miércoles, 14 de diciembre de 2016

“Un cuerpo desnudo es un símbolo de rebelión”

 Sylvia Tamale cuenta cómo las mujeres en Uganda y todo África han usado sus cuerpos desvestidos como protesta contra la dominación colonial y masculina.
Portada de 'Nudity, protest and the law in Uganda', último libro de Sylvia Tamale.

En la madrugada del 18 de abril, la doctora Stella Nyanzi, una profesora e investigadora del Instituto Makerere para la Investigación Social, protestó desnuda por el "tratamiento grosero", "abusivo" y "dictatorial" de uno de sus jefes: Mahmood Mamdani.  "Cuando comenzamos a trabajar, acordamos que sólo utilizaría mi vagina, pero ahora este estúpido también quiere utilizar mi culo", argulló Nyanzi en Uganda. Sus declaraciones se propagaron rápidamente a través de las redes sociales y Whatsapp. Muchos ugandeses todavía guardan en sus teléfonos móviles estos vídeos. En muy poco tiempo la protesta de Nyanzi se convirtió en una de las noticias más populares del año. El ministro de Ética e Integridad de Uganda, el padre Simon Lokodo, ordenó su detención inmediata.

"Durante generaciones los africanos hemos caminado prácticamente desnudos; después muchas mujeres se desnudaron y utilizaron sus cuerpos para rechazar las estructuras de poder. ¿Entonces por qué hoy consideramos este tipo de protestas indecentes?", dijo Sylvia Tamale, profesora de derecho en la Universidad Makerere. Lo hizo el pasado mes de octubre durante la presentación de su última investigación: Desnudez, protesta y la ley en Uganda.
De acuerdo con Tamale, los cuerpos son "libros que podemos leer e interpretar de formas diferentes": las sociedades patriarcales identifican el cuerpo desnudo de las mujeres con subordinación, pasividad, sexualidad, sumisión y vulnerabilidad: un objeto profano e indecente, que jamás puede mostrarse en público; sin embargo, a través de las protestas, las mujeres pueden transformar sus cuerpos en símbolos de resistencia y subversión.
En los años treinta y cincuenta algunas mujeres del oeste de África ―en Camerún y Nigeria― protestaron desnudas contra las leyes coloniales. En los años noventa mujeres se desnudaron para evitar la demolición de centenares de hogares en los slums de Soweto, en Sudáfrica, o para exigir la liberación de sus hijos ―presos políticos― en Nairobi, Kenia.
En 2001, trescientas mujeres keniatas utilizaron el mismo método para evitar la ampliación de una reserva natural. Y este año estudiantes de la Universidad de Rhodes, en Sudáfrica, marcharon sin camisetas para denunciar las agresiones sexuales en su campus.

Existen más ejemplos de este tipo de protestas en Uganda, Nigeria, Liberia y Costa de Marfil.
"Un cuerpo desnudo es un símbolo de rebelión en una sociedad que considera como norma la ocultación del mismo", afirma Tamale. "Los guardianes de las sociedades patriarcales dicen que estas protestas son indecentes e inmorales. [...] Pero la sociedad debe interpretar los cuerpos desnudos de las mujeres como signos de desafío y no como objetos sexuales".
Hasta el siglo XVII, los pueblos subsaharianos apenas si cubrían sus genitales con plumas, pieles de animales y hierbas u otros tejidos vegetales. Los europeos impusieron sus normas sociales y modificaron drásticamente los patrones de vestimenta. Los grupos étnicos que mantuvieron sus atuendos tradicionales se consideraron "bárbaros" y "primitivos".
Según Tamale, la moral británica de la época victoriana "continúa profundamente arraigada en el código penal de Uganda". "Los parlamentarios ugandeses discuten las leyes basándose en razones morales. Pero en este país existen más de 40 culturas diferentes. ¿De quién es la moral de la que hablan? Las personas de la tribu bahima, por ejemplo, pueden casarse con sus primos, y sin embargo entre los baganda se considera tabú".

