jueves, 17 de marzo de 2016

El orgasmo femenino explicado por una monja medieval

Hildegard von Bingen fue pintora, poeta, compositora, científica, doctora, monja, filósofa, mística, naturalista, profeta y, quizá, la primera sexóloga de la historia. También está considerada precursora de la ópera, de la ecología e inventó un idioma que podría ser la primera lengua artificial de la historia.
Cuando la Primera Cruzada estaba a punto de llegar a Jerusalén, una niña lloró por primera vez en Bermersheim (Alemania). Hildegard von Bingennació en 1098 y se convirtió en un diezmo. Como décima hija que fue, sus padres la entregaron a la Iglesia. La dejaron en el monasterio de monjes deDisivodemberg, que albergaba una celda para mujeres dirigida por Jutta von Spannheim, quien se convertiría en madre e instructora de la pequeña Hidegard. Tenía ocho años y había comenzado a tener visiones a los tres, pero no fue hasta pasados los cuarenta cuando empezó a escuchar una voz que le decía que escribiera y dibujara todo aquello que alcanzaran sus ojos y oídos.
Se convirtió en abadesa tras la muerte de Jutta. Atemorizada por sus visiones y predicciones convenció al papa para que le consintiese escribirlas, y fue así como empezó a registrar tanto sus visiones, como libros de medicina (que hoy consideraríamos superstición), remedios naturales, cosmogonía y teología. Desde entonces empezó a relacionarse con las autoridades eclesiásticas y políticas de su época y se convirtió en su consejera, algo impensable tratándose de una mujer.
Hildegard von Bingen y su legado son inabarcables. Tanto que, a pesar de su recuperación a raíz de la esperada canonización (que no tuvo lugar hasta 2012), su lado más peculiar ha sido eclipsado por sus predicciones. De todo lo que hizo Hildegard a lo largo de su vida, lo más desconcertante, surrealista y contradictorio, quizá sean sus consideraciones sobre el orgasmo femenino que bien le podrían valer el título de primera sexóloga de la historia.
Hildegard hablaba de sexo sin miedo: de una forma tan clara como apasionada. Fue la primera en atreverse a asegurar que el placer era cosa de dos y que la mujer también lo sentía. La primera descripción del orgasmo femenino desde el punto de vista de una mujer fue la suya. Tenía una idea muy peculiar de la sexualidad, teniendo en cuenta que era monja y que vivía en el siglo XII. Para ella, el acto sexual era algo bello, sublime y ardiente. En sus libros de medicina abordó la sexualididad y, especialmente, en Causa et curae, donde dio más detalles:
Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano
Como protofeminista, Hildegard tenía una imagen muy propia de Eva y del pecado original. Para ella, el único culpable fue Satán, envidioso de la capacidad de generar vida de la mujer.
Ana Martos Rubio escribe en ‘Historia medieval del sexo y del erotismo’: «Así como para Agustín de Hipona la concupiscencia es el castigo de Dios, para Hildegarde, que no se atrevió a llevarle la contraria y admitió la idea de que el pecado original fue de lujuria, la culpa fue de Satán que sopló veneno sobre la manzana antes de entregarla a Eva, envidiosa de su maternidad. Ese veneneo fue, precisamente, el placer y, su sabor, el deseo sexual». Y continua: «El deseo sexual es el sabor de la manzana De Gustu Pomi, el título de la obra de Hildegarde von Bingen en que describe el sabor de la condición humana, el delicioso sabor que da paso a la ponzoña del vicio, el placentero y embriagador sabor del pecado», escribe Ana Martos.
En ‘La medicina sexual en la historia. Avances y controversias (Parte I)’, José Jara Rascón y Enrique Lledó García escriben que Hildegard «expone en su obra Liber compositionae medicinae (Libro de Medicina Compleja) la idea de que «en su potencia generativa el varón posee 3 capacidades: el deseo sexual, la potencia sexual (fortitudo) y el acto sexual (stadium)». Por si no ha quedado claro a los lectores, esta santa abadesa, explica con mucho realismo: «Primero la libido enciende la potencia, de manera que el acto sexual de la pareja se produce por un íntimo deseo mutuo»
Sus poemas también parecen estar cargados de cierto erotismo. En ‘O tu dulcissime amator’, un poema dedicado a las vírgenes, incluido en Symphonia, dice:
Hemos nacido en el polvo,
¡ay!, ¡ay!, y en el pecado de Adán
Es muy duro resistir
lo que tiene el sabor de la manzana
Elévanos, Cristo salvador



