domingo, 8 de noviembre de 2015

Talibanes lapidaron a una joven afgana por tener relaciones con el novio

El video de la ejecución circuló por las redes y generó indignación en el país y el mundo.

Una joven de 19 años fue lapidada en los últimos días en el oeste de Afganistán, en una zona controlada por los talibanes, por haber tenido relaciones prematrimoniales con su novio, según confirmaron ayer las autoridades.
En las redes sociales y los medios locales circuló un video en el que se ve la lapidación, que desató una ola de indignación por la barbarie y crueldad de la medida.
Aunque no se dio a conocer la fecha exacta en que tuvo lugar, se informó que habría ocurrido hace una semana.
Un consejo tribal de la región, en la provincia de Ghor, declaró a la joven culpable. El hombre fue azotado y la mujer asesinada.
En el video, de casi 30 segundos, se observa a una decena de hombres con turbante, supuestos talibanes, que sin inmutarse lanzan piedras contra la mujer, quien se encuentra con el cuerpo dentro de un hoyo en el suelo, en una zona aislada.
Acusan al gobierno
"Es increíble que el gobierno afgano permita un hecho de este tipo", cuestionó Mayram Muhammadi, activista por los derechos de la mujer.
El jefe policial de Ghor, Mustafa Mohseni, dijo que las autoridades investigarán el caso cuando el gobierno recupere el control de la región. La gobernadora de Ghor, Sima Joyenda, ha confirmado la lapidación y ha achacado el suceso "a los talibanes, los líderes religiosos locales y los señores de la guerra irresponsables". Joyenda, una de las dos gobernadoras provinciales del país, ha subrayado que los familiares de Rojshana "la casaron con alguien contra su voluntad" y que "se fugó con un hombre de su edad".
Publicado por rionegro.com.ar - (DPA/Redacción)- 04/11/15 -



Sexismo espacial: ¿puede una mujer “sobrevivir ocho días sin maquillaje”?

Seis cosmonautas rusas han superado una muy dura prueba: ocho días encerradas en un espacio reducido que simulaba un viaje a la luna.
Aunque la gran prueba fue aguantar con buen humor el sexismo de la rueda de prensa previa al experimento.
Un periodista llegó a preguntar a estas mujeres, cuyas especialidades van de la medicina a la biofísica y la psicología si podrían “sobrevivir ocho días sin hombres y sin maquillaje”.
El Instituto de Problemas Médico-Biológicos (IPMB) de Rusia pretendía llenar así algunas lagunas sobre el comportamiento del cuerpo y la mente femeninas en lugares aislados y reducidos. Conocer psicología en estas condiciones es fundamental para enviar personas al espacio.

El experimento se desarrollón sin grandes problemas, explicaba una de las participantes, Daria Komissarova: “No tuvimos ningún conflicto. Me gustaría decir a aquellos que escribían sobre nosotras en las redes sociales, que eran escépticos ante el experimento y esperaban que nos peleáramos… me gusta decepcionarles. No hemos tenido nada de eso”. “Hemos vivido en aislamiento, en un mundo separado.

Perdimos la noción de que estábamos en Moscú. Sentíamos que estábamos, si no en el espacio, sí en otro lugar”, aseguraba otra, Polina Kuznetsova.

Rusia enviará en 2029 una nave tripulada a la Luna, por lo que este experimento podría aportar algo de luz de cara a este nuevo viaje e, incluso, alguna de sus integrantes podría formar parte de este futuro equipo de cosmonautas.
Publicado por EURONEWS – Oscar Valero – The Independient/El Confidencial – 06/11/15 -


Otra niña de once años da a luz tras violación en Paraguay

Otra niña paraguaya de 11 años de edad dio a luz ayer jueves a una bebé y se informó que quedó embarazada por el abuso de un sujeto aún no identificado.

En agosto pasado, una niña de 11 años dio también a luz a una bebé por violación de su padrastro, según determinaron las investigaciones.

En el nuevo caso, la médica Amada Rodríguez del hospital público San Pablo, de Asunción, dijo a los periodistas que al igual que lo ocurrido en agosto, el parto fue por cesárea.

La identidad de la niña como la de sus familiares no se difundieron de acuerdo con una ley de protección a menores de edad, y Rodríguez explicó que muchos detalles no podía brindar porque el caso está en la jurisdicción de la fiscalía.

Las organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional y otras solicitaron en mayo último al Estado una legislación sobre el aborto terapéutico en casos de violación.

En Paraguay el aborto está prohibido y quien lo realice, junto con los cómplices, se exponen a una pena carcelaria de hasta ocho años.

No obstante, la interrupción artificial de la gestación está permitida por la ley cuando la vida de la madre corre peligro, pero debe existir una autorización médica.

Publicado por El Diario de Coahuila – Asunción (Paraguay)- AP – 06/11/15 -


Mujeres negras lesbianas y violencia machista: historias no contadas

En contadas ocasiones hablamos de las consecuencias dolorosas que nos impone el machismo y cómo se convierte en una forma de violencia para las mujeres, en particular para las lesbianas, y también para los hombres y diferentes masculinidades.
Es sabido que la autovaloración depende de nuestras experiencias con las personas que nos rodean, de los mensajes que vamos recibiendo en la comunicación respecto a nuestro valor como persona primero, en el seno de la familia, luego en la escuela, en los medios de comunicación y la sociedad en general.
Precisamente, uno de los ámbitos donde más se manifiesta la violencia machista es el psicológico, más en el caso de las lesbianas, en quienes funciona en dos planos: hacia dentro, por los conflictos de la autoaceptación y, desde fuera, por los patrones que asigna la heterosexualidad normativa.
Como suele plantear la feminista Monique Witting, no se le perdona a las lesbianas romper con la idea de que las mujeres son concebidas como “un grupo natural”, “como un objeto”, pues esta ruptura con el patriarcado desmonta, de alguna manera, la historia de fuerza y poder de la virilidad.

