lunes, 14 de diciembre de 2015

Pulseras contra la mutilación genital

Niñas massai que huyeron de la mutilación genital. | Mónica Batán
Alrededor de 140 millones de mujeres han sufrido cortes en sus partes más íntimas debido a tradiciones de distintos países del mundo. La etnia keniata massai mara es una de las poblaciones con mayor índice de mutilación. Distintas ONG intentan acabar con estas prácticas mediante iniciativas como convencer a las mutiladoras massai para que dejen el bisturí y se dediquen a la confección de bisutería
“Me escapé de mi casa cuando tenía 9 años para huir de la mutilación genital femenina. En Tasaru encontré un lugar donde me ayudaron y donde me han dado una educación” relata Silvia, una niña de la etnia massai de Kenia.
Entre 125 y 140 millones de mujeres han sido mutiladas en todo el mundo. Y esta cifra asciende cada año con una media de tres millones de niñas cortadas en sus partes más íntimas. Pero “afortunadamente” para la ONG Mundo Cooperante, especializada en este problema, cada vez es mayor el número de niñas que escapan de sus hogares para no sufrir esta situación.
“Son niñas con perfiles de muchísimo carácter. No es fácil tomar la decisión porque rompen con su sociedad y son repudiadas. Pero cada vez más ellas tienen acceso a la información gracias al trabajo de campo de las ONG.” asegura Mónica Batán, portavoz de Mundo Cooperante. La positividad es su forma de vida. La ONG no piensa caer en “sensacionalismos de desgracia” sino que pretenden enfocarse en “ser la voz de las mujeres y ser parte del cambio” cuenta Batán a Estrella Digital.
Los voluntarios buscan ofrecer a las mujeres otra vida, explicándoles los peligros que supone esta tradición. “No son bárbaros, simplemente tienen una visión diferente y una información poco clara con los peligros de la mutilación”. Por ello, apuestan por la educación.

“Mientras las niñas realizan el ciclo formativo, la ONG hace todo el trabajo con las familias, es decir, asegurar que cuando la niña vuelva a casa ya no correrá ningún riesgo. Pero, además de la educación, también es importante suplir la parte económica, que en muchos casos justifica la mutilación” puntualiza la cooperante.
Mujeres massai elaboran la bisutería tradicional de tu tribu. | Mónica Batán
Para esto, han apostado por convencer a algunas mutiladoras keniatas de dejar su trabajo de bisturí y dedicarse a la confección de bisutería massai. Estas pulseras y abalorios se venden en España bajo la campaña “la solución está en tu mano”, que busca empoderar a las mujeres y ayudar a las niñas con una educación de calidad y gratuita. Además, busca concienciar a la población española de la gravedad de la mutilación, que según Batán "todavía no es muy consciente de la situación". 
“Muchas veces los ciudadanos confunden la mutilación con la ablación, pero ésta es sólo uno de los tipos de mutilación. La ablación consiste en cortar únicamente el clítoris, mientras que hay otras más graves como una mutilación  en la que se cortan clítoris, labios mayores y labios menores y luego se cose para dejar únicamente un orificio para la orina" explica Mónica Batán. 
La mutilación genital es una de las violaciones más graves de los derechos de las mujeres. “Tenemos que decir a la gente que esto está existiendo” asegura la portavoz de la ONG, mientras toca suavemente las pulseras massai de su muñeca.  
"Si me encontrara con una niña a la que le van a hacer la mutilación genital femenina le explicaría los peligros que corre, lo que ocurre después de la circuncisión, y la convencería para que no se la hiciera” relata Silvia, la niña massai de 15 años, que hace seis que no ve a su familia. Y añade: "si me encontrara con una niña española que no quiere estudiar le convencería para que siguiera y le recordaría que hay muchas niñas que les gustaría tener la oportunidad que ella tiene”
Publicado por La Estrella digital – Nuria Arranz Granero – 11/12/15 -



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