domingo, 6 de septiembre de 2015

Mujeres revolucionan manejo de la basura en isla nicaragüense

 Vecinas de la comunidad de Balgüe, en el municipio de Altagracia, mientras colaboran en la recolección y clasificación de desechos donados a la Asociación de Mujeres Recicladoras de Altagracia, en la isla de Ometepe, en Nicaragua. Crédito: Karin Paladino/IPS

Un grupo de mujeres pobres de Ometepe, una paradisiaca isla dentro del lago de Cocibolca, en Nicaragua, decidió dedicarse al reciclaje de su basura, en una iniciativa que no tuvo el éxito económico esperado, pero que inspiró a toda la comunidad a volcarse en la causa de mantener limpia esta reserva de la biosfera.
Todo comenzó en 2007. María del Rosario Gutiérrez recuerda que se interesó en el tema cuando vio en la televisión que personas que se dedicaban a recoger desechos de los basureros de Managua se peleaban entre sí por el contenido de sacos llenos de botellas plásticas, vidrio y metal.
¿Qué tanto podía valer la basura para que la gente llegase a herirse por ella?, se preguntó. Vivía una situación paupérrima, sobreviviendo ella y sus dos hijos con lo que cultivaba en una pequeña parcela de tierras comunales, en el municipio de Altagracia, y realizando trabajos esporádicos.
Una vecina, con quien habló del tema, recordó a Gutiérrez que en Moyogalpa, el otro municipio que compone la isla, una oficina se dedicaba a comprar metales, vidrios y botellas plásticas.
Averiguaron que en su comunidad había alguien que adquiría los materiales que le enviaban hoteles de la zona y luego de lavarlos, los mandaba a Managua para vender.
Y así comenzó esta mujer que ahora tiene 30 años su nueva actividad: todos los días salía a pie a recorrer grandes distancias con un saco al hombro donde iba echando los desechos encontrados en todos los confines de la isla.
Su vecina se entusiasmó y pasó a acompañarla, igual que otras amigas, todas en iguales condiciones de desempleo y pobreza. Comenzaron a recorrer los caminos en bicicleta para recuperar los desechos lanzados por los turistas y luego los vendían al acopiador de materiales.
“No era mucha plata (dinero), pero daba para la comida. Y como no teníamos empleo, no nos afectaba el tiempo que durábamos, aunque el trabajo era bien cansado al inicio”, rememora Gutiérrez a IPS.
María del Rosario Gutiérrez, en el centro, acompañada de su hija María y de otra integrante de la Asociación de Mujeres Recicladoras de Altagracia, Francis Socorro Hernández, descansan después de una jornada recogiendo y procesando basura en la isla de Ometepe, en Nicaragua. Crédito: José Adán Silva/IPS

Ver a las mujeres recorriendo las calles, recogiendo basura y luego cargando grandes bolsas de desechos, se volvió una escena común a la que se iban sumando otras más.
El germen del cambio
Miriam Potoy, de la Fundación entre Volcanes, recuerda que la organización no gubernamental decidió respaldar a las mujeres recicladoras, comenzando por un grupo que pasó a hacer lo mismo en Moyogalpa.
“Inicialmente las apoyamos con equipos de seguridad e higiene, después con capacitaciones sobre manejo de desechos, de tratamiento del material y hasta en el uso diversificado de la basura, para que no solo la comerciaran, sino que aprendieran a hacer artesanías con los materiales, para venderlas a los turistas y obtener ingresos extras”, rememora a IPS.
Admirados por su labor, otras instituciones y sectores también decidieron apoyarlas.
La alcaldía de Altagracia les entregó un espacio para acopiar y seleccionar los desechos, empresarios turísticos que antes separaban la basura para vender la reciclable, decidieron donarla a las mujeres, mientras empresas de servicios y alimentos aportaron equipos y asistencia.
La labor del grupo alcanzó tal solidaridad y cooperación, que la alcaldía obtuvo financiamiento para dotar por un tiempo a las mujeres con una remuneración de casi dos dólares diarios y de servicio de transporte gratuito para trasladar el material al muelle de donde zarpan los barcos hacia la ciudad de Rivas. De allí, la carga prosigue por carretera a Managua, distante 120 kilómetros.
“La comunidad valoró el trabajo de la mujeres no solo por el hecho mismo de que ayudaban a mantener limpia la isla, lo que indudablemente mejoraba la imagen para atraer al turismo, sino porque se reflejó en ellas un deseo intenso de superarse y mejorar sus condiciones económicas y de sus familias”, analiza Potoy.
Y lo hicieron, “a partir de una actividad no tradicional, que rompía los moldes del papel que las mujeres han asumido históricamente en estas comunidades rurales y aisladas”, detalla.
Francis Socorro Hernández, otra de las primeras recicladoras, cuenta a IPS que al comienzo “era penoso que la gente nos viera recogiendo desechos”.
Pero tras recibir talleres de género, administración de microempresas y ambiente, “asumí que hacía algo importante y que peor era vivir en un ambiente contaminado y resignada a la pobreza, y se me fue la pena (vergüenza)”, dice con una sonrisa.
El volcán de Concepción, uno de los dos que adornan la isla de Ometepe, situada dentro del lago de Cocibolca, desde el puerto de San Jorge, en el departamento de Rivas, en el occidente de Nicaragua. Crédito: Karin Paladino/IPS

