domingo, 1 de noviembre de 2015

Las mujeres de Zimbabwe en guerra contra las aflatoxinas

Los agricultores Enock Gwangwawa y Alice Mhonda, en Zimbabwe, almacenan su maíz en bolsas herméticas para protegerlo del gorgojo y los hongos. Crédito: Busani Bafana / IPS
 En la última zafra, los gorgojos y los hongos fueron el motivo de que la agricultora Mollene Kachambwa perdiera una de las cinco toneladas del maíz que su familia había cosechado en Zimbabwe. Pero ahora esas plagas tendrán que buscarse otra víctima.
Kachambwa, oriunda de la aldea homónima 75 kilómetros al noreste de Harare, la capital de este país de África austral, almacenó la nueva cosecha en un hermético silo de metal galvanizado. Antes la granjera usaba graneros tradicionales o bolsas de polietileno, que no son a prueba de hongos o insectos.
“La contaminación por aflatoxinas es un gran problema que no se toma con la debida seriedad en Zimbabwe debido a la ignorancia y a la falta de investigación”: Cathrine Chidewe.
Algunos hongos producen la toxina química aflatoxina, que puede infestar el grano de maíz en el campo o durante su almacenamiento. Análisis realizados en Zimbabwe hallaron importantes niveles de contaminación en los cultivos de maíz, pero también en legumbres, como el maní.
La exposición a las aflatoxinas está vinculada a la debilidad inmunitaria y al riesgo de cáncer. Los niños expuestos a ellas pueden sufrir retraso en el crecimiento, e incluso los recién nacidos pueden ser afectados a través de la leche materna contaminada.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 25 por ciento de los cultivos mundiales de alimentos están contaminados por aflatoxinas, y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, estiman que más de 4.500 millones de personas en el Sur en desarrollo están expuestas a las mismas.
Estudios del Instituto Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias sugieren que aproximadamente 26.000 africanos de África subsahariana mueren anualmente de cáncer al hígado derivado de la exposición crónica a las aflatoxinas.
Los agricultores como Kachambwa gastan en promedio más de 50 dólares por zafra en plaguicidas contra el gorgojo, pero tienen poca protección contra la contaminación por hongos.
Dados los costos de los insumos agrícolas en la atribulada economía de Zimbabwe, la posibilidad de métodos de almacenamiento sin pesticidas y a precio accesible es irresistible.
“Confío en que el maíz está seguro en su contenedor metálico. Me enseñaron a secarlo adecuadamente antes de almacenarlo. Puse una vela encendida para sacar todo el aire antes de sellar el contenedor”, explicó Kachambwa. “También aprendí a medir el contenido de humedad del grano antes de almacenarlo”, añadió.
Un equipo está investigando la exposición de aflatoxinas entre los productores de maíz y las formas de reducirla en un proyecto de 30 meses que abarca a 12 barrios de los distritos de Shamva y Makoni. El proyecto es implementado por la organización Acción contra el Hambre y el Instituto de Alimentación, Nutrición y Ciencias de la Familia de la Universidad de Zimbabwe, en colaboración con el gobierno zimbabuense.
Los investigadores analizan la eficacia de los silos metálicos herméticos y las bolsas de plástico grueso para reducir la contaminación por aflatoxinas en el maíz y evalúan la exposición de las mujeres y los niños a la mortal toxina.
También determinan el nivel de aflatoxinas en legumbres como nueces de bambara, maní, caupí y alubias.
“Si el nivel de aflatoxina en el maíz es alto… podría suponer un riesgo para la salud humana y también para el comercio del maíz, un alimento básico en el país”, advirtió Charlene Ambali, coordinadora del proyecto en representación de Acción contra el Hambre, en diálogo con IPS.
La granjera Alice Mhonda, del pueblo de Mushowani, cosechó dos toneladas de maíz y las almacenó en bolsas herméticas prolijamente apiladas en una habitación junto a su cocina.
“Abriré las bolsas en febrero para ver si el método funcionó. Estoy contenta porque no tuve que comprar pesticidas, a diferencia de la zafra pasada cuando usé siete latas… y de todas maneras perdí cinco sacos de maíz por el gorgojo, y una parte tenía hongos”, reveló.
En el estudio participan hogares agrícolas que consumen su propio maíz por más de seis meses al año y que incluyen mujeres embarazadas o en período de lactancia con hijos menores de cinco años.
Las madres y sus hijos aportan muestras biológicas – de sangre, orina y leche materna -, además de las muestras de grano, para que sean analizadas en el laboratorio. Los resultados de los análisis del maíz y las legumbres, así como de las muestras biológicas, están previstos para fines de noviembre de 2015 y determinarán si los agricultores consumen granos contaminados con aflatoxinas.
“Las comunidades estaban entusiasmadas de ser parte de la investigación que contribuirá a la reducción de las pérdidas posteriores a la cosecha”, aseguró Loveness Nyanga, el principal investigador del proyecto y profesor de la Universidad de Zimbabwe.
“Les preocupa el uso constante de plaguicidas y fertilizantes, ya que temen que también sean un peligro para la salud. Y recibieron con beneplácito la tecnología hermética ya que no necesita el uso de pesticidas en el grano cosechado”, señaló.
Las temperaturas cada vez más altas que experimenta Zimbabwe y las sequías derivadas del cambio climático incrementan la vulnerabilidad del maíz y las leguminosas a la contaminación de las aflatoxinas.
Métodos inadecuados de secado y almacenamiento que utilizan los agricultores tras la cosecha también contribuyen a la exposición a las toxinas, afirmó el técnico de extensión agrícola Ozwell Chitono, que trabaja con agricultores del distrito de Shamwa.
“Las bolsas herméticas y los silos metálicos son métodos eficaces, según los agricultores, que en su mayoría no tenían conocimiento de las aflatoxinas y alimentaban con granos contaminados a los pollos y las cabras”, explicó Chitono.
La bioquímica nutricional y coordinadora del proyecto por parte de la Universidad de Zimbabwe, Cathrine Chidewe, dijo a IPS que la contaminación por aflatoxinas es un gran problema que no se toma con la debida seriedad en Zimbabwe debido a la ignorancia y a la falta de investigación.
El estudio en proceso aportará datos que podrían mejorar la política nacional contra las aflatoxinas y hacer del almacenamiento hermético un modelo para la gestión posterior a la cosecha en el país, sostuvo.
La seguridad y la calidad alimentaria son una preocupación creciente con el fin de mejorar la productividad agrícola africana en virtud de los recientemente acordados Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Los problemas de calidad y seguridad alimentaria resultantes de la contaminación por aflatoxinas presentan un serio obstáculo para mejorar la nutrición, aumentar la producción agrícola y vincular los pequeños agricultores a los mercados”, según un informe de la Fundación Africana de Tecnología Agrícola, que está coordinando el proyecto.

