sábado, 16 de mayo de 2015

Viena instaló "semáforos gay" para promover tolerancia

La ciudad de Viena instaló varios semáforos representando a parejas homosexuales para promover la tolerancia. Un total de 120 pasos de peatones han sido equipados con semáforos que representan a parejas heterosexuales y homosexuales, masculinas y femeninas, todas ellas unidas por un pequeño corazón.

El municipio indicó que quiere promover "la tolerancia y la apertura al mundo" coincidiendo con Eurovisión, 
un festival de la canción que este año cumple 60 años y reúne a representantes de 40 países. 

La instalación de los semáforos también servirá para reforzar la seguridad de los peatones y alentarlos a que los respeten, indicaron.



Publicado por ámbito.com – Buenos Aires (Argentina) – 13/05/15 -

Una esclava en los billetes de 20 dólares



Billete simulado de 20 dólares con la imagen de Harriet Tubman.

Un campaña online impulsada por el grupo ‘Women on 20s’ ha pedido al Gobierno de los Estados Unidos que se cambie la imagen de los billetes de 20 dólares y se incorpore la figura de Harriet Tubman, quien fue esclava en el siglo XIX.
El movimiento pedía a través de Internet que se substituyese la imagen del presidente Andrew Johnson y que su lugar lo ocupara la mujer que los cibernautas decidiesen. Después de más de 600.000 votos, la abolicionista Harriet Tubman se ha impuesto con el 38% de los votos a la ex primera dama Eleanor Roosevelt.
Harriet Tubman nació siendo una esclava en el año 1820. En 1849 escapó de sus captores y más tarde se dedicó a rescatar y a liberar a otros esclavos. Durante la Guerra Civil estadounidense se unió a los abolicionistas del norte del país y se convirtió en la primera mujer en dirigir un asalto armado.

 

RECONOCIMIENTO A LAS MUJERES

La organización que ha impulsado la movilización ha asegurado que presionará al Gobierno de Barack Obama para que se reconozca el papel de mujeres pioneras. “Aquí estamos en el siglo XXI y aún no hay mujeres en nuestros billetes y monedas”, ha criticado Susan Ades Stone, directora ejecutiva del grupo.
Las otras dos candidatas que aspiraban a poner su rostro en los billetes de 20 dólares son, además de la ya mencionada Eleanor Roosevelt, la activista por los derechos de los afroamericanos Rosa Parks y Wilma Mankiller, la primera mujer elegida como jefa de los nativos americanos.

Publicado por elperiodico.com – Barcelona – 13/05/15 -

Un “sostén” de alta tecnología, tu nuevo doctor

Para saber todo lo que necesitas sobre los signos vitales de tu cuerpo, lo único que tienes que hacer es vestirte.
El naciente mercado de la ropa inteligente que puede medir tus signos, incluyendo el ritmo cardiaco y respiratorio, ha resultado en un amplio rango de vestibles que podrían algún día actuar simultáneamente como un doctor remoto.
"(La gente) puede ser monitoreada 24/7 sin tener que estar en un hospital para ello”, dice Bennet Fisher, de CircuiteX, la firma especializada en telas inteligentes de la empresa Noble Biomaterials. "La información recolectada… puede proveer un perfil general de la salud de una persona”.
Todo se trata de la plata
La tecnología se basa en el uso de hilos conductores – comúnmente hechos con plata– que son tejidos en las telas para actuar como sensores que detectan señales eléctricas, actuando como electrocardiogramas y electromiogramas para medir el ritmo cardiaco y la actividad muscular, respectivamente.
La plata puede ser tejida a lo largo de la pieza de ropa o en cintas y parches cosidos en regiones específicas.
"Lo puedes poner en cualquier prenda que sea 'pegada'”, dice Andy Baker, director de operaciones de SmartLife cuyas playeras y sostenes deportivos serán lanzados al mercado en septiembre de 2015. Mientras más cerca esté el sensor a la piel, se obtiene mejor señal.

Las señales son transmitidas a detectores, en forma de aplicaciones en un smartphone o tableta, fácilmente llevados por el usuario. La información recopilada puede ser subida a la nube o enviada a una tercera persona, como un doctor. Baker piensa que esta línea de ropa podría revolucionar la práctica médica.
"Podríamos poner una playera a 20 personas en un área del hospital y un médico puede caminar con un iPad y ver 20 ritmos cardiacos”, dice Baker. Las reglas de aprobación médica dictan que esa aplicación aún está a unos años de distancia, pero SmartLife se enfoca en el uso médico para 2017. "No queremos diagnosticar, sólo recopliar información y compartirla como ellos deseen”, agrega Baker.

