domingo, 31 de mayo de 2015

Vanesa, la transexual que cambió la historia de la libreta militar

Vanesa Hoyos teme que por sus 43 años nadie quiera contratarla, aunque ya no le pidan libreta militar. / Cristian Garavito


Ha tenido dos grandes amores; no cree en los curas, pero sí en las brujas y en Dios; sueña con hacerse el cambio de sexo.

Gina Vanesa Hoyos Gallego nació varón hace 43 años, duerme rodeada de 17 peluches y ocho entablados de Marilyn Monroe y tres veces le han roto el corazón. Una barba tímida le hace sombra alrededor de los labios en forma de candado: aunque empezó a tomar hormonas a los 19 años, paró hace ocho, cuando le diagnosticaron VIH. Una vez la violaron siete hombres, tenía 15 años. Dejó de creer en la Iglesia Católica cuando conoció a un cura que le daba dinero y ropa a cambio de sexo, tenía 16. A veces, cuando lo que dice la estresa, se pellizca suavecito el labio inferior con los dedos corazón y pulgar de la mano izquierda. Como ahora mismo, mientras cuenta que anoche mataron a alguien a unos metros de su casa.
“Yo estaba durmiendo cuando me despertó el ¡pum, pum, pum! Casi me caigo de la cama. Mataron a un muchacho, que supuestamente fumaba vicio. Qué pesar. Ellos qué culpa tienen, eso es una adicción. Tenía como 18 años”.
Esta noche llueve en Circasia, Quindío. Ella se pellizca otra vez el labio al contar que evita salir del cuarto que arrendó hace unos días para resolver algunos asuntos, como la tutela que puso para que su EPS le entregara medicamentos que le urgen por tener sida. Se resguarda en esta madriguera casi todo el tiempo porque hace un par de años una banda criminal –cuyo nombre omitiremos– la forzó al destierro junto con su madre –por razones que no diremos–. Dice que puede estar en Circasia siempre y cuando mantenga un “bajo perfil”. Sin embargo, pasar desapercibida en este pueblo de 28.000 habitantes puede ser algo difícil para una mujer con manzana de adán, espalda ancha y 1,85 metros de estatura que usa maquillaje y se contonea al caminar.
Su cédula dice que se llama Hernando. Por las calles de Circasia, todo el mundo la llama Vanesa.
La madriguera es un cuarto de 2 por 3 metros que yace sobre lo que alguna vez fue un basurero y ahora son cambuches. (En 2013 se hablaba de 20 familias, con seguridad han llegado más desde entonces). Está dentro de una casa improvisada y se llega a ella por una entrada independiente, protegida por una lata que hace las veces de reja y una puerta que se cierra con candado y con cadena. Lo que separa a la madriguera del resto de la casa son paredes de esterilla que Vanesa personalizó con sábanas y cobijas para protegerse del frío y de la lluvia. Sobre éstas colgó algunos peluches, los entablados de Marilyn Monroe –su amuleto de la buena suerte– y un reloj en forma de grano de café para el que siempre son las 6:02.
Intentando bajar el volumen de su voz profunda y femenina para que no la oigan los vecinos, Vanesa habla del primer hombre que le rompió el corazón: su padre, un microempresario barranquillero que la echó de la casa con 14 años cuando se dio cuenta de que ella usaba cosas que, se suponía, estaban hechas exclusivamente para personas con senos y vagina. “Él me pegaba, me pegaba y me pegaba, me gritaba ‘¡maricón!’. Años después el hombre, agonizando por un cáncer de estómago, pidió que su hija fuera a verlo. “Lo primero que pensé fue ‘por mí, que se muera’. Pero no podía dormir, tenía pesadillas, como que me jalaba las cobijas. Hasta que fui y ese día que lo vi, hablé con él y lo perdoné, ese mismo día murió”.
Un año después de haber sido expulsada de su casa, su madre dio con ella en una finca en Tuluá, Valle, y se la llevó a Circasia. Pero ella era Vanesa, no Hernando, y el único lugar que encontró para laburar siendo quien realmente era fue un prostíbulo en el sur de Bogotá llamado Noches de Medialuna. “Ese negocio quedaba por los lados de la iglesia de La Consolata y duró ahí como 18 años, pero lo tumbaron y ahora es un edificio”. Allí vivió de los 19 a los 29 años lidiando con la dueña del lugar, una transexual de ojos verdes nacida en Turmequé, Boyacá, con un temperamento endiablado, conocida como la Linda. En este universo transgenerista, todos los nombres van acompañados del artículo: la Charlotte, la Johanna, la Vanesa…
En Noches de Medialuna conoció a los otros dos hombres que le rompieron el corazón. Primero fue Juan, un conductor de Coca Cola que entró al prostíbulo una noche de un miércoles “todo elegante, todo pinta”. Luego, un fin de semana, llegó a buscarla. Traía para compartir un pollo y una coca cola y, para ella, un peluche de Mickey Mouse que Vanesa todavía conserva junto con algunos calzoncillos de él. A los cinco meses le pidió que vivieran juntos. “Ese hombre se preocupaba mucho por mí, me cogía de la mano y no le daba pena darme picos en los buses. No le gustaba que me arreglara porque creía que estaba puteando, así que yo mantenía desarreglada. Le hacía de comer, le arreglaba el uniforme. Pero un día no volvió a la casa”.