Compartió todos sus conocimientos medicinales inspirada por su propia salud maltrecha. En Causa et curae, además hace un alegato a favor de la cerveza: «Por su parte, la cerveza engorda las carnes y proporciona al hombre un color saludable de rostro, gracias a la fuerza y buena savia de su cereal. En cambio el agua debilita al hombre y, si está enfermo, a veces le produce livores alrededor de los pulmones, ya que el agua es débil y no tiene vigor ni fuerza alguna. Pero un hombre sano, si bebe a veces agua, no le será perjudicial». Tenía un remedio para la resaca: mojar una perra en agua y, con esa agua, mojar la frente de la persona afectada. Nadie puede ser espectacularmente intachable.
La salud de la abadesa era tan débil que en varias ocasiones recibió la extrema unción. Solo una de las veces que la dieron por muerta no despertó. Y lo hizo a una edad impensable en una época en la que la muerte llegaba en torno a los cuarenta: con 82 años murió rodeada de sus monjas.
Oliver Sacks habló de migraña para explicar sus visiones y, la película Visión, refleja esas muertes como si de catalepsia se tratase. Como si ella misma hubiese hecho su propia película mil años después, los diálogos están basados en frases textuales extraídas de sus tratados y cartas y la banda sonora fue compuesta por ella misma.
El suicidio de una monja embarazada se conviertió en el detonante para solicitar la escisión del monasterio masculino en el que sus monjas se encontraban. Hildegard propuso fundar uno solo para mujeres inspirada por una de sus visiones y lo consiguió. Se enfrentó al rechazo y las amenazas de los más cercanos, pero entre los más poderosos nadie le negaba nada. Así que consiguió fundar el monasterio que quería, Rupertsberg, más cerca del Rhin. Hasta allí fue con una veintena de monjas, algunas de las cuales se opusieron a su decisión. Pero no solo consiguió fundar un monasterio: Eibingen fue el segundo, que visitaba un par de veces por semana.
A Hildegard poco le importó pertenecer a una orden de clausura. No solo se trasladó al monasterio y viajaba para reunirse con políticos y clérigos, sino que con más de sesenta años salió a predicar en las plazas.
Se ha convertido en un mito entre el colectivo LGTBI por su supuesta homosexualidad y también en un icono popular e inspirador para diversos artistas.Devendra Banhart le dedicó el tema ‘Für Hildegard von Bingen’. Ken Follet inició su documental ‘El viaje de Ken Follet hacia la Edad Media’ con su historia y reconoció que Hildegard inspiró a Caris, la protagonista de su libro ‘Un mundo sin fin‘. A Hildegard se le han atribuido disciplinas que ni siquiera existían en el siglo XII, como la antropología.
Hablar de Hildegard von Bingen es hablar de escalofriantes visiones apocalípticas, de remedios naturales para absolutamente todo (actualmente un tipo de medicina alternativa alemana parte de sus escritos) y de la primera mujer que consiguió acceder a los pecados ajenos a través de la confesión. Inventó un idioma, la Lingua Ignota, con alfabeto propio, que está considerada la primera lengua artificial y posible precursora del esperanto. Está considerada la pionera de la ópera y hay hasta quien, yendo demasiado lejos, se ha atrevido a considerarla la primera estrella de Rock de la historia.
Se codeó con reyes y papas, denunció los devaneos de los clérigos y su voz fue tan valiosa como la del resto de los hombres cuando las mujeres vivían en silencio, en la casa o en el convento. Decir que se adelantó a su tiempo es, más que caer un lugar común, no hacer justicia al personaje. Ella fue mucho más lejos de lo imaginable en el siglo XII.

Publicado por YOROKUBU – Virginia Mendoza – 08/03/16 -

La desigualdad en el mundo tiene silueta de mujer

Las mujeres van juntas al pozo para evitar peligros (Chad). Imagen: Pablo Tosco / 
Oxfam Intermón

“Nacer mujer en algunas partes del mundo sigue siendo un infierno en vida”, decía la filósofa Amelia Valcárcel en una conferencia en Madrid hace unos meses. El Día Internacional de la Mujer, que se celebra este martes, sigue recordando que a diario millones de mujeres son discriminadas, o privadas de recibir una educación, que el camino es largo y que queda mucho por andar.

El camino, sin embargo, es más largo en unos países que en otros. Basta con mirarel último informe de Desarrollo Humano elaborado por las Naciones Unidas para ver las diferencias entre los países en vía de desarrollo y los desarrollados. Mientras que en Afganistán o Sierra Leona los años de escolarización esperados para una mujer son 7,2 mientras que en países como Australia o Nueva Zelanda superan los 19 (en España son 17).
Otro indicador del informe es el Índice de desigualdad de género, que tiene en cuenta dimensiones como el empoderamiento económico o la salud sexual y reproductiva. Este indicador sitúa Eslovenia como el país más igualitario, seguido de Suiza y Alemania. El peor país es Yemen y otros en el que el índice de desigualdad es muy alto son Chad, Níger, Afganistán o la República Democrática del Congo, entre otros.

La terrible losa de la violencia sexual
La discriminación de la mujer tiene muchas formas. Una de ellas, y seguramente la más preocupante, es la de la violencia sexual. La violación continúa siendo una arma de guerra en el mundo, donde las mujeres son doblemente víctimas: de la guerra y de la violación. La violación como arma de guerra ha sido documentada en múltiples conflictos, en Bangladesh, Camboya, Liberia, Somalia o Uganda.

Otra vulneración de los derechos de las mujeres pasa por prácticas como la mutilación genital femenina o los matrimonios forzados. Según los últimos datos de Unicef, al menos 200 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de una mutilación genital femenina en una treintena de países en todo el mundo, una práctica condenada por violar los derechos humanos que conlleva problemas de salud y que despoja de dignidad a quienes la sufren. Naciones Unidas se ha propuesto terminar con la ablación en el mundo para 2030 pero si la tendencia actual continúa 15 millones de niñas en todo el mundo sufrirán algún tipo de mutilación genital los próximos años

Sobre el matrimonio forzado la India es un ejemplo por la magnitud que ésta práctica alcanza en el país: casi la mitad de las niñas son obligadas a contraer matrimonio antes de los 18. En todo el mundo más de 700 millones de mujeres han sido víctimas de un matrimonio forzado siendo menores, vulnerables de un embarazo temprano o de contraer enfermedades de transmisión sexual, como el VIH. Un riesgo que también sufren quienes han sido violadas.

Para muchos la solución pasa por la educación, pero no es el único frente. Naciones Unidas estableció algunos principios para caminar hacia la igualdad de género y estos pasan por el empoderamiento de la mujer: promover la educación y el desarrollo profesional entre las mujeres, garantizar la salud y la seguridad o promover la equidad a través de iniciativas y advocacy.