El look deportivo-casual
Los tipos más prominentes de ropa en desarrollo estaban originalmente pensados para monitorear a los atletas como parte de su entrenamiento, pero ahora beneficiarán la salud del público en general.
Playeras, tops deportivos y shorts están siendo probados por empresas como CircuiteX, SmartLife y Clothing+ de Finlandia.
"Si te enfermas, el doctor primero hará algunos exámenes como tomar tu pulso, presión arterial y temperatura”, dice Mikko Malmivaara, director de marketing en Clothing+.
Esta información base es crucial para que los médicos tengan una vista panorámica del estado de salud de su paciente. Pero la información a largo plazo podría ser más valiosa en comparación. "Si el doctor pudiera acceder a la bioinformación de los pacientes de un largo periodo, podrían lograr un mejor diagnóstico, viendo tendencias en la información”, añade Malmivaara.
La naturaleza ceñida de las playeras y tops deportivos las hace una elección popular para aquellos que diseñan la tecnología, con CircuiteX contando a Victoria’s Secret y Adidas entre sus clientes que ahora optan por permitir que sus compradores monitoreen sus signos vitales.

SmartLife y Clothing+ también desarrolla chalecos de vida para ser usados bajo la ropa habitual a lo largo del día o en momentos cruciales, tal como durante la rutina matutina de las personas. El chaleco de tomografía desarrollado por Clothing+ está pensado para pacientes con problemas cardiacos. "Durante sus rutinas normales… el chaleco escanea los pulmones por fluido y … puede detectar una debilidad del corazón hasta 10 días antes del colapso”, asegura Malmivaara, quien dice que uno de los síntomas de falla cardiaca es la acumulación de fluido en los pulmones.

Bajo presión
La versatilidad de las telas inteligentes ha permitido que su uso se extienda más allá de la ropa de diario hasta elementos como calcetines para edemas y materiales como vendajes inteligentes. La información recopilada también va más allá de ritmos cardiacos a indicadores más específicos como inflamación y presión.
Las calcetas diseñadas porla empresa holandesa Ohmatex monitorean el edema –retención de líquidos comúnmente en los pies y piernas– al medir electrónicamente la circunferencia de la pierna del usuario. La presencia de fluido es una señal temprana de falla del corazón o preeclampsia. "Los pacientes pueden (ser) conscientes de un incremento en la inflamación”, dice Christian Dalsgaard, oficial técnico principal en Ohmatex. "El edema no es bien entendido, pero es un indicador de que algo anda mal”, añadió.

Lo siguiente en la agenda para SmartLife son vendajes de compresión que usen señales de dos vías dentro y fuera de la tela para monitorear qué tanto se estira un vendaje, al igual que la presión que ejerce en el usuario. Esto podría ayudar a los profesionales de la salud a aplicar vendajes seguramente y con mayor precisión, además de monitorear cualquier movimiento en el usuario una vez puesto. "(Las heridas) sólo sanan si tienen la presión correcta”, dice Baker.

Sensores de temperatura
Ohmatex no tiene como prioridad a los usuarios de todos los días, en su lugar, piensa en profesiones específicas, desde bomberos hasta astronautas.
Entre sus primeras innovaciones está el uso de sensores de temperatura en los trajes contra fuego para prevenir que los bomberos se sobrecalienten mientras están en acción, que han sido probados por ahora en las academias de bomberos de Estados Unidos.
"El estrés del calor puede hacer que un bombero colapse debido a la deshidratación y el shock de temperatura”, dice Dalsgaard. Tres señales son recogidas para monitorear la temperatura fuera de un traje de bomberos y los niveles de calor cerca de la piel, con alarmas que señalan cuándo hay que retirarse.

Por ahora está en desarrollo –en asociación con la Agencia Espacial Europea– la ropa inteligente para astronautas para monitorear la actividad muscular y el desperdicio de ella mientras están en gravedad cero. Los astronautas necesitan ejercitarse regularmente cuando están en el espacio para prevenir que sus músculos se desgasten, ya que no hay fuerzas actuando sobre ellos para mantenerlos en forma. "Si no (ejercitas) tus músculos disminuirán en 20 a 30 días y no podrás caminar cuando regreses”, dice Dalsgaard. La información da una indicación clara del desarrollo muscular de un astronauta y puede ayudar a personalizar su régimen de entrenamiento.
Dalsgaard espera que su nueva línea de ropa para el espacio esté en las pasarelas de la Estación Espacial Internacional en 2017.


Publicado por El Diario de Corihuela  - 12/05/15 -

“Transexualidad infantil e infamia médica”

La “Plataforma por los Derechos Trans #NadieSinIdentidad” ha lanzado un comunicado de prensa en forma de respuesta alartículo del médico forense Luis Montero Ezpondaburu publicado en el diario El País.

En primer lugar muestran su indignación a la hora de referirse a la transexualidad como disforia de género. Este es un término que se sigue utilizando en muchos manuales médicos, así lo reconoce el propio Luis Montero que dice “aunque en el manual de diagnóstico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) CIE-10 se sigue manteniendo la nomenclatura, la Asociación Americana de Psiquiatría, en la última revisión del manual DSM V, se utiliza el término Disforia de Género, sustituyendo al Trastorno de Identidad de Género (TIG), para designar a aquellos sujetos que muestran una fuerte identificación con el género contrario e insatisfacción constante con su sexo anatómico”. Esta le parece razón suficiente para utilizar este término a lo largo de todo artículo.