Sentada en la cama sencilla en la que a duras penas cabe su humanidad, frente a un cuadro de Jesucristo en la cruz y otro de la Última Cena, Vanesa cuenta que resolvió el misterio de la desaparición de Juan con María Eugenia. “Ella era una bruja, no sé si usted de pronto la haya oído nombrar. Murió de un maleficio, ¡imagínese!”. La bruja le reveló que la exesposa de Juan había hecho un sortilegio para alejarlo de ella. Soportando las burlas de sus colegas, Vanesa regresó al prostíbulo vencida. “Yo todos los días beba y beba y llore y llore por ese hombre. Apareció a los cinco meses todo degenerado, sucio, llevado por el vicio. Lo invité a almorzar, le di plata pa’ la buseta y hasta estuve con él, pero ya se había perdido el amor. Nunca más supe de él”.
“¡¿Qué fue eso?!”, salta Vanesa interrumpiendo sus memorias.” ¡Es que acá hay unas ratotas! Por eso yo no saco a mi perrita, porque a la perra grande de la vecina la agarró una rata y le arrancó medio labio. Es que hay unas así, vea”. (A mis ojos les parece que en la forma que hacen sus manos cabría un rinoceronte). “Entonces a cualquier ruidito yo miro. También hay muchos alacranes por la guadua y la esterilla… pero aquí frío no me da”.
II
A la mañana siguiente de nuestra primera conversación, Vanesa sale de su madriguera. Vamos a una peluquería para que le cepillen el pelo y se lo alisen, quiere salir bien en las fotos del periódico. “Lástima que no tenga conmigo mi trajes, me hubiera puesto uno. En Bogotá una amiga me tiene guardado todo y yo sólo me vine con unos tacones”. (Tiene cinco pares de tacones colgando en las sábanas de su cuarto). Mientras la arreglan le pregunto si hay más transgeneristas en Circasia. Responde que hay otras dos. Le pregunto si alguna vez la han agredido. Vanesa aprieta los labios y su silencio lo interrumpe quien la peina, un hombre de 20 años, delgado, de piel blanca, pelo negro y acento muy paisa llamado Juan David Jaramillo Builes.
“¡Claro que sí! A las chicas trans las insultan, les tiran cosas, jalan sus vestidos en las fiestas que hace el pueblo cada año. Es la maldición de las P: o son putas o son peluqueras, pero, ¿cuándo ha visto usted a una chica trans profesional? A los LGTBI no sólo nos agrede la gente, nos agrede también el Estado con su exclusión”. Juan David cuenta que fue activista un buen tiempo, que hacía campañas de derechos sexuales y reproductivos, que trabajaba con hospitales, pero que las ganas de un mundo mejor se le escaparon a cuentagotas por la grieta del mundo real, que le fue cerrando una puerta tras otra, con su familia, inicialmente, y en el trabajo, principalmente. Juan David, por falta de plata, no ha podido sacar la libreta militar.
De la peluquería salimos hacia el parque principal. Con su pelo largo arreglado y su contoneo de costumbre, Vanesa se vuelve un ser difícil de ignorar. “¡Papasote!”, le grita un hombre. Ella, de buen humor, le replica: ¡Ja! Oigan a éste: ¡Mamasota!” El cielo de Circasia, invadido de nubes hoscas, amenaza con arruinar el trabajo de Juan David el estilista. En una esquina del parque, a unos pasos de la Alcaldía, tres mujeres de unos 60 años la miran y secretean. Por esa misma esquina, en unas horas, pasarán tres colegialas de falda gris y saco rojo que al mirarla estallarán de risa. Vanesa sigue caminando hacia un andén del parque para sentarse y retomar la conversación. Antes de que se siente, un par de caballeros ensombrerados le miran de reojo las nalgas.
“A mí me hubiera encantado estudiar criminalística. Me apasiona el tema de los asesinatos, descubrir quién lo hizo, arreglar a los muertos…”. Hubo una vez en que Vanesa arregló a uno: “A un amigo mío, no le gustaban los gais ni nada, era muy serio, lo mataron por vender drogas. Como su familia era tan pobre, yo no sé nada de muertos, pero lo preparé. Les dije que consiguieran el cloroformo y las agujas y que yo ponía mi maquillaje. Le saqué los gases. Con un tiro le habían sacado un ojo, entonces yo le metí algodón y le hice un ojo postizo, le puse micropore y en el micropore le pinté una ceja. La mandíbula se la pegué con ‘super bonder’ porque la tenía partida. Es que le metieron siete tiros: uno en la pierna, dos por acá y el resto en la cabeza”.
Pero Vanesa no pudo estudiar criminalística. Ni siquiera terminó el colegio, dice que no le gustaba. Apenas aprendió a leer en Bogotá hace un par de años, cuando la banda criminal –cuyo nombre seguiremos omitiendo– la expulsó a ella y a su mamá de su casa, en donde tuvo una peluquería con su mismo nombre durante ocho años. En esos años, Vanesa da fe de que no ejerció la prostitución ni un solo minuto. Pero, amenazada, le tocó irse a Bogotá a buscar refugio. Y lo encontró en un proyecto del Distrito que daba techo a mujeres transgeneristas. Pero el refugio no fue eterno. Y Vanesa, para mantener a su madre –la única de su familia que la aceptó tal cual era– y mantenerse, volvió a los callejones de la prostitución, como cuando tenía 19 años.