Dos iniciativas de mujeres para mujeres
Algunas mujeres han decidido tomar las riendas de este cambio necesario de mentalidad y dar ejemplo. Es el caso de FEPSI, la Federación de Mujeres comprometidas con la promoción Integral de la Salud, una iniciativa de 15 mujeres congoleñas para crear un centro de salud en la República Democrática del Congo para atender a víctimas de violencia sexual. El trabajo de FEPSI, sin embargo, va más allá de la mera atención médica y ofrece una atención integral: desde un equipo jurídico a una sala de escucha, atención psicológica y reinserción social.

Otra iniciativa se originó en Nablús, Palestina. Allí trabaja sobre el terreno la ONG Family Defense Society, que lucha para el empoderamiento de las mujeres y la acción para una vida libre de violencias. Sana Atabeh, de la ONG, me explicaba en una entrevista el trabajo de sensibilización y concienciación. “¿Cómo lo hacemos para cambiar esto? Nos dirigimos a grupos de mujeres, con actividades, con educación y formación sobre temas como la ley, el género, la familia, la violencia. La violencia no es solo física, es no respetarme. Entender esto también cuesta. Hay muchos tipos de violencia”.


Publicado por GSnotaftershave – Blanca Bay – 08/03/16 -

"Fui a confesarme y el sacerdote me forzó, abusó de mí"


Jueces de un tribunal eclesiástico en el Vaticano en 2009 /EFE
Se publica el primer libro en España que relata un caso de abusos sexuales en la Iglesia a una mujer adulta

A Valeria le han acompañado en su lucha un sacerdote de la confianza del arzobispo de Madrid y el psicólogo Javier Barbero, ahora concejal de Madrid

La Iglesia se limitó al principio a apartar al párroco, así que la víctima denunció por la vía civil. Más tarde se expulsó al religioso

"Todo comenzó un día de la Virgen del Pilar, después de una confesión. Él me forzó, yo me resistí y me castigó". Así arranca el desgarrador testimonio de Valeria (nombre ficticio), protagonista, a su pesar, deVíctimas de la Iglesia. Relato de un camino de sanación, de la editorial PPC, el primer libro que relata los abusos sexuales de un sacerdote a una mujer en España. 

El volumen describe en primera persona el proceso de supervivencia de una mujer abusada durante meses por un sacerdote, y el camino emprendido, en el ámbito eclesiástico, psicológico y judicial, para buscar reparación y justicia. En esta travesía Valeria se ha visto acompañada por un sacerdote, José Luis Segovia (Josito en el relato), uno de los hombres de confianza del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. Y por el psicólogo Javier Barbero, en la actualidad concejal de Seguridad y Salud del Ayuntamiento de Madrid. Ambos recorrieron junto a esta mujer un camino que culmina con la publicación de este libro, en pleno debate sobre si la actuación de la Iglesia ante las víctimas de
abusos sexuales por parte de clérigos -sean menores, mujeres u hombres- se está quedando a medio camino.
"Como un depredador que acecha a su víctima, él llevaba mucho tiempo cercándome. De manera gradual y sutil había ido neutralizando mis defensas al tiempo que tejía una red que, sostenida en la confianza, impedía presagiar lo que iba a suceder. Cuando consideró que ya estaba lista, me asaltó", escribe Valeria, quien admite que "quien abusó de mí consiguió corromper mi mundo de relaciones, me traicionó al brindarme ayudas que siempre se cobró y me manipuló al cargar sobre mis espaldas deberes morales y religiosos que él no dudaba en incumplir". Y es que, en todo caso de abusos de autoridad, y los abusos sexuales también lo pueden ser, siempre se da el mismo cliché: una persona que te domina, oprime tu mundo y te hace sentir culpable.

La huella del miedo

Y aterrada. "Si algo recuerdo de aquellos años es el miedo. De hecho, la huella del miedo ha quedado impresa en mi vida. Y lo ha hecho hasta tal punto que se ha convertido en mi peor tentación", prosigue el relato, que traza un recorrido que hoy, más de seis años después, le ha llevado a dar el paso de relatar, en primera persona, el horror padecido, las tentativas de suicidio, el aislamiento, la profunda tristeza y la manipulación de cuerpo y alma a manos de quien se supone un servidor de Dios. Y, en ocasiones, el silencio o la tentación de mirar hacia otro lado de la propia Iglesia y de la sociedad.
Aunque el relato huye del morbo y de los detalles concretos, sí refleja el modus operandi del depredador, las terribles consecuencias de las vejaciones sufridas –manifestadas, entre otras, en una anorexia-, el silencio y rechazo de algunos católicos, las lagunas del proceso canónico. "Reconozcámoslo -subraya en la primera parte del libro el sacerdote José Luis Segovia- durante mucho tiempo la Iglesia ha tenido pavor a mirar a los ojos de las víctimas. Las ha silenciado, siquiera mirando hacia otro lado o haciéndolas sospechosas, y a los culpables los ha convertido en meras piezas de un triste juego de ajedrez en el que la respuesta consistía todo lo más en cambiar la pieza de la casilla".

