lunes, 21 de noviembre de 2016

El extraño caso de las mujeres que desaparecían a los 49 años



Seamos sinceros, envejecer es difícil. Y es particularmente difícil para las mujeres, que son menos visibles en esta etapa de la vida. Casi el 25% de las mujeres del mundo son mayores de 50 años y representan más de la mitad de la población de 60 o más años. Sin embargo, sabemos muy poco acerca de lo que les ocurre después de los 49 años: su salud sexual, actividad económica o experiencias de violencia.

¿Por qué? Pues porque a nivel mundial sólo se recogen datos comparables de las mujeres en edad reproductiva, de los 15 a los 49 años de edad. Después de eso, las mujeres se vuelven prácticamente invisibles, desaparecen. Y esa invisibilidad puede ser peligrosa, especialmente cuando sirve para ocultar abuso y violencia.

Las diferentes culturas de todo el mundo tienen actitudes muy distintas en torno al envejecimiento, actitudes que tienen un efecto enorme en nuestras experiencias personales. Algunas culturas todavía celebran y veneran a sus mayores (por ejemplo, la china, la coreana, la griega o la de los nativos americanos). Pero en la mayoría de las sociedades occidentales la vejez es comúnmente vista de forma negativa, una carga, algo que relegar tras una puerta cerrada y apartar del camino de un mundo que vive a toda velocidad.

En este contexto, las mujeres mayores se convierten en víctimas muy vulnerables a actos de violencia ejercidos por una amplia gama de actores, incluidos sus cónyuges, familiares y cuidadores. Y sin medir esta violencia como lo que es, un claro desafío al desarrollo, no nos será posible entender este fenómeno en toda su magnitud.



Publicado por Red Latinoamericana de Gerontología – Jennifer McCleary-Sillis/Cailin Crockett – 12/11/16 -

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