III
Vanesa tenía 29 años cuando la dueña del Noches de Medialuna la expulsó. Se fue al Santa Fe, ese barrio del centro de Bogotá que siempre ha sido como la sede principal de las trabajadoras sexuales. Ahí conoció al tercer y último hombre que le rompió el corazón. Él tenía 17 años cuando se le acercó y le preguntó que cuánto por el rato, y de rato en rato terminaron viviendo juntos seis años. Al cuarto año la convivencia se malogró: “Me cogía del pelo, me pateaba, me escupía, decía que no sabía por qué se había enredado con esa marica. Yo no más me sentaba a llorar”. Al quinto año, en un agarrón, él sacó un cuchillo y ella, otro. “Casi lo mato. Me tocó envolverlo en una sábana e irnos heridos pa’ el hospital. Nos cosieron y nos fuimos a tomar aguardiente”.
En los últimos meses de su relación, se alternaba entre ir a rescatar a su novio de la calle del cartucho e ir a donde una bruja. Sospechaba que él tenía a alguien más. “Yo andaba desesperada. Me sentaba con la bruja desde las 10 de la noche y daba la 1 y yo todavía fume, fume tabaco, fume y escupa, fume y escupa; se me ampollaban los labios y los dedos. Le echábamos Vick Vaporub y café y azúcar y clavos y canela. Así uno va llamando al hombre. Y claro, me llegaba. Pero el tabaco, así como atrae, hace que el hombre lo aborrezca a uno”. Un día, él le confesó que había embarazado a otra mujer. Se llamaba John Freddy. O quizá se llama, ella no sabe en qué tiempo conjugar ese verbo porque, igual que con Juan, nunca más supo de él.
Esta última parte de la entrevista tiene lugar en una caseta que, explica Vanesa, le asignó el municipio para el de la mesa de la comunidad LGBTI. Apenas entramos a la caseta, una mano invisible exprime las nubes hoscas de Circasia: el trabajo de Juan David el estilista está a salvo. En unas horas, Vanesa se presentará en Armenia a impugnar un fallo, el cual señaló que ella y su madre desplazadas tienen derecho a una reparación administrativa, sí, pero que su caso no será priorizado. Con ayuda de la Defensoría del Pueblo, Vanesa le respondió al Juzgado resaltando que, según las normas, las víctimas con enfermedades como VIH y las víctimas con identidad sexual diversa deben ser priorizadas por su vulnerabilidad. O sea, víctimas como ella.
Como Vanesa aprendió a leer de adulta no lee mucho. Tan poquito lee que ni leyó la tutela que el conocido defensor de la comunidad LGTBI, Germán Rincón Perfetti, envió al Tribunal Superior de Bogotá para pedirle al Ejército que le expidiera una libreta militar a ella, documento que exigía la Alcaldía de Bogotá para contratarla. Una abogada del Distrito la contactó con Rincón, a quien le pagó haciendo cosas para su oficina: aseo, diligencias, mensajería. El 5 de agosto de 2014, el Tribunal le dio la orden al Ejército de emitir la libreta. El caso se fue a la Corte Constitucional, pero el Ejército refutó: “Este Comando es una unidad seria, (ella) no es la única persona que hemos atendido en condición de transgénero, gay, bisexual”.
(La Real Academia Española, por cierto, no ha registrado aún en su diccionario la palabra “transgénero”).
Como Vanesa no lee mucho, no ha leído aún el fallo de la Corte Constitucional. Ella se presenta así: “Mi nombre es Gina Vanesa Hoyos, soy una chica transgenerista y soy quien demandó el Ejército para que a las chicas trans nos entreguen la libreta militar”. Le digo que lo que hizo fue mucho más, que gracias a su tutela se sentó el precedente de que a las transexuales no pueden pedirles libreta militar porque son mujeres, no hombres disfrazados. “¿Ah, sí? Ah, ¡eso! Es que no me he leído lo que sacó la Corte, me duele la cabeza cuando leo mucho. Ahora estoy leyendo esto”, dice, y saca un libro rojo de su bolso: “Apocalipsis, ¡se acerca su magnífica culminación!”. ¿De dónde sacó ese libro?, le pregunto. “Me lo dieron los evangelistas del barrio”, contesta. Y se ríe.
El fallo de la Corte es tan reciente –hace apenas una semana se divulgó– que ella aún no ha constatado si servirá para algo. Como quien se agarra del borde de un precipicio para no caer al abismo, se aferra a la idea de que sin el requisito de la libreta militar alguien pronto la contratará. Se rehúsa a seguir siendo la protagonista de esas escenas que se amontonan en su memoria: un hombre ofreciéndole $50.000 pesos extra por tener sexo sin condón; una compañera rabiosa echándole gas pimienta en los ojos; un cliente que después del sexo la amenaza con un cuchillo y le roba el producido del día; la dueña de un prostíbulo arrojándola a la calle porque está demasiado cansada para trabajar, así le ofrezcan $50.000 extra por tener sexo sin condón.
Vanesa todavía sobrevive del trabajo sexual: cuando viaja a Bogotá, va al Santa Fe y le alquila una pieza a un tal don Guillermo por $12.000 diarios, aunque hay días tan malos que queda debiéndole. “Ya no es igual, si trabajo una semana me enfermo 15 días: que los tacones, que el trasnocho, que el sereno… Si trabajo en la mañana por la tarde ya me siento deteriorada”. Su plan A es recibir pronto la reparación y volver a montar su peluquería. Su plan B, que alguien le dé “un trabajo digno”, aunque teme que sus 43 años sean un obstáculo. “¡¿Entonces me la voy a pasar trabajando como prostituta?! ¡¿Así va a ser mi vejez?! Le pido al Gobierno Nacional, al alcalde Petro, a quien sea, que me colabore. Yo no puedo ni quiero putear toda la vida”.