Sin embargo, el mito cultural de la familia como institución nuclear y heterosexual ha forzado a muchas lesbianas a enfrentar realidades muy costosas para su psiquis. Un ejemplo fue la experiencia vivida por Herminia, quien fue obligada a casarse desde muy joven, al recibir la queja de su maestra por el amor a una amiguita. Bajo presión familiar, Herminia se casó y tuvo hijos que sufrieron acoso en sus escuelas y vivieron el rechazo e incomprensión de las maestras, cuando la madre negra decidió vivir, finalmente, su orientación sexual lésbica. Herminia fue acusada constantemente por su familia, la comunidad y la escuela de sus hijos.
Salirse de la norma heterosexual conlleva estar en una situación diabólica. Ser negra, además, implica doble estigma y doble violencia: la racial y la sexual, que la ubican en dos definiciones de inferioridad. Evidencia de que, en la práctica, todas las mujeres no sufren las mismas realidades.

En la conciencia popular, ser negra es sinónimo de suciedad, fealdad, amoralidad, de entes no pensantes. Es por esto que la realidad es más dura para una lesbiana no blanca. La mayoría de esta población procede de zonas empobrecidas y barrios “marginales”, justificación de los estereotipos que nos muestran como diferentes, semi analfabetas, con bajos salarios, disponibles para cualquier trabajo, sumisas, obedientes, buenas en la cama y, por tanto, objeto sexual y potencial prostituta.
Entonces, ser lesbiana y negra suma un conjunto de sensaciones y experiencias de violencia. Es como sentir un látigo de tres puntas: compartimos con las mujeres heterosexuales la violencia que el sistema machista ejerce sobre nosotras, pero se suma la carga extra que recibimos como lesbianas, por no querer seguir las normas heterosexistas (poniendo algunas en situación de simulación constante para ser aceptadas) y, para completar, tenemos el color de piel de la subvaloración histórica que, nos pone en una posición social desventajosa.

Las mujeres negras lesbianas están en la peor situación, no solo por las implicaciones de muchas vivir en la pobreza, sino también porque viven con una mayor incomprensión, perseguidas por las críticas, las amenazas, injurias, calumnias, que a veces las hacen sentir inseguras, inferiores, angustiadas, con baja autoestima y con sentimiento de culpa. Experimentan también la incomprensión y poca solidaridad por parte de otras congéneres y además el escarnio de mujeres negras con quienes comparten la pobreza.
Si se analizan las múltiples y simultáneas opresiones que se viven, no hay duda de que nos encontramos en el paradigma de la interseccionalidad que lleva a diferentes gradaciones de violencia y a un enfoque que va más allá del género. Realidad que subraya el carácter social e interrelacional de las categorías género, raza, clase y orientación sexual.
Estas estructuras de opresión o látigo de tres puntas --como son la heterosexualidad obligatoria, el racismo y la discriminación por clase-- ejercen un impacto poderoso sobre las minorías con múltiples identidades subordinadas, inciden negativamente en su autoconcepto y contribuyen a desempoderarlas más.

Ahora bien, esta violencia simultánea no implica una conformidad en el grupo que lo vive en la Cuba actual. Muchos recursos se han ido encontrando para hacerle frente, por ejemplo, desencadenando toda una red de apoyo, que si bien no se muestra como una única solución, al menos posibilita la visibilización de la problemática desde diferentes ángulos.
Hacer frente a estas dificultades y al machismo
Para poder entender todo el proceso por el que pasa el reconocimiento y enfrentamiento de una identidad lésbica desde la afrodescendencia, hay que analizar todas las luchas que durante tantos años vienen enfrentando las mujeres para ser reconocidas como ciudadanas de derecho.
Es evidente que la lucha de las mujeres lesbianas negras no solo puede enfocarse desde la desigualdad generada por la hegemonía histórica del hombre sobre la mujer, como lo señala la afrofeminista Sueli Carneiro. También hay que incluir la opresión del racismo.

Desde 2003, ya existía en Santiago de Cuba un espacio informal de mujeres lesbianas que enfrentaban el machismo y la violencia desde diferentes puntos de vista. Ellas decidieron, llenas de coraje y valentía, convocadas por Izel Calzadilla, lo que resume el lema “…vivir con el cuerpo y el alma, rompiendo el silencio, defendiendo el amor”. Fue esta la primera experiencia en Cuba de un grupo de mujeres lesbianas que decidieron reunirse para hacer un espacio de apoyo ante las realidades discriminatorias y de violencia que vivían.
Entre los móviles que unió a estas mujeres estuvieron las experiencias de rechazo vivido en el ámbito laboral y limitaciones en el desarrollo profesional. En varios espacios, integrantes del grupo—llamado con posterioridad Las Isabelas— han referido que se limitó su posibilidad de tener cargos de dirección cuando se conocía su orientación sexual. Ante la discriminación laboral, muchas no conocían cómo denunciar estos hechos. Otras no eran conscientes de la violencia que vivían o callaban por temor a las consecuencias, pues hubieran tenido que poner en evidencia su identidad sexual.

