miércoles, 13 de agosto de 2014

El fusilamiento de Camila O'Gorman y Uladislao Gutiérrez

Camila O’Gorman nació en 1828, el año de la ejecución de Dorrego. Era nieta de Ana Perichón, un parentesco que en la literatura se señalará como una especie de “sino trágico”.

Adolfo Saldías la describe así: “Artista y soñadora, dada a las lecturas de esas que estimulan la ilusión hasta el devaneo, pero que no instruyen la razón y el sentimiento para la lucha por la vida; y librada a los impulsos de cierta independencia enérgica y desdeñosa, había llegado a creer que era demasiado estrecho el círculo fijado a las jóvenes de su época, y no menos ridículos los escrúpulos de las costumbres y las imposiciones de la moda. Continuamente se la veía dirigirse sola desde su casa a recorrer las librerías de Ibarra, La Merced o de la Independencia, en busca de libros que devoraba con ansias de sensaciones” 1.

A sus 18 años se enamoró del cura de la parroquia del Socorro, el tucumano Uladislao Gutiérrez, de 24 años. De “buena familia”, Uladislao llegó a Buenos Aires con las mejores recomendaciones por ser el sobrino del gobernador su provincia, Celedonio Gutiérrez, aliado de Rosas. Conocerá al amor de su vida gracias a Eduardo, el hermano de Camila, con quien habían hecho el seminario. Fue en una de esas famosas tertulias de los O´Gorman donde se cruzaron las miradas por primera vez y para siempre. Ni Camila ni Uladislao quisieron contener nada, reprimir lo que les venía desde las ganas, los deseos, los sueños de ser felices a pesar de los infelices de siempre que vigilan morales ajenas sin fijarse en las propias y, por todo y contra todos, decidieron fugarse la madrugada del 12 de diciembre de 1847.

¿Quién tuvo la culpa? ¿La “libertina” muchacha sospechosa para la Iglesia por el simple hecho de ser mujer y por lo tanto portadora histórica de la “tentación demoníaca” que hace sucumbir a las pobres víctimas masculinas? ¿O fue el “desleal” padre Gutiérrez quien planeó aquel terrible acto de libertinaje?
Pasado un tiempo desde la huida de la pareja, el padre de Camila se creyó en la obligación de denunciar a su propia hija ante el Restaurador: “(...) para elevar a su superior conocimiento el acto más atroz y nunca oído en el país, y convencido de la rectitud de V. E. hallo un consuelo en participarle la desolación en que está sumida toda la familia. (...) pues la herida que este acto ha hecho es mortal para mi desgraciada familia. 
El clero en general, por consiguiente, no se creerá seguro en la República Argentina. Así, señor, suplico a V. E. dé orden para que se libren requisitorias a todos los rumbos para precaver que esta infeliz se vea reducida a la desesperación y conociéndose perdida, se precipite en la infamia (...). El individuo es de regular estatura, delgado de cuerpo, color moreno, ojos grandes pardos y medios saltados, pelo negro y crespo, barba entera pero corta, de doce a quince días; lleva dos ponchos tejidos (...). La niña es muy alta, ojos negros y blanca, pelo castaño, delgada de cuerpo, tiene un diente de adelante empezado a picar. Buenos Aires a 21 de diciembre de 1847”. 2

El provisor de la iglesia del Socorro, Miguel García, se dirige a Rosas tratando de que la cosa no trascendiera los límites del escándalo: “Un suceso tan inesperado como lamentable ha tenido lugar en estos últimos días. Mientras tanto, el suceso es horrendo y tiene penetrada mi alma al más acerbo sentimiento. Yo veo en él establecida la ruina y el deshonor, no sólo el que lo ha cometido sino también de la familia a que la joven pertenece; pero lo más lamentable es la infamia y vilipendio que trae aparejado para el Estado Eclesiástico. Por el amor que V. E. tiene a la religión (...) yo le ruego quisiera ocuparse de esta desgraciada ocurrencia, dignándose adoptar medidas que estime convenientes, para averiguar el paradero de aquellos dos inconsiderados jóvenes (...) para que su atentado tenga la menor trascendencia por el honor de la Iglesia y de la clase Sacerdotal”. 3