Avanzan las políticas para la comunidad LGTBI
En diálogo con este diario, el ministro Juan Fernando Cristo señaló que la cartera del Interior está trabajando con organizaciones civiles para profundizar las políticas que garantizan los derechos de la comunidad LGTBI. Hace poco les envió una comunicación a los 800.000 funcionarios que tiene el país, exigiéndoles respeto por las personas en relación a su orientación sexual.
Cristo señaló que, de lejos, un eje fundamental en este propósito es la construcción de una política pública para generar una cultura ciudadana que fomente el respeto a la diversidad sexual. El Ministerio del Interior, resalta, creó además una mesa de casos urgentes en noviembre de 2012, para ayudar a coordinar con Fiscalía y Policía la atención de las situaciones críticas.
La Corte dijo
La Corte Constitucional concluyó que se habían violado los derechos de Gina Vanesa Hoyos a la autonomía, al libre desarrollo de la personalidad, a la dignidad y a la igualdad. A raíz de su caso, le ordenó al Ministerio de Defensa desarrollar un protocolo y divulgar que el servicio militar obligatorio no incluye a las mujeres transgeneristas. Y le pidió al Ministerio del Interior propuestas para remover los obstáculos que tienen las personas transgénero a la hora de modificar su identidad en documentos.


Publicado por elespectador.com - Diana Carolina Durán Núñez / Enviada especial a Circasia, Quindío – 30/05/15 -

Argentina: Santa Fe: Rescataron a diez mujeres víctimas de explotación sexual

Nueve personas fueron detenidas hoy tras la liberación de diez mujeres que eran forzadas a prostituirse en la ciudad de Rafaela y la localidad de Bella Italia, 95 kilómetros al oeste de la ciudad de Santa Fe, informaron fuentes judiciales.

Dos de las mujeres rescatadas se encontraban con sus hijos de dos y tres meses de vida.
En tanto, hubo nueve allanamientos que se efectuaron de manera simultánea en viviendas del barrio Barranquitas de Rafaela y otro en la vecina localidad de Bella Italia.
En el megaoperativo participaron unos cien policías de la secretaría de Prevención e Investigación de Delitos Complejos; de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), de la Dirección General de Prevención y Control de Adiciones (ex Drogas Peligrosas) y representantes de la Fundación María de los Ángeles de Rosario.
El fiscal Diego Vigo señaló que "la investigación se inició hace dos meses y entre los detenidos se encuentran cinco mujeres y cuatro hombres".
Además confirmó que en los allanamientos se incautaron de tres automóviles, cinco motocicletas, televisores, computadoras, teléfonos celulares, dinero en efectivo y documentación varia.
Por su parte, el fiscal Regional Carlos Arietti aclaró que "si bien el delito de trata es un delito federal, lo que investigamos es el aprovechamiento económico de la explotación sexual ajena y la facilitación de la prostitución".

Publicado por Diario Río Negro – DYN – 31/05/15 -

Preocupa el aumento sostenido de cáncer de pulmón entre mujeres

Según los investigadores, el tabaquismo es el principal factor de riesgo.

Si bien las mujeres tienen miedo de sufrir cáncer de mama, los médicos tienen una preocupación mucho mayor: el aumento sostenido del cáncer de pulmón. En los países industrializados mueren más mujeres a causa de esta enfermedad que por tumores malignos de pecho.
Según los investigadores, el tabaquismo es el principal factor de riesgo.
"Mientras el consumo de nicotina cae lentamente entre los hombres, el consumo aumenta entre las mujeres", afirma el jefe del Departamento de Oncología del Tórax de la Clínica de Heidelberg, en Alemania, Michael Thomas.
Sobre las consecuencias del tabaquismo hace hincapié el Día Mundial Sin Tabaco el 31 de mayo.
En el Centro Alemán de Investigación Oncológica en Heidelberg (DKFZ) también resuenan las alarmas. "Las mujeres que nacieron entre 1935 y 1960 elevaron considerablemente la cifra de fumadores", señala la jefa del Departamento de Prevención del Cáncer del DKFZ, Martina Pötschke-Langer.
"Estas son las mujeres que tienen ahora las enfermedades relacionadas con el tabaco. La mitad de las mujeres que nacieron estos años fumó regularmente a lo largo de su vida", señala.
Según un informe realizado por investigadores en el marco del Día Mundial contra el Cáncer (American Cancer Society und International Agency for Research on Cancer) alrededor de 210.000 mujeres murieron de cáncer de pulmón en 2012 en los países industrializados. Mientras, el cáncer de pecho causó alrededor de 198.000 muertes.
En los hombres, el cáncer de pulmón está primero en las causas de muerte en países industrializados y en vías de desarrollo.
"Las mujeres siempre estuvieron detrás de los hombres en el tabaquismo, pero el margen se hace cada vez más estrecho", advierte Pötschke-Langer.
No es que las mujeres sean menos razonables para tomar la decisión de dejar de fumar. "Pero posiblemente los hombres sean más consecuentes que las mujeres una vez que han tomado la decisión de dejar el vicio. También podría ser que las mujeres utilizan el tabaquismo como un regulador para controlar su peso", agrega la especialista.
En las mujeres también juega un papel preponderante la dependencia psicológica. "Fumar está asociado con ciertas situaciones, por ejemplo, al hacer una pausa, relajarse o juntarse con amigas", señala.
Por su parte, el especialista en pulmón Thomas explica que por su situación hormonal las fumadoras tienen de dos a tres veces más riesgo de sufrir de cáncer de pulmón que los hombres que fuman.
Si bien, en la actualidad comienzan a fumar significativamente menos chicas que antes, las mujeres de mediana edad son las que preocupan a los científicos: el comportamiento de las fumadoras de entre 25 y 69 años es muy estable. Se ubica en alrededor de un tercio de mujeres.
Pötschke-Langer señala que siendo optimistas se podrá esperar un cambio recién en 20 años.
"La tasa de mortalidad por cáncer de pulmón entre las mujeres seguirá aumentando con seguridad en la próxima década, porque además se suman años de mayor natalidad", agrega.
Mientras que la ciencia registra éxitos en las terapias contra el cáncer de mama, aún no es así para el cáncer de pulmón.
"Los síntomas del cáncer de pulmón llegan muy tarde y el diagnóstico también suele darse con demasiada demora", apunta Pötschke-Langer.
A largo plazo sobrevive sólo una de cada cinco mujeres con esta enfermedad. "Si el cáncer se detecta en una etapa temprana, hay hasta un 70 por ciento de posibilidades de que el paciente se cure", según Thomas. Pero la enfermedad es imperceptible durante mucho tiempo y el dolor se siente relativamente tarde.
Con el fin de reducir la mortalidad por cáncer de pulmón, Pötschke-Langer exige que se realicen cambios drásticos en la legislación, entre otros, la prohibición de la publicidad del tabaco.
"En Alemania aún sigue siendo el gran problema", afirma la médica. "Los cigarrillos para las mujeres se hacen más apetecibles mediante aditivos especiales. En ciertas marcas, el diseño es muy femenino, por ejemplo en los cigarrillos mentolados o en los llamados cigarrillos 'light'", advierte.
Para la especialista son muy eficaces los aumentos de impuestos. "Lo mejor sería que aumente otra vez de forma drástica el impuesto al tabaco", señala.
"Consideramos que el hecho de que fumen menos mujeres jóvenes se debe al fuerte aumento del impuesto al tabaco de hace diez años, a las leyes de protección de los no fumadores, como así también a los debates públicos sobre los peligros del cigarrillo, que tienen una gran influencia entre las jovencitas".