Estas realidades hicieron que el grupo se acercara al Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) para buscar asesoría y al área de Psicología de la Universidad de Oriente para hacer alianzas con especialistas interesadas en el tema. Hoy cuentan con el apoyo de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de la provincia para realizar sus talleres y actividades y también con la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia de su localidad. Todas se han formado como activistas por los derechos sexuales.
No podemos referir un trabajo directo con las lesbianas negras como tema especial en ese grupo, pero si la referencia de realidades de sus integrantes que han vivido la expulsión de sus casas por incomprensión familiar, quienes al menos pudieron contar con el apoyo emocional que este grupo sigue posibilitando para su crecimiento emocional.
Hoy existen en casi todas las provincias del país espacios de mujeres lesbianas y bisexuales para enfrentar y visibilizar realidades de discriminación por orientación sexual y violencia machista. Ellas trabajan en red con el área comunitaria y social del Cenesex.
Han surgido otros espacios alternativos y hasta boletines para trabajar y concientizar sobre estas problemáticas que la violencia machista promueve y fortalece. 
Entre ellos se encuentra el Proyecto Arcoiris, coordinado por una feminista, marxista y bloguera que trabaja con un colectivo LGBT de Cuba, anticapitalista e independentista, que también enfoca el afrofeminismo.
Recientemente salió también a la luz el Boletín “TUTUTUTU”, visibilizando un nuevo espacio de encuentro con enfoque afrofeminista y que tributa al enfrentamiento de las tres puntas de ese látigo que azota con violencia.

Dónde estamos y propuestas

La etapa que ahora se vive, después de más de 10 años de sensibilización y concientización desde el Cenesex y otras instituciones cubanas, muestra algunos avances. Pero aún no hay un debate sobre las realidades de lesbianas afro de manera específica, aunque estas no dejan de estar incluidas en el empoderamiento que esas redes y acciones propician para la comunidad LGBT.
Aún las situaciones de vivienda siguen siendo una constante entre las dificultades enfrentadas por las mujeres lesbianas, sin diferencias del color de piel, al igual que el sufrimiento ante la lesbomaternofobia. Las familias de mujeres lesbianas sufren el conflicto de sentir que, por un lado, pueden ser un apoyo al tener la posibilidad de aumentar el crecimiento demográfico de la natalidad, pero al no verse incluidas en proyectos de reproducción asistida se sienten devaluadas. .

Sigue siendo una necesidad trabajar la subjetividad cotidiana, ya que a veces esta violencia machista se evidencia en las relaciones de parejas lésbicas. Pero ser lesbiana es, igualmente, un acto de liberación de lo asignado a nivel mental, que trae reajustes de la conciencia entre lo que está permitido históricamente y lo que no, lo cual las atrapa entre una exigencia social y el yo.
Al respecto, la afrofeminista Ochy Curiel refiere que se sufre en la toma de conciencia de la propia imagen, que no permite ubicarnos en alguna de las identidades, en contraposición con lo que la sociedad define como femenino o masculino. Enfrentándose incluso a lo que habitualmente creen muchas personas que es ser lesbiana, a veces se piensa que es solo mantener una relación erótico-afectiva con mujeres, cuando asumirse es más que eso, es una posición política frente a la heterosexualidad obligatoria, es negarse a depender de los hombres sexual, emocional, económica y simbólicamente.

Este enfoque conlleva un trabajo de análisis y concientización entre las propias lesbianas, para lo cual se hace necesario incorporar enfoques feministas actualizados a la capacitación.
Tiene apenas dos años la creación del Capítulo Cubano de la Red de Mujeres Cubanas Afrodescendientes de América Latina y el Caribe que, en su activismo social, incluye el tema de las mujeres lesbianas afrodescendientes. Realmente, el trabajo está en sus primeros pasos, pero con este punto en su agenda, se trabaja ya en algunos barrios y/o zonas vulnerables a nivel de talleres para la promoción y desarrollo de la autoestima y el empoderamiento de las mujeres lesbianas.
Considero que vamos por buen camino, aunque con mucha cautela, y creo sería bueno enfrentar esa triple violencia incorporando a los debates las experiencias de académicas y expertas en las evoluciones del feminismo actual. Hace falta incluir los enfoques del afrolesbianismo; mostrar las experiencias y realidades de mujeres en prisión, donde un porcentaje significativo son afrodescendientes y lesbianas; analizar esas nuevas realidades que buscan soluciones económicas mediante transacciones sexuales y la prostitución, que también constituyen formas de violencia machista

Publicado por SEMlac- Cuba - Norma Rita Guillard Limonta, Sección de Identidades y Diversidad Sociedad Cubana de Psicología – 02/11/15 -



Mujeres en huelga de reproducción


Las mujeres tienen menos de dos hijos en promedio en 83 países, casi la mitad de la población mundial. Y en algunos otros como Alemania, Italia, Japón, Polonia, Singapur, Corea del Sur y España, la fecundidad se acerca a un hijo por mujer, lo que está por debajo del nivel de reemplazo.

