jueves, 12 de junio de 2014

Mari fue víctima de trata y, 48 años después, encontró a su familia

A los 12 años fue separada de su madre en Formosa y traída a Córdoba. Nunca había contado su historia, ni siquiera a sus íntimos.

 ¿Sabés lo que me pasa? A mí me secuestraron cuando tenía 12 años”, le confió María Gregoria Benitez, ahora que cumplió 60, a su pareja que le preguntaba desde hacía años por qué no se contactaba jamás con sus familiares.
Durante décadas mantuvo sepultada en silencio su historia. Había sido otra víctima de la trata de personas. Esa confesión desató una charla, que dio lugar al inicio de una búsqueda que, al final, permitió el primer contacto con Formosa, con su familia de origen. Habían pasado 48 años desde que Mari –como le dicen sus amigos– habló por última vez con su familia. En todo ese tiempo, nada supo de ellos.
Mari vive ahora en Anisacate, pueblo vecino a Alta Gracia. Según su relato, fue secuestrada en Formosa cuando tenía apenas 12 y traída a la fuerza a Córdoba.
Rehacer la historia
Hace tres meses, tras contar esa verdad, recurrió a la Policía de su pueblo. De ahí, fue derivada al municipio, que gestionó ayuda de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, para colaborar con una búsqueda que confirmara esa historia y hallara la familia perdida. Ayer, finalmente, Mari pudo hablar telefónicamente con su hermana Alcira Norma.
Sentada en el patio junto con sus animales recibe a este diario. Unos gatitos pelean debajo de su silla y, más allá, un perro duerme la siesta otoñal. Su humilde casa se ubica entre Villa La Bolsa y Alta Gracia.
Ofrece dos sillas más y comienza a contar esa historia que guardó por décadas.
Recuerda que vivía con su mamá, su papá y cuatro hermanos (dos mujeres y dos varones) en el Barrio 25, de Formosa. “No sé si se seguirá llamando así”, apunta. Enseguida pasa al detalle de aquel día que nunca olvidó pero jamás contó, hasta ahora: “Hacía mucho calor, como 55 grados, y mi mamá se descompensaba a cada rato, entonces fuimos al hospital, con mi tía. Yo quería quedarme en la pieza, pero la enfermera no me dejó. Mi tía se fue a mi casa a avisarle a mis hermanos que mi mamá quedaba internada”, describe. “Se acercó una enfermera y me dio una pastillita con un vaso de agua”, precisa. Mari dice que se despertó en otra clínica.
De allí, asegura que un médico, una enfermera y dos personas más la llevaron a la ciudad de Córdoba. “Pasamos por Santa Fe, por Rafaela, y llegamos a Córdoba. Ahí me ubican en la casa de los suegros de la enfermera”, señala.
La criada
Mari habla de su madre como si tuviera 12 años otra vez. “Yo preguntaba por mi mami. Y me decían: ‘A vos te han dado’. Pero no lo creía porque no había habido ningún contacto de este médico con mi madre”, recuerda. Señala que con los años dejó de preguntar porque se repetían las amenazas. “No sabés con quién hablar y entonces te callás, y te callás nomás. Ni María José, una amiga de hace tantos años, sabía nada. Yo no tenía a nadie en Córdoba”, explica María Gregoria.
En la casa en que vivió por años, que según asegura está en barrio General Paz, se dedicó a cuidar a una mujer mayor. Ese era su trabajo. “Iba a cobrar la jubilación, la llevaba al médico, la cuidaba”, cuenta. De niña, la enviaron al colegio: “Iba a la escuela, pero era muy rebelde, me enojaba con la maestra, no hacía la tarea”, apunta, mientras dice recordar que no la dejaban juntar con chicas de la misma edad. “Ellos me decían que yo era de la familia. Pero había como un muro y me daba cuenta de que no”, señala.
De aquella vivienda salió a los 35 años, cuando formó pareja con un vecino de Alta Gracia y se radicó en esa ciudad. De eso, pasaron ya largos 25 años.
Entre medio, supo que hasta su partida de nacimiento había sido adulterada.
Documentos adulterados
Identidad. María Gregoria Benítez se percató, hace muy poco, de que le habían adulterado también su documento de identidad. Fue al hacer el cambio de domicilio de Córdoba a Anisacate, cuando pidió en el Registro Civil su acta de nacimiento. Ese papel decía que había nacido en Córdoba. Era la prueba de que sus documentos habían sido adulterados. Junto con su pareja, hicieron la denuncia en Alta Gracia y sumaron el dato de su origen y la historia del secuestro. Javier Gutiérrez, del municipio de Anisacate, contó a este diario que, al conocer el caso, con ayuda de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, tuvieron acceso a otros archivos. Ahí ubicaron la partida de nacimiento de su madre y de ella. Además, por esa vía, Mari se enteró de que su madre había fallecido hace varios años.

Publicado por: Diario La Voz – Córdoba (Argentina) - María Luz Cortez (Especial) – 11/06/14 -


El infierno de un acoso

Las autoridades educativas deben considerar al acosador como un estudiante con necesidades... especiales...’


