lunes, 14 de diciembre de 2015

Tragedia en Mariana: el lodo de la Samarco (Vale/BHP) afecta la vida de las mujeres

Alojamiento de los afectados en el Hotel Providencia
El vestíbulo del Hotel Providencia, en el centro histórico de Mariana (Estado de Minas Gerais), tiene siempre mucho movimiento. El lugar es uno de los tantos de la ciudad que hospeda desde hace casi un mes a los desamparados debido a la ruptura de la represa de la Samarco (perteneciente a las transnacionales Vale y BHP-Billiton). Son cerca de 300 familias las que están en esa situación, sin contar las que se fueron a casas de parientes. Además de estos huéspedes inusitados, periodistas, fotógrafos, investigadores, asistentes sociales, empleados de la empresa y del Gobierno Municipal de Mariana y tantos otros circulan todo el tiempo por allí para desesperación de la recepcionista, que intenta poner orden en el caos.

– Ésta es la última entrevista que doy –avisa Rosilene da Silva, mientras vamos hacia la habitación donde está alojada su familia, en el fondo del hotel, después de las canchas de futsal y voley. Los afectados, en general, están divididos entre el deseo de que no se apague la memoria de aquel trágico 5 de noviembre y la super-exposición del último período.
Aunque en el hotel no necesiten hacer ningún trabajo doméstico, la falta de privacidad incomoda. En el alojamiento donde está Rosilene, por ejemplo, 12 camas simples comparten el espacio. La mudanza de las familias de los hoteles a casas alquiladas por la Samarco es lenta. La primera meta de la empresa era transferir a 25 familias por semana, lo que significaría que las últimas vivirían en hoteles hasta el Carnaval. Presionada por los damnificados, la empresa duplicó la meta y ahora promete mudar a 50 familias por semana.

– Me demoré, pero llegué –avisa la tan aguardada empleada de la Samarco, con la carpeta en la mano. Los integrantes de la familia agraciada por la mudanza, aquel lunes (30 de noviembre) iban y volvían varias veces, llevando sus pertenencias desde la habitación del hotel hacia el transporte. No llevaban ni siquiera una maleta, sino solamente bolsitas negras con elementos de higiene, algunas ropas y cajas de alimentos, todo fruto de donaciones. Subían en el ómnibus de la Manserv, una de las tercerizadas de la Samarco, y partían hacia la nueva residencia provisoria. Por cuánto tiempo vivirán allí todavía es un misterio.

La espera
– Para nosotros que estamos acostumbrados a una sala, cocina, todo separado, esto aquí está difícil –comenta María Imaculada da Silva, 58 años, sentada en la cama de una habitación en el tercer piso del hotel Aguas Claras. La habitación con tres camas simples es compartido con su hija y su hijo, ya jóvenes. En aquel espacio, se ocupa de la pequeña Emily, de dos años, hija de su vecina. Antes del lodo, cuando vivía en Paracatu de Baixo, ya cuidaba a la niña, pues su madre trabaja afuera. Ahora, en el hotel, la rutina continúa, pero la preocupación es mayor: la habitación está en el tercer piso y su miedo es que la niña caiga por las escaleras.

La Samarco entrega marmitas a los damnificados en el almuerzo y en la cena. Muchas son las quejas sobre la calidad de las comidas. Imaculada se negó a comer la comida provista por la empresa desde que se sintió mal y fue a parar al hospital, con dolores de estómago. Las tres hijas que viven en la ciudad se turnan para llevarle comida a su madre.
Ella ya visitó una casa para alquilar, pero no le gustó: las habitaciones eran pequeñas y apenas comenzó la estación lluviosa, las paredes ya tenían moho. En Paracatu de Baixo, su casa continúa en pie, pero el lodo dejó un olor fuerte debido a la cantidad de animales muertos. Con la noticia del riesgo de ruptura de otra represa de desechos de la Samarco, se le aconsejó abandonar el lugar.