Pero el tono de su colega Mariano Medrano es bastante más duro y pide un castigo ejemplar: “Estamos llenos de dolor, y en medio de las angustias en que nos vemos sumergidos, no nos ocurre otro arbitrio que aquiete algún tanto nuestro corazón, que el de suplicar a V. E. el que se designe ordenar el Jefe de la Policía despachen requisitorias por toda la ciudad y campaña para que en cualquier punto donde los encuentren a estos miserables, desgraciados e infelices, sean aprehendidos y traídos, para que procediendo en justicia, sean reprendidos y dada una satisfacción al público de tan enorme y escandaloso procedimiento”. 4

Uno de los más enérgicos denunciantes del escándalo provocado por la fuga de los amantes era alguien que debería haber guardado un prudente silencio. Pero la impunidad a la que estaba acostumbrado en aquella sociedad de doble moral le daba la tranquilidad necesaria al Deán de la Catedral y director de la Biblioteca Pública, Felipe Elortondo y Palacios, a pesar de su conocido concubinato con Anastasia Díaz, su sirvienta, con quien mantuvo una larga relación por casi veinte años. Luego pasó a los brazos de María Josefa “Pepita” Gómez, a la que llamaban la canonesa con quien tuvo una hija. El mismísimo Sarmiento desde su exilio chileno hablaba en una crónica del cura que iba con “la barragana a la sociedad íntima de Palermo, sirviendo este hecho a mil bromas cínicas en su tertulia”. 5

Es de destacar la hipocresía de este representante de la Iglesia, que se aferraba a los principios dogmáticos para condenar en otros lo que él practicaba cotidianamente y se ve que con bastante dedicación. 6
Mientras todo esto ocurría en Buenos Aires, Camila y Uladislao huían de incógnito. Su objetivo era llegar a Río de Janeiro, pero la plata no les alcanzó y debieron parar en Goya, en la provincia de Corrientes. Él se hacía llamar Máximo Brandier y ella, Valentina Desan y decían venir de Salta, donde se dedicaban al comercio. Fundaron la primera escuela de Goya en su propia casa y daban cariño, cobijo y todo lo que sabían a las decenas de gurises de la zona. Tanta era la demanda que debieron mudarse dos veces a casas más grandes para albergar a más alumnos. Intentando vivir con naturalidad su amor, el 16 de junio de 1848 fueron  juntos a una fiesta y allí el cura irlandés Miguel Gannon reconoció a Gutiérrez y lo denunció al juez de Paz. Fueron detenidos y separados. A Camila la mandaron a la casa de la familia Baibiene y pocos días después, por órdenes directas del gobernador de Corrientes, Benjamín Virasoro, ambos fueron trasladados a la cárcel.

En el interrogatorio se puede percibir la valentía y la claridad de Camila cuando declara: “Que si este suceso se considera un crimen lo es ella en su mayor grado por haber hecho dobles exigencias para la fuga pero que ella no lo considera delito por estar su conciencia tranquila”. 7
En un principio se pensó en traerlos a Buenos Aires. Se arregló una celda en el Cabildo para Uladislao y un lugar en la Casa de Ejercicios Espirituales para Camila, pero Rosas creyó que eso iba a complicar las cosas y ordenó que los encerraran en celdas separadas en Santos Lugares.

Allí volvieron a ser interrogados y ninguno de los dos mostró el arrepentimiento que necesitaba la moralina eclesiástica, opositora y gubernamental. Ratificaron su amor en todos los términos posibles. Gutiérrez pidió por la vida de su compañera embarazada, recordando que no había ningún elemento ni en el derecho canónico ni en las leyes de las siete partidas que condenara a una mujer en ese estado a la muerte. Cuando supo que no había nada que hacer escribió por última vez en su vida a la mujer de su vida: “Camila mía: Acabo de saber que mueres conmigo. Ya que no hemos podido vivir en la tierra unidos, nos uniremos en el cielo ante Dios. Te perdona y te abraza tu Gutiérrez”.
Se los condenó a muerte y ejecutó en agosto de 1848. Eso sí, a la muchacha le dieron a beber agua bendita para “salvar” al inocente que llevaba en sus entrañas.