Publicado por  IPS - SHAMVA, Zimbabwe – Busani Bafana – 27/10/15 -

Las cazas de brujas: el genocidio de mujeres sabias y libres

Estados e Iglesia ejecutaron a 9 millones en Occidente en los siglos XVI y XVII

Se estima que nueve millones de mujeres fueron víctimas de un genocidio en Europa y Estados Unidos durante los sigos XVI y XVII, acusadas de brujería. Sin embargo, las brujas no han pasado a la historia por su valor, independencia y sabiduría sino como un icono de maldad y terror, que forma parte de relatos para niñas y niños, películas, literatura y leyendas, que todavía se transmiten de generación en generación.
El feminismo, sobre todo desde los años 70, ha rescatado hasta nuestros días la verdadera historia que se esconde tras la caza de brujas: el nacimiento de un nuevo sistema económico en la Edad Media en el que Iglesia y Estado se aliaron para imponer una moral y un régimen de dominio de las tierras y los bienes en el que cualquier resistencia era pagada con el aislamiento y la muerte.
¿Qué ocurrió entonces con las mujeres que estudiaban los remedios naturales y propiedades de curación de las hierbas? ¿Y las que se encargaban de la natalidad y de practicar abortos? Durante el advenimiento del capitalismo, se intensificó el control hacia las mujeres, sus cuerpos, la maternidad, su rol social, y las piezas rebeldes, como estas mujeres independientes y liberadas sexualmente, fueron víctimas de un genocidio de dos siglos "que junto a la trata de esclavos y la conquista de América, fueron imprescindibles para instaurar el capitalismo moderno", en palabras de Silvia Federici, autora de 'Calibán y la bruja'. Este libro es fundamental para conocer esta etapa de la historia y cómo la herejía y la brujería no eran más que supuestos delitos instaurados por la misoginia.