El acoso te lo encuentras en todos lados y donde menos te lo imaginas. El acosador, no es más que un maltratador, obsesivo, el que disfruta persiguiendo y dañando psicológicamente a una persona determinada. Primero apunta, luego provoca y hostiga, persevera en esa conducta, muestra su poder hasta ver a su presa desarrollando el terror psicológico, inclusive la puede llegar a matar.
Tanta es su rabia, su envidia, que su objetivo es hacer desaparecer a la víctima, muchas veces se da porque la víctima posee atributos que no tiene el acosador y eso lo desestabiliza psicológicamente. En su perfil genérico no solo aparece la envidia, hay otros componentes que lo perturban y es bueno saberlo como herramienta para prevenir e intervenir en estos casos: son de temperamento agresivo, sin capacidad empática, sin sentimientos de culpabilidad. No controlan su ira y sienten necesidad de dominio sobre quien consideran más débil. Son cobardes, malintencionados. Hay quienes les califican de mentes maquiavélicas. Son probables consumidores de alcohol y otras drogas.
Como estudiantes brillan por sus actividades no académicas. Justifican sus perversas acciones con mil excusas o haciéndose la víctima. Su popularidad a veces cae en gracia a ciertos profesores y compañeros. Siempre lideran una manada de seguidores. Proceden de familias en las que se da excesiva tolerancia o autoritarismo y castigos.
En otras palabras, la conducta agresiva parece estar relacionada con las variables afectivas y de relación familiar, como puedan ser el rechazo de los padres, el castigo violento y la carencia de identificación con los padres. Algunos acosadores crecen en la convicción de que el empleo de la agresividad es el mejor camino para conseguir lo que quieren. El haber sido víctima en la infancia propicia que de niño, adolescente y adulto victimice a otros.
La brutalidad del acoso escolar, hoy día, es más violenta. Las madres de los niños y adolescentes maltratados, angustiadas relatan, que sus hijos no quieren hablar, sienten miedo, llegan a casa llorando, ponen excusas para no asistir a clase e incluso se sienten culpables de su situación.
El acoso escolar es un comportamiento agresivo y no deseado entre niños de edad escolar, normalmente entre los 11 y 14 años, en la que un estudiante es agredido de manera repetida y continua y se convierte en el hazmerreír de uno o varios compañeros. Puede ser físico, verbal, psicológico, en forma de golpes, palizas, patadas, burlas, amenazas, insultos, conductas de exclusión y aislamiento social. Otra modalidad es el ciberacoso, que ataca la intimidad fuera del aula escolar utilizando las redes sociales, exponiendo a la víctima a todo tipo de humillaciones.
Las víctimas son despreciadas a causa de algún rasgo físico o étnico, por ser diferentes o más sensibles. Muchos prefieren sufrir ese infierno acosador y no lo comentan a sus familiares por temor. No suelen recibir apoyo de sus otros compañeros de clase ni de sus maestros, que se hacen los desentendidos o no se enteran. En verdad, viven una amarga soledad no buscada.
Cuando los episodios de intimidación escolar son frecuentes, producen un estado de temor constante. La víctima va perdiendo su autoestima, el interés por los estudios, sufre trastornos emocionales, depresión, ansiedad, problemas psicóticos e incluso pensamientos suicidas. Presentan dificultades para conciliar el sueño, dolores de estómago, de cabeza, náuseas y vómito, llanto solitario. Si el acosado no es tratado psicológicamente a tiempo, las consecuencias a largo plazo serán remarcadas con graves problemas en su vida adulta a nivel personal, familiar, social y profesional.
Esta situación es un problema de salud pública, porque se trata de conductas que tienen lugar en el ámbito escolar y es de suma importancia la detección del profesorado. El alumno que es obligado a callar o el maestro que ignora la violencia asumen un cierto grado de culpabilidad cómplice con la ley del silencio y pierden el referente de lo que está bien y lo que está mal. Las autoridades educativas deben considerar al acosador como un estudiante con necesidades educativas especiales, impidiendo a toda costa el clima de violencia, temor e injusticia.
Prevenir y detener la intimidación implica un compromiso con la creación de un ambiente seguro, donde los niños y adolescentes puedan desarrollarse con libertad y sin temor alguno.


Publicado por: laestrella.com.pa – Geraldine Emiliani *Psicóloga – 11/06/14 -

Boko Haram exige 800 vacas para liberar a 20 mujeres secuestradas en Nigeria

Portada de un periódico nigeriano en un puesto cerca de Lagos, el 10 de junio. AKINTUNDE AKINLEYE / REUTERS

La milicia radical islámica Boko Haram exigió 800 vacas a cambio de liberar a las 20 mujeres que secuestró hace una semana en un asentamiento nómada de la etnia fulani en el norte de Nigeria, han informado este jueves los medios locales.
Los padres y maridos de las mujeres retenidas consideraron esta demanda "insostenible", ya que el ganado es su principal medio de supervivencia, han asegurado fuentes de la Policía al diario nigerianoLeadership.

El rapto de las 20 mujeres se produjo el pasado jueves en un asentamiento del estado de Borno --feudo político y operativo de Boko Haram-- muy cercano a Chibok, donde el 14 de abril fueron secuestradas más de 200 niñas por el grupo terrorista, que todavía las mantiene retenidas.
Los fulani informaron a la policía de la petición de lossecuestradores, que exigen 40 vacas por cada mujer secuestrada, pero "todos dijeron que esa demanda es insostenible", ha señalado un policía de Maiduguri al periódico. "Los rebaños son el bien más preciado por los fulani, porque sin ellos no tendrían medios de subsistencia", ha explicado el oficial.