La Plataforma por los Derechos Trans dice que esta forma de referirse a las personas trans responde únicamente a una perspectiva médica como esta si fuese la única visión. Aseguran que “disforia de género y transexualidad no son sinónimos, puesto que no todas las personas transexuales tienen disforia de género ni quien la tiene, la tiene en el mismo grado”. De la misma forma, hacen mención a la Resolución del Consejo de Europa del pasado 22 de abril, en su punto 3, que califica como violación de los Derechos Fundamentales el diagnóstico de la transexualidad como enfermedad mental. También recuerdan las declaraciones Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Thomas Hammarberg, con respecto a la disforia, pues dice que “mantener este término -que designa a las personas que viven un desacuerdo entre su sexo biológico y su sexo psicológico- en la categoría de trastorno mental, estigmatiza a las personas transexuales y restringe su libertad a la hora de escoger un eventual tratamiento hormonal”.

Montero defiende en su artículo que es necesario que las personas trans sean atendidas por las UTIG (Unidad de Trastornos de Identidad de Género), hecho que la Plataforma cataloga de por sí estigmatizante. Recuerdan que La Resolución del Consejo de Europa del pasado 22 de abril, en lo que concierne a los tratamientos de reasignación y cuidados de la salud la Asamblea llama a los Estados miembros a “modificar las clasificaciones de patologías utilizadas a nivel nacional y proponer la modificación de las clasificaciones internacionales con el fin de garantizar que las personas transexuales, incluidos las menores, no sean considerados como enfermos mentales, al mismo tiempo asegurando el acceso a los tratamientos médicos sin estigmatización”.

Desacreditación a las organizaciones trans

Muestran su indignación cuando en el artículo se desacredita a las organizaciones diciendo que “los propios progenitores o tutores del menor, al sentirse marginados en las instancias públicas, pueden sucumbir a la tentación de ponerse en manos de profesionales u organizaciones no suficientemente formados y acreditados para manejar casos tan complejos como los descritos”. En respuesta a ello, la Plataforma hace referencia a Resolución del Consejo de Europa en la que se recoge la necesidad de consultar explícitamente a las personas transexuales y sus organizaciones e implicarlas en la elaboración y puesta en marcha de políticas y disposiciones jurídicas que les conciernen.

También arremeten contra los datos que el señor Montero cita en su artículo: “aunque la mayoría de las personas adultas transexuales refieren el inicio de la identidad cruzada en la infancia, solo el 15-20% niños/niñas con disforia persistirán en la edad adulta, es decir, en un porcentaje no desdeñable del 80-85% la disforia revertirá.” Le piden que revele la fuente de dónde ha sacado los datos porque no se corresponde con los que maneja la Plataforma y diferentes estudios. Citan el estudio de la Dra. DELAMARRE-VAN DE WAAL (2014) que concluye diciendo que “a día de hoy, no tenemos ningún caso de arrepentimiento en nuestro grupo de pacientes jóvenes”. También mecionan el estudio del Hospital Universitario Ramón y Cajal, que asegura que “respecto a la persistencia del diagnóstico, a pesar de que se ha publicado datos cuantitativos de otros autores resultan contradictorios (…). Nuestros datos hasta la fecha objetivan un número elevado de casos de menores vistos en edades tempranas, en los que se confirma y se mantiene su diagnóstico de disforia de género, después de la mayoría de edad”.

Por lo tanto, incluso los estudios médicos concluyen que las estadísticas que se manejan no son fiables y quieren subrayar que “en los casos en lo que no se mantiene el “diagnóstico” no se trata de que algunos menores “diagnosticados” como personas transexuales hayan dejado de serlo con el paso de los años (la condición de persona transexual se tiene desde que se nace hasta que la persona fallece), sino que ha existido un “diagnóstico” erróneo”.
Por todo ello desde la Plataforma de los Derechos Trans #NadieSinIdentidad quieren hacer un “llamamiento a Instituciones, Partidos Políticos, Organizaciones Sociales y Entidades LGTBI, para que se posicionen públicamente al lado de las personas transexuales y no junto a los profesionales de la medicina que contribuyen a la segregación, patologización y estigmatización de las personas transexuales. Los derechos de las personas transexuales también son derechos humanos”.


Publicado por AmecoPress – Madrid – Redacción – 11/05/15 -

15.8% de las mujeres que hablan lengua indígena en México pide permiso para votar

Foto: Cuartoscuro.Una encuesta indica que 38% de las personas mencionó que sus costumbres o cultura fueron la causa para que no se respetaran sus derechos

Aunque todos los votos valen lo mismo en una elección, aún existen persistencondiciones de desigualdad que impiden que todos los grupos de la población ejerzan sus derechos políticos. Un ejemplo de ello es que 21% las mujeres piden permiso a su pareja a algún familiar para participar en actividades comunitarias y 15.8% de mujeres que hablan una lengua indígena pide permiso para decidir por quién votar, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010.