Apropiación de tierras y violencia sexual

Curanderas, profetas, artesanas,... la actividad de estas mujeres que sostenían comunidades humildes y campesinas se convirtieron en sospechosas por desafiar elorden patriarcal y, tal y como se relata en el libro 'La caza de brujas en Europa. 200 años de terror misógino', de Anne Lewellyn, fueron perseguidas, torturadas y víctimas de violencia sexual.
Muchas ejercían el papel de lideresas espirituales y eran ejecutadas en público como una forma más de intimidar a la sociedad. Y las víctimas idóneas eran mujeres viudas de mucha edad, ya debilitadas y dependientes del Estado, así como "mujeres sin marido, hermanos o hijos que eran acusadas de brujería con más frecuencia para apoderarse de sus propiedades", como se indica en la investigación de Carol Karlsen sobre los procesos de brujería en Nueva Inglaterra.
Con estos asesinatos ejemplares, todas las mujeres estaban bajo sospecha su cuestionaban la obediencia. Muchas de ellas eran víctimas de violencia machista en un contexto "de supremacía de las relaciones sociales masculinas". "El sistema patriarcal también explica por qué muchas mujeres fueron acusadas por otras mujeres: si una mujer disgustaba o amenazaba a los hombres de la comunidad, también era considerada peligrosa por las mujeres que dependían de estos hombres o que se identificaban con ellos. La interiorización de la "no aceptabilidad es muy profunda", explica Lewellyn.

Alemania: el epicentro en Europa

La caza de brujas fue más o menos intensa en los diferentes estados y países. En Europa, en Alemania y los países de su entorno se produjeron entre la mitad y las tres cuartas partes de las ejecuciones, en Escocia se dieron muchos casos pero en cambio no se conocen en Irlanda. En los países francófonos se asoció la brujería con la "posesión demoniaca". Y en Italia y España, aunque hubo muchas investigaciones, apenas se ejecutaron mujeres.
Es evidente que, a pesar de todo lo que ya se ha escrito y reivindicado desde el feminismo, la verdadera historia de la caza de brujas debe continuar siendo indagada ya que entronca directamente con el origen del feminismo y con una espiritualidad y forma de liderar específica de aquellos grupos de mujeres. Como señalan las integrantes deW.I.T.C.H, "la historia oculta de la liberación de las mujeres comenzó con brujas y gitanas, porque son las más antiguas guerrilleras y luchadoras de la resistencia".
(Fuentes: 'Calibán y la bruja', de Silvia Federici; 'La caza de brujas en Europa. 200 años de terror misógino'. Editorial Tikal; 'W.I,T.C.H. Comunicados y hechizos'. Editorial La Felguera).


Publicado por About.es – Monserrat Barba Pan – octubre/2015 - 

La ‘Transfobia’ no tiene fronteras

Camila Portillo, Maybelline Rivas, Rayza Hernandez y Yamileth Gallardo, mujeres transgénero oriundas de El Salvador, hablan de la transfobia. /AURELIA VENTURA