Miedo y rezos

Otra de las preocupaciones de los familiares es que los secuestradores no liberen a las mujeres tras entregar al ganado, por lo que "rezaremos para que nuestras esposas regresen sanas y salvas a casa", ha dicho un hombre fulani, citado por el 'Leadership'.
Tras asaltar el asentamiento nómada, el grupo de hombres armados obligó a las mujeres --a punta de pistola-- a meterse en varias camionetas y según señalaron a Efe fuentes del Gobierno del Estado de Borno, "fueron llevadas por la misma ruta por la que se llevaron a las niñas secuestradas".

Mayoría musulmana

Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado", lucha por imponer un Estado islámico en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y predominantemente cristiana en el sur.
Aunque Borno es uno de los tres estados en los que el Gobierno ha decretado una situación de emergencia, esta medida no ha conseguido frenar los ataques de la milicia radical.

Miles de asesinatos

Desde que la policía acabó en el 2009 con el entonces líder de Boko Haram, Mohamed Yusuf, el grupo terrorista ha asesinado a 12.000 personas y ha herido a otras 8.000 en los últimos cinco años, según señaló el presidente nigeriano.
Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, sufre múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales.
Publicado por: elperiodico.com – Lagos – EFE - 12/06/14 -

#Contralatrata: Tapiz de 14 metros bordado por 2245 mujeres

Bajo el proyecto artístico “Lágrimas Negras” liderado por la artista e investigadora Alejandra Corral ha presentado esta mañana en el Campus María Zambrano la Universidad de la Universidad de Valladolid en Segovia y pasará por ciudades de todo el mundo como Suiza, Italia o Inglaterra.

Se trata de uno de los proyectos socio-artísticos en los que ha participado un mayor número de mujeres en todo el mundo, según la Catedrática de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid y Profesora de Arte, María Teresa Alario Trigueros.

Activismo artístico o "artivismo"
A través del arte, la iniciativa representa a una mujer derrumbada en el centro del tapiz cuyo corazón se ha parado por el dolor. A su alrededor se disponen los miles de dibujos abstractos que simbolizan las lágrimas de quienes han sufrido la explotación sexual. Un activismo artístico, o ‘artivismo’, cuyo “objetivo principal es movilizar conciencias y hacer una llamada de atención sobre un problema que traspasa fronteras y que se hace invisible aunque sus víctimas sufran a pocos metros de nosotros”.
El objetivo de la presentación es reflexionar y enmarcar un proyecto solidario surgido de la ciudadanía. Se expuso el problema de la trata de mujeres en la india y la esclavitud sexual de mujeres y niñas como una grave violación de los Derechos Humanos.
Ana Almarza, Directora de Proyecto Esperanza, añade: “El resultado final de la obra hace estremecer ... es un tapiz con corazón, un tapiz lleno de nombres de mujeres, estamos muy contentas con el resultado, con ilusión hoy estamos poniendo rostro a muchas puntadas, acompañando procesos de recuperación, constatando tanta fortaleza, valentía, resiliencia, ganas de superación... hemos conseguido movilizar y dinamizar a muchas mujeres, entre ellas víctimas de Trata, que con sus puntadas han podido coser de nuevo sus vidas rotas”.

A lo largo de los últimos 12 meses Alejandra Corral ha conseguido además movilizar un equipo estable y desinteresado de voluntarios que de forma altruista han colaborado en tareas de gestión, logística y difusión de la obra. Asimismo, la artista ha logrado la colaboración Axa Art (empresa vinculada al Grupo AXA especializada en seguros de obras de arte) y entidades como The BernardSunleyCharitableFoundation.
Se han organizado talleres de costura y charlas de formación en 6 ciudades de España para lograr esa movilización de la sociedad civil en torno a esta violación de los Derechos Humanos.
Alejandra Corral añade: Quiero agradecer el esfuerzo, la pasión y la entrega de todas las personas que día a día han sumado su granito de arena para hacer este sueño realidad". El proyecto se basa en la idea de que el arte puede ser una herramienta de concienciación y transformación social. Bajo esta premisa, Lágrimas Negras añade Alejandra Corral: "tiene por objetivo la concienciación social a través de un objeto de arte de creación colectiva para llamar la atención sobre la violación de los Derechos Humanos de la mujer y particularmente sobre la trata con fines de esclavitud sexual.

" BlackTears Project* se ha realizado bajo parámetros casi exclusivamente femeninos
La obra consiste en un tapiz gigante (14 metros X 2 metros) realizado mediante la técnica del “petitpoint”, que desde siempre se ha considerado como típica del sexo femenino.
En la realización de la obra han participado en exclusiva mujeres de todas las edades y 46 nacionalidades.
La imagen final de la obra es una mujer cuyo corazón se ha parado de dolor, rodeada de las lágrimas vertidas por las mujeres cuyos derechos humanos han sido violados.
La idea ha consistido en lograr el mayor número de participantes posible, para crear una obra de grandes dimensiones, con la esperanza de que la sinergia de todas estas mujeres trabajando por una causa común, a través de la creación de una única obra de arte colectiva, tenga como resultado que algo cambie para alguna de esas mujeres cuyos derechos humanos no se respetan.
"Tenemos prevista la exhibición de la obra en 10 ciudades de todo el mundo para difundir el proyecto y visibilizar esta dura realidad", añade Corral.