El caso adquirió proporciones de escándalo en su época, por diversos motivos. Las relaciones entre Rosas y la Iglesia oscilaban entre acuerdos y disensiones. El Papado, que había desconocido a los gobiernos revolucionarios, a partir de la década de 1820 había intentado regularizar su vínculo con las provincias argentinas, tratativas que solían chocar con el reclamo de que se reconociese al gobierno el patronato que antiguamente ejercía la Corona española. No era un tema menor, ya que incluía el “cúmplase” para la designación de obispos. En ese contexto, la severidad del castigo al párroco “tránsfuga” era casi una cuestión de Estado.

A eso se sumó la campaña que, desde Montevideo, lanzaron los expatriados antirrosistas. En el periódico El Comercio del Plata, Valentín Alsina inició una serie de ataques que presentaban el caso como una muestra del grado de “corrupción” que reinaba en Buenos Aires. Pronto, desde Chile, se sumó Sarmiento, quien en El Mercurio se desgarraba las vestiduras: “Ha llegado a tal extremo la horrible corrupción de las costumbres bajo la tiranía espantosa del Calígula del Plata, que los impíos y sacrílegos sacerdotes de Buenos Aires huyen con las niñas de la mejor sociedad, sin que el infame sátrapa adopte medida alguna contra esas monstruosas inmoralidades”. 8
Y Bartolomé Mitre, entonces en Bolivia, no se quedaba atrás a la hora de echar leña al fuego, inventando que “se sabe que las Cancillerías extranjeras han pedido al criminal gobierno que representa a la Confederación Argentina seguridades para las hijas de súbditos extranjeros que no tienen ninguna para su virtud”. 9

Mientras tanto la pobre Camila recurría a su amiga Manuelita quien le contestaba de esta manera el 9 de agosto de 1848: “Señorita Doña Camila O’Gorman. Querida Camila: Lorenzo Torrecillas os impondrá fielmente de cuanto en vuestro favor he suplicado a mi Sr. padre Dn. Juan M. de Rosas. Camila: Lacerada por la doliente situación que me hacéis saber os pido tengáis entereza suficiente para poder salvar la distancia que aún os resta a fin de que yo a mi lado pueda con mis esfuerzos daros la última esperanza. Y en el ínterin, recibid uno y mil besos de vuestra afectísima y cariñosa amiga. Manuela de Rosas y Ezcurra” 10.

María Josefa Ezcurra le escribe a su cuñado: “Mi querido hermano Juan Manuel: Esta se dirige a pedirte el favor de Camila. Esta desgraciada, es cierto, ha cometido un crimen gravísimo contra Dios y la sociedad. Pero debes recordar que es mujer y ha sido indicado por quien sabe más que ella el camino del mal. El gran descuido  de su familia al permitirle esas relaciones tiene muchísima parte en lo sucedido; ahora se desentienden de ella. Si quieres que entre recluida en la Santa Casa de Ejercicios, yo hablaré con doña Rufina Díaz y estoy segura de que se hará cargo de ella y no se escapará de allí. Con mejores advertencias y ejemplos virtuosos, entrará en sí y enmendará sus yerros, ya que los ha cometido por causa de quien debía ser un remedio para no hacerlos. Espera una respuesta en su favor, tu hermana. María Josefa”.11

Pero el propio padre de Camila, Adolfo O’Gorman, reclamaba un castigo ejemplar. Rosas, entre el pedido de clemencia formulado por su hija y su cuñada y la presión generalizada, le encargó un dictamen a los juristas Dalmacio Vélez Sarsfield, Lorenzo Torres, Baldomero García y Eduardo Lahitte. La respuesta de los hombres de leyes, incluido el futuro redactor del Código Civil, fue condenatoria.
Como suele ocurrir, tras la brutal ejecución, Camila sería incorporada en la lista de las víctimas del rosismo por los propios hombres que fogonearon el “castigo ejemplar”.