Mujeres transgéneros en EEUU y El Salvador sufren por igual por los asesinatos, la discriminación y el acoso, alegan activistas
Incluso en la progresista ciudad de Los Ángeles, Yessenia Martínez, una mexicana transgénero que se hartó de ser prostituta, no ha encontrado empleo formal. Tocó miles de puertas pero nadie abrió.
“Te discriminan, te juzgan por tu apariencia y no te dan trabajo”, dice Martínez, quien desde hace cinco años vende ropa, calzado y maquillaje en una banqueta. “Con poquito dinero sobrevivo”, señala.
En El Salvador, Camila Portillo, una mujer transgénero de 26 años, ha tenido que ganarse la vida como trabajadora sexual por no tener opciones laborales.
“Nos exponemos a que nos asesinen. Fui violada tres veces a punta de pistola; fui golpeada”, relata.
Pese a las leyes que protegen a las mujeres transgénero en este país y en Latinoamérica, la violencia contra esa comunidad no cesa. La llamada “transfobia” no conoce fronteras.

“Quizás en Estados Unidos han hecho bastante en materia de derechos humanos, pero no pueden decir que están bien, porque las que han venido nos cuentan sus historias de sufrimiento para ser legalizadas, para conseguir trabajo, para ser incluidas en la sociedad”, expone Maybelline Rivas, directora de la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano (ASPIDH), creada en El Salvador hace 19 años.
Fotografías de mujeres transgénero de El Salvador que han sido asesinadas./ Aurelia Ventura

Asesinatos

En lo que va del año el colectivo ha contado 19 asesinatos de mujeres transgéneros en ese país y asegura que hay otros homicidios no registrados oficialmente y desapariciones.
Los rostros amoratados y ensangrentados de algunas de las muertas se observan en una manta que hizo el grupo y en la que se lee “En El Salvador la impunidad es responsabilidad del estado”.
La cifra de homicidios de mujeres transgéneros de color también es alarmante en Estados Unidos.
El último conteo de la Coalición Trans-Latin@, del movimiento nacional denominado #TransLivesMatter, es que de enero a octubre hubo 22 asesinatos.
“La discriminación está en todos lados”, lamenta Portillo, parte de una delegación de ASPIDH que vino a Los Ángeles para abogar por los derechos de esta comunidad en EEUU y El Salvador.
“La sufrimos en todos los países aunque tengamos políticas inclusivas y otras herramientas”, agregó.
Brenda del Río, promotora de salud de la organización Bienestar, con sede en Los Ángeles, afirma que la “transfobia” obliga a que la mayoría de las migrantes transgénero sea prostituta. Así le ocurrió a ella.
“A pesar de todo lo avanzado en oportunidades de trabajo los empleadores tiene el temor de emplear a una mujer trans para evitar que haga disturbios, que ande con los hombres o que demande por acoso”, señaló.
ASPIDH aboga para que en El Salvador se promulgue una ley de identidad de género, se impongan castigos severos a los asesinos y se eduque sobre la diversidad sexual.
En ese país centroamericano, por los constantes asesinatos, las enfermedades de transmisión sexual, el consumo de drogas y los suicidios, el promedio de vida de las mujeres trans es de sólo 35 años.
“Posiblemente yo o alguna de mis compañeras no estaremos vivas para ver los beneficios”, dice Portillo.
Publicado por La Opinión – Isaías Alvarado – 30/10/15 -

Esta es Aziza Rahimzada, la "Malala afgana" que con 14 años ha conseguido escolarizar a 25.000 niños La activista ha sido nominada al Premio Internacional Infantil por la Paz


La activista social Aziza Rahimzada en su casa situada en uno de los campamentos de refugiados de Kabul.
Con tan solo 14 años, Aziza Rahimzada ya ha conseguido que 25.000 niños refugiados acudan a la escuela y que las autoridades afganas suministren agua potable a un campamento en el que viven más de 100 familias.
Esta activista afgana ha sido nominada recientemente al Premio Internacional Infantil por la Paz, un galardón que ya fue ganado anteriormente por su homóloga paquistaní Malala Yousafzai. Las dos jóvenes luchan por difundir su mensaje de educación universal y los derechos fundamentales de los niños.
"Estos niños son producto de la guerra", sentencia Aziza desde un campo de refugiados internos establecido en Kabul. La propia Aziza nació en un campo de asilo después de que su familia huyera en el 2001 de los combates desarrollados en su provincia del este deAfganistán, Parwan.