Alejaron al sacerdote

Esto también sucedió en el caso de Valeria: después de decidirse a denunciar el caso, la primera respuesta de la Iglesia fue la de sancionar privadamente al sacerdote, y alejarle de su víctima. "Cuando decidí denunciar mi caso confié en que las decisiones adoptadas serían definitivas. No fue así. El culpable decidió acortar la duración de su condena y regresar a algunas de sus actividades apostólicas (…). Mi reacción fue visceral y automática. Indagué, acumulé pruebas y tomé una decisión".
Denunció ante las autoridades civiles, y acudió a testificar. Los tiempos en la Iglesia también habían comenzado a cambiar, y hoy el sacerdote ya no lo es, y la víctima fue compensada económica y moralmente. Porque este libro, además de un relato crudo de abusos, es el testimonio de una "sanación" de una mujer que hoy continúa siendo creyente y ha conseguido seguir adelante. El perdón hacia el agresor es otra cosa.
"Yo no decidí convertirme en víctima, pero sí dejar de serlo. Por eso me gustaría pediros que no hiciérais de esta experiencia compartida un escándalo, un objeto de lucro o un pase de facturas", culmina su testimonio Valeria. "Hoy sé que hay vida después de los abusos, que es posible disfrutar de los sentidos corporales: sentir el placer del tacto, el agrado del olfato, el gozo de la mirada, la complacencia del oído y el deleite del gusto", termina.
Para ello ha sido imprescindible el trabajo de Josito y el de Javier Barbero. El psicólogo cierra el volumen con una reflexión acerca del lugar de las víctimas de abusos en la sociedad y en la Iglesia. "Llegó a mi consulta con un enorme bagaje de sufrimiento -relata-. Una mujer dañada, asustada, sabiendo que se aproximaba a un espacio desconocido para ella, en el que tenía que plantear algo que había experimentado y que era extremadamente duro, hiriente y humillante: los abusos realizados por un sacerdote".
El expárroco chileno Fernando Karadima, considerado culpable de abusos por la justicia civil y la canónica / EFE

"En la primera sesión le planteé dos cuestiones básicas. En primer lugar, si quería dejar el lugar de víctima en la centralidad de su vida (…). Dicho en otra clave: uno puede vivir con cicatrices, pero no con heridas abiertas (…). En segundo lugar le dije que yo tenía una posición clara. No iba a haber equidistancias en mi discurso. La conducta de ese maltratador es, sencillamente, una inmoralidad, sin ningún tipo de matiz, y él es el responsable fundamental del abuso. Me da igual su infancia, sus condicionamientos institucionales, su posible ausencia de educación sexual, las dificultades de vivir el celibato en la sociedad actual, su soledad mal gestionada... No me importa tampoco que en otras áreas de su vida pueda ser muy piadoso, o muy brillante, o muy solidario, o muy... Me da lo mismo. Él era un hijo de puta que había generado mucho daño. Sin matices".
"Yo soy un psicólogo creyente, subraya Barbero, pero creo que necesitamos llamar a las cosas por su nombre, precisamente para poder gestionarlas (…). Para que una persona abusada por un miembro de la Iglesia pueda ser sanada necesita de la compasión de la institución y de los profesionales que intervienen. No solo de su empatía. Es decir, vínculo significativo y compromiso con la persona. Nada más. Y nada menos".
Publicado por eldiario.es – Sociedad – Jesús Bastante – 12/03/16 -

Estas cigarreras marcaron la historia de Madrid (y casi nadie las conoce)

Las cigarreras de Tabacalera

El colectivo La Liminal organiza a partir de este sábado 12 de marzo un recorrido por los lugares de Lavapiés en los que las trabajadoras de Tabacalera dejaron una huella que muchos han olvidado
Se trata de un proyecto basado en la mediación cultural, el diálogo, la participación y la transversalidad que además dará a conocer las redes de cuidados y reivindicaciones que llevaron a cabo las cigarreras
Se realizarán encuentros también el sábado 20 de marzo y el 2, 3, 8 y 22 de abrilEl día 1 de abril de 1809 abrió en Lavapiés una nueva Fábrica de Tabacos. Trabajaban 800 cigarreras. En 1853 ya eran 3.000; para 1890, superaban las 6.000. Ocurrió en Madrid, una ciudad de entonces trescientos mil habitantes. El lugar en cuestión hoy se conoce como Tabacalera.

Las historiadoras de arte Beatriz Martins y Yolanda Riquelme querían contar la historia de estas mujeres. Y querían hacerlo desde su campo, la mediación cultural, “una metodología que se basa en el diálogo, en la escucha, en romper esa situación jerárquica de visita al uso en el que el guía es el experto y el público es pasivo”. A ellas les interesa, entre otras cosas, la ciudad, el feminismo, los mapas, lo abierto y lo interdisciplinar. Con su colectivo 
La Liminal van a aunarlo todo para realizar una serie de recorridos urbanos buscando las huellas de estas cigarreras desconocidas para la mayoría.  Comienzan este sábado y tendrán tres pilares: la perspectiva de género, la crítica y la transversalidad.
Esa transversalidad se ha reflejado en todos sus proyectos, en los que han tratado temas históricos vinculados a la actualidad. En este caso, colea el 8 de marzo. “Hemos ido descubriendo cómo durante mucho tiempo la identidad del barrio estaba directamente relacionada con la lucha de las cigarreras”, explica Yolanda. Porque esas trabajadoras, las madrileñas y las que se repartían por el mapa en lugares como Sevilla (donde se ubicó la primera, la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla) o Cádiz, fueron pioneras no sólo en el movimiento obrero femenino sino, en muchos aspectos, en el movimiento obrero en general.

Eso sí, tenían reivindicaciones específicas para su género. “Este es un tema histórico que nos permite dialogar con nuestro presente. Tiene, por ejemplo, mucho que ver con la conciliación. Y nos gustaba el colectivo por la cohesión de grupo que se creó, por los lazos. Está muy relacionado con la convivencia y con explotar el espacio urbano para crear redes”, comenta Yolanda.

Vínculos obreros

Así que, con todos los participantes (“que no visitantes”, recalca) que se quieran acercar, conocerán en primer lugar la Tabacalera para luego acercarse a los espacios significativos en los que dejaron su huella estas mujeres: “instituciones del cuidado vinculadas con la lucha obrera, como el Colegio San Alfonso, o asilos. También algunas corralas. Algunos edificios ya no están, pero sabemos dónde se encontraban”.
En Tabacalera, la mayor fábrica de su sector en el Madrid de la época, había trabajadores hombres “en los cargos más altos o en los puestos que requerían labores más pesadas”, pero la gran mayoría eran mujeres que compartían una situación vital muy parecida. Eso dio lugar a un grupo muy potente y a unas relaciones laborales y personales muy fuertes. Había dos motivos que explica Yolanda por los que se dio esa aplastante mayoría femenina: “la mejor habilidad manual para liar los cigarrillos y para producir en general que se les presuponía a las mujeres; y que eran una mano de obra más barata”.