Dice el pionero del revisionismo, Adolfo Saldías: “Esta ejecución bárbara que no se excusa, ni con los esfuerzos que hicieron los diarios unitarios para provocarla, ni con nada, sublevó contra Rosas la indignación de sus amigos y parciales, quienes vieron en ella el principio de lo arbitrario atroz en una época en que los antiguos enemigos estaban tranquilos en sus hogares y en que el país entraba indudablemente en las vías normales y conducentes a su organización”. 12
Sólo había transcurrido un día del triunfo de Caseros cuando  Sarmiento, el mismo que como acabamos de leer, se horrorizaba cuatro años antes en El Mercurio porque el “infame sátrapa” no castigaba a Camila y su amante por su  “monstruosa inmoralidad”, escribía ahora lo siguiente: “Algunos amigos fueron a visitar la tumba de Camila y oyeron del cura los detalles tristísimos de aquella tragedia horrible, del asesinato de esta mujer. 

El oficial que le hizo fuego se enloqueció y en la vecindad quedó el terror de un grito agudísimo, dolorido y desgarrador que lanzó al sentirse atravesado el corazón.13  Habló también del “bárbaro tirano que hizo fusilar a la bella Camila O’Gorman, de una distinguida familia, estando ella encinta, por el delito de amar a un hombre, agregando al horrendo crimen la iniquidad, el sacrilegio de ordenar que se bautizara el feto dándole a beber algunos tragos de agua bendita, antes de sentarla al banquillo (...) ¡Qué horror! ¡Qué iniquidad!”. 14
Muchos años después Juan Manuel de Rosas, desde su exilio en Inglaterra en 1871, asumiría su responsabilidad en el caso: “Ninguna persona me aconsejó la ejecución del cura Gutiérrez y de Camila O’Gorman; ni persona alguna me habló en su favor. Por el contrario, todas las primeras personas del clero me hablaron o escribieron sobre ese atrevido crimen y la urgente necesidad de un ejemplar castigo para prevenir otros escándalos semejantes o parecidos. Yo creía lo mismo. Y siendo mi responsabilidad, ordené la ejecución”. 15

Más allá de las miserias y los oportunismos de los unos y los otros, quedarán siempre resonando las últimas palabras de la valiente y luminosa Camila O’Gorman para los que estén dispuestos a escucharlas: “Voy a morir, y el amor que me arrastró al suplicio seguirá imperando en la naturaleza toda. Recordarán mi nombre, mártir o criminal, no bastará mi castigo a contener una sola palpitación en los corazones que sientan.”16