Esto pone en evidencia que son los mismos grupos los que siempre padecen desigualdades en el ámbito donde se muevan, aseguró el presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, Ricardo Bucio, al participar en la conversación acerca de la Guía de Acción Pública: Elecciones sin discriminación.
Tan solo en el proceso electoral de 2005-2006, en 3 mil 627 secciones electorales (5.61% del total) distribuidas en 285 municipios de 23 entidades del país se presentó el mismo problema: la participación de las mujeres en los asuntos públicos dependía del permiso o autorización de los hombres de la comunidad o de la familia, según el informe sobre casos de discriminación que incidieron en la integración de las mesas directivas de casilla elaborado por el Instituto Federal Electoral.
Aún cuando la reforma electoral de 2014 establece una cuota de género, aún no hay paridad en la representación política de hombres y mujeres, pese a que éstas constituyeron 51.6% del padrón electoral y 51.8% de la Lista Nominal de Electores en 2012.
Pero la desigualdad también se observa en otros grupos como las personas con alguna discapacidad, los hablantes de lenguas indígenas o quienes se encuentran en condición de pobreza.
La consejera presidenta de la Comisión para promover la Igualdad de Género y los Derechos Humanos del Instituto Electoral del Distrito Federal, Gabriela Williams Salazar, IEDF, aseguró que es indispensable visibilizar e incluir a los grupos vulnerables en el mosaico democrático.
Por ello, la Guía de Acción Pública: Elecciones sin Discriminación, elaborada por el Instituto Nacional Electoral y el Conapred, propone acciones que la autoridad, partidos políticos y ciudadanos que participan en el proceso electoral, pueden llevar a cabo para nivelar a grupos excluidos y propiciar un verdadero cambio cultural.
En la Ciudad de México se prevén acciones adicionales, informó la consejera Dania Ravel Cuevas, pues el Instituto Electoral del Distrito Federal suscribió un convenio con el Consejo para Prevenir y Erradicar la Discriminación de la Ciudad de México para generar y difundir dípticos traducidos en lenguas indígenas con la explicación del proceso de votación; además, materiales dirigidos a los funcionarios de casilla para evitar cualquier acto de discriminación hacía la comunidad LGBTTI.
El consejero presidente de la Comisión de Capacitación Educación Cívica y Capacitación del IEDF, Carlos González Martínez, reconoció que para consolidar los procesos electorales se requiere ciudadanía y condiciones de igualdad y no discriminación, pues “sin ciudadanía no hay democracia, pero sin igualdad no hay ciudadanía”.
Con la presentación de la Guía de Acción Pública, dijo, se pretende mandar el mensaje que “en el IEDF estamos aprovechando la elección para construir ciudadanía y promover elecciones sin discriminación”.
Durante el encuentro, Bucio insistió en que cada elección debería tener mejoras en el índice de igualdad, pero “no tenemos ese resultado democrático”. En los comicios de junio próximo, el Conapred recibirá cualquier queja respecto a actos de discriminación. En la elección de 2012, informó Bucio, se presentaron menos de una decena de casos.
La Guía de Acción Pública es una iniciativa porque las leyes aprobadas y lineamientos que pretenden generar condiciones de igualdad sean conocidas y, sobre todo,  aplicadas en las casillas cuando cualquier persona acude a votar.

Publicado por ANIMAL POLITICO – Nayeli Roldán – 14/05/15 -

La revolución feminista que lideró Jesús

Imagen de Jesús de Nazareth y la mujer samaritana: impensable para aquellos días.

En Israel, tal como en todos los pueblos del Oriente Medio, la mujer era, en tiempos de Jesús, una ciudadana de segunda categoría; se le consideraba, en todos los aspectos, como una persona menor de edad, y su única función en la sociedad era llegar a ser esposa, y sobre todo, ser madre de un hijo varón. La mujer no participaba en la vida pública; ni siquiera podía salir de su casa cuando lo deseaba; si por alguna circunstancia necesitaba hacerlo, debía llevar el rostro cubierto, y no podía detenerse a hablar con ningún hombre.

El rito de pertenencia a la religión judaica era masculino (la circuncisión) y por ese motivo, para la religión (que resulta la alianza con Dios), la mujer no contaba. 

Las sinagogas llevaban registros sólo de varones, y había una reja que separaba el lugar destinado a niñas y mujeres. La mujer no era tenida en cuenta en el quórum necesario para comenzar la adoración: si en una asamblea había 10 mujeres y un hombre, ésta no se realizaba, porque para una ceremonia religiosa eran necesarios 10 hombres.

La tradición mantenía que la mujer no tenía derecho a la salvación por sus propios méritos. Sólo había esperanza para ellas por la asociación con un judío piadoso. Las prostitutas eran desechadas por no tener el amparo de un varón, y las viudas tenían que haber estado casadas con un judío virtuoso para gozar de semejante privilegio.