Publicado por Diario Río Negro – Salud – 29/05/15 -

La turba enfurecida quema viva a una mujer "por bruja" en Guatemala

La víctima ha sido identificada como Catarina González Pérez, de 47 años.


Los vecinos de la aldea San Luis, en Tacaná, le pegaron antes una paliza de espanto.


Vuelven a las andadas en Guatemala, trashaber quemado recientemente viva a una joven de 16 años en Río Bravo.
Esta vez una turba enloquecida de un remoto poblado del oeste del país linchó y quemó viva a Catarina González Pérez, de 47 años, acusándola de practicar hechicería, según informaron este jueves 28 de mayo de 2015 socorristas locales.
El incidente se registró la noche del miércoles en la aldea San Luis, en Tacaná (fronteriza con México), unos 335 km al oeste de la capital, indicó uno de los socorristas que atendió la emergencia.

FRECUENTES LINCHAMIENTOS
Los linchamientos se han vuelto frecuentes ante la desconfianza de los guatemaltecos en las entidades de seguridad y justicia del país.
Según un informe de la Procuraduría de los Derechos Humanos, en 2013 murieron 52 personas a manos de comunidades enardecidas, en contraste con 23 casos de este tipo registrados en 2012.
Publicado por Periodista Digital – 30/05/15 -

En la piel de una yihadista

¿Cómo se explica el fenómeno de los jóvenes europeos que se enrolan en las filas de los grupos yihadistas? 

Es el caso de las tres jóvenes británicas identificadas en febrero y que, se cree, cruzaron la frontera entre Turquía y Siria. Una periodista francesa bajo el psedónimo de Ana Erelle se hizo pasar por una joven convertida al islam para entrar en contacto con redes yihadistas.
“Entré en contacto con un yihadista francés haciéndome pasar por una joven de veinte años, nada tonta pero un poco perdida, un papel que improvisaba a diario.”
“Seguí sus instrucciones y fui a Amsterdan y allí las cosas se descontrolaron porque comenzó a no respetar sus promesas. Bilal comenzó a amenazarme y, luego, todo su entorno.”
La habitación de Sahra sigue vacía desde que, el pasado mes marzo, decidió unirse a un grupo yihadista en Siria.
Estas son las últimas imágenes de la adolescente, tomadas por la cámara de seguridad de la estación de tren de Lezignan Corbiere el pasado 11 de marzo.
“Desafortunadamente, lo que estamos viendo con esas jóvenes que se marchan es la esperanza que tienen de poder vivir su religión, al menos es lo que he comprendido dentro de su secta. El hecho de poder llevar su fe al máximo de gente en este planeta, y eso es realmente peligroso”, comenta la abogada de la familia, Samia Maktouf.
Solo dos de las 600 jóvenes que se estima se han unido a los grupos extremistas en Siria, han vuelto a casa. De entre los 20.000 militantes extranjeros que luchan en ese país, unos 5.000 son de origen europeo.

Publicado por EURONEWS – CET – 28/05/15 -

Cinco mil 230 mujeres desaparecidas en 30 años

Yanette Bautista presidenta de la "Fundación Nidia Erika Bautista" 
En los últimos 30 años en Colombia 5,230 mujeres fueron víctimas de desaparición forzada, reveló ayer una reconocida organización no gubernamental.

El estudio "hace un llamado a las autoridades para que visibilicen la violencia contra la mujer: la violencia sexual, la violencia física (porque) muchas mujeres fueron golpeadas, desmembradas", dijo en entrevista con The Associated Press la presidenta de la "Fundación Nidia Erika Bautista", Yanette Bautista, durante la presentación del informe "Discriminación e impunidad: desapariciones forzadas de mujeres en Colombia".

El documento abordó 39 casos emblemáticos de desaparición de mujeres en todo el país y, según la activista, "hemos concluido que la violencia contra la mujer, que sufrieron en su cautiverio las niñas y mujeres desaparecidas, no ha sido visibilizada por la justicia" colombiana.


Publicado por el Diario de Cohauila – Bogotá (Colombia) – AP – 29/05/15 -



Alerta Bullying

Es necesario que los adultos responsables (padres y docentes) asuman que el problema existe. Que es más frecuente de lo que parece, que tengan conciencia de su importancia y de las consecuencias graves que puede tener y, especialmente que ellos deben intervenir, y que deben hacerlo lo más pronto posible porque las situaciones de malestar crónico si no se detienen, crecen.

 La violencia escolar sumada al bullying resultan problemas cada vez más importantes ante los cuales ni la sociedad ni muchas veces las instituciones tienen una clara respuesta.
El programa KiVa que se desarrolla en Finlandia, no sólo detiene a los acosadores sino que también aumenta el bienestar y la motivación por estudiar.
Es un programa cuidado hasta el detalle que se llama KiVa, un acrónimo sencillo, y casi pegadizo, de dos palabras finlandesas Kiusaamista Vastaan (contra el acoso escolar). Con esta iniciativa, Finlandia está logrando frenar el acoso escolar y el ciberbullying en sus aulas. Implantado ya en el 90% de los colegios de educación  básica su éxito ha resultado tan arrollador que contar, o no, con este proyecto ya es un requisito que muchos profesores y alumnos tienen en cuenta a la hora de elegir y valorar un centro educativo donde trabajar o estudiar.