1 Adolfo Saldías, Historia de la Confederación Argentina, tomo III,Buenos Aires, El Ateneo, 1951.
2 Julio Llanos, Camila O’Gorman, Buenos Aires, Ediciones  de la Patria Argentina, 1883, citado por Adami, Nazareno Miguel, “Poder y sexualidad: el caso de Camila O’Gorman”, en Revista Todo es Historia Nº 281, págs. 6-31.
3 Adami, op.cit.
4 Ibídem.
5 Mario Tesler, Camila y la BembergDel Socorro a Pilar. Tragedia y ficción cinematográfica, Buenos Aires, Ediciones de la Biblioteca Nacional, 2010, págs. 20 y 21.
6 Ibídem. Elortondo tuvo hijos con ambas “mancebas”.
7 Enrique Molina, Una sombra donde sueña Camila O’Gorman, Buenos Aires, Seix Barral, 1984.
8 Domingo F. Sarmiento, Política argentina 1841-1851, Ediciones Luz del Día, Buenos Aires, 1949, tomo IV.
9 Carta de Mitre, del 27 de abril de 1848, citada en Félix Luna (dir.), Camila O’Gorman, Colección Grandes Protagonistas de la Historia Argentina, Buenos Aires, Planeta, 1999.
10 Eros N. Siri, Rosas y el proceso a Camila O’Gorman, Buenos Aires, Editorial Haftel, 1939.
11 Citado por (Schettini, Adriana, “Camila O’Gorman: la levadura de un amor prohibido”, en Mujeres argentinas. El lado femenino de nuestra historia, Buenos Aires, Alfaguara, 1998, p. 333-359
12 Saldías, obra citada.
13 Citado por (Adami, Nazareno Miguel, “Poder y sexualidad: el caso de Camila O’Gorman”, en TeH Nº 281, p. 6-31)
14 En Santiago Calzadilla, Las beldades de mi tiempo, Editorial Estrada, Bs. As., 1944, citado por (Adami, Nazareno Miguel, “Poder y sexualidad: el caso de Camila O’Gorman”, en TeH Nº 281, p. 6-31)
15 Lucio V. Mansilla, Rozas. Ensayo histórico-psicológico, Anaconda, Buenos Aires, 1933.
16 Información recogida de testigos del fusilamiento, en Julio Llanos, op. cit.
Artículos relacionados:
Publicado por: elhistoriador.com.ar – 12/08/14 -  Fuente: Felipe Pigna, Mujeres tenían que ser, Historia de nuestras desobedientes, incorrectas, rebeldes y luchadoras. Desde los orígenes hasta 1930, Buenos Aires, Planeta, 2011, págs. 302-309.


Bogota: Los transexuales ya no tienen que penar por la libreta militar

El Tribunal Superior de Bogotá acabó con el suplicio en el que se había convertido para la comunidad LGBTI, puntualmente, para los transexuales la expedición de la libreta militar. Esa corporación le ordenó al Ejército que en un término no superior a un mes le entregue la libreta militar de reservista de segunda clase a Gina Hoyos Gallego, conocida legalmente como Hernando Hoyos Gallego. Esto de forma gratuita. 

De la misma forma conminó al Ministerio del Interior a “adelantar toda la gestión necesaria para que un ítem relacionado con el servicio militar obligatorio por parte de la población LGBTI sea tenido en cuenta en la formulación de la política pública para la garantía de los derechos de los miembros de la comunidad LGBTI.
“Lo mismo cabe decir respecto de una política que permita el libre enrolamiento en las Fuerzas Armadas, por fuera de la obligación de prestar el servicio militar, por lo que será necesario que aúne esfuerzos con el Ministerio de Defensa (…) 

Dado que la formulación de la política pública se aspira a tenerla lista para diciembre de este año,mientras tanto el Ministerio del Interior junto con el Ministerio de Defensa habrán de desarrollar acciones afirmativas con miras a que la población no encuentre obstáculos con la definición y prestación del servicio militar obligatorio”. Ordena el tribunal en su fallo de 32 páginas, conocido por El Espectador.

El Tribunal sostuvo, entre otras, que las “sociedades contemporáneas presentan cambios sociales y culturales frente a los cuales deben corresponder transformaciones institucionales que tengan por meta desarrollos más incluyentes de todas las opciones de vida de los ciudadanos (…) Entre las transformaciones incluyentes debe tenerse en cuenta tanto la capacitación a los funcionarios públicos, como la realización de campañas que contribuyan a un ambiente de tolerancia frente a una problemática que suele invisibilizarse. Ejemplo de este tipo de prácticas es la que adelanta la Secretaría de Planeación con la población LGBTI con el fin de que defina su situación militar”.

Y agregó “no hay ninguna razón jurídica suficiente para aceptar algún tipo de discriminación en razón de la identidad de género, la orientación sexual o la sexualidad personalmente asumidas. La población LGBTI es un grupo que ha sido objeto de discriminación y marginación. Y entre ellos las personas trans son las que menos posibilidad de goce efectivo de sus derechos fundamentales tienen. Además, como consecuencia de su identidad de género, han constituido objetivo militar de los grupos armados ilegales”. El Tribunal concluyó que la “ausencia de una normatividad específica, la falta de una consecuente política pública en la materia, el trato al que se ven sometidas estas personas, colocan en amenaza los derechos fundamentales de una población que se identifica como vulnerable, y de manera concreta, el derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la dignidad humana del accionante”.