Su labor se reforzó con otras iniciativas surgidas por su ejemplo. Una especial es la de Karen Paladino, oriunda de Alemania y con nacionalidad nicaragüense, directora de la organización comunitaria Educación Medio Ambiental de Ometepe, que trabaja con la niñez y los jóvenes de la isla en campañas de concientización ambiental.
Cuando conoció la labor de las recicladoras, motivó a los estudiantes y docentes de las escuelas a apoyar su causa, organizando desde entonces jornadas de limpieza y recolección de desechos que luego donan al acopio donde las mujeres clasifican los materiales.
La transformación en el manejo de la basura se da en un escenario paradisíaco: la isla de Ometepe, con sus 276 kilómetros cuadrados de naturaleza en medio de un lago de más de 8.624 kilómetros de agua dulce, el Cocibolca, también llamado Gran Lago de Nicaragua, en el occidente de este país centroamericano de 6,1 millones de personas.
No todo es éxito
El colectivo que dio comienzo a todo es la Asociación de Mujeres Recicladoras de Altagracia.
Antes eran 10, ahora quedan seis, que siguen con el trabajo de recoger todo el desecho posible con valor de reciclaje y sacarlo de la isla para Managua, donde se vende y les da un ingreso para la sobrevivencia familiar.
Gutiérrez cuenta que la misión ha sido difícil por el alto costo del transporte, la inseguridad laboral y el poco financiamiento para el proyecto.
“Apoyo siempre tuvimos, gracias a Dios, la alcaldía nos apoyó, algunos hoteles también, gente de la Unión Europea (UE) dio fondos para mejorar las condiciones del relleno sanitario”, cuenta.
Pero “necesitamos más recursos para recoger y trasladar el material, procesarlo y sacarlo de la isla”, explica.
Estudiantes y madres en un colegio del municipio de Altagracia elaboran cestas de basura hechas con botellas desechables. Es una de las innumerables iniciativas de reciclaje surgidas en la isla de Ometepe, en Nicaragua, por el ejemplo del grupo de mujeres dedicadas a recoger y procesar la basura. Crédito: Karin Paladino/IPS

La alcaldía de Moyogalpa, con apoyo de la UE logró mejorar los vertederos de los dos municipios insulares. Ahora existen en ambos unas galeras donde se trata la materia orgánica, recipientes para lombricultura, para hacer abono orgánico con base en lombrices, pilas acopiadoras de agua y un pozo para producir compost.
Los dos municipios entregaron a las recicladoras lotes de tierra para cultivos de autoconsumo, donde ellas cosechan verduras y granos para sus familias.
Con todo, el esfuerzo y solidaridad no bastó para mantenerlas unidas y algunas abandonaron la asociación.
Con el hundimiento internacional del precio del petróleo, el valor de los desechos también se vino abajo y las ganancias disminuyeron, lo que desalentó a algunas que volvieron a lo que hacían antes: combinar faenas agrícolas con trabajo en el servicio doméstico.
“Yo estaba muy comprometida en el trabajo de pepenar (recoger del suelo, en lengua náhuatl), pero de pronto sentí que el proyecto no iba bien y necesitaba alimentar a mi familia, así que me fui con mi marido a cultivar frijoles y verduras para tener más ingresos”, explicó María a IPS, una de las que dejó  el grupo.
“Pero igual, sigo recogiendo desechos y aunque ya no participe del colectivo se los dono a las compañeras”, añade esta mujer que pidió no dar sus apellidos.
Cuando unas se fueron, otras se incorporaron. “Los desechos siguen viniendo, la cooperación a nuestra labor va a mejorar. Nuestras familias nos apoyan y nosotras estamos entusiasmadas”, dice a IPS una de las nuevas, Eveling Urtecho.
Con el liderazgo de Gutiérrez, el apoyo municipal y el retorno del respaldo de la UE, las recicladoras confían en mejorar las condiciones económicas y del trabajo en breve.
A Ometepe (dos montañas, en lengua náhualt) ingresan anualmente en promedio  50.000 turistas y al menos 10 millones de toneladas de plástico, según cifras de organizaciones ambientales de la isla.
La asociación de Altagracia recoge mensualmente entre 1.000 y 1.200 kilógramos de ese plástico y parecida cantidad sus compañeras de Moyogalpa.
Hasta que las recicladoras comenzaron su revolución, en Ometepe la mayoría de los desechos terminaban en las calles, cauces y traspatios. Cuando llovía las corrientes los arrastraban al lago y ahí terminaban, sino no eran quemados antes a cielo abierto.
Este reportaje forma parte de una serie concebida en colaboración con Ecosocialist Horizons