Estaba prohibido que un varón le hablase a una mujer en público. Era preferible no hablar con las mujeres en público para el bien del alma. Estas reglas de “buena educación” prohibían, incluso, encontrarse a solas con una hebrea, y mirar a una casada, o saludarla. 

Era un deshonor para un alumno de los escribas hablar con una mujer en la calle. Aquella rigidez llegaba a tal extremo que la judía que se entretenía en la calle o que hilaba a la puerta de su casa podía ser repudiada, sin recibir el pago estipulado en el contrato matrimonial.

En una procesión funeraria, las mujeres marchaban delante del féretro. Se suponía que ellas eran causantes del pecado original (el de Eva), e iban adelante, asumiendo aquella culpa. 

Los varones, no sintiéndose culpables de la muerte, caminaban detrás del cuerpo.

Las mujeres eran consideradas ceremonial y socialmente impuras durante su período menstrual. Durante ese tiempo, ellas eran aisladas. Aún los miembros de la familia tenían prohibido acercársele para no quedar contaminados.

El valor de una mujer a los ojos de la sociedad estaba ligado a su capacidad de tener hijos. La carencia de hijos era considerada como una gran desgracia, incluso como un castigo divino. La mujer, al ser madre de un hijo varón, era bien considerada: había dado a su marido el regalo más precioso.

La iniciativa para proceder con un divorcio era privilegio del varón, el cual podía ejercerlo basado en consideraciones que en el presente podrían parecer frívolas e irrisorias.

En la casa, la mujer no era contada en el número de personas invitadas a pronunciar la bendición tras la comida y tampoco tenía el derecho a prestar testimonio en un juicio. La palabra de una mujer, en una corte, debía ser refrendada por al menos tres varones; de otro modo no tenía validez. 

El nacimiento de un varón era motivo de alegría, y el de una niña se veía acompañado de la indiferencia, e incluso de la tristeza. Los escritos rabínicos llegaban a proclamar: “¡Desdichado de aquel cuyos hijos son niñas!”.

El velo

Lo más apropiado para una mujer era permanecer en casa. Por esto estaba mal visto que una mujer judía estuviese sola en la calle. La mujer que salía de su casa sin llevar la cabeza cubierta ofendía hasta tal punto las “buenas costumbres” que su marido tenía el derecho y, según los doctores de la ley, hasta el deber de despedirla, sin estar obligado a pagarle la suma estipulada para el caso de divorcio.

Si salía de casa, debía cubrirse la cabeza con un velo, la característica distintiva de la vestimenta de la mujer durante los tiempos bíblicos. Todas las mujeres, con excepción de las criadas y las mujeres de baja condición de vida, usaban el velo. Las prostitutas no usaban velo. Sí llevaban velo tanto las vírgenes como las mujeres casadas.

Las mujeres, por lo general nunca se quitaban su velo, a menos que estuvieran en presencia de los sirvientes: cuando Rebeca vio que Isaac se aproximaba a su camello en la caravana, se cubrió la cara con el velo (Gen. 24:64, 65). Esto no había cambiado en días de Jesús de Nazareth. 

Cuando la mujer estaba en su casa, no hablaba a un huésped sin antes ponerse el velo, y en la rigurosa presencia de doncellas. 

Jamás una mujer ingresaba en el dormitorio o recámara del huésped; más bien permanecía de pie en la puerta, y se utilizaba al sirviente como intermediario (2 Reyes 4:12, 13). 

Las mujeres judías, a diferencia de las árabes, no usaban en general un velo que cubriera completamente la cabeza. De hecho, los egipcios vieron el rostro de Sara (Gen. 12:14). 

Cuando Ana estaba orando en el tempolo, Elí "vio moverse su boca" (1 Sam. 1:12). 

Cuando una mujer se bajaba el velo, estaba estrictamente prohibido a cualquier persona levantárselo, pero ella estaba en libertad para hacerlo si así lo deseaba. Jesús dijo: "Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón" (Mat. 5:28) 

La cofia de las bethlehemitas ayuda a comprender las costumbres bíblicas. Constaba de dos partes. 

Primero una parte alta, en cuyo frente cosían hileras de moneda de oro o de plata. Tenía que ser una honrosa circunstancia la que le hiciera compartir con alguien sus monedas. Si ella perdía una de sus monedas, la tradición afirmaba que algo malo ocurriría como consecuencia, y era motivo de una gran vergüenza. La mujer de quien Jesús habla en Lucas 15:8-10, no sólo había perdido una dracma que podía usarse para adquirir algunos artículos, sino que había perdido una parte de lo que era su ornamento y también su dote. 

Luego, estaba el velo, que era una pieza grande, de casi dos metros, que se ponía por sobre la parte anterior, de una manera que cubriera toda la cofia, con excepción de las monedas. La mayor parte de estos velos se fabricaba de lino grueso blanco. Algunos eran bordados, completamente cubiertos con trabajo de aguja. 

Los usos y costumbres, hoy día denominados 'modas' o 'tendencias', no cambiaron mucho durante siglos. 