Un año después, en Junio de 2015, se procederá a la subasta de la obra y todos los beneficios tanto por la venta de la misma, como, en su caso por el merchandising resultante, se destinarán al Proyecto Esperanza y a la Fundación Amaranta, que luchan contra la trata y la esclavitud sexual de mujeres y niñas, tanto en España como en Siliguri (India).
El acto contó con la presencia de la autora de la obra, Alejandra Corral ‘Kuska’, el Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, Agustín García Matilla y un representante del Proyecto Esperanza y la Fundación Amaranta.


Publicado por: AmecoPress – Madrid – Redacción – 12/06/14 -

Música para la demencia

La música podría ayudar a los enfermos de demencia a recuperar recuerdos asociados a experiencias positivas
La música utilizada como terapia aporta muchos beneficios, ya sea a recién nacidos prematuros, niños o mayores. En entornos educativos o médicos, en una persona o en un grupo, los distintos elementos musicales de los que se compone esta terapia contribuyen a la mejora de la esfera física, psicoemocional y social y mejoran la calidad de vida de las personas. Los expertos en geriatría señalan, como se apunta en el siguiente artículo, que la musicoterapia puede ayudar a personas con demencia a recobrar las sensaciones de experiencias positivas, a conservar las habilidades cognitivas y a reencontrarse con su propia identidad a través de los recuerdos.

La música para enfermos de demencia

La terapia musical utiliza el sonido, la melodía, el ritmo y la armonía de los elementos musicales para promover la comunicación, el aprendizaje o la expresión, entre otros, y así conseguir cubrir las necesidades físicas, psicológico-emocionales y sociales de una persona. La World Federation of Music Therapy añade que procura desarrollar potenciales o restaurar las funciones de la persona para que logre una mejor integración intrapersonal y/o interpersonal y, en consecuencia, una mejor calidad de vida, mediante la prevención, la rehabilitación o el tratamiento.
Así, algunos expertos en el ámbito de la geriatría certifican que, en las fases precoces de demencia, la musicoterapia ayuda a conservar las habilidades cognitivas y a demorar la dependencia. En fases adelantadas, puede hacer que el paciente recupere recuerdos asociados a vivencias positivas.

¿Cómo beneficia la terapia musical a las personas con demencia?

La musicoterapia puede contribuir a mejorar la calidad de vida de la persona con demencia. En las fases iniciales y moderadas, puede ayudar a conservar durante más tiempo y en mejor estado las capacidades y habilidades que la persona preserva, logrando retrasar su nivel de dependencia. "Se consiguen buenos resultados en aspectos como la orientación, la memoria, el lenguaje, la atención y las habilidades relacionales. En estas fases, si la persona es consciente de los cambios que está experimentando, el trabajo que se puede hacer para mantener el equilibrio psicoemocional y evitar la depresión es destacable", explica Mónica de Castro, músicoterapeuta especializada en geriatría y demencias.

El estímulo musical se gestiona, entre otras áreas del cerebro, en el sistema límbico, donde se procesan las emociones

No obstante, a medida que la enfermedad progresa, las necesidades cambian. "Cuando el lenguaje va desapareciendo, la musicoterapia ofrece una vía no verbal de comunicación y de reencuentro de la persona con su propia identidad a través de los recuerdos de su vida que la música es capaz de ayudarle a evocar", añade esta experta que colabora con diversas asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, centros geriátricos y universidades. Así, la música es un estímulo que sigue teniendo sentido y que el afectado puede comprender. En estas fases, también puede ser un recurso para mejorar la calidad de vida de sus cuidadores que, bien orientados por un musicoterapeuta, pueden aplicar "cuidados musicales" para favorecer que la persona contribuya a actividades como el aseo, la alimentación o el vestido.
En la Guía de Implantación de terapias no farmacológicas, publicado por Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias de Salamanca (del IMSERSO), abordan el tema de la musicoterapia como una herramienta para recobrar recuerdos asociados a experiencias positivas, de vivencias importantes en la vida de estas personas, que podrían hacer creer que han desaparecido. Según los autores, la música puede "devolverles" a su conciencia. Además, para los afectados por la enfermedad de Alzheimer, si la música es de su agrado, les puede proporcionar tranquilidad, bienestar y sentimientos positivos. Pero, en concreto, ¿qué es lo que se recupera: el recuerdo o la sensación vivida?
Según esta especialista, lo que da sentido y puede confortar y dar seguridad al afectado cuando ya está por completo desorientado son las emociones asociadas a sus vivencias, pues persisten hasta el último momento. El estímulo musical se gestiona, entre otras áreas del cerebro, en el sistema límbico, donde se procesan las emociones. Y ese estímulo es tan potente que queda grabado y después se recupera.

Programas de musicoterapia

Los programas de musicoterapia en fases iniciales y moderadas utilizan muchas técnicas, tanto activas como receptivas que incluyen la audición, el canto, la composición, la improvisación, tocar instrumentos, los juegos musicales y el movimiento con música. Se pueden trabajar en grupos de seis a ocho personas y deben tener una duración no menor de 12 sesiones para ser efectivos.
En fases de demencia avanzada, "la intervención puede hacerse individual o en grupos muy reducidos, de cuatro o cinco personas máximo. En estas fases los elementos musicales más importantes para trabajar sonritmo, que por ser intrínseco a la persona sigue teniendo efectividad para organizar, orientar y activar a la persona, y la melodía, que incide sobre las emociones", describe De Castro.
La música más efectiva es la que ha sido significativa para cada persona, es decir, que ha formado parte de sus vivencias, de su identidad musical. Por eso, en el trabajo previo al inicio de un programa de musicoterapia es muy importante la colaboración de la persona, si está al principio de la enfermedad, pero sobre todo de la familia para ayudar a hacer un inventario de la música que le ha gustado a la persona durante su vida, antes de la enfermedad.
¿Dónde se puede hacer musicoterapia? La especialista señala que los centros de día, residencias geriátricas y asociaciones de familiares de enfermos suelen ofrecer programas de musicoterapia. "Son llevados a cabo por un musicoterapeuta profesional y especializado, en los que antes de empezar se estudia cada caso de manera individual, se diseña la estrategia más conveniente para la persona y se hace un seguimiento continuo de su evolución, en colaboración con el resto del equipo de profesionales", puntualiza.