Publicado por ADITAL – Alta Gracia (Nicaragua) – José Adán Silva – 04/09/15 -






Un hombre calculó cuanto debería ganar una mujer por trabajar de mamá

Teniendo en cuenta las horas que dedica una madre a limpiar, cocinar, comprar, lavar, etc. Este hombre calculó de cuánto debería ser su sueldo. ¿Sorprendente, no?
Steven Nelms, un joven casado, padre de un pequeño de dos años, decidió hacer un jugado experimento. 
Debido al alto costo que requería contratar una niñera para que cuidase a su hijo, Steven junto a su esposa Glory, acordaron que ella haría el trabajo y sería una madre que se quedaría en casa. A raíz de eso, quiso transmitirle a su mujer cuán valiosa era, por lo que calculó cuánto debería ganar.
Como muchas de las cosas que Glory hacía en casa eran perfectamente evaluables, Steven hizo el cálculo, el que complementó con investigación y ayuda de expertos. El resultado final fue publicado en su Blog llamado “We are Glory” (Somos Gloria), causando tanto impacto, que se volvió viral.
“Mi esposa se queda en casa y cuida de nuestro hijo todos los días. Ella le cambia los pañales, lo alimenta, juega con él, lo hace tomar una siesta y lo consuela cuando está molesto. Y eso es solo el mínimo indispensable”, asegura Nelms en su blog.
En un detallado análisis, en donde consideró todas las variables, lo que se podría resumir del cálculo de Steven es lo siguiente: 
  • Servicio de limpieza: 50 a 100 dólares por visita mínimo una vez a la semana. 
  • Personal Shopper: 65 dólares por hora 4 horas a la semana. 
  • Chef: 240 dólares la semana. 
  • Lavandería: 25 dólares la semana reduciendo al mínimo. 
  • Tareas de asistencia: 75 dólares la hora.
Con estos y otros estimativos, Nelms calculó que Glory ganaría una cifra parecida a 73.960 dólares al año.
Tras el cálculo, Steven hace una emocionante declaración:
“Mi esposa a veces se siente con condescendencia cuando pido su permiso para comprar algo para mí. Ella siente como que es mi dinero por lo que no debería tener que pedir permiso para comprarme algo de vez en cuando. La verdad es que me da vergüenza cualquier momento en el que la he hecho sentir culpable o seguí la corriente cuando ella compró algo para si misma.Me da vergüenza que ella haya sentido alguna vez que no tiene el mismo derecho a nuestros ingresos que yo
El hecho es que nuestros ingresos no se comparan con lo que ella hace para nuestra familia… Y trágicamente he fallado en mostrar a mi esposa el reconocimiento que se merece. Ella me ama, ama a nuestro hijo, y le encanta nuestra familia, así que obviamente no está haciendo nada de esto por un sueldo o incluso para su reconocimiento. Pero, ciertamente, no está de más saber que el salario por el trabajo que ella aprecia (quedarse en casa) es casi el doble de mi ingreso real. 
Así que de una manera muy extraña, esta es mi manera de decir lo mucho que valoro a mi esposa como la madre de mi hijo. Tú eres más que rubíes preciosos. Y yo no te puedo pagar”.