En la frontera cultural

El experimento ya ha dado buenos resultados en otras ocasiones. Acaban de finalizar en el Reina Sofía (precisamente el lugar de trabajo donde se conocieron Yolanda y Beatriz) una serie de visitas guiadas por la exposición Nueva Babilonia. “Lo que más nos interesa es trabajar en la calle, intervenir en el espacio urbano. Pero también nos planteamos hacerlo en espacios expositivos si están los dos temas que nos interesan de base: la ciudad y la perspectiva de género. Así que era muy pertinente”.
Imagen de 'Nueva Babilonia'
Porque de ese trazado, en el que mostraban las claves para acercarse al movimiento del Situacionismo, han concluido que hay un interés creciente por el tema de la vinculación entre las personas y la ciudad. “Es significativo el hecho de que hiciese respondiese tanto público. Si miras la programación cultural de Madrid, últimamente se está trabajando mucho sobre el espacio urbano. Es una cuestión vigente y necesaria”, explica la cofundadora del colectivo. Además, entre personas muy distintas. Por ahí se acercaron desde arquitectos o gente relacionada con el urbanismo hasta psiquiatras o sociólogos. Porque este proyecto está dirigido a todos los ciudadanos.
"Liminal" es un concepto antropológico que designa "la fase intermedia entre una realidad dada y otra posterior". "Lo liminal se encuentra en la frontera, es el terreno de la transformación, un espacio flotante abierto a todo tipo de posibilidades". El proyecto comenzó en el marco del festival SeAlquila, que se celebra anualmente en un barrio de la capital y en 2015 quería hacer reflexionar a sus participantes sobre el concepto de lo público.
Yolanda y Beatriz lo vieron claro. Presentaron su propuesta y desarrollaron su trayecto por el barrio Pacífico. Así surgió todo. “Con la mediación cultural planteamos un diálogo, hacer preguntas a la gente, dinamizar el espacio de debate”, explican. ¿Lo idearon porque echaban de menos este concepto en el marco expositivo tradicional? “Las dos venimos del ámbito del museo, y sabemos que aunque hay ciertos trabajos que van abordando el espacio urbano con mirada más crítica, era muy necesario seguir promulgando una mirada femenina en el discurso histórico del espacio. Mostrar qué historias y figuras están invisibilizadas. Desde la perspectiva feminista hay mucho que hacer y reivindicar”. Por ahora, La Liminal devuelve a las cigarreras a las calles de Madrid que un día no tan lejano habitaron.
Publicado por eldiario.es – Cultura Feminismo – Belén Remacha – 10/03/16 -

Fallece en Perú famosa historiadora del imperio de los incas.

La historiadora peruana de origen polaco María Rostworowski, famosa por sus investigaciones sobre el imperio de los incas, falleció este domingo a los 100 años de edad, informó el Instituto de Estudios Peruanos donde trabajó.

Autora de obras como "Historia del Tahuantinsuyo", el más vendido en ese campo, o "Pachacutec Inca Yupanqui", considerado como uno de los emperadores más importantes del imperio Inca. La historiadora se encontraba alejado del Instituto debido a su edad, pero en su casa continuaba leyendo interesada en el enigmático mundo prehispánico, según se informó.

Es considerada una de las pioneras en el desarrollo de investigaciones interdisciplinarias que combinan el uso de fuentes históricas con el dato arqueológico y etnográfico, lo cual sentó el precedente bajo el que generaciones de investigadores se han formado.
Hija del aristócrata polaco Jan Jacek Rostworowski y de Rita Ana Tovar del Valle, nació en la región de Puno (sudeste andino) y se inscribió como alumna libre en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde conoció al historiador, político y ensayista Raúl Porras Barrenechea.

Rostworowski siempre dijo que Porras Barrenechea fue quien la interesó en el mundo de la historia y en particular en el estudio sobre el Tahuantinsuyo, centro de imperio Inca.
En su primer libro, por ejemplo, "Pachacutec Inca Yupanqui", publicado en 1953, rescata la figura de ese gobernante destacando su labor de constructor del Tahuantinsuyo. Hace unos años reeditó el libro con nuevas aportaciones, fruto de sus investigaciones.

Los aportes de Rostworowski a la historiografía y a la historia peruana son múltiples, con estudios consagrados a las sociedades precolombinas de la costa peruana, un campo poco estudiado hasta entonces ("Curacas y sucesiones: costa norte", 1961).

Algunas de sus obras están orientadas a campos tan diversos como los estudios de género ("La mujer en la época prehispánica", 1986) o la permanencia y cristianización de cultos precolombinos ("Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria", 1992).
Rostworowski fue directora del Museo Nacional de Historia (1975-1980) e investigadora en el Museo de la Cultura Peruana. Además, recibió múltiples reconocimientos entre los que destaca la Orden del Sol en el grado de Gran Cruz.
Publicado por Boletín Globedia – Redacción Ciencia – 06/03/16 -



Líderes religiosos se unen contra el matrimonio infantil en India


El sacerdote hindú Shri Kumar Sharma y su hija Bhargavi leen un cartel contra el matrimonio infantil que dice que toda persona hallada culpable de estar involucrada en una boda de una menor será castigada con dos años de cárcel y una multa de 100.000 rupias (unos 1.470 dólares). Crédito: Stella Paul/IPS.