KiVa surgió de un serio compromiso entre la comunidad educativa y el gobierno finlandés. Tras una década de no lograr acabar con los casos de acoso escolar y de ciberbullying entre los estudiantes, llegó un momento en que el entonces ministro de Educación, Antti Kalliomäki, se planteó seriamente atajar el problema y habló con un grupo de investigadores de la Universidad de Turku que llevaba 25 años estudiando las relaciones entre los niños. Un año después, en 2007, arrancó el programa KiVa, financiado por el propio Gobierno, y diseñado por este equipo
.Casos de acoso que desaparecieron
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2.    "El proyecto se fue poniendo en marcha aleatoriamente en los colegios finlandeses", cuenta Christina Salmivalli, profesora de Psicología en Turku y una de las creadoras de KiVa. La universidad realizó, unos años después, un estudio para evaluar cómo se iba desarrollando el programa. Los resultados fueron espectaculares. 
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4.    "Fue el mayor estudio realizado en Finlandia. Participaron 234 centros de todo el país y 30.000 estudiantes de entre 7 y 15 años. KiVa había logrado reducir todos los tipos de acoso en los colegios. Los casos de acoso escolar desaparecieron en el 79% de las escuelas y se redujeron en el 18%", explica la profesora.

Al disminuir el acoso, también aumenta el bienestar y la motivación
Sólo con un año de implantación los investigadores comprobaron que en algunos cursos el número de niños acosados bajó incluso un 40%. Pero además se llevaron una grata sorpresa al constatar que "KiVa también aumenta el bienestar escolar y la motivación por estudiar, al mismo tiempo que disminuye la angustia y la depresión", dice Salmivalli.

A diferencia de otros modelos que se centran exclusivamente en la víctima y el acosador, "KiVa intenta cambiar las normas que rigen el grupo —indica la profesora—. Dentro del grupo están los otros, esas personas que no acosan, que observan, que son testigos y que se ríen. A través de esa comunicación no verbal transmiten el  mensaje de que lo que pasa es divertido o está bien, aunque tengan una opinión diferente. No hay que cambiar la actitud de la víctima, para que sea más extrovertida o menos tímida, sino influir en los testigos. Si se consigue que no participen en el acoso, eso hace cambiar la actitud del acosador. El objetivo es concienciar de lo importante de las acciones del grupo y empatizar, defender y apoyar a la víctima".
El contenido
Y así se sigue en el programa. Los estudiantes reciben una veintena de clases a los 7, 10 y 13 años para reconocer las distintas formas de acoso y mejorar la convivencia. Hay diez lecciones y trabajos que se realizan durante todo el curso académico sobre el respeto a los demás, la empatía... Cuentan con material de apoyo: manuales para el profesor, videojuegos, un entono virtual, reuniones y charlas con los padres...
"Detectamos que muchos niños víctimas no contaban su caso. Así que añadimos un buzón virtual. De esta forma, pueden denunciar si son víctimas o testigos y nadie lo sabe", cuenta Christina Salmivalli. Para hacerse una idea, KiVa establece que los vigilantes del recreo usen chalecos reflectantes para aumentar su visibilidad y para recordar a los alumnos que su tarea es ser responsables de la seguridad de todos.

En cada colegio hay un equipo KiVa, formado por tres adultos que se ponen a trabajar en cuanto tienen conocimiento de un caso de acoso escolar o ciberbullying en el centro. "Primero actúan como filtro, para reconocer si es un acoso sistemático o algo puntual. Después se reúnen con la víctima para dale apoyo, ayudarla y tranquilizarla. También hablan con los acosadores para que sean conscientes de sus acciones y las cambien", indica ella.
La profesora Salmivalli está dando a conocer el programa en otros países y buscando socios-colaboradores para extenderlo. El proyecto ya ha merecido reconomientos internacionales y se ha exportado a Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia, Suecia, Estados Unidos... ofreciendo también resultados muy esperanzadores. Se ha comprobado que el acoso escolar ha disminuido entre un 30% y 50% en esos países durante el primer año de implantar KiVa. En España, algunos colegios y organizaciones ya se han interesado por esta iniciativa.
"Nosotros no podemos atender individualmente a las escuelas de todo el mundo que nos escriben. Necesitamos —concluye la profesora— que en cada país exista una organización encargada de extender el proyecto, con socios locales que aporten una inversión para la traducción del programa, para pagar la licencia del desarrollo de KiVa y el sueldo de una coordinadora internacional".
Conceptos generales y consejos para padres maestros y compañeros
Hoy en día, son cada vez más los chicos que, al carecer de recursos emocionales adecuados y de habilidades sociales para la resolución de conflictos, se encuentran en una situación de riesgo para la inadaptación, la violencia, el fracaso escolar, la delincuencia o el abuso de sustancias.
Debido a la universalidad de la escolaridad, al hecho de que los niños pasan la mayor parte de su tiempo en la escuela y por su innegable oportunidad para la interacción social, la escuela juega un rol central en el desarrollo integral de los niños privilegiando un desarrollo personal y social adecuado.
El bullying o acoso escolar  es una forma de maltrato, normalmente intencionado y perjudicial de un estudiante hacia otro compañero, generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual; suele ser persistente y reiterado, puede durar semanas, meses e incluso años. La mayoría de los agresores actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar.
Es una forma grave y especifica de violencia escolar.
* No ser amigo de alguien NO es bullying.
* No querer pasar tiempo con alguien NO es bullying.
* Armar una estrategia para que nadie se acerque a alguien SI es bullying.


