jueves, 19 de mayo de 2016

El síndrome de ovario poliquístico: un desequilibrio hormonal

Imagen: Dessie_bg
El síndrome de ovario poliquístico supone el trastorno endocrino-reproductor más frecuente en las mujeres en edad

El síndrome de ovario poliquístico es un trastorno que se caracteriza por niveles elevados de andrógenos, alteración de los periodos menstruales y presencia de quistes en los ovarios. Esto provoca dificultades para quedarse embarazada y otros problemas de salud que pueden revestir distintos grados de gravedad. En este artículo se describe qué es el síndrome de ovario poliquístico, cuáles son sus manifestaciones más frecuentes y qué opciones de tratamiento existen en la actualidad.
Al síndrome de ovario poliquístico también se le conoce como poliquistosis ovárica, ovarios poliquísticos, síndrome de Stein-Leventhal o enfermedad ovárica polifolicular, entre otras. Se caracteriza por el desequilibrio de las hormonas sexuales: las femeninas estrógenos y progesterona -implicadas en la liberación de óvulos- y las masculinas andrógenos que, aunque en poca cantidad, también se encuentran en las mujeres. Este desequilibrio hace que, en la mayoría de las afectadas, en vez de liberarse uno o más óvulos en cada ciclo menstrual, los óvulos maduros no se liberen y permanezcan en el ovario, envueltos en una pequeña capa de líquido.
Las causas de este desequilibrio hormonal no están todavía demasiado claras. Los especialistas creen que tiene un importante componente genético pero influenciado por una gran carga de factores ambientales, como podría ser la nutrición y la actividad física. Según los últimos estudios, el síndrome de ovario poliquístico afecta a entre el 5% y el 7% de las mujeres en edad fértil y supone el trastorno endocrino-reproductor más frecuente en este grupo de la población femenina.

Manifestaciones del síndrome de ovario poliquístico
Se estima que hasta un 30% de las mujeres afectadas de síndrome de ovario poliquístico sufrirán síndrome metabólico
Desde la Asociación Española del Síndrome de Ovarios Poliquísticos señalan que, aunque el principal motivo de consulta al especialista son las irregularidades menstruales (falta de regla, ciclos muy largos o muy cortos o regla muy abundante), este se acompaña de forma habitual de infertilidad por ausencia crónica de ovulación, hirsutismo (aumento del vello corporal sobre todo en localizaciones más características del género masculino) y/o alopecia (caída del cabello), acné y piel extremadamente grasa, obesidad -hasta un 80% de las afectadas son obesas- y manchas oscuras en la piel localizadas en la parte posterior del cuello (acantosis nigricans), entre otras.
Sin embargo, las manifestaciones no se quedan ahí. Muchas mujeres también sufren hipertensión arterial, dislipemias y resistencia a la insulina, factores que incrementan el riesgo de tener síndrome metabólico -se estima que hasta un 30% de las mujeres afectadas lo padecerán-, diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares. De hecho, se le vincula con el desarrollo de algunas enfermedades crónicas. Un estudio realizado en Australia, publicado en Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, concluía que las mujeres afectadas tienen riesgo más elevado de desarrollar distintos problemas graves de salud, como enfermedades cardiovasculares, asma, trastornos musculoesqueléticos, trastornos mentales (depresión, estrés y ansiedad) y cáncer de útero. Además, tenían más posibilidades de presentar alteraciones ginecológicas como aborto, embarazo ectópico, periodos menstruales irregulares y endometriosis.

Tratamiento para el ovario poliquístico
Hay distintos abordajes para tratar el síndrome de ovario poliquístico según la intensidad de los síntomas y los problemas de salud asociados. Por ejemplo, los anticonceptivos orales con progesterona y estrógenos, además de evitar el embarazo y regular el ciclo menstrual, pueden reducir la intensidad de algunos síntomas como el hirsutismo, el acné y la seborrea.
Sin embargo, no hay que olvidar las medidas higienico-dietéticas, que también son de suma importancia. Es fundamental conseguir que las mujeres obesas consigan un Índice de Masa Corporal (IMC) correcto. El solo hecho de perder peso sirve de ayuda para regular el ciclo menstrual, al mismo tiempo que es beneficioso para tener bajo control los niveles de colesterol y glucemia. Hay estudios que describen que la bajada de peso en pacientes obesas y con hirsutismo se asocia con una reducción significativa de la insulina y la testosterona libre que puede lograr, en algunos casos, ovulaciones espontáneas. Así pues, tanto la dieta como el ejercicio deberían ser pilares del tratamiento. Hay investigaciones que señalan, incluso, que si ambas medidas se siguen de manera conjunta, pueden ayudar a resolver hasta el 40% de los casos de anovulación. De la misma manera, disminuye las posibilidades de desarrollar diabetes.
También las estatinas (medicamentos para bajar el colesterol) se han demostrado capaces de lograr efectos beneficiosos en la salud cardiovascular de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico. Y para el acné, se utilizan cremas ricas en vitamina A (retinoides) y antibióticos.

Ovario poliquístico y síndrome metabólico
Los especialistas estiman que cerca del 30% de las mujeres afectadas por el síndrome de ovario poliquístico también sufrirán síndrome metabólico. El síndrome metabólico es una asociación de distintas anomalías metabólicas que constituyen, de manera individual, factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y diabetes. Entre estas alteraciones están: obesidad abdominal, niveles altos de glucosa en sangre (hiperglucemia), aumento de triglicéridos, descenso del colesterol bueno (HDL) e hipertensión arterial.
En España, se estima que un tercio de la población cumple los criterios de diagnóstico de este síndrome, aunque este porcentaje sube al 75% entre las personas que sufren obesidad. El escenario no es mejor entre la población infanto-juvenil: distintos estudios sitúan la prevalencia de síndrome metabólico entre el 20% y el 30%. Y, como era de esperar, detrás de este grupo de enfermedades está llevar un estilo de vida sedentario y un patrón de alimentación poco saludable.


Publicado por Boletín EROSKI – Montse Arboix – 13/05/16 -

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