En diálogo con este diario, el abogado Germán Humberto Rincón Perfetti, defensor de los intereses de Gina Hoyos, sostuvo que “por fin la justicia comienza a entender lo relacionado con la identidad de género y diferenciarlo de la orientación sexual o diversidad sexual. Gina aunque nació anatómicamente hombre, tiene un proyecto de vida como mujer. La tutela reconoce la importante de un trato diferencial a las personas trans teniendo en cuenta que son una población vulnerable e históricamente excluida de la familia, la sociedad, el trabajo, el sistema educativo y con ese trato asegurar el derecho a la igualdad, que no es lo mismo que el igualitarismo. 

Un fallo justo y necesario como antecedente de muchas otras personas que como ella se encuentran en idénticas circunstancias”. La Corte ya definió un caso similar y cobijó los derechos de Grace Kely, una trans que sufría una situación similar a la de Hoyos.


Publicado por: elespectador.com – Redaccion Judicial – 12/08/14 - 

Mujeres saltan a primer plano en defensa del ambiente

Activista india Suryamani Bhagat lucha contra las autoridades del oriental estado de Jharkhand para proteger los derechos de su pueblo selvático. Crédito: Amantha Perera/IPS
Aleta Baun, es una ambientalista de Indonesia a la que le gusta usar un pañuelo colorido sobre su cabeza porque representa a la selva, que es el alma del pueblo mollo, que ocupa Timor Occidental, parte de la provincia de Nusatengara Oriental. Pero Mama Aleta, como la conocen en su comunidad, no es la única.
“La selva es la vida de mi pueblo, los árboles son como los poros de nuestra piel, el agua es como la sangre que nos corre por dentro y la selva es la madre de esta tribu”, dijo Aleta a IPS.
Esta ganadora del Premio Ambiental Goldman 2013, es parte de un movimiento internacional creciente que se opone a la destrucción del ambiente y que está encabezado por mujeres indígenas pobres del medio rural.
Durante años, Aleta encabezó la lucha de su pueblo para evitar que las compañías mineras destruyeran la selva que rodea el monte Mutis, en Timor Occidental.
Desde hace tiempo, el pueblo mollo vive en armonía con la selva, depende de su suelo fértil y usan colorantes naturales de plantas que cosecha especialmente para tejer, un arte que las mujeres de este grupo étnico cultivan desde hace siglos.
En la década de los años 80, las corporaciones que buscaban mármol consiguieron permisos de autoridades locales y comenzaron a extraer y deforestar vastas extensiones de tierra, lo que generó deslaves y una enorme contaminación de los ríos de Timor Occidental, que nacen en el monte Mutis.
La población que vivía río abajo sufrió las consecuencias de esas operaciones y las consideraron un atentado contra su modo de vida.
Mama Aleta y otras tres indígenas mollos comenzaron a trasladarse a pie de una aldea a la otra generando conciencia sobre las consecuencias ambientales de la minería. En uno de esos viajes, en 2006, fue acuchillada por unos hombres que la habían estado esperando. Pero eso no la desanimó.
La iniciativa terminó con una movilización pacífica en la montaña, en la que Aleta encabezó un grupo de 150 mujeres que se sentaron en silencio en la mina y sus alrededores agitando su vestimenta tradicional en protesta por la destrucción.
“Queríamos explicarles que lo que hacían era como desnudarnos; dejaban desnuda a la selva al cortar los árboles”, indicó.
Un año después, las compañías mineras debieron cancelar las operaciones en cuatro sitios dentro del territorio mollo y, luego, abandonar definitivamente el proyecto.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) estima que las mujeres representan uno de los grupos más vulnerables a las consecuencias de eventos climáticos extremos.
