jueves, 17 de marzo de 2016

Las indígenas de Guatemala hacen historia

Mujeres indígenas guatemaltecas víctimas de abusos sexuales celebran la sentencia histórica que condena a dos militares.- AFP/ Joan Ordóñez -

Dos militares ingresan en prisión tras ser condenados por esclavizar sexualmente a las mujeres durante la guerra

Ahora son mujeres de entre 60 y 75 años. Las coloridas mantas guatemaltecas con las que preservan su identidad cubren debilidades y fortalezas, sufrimiento y esperanza, a partes iguales. Son las 15 mujeres indígenas de Guatemala que han conseguido, en una victoria sin precedentes, que un tribunalcondene a más de un centenar de años de prisión a dos militares por hacer de ellas sus esclavas sexuales durante la guerra civil que en los 80 asoló el país centroamericano.

El coronel retirado Francisco Reyes Girón y elexcomisionado militar Heriberto Valdez Asij han sido condenados a 120 años y 240 años de prisión, respectivamente. Ya están en prisión.Los delitos que se les imputan son esclavitud sexual y asesinato.
Ellas no saben leer ni escribir y no hablan español. Solo q'eqchi. El acompañamiento de estas mujeres ha sido esencial en el largo proceso que han recorrido hasta llegar al juicio y la sentencia condenatoria.
Luz Méndez, integrante de la junta directiva de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNMG), ha caminado con ellas durante años en busca de una justicia que ahora ha llegado. La activista Luz Méndez atiende a EL PERIÓDICO telefónicamente desde Ciudad de Guatemala.

Las víctimas proceden del noreste del país, en la frontera entre Alta Verapaz e Isabal. Sus comunidades se ubican en enclaves remotos de muy difícil acceso. Sin carreteras, por supuesto. Conríos que cruzar todavía sin puentes."Comunidades extremadamente pobres e históricamente despojadas de sus tierras", explica Méndez. En este contexto, fue en los años 80 cuando los terratenientes de la zona permitieron, en plena guerra, que los militares construyeran destacamentos en la zona.

REPRESIÓN DE LA LUCHA CAMPESINA
"Cedieron tierras con el objetivo de reprimir la lucha campesina", razona la activista para continuar: "Lo primero que hicieron los militares fue acabar con los maridos de estas mujeres, líderes, muchos de ellos, de la reivindicación de la propiedad de la tierra".Desparecidos los hombres, quemaron casas y cosechas. Lasmujeres fueron violadas de forma masiva, la mayoría de las veces delante de sus hijos pequeños.

Y se las llevaron a vivir al destacamento militar de Sepur Zarco. "Se organizaban por turnos, como esclavas, para llevar a cabo los servicios domésticos de los soldados, alimentarles y ser sometidas sexualmente", rememora Méndez para añadir: "La comida de los soldados corría de cuenta de las mujeres que, mientras tanto, veían cómo sus hijos prácticamente morían de hambre".

Las mujeres victimizadas se contaban por decenas pero solo 15 tuvieron el valor de acudir a la justicia tras sufrir, después de todo el calvario con los militares, el rechazo y la estigmatización de la propia comunidad.

Las consecuencias físicas y psicológicas del sometimiento sexual prolongado y continuado fueron muy importantes.Desgarros y hemorragias vaginales y abortos. "Y el silencio dentro del silencio", explica la activista Lucía Méndez para referirse a los hijos que nacieron de las violaciones, cuestión a la que las mujeres se resisten a compartir.

Publicado por elperiodico.com – Montse Martinez – Barcelona – 11/03/16 -


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