Los beneficios de escuchar música agradable

Estudios anteriores ya señalaban que escuchar la música que a uno le agrada aporta beneficios al organismo ya que provoca que se libere más cantidad de dopamina, que proporciona bienestar. Incluso hay trabajos que relacionan el hecho de escuchar música con una mejor salud cardiovascular y alivio del dolor crónico. Otras investigaciones apuntan que mejora las habilidades lingüísticas, fomenta la atención y la concentración, la imaginación y la memoria a corto y largo plazo. Ello favorece el aprendizaje, ya que la percepción musical comparte áreas cerebrales implicadas en el lenguaje y en la lectura.
Las investigaciones en musicoterapia han reportado datos positivos en personas hipertensas, ante estados de ansiedad, depresión y estrés y en alteraciones del sueño. También se emplea en la rehabilitación de trastornos psicóticos, autismo y de adolescentes con trastornos del comportamiento. E, incluso, con los más pequeños: un metaanálisis sobre los efectos médicos y de desarrollo de la musicoterapia en bebés prematuros ingresados en la unidad de cuidados intensivos neonatales destaca que proporciona tranquilidad y refuerza el estímulo de la succión, entre otros.

Publicado por: Boletín Erosky – Montse Arboix – 06/06/14 -



México: Las indígenas en reclusión, tortura y terror

Vivir en una cárcel es ya de por sí una penuria; para las mujeres significa hacinamiento, trato indigno, castigos inenarrables, cero atención médica y pésima alimentación. Si, además, se es indígena, la situación es de terror.
Cerca de 12.000 mexicanas lo padecen y muchas fueron detenidas arbitrariamente. A ellas nadie las visita y son discriminadas al interior del sistema penitenciario.

Leticia Escandón Carrillo, cuarta visitadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), informó que entregó un informe exhaustivo al Congreso de la Nación, especialmente sobre la situación de las mujeres indígenas, que debe atenderse con carácter urgente.
Mientras, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), mediante su secretaria ejecutiva, Marcela Eternod Arámburu, demandó a los legisladores a crear leyes y reglamentos de justicia con visión de género "para mejorar las condiciones en las que se encuentran actualmente 294 mujeres indígenas en reclusión".
Para Escandón Carrillo, el sistema penitenciario en México carece de un enfoque de género y por ello hay una constante vulneración de los derechos humanos en la cárceles, lo que se expresa en graves diferencias de la norma para con las mujeres, mucho peor para las indígenas.
Las mujeres encarceladas cargan una vida de tantas dificultades que llevó a la CNDH a elaborar un informe que ya estudia la Cámara de Diputados y que fue entregado a la Comisión legislativa en esa materia para que sea atendido con carácter "urgente".
Lo más grave, explicó Escandón Carrillo, es la discriminación hacia las indígenas en la vida cotidiana, en la que participan el personal penitenciario y las reclusas urbanas.
A ello se suma el sufrimiento habitual de las mujeres en los penales: hacinamiento, trato indigno, castigo excesivo, escasa atención médica y pésima alimentación, lo que contraviene normas nacionales e internacionales sobre los derechos humanos de las mujeres privadas de la libertad.
Agregó que, por razones de confidencialidad, es imposible conocer los nombres de las indígenas en reclusión, pero precisó que en 2013 la población autóctona carcelaria del país era de 8.486 personas; de ellas, 290 mujeres (3,42 %).

Esa composición se ha modificado en el actual año, de acuerdo con un informe no publicado de la Cuarta Visitaduría General de la CNDH, al cual SEMlac tuvo acceso. El documento registra una reducción a 8.335 de la población indígena en las cárceles, de la cual 294 son reclusas, para 3,52 por ciento de la población indígena total.
Por entidad federativa, se encuentran encarceladas, actualmente, 21 mujeres indígenas en Oaxaca; 58 en Chiapas; 53 en Puebla; 19 en Veracruz; ocho en Guerrero; 31 en el Distrito Federal; 18 en Yucatán; seis en San Luis Potosí; una en Chihuahua; 11 en Hidalgo; 19 en el estado de México y cinco en Sonora.
A esas cifras se agregan dos en Nayarit; ocho en Michoacán; dos en Quintana Roo; una en Campeche; dos en Morelos; dos en Tabaco; tres en Sinaloa; una en Jalisco; dos en Baja California; dos en Baja California Sur; tres en Querétaro; una en Nuevo León; una en Zacatecas; una en Aguascalientes; nueve en el Complejo Penitenciario Islas Marías y cinco en CEFERESO Femenil Noroeste-Nayarit.

