miércoles, 13 de abril de 2016

Boko Haram multiplica por diez el uso de niños en atentados suicidas en África Occidental

El grupo islamista nigeriano ha pasado de utilizar a cuatro menores en ataques kamikazes en el 2014 a 44 al año siguiente.
Fati, una niña nigeriana de 15 años que escapó a un secuestro de Boko Haram, en un campo de refugiados del norte de Camerún, el pasado 5 de abril.

El número de 
ataques suicidas perpetrados por menores y atribuidos al grupo islamista nigeriano Boko Haram se ha multiplicado por diez en el último año, según ha denunciado este martes el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef). De cuatro niños utilizados en ataques kamikazes en el 2014 se pasó a 44 al año siguiente, según Unicef, que ha recogido los datos en Nigeria, Camerún, Chad y Níger, países en los que actúa esta organización yihadista afiliada al Estado Islámico (EI).
Más del 75% de estas víctimas infantiles son niñas, ha remarcado Unicef en su informe 'Más allá de Chibok', publicado con motivo del segundo aniversario del masivo secuestro de más de 200 niñas de una escuela secundaria de Chibok (noreste de Nigeria) por parte de Boko Haram, que en su día suscitó una ola de indignación mundial.
"Seamos claros: estos niños son víctimas, no infractores", ha afirmado Manuel Fontaine, director regional de Unicef paraÁfrica Occidental y Central. "Engañar a los niños y obligarles a cometer actos mortales ha sido uno de los aspectos más terribles de la violencia que sacude Nigeria y los países vecinos", ha añadido.
Los menores son utilizados por los terroristas como hombres bomba. En ocasiones los niños, algunos de tan solo ocho años, ni siquiera saben que cargan con explosivos, que son activados a distancia. Las últimas derrotas miltares de este grupo yihadista, socio del Estado Islámico, le ha llevado a potenciar el uso de los menores para cometer los atentados, principalmente en lugares muy concurridos, como mercados, restaurantes o mezquitas.

DE NIGERIA A CAMERÚN

Desde enero del 2014, el extremo norte de Camerún, regularmente golpeado por Boko Haram, ha registrado el mayor número de atentados suicidas llevados a cabo por menores (21), seguido por Nigeria (17) y Chad (2). Unicef ha constatado que, en los dos últimos años, casi uno de cada cinco autores de atentados suicidas era menor de edad.
Este fenómeno "ha creado una atmósfera de miedo y sospecha que ha tenido consecuencias devastadoras" para los menores, ha señalado Fontaine, especialmente para las niñas que sobrevivieron al cautiverio y a la violencia sexual de Boko Haram en el noreste de Nigeria.


ESTIGMATIZACIÓN Y DISCRIMINACIÓN

Además, los niños que consiguen escapar o son liberados a menudo son considerados como amenazas potenciales a la seguridad, mientras que los que nacen como consecuencia de la violencia sexual también sufren estigmatización y discriminación en sus propias aldeas, en las comunidades de acogida y en los campamentos para desplazados internos.
"A medida que los ataques suicidas en los que participan niños y niñas se vuelven más frecuentes, algunas comunidades están empezando a ver a los niños como una amenaza a su seguridad", ha lamentado Fontaine.

El número de 
ataques suicidas perpetrados por menores y atribuidos al grupo islamista nigeriano Boko Haram se ha multiplicado por diez en el último año, según ha denunciado este martes el Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef). De cuatro niños utilizados en ataques kamikazes en el 2014 se pasó a 44 al año siguiente, según Unicef, que ha recogido los datos en Nigeria, Camerún, Chad y Níger, países en los que actúa esta organización yihadista afiliada al Estado Islámico (EI).

Más del 75% de estas víctimas infantiles son niñas, ha remarcado Unicef en su informe 'Más allá de Chibok', publicado con motivo del segundo aniversario del masivo secuestro de más de 200 niñas de una escuela secundaria de Chibok (noreste de Nigeria) por parte de Boko Haram, que en su día suscitó una ola de indignación mundial.
"Seamos claros: estos niños son víctimas, no infractores", ha afirmado Manuel Fontaine, director regional de Unicef paraÁfrica Occidental y Central. "Engañar a los niños y obligarles a cometer actos mortales ha sido uno de los aspectos más terribles de la violencia que sacude Nigeria y los países vecinos", ha añadido.

Los menores son utilizados por los terroristas como hombres bomba. En ocasiones los niños, algunos de tan solo ocho años, ni siquiera saben que cargan con explosivos, que son activados a distancia. Las últimas derrotas miltares de este grupo yihadista, socio del Estado Islámico, le ha llevado a potenciar el uso de los menores para cometer los atentados, principalmente en lugares muy concurridos, como mercados, restaurantes o mezquitas.

DE NIGERIA A CAMERÚN

Desde enero del 2014, el extremo norte de Camerún, regularmente golpeado por Boko Haram, ha registrado el mayor número de atentados suicidas llevados a cabo por menores (21), seguido por Nigeria (17) y Chad (2). Unicef ha constatado que, en los dos últimos años, casi uno de cada cinco autores de atentados suicidas era menor de edad.
Este fenómeno "ha creado una atmósfera de miedo y sospecha que ha tenido consecuencias devastadoras" para los menores, ha señalado Fontaine, especialmente para las niñas que sobrevivieron al cautiverio y a la violencia sexual de Boko Haram en el noreste de Nigeria.


ESTIGMATIZACIÓN Y DISCRIMINACIÓN

Además, los niños que consiguen escapar o son liberados a menudo son considerados como amenazas potenciales a la seguridad, mientras que los que nacen como consecuencia de la violencia sexual también sufren estigmatización y discriminación en sus propias aldeas, en las comunidades de acogida y en los campamentos para desplazados internos.
"A medida que los ataques suicidas en los que participan niños y niñas se vuelven más frecuentes, algunas comunidades están empezando a ver a los niños como una amenaza a su seguridad", ha lamentado Fontaine.

Publicado por elperiodico.com – Nairobi – Redacción – 12/04/16 -

No hay comentarios:

Publicar un comentario