Publicado por Ciertas Cosas – setiembre/2015 -

Mujeres gestionan extracción sostenible de arena en India

 Las mineras se reúnen al amanecer en los yacimientos distribuidos en las márgenes de los ríos del estado de Andhra Pradesh para supervisar la extracción y la carga de arena. Crédito: Stella Paul/IPS.

“Si tienen un recibo impreso de pago, hagan fila. Les pagaremos uno a uno. Gritar no los ayudará”, dice con firmeza Kode Sujatha, de 37 años, una de las 18 mujeres que administra la Sociedad Cooperativa de Ayuda Mutua de Undavalli, un pueblo sobre el río Krishna, en el sudoriental estado indio de Andhra Pradesh.
Sujatha le habla a un grupo de hombres que la rodean y tratan de cobrar primero por acarrear arena del río hasta la costa. Hablar con dureza forma parte del trabajo cotidiano de esta campesina devenida en minera en su aldea del distrito de Guntur, según explica a IPS.
Pero lidiar con un grupo de hombres enojados no es ni de cerca el principal problema del colectivo de mujeres dedicado al dragado, extracción, carga y venta de arena.
Las poderosas “mafias de la arena” que operan en todo el estado constituyen un desafío mayor, así como la amenaza constante de degradación ambiental y pobreza que caracteriza a este estado principalmente rural.
Sujatha está decidida a hacer funcionar la iniciativa. Supervisar la extracción y el transporte de arena para que sean sostenibles ha sido su boleto de ingreso a un salario decente y a cierto grado de poder de decisión sobre su propia vida.
Campesinas que gestionan la extracción de arena en el sudoriental estado de Andhra Pradesh, en India, aprenden a usar computadoras. Crédito: Stella Paul/IPS
“Más raro de lo que creemos”
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), de 2014, “Arena: más rara de lo que creemos”, reveló que la arena y la grava representan la mayor proporción de los aproximadamente 59.000 millones de toneladas de material extraído al año en todo el mundo.
La grava combinada usada a escala global, que incluye 29.500 millones de toneladas de arena utilizada cada año en la producción de cemento para concreto y otras 180 millones de toneladas devoradas por otras industrias, supera los 40.000 millones de toneladas al año, el doble de la cantidad anual de sedimento que arrastran todos los ríos del mundo, según el PNUMA.
Las consecuencias ambientales más graves del insaciable apetito por la arena incluye la pérdida de tierras por la erosión fluvial y costera, lo que eleva el riesgo de inundaciones, en especial en áreas de extracción, el agotamiento de las capas freáticas y la reducción del suministro de sedimentos.
El transporte de áridos, como se denomina al material que se utiliza para la construcción, es un proceso que produce mucho dióxido de carbono (CO2), mientras la producción de una sola tonelada de cemento que usa arena y grava libera a la atmósfera 0,9 toneladas de ese gas contaminante.
Estimaciones del Centro de Análisis de Información sobre el Dióxido de Carbono (CDIAC) sugieren que en 2010 la producción de cemento emitió 1.650 millones de toneladas de CO2, casi cinco por ciento del total de gases de efecto invernadero liberados ese año.
En India, décadas de auge de la construcción dispararon la demanda de arena, en especial para la producción de cemento y concreto.
Este país tiene la tercera mayor industria de la construcción del mundo y enormes operaciones de extracción de arena, muchas ilegales y no reguladas, que estropean la cobertura natural del cauce de los ríos, profundizándolos y ensanchando su boca, así como contaminando las fuentes de agua subterráneas.
La extracción de arena contribuye a los dos problemas hermanados que padece India, las inundaciones y la escasez hídrica.
Solución de base para un problema global