En gran parte, debido a las decisiones de las mujeres en materia de reproducción, las proyecciones indican que las poblaciones de 48 países serán más reducidas y tendrán estructuras etarias con más personas mayores para mediados de este siglo.
En un futuro más lejano, las perspectivas en esas naciones se agravarán con poblaciones más reducidas y de mayor edad para fin de este siglo.
Por ejemplo, si la fertilidad en Japón se mantiene en 1,4 nacimientos por mujer, de sus actuales 127 millones de habitantes quedarán 64 millones para 2100, 40 por ciento de los cuales tendrán más de 65 años.
Las mismas perspectivas demográficas se repiten en muchos otros países cuando no cambian las bajas tasas de fecundidad, como Alemania, Italia, Rusia y Corea del Sur.
Según las tendencias demográficas observadas en las últimas cinco décadas, cuando la tasa de natalidad cae por debajo del nivel de reemplazo, en especial cuando es de 1,6 nacimientos por mujer, tienden a permanecer igual.
Y aun si la tasa de natalidad aumentara de alguna forma, el número de mujeres en edad de procrear disminuirá en muchos países con bajas tasas de natalidad, lo que derivará en un menor número de nacimientos.
Si bien hay pocas investigaciones empíricas que lo sustenten, los países tienden a mirar el descenso de la natalidad y el envejecimiento de la población con grave preocupación.
Se cree que esa tendencia demográfica tendrá graves consecuencias sobre los intereses nacionales al perjudicar el crecimiento económico, la defensa, la integridad cultural, las pensiones y la salud, en especial en lo que respecta a la atención de los adultos mayores.
Algunos gobiernos, como los de Alemania, Italia, Japón, Rusia, Singapur y Corea del Sur, concluyeron que son necesarios los esfuerzos de intervención para elevar la tasa de natalidad, y así frenar la disminución y el envejecimiento de la población.
En los últimos tiempos, ese doble problema demográfico hizo que China anunciara el fin de la política de hijo único para permitir dos hijos por pareja.
Sin embargo, a pesar de las políticas estatales, de varias iniciativas pronatalidad y de considerables gastos económicos, como el día nacional de la concepción, la noche familiar, los “cruceros del amor”, los servicios de emparejamiento, los incentivos para la maternidad y los llamados al patriotismo y al deber cívico, los esfuerzos para elevar la fertilidad cerca del nivel de reemplazo, por lo general, no lograron convencer a las mujeres de tener más hijos.
En muchos países con baja natalidad, la fecundidad permaneció por debajo del nivel de reemplazo.
Hay muchos factores o razones de por qué la fecundidad cayó por debajo del nivel de reemplazo y se mantiene baja. El matrimonio como institución social valorada decayó a medida que el divorcio y la separación se hicieron más comunes y aceptables. Además, ya no se le atribuyen solo fines reproductivos.
Las oportunidades en materia de educación, empleo, movilidad e independencia económica, sumado a la anticoncepción, permiten a la mujer demorar o directamente renunciar a la maternidad.
En muchos países desarrollados, en especial en Europa, 10 por ciento de las mujeres que rondan los 40 años no tienen hijos, e incluso en algunos como Alemania, Italia y Holanda, la proporción se acerca a 20 por ciento.
En vez del matrimonio, muchas mujeres y hombres prefieren la cohabitación, evitando trámites legales, responsabilidades sociales y compromisos de largo plazo. Aun si luego deciden casarse, muchos están satisfechos de seguir con su compañero o compañera solo como pareja.
Cada vez más hombres y mujeres jóvenes buscan la realización personal y el desarrollo de sus carreras en vez de concentrarse en la familia y los hijos. Y tras muchos años en esa situación, muchas personas se acostumbran a un estilo de vida urbana, de elevado estatus económico y social y con libertades ilimitadas.
Las mujeres también dicen que no tienen hijos porque no encuentran un compañero apropiado y dispuesto a compartir por igual la paternidad y las tareas del hogar. Por ejemplo, cuando le preguntaron a una joven japonesa si desearía tener un hijo, respondió: “No, porque para tener un bebé tendría que casarme con un bebé”.
Además, muchas parejas jóvenes concluyen que no pueden vivir con los ingresos de una sola persona y que los dos están obligados a trabajar. Los costos adicionales que suponen los hijos, además de la necesidad de ahorrar para una larga jubilación, elevan las necesidades económicas de los hogares y suponen un poderoso freno a la procreación.
Otro factor de peso que incide en la baja fecundidad en muchos países es la falta de apoyo suficiente y de servicios sociales para quienes tienen hijos, en especial para las familias monoparentales. Este asunto se volvió particularmente importante dado que la mayoría de las mujeres no solo se dedican a la maternidad, sino que son trabajadoras.
Las exigencias laborales, del desarrollo de las carreras y de la paternidad, sumadas a los costos de la crianza de los hijos, constituyen los “obstáculos para el segundo hijo”.
Frente a esas circunstancias acuciantes, en especial dado que el peso de la crianza de los hijos todavía recae enormemente sobre las mujeres, muchas de ellas son renuentes a tener un segundo hijo. Y cuando algunas de ellas deciden atravesar ese obstáculo, comparativamente menos están dispuestas a considerar la posibilidad de tener tres o más.
Algunas mujeres, y también hombres, limitaron su fecundidad preocupados por la superpoblación mundial y sus consecuencias perjudiciales para el ambiente. Están convencidos de que el mundo sería un lugar mucho mejor y más sostenible para vivir con menores tasas de natalidad, lo que derivaría en una futura población mundial mucho menor.
Los programas y políticas estatales para incentivar a las mujeres a tener más hijos, con el fin de frenar la disminución y el envejecimiento de la población, también se chocaron contra objeciones y resistencias sobre la interferencia y la intromisión innecesarias del Estado en la vida de las mujeres.
En Alemania, por ejemplo, la introducción de una asignación para las mujeres dedicadas a la crianza de sus hijos fue duramente criticada por desalentar a la población femenina a desarrollar una carrera profesional, lo que sí se promueve y se espera de los hombres y los padres.
¿Lograrán los gobiernos convencer a las mujeres de suspender su huelga reproductiva y tener un mayor número de hijos, elevando así la tasa de natalidad cerca del nivel de reemplazo? Parece muy dudoso.
Según su comportamiento actual y su discurso, las mujeres en países con baja natalidad probablemente no aumenten el número de hijos por el bien del país, por los limitados incentivos económicos o por otros programas estatales pronatalidad. La mayoría de las jóvenes decidieron no regresar a los papeles tradicionales y limitados signados por la reproducción, que desempeñaron sus madres y abuelas.
En consecuencia, en el futuro cercano, la fertilidad en los países de baja natalidad permanecerá por debajo del nivel de reemplazo.
Publicado por IPS  - Nueva York -  05/11/15 –
Este es un artículo de opinión de Joseph Chamie, consultor independiente en demografía y exdirector de la División de Población de las Naciones Unidas.
Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad del autor y no representan necesariamente las de IPS – Inter Press Service, ni pueden atribuírsele.