Las reclusas indígenas pertenecen a 27 diferentes grupos étnicos del país: Náhuatl (79), Tzotzil (41), Mixteco (20), Otomí (20), Zapoteco (19), Maya (19), Tzeltal (19), Totonaca (18), Mazateco (15), Mazahua (8), Mixe (7), Tlapaneco (6), Chol (6), Chinanteco (5), Mayo (5), Purépecha (4), Huasteco (3), Amuzgo (2), Chatino (2), Cora (2), Huichol (2), Quiché (2), Zoque (2), Cuicateco (1), Pame (1), Matlatzinca (1), y Tarahumara (1).
Los cambios en la composición de esta población, de un año a otro, obedecieron a que se otorgaron 10 libertades a mujeres indígenas, derivado de las gestiones realizadas por la CNDH ante las autoridades penitenciarias, en colaboración con los jueces de Ejecución de Sentencias, en diferentes entidades, a la vez que hubo nuevos ingresos a los penales, según consta en el citado informe, por lo que actualmente suman 294.

Durante 2013 y lo transcurrido de 2014, los principales presuntos delitos atribuidos a las indígenas en reclusión en todo el país fueron: homicidio, robo, fraude, lesiones, contra la salud y delitos contra el medio ambiente, según el mismo documento.
Los delitos contra la salud están relacionados con mujeres que son engañadas y enviadas a la frontera con droga, forzadas a hacerlo para proteger a sus maridos o bien por verse involucradas en los campos de cultivo de amapola o cannabis. Ellas son retenidas en centros penitenciarios del norte del país, donde quedan aisladas, sin atención jurídica y sin familia.
Entre los actos violatorios más frecuentes que encuentra la CNDH en contra de las indígenas están las detenciones arbitrarias, la incomunicación, tratos crueles y la falta de asesoría jurídica inmediata y de traductores en sus lenguas.

En México hay 418 centros de reclusión, apenas 10 de ellos son exclusivos para mujeres. Las cifras más recientes de la CNDH indican que en las cárceles hay 11.901 mujeres, de las cuales 8.839 (72,27 %) tienen procesos llamados del fuero común, que pueden ser juzgados por la entidades de la República, y 3.062 (25,72 %) del fuero federal, de carácter nacional, como los de la salud.
Del total, solo 4.189 (apenas 35,19 %) se encuentran recluidas en cárceles exclusivas para mujeres, mientras que 7.712 (64,80 %) están en centros mixtos.
La población femenina recluida apenas representa 4,87 por ciento del total de la población encarcelada, razón por la cual, según la CNDH, la infraestructura, la organización y el funcionamiento de las cárceles y del sistema penal giran en torno a las necesidades de los hombres.

La secretaria ejecutiva del Inmujeres, Marcela Eternod, señaló que, al procesarlas, 67 por ciento del personal encargado de impartir justicia en 15 Tribunales Superiores (de los 32 del país) desconoce todos los instrumentos internacionales de protección a los derechos de las mujeres.
Agregó que era inadmisible que, al momento de emitir un acuerdo, de proyectar o dictar una sentencia, "se haga caso omiso del marco jurídico nacional e internacional relativo a los derechos de las mujeres, que no se considere su situación ni su contexto y mucho menos las implicaciones y consecuencias que conlleva".
Por ello, llamó a los legisladores a crear leyes y reglamentos de justicia con visión de género, para mejorar las condiciones de las mujeres en las cárceles, particularmente de las indígenas en reclusión.
La situación que describe la CNDH sobre los centros de reclusión, destinados exclusivamente a las mujeres, es desolador, pues presentan una serie de restricciones o carencias materiales que no les permite el ejercicio de sus derechos humanos.

Mientras, en los establecimientos mixtos, por ser considerablemente más numerosa la población masculina, las internas atraviesan por situaciones en las cuales su dignidad se ve socavada y están expuestas a una sistemática violación de los derechos humanos establecidos en leyes y convenios, tanto locales como internacionales.
La CNDH como Inmujeres coinciden en que las autoridades penitenciarias, tanto en el ámbito local como federal, deben implementar medidas para garantizar el respeto y ejercicio pleno de los derechos humanos de las mujeres en prisión, con espacios de reclusión exclusivos para ellas, para evitar así afectaciones por las adecuaciones que suelen hacerse a las instalaciones mixtas que las albergan y donde, en muchas ocasiones, las obligan a compartir diversas áreas comunes con los hombres.

Están expuestas a maltrato, abuso sexual y violación
Tras advertir las graves deficiencias y carencias que padecen las reclusas, ambas entidades llaman a los legisladores a adecuar las leyes mexicanas a los convenios internacionales para que las reclusas reciban el trato digno, salud, alimentación, legalidad y reinserción social que estos establecen.
Por ejemplo, la Corte Interamericana, en el Caso Yvon Neptune Vs. Haití, sentencia de 6 de mayo de 2008, considera que el artículo 5.4 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos impone a los Estados la obligación de establecer un sistema de clasificación de los reclusos y reclusas en los centros penitenciarios, no solo en diferentes celdas, sino también en que estas estén ubicadas en diferentes secciones dentro del penal, o en diferentes establecimientos.
Esta Comisión Nacional considera que el adecuado funcionamiento de los centros de internamiento se logra con la conducción disciplinada por parte de una autoridad que tenga la preparación, capacidad, uso y dominio de habilidades propias de su actividad o función, que goce de prestigio y mantenga el orden mediante el respeto a los derechos humanos de las internas.

