miércoles, 23 de abril de 2014

La Mujer y el Budismo .

Una mirada al Budismo

El Buda Sakyamuni fue un príncipe de la India que después de contemplar el dolor y la enfermedad, la vejez y la muerte, abandona la vida confortable que llevaba impulsado por una fuerza que surgía de su interior, para desentrañar el sentido del sufrimiento y de la muerte y así, después de años de búsqueda, decide sentarse en meditación con la inquebrantable determinación de no moverse hasta haber comprendido y realizado la verdadera naturaleza del Ser.

Cuando el príncipe Siddharta se convirtió en un Buda Iluminado lo que alcanzó fue la realización del estado original del Ser. A partir de este momento, y durante más de cuarenta años, enseñó la Vía que permite, mediante el cultivo de la atención, comprender el origen de nuestras aflicciones y acceder al estado natural de nuestra mente, que es Paz y Felicidad profunda e incondicionada. Su Enseñanza está formulada en las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero.

El Buda estableció como punto de partida de su enseñanza un axioma irrebatible: la Verdad del sufrimiento. Esta verdad no se alimenta de creencias pues es la experiencia más común a todos los seres sensibles.
El Buda enseñó que la causa de todo sufrimiento, físico, emocional o existencial, incluido el derivado de la muerte física, es la ignorancia, el “olvido” de nuestra verdadera naturaleza, la naturaleza de Buda. Y por eso nos aferramos. Aferramiento y rechazo son la causa misma de todos nuestros sufrimientos.

Por otro lado, el Buda conmina a no creer nada que uno no pueda experimentar por uno mismo. El fundamento de las enseñanzas es que todos los seres poseemos la misma naturaleza de Verdad, Amor y Belleza, y, por ello, no es posible que haya algunos que estén más cerca de esta Realidad que otros. Sólo hay seres que se dan cuenta y otros que no. Así pues, toda la práctica de las enseñanzas podría resumirse en un continuo “darse cuenta”, éste es el camino del Despertar, la Vía del Buda.
La práctica del budismo nos orienta a cultivar la atención, que es la cualidad de la consciencia que nos permite darnos cuenta, y observar en nuestro propio interior y alrededor nuestro las características de la realidad de todos los fenómenos del universo.
Amor y Sabiduría, compasión y comprensión dimanan de la experiencia de cultivar un camino espiritual auténtico.

La mujer en los países de tradición budista

El Buda Sakyamuni nació, se formó, enseñó y murió en una sociedad dominantemente patriarcal.
La aparición, establecimiento y desarrollo del patriarcado en las sociedades humanas es universal y en oriente tiene su propia versión.
En casi todos los pueblos de Asia se desarrolló desde tiempos muy antiguos la doctrina del karma y de la reencarnación. Estas nociones filosófico-espirituales, originadas en el marco de una kosmovisión espiritual vastísima que nació en el valle del Indo hace miles de años, se popularizaron formando parte de las creencias magico-míticas de los pueblos.

Estas nociones de karma y reencarnación dieron lugar a interpretaciones influidas por la psicología colectiva dominante en cada época, cuyos efectos no vamos a desarrollar aquí pues es demasiado vasto el tema, pero sí que es útil señalar uno de sus efectos más perjudiciales para la mujer oriental: la psicología de los hombres religiosos de estas sociedades patriarcales interpretó que nacer como mujer era un obstáculo para alcanzar el ideal espiritual de la Iluminación.
Por lo tanto era necesario renacer como hombre en las siguientes vidas. Esto se podía alcanzar purificando el karma negativo que había propiciado el nacimiento como mujer en la vida actual y de esta forma generar las condiciones más propicias para renacer como hombre y poder así, en vidas futuras, alcanzar la Liberación de la rueda del renacimiento, obteniendo la Iluminación.

La consecuencia más devastadora de esta interpretación fue la devaluación de la existencia como mujer. Ésta es una de las razones, si no la principal y origen de las demás, por la que nacer niña en un país oriental, es menos valorado que nacer niño, con todo lo que eso conlleva de sangrante desigualdad y sufrimiento.
Las consecuencias de esta desigualdad esencial en las sociedades del mundo religioso budista es, generalizando, el desdén, abierto o sutil, consciente o inconsciente por parte de monjes o laicos frente a mujeres monjas o laicas.
Asimismo, los monasterios de monjas son mucho menos importantes en número e influencia social que los de hombres e, incluso en algunos países como Japón, son ya casi inexistentes. La razón de esta escasez de monacato femenino tiene una explicación muy práctica: tradicionalmente se consideraba que la forma en la que una persona laica podía procurarse buen karma para su siguiente renacimiento era acumular méritos sosteniendo con su generosidad material la práctica espiritual de los monjes dedicados exclusivamente a la meditación y estudio del dharma budista. Cuanto mejor es la práctica espiritual del monje y mayor grado de realización espiritual tiene, mayores méritos acumula la persona laica que le apoya. Por lo tanto, los maestros más afamados obtenían mayores recursos materiales para sobrevivir .