Mujeres en alerta ante síndrome de shock tóxico ligado a tampones

 El tejido vaginal puede absorber sustancias tóxicas por medio de tampones: Women’s Voices.
Casos de síndrome de shock tóxico relacionados con tampones han levantado la voz de grupos de mujeres que exigen a las empresas transparentar materiales
sde hace unos meses, usuarios y usuarias de Internet han expuesto mensajes a favor de la copa menstrual con el objetivo de romper con los tabúes hacía la sexualidad femenina, especialmente de la menstruación. Entre sus razones, aseguran que las empresas de toallas sanitarias y de tampones manejan un discurso que usa prejuicios relacionados con la vagina, la vergüenza y la suciedad.
A esto se suma la exigencia de que las firmas revelen las sustancias con las que están hechos sus productos, pues -refieren- podrían tratarse de componentes tóxicos. Por eso exponen el caso deLauren Wasser, la modelo que en 2012 perdió una pierna a causa del síndrome del shock, provocado supuestamente con un tóxico asociado al uso de tampones (SST).
“Si hubiera sabido que el shock tóxico era real, si hubiera visto a alguien que hubiera perdido algún miembro o hablado de eso públicamente, nunca hubiera usado tampones”, declaró Wasser a la revista People.
Y también está presente el caso de Jemma-Louise Roberts, una adolescente británica de 13 años, que falleció por un shock tóxico, igualmente relacionado con SST.

Copa menstrual

La copa menstrual está formada por silicona y tiene forma de recipiente, de tal manera que colecciona el flujo menstrual sin absorber, cosa que hace que no se altere ni el PH, ni la flora de la vagina, evitando candidiasis vaginal, sequedad vaginal, alergias y lo más importante, el SST”, refiere un comentario en Facebook.
El grupo feminista Women’s Voice explicó el porqué son riesgosos los tampones: “El tejido vaginal se alinea con las membranas mucosas permeables, que protegen el cuerpo contra las bacterias, pero que también puede absorber fácilmente o irritarse por otros productos químicos. Los tejidos vaginales se llenan de vasos sanguíneos y por lo tanto, si existe un producto tóxico en un tampón, tiene una ruta directa al torrente sanguíneo”.
En ese ambiente internacional, diversos grupos de mujeres han exigido a los fabricantes de tampones y toallas sanitarias que revelen los ingredientes que contienen sus productos; Procter & Gamble y Kimberly Clark han sido los más señalados.
Luego de la presión ejercida en redes sociales, en Estados Unidos la empresa Tampax informó a sus consumidoras que sus tampones están hechos de rayón, poliester, algodón, polipropilenos yalgunas fragancias “que se pueden encontrar en otros productos para mujeres”.
Sin embargo, Women’s Voices respondió que las “fragancias” -cuyo contenido específico no está claramente descrito- pueden estar hechas de químicos como cloroformo, sustancia que podría estar además en toallas sanitarias.
Por otra parte, otras empresas han declarado que sus productos cumplen con las leyes establecidas y no provocan síndrome de shock tóxico.

Los síntomas

De acuerdo con la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud de México, existen bacterias que producen una toxina que provoca síntomas como: fiebre de 39° centígrados, escalofríos, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, dolor de cabeza, dolor muscular o articular.

Existen dos tipos de síndrome de shock tóxico: tipo menstrual, el cual se asocia con la menstruación y el uso inadecuado de tampones; los casos por este tipo de síndrome han disminuido desde la década de 1980 debido a que dejaron de comercializarse los tampones súper absorbentes. Y también está el tipo no menstrual, que de acuerdo con la Subsecretaría, puede presentarse en hombres, mujeres y niños, y se asocia generalmente a una herida.