La Comisión ha emitido diversos pronunciamientos, particularmente la Recomendación General número 18 sobre la situación de los derechos humanos de los internos en los centros penitenciarios mexicanos, emitida en septiembre de 2010, y ha insistido en que la obligación de proporcionar a cada recluso y reclusa la asistencia médica es uno de los deberes del Estado cuando priva de la libertad a una persona, a quien por su situación de encierro le es imposible satisfacer por sí misma sus necesidades.
En opinión de la CNDH, el sistema penitenciario debe tener muy en cuenta los pronunciamientos sobre derechos humanos del Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW).
Este comité define la discriminación contra la mujer como "toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo, que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural o civil o en cualquier otra esfera".
En el ámbito interamericano, la Convención Belém do Pará señala que la violencia contra la mujer "es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres" y reconoce el derecho de toda mujer a una vida libre de violencia y a ser libre de toda forma de discriminación.

Los artículos 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el 2.2 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, 1 y 2 de la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer y 1 de la Convención Interamericana sobre Concesión de los Derechos Civiles a la Mujer refieren que todas las personas son iguales y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la ley, sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.


Publicado por: AmecoPress/SEMlac – Gloria Analco/Sara Lovera – 12/06/14 -

¿ Sabías que el hombre puede producir leche y amamantar a su hijo?

Así es. Producir leche paterna es posible, sin embargo, la cantidad de leche no sería la misma que la leche materna. Hay quienes afirman que la leche paterna no es apta parta consumo humano, sin embargo, casos recientes, insólitos por supuesto, han demostrado lo contrario.

Ahora bien ¿Por qué es posible? La razón es porque las glándulas productoras de leche de los hombres y las mujeres son las mismas. Y existen varias maneras por las que puede producir leche, la primera por un extraño fenómeno desencadenado por una patología llamada prolactinoma, un tumor  que estimula la secreción de leche.
Esto también puede deberse a la exposición a estrógenos, andrógenos (a veces tomados en secreto para evolucionar el cuerpo), marihuana y algunos medicamentos.
Todo lo anterior provoca el aumento de las glándulas mamarias (conocido como ginecomastia). Una vez producida esa situación puede producirse leche utilizando un bombeador o dejando al bebé succionar el pezón masculino.

Si bien no puede producir la misma cantidad de leche que una mujer, esta leche podría funcionar como un complemento. En los últimos años la lactancia masculina ha despertado interés y ha sido objeto de varios estudios.
De hecho un artículo publicado en el periódico de Sri Lanka “The Mercury” en octubre de 2002, relata la historia de un viudo de Sri Lanka que amamantó a su bebé. La nota explica: “Un hombre de 38 años de edad de Sri Lanka, cuya mujer ha muerto hace tres meses, parece tener la habilidad de dar el pecho a sus dos hijas pequeñas”

Últimamente se está haciendo una moda la lactancia masculina, yá que un modisto sueco Ronnie Österberg ha diseñado una camisa para el amamantamiento masculino y la ha nombrado Man:MILK (Hombre: Leche), presentándola también como proyecto en la categoría Body (cuerpo) de los Premios Index 2007: “Diseño para mejorar la calidad de vida”.

Publicado por: UniradioInforma.com  - Agencias – 09/06/14 -


Las abuelas prostitutas de Corea del Sur

Dos mujeres conocidas como "Chicas Bacchu" caminan por un parque en la capital de Corea del Sur. Las llaman así porque venden una popular bebida conocida como Bacchu.

Hace algunos años, los surcoreanos pensaron que sus hijos cuidarían de ellos cuando se retiraran del trabajo. Pero ahora, esos hombres y mujeres que trabajaron duro para transformar la economía del país encontraron que sus hijos tienen otros tipos de prioridades en sus gastos.

Y por ese motivo, algunas mujeres en el umbral de la tercera edad se han visto obligadas a dedicarse a la prostitución para sobrevivir.
Kim Eun-ja está sentada cerca de la estación Jongno del metro de la capital, Seúl, observando la escena que ocurre frente a ella. Tiene 71 años y su abrigo rojo contrasta con su piel blanca como un papel.
Mientras camina se puede escuchar el tintineo de las botellas que carga en una maleta.
Kim Eun-ja es una de las mujeres surcoreanas llamadas las "Chicas Bacchu": mujeres adultas que viven de vender pequeñas botellas de una popular bebida energética conocida como Bacchu.
Pero la mayoría no sólo están vendiendo botellitas que suenan en una maleta. En una edad en que las abuelas surcoreanas deberían ser veneradas como matriarcas, algunas de ellas están vendiendo sexo.
"¿Ve a esas 'Chicas Bacchu' paradas allí?", me dice la mujer del abrigo rojo. "Esas mujeres venden más que Bacchu. Algunas veces ellas se van con algunos ancianos y se ganan algo de dinero. Pero yo no vivo de esa manera".
Y añade "los hombres me proponen cosas cuando camino por la calle con mi bolso. Pero siempre respondo que no".
Kim Eun-ja me dice que gana 5.000 wons (unos US$5) al día vendiendo botellitas. "Beba rápido", me advierte "La policía siempre está detrás de mí. No hace diferencias".