Las monjas tenían mucho más dificil su supervivencia económica, puesto que siempre se consideraba que su realización espiritual era de menor valor que la de un monje, y por lo tanto no procuraba tanto mérito kármico.
Debido a estas dificultades de supervivencia de los monasterios, las ordenaciones de monjas han ido disminuyendo con el paso de los siglos en la mayoría de los países del mundo budista, ya que solamente una monja abadesa puede ordenar a otra monja (en presencia de monjes varones) con lo que las posibilidades disminuyen.
La excepción a la regla la constituyen algunos países como Taiwan, en el que existe un mayor número de monasterios de monjas y se observa que la importancia social de la mujer es mayor que en la mayoría de los países de tradición budista.

Otra consecuencia especialmente acusada es la falta de modelos espirituales femeninos. Apenas existen budas y bodisatvas femeninas, arahats mujeres y maestras. Los enseñantes de prácticamente todas las tradiciones budistas afirman que siempre hubo algunas célebres mujeres cuya práctica y enseñanzas fueron notorias, pero los responsables de la transmisión no tuvieron interés en registrar sus historias; escasamente hay algunas referencias.
Y así, la pregunta que podemos hacernos es la siguiente: ¿de dónde pudo surgir la idea de que la condición de mujer es un obstáculo para la Iluminación?
¿Quiere decir esto que las enseñanzas del Buda están limitadas a los hombres? ¿Que la mujer no puede alcanzar la iluminación por su condición de mujer? ¿O que está más lejos de realizar su auténtica Naturaleza Original porque esta naturaleza se manifiesta en femenino?
Ciertamente no. A poco que se escuche y se conozcan las enseñanzas del Buda, más aún, en la medida en que se vislumbra el alcance ilimitado, transcendente y no dual de las mismas, es obvio que es un despropósito el planteamiento de la inferioridad de la mujer con respecto al hombre para realizar la Iluminación.

Sin embargo, y paradójicamente, a diferencia de las tradiciones cristianas, no existe tampoco ninguna tradición budista que, teóricamente, ponga impedimentos a la existencia de maestras que transmitan el Dharma, la enseñanza budista, con la misma autenticidad que se le supone a un maestro varón, siempre y cuando hayan sido reconocidas como tales por otro u otra maestra (pues ésta es la condición para la Transmisión del Dharma en el Budismo).
No obstante, en la práctica, como hemos visto, las maestras son muy escasas, no así las mujeres budistas practicantes, monjas o laicas, que son legión.
Así pues, ¿cuál es el origen de esta noción devaluadora de la mujer que tanto daño ha generado y genera al Espíritu colectivo de la humanidad?

El origen de esta desarmonía hay que buscarlo, como todo sufrimiento, en el interior de nosotros y nosotras mismas, tal como enseñó el Buda. En nosotras/os está el sufrimiento y también la causa del sufrimiento, y también la oportunidad de liberar este sufrimiento y alcanzar un estado de paz, equilibrio y armonía entre nuestras tendencias masculinas y femeninas, reconociendo, aceptando e integrando estas tendencias en una totalidad de Ser, perfectamente digna en su integridad. Éste es el camino, la cuarta Noble Verdad.

Mujer y Budismo en Occidente

Y, ¿qué sucede en Occidente? En los últimos veinte años, la eclosión del budismo en occidente es más que notable, está creciendo como una semilla en tierra fértil, respondiendo a las necesidades de hombres y mujeres de sociedades altamente tecnificadas pero empobrecidas a nivel espiritual.
En Occidente el budismo está enraizando en una sociedad en la que las formas sociales están dignificando progresivamente la figura de la mujer, pero esta dignificación está todavía más en las intenciones y legislaciones que en el fondo. Y así pasa también en las comunidades budistas occidentales, en las que todavía tienen que evolucionar las formas culturales heredadas de los paises de origen, ceremoniales medievales y jerarquías feudales, en las que el papel de la mujer es claramente secundario.

Para una mujer practicante budista en occidente el camino espiritual se le presenta sembrado de ricas paradojas. Mientras por un lado proviene en muchos casos de un medio familiar y cultural de educación judeocristiana y en la que no encuentra la suficiente nutrición espiritual que anhela, por otra parte se encuentra con la fuerte impronta patriarcal de todas las tradiciones budistas.
En relación con esta falta de referencias femeninas nos encontramos con que la forma de transmitir las enseñanzas, en general, está orientada hacia los practicantes varones, hacia su psicología y roles sexuales y tradicionales.
Para advertir esta orientación marcadamente masculina es necesario ser mujer practicante y haber investigado cuál es el origen de cierta incomodidad que hace aparición antes o después a lo largo de la práctica. Esta incomodidad tiene su origen en la mujer que practica teniendo como referencias las enseñanzas de maestros , la invocación de bodisatvas y budas, patriarcas, lamas.... un universo de seres altamente evolucionados casi siempre hombres...