– Voy a esperar sólo otra semana para ir a una casa, si no, voy a volver allá, al campo.
María Imaculada, su hija Clarice y la pequeña Emily, en la habitación del Hotel Aguas Claras

Elisabete Messias, 37 años, también está ansiosa, pero por otro motivo. Aguardaba el nacimiento de su primer hijo para comienzos de diciembre. El Hotel Providencia, probablemente, será el primer hogar del niño. Ex habitante de Bento Rodrigues, el distrito más afectado por el lodo, no se queja del tratamiento del hotel, pero cuestiona la demora de la mudanza hacia las casas.
– Ellos dijeron que había prioridad para embarazadas, ancianos, quienes tienen niños, pero ocurrió que las primeras personas que salieron de aquí fue sólo la pareja.

Trabajo
– ¿Nombre completo?
– Rosilene Gonçalves da Silva.
– ¿Cuál es su edad?
– Tengo 38 años.
– ¿Profesión?
– Ahora soy "sin ton ni son”, ¿no? –Rosilene ríe a carcajada. – 

No escriba eso, ¡no! Yo antes hacía de todo un poco: trabajaba en el almacén medio día con mi hermano, cuidaba niños, hacía limpieza para afuera, manejaba la casa, hacía crochet y tortas para vender, ayudaba al Caé [apodo de su esposo] en la venta de miel, no me quedaba parada un minuto, era todo el día de pie.
Con casi un mes viviendo en el Hotel Providencia, la ex habitante de Bento Rodrigues se preocupa. Como muchas mujeres afectadas, perdió su fuente de ingresos. Rosilene explica que quienes eran "solamente amas de casa” eran la excepción en Bento, "sólo quienes no querían trabajar”. Algunas trabajaban fuera de la comunidad, principalmente en las tercerizadas de la Samarco. Otras hacían crochet o limpieza, algunas hasta recogían leña para vender, o iban al río a buscar oro. Fuentes de ingreso que se perdieron con el lodo.
Esposo e hija de Rosilene visitan Bento Rodrigues.

Mientras no reconstruyan los distritos devastados por el lodo, la Samarco tendrá que pagar un monto mensual para que cada familia sobreviva. El Movimiento de Damnificados por Represas (MAB), que ha actuado en la organización de las familias, propuso el valor de un salario mínimo por persona. La empresa contrapropuso un salario mínimo por familia, con un incremento del 20% por cada dependiente. Con la presión de los afectados, la propuesta final debe cerrarse de la siguiente manera: el "jefe de familia” va a recibir una tarjeta con R$ 1500 más el 30% por dependiente.

– Sobre quién es el jefe de familia, si la tarjeta va a estar a nombre del hombre o de la mujer, vamos a tener que analizar caso por caso. Ya recibimos pedidos para no entregarla en mano al hombre, por miedo a que él lo gaste en bebidas –explicó Stanislau Klein, representante del área Social de la Samarco, el pasado 1º de diciembre en una reunión con una comisión de habitantes de las comunidades impactadas.
Como los ingresos de las mujeres eran vistos, en la mayoría de los casos, como complementarios al ingreso de las familias, la tendencia en este momento es la pérdida de una conquista importante en la vida de ellas: la autonomía financiera.

Las más afectadas
Ya fueron ampliamente divulgados los estragos realizados por el lodo de la Samarco, en éste que ya es considerado como el mayor desastre ambiental de la historia del país.
Aquel 5 de noviembre a las 16h, reventó la represa de Fundão, liberando entre 55 y 65 millones de metros cúbicos de residuos y destruyendo en pocos minutos a Bento Rodrigues y Paracatu de Baixo, ambos distritos de Mariana. De madrugada, llegó a la tranquila ciudad de Barra Larga, dejando desamparadas a más de 130 familias que, desorientadas por la empresa, creían que el lodo no llegaría hasta allí. Los residuos desembocaron en el Río Doce, atravesaron las compuertas de la hidroeléctrica de la Candonga y recorrieron más de 800 kilómetros, afectando a una población de más de un millón de personas que viven a lo largo de la cuenca y de ella dependen para el abastecimiento de agua, la pesca y la agricultura. 