 Bullying, un problema mundial
El acoso escolar o bullying es un problema global que afecta a todos los países, y que se suele dar principalmente entre los 12 y los 16 años; en algunos países se ha calculado que el porcentaje de menores afectados, ya sea por agresión física o verbal, es de uno de cada tres alumnos, como en el caso de México o Brasil, mientras que en otros países este porcentaje se eleva a uno de cada dos, según datos de la UNESCO.
Esta situación se está agravando y generalizando en los últimos años debido también al mayor acceso a la tecnología por parte de los menores, ya sea en el uso de Internet, o de dispositivos como los teléfonos inteligentes, lo que está propiciando una nueva modalidad de acoso, denominada ciberbullying o ciberacoso, donde existe un mayor sentimiento de impunidad por parte del agresor.
Causas del Acoso Escolar
Normalmente el acoso escolar o bullying surge de forma espontánea, y suele iniciarse como una gracia que, por extraño que parezca, no es en absoluto censurada, y el menor agresor no sólo no es recriminado por algún adulto (si está presente) o porsus compañeros, sino que estos le ríen la gracia y le felicitan por su ocurrencia, por lo que se ve reforzado y justificado socialmente, y tenderá a repetir su conducta para volver a recibir los elogios de los demás.
Una situación que de repetirse, y volverse a ver reforzada, va a iniciar un círculo vicioso de agresividad como forma de aceptación y de obtener refuerzo social por parte del agresor, en detrimento del agredido, que ve mermada su valoración social además de su autoestima, convirtiéndose en muchos casos en el chivo espiratorio, sobre el que cargar las culpas cuando ocurre que un profesor regaña al agresor o a sus compañeros.
Cualquier cosa puede servir como excusa para que se inicie una situación de acoso, ya sea que la víctima es el nuevo que acaba de llegar, que tiene otro color de piel, un acento raro o, simplemente, por su forma de pensar o vestir; todo vale para iniciar el acoso que, además, tendrá mejor aceptación por parte de sus compañeros cuando esas diferencias sean más evidentes externamente.
La situación de acoso puede también originarse como una forma de desahogo de situaciones estresantes en el seno de la familia del acosador, y esto no depende tanto del estatus económico de los progenitores, sino de la forma en que éstos se relacionan, resultando más probable que surjan en los momentos de cambios, como ante un divorcio o separación, sobre todo cuando no se hace de forma amistosa. 


Igualmente, vivir en casa una situación de maltrato va a hacer que el niño vea dicha conducta como algo normal y que después la exprese en el colegio contra una víctima a la que escoge, del mismo modo que lo ha vivido en casa. Algunos estudios han intentado relacionar estas conductas de agresividad con el constante consumo de violencia gratuita en la televisión, aunque los datos no son concluyentes, ya que depende mucho más de los valores de la propia familia.
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Consecuencias del acoso escolar o bullying
El primer síntoma que provoca el acoso escolar o bullying en los afectados es precisamente que no quieren ir al colegiopara evitar ser objeto de abuso y maltrato por parte de sus compañeros. Se produce así una pérdida de interés por realizar actividades relacionadas con el centro educativo, y el rendimiento escolar y, consecuentemente, las calificaciones, se ven afectados de forma significativa, hasta el punto de que la víctima puede llegar a tener que repetir curso por ello.
Con posterioridad, y debido al acoso prolongado, se van a producir otra serie de consecuencias como son:
*Síntomas asociados al estrés continuado, como ansiedad, problemas para conciliar el sueño, irritabilidad, y ataques de ira sin que medie causa que lo justifique.
* Síntomas asociados a la baja autoestima y a la depresión, como pérdida de apetito, falta de interés por las actividades que antes le resultaban atractivas (anhedonía), comportamientos de evitación de situaciones sociales –lo que le puede llevar a encerrarse en casa–, y llanto continuado.
* Síntomas somatizados, como dolor de barriga, pecho o cabeza, náuseas y vómitos.
* También se ha observado que estos pequeños cuando crecen pueden convertirse a su vez en maltratadores de otros compañeros de menor edad, o incluso de su pareja. Estas secuelas van a hacer que al llegar a adulto tenga:
* Más riesgo de consumir sustancias ilegales.
* Mayor propensión a participar en peleas o a llevar a cabo actos delictivos.
* Tendencia a no responsabilizarse de las consecuencias de sus actos.
* Falta de empatía, por lo que no tienen en cuenta los sentimientos de otras personas.
* Problemas a la hora de establecer relaciones con los demás, sobre todo en la intimidad.
*Todo lo anterior se debe al efecto que produce en el acosado una situación de amenaza y coacción continuada en el tiempo, en una época tan delicada como es la de la formación de la personalidad y de las primeras experiencias con el sexo contrario.
Actualmente se están implementando medidas desde las instituciones educativas, tanto para prevenir el acoso escolar o bullying, como para concienciar a los posibles implicados, facilitar las denuncias, y evitar que siga manteniéndose la conducta de acoso. Para ello, lo primero que hay que hacer es comunicar el hecho al centro educativo para que tenga constancia de la situación y busque una solución para cortar el círculo vicioso del acoso.
Esta comunicación se puede realizar tanto por parte del alumno afectado o sus padres, como incluso por los propios profesores. Para ello, algunos centros ofrecen formación sobre cuáles son las manifestaciones o síntomas más habituales que pueden alertar a los docentes de que en su clase se está produciendo algún caso de acoso; aunque para evitar ser descubiertos, es frecuente que los acosadores hostiguen a sus víctimas fuera de las instituciones educativas para que no haya testigos, lo que dificulta la detección del problema.
A parte de la intervención terapéutica, tanto sobre el menor acosado como sobre el acosador, la medida más eficaz para romper este círculo vicioso del acoso, es la separación de acosado y acosador con un cambio de clase o de centro educativo. Sin embargo, es fundamental realizar una intervención terapéutica sobre el acosador, ya que si no se hace nada al respecto, buscará a otro chivo espiratorio sobre el que iniciar una nueva cadena de abusos.

