jueves, 17 de marzo de 2016

La desigualdad en el mundo tiene silueta de mujer

Las mujeres van juntas al pozo para evitar peligros (Chad). Imagen: Pablo Tosco / 
Oxfam Intermón

“Nacer mujer en algunas partes del mundo sigue siendo un infierno en vida”, decía la filósofa Amelia Valcárcel en una conferencia en Madrid hace unos meses. El Día Internacional de la Mujer, que se celebra este martes, sigue recordando que a diario millones de mujeres son discriminadas, o privadas de recibir una educación, que el camino es largo y que queda mucho por andar.

El camino, sin embargo, es más largo en unos países que en otros. Basta con mirarel último informe de Desarrollo Humano elaborado por las Naciones Unidas para ver las diferencias entre los países en vía de desarrollo y los desarrollados. Mientras que en Afganistán o Sierra Leona los años de escolarización esperados para una mujer son 7,2 mientras que en países como Australia o Nueva Zelanda superan los 19 (en España son 17).
Otro indicador del informe es el Índice de desigualdad de género, que tiene en cuenta dimensiones como el empoderamiento económico o la salud sexual y reproductiva. Este indicador sitúa Eslovenia como el país más igualitario, seguido de Suiza y Alemania. El peor país es Yemen y otros en el que el índice de desigualdad es muy alto son Chad, Níger, Afganistán o la República Democrática del Congo, entre otros.

La terrible losa de la violencia sexual
La discriminación de la mujer tiene muchas formas. Una de ellas, y seguramente la más preocupante, es la de la violencia sexual. La violación continúa siendo una arma de guerra en el mundo, donde las mujeres son doblemente víctimas: de la guerra y de la violación. La violación como arma de guerra ha sido documentada en múltiples conflictos, en Bangladesh, Camboya, Liberia, Somalia o Uganda.

Otra vulneración de los derechos de las mujeres pasa por prácticas como la mutilación genital femenina o los matrimonios forzados. Según los últimos datos de Unicef, al menos 200 millones de niñas y mujeres han sido víctimas de una mutilación genital femenina en una treintena de países en todo el mundo, una práctica condenada por violar los derechos humanos que conlleva problemas de salud y que despoja de dignidad a quienes la sufren. Naciones Unidas se ha propuesto terminar con la ablación en el mundo para 2030 pero si la tendencia actual continúa 15 millones de niñas en todo el mundo sufrirán algún tipo de mutilación genital los próximos años

Sobre el matrimonio forzado la India es un ejemplo por la magnitud que ésta práctica alcanza en el país: casi la mitad de las niñas son obligadas a contraer matrimonio antes de los 18. En todo el mundo más de 700 millones de mujeres han sido víctimas de un matrimonio forzado siendo menores, vulnerables de un embarazo temprano o de contraer enfermedades de transmisión sexual, como el VIH. Un riesgo que también sufren quienes han sido violadas.

Para muchos la solución pasa por la educación, pero no es el único frente. Naciones Unidas estableció algunos principios para caminar hacia la igualdad de género y estos pasan por el empoderamiento de la mujer: promover la educación y el desarrollo profesional entre las mujeres, garantizar la salud y la seguridad o promover la equidad a través de iniciativas y advocacy.

Dos iniciativas de mujeres para mujeres
Algunas mujeres han decidido tomar las riendas de este cambio necesario de mentalidad y dar ejemplo. Es el caso de FEPSI, la Federación de Mujeres comprometidas con la promoción Integral de la Salud, una iniciativa de 15 mujeres congoleñas para crear un centro de salud en la República Democrática del Congo para atender a víctimas de violencia sexual. El trabajo de FEPSI, sin embargo, va más allá de la mera atención médica y ofrece una atención integral: desde un equipo jurídico a una sala de escucha, atención psicológica y reinserción social.

Otra iniciativa se originó en Nablús, Palestina. Allí trabaja sobre el terreno la ONG Family Defense Society, que lucha para el empoderamiento de las mujeres y la acción para una vida libre de violencias. Sana Atabeh, de la ONG, me explicaba en una entrevista el trabajo de sensibilización y concienciación. “¿Cómo lo hacemos para cambiar esto? Nos dirigimos a grupos de mujeres, con actividades, con educación y formación sobre temas como la ley, el género, la familia, la violencia. La violencia no es solo física, es no respetarme. Entender esto también cuesta. Hay muchos tipos de violencia”.


Publicado por GSnotaftershave – Blanca Bay – 08/03/16 -

No hay comentarios:

Publicar un comentario