De todos modos, en los pueblos o en el campo era diferente a las ciudades, en algunas cuestiones. Dos veces al año, había danzas en las viñas de los campos, y las muchachas se hacían valer ante los jóvenes. 

Además, en el área rural reinaban relaciones más libres y sanas que en las ciudades, donde las maneras y las costumbres eran algo a lo que se daba más importancia. 

En los pueblos, la mujer no sólo iba a la fuente a por agua sino que se unía al trabajo de los hombres en el campo, vendía productos de la cosecha, servía en la mesa, etc. Tampoco llevaba tan rigurosamente la costumbre de taparse la cabeza.

El agua

Típica tarea de las mujeres era traer el agua de los pozos y manantiales para los quehaceres hogareños. Cuando se necesitaban grandes cantidades de agua, los hombres la transportaban en grandes sacos de piel de oveja o cabra. Pero el agua de uso cotidiano se llevaba en los cántaros, a cargo de las mujeres.

En muchas regiones de Oriente aún hoy sucede de la misma manera que ocurría en los relatos del Génesis, que hablan de "la hora de la tarde, la hora en que salen las mozas por agua" (Gen. 24:11).

El mejor tiempo para este trabajo era por la tarde, aun cuando algunas veces se hacía temprano por las mañanas. Cántaros de barro (Lam. 4:2), se usaban para este trabajo, a veces de una asa, otras veces dos asas.

Ha sido una costumbre entre las mujeres siriacas, llevar el cántaro de agua en su hombro, aunque la mayoría de las mujeres árabes en Palestina lo llevan sobre su cabeza. La Escritura nos dice que Rebeca llevaba su cántaro en un hombro (Gen. 24:15).

Cuando Jesús le ordenó a dos de sus discípulos: "Id a la ciudad y os encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle" (Marc. 14:13), ese era un modo fácil de identificar a una persona, porque no era nada común ver a un hombre llevar un cántaro con agua, porque era tarea de las mujeres. 

No se dejaba nada en el pozo que pudiera servir para sacar agua de lo profundo. Cada una de las mujeres que iban a traer el agua, además de su cántaro llevaba una cubeta de cuero y una soga, suficientemente larga para bajarla hasta el nivel del agua. La mujer samaritana a quien Jesús encontró en el pozo de Jacob, había cargado todo eso pero Jesús no tenía un equipo igual. Por ese motivo ella le dijo: "Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo" (Jn 4:11). 

En el templo

Una mujer debía madrugar para preparar cada día en el fuego el pan para que su esposo lo encontrase listo y caliente cuando se levantara. 

Ella debía dar de comer a las bestias que tuviese. Era la responsable de todo lo concerniente al hogar, la comida, el huerto, comprar en el mercado y la educación de los hijos. Ella mantenía una hospitalidad fraterna con sus hermanos judíos, a quienes los únía la religión.

Las mujeres judías hablaban en arameo, y el origen de esa limitación era que estaba mal visto que tuviesen vínculos con personas de otra raza. 

Sin embargo María, la madre de Jesús, quizá fuese una excepción porque se cree que ella hablaba también egipcio, a causa de su estadía, con José y Jesús, en ese país durante la persecución ordenada por Herodes I el Grande. Algunos especulan que también hablaba griego, a causa de sus visitas a la ciudad cercana de Séforis, a pocas horas a pie de Nazaret, una próspera ciudad a la que se conocía como "adorno de toda la Galilea", que estaba muy helenizada.

En la familia se enseñaba la tradición judía pero no siempre tenían acceso a algún tipo de enseñanza teológica. Una sentencia rabínica decía que “quien enseña la Torá a su hija, le enseña el libertinaje”. También: “Vale más quemar la Torá que transmitirla a las mujeres”. 

Por lo tanto, la mujer no asistía a la sinagoga para estudiar; eso era considerado una pérdida de tiempo.

Es cierto, no obstante, que esto no se seguía con exactitud pues en las familias de elevado rango se concedía a las hijas una formación más amplia, permitiéndoles aprender griego.

Los hombres tres veces viajaban a Jerusalén, con motivo de las fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos, y en cada oportunidad permanecían una semana en la ciudad. Rezaban mañana y tarde largas oraciones. 

Pero la mujer no estaba obligada a ir en la peregrinación. 

De todos modos, ya en el templo, de las dos partes de la sinagoga -sabbateion y andron-, la primera -dedicada al servicio litúrgico-, era accesible para las mujeres; sin embargo, la otra parte -destinada a las lecciones de los escribas-, sólo era accesible a los varones. Había unas barreras y un enrejado que separaban el lugar destinado a las mujeres. Más tarde se llegó incluso a construir para ellas una tribuna con una entrada particular. 
En tiempos de Jesús, había un patio especial para las mujeres, localizado después del patio de los sacerdotes y los varones; y estaba 15 escalones más abajo, indicando el estatus subordinado de la mujer.