Consejos para padres:
* Pasar tiempo en familia.
* Fortalecer los vínculos con los demás miembros de la familia y otros adultos significativos.
* Promover una participación activa de su hijo en hobbies, deportes e intereses.
* Promover una actitud solidaria.
* Ayudar a su hijo a desarrollar habilidades para resolver problemas.
* Ayudar a su hijo a desarrollar amistades y otras relaciones con pares fuera de la escuela a través de actividades y grupos.
* Propiciar una adecuada regulación emocional: mantener la calma, expresar el enojo y evitar el aumento de la ira, temor o preocupación.
* Fomentar la comunicación y una relación de cooperación con los directivos y docentes. 

Deben de escuchar a su hijo sin juzgarlo; si el menor viene a casa diciendo que se ha peleado o que le han pegado, no tienen que recriminarle por ello ya que, si lo hacen, la próxima vez no dirá nada.
Es conveniente que de vez en cuando le pregunten sobre sus relaciones en la escuela, y no sólo sobre la evolución de sus calificaciones, de forma que puedan detectar si tiene alguna dificultad en sus relaciones con sus compañeros.
Es aconsejable hablar periódicamente con el profesor o tutor del pequeño, para interesarse sobre cómo van sus estudios, pero también informarse sobre qué tal le va con el resto de sus compañeros.
Una vez que se detecta que algo no va bien, hay que tratar de hablar con el niño, con el tutor o con el profesor, de forma que se esclarezca la situación.
Cuando ya se conoce que existe acoso, las medidas que deben adoptar los padres son:
* No minimizar ni menospreciar los percances que su hijo pueda sufrir en la escuela, pensando que es una chiquillada, o que con el tiempo se resolverá espontáneamente.
* Tratar de proteger al menor de las situaciones en donde se produzca el acoso, por ejemplo de vuelta a casa, recogiéndole a la salida de la escuela.
* Hacer que el niño se sienta cómodo, de forma que pueda comentar siempre que quiera o lo necesite, tanto lo que le pasa, como lo que le hace sentir, ya que es en este segundo aspecto donde se puede intervenir.
* Procurar que el pequeño no pierda el curso, ayudándole si es necesario con clases particulares, ya que ver cómo los demás progresan y él no, iría en contra de su autoestima.
* Llevarle a un orientador o psicólogo para que reciba ayuda terapéutica, no con la idea de que el menor tiene un trastorno psicológico, sino precisamente para evitar que lo pueda desarrollar en un futuro debido a la situación que se ve obligado a sufrir.

Consejos para los profesores ante el acoso escolar
La intervención de los profesores es muy importante a la hora de detectar y corregir una situación de acoso escolar, por ello deben:
* Estar atentos a los cambios en el rendimiento de sus alumnos, tanto en cuanto a atención en clase como a sus resultados, ya que son uno de los índices más claros de que algo no funciona como debiera.
* Observar si algún niño se queda aislado dentro de la clase; es decir, no interactúa con los demás, pues será signo de que algo le sucede en el ámbito de las relaciones sociales.
* No permitir dentro de su clase, ni en su presencia, que se rían de ninguno de sus alumnos, pues eso puede ayudar a reforzar el sentimiento de grupo en contra de uno de ellos.
* Evitar que se produzcan tensiones o competencias no sanas entre compañeros, ya que pueden facilitar la aparición de situaciones de acoso fuera del aula.
* Tratar de elogiar a los alumnos por igual, ya que el reforzamiento sobre uno o unos pocos puede hacer florecer los celos del resto, pudiendo convertir así a los primeros en objeto de envidia para el resto del grupo.
* Frenar cualquier tipo de agresiónmediante indicación verbal y, si se repite, remitiendo el caso a la dirección o al orientador para que intervenga, de forma que no entorpezca el normal desarrollo de las clases.
Consejos para los amigos de una víctima de acoso escolar 

Los amigos del acosado también pueden ayudar:
Deben procurar, si son testigos de algún tipo de agresividad,comunicarlo a un adulto inmediatamente, para que éste pueda intervenir al respecto.
No se hace ningún bien ayudando al amigo acosado a ocultarlo, ya que con esta actitud aumenta el sentimiento de impunidad del acosador.
No es preciso enfrentarse al acosador, pues este comportamiento, lejos de solucionar el problema, puede provocar que se meta con su víctima con más ganas todavía.
Intentar no dejar sólo al amigo acosado en aquellas circunstancias en que se produce la agresión, ya que es más difícil que el acosador arremeta contra dos o tres personas a la vez.
Tratar de que el amigo acosado no se encierre en sí mismo, e intentar que tenga momentos de esparcimiento en los que se encuentre a gusto y se libere de las tensiones provocadas por el acoso.
Actualmente se están implementando medidas desde las instituciones educativas, tanto para prevenir el acoso escolar o bullying, como para concienciar a los posibles implicados, facilitar las denuncias, y evitar que siga manteniéndose la conducta de acoso. Para ello, lo primero que hay que hacer es comunicar el hecho al centro educativo para que tenga constancia de la situación y busque una solución para cortar el círculo vicioso del acoso.
Esta comunicación se puede realizar tanto por parte del alumno afectado o sus padres, como incluso por los propios profesores. Para ello, algunos centros ofrecen formación sobre cuáles son las manifestaciones o síntomas más habituales que pueden alertar a los docentes de que en su clase se está produciendo algún caso de acoso; aunque para evitar ser descubiertos, es frecuente que los acosadores hostiguen a sus víctimas fuera de las instituciones educativas para que no haya testigos, lo que dificulta la detección del problema.
A parte de la intervención terapéutica, tanto sobre el menor acosado como sobre el acosador, la medida más eficaz para romper este círculo vicioso del acoso, es la separación de acosado y acosador con un cambio de clase o de centro educativo. Sin embargo, es fundamental realizar una intervención terapéutica sobre el acosador, ya que si no se hace nada al respecto, buscará a otro chivo espiratorio sobre el que iniciar una nueva cadena de abusos.