LA VOZ DE LOS NIÑOS REFUGIADOS

La misión de Aziza consiste en asesorar a los niños y mostrarles el valor de la educación. "Sus familias tampoco han recibido ninguna educación así que a veces también tenemos que convencer a los padres", declarar Aziza.
La confianza de la joven activista impresionó al Mobile Mini Circus for Children, un grupo humanitario internacional fundado por Danes Berit Muhlhausen y David Mason, que se mudó a Afganistán tras la caída del régimen talibán en el 2001.
El grupo trabaja en Afganistán con colaboradores locales y ayuda a los niños a jugar juntos mientras identifican a los jóvenes líderes que pueden representar sus comunidades.

LOS PROBLEMAS

"Ella fue muy especial desde el principio, pensaba más que los demás asesorando a otros, haciendo preguntas. Gradualmente se convirtió en una representante de los otros niños", declara Mason refiriéndose a Aziza.
En los shuras (consejos consultativos) organizados por el grupo, Aziza identificó rápidamente los problemas a los que se enfrentan los 500 niños de su campo y de otros situados en Kabul.
Los principales temas eran la ausencia de un grifo con agua potable, lo que suponía que los niños tenían que ir hasta muy lejos y cargar con pesados bidones de agua, y el problema de la educación.

LA NECESARIA ESCOLARIZACIÓN

Los niños nacen en una situación de pobreza extrema y los campos no disponen de la documentación necesaria para la admisión en los colegios de la capital, mientras Kabul sigue viendo a los migrantes temporales como desplazados que tarde o temprano regresarán a sus hogares.
Este hecho deja fuera de la escolaridad a numerosos menores refugiados. La persistencia de Aziza ha logrado que 25.000 niños que residen en los 59 campos de refugiados de Kabul puedan acudir a los colegios.
Sin embargo, la activista asegura que lo que ha conseguido hasta ahora no es nada. "La onegés extranjeras se irán un día de aquí. Es por eso que necesitamos fortalecer nuestras instituciones y mejorar la justicia social de nuestra gente", declara Aziza.

Publicado por elperiodico.com – Barcelona – 26/10/15 -

'En El Salvador hay mujeres condenadas a 50 años de cárcel por abortar”

La ex guerrillera y defensora de los derechos de la mujer, Morena Herrera, ayer, en la sede de Amnistía Internacional, en Madrid. NURIA LÓPEZ

Las mujeres encarceladas por este 'crimen' son señaladas por la sociedad y su sufrimiento se agrava en prisión

Teresa, 40 años de prisión; Sarita, 18; Verónica, 30; Johana, 15. Éstas son algunas de las largas penas carcelarias que sufren las mujeres por abortar en El Salvador, país en el que esta práctica está prohibida en toda circunstancia y con una de las leyes más restrictivas. Morena Herrera, de 55 años, guerrillera durante el conflicto armado del país centroamericano (1980-1992) y activista por los derechos humanos, pelea por cambiar la dura normativa y empoderar a las mujeres desde laAgrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético y Eugenésico. Estos días se encuentra en Madrid para divulgar, con el apoyo deAmnistía Internacional la campaña 'Las17', en defensa de un grupo de mujeres para las que buscan el indulto. Por el momento, sólo se ha logrado en dos casos.

El Salvador prohibió el aborto en 1998 y, desde entonces, se han dado todo tipo de supuestos: desde mujeres que padecen abortos espontáneos hasta aquéllas que se suicidan tras quedar embarazadas por una violación. En todas las circunstancias, las féminas son condenadas con duras penas de cárcel. Entre las más graves, Herrera recuerda la de Teresa. "Ella tuvo un parto extrahospitalario, el documento de autopsia dice que la criatura murió por hipoxia perinatal, que puede ocurrir en el transcurso del parto o después [es un ahogamiento en el proceso], pero el juez interpretó que hubo una acción por parte de la mujer de asfixiarlo", explica la activista en entrevista con EL MUNDO. ¿El resultado? 40 años de prisión. Y es que cuando no se logra comprobar si ha sido un aborto provocado, las féminas son acusadas por "haber matado a su hijo, lo que tiene una pena de 30 a 50 años de cárcel", apunta, lo que se conoce como "homicidio agravado".

