá la protección de la víctima al 100%
A pesar de ello, fuentes consultadas por bez.es, explican que la solución no será fácil. “En las Fuerzas Armadas el sistema de subordinados es muy fuerte, la jerarquía militar no permitirá la protección de la víctima al 100% y seguirá existiendo miedo a denunciar”, explica Zaida Cantera, diputada socialista.

El Protocolo de actuación posibilita la remisión de las denuncias a las Unidades de Protección frente al Acoso (UPA’s) y al Observatorio Militar para la Igualdad entre Hombres y Mujeres, ambos de nueva creación. “El Protocolo trata de garantizar la intimidad y confidencialidad de la víctima”, explican desde el Ministerio de Defensa. El acosador, al ser denunciado, será destinado a otro puesto en la unidad e, incluso, pueden suspenderle de funciones. Así mismo, la víctima también puede pedir un cambio de puesto en la unidad o de destino a la misma o de distinta localidad.
 No habrá una ampliación presupuestaria para llevar a cabo estas actividades
Las UPAs funcionarán en la Dirección General de Personal, en los Mandos o Jefaturas de Personal de los Ejércitos y en la Jefatura de Seguridad y Servicios del Estado Mayor de la Defensa. Se centrarán en cometidos tanto en la prevención del acoso, sirviendo de canal de asesoramiento e información, como de protección de la víctima a través de una labor de asistencia, apoyo, control y seguimiento. Además, contarán con un director, varios miembros, médicos y psicólogos de apoyo.

A pesar de ello, en la partida de BOE se explica de forma clara que no habrá una ampliación presupuestaria para llevar a cabo estas actividades. Desde Defensa han evitado explicar cómo se desarrollarán estas actividades sin coste adicional alguno para el Ejército. Habrá una UPA en cada uno de los Ejércitos y en el Órgano Central, próximos al mando “para proporcionar inmediatez en la respuesta ante una posible denuncia de acoso sexual o por razón de sexo” explica en un informe el Ministerio de Defensa.
Por su parte, el Observatorio Militar para la Igualdad recopilará los datos estadísticos sobre este asunto que serán enviados al Ministro de Defensa anualmente (cada 1 de febrero).

Se endurecen las condiciones para los acosadores
La nueva ley prevé una serie de medidas cautelares en las que es posible arrestar a una persona durante 48 horas, cesarle de sus funciones por un máximo de dos a 20 días, arrestar preventivamente a un sospechoso hasta 20 días y suspenderle las funciones por seis meses.
 Este Protocolo se aplicará también en los supuestos de acoso profesional derivado de un previo acoso sexual
Otro de los puntos más destacados es el que dice que “este Protocolo se aplicará también en los supuestos de acoso profesional derivado de un previo acoso sexual o por razón de sexo, con las mismas pautas de actuación y medidas”. Pero los militares que sufran acoso laboral – sin haber sido abusados sexualmente en ocasiones previas – tendrán que seguir el procedimiento habitual: denunciar a su superior y que, a su vez, éste denuncie la situación hasta el organismo competente. Una medida que amedrenta a las víctimas a la hora de denunciar. 

Siete meses de condena 

 

 
La cabo acosada por su capitán de Tierra de Ceuta terminó siendo víctima de “amenazas de arresto por cualquier motivo” y “proposiciones de tipo sexual durante las maniobras”. El capitán ha sido condenado a siete meses, pena que la Asociación de Militares de tropa y Marinería (AMTM) tachan de “insuficiente”.
 Entre las medidas de prevención se encuentran la Guía práctica para la víctima de acoso en el Ejército y el Manual de buenas prácticas para el Mando que empezarán a repartirse a partir de la aprobación de esta Ley.

Publicado por bez.es lo que debes saber – Marta Trejo – 15/08/16 -