“Los factores de riesgo para la aparición de este síndrome son: uso de tampones, infección local de la piel o tejidos profundos, dispositivos anticonceptivos colocados en la vagina, parto reciente, presentar diabetes, VIH, enfermedad pulmonar crónica o enfermedad cardiaca”, refiere la dependencia.

La dependencia agrega que “el tratamiento para esta enfermedad consiste en extraer el material extraño que contribuye a este síndrome (tampones, esponjas o tapones nasales), o bien, drenar el sitio de la infección si es una herida quirúrgica. Además de lo anterior se puede requerir la administración de antibióticos y otros medicamentos. Esta afección puede complicarse y provocar insuficiencia renal, cardiaca o hepática, shock o muerte”.

Publicado por La Opinión -  Sergio Rincón – 07/11/15 -





Muere una joven paquistaní que fue quemada viva por el hombre con quien se negó a casarse

Sonia Bibi, de 20 años, falleció después de que se infectaran sus quemaduras  Los familiares de Sonia Bibi, la joven quemada viva con petróleo por un pretendiente, trasladan su cadáver.
Una joven paquistaní murió este martes a causa de las graves quemaduras que sufrió después de que el hombre al que rechazó como marida la quemara viva con petróleo.
Durante su hospitalización, Sonia Bibi, de 20 años, explicó a la policía que su pretendiente, identificado como Latif Ahmed, la roció con petróleo y le prendió fuego después de que ella se negara a su petición de matrimonio.
Aunque en un principio los médicos señalaron que estaba fuera de peligro, la joven acabó falleciendo después de que, por una mala atención médica, se infectaran sus quemaduras, que cubrían entre el 40 y el 50% de su cuerpo.
La agresión se produjo en un pueblo aislado de la región de Multan, en el Punjab. La policía detuvo al agresor.
Cada año, cientos de mujeres son asesinadas por pretendientes o por familiares en lo que se conoce como crímenes de honor. Desde el 2008, cerca de 3.000 mujeres han sido víctimas de ataques de ese tipo.

Publicado por elperiodico.com – Fance Press/Multan -  04/11/15 -

Los sueños de conducir de las afganas se enfrentan al machismo

Desde que Rokhsar Azami recorre las calles de Kabul al volante de su Toyota, se enfrenta a la condescendencia o, en el peor de los casos, a la locura de sus compatriotas masculinos, dispuestos a chocar con ella para entablar conversación.

Pero en Afganistán, donde las mujeres al volante son pocas, esta periodista de 23 años no piensa echar el freno.
Rokhsar comenzó a conducir para evitar el acoso que padecía en la calle cuando esperaba cada mañana que un taxi quisiera llevarla a su trabajo. Sin embargo, conducir su propio vehículo no la protege de las miradas furibundas de algunos hombres que prefieren confinar a las mujeres en casa. "Como muchos hombres nunca han visto a una mujer conducir, me acosan", explica Rokhsar.
"A veces, quieren entablar una conversación. Uno de los modos que han encontrado es provocar un accidente", explica esta mujer, al recordar el día en que se dio cuenta de que un coche de gran cilindrada con cuatro o cinco desconocidos a bordo la seguía. Los hombres llegaron a bloquearla en una calle medio desierta del centro de Kabul, pero cuando empezaron a bajar del vehículo, Rokhsar dio marcha atrás y pisó el acelerador a fondo, logrando huir. "Una experiencia horrible", asegura.

Desde que Rokhsar Azami recorre las calles de Kabul al volante de su Toyota, se enfrenta a la condescendencia o, en el peor de los casos, a la locura de sus compatriotas masculinos, dispuestos a chocar con ella para entablar conversación.
Pero en Afganistán, donde las mujeres al volante son pocas, esta periodista de 23 años no piensa echar el freno.
Rokhsar comenzó a conducir para evitar el acoso que padecía en la calle cuando esperaba cada mañana que un taxi quisiera llevarla a su trabajo. Sin embargo, conducir su propio vehículo no la protege de las miradas furibundas de algunos hombres que prefieren confinar a las mujeres en casa. "Como muchos hombres nunca han visto a una mujer conducir, me acosan", explica Rokhsar.
"A veces, quieren entablar una conversación. Uno de los modos que han encontrado es provocar un accidente", explica esta mujer, al recordar el día en que se dio cuenta de que un coche de gran cilindrada con cuatro o cinco desconocidos a bordo la seguía. Los hombres llegaron a bloquearla en una calle medio desierta del centro de Kabul, pero cuando empezaron a bajar del vehículo, Rokhsar dio marcha atrás y pisó el acelerador a fondo, logrando huir. "Una experiencia horrible", asegura.

Los ultraconservadores en Afganistán consideran que el hecho de conducir fomenta la independencia de las mujeres y esto implica riesgos. Sin la tutela de un hombre, pueden mantener relaciones extramatrimoniales, estiman. "Si las mujeres conducen, sobre todo las más jóvenes, el libertinaje aumenta y esto puede incluso conducir a la prostitución en las sociedades islámicas", asegura Babrak. "Las conductoras incitan a nuestras hermanas musulmanas al libertinaje. Esto es intolerable", según él.
- Un "ejemplo" para otras mujeres -
Una opinión relativamente extendida en Afganistán, pero que cada vez más mujeres buscan combatir a los mandos de un vehículo.
Según la dirección de tráfico de Kabul, casi mil mujeres se inscriben cada año en una autoescuela en la capital, una ciudad de unos cinco millones de habitantes. Justo después de la caída de los talibanes, esta cifra era de unas 50, según el general Asadullah, jefe de la policía de tráfico. "Las mujeres tienen derecho a aprender a conducir, el derecho de conducir y nosotros las animamos a ello", destaca.