¿Y en el caso de las violaciones? "Aun las niñas de 9 años en El Salvador tienen los hijos. Más de la tercera parte de embarazos y partos en el país es de menores de edad". Prueba de la proliferación de estos casos es el dato que dio la ministra de Salud, en el año 2011: "Cada día en este país, 10 niñas menores de 14 años están dando a luz", recuerda Herrera, además de señalar que la tendencia ha aumentado.

Y así un suma y sigue de cuestionables sentencias. Algunas de ellas incluso llegaron a instancias internacionales y se hicieron eco en la prensa española, como el caso de Beatriz (nombre ficticio), a quien la Justicia no permitía abortar, a pesar del riesgo que corría su vida por padecer una enfermedad crónica y cuyo feto carecía de parte del cerebro y del cráneo. Finalmente, "le hicieron una interrupción mediante una cesárea, estaba en la semana 26", explica. Por aquel caso presentaron "una demanda al Estado que está en estos momentos ante la Corte Interamericana", añade.

Estigmatización en las cárceles

El sufrimiento de las condenadas por aborto continúa cuando llegan a prisión. "La situación de las mujeres en las cárceles es más dramática que la de los hombres. En las prisiones salvadoreñas hay, según datos del Ministerio, un 325% de sobrepoblación general, pero en la cárcel de mujeres la sobrepoblación es del 900%", aclara la ex guerrillera, que también ha sufrido amenazas por criticar la restrictiva ley del aborto de El Salvador.
Ser madre tiene mucho más peso que ser mujer en El Salvador
Algunas llegan a ocultar las razones de su 'crimen' para evitar ser señaladas. Esto se debe a la gran importancia que se da a la maternidad en el país centroamericano. "Ser madre tiene mucho más peso que ser mujer", subraya.
Herrera tiene una hipótesis sobre la gran dureza de la normativa sobre el aborto en El Salvador. "La sociedad salvadoreña, en los principios de los 90, era una sociedad que caminaba hacia la construcción democrática con un peso muy importante de la participación de las mujeres. Entonces, sectores conservadores han querido demostrar que no se puede. No sólo somos uno de los países con leyes más restrictivas, somos el país donde más se criminaliza a las mujeres, donde más se condena", explica esta férrea defensora de los derechos humanos.

Heridas abiertas

Para entender los altos índices de violencia en El Salvador, hay que retroceder en su historia. El conflicto armado de El Salvador terminó en 1992 con la firma de los Acuerdos de Paz, pero, un año después, con la Ley de Amnistía -que protege a los culpables de delitos durante la guerra civil- se puso "freno a cualquier intento de justicia y reparación", según explica Herrera.
Ella conoce bien lo que significó el conflicto armado para el país centroamericano y las heridas que dejó abiertas, ya que fue guerrillera durante gran parte del enfrentamiento, y cuando finalizó creo la fundación 'Las Dignas', que fue muy beligerante en los años 90 en la defensa con las mujeres.

"No te puedo decir en qué medida la impunidad generada por la Ley de Amnistía y esta falta de reparación social y emocional han contribuido a los niveles de violencia que tenemos, pero sí creo que lo han hecho", reflexiona Herrera. Lo que sí tiene muy claro es que "no hubo esfuerzo de reparación global".
Uno de los logros en defensa de la mujer en El Salvador ha sido la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres, con la que se logró reconocer el feminicidio.
Todavía queda mucho trabajo por hacer, ya que tal y como apunta el marido de Herrera, Alberto Romero, quien acompaña inseparable a la activista en su visita a España: "Aun en los casos que hemos conseguido reconocer que ha habido error judicial, no hemos conseguido que en ningún caso haya justicia restaurativa". La vida de las mujeres "es un bien no protegido", sentencia Herrera.