Además, las agricultoras de pequeña escala (unas 560 millones de personas en el mundo) producen entre 45 y 80 por ciento del alimento que se consume a escala global, mientras las campesinas pobres, en especial en Asia y África subsahariana, destinan unas 200 millones de horas al día a buscar agua, según ONU Mujeres. Cualquier cambio en su ambiente, lo sienten mucho, remarcaron especialistas.
Mujeres ordinarias logran hazañas extraordinarias
En el oriental estado indio de Jharkhand, Suryamani Bhagat, fundadora del centro cultura y derechos indígenas Torang, trabaja con otras mujeres en Kotari, su aldea, para proteger la selva.
En el marco del Movimiento Jharkhand para Salvar la Selva (conocido como Jharkhand Jangal Bachao Andolan), Bhagat reunió a unas 15 mujeres adivasis para protestar contra un funcionario del estado que quería plantar árboles con fines comerciales y que no conservaban la biodiversidad ni servían para el consumo de la población local.
Las mujeres fueron a la comisaría, junto con sus hijos, maridos y ancianos, y comenzaron a comer guayabas, tras lo cual anunciaron a los oficiales de turno que solo querían árboles que beneficiaran a la comunidad.
En otro incidente, cuando la policía quiso detener a varias lideresas, entre las que estaba Bhagat, las mujeres anunciaron que irían voluntariamente, pero solo si las arrestaban con sus hijos y animales, pues las necesitaban para cuidarlos, con lo que desbarataron las intenciones de los agentes.
Ahora las mujeres patrullan la selva y se aseguran de que nadie corte más madera que la necesaria. Bhagat cree que ser mujer la benefició en la situación que vivió en el distrito de Ranchi, en Jharkhand.
“Si fuera un hombre, ya me hubieran detenido y encarcelado”, explicó a IPS. “Pero como las mujeres nos mantenemos juntas, los policías no quieren actuar así”, añadió.
A unos 7.000 kilómetros de distancia, en Papúa Nueva Guinea, Ursula Rakova encabeza un movimiento que lucha por proteger al atolón de Carteret de los efectos devastadores del cambio climático.
En esa diminuta isla de 0,6 kilómetros cuadrados, con una elevación máxima de 1,5 metros, desde hace casi 20 años, la población local sufre el aumento del nivel del mar, que penetró en el suelo, arrastró sus casas e imposibilitó la agricultura.
Con pronósticos que indican que el atolón podría quedar totalmente sumergido tan pronto como en 2015, Rakova dejó un empleo pago en la vecina isla de Bougainville y regresó a Carteret, donde ayudó a fundar Tulele Peisa, una organización dedicada a planificar e implementar la reubicación voluntaria de sus residentes ante la inacción de las autoridades.
“Es mi isla, mi pueblo, no los voy a abandonar”, explicó a IPS. “Es nuestro estilo de vida que se hunde en el mar”, añadió.
Michael Mazgaonkar, coordinador y asesor del Global Greengrants Fund (GGF), dijo a IPS que eso no es nuevo, las mujeres siempre han desempeñado un papel integral en la protección del ambiente. La novedad es su creciente y fuerte presencia en el ámbito global como intrépidas defensoras y protectoras del ambiente.
“La expansión del papel de las mujeres como lideresas climáticas ha sido gradual”, explicó Mazgaonkar. “En algunos casos han sido impulsoras porque no les quedó más remedio que pasar a la acción, y en otros, voluntarias para desempeñar un papel de liderazgo”, añadió.
El resultado concreto de cada iniciativa es incierto, pero lo seguro es que el mundo “seguirá viendo cómo asumen un papel más prominente”, remarcó.
La directora ejecutiva del GGF, Terry Odendahl, cree que los “hombres hacen un trabajo igualmente importante”, pero “históricamente las mujeres fueron subestimadas, igual que el papel que desempeñaban. Debemos crear un espacio para escuchar sus voces”, subrayó.
“Si ampliamos las opciones para las mujeres, podemos mejorar el nefasto problema ambiental que afrontamos”, concluyó.
Publicado por: Inter Press Service – Amantha Perera – BALI – 11/08/14 - Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Verónica Firme