Sohaila Sama, de 25 años, dice alegrarse con la idea de conducir su propio vehículo a través de las verdes llanuras del norte de Afganistán. "Me siento mucho mejor y he ganado mucha confianza en mí misma desde que he aprendido a conducir", confiesa.
Los avances son palpables, pero el camino es aún muy largo, si se tiene en cuenta el resurgimiento de la insurrección de los talibanes en todo el país, que hace temer un retroceso en materia de derechos.
Las mujeres que huyeron de Kunduz cuando los rebeldes islamistas entraron en esta ciudad del norte a finales de septiembre cuentan que estos mataron, especialmente, a las activistas por los derechos de las mujeres.
Con el cabello al viento y la radio a todo volumen en su Toyota, Rokhsar Azami no pierde la esperanza. "Estoy orgullosa", dice la periodista, "porque desde que conduzco, sirvo de ejemplo a otras mujeres".


Publicado por Boletín Globedia – Redacción Sociedad -08/11/15 -

Argentina. Las mujeres viven más que los hombres pero llegan a la vejez en peores condiciones, afirmó una especialista

La titular de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores, Mónica Roqué, aseguró que si bien entre los argentinos hay más mujeres que hombres y esta “feminización” se va haciendo más notable a partir de los 60 años, ellas “llegan en peores condiciones a la vejez” por tratarse de “un subgrupo vulnerado a lo largo de la vida, lo que se potencia” ya como adultas mayores.
“La Argentina es un país envejecido con una franca feminización de la vejez: las mujeres vivimos más tiempo que los varones, pero con más enfermedades crónicas y discapacidades”, afirmó al disertar en el Primer Seminario Internacional sobre Género y Diversidad Sexual en la Vejez que se realizó esta semana en el Palacio San Martín.
“Además, las mujeres llegan en peores condiciones porque hemos sido un subgrupo vulnerado a lo largo de toda la vida y esto se potencia en la vejez”, agregó durante la conferencia “Situación de las mujeres mayores en Argentina” que formó parte de la jornada organizada por la Dinapam y la Facultad de Psicología de la Universidad de Mar del Plata.
Esa situación de desventaja se evidencia a través de una multiplicidad de factores, como la pobreza, el padecimiento de enfermedades crónicas, la convivencia con alguna discapacidad, el hacinamiento, la soledad, la depresión, entre otras.
Argentina “es un país que envejece” porque 1 de cada 9 personas tiene más de 60 años y se espera que esta proporción se acreciente considerablemente hacia el 2025, cuando serán 1 de cada 5.
Pero, por otro lado, hay una marcada diferencia de género entre quienes llegan a viejos que es fácilmente comprobable por el “índice de masculinidad”, un indicador poblacional que expresa la cantidad de hombres por cada 100 mujeres en un determinado territorio.
Así, en 2010 había 103 bebés varones menores de 1 año por cada 100 bebas, pero a partir de los 20 años las proporciones de hombre y mujeres se igualan y, a partir de allí, la predominancia de ellas es cada vez mayor: a los 65 años el índice de masculinidad es de 85, a los 75 años de 70, a los 84 años de 50, a los 90 años de 37 y a los 99 años de sólo 21.
Las razones por la que las mujeres sobreviven a los hombres de su generación, son fundamentalmente culturales, explicó Roqué: “Vivimos más porque en principio estamos más acostumbradas a ir el médico por el ciclo reproductivo, y así podemos prevenir patologías o tratar otras que se nos vuelven crónicas o nos producen alguna discapacidad, pero no nos matan”.
“En cambio, para los varones hay un mandato de que, como son el sexo fuerte, nunca se tienen que enfermar, no tienen que llorar, no tienen que sentir, sino sólo trabajar y proveer: la consecuencia es que viven menos, pero con menor discapacidad”, dijo.
La vulnerabilidad de las mujeres adultas mayores se vincula al nivel de ingresos: "Muchas veces ocurre que el único trabajo que tienen es el de ama de casa, una actividad que no genera remuneración y que permite que sean mantenidas económicamente por el marido y cuando él se muere, quedan empobrecidas”.
Y las que sí trabajan, “a partir de los 35 ó 40 años se topan con el techo de cristal”, tal como se denomina a esa barrera laboral invisible que en determinado punto les impide seguir avanzando en su carrera laboral.
Por otro lado, la Primera Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores (ENCaViAM), realizada por el Indec en 2012, demostró que la probabilidad de que una mujer de más de 60 años viva hacinada -es decir, compartiendo habitación con al menos otras dos personas- es 5 veces más elevada que para los hombres.
“Esto tiene que ver con la situación de desprotección económica que tenemos las mujeres o con la tendencia a tener patologías crónicas o discapacidades que requieren los cuidados del grupo familiar”, dijo Roqué.
Como consecuencia de la mayor expectativa de vida de las mujeres, sólo un 40% de las mayores de 60 se encuentran casadas -contra el 73% de los hombres- porque el 38,6% son viudas.
Además, el 71% de quienes viven en geriátricos y residencias de larga estadía son mujeres.
En cuanto a la salud mental, durante 2012 fueron diagnosticadas de depresión el doble de mujeres mayores que de hombres y ellas reconocieron usar más sedantes, ansiolíticos y pastillas para dormir que ellos.
Roqué enumeró las múltiples políticas públicas que están consiguiendo revertir esta situación de vulnerabilidad, tales como la jubilación de las amas de casa, la pensión para el sobreviviente en una pareja en unión de hecho y las moratorias previsionales que permiten que “hoy esté jubilado el 97% de las personas en edad de hacerlo”.
También mencionó el “Programa Nacional de Cuidadores Domiciliarios” que ya formó a 43 mil cuidadores, permitiendo que PAMI y otras obras sociales lo hayan incorporado como una prestación.
Publicado por Red Latinoamericana de Gerontología -  Telám – 03/10/15 -