Publicado por EL MUNDO  - Madrid – Nuria López – 30/10/15 -

Adiós a Abby Wambach, la mujer con más goles que Messi y Ronaldo con su selección

El fútbol femenino se juega desde finales de siglo XIX, pero ha tenido que luchar en popularidad con el masculino a través de los años.
Pero tal vez en los últimos años ha logrado superar el umbral del ostracismo: la final del pasado Mundial Femenino de Canadá 2015 entre Estados Unidos y Japón fue vista por 26,7 millones de televidentes, todo un récord para este tipo de eventos.ç
Y tal vez una de las responsables de esa reivindicación sea una de las estrellas de la selección de EE.UU. y la máxima anotadora del fútbol femenino en su historia: Abby Wambach, quien este miércoles anunció su retiro de las canchas.
Además de dejar al fútbol femenino con buena salud, Wambach deja detrás varias marcas para ser superadas en el futuro.
Sobre todo el récord de sus goles: la estadounidense, de 35 años, ha marcado 184 tantos en 252 partidos en los 15 años que duró su carrera en el seleccionado de su país.
El récord masculino lo tiene el iraní Alí Daei, quien marcó 109 goles en 149 partidos con el equipo de Irán.
Muy por debajo están estrellas actuales como Lionel Messi que ha anotado 49 goles con Argentina y Cristiano Ronaldo tiene una marca de 55 goles con Portugal.
Pero además de los goles que marcó como profesional, muchos cuentan las anotaciones que hizo en la universidad, que sumadas superarían los 500.
Además acaba de ganar el Mundial de 2015 (que le fue esquivo durante tres torneos) y dos medallas doradas en los Olímpicos de Londres y Atenas.
Ha sido un viaje increíble y maravilloso. No puedo esperar para ver qué me traerá la vida en el capítulo siguiente“, dijo la futbolista a los medios.

Una leyenda

Wambach fue declarada la mejor jugadora femenina del mundo por la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) en 2012 y recibió seis veces el premio a la mejor futbolista mujer de Estados Unidos.
Pero, ¿dónde se originó esta leyenda del balón? Ella nació en la localidad de Rochester, Nueva York, el 2 de junio de 1980.

Desde pequeña mostró su interés en el fútbol, un deporte muy popular entre las mujeres en Estados Unidos. En 1998 fue becada por la Universidad de Florida y en el año 2002 debutó en los Washington Freedom, un club profesional de Washington DC.
Abby Wambach a bordo de una carrosa durante el desfile de recibimiento de la Selección 
“Abby es una jugadora que ha transcendido nuestro deporte y su legado es uno de los más grandes que haya dejado una deportista en nuestro país”, le dijo a los medios la entrenadora de EE.UU., Jill Ellis.
“Lo que ha hecho por el fútbol y por el deporte femenino en general con su gran talento en la cancha ha inspirado a otros a seguir su ejemplo”, añadió.

Militante

Pero el liderazgo de Wambach no solo se limitó a los campos de fútbol, sino que se ha convertido en una poderosa voz en contra del machismo y la discriminación en el seno de la FIFA.
Meses antes del Mundial en Canadá lanzó una feroz campaña para evitar que los gramados de los estadios fueran sintéticos, sino de césped natural al igual que los de los hombres.
“El fútbol se juega diferente en la grama artificial, no sólo por el temor de una lesión, sino porque es una superficie totalmente distinta”, dijo Wambach a la revista estadounidense Sports Illustrated.
En la FIFA hay una discriminación de género al obligarnos a jugar en una cancha que tiene una superficie de segunda clase“, agregó en aquella ocasión.
Envió una carta con esos argumentos a la FIFA, junto a otras jugadoras, para pedir un cambio de las superficies en Canadá y hasta amenazó con boicotear el evento.
Pero también en el ámbito social ha sido una precursora: fue una de las primeras futbolistas en declararse homosexual de forma pública.
Publicado por La Opinión – BBC Mundo – 29/10/15 -