Después de un viaje de 17 días, el lodo llegó al mar en Linhares (Espírito Santo).
Hasta ahora, se confirmaron 13 muertes y 11 personas continúan desaparecidas. Entre las desaparecidas está la suegra de Celis Felicio, 32 años, María das Graças Celestino da Silva. Hasta el día de hoy, ella y su marido luchan para que la empresa y el poder público no abandonen las búsquedas. Ambas vivían en Bento Rodrigues, el primer poblado adonde llegó el lodo.
Celis es auxiliar de servicios generales en la Manserv. El 5 a la mañana, salió para ir al trabajo, sin imaginar que no tendría dónde volver al final del día. Estaba en el área de la empresa minera cuando la represa reventó, e intentó avisar a su familia lo más rápido posible. Muchas vidas, en Bento Rodrigues, fueron salvadas de esta manera, con el aviso de familiares que trabajaban en la obra, ya que la empresa no contaba con un plan de evacuación de las comunidades en caso de ruptura de las represas.

En el MAB, decimos que las mujeres son las más afectadas en el proceso de construcción de represas. Relatos de norte a sur del país muestran problemas como pérdida de los trabajos generadores de ingreso, separación de la comunidad, aumento de la prostitución y de la violencia, y muchos otros impactos particularmente graves para las mujeres. La misma constatación apareció en 2010, en un informe del Consejo de Defensa de los Derechos de la Persona Humana [actual Consejo Nacional de Derechos Humanos] sobre violaciones a los derechos en la construcción de represas: "Las mujeres son afectadas de una forma particularmente grave y encuentran mayores obstáculos para recomponer sus medios y modos de vida”, se dice en el documento.

Pregunté a todas las entrevistadas acerca de esta cuestión, si ellas creían que eran los hombres o las mujeres quienes estaban sufriendo más. Aunque hayan sido afectadas de manera distinta de las mujeres afectadas por la construcción de las represas, fueron unánimes.

– Las mujeres, claro. Ah, porque los hombres viven más fuera de casa y las mujeres están allí todo el día. 

Cada rinconcito de la casa, la mujer lo conoce más que el hombre, da más amor incluso a los niños, a las plantas, si cambia algo de lugar la mujer va a saberlo, el hombre no lo sabe. No es que el hombre no sufra
Celis y su sobrino, en Bento Rodrigues.
Su hermana Rosilene concuerda:
– La ocupación de los hombres es más el servicio, es traer las cosas y dejarlas a la familia. La mujer presta más atención a lo que está ocurriendo. El hombre es blando. Aunque ése ahí [señala al marido] no estaba allá ese día [de la ruptura de la represa], pues iba a dar trabajo.

El domingo pasado (29 de noviembre), Rosilene, su hermana Celis, su esposo Expedito, y dos de sus hijos, un niño de 17 y la más pequeña de 8, fueron a visitar "Bento”. Defensa Civil les prohibió ir hasta su casa, entonces observaron de lejos el antiguo poblado, completamente destruido, bañado por un arroyo donde ahora corre lodo contaminado. La niña se quedó casi todo el tiempo en la espalda de su padre, tal vez con miedo de hundirse en el lodo, todavía blando en algunas partes. El niño preguntaba cuándo iban a tener autorización para volver a la casa, pues tenía esperanza de rescatar su guitarra, o por lo menos las cuerdas.

– Nos destrozó la vida. Murió un pedazo de nosotros junto con lo que construimos –así Rosilene finalizó su última entrevista.

Publicado por ADITAL – Brasil – Para la Revista AzMina – 08/12/15 -

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