Tamale insiste en que "la interpretación del cuerpo es un producto de la cultura", y en que existe una doble moral para juzgar a los hombres y las mujeres.
El código penal del Estado de Nueva York penaliza la exposición pública de los pezones de las mujeres, y no especifica nada sobre los hombres. En Uganda el adulterio es un delito solamente si éste es cometido por una mujer, y las leyes que persiguen la prostitución sólo castigan a las personas "que venden sus cuerpos, la mayoría, mujeres".
"La moral en la que se basa la legislación ugandesa pretende reprimir la sexualidad, y sobre todo la sexualidad de las mujeres", argumenta la abogada. "Nuestro sistema penal usa estas normas morales no para proteger, sino para confinar los cuerpos de las mujeres. [...] Las lecturas que las culturas inscriben en nuestros cuerpos se utilizan como formas de control social". De acuerdo con algunas organizaciones para la defensa de los derechos humanos, el Gobierno de Uganda está creando leyes cada vez más "represivas" que "menoscaban algunos derechos constitucionales" y "promueven la discriminación homofóbica y de género".

La sociedad debe interpretar los cuerpos desnudos de las mujeres como signos de desafío y no como objetos sexuales

En el año 2014 el parlamento de Uganda aprobó la Ley contra la pornografía. Desde entonces existe un comité para detectar y destruir "materiales pornográficos", y está prohibido "vestir indecentemente o de forma provocativa". La policía y los ciudadanos acosan y amenazan a muchas mujeres cuando consideran que sus vestidos son demasiado cortos.
"Las leyes de Uganda intentan tocar todos los aspectos de nuestra vida cotidiana", prosigue Tamale. "Muy a menudo, las leyes que se justifican para defender los 'intereses públicos', protegen, en realidad, los intereses de los poderosos a costa de los oprimidos y explotados". El Gobierno de Yoweri Museveni ―el presidente de Uganda desde 1986― utiliza el código penal actual para encarcelar a opositores políticos, dispersar protestas pacíficas, y, en definitiva, limitar la libertad de expresión, reunión y otros derechos fundamentales. Tamale, por ello, pide la reforma de "las leyes sexistas y retrógradas de Uganda": "La ley es subjetiva y sesgada. Las leyes justas y razonables sólo pueden obtenerse mediante la lucha".


También cree que las personas son libres de utilizar sus cuerpos como herramientas de expresión. "Como mínimo, las protestas con mujeres desnudas obligan a replantearnos nuestra asociación de la desnudez con la vergüenza y la degradación. En su máximo grado, estas protestas son declaraciones poderosas en contra de las estructuras de dominación y exclusión".

¿QUIÉNES SON SYLVIA TAMALE Y STELLA NYANZI?

Sylvia Tamale (1967) es profesora de derecho en la Universidad de Makerere. Se graduó en la Universidad de Makerere. Obtuvo un máster en derecho en la Universidad de Harvard, y un doctorado en sociología y estudios femeninos en la Universidad de Minnesota. Ha publicado varios libros sobre sexualidad y trabaja para defender los derechos de los grupos más marginados. En el año 2003 New Vision, un periódico oficial ugandés, dijo que Tamale era "responsable de la degeneración moral de la nación" y fue nombrada la "peor mujer del año".
Stella Nyanzi (1974) es médica antropóloga. "Si vives en un país donde la democracia murió hace muchos años y el sistema legal no es igualitario, y has sido empujado contra la pared y sientes que estás siendo humillado, ¿qué puedes hacer? Tienes que encontrar alguna manera para mostrar tu situación. Yo me desnudé para conseguir ser escuchada", dijo.

Publicado por El País – Planeta Futuro – Pablo Moraga – Kampala – 14/11/16 -





No hay comentarios:

Publicar un comentario