lunes, 21 de noviembre de 2016

El 59% de las mujeres trans son violadas en prisión: este proyecto quiere detenerlo

La campaña LGBT Books to Prisoners envía libros de temática queer a los presos que lo solicitan para ayudarlos a afirmar su identidad
Las cárceles de Estados Unidos no son precisamente las más agradables del mundo en el trato a sus presos.
Pero si eres una persona transgénero, las cosas podrían complicarse todavía mucho más: en el país norteamericano, los hombres y mujeres transgénero son enviados a una prisión u otra en función de su sexo biológico.
Es decir, que alguien que nació con genitales masculinos pero que se reconoce como mujer y viste como tal, acabará en una prisión repleta de hombres.
Esto se traduce en que casi dos tercios de las mujeres trans son violadas en las cárceles, según reveló un estudio de 2007, frente al 4% de los hombres trans.
De hecho, el porcentaje de personas LGTBQ encarceladas es casi el doble que fuera de prisión y el 21% de las mujeres trans han pasado o pasarán algún periodo de sus vidas en la cárcel, frente al 5% de todos los americanos.
Por ello, la cantante de punk rock Laura Jane Grace ha comenzado una campaña llamada LGBT Books to Prisoners, con la cual pretende ayudar a los miembros del colectivo LGBTQ+ encarcelados enviándoles materiales "que afirmen las identidades de algunos de los miembros más marginados de nuestra comunidad".
El mecanismo de la campaña de Laura Jane Grace es que los colaboradores puedan pagar lotes de libros, que luego serán enviados a los prisioneros que más lo necesiten. En 2015 ya enviaron más de 3000 paquetes con entre 3 y 5 libros cada uno.
Para incentivar las donaciones, ahora la rockera ha decidido regalar ejemplares firmados de su reciente libro de memorias, Tranny: Confessions of Punk Rock's Most Infamous Anarchist Sellout ('Travelo: confesiones de la vendida anarquista más infame del punk rock'), en el que narra su propio cambio de género.
En muchos casos, las cárceles prohiben de manera aleatoria, injustificada u homofóbica muchos libros, de tal manera que los presos no pueden solicitarlos en las bibliotecas de prisión.

Publicado por Play Ground – Xaime Martínez – 08/11/16 -

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