En el servicio litúrgico, las mujeres se limitaban únicamente a escuchar porque era rarísimo que supieran leer y mucho menos se esperaba de ellas que pudieran hacer una enseñanza pública.

Los derechos religiosos de las mujeres, lo mismo que los deberes, estaban limitados. Durante los días de la purificación mensual, y también 40 días después del nacimiento de un varón -u 80 días si se trataba de una niña- no podían entrar siquiera al atrio de los gentiles. 

Durante este período se consideraba a las mujeres fuentes de impureza y debían mantenerse alejadas de los lugares de culto. No era usual que las mujeres impusiesen su mano sobre la cabeza de las víctimas para el sacrificio y sacudiesen sus porciones. 

La familia

La organización social en Palestina era y es patriarcal. La familia hebrea era numerosa. 

En Palestina, la poligamia aún hoy día sigue siendo lícita en muchos individuos, limitada solamente por la posibilidad de contar o no con los recursos económicos suficientes para costear el presupuesto familiar. 

En la casa de familia vivían la esposa principal y las secundarias, los hijos e hijas de todas, juntamente con los criados y criadas.

El padre gobernaba como señor absoluto. Los hijos varones eran sus herederos. Las hijas aumentaban el patrimonio con el precio que los pretendientes pagaban al padre al comprarlas para matrimonio. En caso de peligro de muerte, había que salvar antes al marido. 

Las hijas debían ceder siempre los primeros puestos, e incluso el paso por las puertas, a los hijos. 

El trabajo manual era prácticamente obligatorio. No podían estar ociosas en sus casas, tenían que hacer trabajos de hilandería o de costura. El producto de su trabajo era para el padre o marido.

Cuidaban de los hermanos más pequeños y, respecto del padre, tenían la obligación de alimentarlo, darle de beber, vestirlo, lavarle el rostro, las manos y los pies. 

El padre era el único con derecho de disponer, dar órdenes, castigar, pronunciar oraciones, realizar la bendición de la mesa, ofrecer los sacrificios. Y él era el maestro de sus hijos.

Como madre, la mujer era respetada y reverenciada por sus hijos: los hijos son regalo y bendición de Dios, en especial los varones.

Pero en tiempos de Jesús era considerada inferior al varón. Existía una expresión que se repetía con frecuencia: "Mujeres, esclavos y niños".

Al igual que el criado no judío y el niño menor de edad (13 años), la mujer se debía por completo o a su padre -si era soltera-, o al marido -si era casada-, o al cuñado si era viuda sin hijo (Dt.25:5-10). 

La sociedad judía de aquel tiempo distinguía tres edades: 

> la menor (qatannah, hasta la edad de 12 años y un día), 

> la joven (na’arah, entre los 12 y un dia, y los 12 años y medio), y 

> la mayor (bôgeret, después de los 12 años y medio). 

Hasta esta última edad, el cabeza de la familia tenía toda la potestad, a no ser que la joven estuviese ya prometida o separada. La hija, hasta los 12 años y medio, no podía rechazar un matrimonio impuesto por el padre. 

Al año de ser mayor, la hija celebraba la boda, pasando entonces de la potestad del padre a la del marido. Y la diferencia entre la esposa y la esclava o una concubina era que aquella disponía de un contrato matrimonial y las últimas no. 

Según este código social las hijas no tenían derecho a poseer absolutamente nada. Todo era del padre. 

La pobreza de las mujeres aparece en el relato de la viuda pobre que "ha echado todo lo que tenía para vivir" al tesoro del Templo. Y "todo lo que tenía para vivir" eran "unos centavos" (Mc. 12,41-44).

En cuanto al divorcio, que estaba admitido por la Ley mosaica, el derecho estaba única y exclusivamente de parte del marido. Sólo él podía iniciar el trámite. Esto daba lugar, lógicamente, a constantes abusos.

La mujer viuda quedaba también en algunas ocasiones vinculada a su marido. Cuando éste moría sin hijos, ella debía esperar, sin poder intervenir, que el hermano o los hermanos de su difunto marido contrajesen con ella matrimonio o manifestasen su negativa, sin la cual no podía ella volver a casarse.

La revolución

Por todo esto resulta tan interesante y trascendente que en el relato bíblico acerca de Jesús no hay mujeres discriminadas. En los cuatro evangelios (escritos por Mateos, Marcos, Lucas y Juan, respectivamente) no hay indicios que apoyen la perspectiva cultural y religiosa de su tiempo que mostraba a la mujer como un ser inferior. Y el motivo consiste en que Jesús tuvo un punto de vista diferente, y su enseñanza se aplicó a todo el grupo social que le acompañaba.

En un tiempo en que se decía: “Es mejor quemar las palabras de la Tora que encomendarlas al cuidado de una mujer”, Jesús indicó que la educación no debía ser un monopolio de varones y que las mujeres estaban preparadas para tener las mismas oportunidades educacionales.

Jesús no se relacionó con las mujeres de acuerdo con las normas del sistema patriarcal propio de su tiempo, ni participó de un sistema que era, por definición, represivo para la mujer.

