lunes, 21 de diciembre de 2015

Juristas necesitan capacitarse sobre violencia de género

Las leyes necesitan perfeccionarse para actuar frente a casos de violencia y vulneración de derechos por motivo de género en Cuba, pero las que existen tampoco se utilizan lo suficiente, señalaron en la capital cubana juristas y activistas LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y personas trans).
Aunque hay que mejorar las leyes, también urge capacitar en temas de género y violencia a quienes imparten justicia, agregaron participantes al II Taller “Sexualidad y derechos humanos”.

Además de lo que dice la letra jurídica, es necesario que la interpretación de la norma se aleje de la discriminación indirecta que muchas veces permea los procesos jurídicos por la presencia de prejuicios, mitos y enfoques sexistas, argumentaron.
Organizado por el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), el encuentro se realizó en la capital cubana del 8 al 10 de diciembre, como parte de las acciones que desarrolla esa institución gubernamental durante la jornada de 16 días de activismo por la no violencia hacia las mujeres y con motivo del 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.
Más que una mirada a los vacíos de la ley, cuya revisión y cambios pueden tardar en el tiempo, participantes en el taller insistieron en la inadecuada interpretación que se hace hoy día de la norma, que no se utiliza bien, ni suficientemente.
“En gran parte se debe a que no se conoce”, sostuvo Yamila González Ferrer, de la Unión Nacional de Juristas (UNJC), partidaria de “divulgar más las leyes que tenemos para que se utilicen en todas sus posibilidades”.
Pero también responde a profesionales del Derecho que deben responder a estas situaciones y delitos carece de una formación con enfoque de género que les permita actuar sin reduccionismos ni prejuicios.

La profesora de Derecho abogó, igualmente, por seguir elevando la cultura jurídica de la población para que conozca sus derechos y cómo ejercerlos, pero también influir en la capacitación y formación de juristas y profesionales en esta materia.
La capacitación en estos temas, con un enfoque de género y de derechos humanos, debe llegar también a las instituciones y personas encargadas de atender los casos de violencia, como oficiales de la policía, personal de la atención primaria de salud, profesorado en los diferentes niveles de enseñanza, líderes barriales, organizaciones sociales y otros actores en las comunidades.
Pocas veces se acude en los tribunales, por ejemplo, a instrumentos internacionales que Cuba ha suscrito, como la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer (Cedaw por sus siglas en inglés) o la Convención de los Derechos del Niño, citó como ejemplos Manuel Vázquez Seijido, jefe del equipo de asesoría jurídica del Cenesex.
Tampoco es frecuente aludir a determinados aspectos que están tipificados y no siempre se interpretan o utilizan adecuadamente, como la aplicación de determinadas medidas que permiten el alejamiento del agresor respecto a la víctima, o una mejor interpretación y uso del derecho de igualdad recogido en el código penal y que tampoco se emplea.

El Código Penal, por ejemplo, cataloga como delio aquellas acciones que producen lesiones corporales a otros o que dañen gravemente la salud, expuso la profesora de Derecho Arlín Pérez Duharte.
“Ello permite interpretar que, al tratarse de un problema de salud, pueda considerarse también como tal aquello que produce secuelas físicas, anatómicas, pero también psíquicas. De ese modo puede introducirse en esa interpretación la violencia psicológica”, advirtió la experta en materia penal.
La ley hace falta, pero no es suficiente, al decir de juristas que no limitan el asunto a la norma jurídica, únicamente, sino a quiñes tienen que administrar justicia.
“Entonces hace falta capacitar a jueces y fiscales para que estén en disposición de conocer y comprender mejor los procesos que viven las personas que padecen discriminación y violencia por motivos de género, y que esa visión les permita hacer uso de esas y otras posibilidades que ofrece la ley, pero que apenas se utilizan”, sostuvo Vázquez Seijido.
Aunque se hacen esfuerzos por integrar los conocimientos de género al contenido curricular de la carrera de Derecho en varias universidades del país, todavía es insuficiente porque se trata de asignaturas opcionales.
“Tiene que haber también un interés de parte del graduado por superarse, interiorizar y actualizar los conocimientos”, explicó Tania de Armas Fonticoba, profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.
En opinión de Vázquez Seijido, la formación de pregrado precisa, igualmente, de enfoques actualizados en su diseño curricular, como los de género y derechos humanos.

A ello podría contribuir la estrategia de género que actualmente se ha diseñado en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, consideró González Ferrer.
Sin embargo, el sector jurídico es todavía uno de los que menos se han abierto al debate y comprensión de estos temas. “Es uno de los más resistentes, de acuerdo con la experiencia que hemos vivido desde el activismo”, sostuvo Francisco Rodríguez Cruz, periodista y autor del blog Paquito el de Cuba.
Si bien se han abierto nuevos espacios para el tratamiento público del tema de la violencia de género, todavía se trata de un fenómeno muy naturalizado y que no encuentra respuestas efectivas para quienes lo padecen, señaló ante SEMlac Lizette Vila, coordinadora del proyecto Palomas.
Vila tiene una reconocida obra documental que ha abordado con sistematicidad los temas de discriminación y violencia por motivos de género, orientación sexual e identidad de género, entre otros.
La realizadora se pronunció a favor de seguir visibilizando la realidad de mujeres que están viviendo diversos tipos de violencia y que no encuentran muchas veces respuesta a sus situaciones y demandas de apoyo.
Una realidad aún menos visible es la violencia por motivos de género que sufren las mujeres lesbianas, bisexuales y trans.
“No se habla de la mujer lesbiana, pero tampoco se habla de la lesbofobia, ni se le da a la mujer lesbiana la dignidad que merece”, dijo a SEMlac Teresa de Jesús Fernández, coordinadora de la Red de Mujeres Lesbianas y Bisexuales del Cenesex.

Mujeres lesbianas, bisexuales y trans padecen en silencio en diversos espacios familiares y sociales debido a la lesbofobia, la transfobia y otras formas de discriminación por motivo de orientación sexual e identidad de género.
“Como resultado de esa falta de comprensión, encuentras que las mujeres lesbianas sufren luego acoso laboral, escolar, familiar y social. Pueden ser muy evidentes o estar, igualmente, muy matizadas o enmascaradas”, abundó en entrevista a SEMlac.
Incluso cuando se hacen las campañas por la no violencia hacia las mujeres y las niñas, sutilmente todas las personas leen que esas niñas y esas mujeres son heterosexuales, explica.
“Nadie piensa que son mujeres lesbianas y también mujeres transexuales. Hay vacíos y brechas y no se trata de crear etiquetas, pero sí es importante llamar la atención sobre estos problemas”, sostuvo.

Publicado por SEMLac – Cuba – Sara Más – 17/12/15 -


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