“El matrimonio precoz arruina el cuerpo de las niñas y les deja daños psicológicos. Es imposible que alguien se diga creyente si apoya algo así”, subrayó Virayya Shastri, sacerdote principal del templo Maddi Madugu Anjaneya Swamy, en este distrito de Mahbubnagar, en el sur de India.
La ira es un demonio interno que uno debe esforzarse mucho por controlar, remarcó Shastri. Pero al hablar del matrimonio infantil se le hace extremadamente difícil mantener la calma
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Dos veces al año, en diciembre y marzo, millones de personas visitan el tempo Maddi Madugu para rezarle al dios hindú Hanuman. Durante años, en el marco de esas festividades, se celebraron bodas masivas con novias menores de edad.
Pero desde 2013, el matrimonio infantil está prohibido gracias a la fuerte oposición de Shastri, quien también logró sensibilizar a otros 200 sacerdotes de distritos y estados vecinos contra esa práctica.
En el pequeño pueblo de Amrabad, a 44 kilómetros del templo, el sacerdote Shri kumar Sharma colgó una pancarta frente a su casa que alerta sobre las penas legales con que se castigan las bodas de menores de edad.
El matrimonio infantil es un delito, se puede leer, y toda persona vinculada a él es pasible de ser condenada a dos años de cárcel y a pagar una multa de cientos de miles de rupias.
En la pequeña oficina que tiene en su casa, el sacerdote guarda registros de cada pareja que casó; fotografías color, copias de los carnés de identidad, certificados de “sin objeción” del consejo de aldea y de nacimiento, así como otros más del ritual de casamiento que él mismo elaboró.
“Algunos se ríen de mí. ‘Su trabajo es encontrar una fecha propicia (para la boda), pero se convirtió en un contador’, me dicen. Pero es una lucha importante contra una práctica dañina”, arguyó el sacerdote, padre de una adolescente.
Junto con Sharma, son 14 los líderes religiosos que se oponen al matrimonio infantil, incluso el clérigo musulmán Qazi Sardar Qawali y el cura cristiano Shyam Sundar.
Matrimonio infantil “generalizado”
El movimiento de religiosos contra el casamiento de menores de edad en Mahbubnagar comenzó en 2012 luego de que una encuesta realizada en el marco de la iniciativa de MV Foundation en 43 aldeas cerca de Amrabad, concluyera que había por lo menos 24 niñas casadas en la zona.
Las razones de la vigencia del matrimonio infantil son varias, pobreza, propiedad, trabajo infantil, falta de confianza en la educación e ignorancia sobre las consecuencias negativas que tiene para las niñas.
Tras la encuesta, la organización lanzó un proyecto para luchar contra una práctica perjudicial para las niñas basándose en la estrategia de “Fortalecer el Sistema Existente” y que apostó a involucrar a los líderes religiosos de la zona.
“Los padres podrán elegir una novia para su hijo, pero necesitarán de un sacerdote que oficie la boda”, observó A V M Swamy de MV Foundation.
“Entonces pensamos, por qué no involucrar a los sacerdotes que obviamente tienen tremendo poder y autoridad. Además, se ajustaba a nuestro principio de incluir a todo el mundo en la resolución un problema social”, explicó.
El proyecto incluyó la realización de un taller organizado por Swamy y su equipo especial para los religiosos de todas las confesiones de la zona. El espacio permitió hablar sobre cómo el matrimonio infantil afecta la salud física y mental de las niñas, además de perjudicar su educación y su libertad.
Además, se les informó sobre las consecuencias legales para toda persona vinculada al casamiento de menores de edad, según la Ley de Prohibición del Matrimonio Infantil de 2006.
“Le digo a mis compañeros sacerdotes que los órganos de las niñas que se casan antes de la edad legal (de 18 años) no están bien formados y no están listas para consumar el matrimonio ni para ser madres. No podemos formar parte de algo que pone en riesgo sus vidas”, subrayó Shastri, del templo Maddi Madugu.
Apoyo del gobierno
Los funcionarios del gobierno local también se plegaron a la iniciativa, reconocieron numerosos religiosos.
Sharma relató el caso de una niña de 16 años de la aldea de Padra, cuyos padres fraguaron un certificado de nacimiento para que figurara que su hija tenía 19.
Dudoso, Sharma se comunicó con un funcionario de la mandal local (oficina administrativa) para verificar la autenticidad del documento. Tras una rápida revisión, este le confirmó que efectivamente era falso y mandó a la policía para rescatar a la adolescente.
“La gente casa a sus hijas por diferentes razones, algunos están obsesionados con la virginidad y la pureza, otros temen que tenga un amorío y deshonre a la familia y, otros más, lo hacen por dinero”, explicó. “Tenemos que tener enfoques diferentes para hacer frente a las distintas situaciones”, añadió Sharma.
También Nillikanti Parvatiamma, quien ahora tiene 16 años y reside en la aldea de Chitlamkunta, es un ejemplo de esa práctica porque sus padres quisieron casarla cuando tenía apenas 14.
Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas de 2014, uno de cada tres matrimonios infantiles (unos 240 millones de casos) ocurren en India.
“Querían contribuir con una gran cantidad de dinero y tierras como regalo de boda. Decidieron casarme con un hombre de 28 años, pero que era familiar, para que los regalos quedaran en nuestra familia”, relató la Por suerte para ella, la oportuna intervención de los religiosos, de activistas y de funcionarios del gobierno local logró interrumpir el matrimonio.
El principal motivo, según G Krishnaiya, funcionario administrativo de Amrabad, es la ignorancia y la falta de educación de la comunidad.
En Mahbabubnagar, según relató, el esfuerzo colectivo de los líderes religiosos fue muy exitoso para crear consciencia y lograr que la práctica ya no se realizara de forma alevosa.
Pero la lucha no está terminada, remarcó Krishnaiya.
“Hay mucha migración estacional. Las familias emigran y recorren grandes distancias y casan a sus hijas en distritos alejados. A veces, incluso, lo hacen en medio de la noche, cuando nadie mira. En los últimos dos meses, interrumpimos seis bodas. Tenemos que estar en alerta”, subrayó.
Publicadp por IPS – MAHBUBNAGAR (India) – Stella Paul – 22/02/16 - Traducido por Verónica Firme