Abiertamente, pero sin ostentación, Jesús acabó con una tradición que negaba dignidad a la mujer. Él reclamó para su reino espiritual las bendiciones de su creación original: la igualdad de los dos géneros en la perspectiva de Dios.

Jesús valoró rodearse también de mujeres (Lucas 8:1-3), él conversaba libremente con ellas y hasta las trataba igual que a los hombres. 

En una acción inédita para la época, él llegó hasta a nombrar a un grupo de mujeres como predicadoras y hasta les permitió administrar los recursos del grupo. Esta actitud le trajo enormes quebraderos de cabeza, y fue tan revolucionaria para su tiempo que hasta los primeros cristianos no tardaron en silenciar estas posturas para no perder adeptos. Y fue Pablo quien, más tarde, tuvo que recordarles lo que había enseñado Jesús.

Mientras que un rabino judío podría no mirar a una mujer, Jesús no vaciló en hablarles a Marta y María en público o enseñarles las grandes verdades acerca de la muerte y resurrección (Juan 11:21-34).

Jesús aceptó la hospitalidad de mujeres y les enseñó. Es famoso el ejemplo de la asociación de Jesús con María, Marta y Lázaro, en cuyo hogar él encontró descanso y camaradería (Lucas 10: 38-42). 

Uno de los momentos más increíbles acerca de esta consideración hacia la mujer ocurrió cuando, sanando a quien había estado inválida por 18 años, la llamó “hija de Abraham” (Lucas 13:16). Fue una manera de señalar en público que una mujer tenía los mismos derechos inherentes prometidos por Dios a Abraham, y en la perspectiva de Dios el cumplimiento de la promesa era independiente de que se tratara de varón o mujer.

En ninguna parte de la Biblia se expresa que el varón tenga una ventaja sobre la mujer en términos de acceso a la salvación. En oposición a dicho planteo la tradición rabínica enseñaba que una mujer podría ser salva sólo en asociación con un judío piadoso. 

Algo similar quedó en evidencia con la defensa y perdón a una mujer sorprendida en adulterio: la provisión de salvación es igual para todos, independiente del género. Jesús sabía que los líderes judíos estaban transgrediendo la ley de Moisés, que estipulaba que tanto el varón como la mujer debían ser juzgados en estos casos (Levítico 20:10), pero los críticos de Jesús trajeron sólo a la mujer y no al varón involucrado en el acto. 

Además, la ley requería que hubiese al menos dos testigos (Deuteronomio 19:15), pero los fariseos no trajeron a nadie. Jesús respondió no sólo dándole a la acusada el beneficio de la ley, sino también mostrando que el evangelio del perdón estaba abierto para todos: “el que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra” (Juan 8:7); y que la generosidad para con el pecador (no el pecado) es amplia: "Ni yo te condeno; vete, y no peques más" (Juan 8:11). 

Otro ejemplo de la actitud diferente de Jesús hacia la mujer fue la revelación de su mesianismo a una mujer. En la conversación más larga que registran los evangelios, Jesús le reveló a la mujer samaritana (Juan 4:4-42) algunas de las doctrinas más profundas del reino: La naturaleza del pecado, el significado de la adoración verdadera, la universalidad del perdón para los arrepentidos, la igualdad de todos los seres humanos sean judíos o samaritanos. En una simple conversación con la mujer samaritana, junto al pozo, Jesús destruyó dos prejuicios: el género y la raza.

Es más: Jesús aceptó que una mujer pecadora lo unjiera en la casa de Simón, en Betania: una mujer conocida en el pueblo por su pobre reputación se acercó apresuradamente y ungió sus pies. Los invitados al banquete, incluyendo a sus discípulos, condenaron el incidente: ¿Como podía una mujer pecadora tocar los pies del Mesías y secar sus pies con sus cabellos? Pero Jesús dijo que la mujer había hecho algo hermoso, mostrando así a las generaciones que vendrían, que todos los pecadores podían estar seguros de la salvación al ir al Salvador (Marcos 14:1-9; Lucas 7:36-50).

Y Jesús elevó a las mujeres como las primeras testigos de su resurrección. La tradición rabínica consideraba a las mujeres mentirosas por naturaleza: era su peligrosa conclusión derivada de la reacción de Sara frente al anuncio que tendría un hijo (Génesis 18:15). 

Sin embargo, Jesús rechazó esta perversa tradición y eligió a mujeres como sus primeras testigos (Mateo 28:9-10), él reprendió a los discípulos que no creyeron el testimonio de las mujeres (Marcos 16:11, 14), y entonces los desafía a rechazar los prejuicios del pasado y caminar en la luz de su Reino, el cual no discrimina entre varón o mujer.

Jesús revolucionó, entre muchas revoluciones que provocó, el mundo de  las mujeres al revelarlas como personas con dignidad, hijas amadas de Dios, y protagonistas de la comunidad.


Publicado por Juntosbien.org – Buenos Aires (Argentina) – 14/05/15 -