En Andrha Pradesh se estima que hay unos 850.000 grupos de autoayuda femeninos en los que participan unas 10,2 millones de mujeres, que generaron unos 19.000 millones de rupias (unos 287 millones de dólares) de ahorros en la década pasada.
Solomon Arokiyaraj, director ejecutivo de la estatal Sociedad para la Eliminación de la Pobreza Rural (SERP), dijo que las mujeres gestionan 300 yacimientos diferentes en este estado, con 49 millones de habitantes. Un grupo de entre 10 y 12 personas, que antes ganaban menos de un dólar al día, ahora gestionan esos sitios en nombre del gobierno.
Venketeshwara Rao, funcionario del distrito de Guntur que supervisa el proyecto, dijo a IPS que las mujeres de Undavalli tienen licencia para operar en un espacio de ocho hectáreas, identificadas por las autoridades federales en el marco de sus esfuerzos por la remoción de sedimentos en el yacimiento.
Al amanecer, las mujeres se reúnen en los sitios de extracción y a las seis de la mañana comienza el dragado mecanizado. La arena extraída se acopia en barcos que luego se traslada a camiones, donde se elimina el exceso de agua, que se devuelve al río.
Rao estima que los grupos de mujeres de los ocho yacimientos de arena del distrito de Guntur vendieron más de un millón de metros cúbicos de arena desde noviembre de 2004, lo que asciende unas 70 millones de rupias (más de un millón de dólares).
Cada minera se lleva unos seis dólares al día a su casa y sus respectivas cooperativas unos 0.07 dólares por cada metro cúbico de arena, unos 1.000 dólares al año.
Estas barcas que extraen arena de forma ilegal en el populoso estado de Andhra Pradesh, en India, se vuelven una rareza luego de que varios grupos de mujeres se hicieran cargo de la gestión de la actividad en 2014. Crédito: Stella Paul
Leyes y vacíos legales
Considerada un mineral “menor”, la arena queda fuera de la jurisdicción del gobierno federal, que limita la extracción y la venta de los “grandes” minerales, como carbón, hierro y cobre.
Muchas leyes indias prohibieron la extracción de arena de los ríos sin un permiso especial.
Sin embargo, la prensa ha denunciado las actividades extractivas de consorcios conocidos como “mafias de la arena”, supuestamente responsables de la extracción de camiones de arena.
Muchos operan sin permiso del gobierno, otros superan de forma sistemática los volúmenes permitidos o avanzan sobre áreas no contempladas por las autoridades.
En abril, el ministro de Finanzas de Andhra Pradesh, Yanamala Ramakrishnudu, declaró a la prensa que la minería ilegal le habían robado a este estado unas 10.000 millones de rupias (unos 150 millones de dólares) en los últimos 10 años.
A pesar de los vastos daños denunciados por la Encuesta Geológica de India, el gobierno estadual ha sido incapaz o no ha tenido la voluntad necesaria para poner fin a esa actividad.
Solo en 2014 y tras la protesta del Ministerio de Minería federal por la “amenaza” que supone la extracción irregular de arena, fue que Andhra Pradesh canceló todas las licencias emitidas por la Ley de Agua, Tierra y Árboles de 2002 y entregó el poder a los grupos femeninos de autoayuda.
Hay unos 40 yacimientos en este estado, algunos centenarios, con enormes acumulaciones de arena. Undavalli está en uno de ellos, la presa de Prakasam, construida en 1855 sobre el río Krishna, y donde la sedimentación aumentó a un ritmo de entre 0,5 y 0,9 por ciento al año, según datos del Departamento de Irrigación estadual.
Las licencias no se otorgan de forma indefinida, su plazo varía entre dos y 12 meses, según el grado de sedimentación y las condiciones ecológicas particulares del área.
Encomendar a un grupo de mujeres la tarea no resuelve los problemas de la extracción de arena ni resuelve la insostenibilidad de la demanda global del material, que causa una enorme destrucción ambiental en India y en otras partes del mundo.
Publicado por ADITAL – Guntur (India) – Stella Paul – 04/09/15 