Las mujeres cuidan, trabajan más y ganan menos

Elisabeth López emigró a España desde Bolivia en busca de un trabajo que le permitiera sostener a sus cinco hijos. Álvaro Minguito (ODI)
Un estudio del Overseas Development Institute denuncia una crisis de cuidados oculta en la que niños y mujeres son las víctimas. 35,5 millones de críos sufren carencias de atención

Las mujeres del mundo emplean más tiempo que los hombres en labores de cuidado no remuneradas, principalmente de los hijos. Hasta diez años más de su vida, tal como revela la investigación Trabajo de mujeres: madres, niños y crisis de cuidados, del centro de pensamiento británico Overseas Development Institute (ODI). Pero las madres también trabajan en el mercado laboral formal para sostener a sus familias, lo que se traduce en una crisis de tiempo que les afecta en su calidad de vida y bienestar, pero también a sus pequeños. Al menos 35,5 millones de menores de cinco años pasan más de una hora al día solos o bajo la supervisión de otro niño de menos de 10, según el estudio. “Lo que no refleja una falta de amor por parte de sus padres”, señalan los autores, sino una crisis mundial de cuidados que se ceba con los más pobres.
La de Elisabeth López es la historia de todas esas (y más) desigualdades. De género, económica, de tiempo y oportunidades. Ella cuidaba de sus cinco hijos en Bolivia cuando en 2004 decidió emigrar en busca de un trabajo mejor remunerado que el de costurera que tenía en su país y así poder sostener a la familia. “El papá era muy machista. Se emborrachaba y nos echaba de la casa”, relata esta mujer de 43 años. En julio llegó a Madrid, tras un primer intento en Francia en el que acabó en un centro de internamiento y después deportada. “Vine para poder mandarles dinero. Vivíamos en una vereda de tierra, junto a un barranco y cuando llovía se inundaba”, recuerda. Entonces, su hija pequeña tenía seis años.
“Ellos se quedaron allá en La Paz”. La decisión fue tan difícil que a Elisabeth aún le duele. Varias veces interrumpe su relato para llorar. “Disculpe señorita”, se recompone. “Les llamaba todos los días y les cantaba canciones. Les despertaba y les decía que se fueran a la escuela. Pero han pasado muchas cosas malas y yo no estaba allí. Tengo 43 años, no tengo amigas y no puedo sonreír. Me siento culpable”, consigue contar. Pero con la parte del sueldo obtenido en sus diferentes trabajos como empleada doméstica que Elisabeth envía a sus hijos, estos han conseguido cambiar de casa y costearse sus estudios universitarios. “La mayor estudió Farmacia y el chico está haciendo Medicina”, explica la madre.
Cuando se combinan responsabilidades remuneradas y no pagadas, incontestablemente ellas trabajan más, de media cinco semanas más al año que los hombres
Como Elisabeth, “muchos padres, principalmente las madres, tienen tomar la difícil elección entre cuidar de sus hijos y ganar suficiente para sostener a la familia”, subraya el documento. Algunos emigran de zonas rurales a la ciudad o incluso a otros países. Así lo expresan los investigadores: “A veces, la elección entre sustentar a sus hijos y cuidarles supone decisiones agonizantes. Muchas mujeres dejan sus países —y a menudo a sus hijos dependientes— para encontrar un trabajo en otro lugar. En algunos países, incluyendo España —que es uno de los mayores empleadores de trabajadoras domésticas en Europa—, el empleo que encuentran es casi siempre como sirvientas, aunque la mayoría no habían ejercido tal labor antes de emigrar”.
Esto ocurre en los casos más extremos de necesidad y desesperación. Emma Samman, Elizabeth Presler-Marshall y Nicola Jones, los investigadores del ODI autores del estudio, destacan que cuanto menos, las mujeres sufren pobreza de tiempo que acaba repercutiendo en la atención a sí mismas y sus hijos. “En 66 países que representan dos tercios de la población mundial, hay una gran desigualdad en el tiempo que emplea la población femenina respecto de la masculina en labores no remuneradas. De media, ellas dedican 3,3 veces más”, detallan. Así, en Irak las mujeres conceden 10,5 semanas más al año que los varones a trabajos no pagados ni reconocidos. Mientras que en Suecia, el más igualitario de los países, esa diferencia es de 1,7 semanas.