Emprendimientos femeninos nacen de la tenacidad

¿Tiene sentido diferenciar el emprendimiento femenino de aquel que nace impulsado por hombres? ¿Ser mujer imprime un sello particular a un negocio? ¿Enfrentan ellas las mismas dificultades que sus congéneres a la hora de decidirse a trabajar por cuenta propia?
Interrogantes como esas condujeron el debate sobre emprendimientos culturales femeninos del último “Jueves de la Embajada”, un espacio de encuentro cultural promovido por la sede diplomática de España en Cuba desde hace dos años y cuya última edición se enmarcó en el III festival “Ellas crean”, que organiza la Consejería Cultural de esa sede diplomática en la isla.
Susana Pous, bailarina y coreógrafa española residente en Cuba y parte del elenco de la compañía Danza Abierta; Alina Menéndez, dueña del restaurante “Hecho en Casa”; Claudia Calviño, productora de audiovisuales e integrante de “Producciones 5ta. Avenida”, y Cynthia Garit, coordinadora de producción de la tienda de diseño “Clandestina”, compartieron sus respuestas, experiencias y preocupaciones derivadas de su decisión de ser mujeres emprendedoras.
“Me encantaría que no existiera un festival llamado “Ellas crean”, porque querría decir que no hace falta diferenciar la creación femenina de la masculina, pero esa no es la realidad hoy mismo. Lo que sí es cierto es que las cuatro mujeres que estamos hoy aquí somos la prueba de que se pueden montar emprendimientos femeninos de éxito”, aseguró Pous.
La respuesta de la bailarina abrió un debate que partió de reconocer las posibilidades que aporta la coyuntura económica actual de Cuba, en medio de un proceso de ajustes y actualización de su modelo económico, que abre espacio a iniciativas privadas diversas.

Ante las preguntas de Guillermo Corral, consejero cultural de España en La Habana, las cuatro mujeres reconocieron que, generalmente, las ideas de emprendimientos privados encuentran muchos tropiezos para hacerse realidad, pero la tenacidad, en el caso de las mujeres, suele ser clave del éxito en muchos casos. “Cuando comienzas algo, te enfrentas a códigos viejos, y en Cuba se están abriendo muchas puertas y opciones que obligan a adaptar tus ideas a normas, a códigos. Pero si una tiene claro lo que quiere, consigue hacer esos ajustes, Y a menudo te rodeas de personas que creen en tu proyecto y eso ayuda a seguir adelante”, destacó Menéndez, quien abrió el restaurante “Hecho en Casa” para rescatar la culinaria cubana “de las abuelas”, que se estaba perdiendo.
Para Garit, de la tienda de diseño Clandestinas, “todo proyecto que se emprende es una suerte de work in progres, muy cambiante por todas las situaciones culturales y de la realidad misma. Hay que estar muy atentos a lo que acontece para poder adaptar las propuestas a los gustos, a los públicos”.
Pous, en tanto, insistió en la tenacidad: “Mi manera de crear y vivir se resume en pensar siempre que sí lo voy a lograr. Empiezo a hacer el proyecto, aunque no tenga seguro el financiamiento. Pero pensando que hay que seguir adelante, aprovechar todas las oportunidades y poner mucha imaginación”.

Como ejemplo, Pous señaló una escenografía de una de sus obras, que formó parte de la exposición artística que ambientó el encuentro, realizada sobre material de desecho de alguna de las exposiciones de la pasada Bienal de La Habana.
Como acompañamiento visual, además, se proyectó el videoclip Se puede ser, de la realizadora cubana Ana Margarita Moreno, que reinterpreta desde una propuesta feminista el conocido tema del cantautor Gerardo Alfonso que ha sido durante años la música de presentación del programa televisivo “Cuando una mujer”.
“Estos proyectos existen porque hace10 años, un grupo de personas comenzó a mover la cerca un poco más allá”, apuntó Calviño, la productora de cine, quien también destacó el valor de las alianzas.
“En un mundo como el del cine, donde no hay muchas mujeres directoras o fotógrafas, hemos creado alianzas entre nosotras. Yo sé que hay colegas productoras a las que puedo llamar a cualquier hora del día o la noche y me van a apoyar en lo que sea”, aseguró.
Las cuatro coincidieron en que, más allá de las dificultades e incluso de la remuneración que obtienen por sus trabajos, sienten mucho placer en lo que hacen y eso “da impulso”.

Publicado por SEMlac – Cuba – Dixie Edith – 19/10/15 -