Él tatua las mujeres que derrotaron el cáncer de mama

 Fabían Henao no cobra por su trabajo.

¿Cómo lo hace?
Con una técnica de tatuaje llamada ‘realismo’, Henao ayuda con el proceso de recuperación sicológica de las sobrevivientes de una enfermedad que solo en Estados Unidos mata a 40 mil mujeres al año y se le detecta a un millón.
“Es una técnica avanzada de tatuaje donde por medio de sombras e iluminaciones se logra crear un efecto visual que lo que hace es dar la sensación de que los objetos están ahí, como puestos, como una sensación de volumen. Pero no deja de ser un tatuaje en la piel, pero si alguien se acerca, por ejemplo, a un metro de distancia, tiene la sensación de que está con un relieve”, explicó en diálogo con KienyKe.com.
Impactado por los datos que daban cuenta de la alta mortalidad de la enfermedad, Henao sintió que tenía que hacer algo.
“Sabía que con mi talento podía ayudar durante la recuperación sicológica y el autoestima de estas guerreras. Esa fue mi motivación más grande”.
Invadido por un poderoso sentimiento de ayuda, Fabián prendió su computador, entró a Facebook y escribió un mensaje que rápidamente se volvió viral.
“Porque dos horas de mi tiempo aportan para una vida de confianza. Me uno y sigo el ejemplo de grandes artistas. Aportando mi talento en la lucha contra el cáncer de mama. No es mucho, pero es algo. Por favor compartir, es muy importante que llegue a todas esas mujeres que han librado esta batalla. Imagen de referencia (artista Vinnie Myers)”
“Sinceramente no sabía la magnitud y el impacto que esto iba a generar. Lo hice pensando en las personas de Armenia y de pronto de los al rededores, pero a la mañana siguiente me di cuenta que la publicación la habían visto 25 millones de personas”.
Los mensajes no pararon de llegar, el teléfono no paró de sonar y la bandeja de entrada de mensajes de su Facebook, rápidamente colapsó.
Consternado por el impacto de su iniciativa, Fabián tomó una decisión. “Esto lo voy a hacer toda la vida”.
“Inicialmente dije que la campaña iba hasta el 31 de diciembre de este año, pero al ver el revuelo que se formó y que empezaron a llegar mensajes de Chile, Argentina, México o Panamá, decidí regalar tatuajes a las sobrevivientes del cáncer de mama hasta que me muera”.
Aunque exitoso, el inicio de la campaña no ha sido fácil. Alguien trató de poner el palo en la ruda, pero rápidamente, Fabián denunció en Facebook.
“Con mucha tristeza debo contarles que personas mal intencionadas y al parecer con problemas mentales, reportaron la imagen de la campaña donde se muestra el tatuado de pezones para mujeres que han padecido cáncer de mama, me parece una falta de respeto no solo para mi sino para toda la comunidad que ha estado interesada y se esta beneficiando de esta labor, no quiero que piensen que la campaña terminó, estamos buscando una solución para evitar la censura por parte de los señores de Facebook, que tienen una red llena de pornografía , virus y spam, y se ensañan contra algo que no le hace mal a nadie”.
Aunque la iniciativa fue idea de Fabián, para tatuar pezones se inspiró en Vinnie Myers, un tatuador estadounidense que desde hace años se dedica a esto. “La diferencia es que él cobra entre 700 y 1000 dólares por cada pezón”.
En Colombia, muy pocos podrían pagar este dinero.
“Incluso me han llamado personas de Estados Unidos que me comentan que desde hace años se han dejado así porque no han tenido los recursos suficientes para pagarlo, es muy costoso”, cuenta Fabian.
Y no es que Henao sea millonario. Mantiene su familia a punta de tatuajes. En Armenia tiene Lienzos de Piel, un estudio de tatuajes en el que trabaja para él y su hijo de diez años de edad.
“Mi agenda normal de trabajo como tatuador está programada por dos meses, a las mujeres que están en el proyecto les he venido progrmado espacios en esas fechas”. De aquí a octubre espera tatuar 25 mujeres.
“A esto”, dice Fabián con acento paisa sutil y elegante, “no se le puede poner ni límite de tiempo, ni límite de fronteras”.
A principios de noviembre viajará a México. “La meta es tatuar en cuatro días cincuenta mujeres”.
“Las personas que me contactaron me pagan los vuelos, los viáticos, pero, como yo necesito seguir produciendo, para además de cumplir con esta labor social, seguir sosteniendo a mi familia,  llegamos un acuerdo. La idea es dividir los días que esté en México en dos partes: una exclusiva para la campaña de tatuaje de pezones gratis y la otra parte del tiempo para realizar mi trabajo como tatuador profesional. Así de esa manera genero algo de dinero y no dejo de lado la campaña”. Fabián estará en el Distrito Federal y en Puebla.
“Los que me llevan son particulares, personas que se inspiraron e hicieron vaca para llevarme. Me causa curiosidad de cierta manera han sido afectados por la enfermedad”.
¿Cómo diseña el pezón?
“Lo que hago para que ellas se vean involucradas en el proceso, es que les tomo una foto de valoración, la subo al computador y por medio de un fotomontaje, ponemos los pezones para que ellas ven en la pantalla cómo van a quedar, luego cuando pasamos al estudio, se les dibuja con marcador encima de la prótesis y jugamos con los colores.
La mayoría de ellas tienen parte de lo que era el pezón y nos basamos en ese color. O con algunas que no tienen nada, jugamos con los colores en computador. Para que ellas escojan el color del seno que se les va a tatuar”. Fabián puede dibujar un pezón en 20 minutos.
¿Algún otro tatuador hace esto en Colombia?
“No. Sé que un tatuador con un nivel profesional avanzado puede llegar a hacerlo, pero muy pocos van a prestar su trabajo, su tiempo y estudio para realizarlo”.
Es claro que tatua pezones gratis. ¿Pero si lo hiciera, cuánto cobraría?
“La tarifa aproximada sería más o menos de 150 mil pesos por pezón, hablando de mi trabajo, porque el de otros colegas sería más costoso. Lo que pasa es que trato de acomodar todo al factor tiempo, por ejemplo, yo un tatuaje de un rostro lo hago en menos de dos horas, otro colega se demora entre cuatro y seis horas, cobro en relación tiempo porque puedo hacer muchos más tatuajes en un día”.
Para Fabián Henao el dinero pasa a un segundo plano, lo motivan otras cosas. “Las sonrisas de ellas y sus lágrimas de alegría me impulsan aún más”.