EL PRECIO DE LA DESIGUALDAD

A. AGUDO
La pobreza de tiempo que padecen las mujeres tiene un coste, denuncia el documento. “La capacidad de las madres para criar a los hijos llega al límite”. Lo que empuja a muchas progenitoras a dejar sin atención a sus niños durante unas horas al día. “Le ocurre a 35,5 millones de menores de cinco años en el mundo, son más que todos los niños de Europa [26,3 millones, según Eurostat]. Esa falta de cuidado es perjudicial para su salud, su educación y desarrollo”, explica por teléfono Emma Samman, una de las autoras. Los países más pobres, donde la desigualdad de género es más elevada y los padres no se pueden permitir no trabajar o pagar una guardería, son los que más sufren esta crisis de cuidados. En países de renta media, un 20% de críos se quedan solos. Un porcentaje que se eleva al 46% en naciones de bajos ingresos. En cuatro de ellos (República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Chad y República Centroafricana) más de la mitad se quedan sin supervisión.
Y hay otros costes, además del emocional y educativo de los más pequeños. “El trabajo no remunerado de cuidados supone 10 billones de dólares que se pierden al año”, recoge el texto. Es un 13% del PIB mundial que en la práctica no existe. Esto se produce no solo porque las mujeres hacen un trabajo de crianza que no se les remunera, sino además, porque cuando entran en el mercado laboral formal, reciben un sueldo menor que las que no son madres. Esta diferencia salarial es de un 42% en países en desarrollo, un 37% en China o un 21% en Reino Unido, subrayan los investigadores. “Esto quizá refleje elecciones como la reducción de jornada, pero también tiene que ver con discriminación por parte del empleador y ausencia de servicios de guardería”, indican.
En Estados Unidos, según el Pew Research Center (2014), en las familias con dos progenitores en las que ambos trabajan, las mujeres se dedican más al cuidado de los niños que los padres, sobre todo en lo que se refiere a gestionar sus horarios y cuando se ponen enfermos. Otro estudio en aquel país reveló, además, que el 41% de las encuestadas (de trabajos a tiempo completo y parcial) dijo que ser madres les frenaba su carrera, en contraste con el 20% de hombres que dieron esa misma respuesta.
La dificultad se ceba, sin embargo, con los más pobres. En Bostwana, un estudio con 500 hogares, el 50% de los padres declararon haber tenido dificultades en el trabajo por el hecho de haber tenido que cuidar de un hijo enfermo. Ese porcentaje era del 64% en México y 41% en Vietnam. En estos tres países, el 22% de las familias con ingresos menores a 10 euros al día habían dejado solos y sin atención a sus pequeños pacientes.
La World Values Survey, que provee una fotografía de la opinión en 52 países que cubren la mitad de la población mundial, muestra que el 46% de encuestados estaba de acuerdo en que “si las mujeres trabajan por dinero, los niños sufren”. Este es uno de los muchos estudios y estadísticas que han analizado los integrantes del ODI. Todos sostienen su tesis.
Las mujeres se encuentran atrapadas, muchas veces con sentimientos de culpa, en la decisión de elegir entre el cuidado y obtener ingresos, y trabajar más para conseguirlos. ¿Y los padres? “Hemos encontrado que se entiende que la crianza de los hijos depende de las madres y lo hombres no creen que sea su tarea”, responde Samman. Simplemente no va con ellos. Los datos recabados por el equipo del ODI cuantifican tal afirmación: las madres se hacen cargo de tres cuartos del tiempo de crianza. Con un rango que oscila del 63% en Suecia al 93% en Irlanda.
El hecho de que las mujeres gasten más tiempo que los hombres en tareas invisibles en el hogar y de cuidados, a veces significa que trabajen menos horas en el sector formal. “Pero cuando combinamos responsabilidades remuneradas y no pagadas, incontestablemente ellas trabajan más, de media cinco semanas más al año que los hombres”, detalla el ODI, que ha cruzado datos de distintas fuentes de Naciones Unidas.
Elisabeth sabe bien lo que es esa desigualdad de responsabilidad. Su marido, recuerda, “tomaba mucho”. Se emborrachaba con frecuencia y no se hacía cargo de los niños. “Allá hay mucho machismo”, resume. “Ahora le digo a mi hijo que él no se comporte así, que no sea como su papá”, añade emocionada. Con sus enseñanzas, esta madre trata de evitar que la discriminación contra la mujer que ella tanto ha sufrido se perpetúe. En lo que a la carga de cuidados se refiere, los datos muestran que son las chicas las que mayoritariamente asumen esa función en la familia desde la infancia. “Restándoles posibilidades de asistir a la escuela frente a los chicos”, advierten los expertos del ODI. “En algunas zonas rurales de Etiopía, el 52% de las niñas entre cinco y ocho años ya desarrollan labores de cuidado a las que dedican tres o más horas, frente al 38% de niños”, ponen de ejemplo.
En España, Elisabeth se ha encontrado con otro tipo de discriminación: laboral, salarial, institucional, racismo. Cuando perdió su último empleo, porque el “famoso abogado” al que servía como interna por 461 euros al mes —“360 en el banco y 100 en mano”— la despidió al solicitar unos días de vacaciones en Navidad, Elisabeth solo recibió la ayuda de la ONG Pueblos Unidos. “Conseguí un trabajo cuidando niños gracias a ellos”, dice agradecida. Aunque ha pensado en volver a Bolivia, Elisabeth ha pedido reagrupación familiar para la menor de sus hijas a la que le han detectado una enfermedad degenerativa. “Aquí la van a atender mejor”, considera. Y sigue mandando dinero a sus otros hijos.
“La política les está fallando a esas mujeres y niñas. A menudo, se asume que el tiempo es solo un problema para las mujeres empleadas en el mercado laboral formal. Y las decisiones que se toman olvidan a la gran mayoría de mujeres en países en desarrollo que trabajan en el sector informal (129 millones en el mundo) y cuidan de sus hijos”, escriben los autores. Ellas, abundan, no tienen derechos reconocidos para hacer frente a la crianza de su prole. “Esperamos que los decisores políticos se centren en la población femenina y los niños, y tomen medidas encaminadas a extender su protección”, desea Samman.
Algunos países ya lo están haciendo con éxito. El informe destaca Vietnam que, a pesar de que es un país de renta media, ha aprobado una amplia gama de políticas de protección como, por ejemplo, una baja de maternidad de seis meses con derecho al 100% del salario, paternidad igualmente pagada, así como la obligación de retribuir los descansos para asistir a citas antenatales y posparto, y amamantar al bebé. También en línea positiva está la decisión de Sudáfrica de ratificar la Convención Internacional para el Trabajo Doméstico para la protección de las empleadas de este sector predominantemente informal y femenino.

Publicado por El País (España) – Alejandra Agudo – 08/03/16 -