Parque central

El centro de este mercado sexual es el parque Jongmyo, ubicado en el corazón de Seúl. Es un lugar de encuentro de jubilados, donde algunos juegan ajedrez, otros comentan sobre los vecinos.
El parque está ubicado, además, alrededor del templo dedicado a Confucio, quien predicaba la veneración a las personas mayores y que ha sido la orientación en la cultura surcoreana sobre el tema.
Pero también allí está la realidad de la sociedad coreana del siglo XXI: las torpes y secretas relaciones entre hombres y mujeres adultas.
Mujeres en sus 50, 60, inclusive en sus 70, se ubican en los límites del parque, ofreciendo las botellitas a los hombres. Comprar una sola puede significar el primer paso de un viaje solitario que terminará en un hotel barato al cruzar la esquina.
Pero las mujeres callan. Los hombres son los únicos que parecen querer conversar sobre el tema.
Reunidos alrededor de un juego de ajedrez, un grupo de abuelos observa el lento avance de la partida. Y la mitad de los que están allí, dicen, han utilizado los servicios de las Chicas Bacchu.
"Somos hombres y sentimos curiosidad de estar con una mujer", dice un hombre que se apellida Kim. Tiene 60 años.
"Tomamos un trago, después deslizamos un poco de dinero en sus manos y las cosas pasan", continúa Kim, "a los hombres nos gusta tener mujeres a nuestro lado, sean viejas o no, sexualmente activas o no. Es simple sicología masculina".
Otro hombre, que confiesa estar en sus 81, muestra animado una botellita de Bacchu.
"Esto es para tomar con mis amigos", explica. "También podemos encontrar alguna compañía de aquellas mujeres que están paradas allí. Ellas nos piden que las dejemos jugar, pero también nos dicen 'pero, yo no tengo nada de dinero’. El sexo con ellas cuestan US$18, pero en algunas ocasiones te pueden hacer algunas rebajas si te conocen".


Víctimas de su éxito

Estas frases reflejan una realidad del país asiático: los abuelos surocoreanos son víctimas de su propio éxito económico.
Mientras ellos trabajaban en crear el milagro coreano, invirtieron sus ahorros en la siguiente generación. En una sociedad alentada por el espíritu de Confucio, los hijos exitosos son la mejor forma de pensionarse.
Pero los tiempos cambiaron. Y lo hicieron rápidamente. Ahora, la mayoría de los jóvenes afirman que no pueden sostener sus vidas y a sus padres en medio de una sociedad tan competitiva.
Por su parte, el gobierno, que no tuvo en cuenta el cambio, intenta crear un sistema de bienestar adecuado a las necesidades actuales.
Mientras tanto, los hombres y mujeres que deambulan por el parque Jogmyo no tienen ahorros, una pensión acorde a sus necesidades, ni familiares que se hagan cargo de ellos.
Se han convertido en extranjeros, invisibles, en su propio país.
"Aquellos que esperan ayuda de sus hijos, son un poco estúpidos", explica Kim, "nuestra generación era más sumisa respecto a sus padres. Las generaciones actuales son más educadas y experimentadas, por lo que no nos escuchan".
Y, añade, "tengo 60 años y no tengo dinero. No puedo confiar que mis hijos me ayuden. Ellos tienen que prepararse para enfrentar su propia vejez. Y todos aquí tenemos la misma situación".


Prostitutas primerizas

La mayoría de las "Chicas Bacchu" empezaron a vender sus cuerpos cuando ya eran más adultas, como resultado de una nueva clase de pobreza de la tercera edad.
Así lo define la doctora Lee Ho-Sun, quien es tal vez la única persona que ha estudiado el tema en detalle.
Una de las personas que entrevistó para su investigación fue una mujer que comenzó a prostituirse a los 68 años. Son cerca de 400 las mujeres que trabajan en el parque, a las que desde pequeñas les enseñaron que el respeto y el honor son lo más importante del mundo.
"Una "Chica Bacchu" me dijo 'tengo hambre, no necesito el respeto ni el honor. Sólo quiero comer tres veces al día", señala Lee.
La policía, que patrulla con regularidad la zona, no realiza muchos arrestos. Privadamente dice que el problema nunca se solucionará con represiones, mientras los ciudadanos de la tercera edad necesiten un lugar para desahogar sus necesidades sexuales. Para que eso deje de ocurrir, debe darse un cambio en la política del país.

Salubridad

Pero ese no es el único problema.
En los maletines que cargan estas mujeres, además de las botellitas, también llevan una inyección que supuestamente ayuda a mejorar el desempeño de los hombres –la mayoría con más de 60 años- en la cama.
El tema es que las agujas para aplicar las inyecciones son utilizadas 10 o 20 veces. Un foco de infecciones.
En una encuesta local encontró que al menos el 40% de los hombres tienen alguna enfermedad de transmisión sexual, con el agravante que las enfermedades más comunes no estaban dentro de la encuesta.
Por esa razón, algunos gobiernos locales han empezado a ofrecer educación sexual a los adultos mayores.
El lugar donde termina este viaje solitario está ubicado al lado de una autopista. Allí, por un corredor, se llega a un cuarto gris, que se abre cuando llega la pareja.
Adentro, una cama enorme ocupa la mayoría del espacio. Un colchón delgado y una almohada pequeña invitan a que la estadía sea breve.
En la cabecera de la cama hay un cartelito que dice: "Para servicio al cuarto, presione cero. Para pornografía, presione tres. Para una manta eléctrica, solo conecte el cable".
Aquí hay comida, sexo y un poco de calidez con sólo tocar un botón. Si sólo fuera así de simple afuera de este cuarto de motel, en la sociedad rica y tecnológica de Corea del Sur.
Pero para los abuelos que construyeron esta economía, la comida es cara, el sexo barato y el calor humano raramente se puede conseguir, sin importar el precio.

Publicado por: BBC Mundo – Seúl -  Lucy Williamson – 11/06/14 -