Publicado por KIEN&KE . com – 04/09/15 -

El grito del niño del brazo roto

Mujeres palestinas impiden el brutal intento de arresto de un menor de 11 años por parte de un soldado israelí

Nabi Saleh es un pequeño pueblo palestino situado a 20 kilómetros al noroeste de Ramala, en Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde 1967. Tiene unos 550 vecinos, pocos, pero luchadores. Desde diciembre del 2009 se manifiestan cada viernes contra el robo de sus tierras y de una de las principales fuentes de agua que los abastecían, Ein al Qaws, que hace casi 6 años que está en manos de los colonos judíos del asentamiento de Halamish, cerca de Nabi Sale.
Los habitantes de esta localidad se sumaron entonces a la resistencia no violenta iniciada por el pueblo de Bil'in contra la ocupación israelí de Palestina y la construcción del muro que Israel levantó en Cisjordania y que les arrebataba una parte de sus tierras.
Cada viernes, después de la oración en la mezquita, decenas de personas de Nabi Saleh marchan desde su pueblo hacia la fuente confiscada por los colonos sin conseguirlo porque se lo impide elEjército israelí. En las manifestaciones tienen un papel importante las mujeres y los niños.
Las protestas de los vecinos de Nabi Saleh pasan sin pena ni gloria desde hace tiempo, pero esta semana han vuelto a tener espacio en los medios de comunicación por unas fotografías y un vídeo que han dado la vuelta al mundo.
Las imágenes muestran el brutal intento de arresto de un niño palestino de 11 años con el brazo enyesado, Mohamed Tamimi, por parte de un soldado israelí. En un vídeo grabado por Bilal Tamimi, un periodista palestino de la zona, se ve al soldado persiguiendo a Mohamed detrás de una colina. El militar lo agarra y empuja su cabeza contra una roca. Luego, se sienta sobre sus piernas para evitar que se mueva.
Algunas personas empiezan a gritar: «Es un niño pequeño»; «Tiene el brazo roto·. Entonces, la madre de Mohamed, Nariman, su padre, Basem, su tía Nawal, y su hermana Ahed llegan junto al soldado con otros activistas. Las mujeres y la niña agarran al soldado por la cabeza y los brazos, él coge a Ahed por el cuello y esta le muerde en la mano. La lucha, que algunos diarios israelís califican de «agresión» y «ataque» al soldado, acaba con la llegada de otro militar israelí que se lleva a su compañero. Antes de irse, el soldado lanza una granada aturdidora.
Según un portavoz del Ejército israelí, el viernes en Nabi Saleh se produjeron «disturbios violentos de la paz en Nabi Saleh en los que palestinos lanzaron piedras a las Fuerzas de Defensa de Israel que se encontraban en el lugar. El joven fotografiado fue identificado como un lanzador de piedras y por eso se decidió detenerlo».
«En el momento del arresto, se inició una provocación violenta por parte de un número de palestinos, entre ellos mujeres y niños. Tras el altercado violento, el jefe (de la operación) decidió no continuar con la detención», añadió el portavoz del Ejército, e indicó que el soldado sufrió heridas leves.