 

Tribunal internacional no tolerará falta de acción de los Estados en casos de violencia contra la mujer

Una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), según el cual las autoridades de Guatemala no investigaron el trágico asesinato de una adolescente, advierte a los gobiernos de todo el mundo que no se tolerará la falta de acción por parte del poder público en los casos de la violencia contra los crímenes de mujeres. La información es de los derechos humanos de organizaciones no gubernamentales de Amnistía Internacional.

El caso fue llevado a la corte en 2004 por Rosa Elvira Franco Sandoval, madre de María Isabel Veliz Franco, joven de 15 años que fue agredida sexualmente, torturada y brutalmente asesinada el 16 de diciembre de 2001, en Ciudad de Guatemala, la capital. Ese día, María había salido de casa a las 8 am y desapareció cuando se dirigía a su trabajo. Dos días más tarde, su cuerpo fue encontrado. Rosa Franco hace años viene demandando que el Estado investigue la muerte de su hija y, como consecuencia de su firme posición, ha sufrido amenazas de muerte y hostigamiento por parte de personas no identificadas.

Para la CIDH, el caso manifiesta la falta de respuesta efectiva del Estado a la denuncia presentada el día siguiente a su desaparición, el 17 de diciembre. De igual manera, la Corte entiende que hubo una serie de irregularidades durante la investigación de la muerte de la adolescente, como la ausencia de la realización de las investigaciones, fallas en preservar la escena del crimen y deficiencias en el manejo de las pruebas recogidas.

En el último día 28 de julio, la CIDH concluyó que las autoridades de Guatemala no sólo no habían investigado adecuadamente la ocurrencia, sino que además no enfrentaron y dieron tratamiento adecuado a la arraigada cultura de violencia y discriminación que todavía vive en la actualidad, la sociedad de Guatemala. "Lo que dio lugar a una investigación defectuosa", considera la Corte.

"Se trata de un momento importantísimo que marca la responsabilidad legal de un gobierno de crear y mantener un entorno en el que las mujeres y las niñas estén protegidas frente a la tortura y en el que se rindan cuentas de los abusos cometidos. Sin embargo, la familia de María Isabel y quienes la apoyan no pueden descansar hasta que los responsables de su atroz muerte sean investigados y procesados”, declaró Sebastián Elgueta, investigador sobre la situación de Guatemala en Amnistía Internacional.

"Las lecciones de este caso sólo se aprenderán cuando se tomen en serio las muertes de todas las mujeres y niñas asesinadas en Guatemala, y cuando se tomen medidas concretas para prevenir la violencia contra las mujeres y para crear una sociedad segura y respetuosa para todas las personas”, agrega Elgueta.

Impunidad es alta
Según Amnistía Internacional, el brutal caso en que María Isabel fue víctima después luego de su secuestro es un rasgo común de la mayoría de los cientos de asesinatos cometidos en Guatemala contra las niñas y las mujeres. Sólo en 2013, dice la organización, según las estadísticas estatales, se registraron 522 casos de mujeres víctimas de asesinato.

La Corte Interamericana ha indicado que hay intentos de las autoridades de Guatemala por obtener resultados en la lucha contra la violencia en el país. Sin embargo, Guatemala todavía presenta una alta tasa de impunidad ante el asesinato de mujeres. Amnistía ha promovido una campaña contra la impunidad de estos crímenes. En 2013, la vicepresidente de Guatemala, Roxana Baldetti recibió más de 1.000 cartas de miembros y simpatizantes de la organización en todo el mundo, pidiendo una acción efectiva del Estado ante el asesinato de María Isabel.

Publicado por: ADITAL – Guatemala – Marcela Belchior – 05/08/14 -
Traducción: ricazuga51@yahoo.com