Derecho a resistir

La madre de Mohamed, Nariman, y otros testimonios aseguran que Mohamed no lanzaba piedras cuando el soldado israelí fue a por él. «Mohamed observaba los enfrentamientos entre el Ejército y los chicos, él no tiraba piedras, se había roto el brazo días antes y estaba asustado, pero un soldado empezó a perseguirlo", explica Nariman Tamimi a EL PERIÓDICO. «Por otro lado, tenemos derecho a lanzarles piedras, a resistir. Los soldados están en nuestra tierra, no es suya, nos están ocupando, ¿y no podemos echarlos de nuestra casa?», se pregunta Nariman.
«La ocupación es diaria, hay arrestos cada día, los colonos hacen lo que quieren, quemaron vivo a un niño -en Duma, Cisjordania-, luego murió su padre también y los israelís aún no han encontrado al culpable», denuncia Nariman.
Mohamed está en casa, pero su familia teme que en algún momento lleguen los soldados a detenerlo. No sufrió heridas, pero fue al hospital junto a sus padres, hermana y otros familiares. Ahed «fue golpeada con un arma y su hermano de 9 años resultó herido por una bala de goma», explica Nariman.
Publicado por elperiodico.com – Jerusalem – Ana Alba – 30/08/15 -

Corte Interamericana de Derechos Humanos certifica in situ violaciones de derechos contra el pueblo garífuna

Mujeres garífunas denuncian que sin sus tierras ancestrales para el cultivo, la comunidad podría desaparecer. Foto: Reproducción.

Son por lo menos 28 violaciones a los derechos comunitarios contra el pueblo garífuna de Honduras, grupo étnico zambo descendiente de africanos, caribeños y arahuacos, registradas en la Corte Internacional de Derechos Humanos (CIDH). La última semana, en el marco del 53º período extraordinario de sesiones de la CIDH, magistrados de esta instancia de la Justicia internacional fueron hasta los lugares de las violaciones. Lo que encontraron fue decenas de comunidades y miles de personas resistiendo la invasión de los intereses de empresas privadas, la violencia del narcotráfico, además de no existir ninguna garantía de protección por parte del Estado hondureño.

La comunidad Triunfo de la Cruz, por ejemplo, ha sufrido violaciones al ejercicio del derecho a la propiedad comunitaria, causadas por proyectos turísticos de interés del gran capital. Además, la construcción de lujosas mansiones ha destruido localidades que antes albergaban plantaciones de mandioca de las mujeres ancianas de la comunidad, reunidas en la cooperativa "El esfuerzo”. Fueron adquiridas sin diálogo con las habitantes de la comunidad y sin fundamentación legal por parte del Poder Público.
En Punta Piedra, el caso se remonta a una invasión promovida por un militar en el año de 1992, sin que, dos décadas después, exista interés alguno de parte del Estado para devolver las tierras en litigio a sus propietarios tradicionales locales. Las dos comunidades, ubicadas en la zona norte de los departamentos de Atlántida y Colón, respectivamente, vienen confrontando a autoridades públicas hace cerca de 20 años. 

La respuesta, sin embargo, se ha resumido a todavía más peligros para las comunidades y múltiples violaciones de derechos humanos.
El vicepresidente de la Organización Fraternal Negra de Honduras (Ofraneh), Alfredo López, relata que hace 10 años llevó su caso a la CorteIDH y alcanzó la sentencia que anhelaba. Estuvo preso injustamente por seis años, criminalizado por luchar contra el proyecto turístico Marbella, que desalojó a la comunidad Triunfo de la Cruz de parte de sus tierras. "El conflicto ha escalado hasta niveles muy peligrosos de manera que la preocupación fundamental es que se ha contratado a vigilantes armados garífunas para que ocurra violencia entre garífunas, una situación que no habíamos visto antes”, denuncia López.

La población resiste la usurpación practicada en sus tierras hace más de 200 años, con casos siendo llevados a la Justicia Internacional para responsabilizar al Estado por las violaciones. Inés García, mujer garífuna integrante de la cooperativa "El esfuerzo”, afirma que la comunidad siente su propia supervivencia amenazada, sin tierras para el cultivo.
"No es posible que vivamos hace 218 años en la comunidad sin derechos. No es posible que los que tengan dinero nos quieran sacar de aquí como que no somos personas. Los que tienen dinero creen que tienen derecho a vivir a la orilla de la playa pero por herencia nos toca a los garífunas”, argumenta.


Publicado por ADITAL –Honduras – Marcela Belchior – 04/09/15 -