Así que, inconscientemente, las mujeres tienden a considerar que hay algo en ellas que no funciona porque no se sienten totalmente encajadas, mientras valoran más las actitudes y aptitudes de sus compañeros espirituales y maestros.
Sin embargo, como hemos dicho, a diferencia de las tradiciones cristianas, en la que está establecido orgánicamente cuál es el funcionamiento de la Iglesia en cuanto al reparto de roles masculino y femenino, en las tradiciones budistas no existe ninguna prohibición para la mujer en cuanto a impartir enseñanzas y la única limitación es la que impone la propia sangha o comunidad de practicantes, en la que la Transmisión de maestro (o maestra) a discípulo (o discípula) cobra una gran importancia. Las limitaciones son, pues, las que la propia idiosioncrasia de la comunidad, y especialmente los maestros, imponen. Oficialmente no hay ninguna norma religiosa que impida a una mujer ser reconocida como maestra de Dharma si otro maestro o maestra así lo reconoce.
No obstante, en la práctica sólo en Occidente, se da normalmente la transmisión del Dharma a mujeres y esto en un porcentaje muy inferior al de hombres.

La plenitud de ser mujer: aportación de la Sabiduría del Budismo

¿Qué es ser mujer? ¿Cuáles son las cualidades espirituales femeninas? ¿Qué es lo que nos hace ser mujeres plenamente? ¿Cómo y cuando va a dejar de ser necesaria la reivindicación personal y colectiva de la dignidad e igualdad de nuestro sexo en la sociedad donde vivimos, ya sea en oriente o en occidente, ya sea en la comunidad civil o religiosa?
Como seres humanos podemos aprovechar la oportunidad que nos brinda esta existencia humana para enfocar nuestra energía vital en descubrir y desentrañar el hecho de Ser; preguntarnos qué es esto, qué es ser mujer, cómo experimentamos nuestra existencia en tanto que seres humanos y, más concretamente, mujeres, con todas nuestras circunstancias y condicionamientos. Si no hemos olvidado nuestra curiosidad innata, e inocente de toda idea preconcebida, podemos darnos cuenta de cuál es nuestra condición, sabiendo que no hay nadie, ni hombre ni mujer, que esté más cerca de cada una de nosotros que nosotras mismas. Por tanto solamente en la intimidad de nuestro corazón y libres de todo prejuicio podrá emerger, silenciosamente, la respuesta a estas preguntas.

El budismo enseña que no existe absolutamente nada en el universo que tenga una entidad esencial en sí misma, sino que todo cuanto existe lo hace en relación con todo lo demás.. Todo está interrelacionado y cada fenómeno se define y caracteriza su existencia por su relación con otros fenómenos. Todo forma parte de una Unidad, nada está separado, aunque pueda parecérnoslo. Esta enseñanza nos brinda una fuente de inspiración para meditar sobre nuestra naturaleza esencial, también en tanto que mujeres.
Nos brinda también la libertad. Si nuestra realidad como mujer se condiciona en función de cómo establecemos nuestras relaciones con todo aquello con lo que entramos en contacto, entonces podemos aprovechar el instante presente consciente para crearnos a nosotras mismas y no permitir que nadie nos imponga la creencia de lo que es y debe ser una mujer, ni cómo debe manifestarse en el mundo.
Esta genuina libertad es un gran reto, porque significa aceptar profundamente lo que surge de nosotras mismas y abandonar las ideas de ser “mejores” de lo que somos: más de esto, menos de aquello, y especialmente abandonar aquellos valores que nos hemos impuesto inconscientemente y que nos hacen sufrir, llagando nuestra naturaleza femenina.
Y, ¿cuáles son estos valores? Ésta es nuestra obligación, averiguar lo que nos hace sufrir y soltarlo. En esto consiste una vía espiritual.

Tampoco debemos olvidar que lo femenino se define y caracteriza en relación con lo masculino. No existe el yin sin el yan y viceversa. Entonces, en la medida en la que aprendemos a ser mujeres auténticas es entonces cuando nos relacionamos con hombres auténticos y viceversa.
Sin embargo solamente tenemos posibilidad de liberar nuestra propia mente, no la de nuestro marido, o hijo, o hermano, o maestro, o padre o jefe, o presidente del gobierno... por tanto, no podemos esperar ni exigir con resentimiento que sean ellos los que nos confieran la libertad de ser mujeres plenas.
Y, en última instancia, la verdadera libertad se instala en nuestro ser cuando somos capaces de integrar en nuestra propia mente lo masculino y lo femenino, cuando se celebra en nuestro propio corazón la boda sagrada, la gran alianza .
Realizar en nuestra propia mente esta libertad de Ser es la auténtica revolución que anhelamos. Esta es la Aspiración al Perfecto y Supremo Despertar del que habla el Budismo: la Iluminación.
¿Cuáles son los obstáculos que nos impiden realizar esto? ¿Cuáles son las condiciones que favorecen esta experiencia de plenitud y libertad supremas? ¿Cómo podemos orientar nuestro espíritu en esta dirección?
De todo esto tratan las enseñanzas budistas. De todo esto tratan todas las tradiciones espirituales de la humanidad, las cuales señalan con distinto dedo la misma luna. Todas, sin excepción, tratan del Amor y la Sabiduría del Ser plenamente realizado, iluminado, resucitado.

Fuente consultada
Asociación Zen de Zaragoza – Comunidad Budista Zoto Zen -


Rabat: Las marroquíes reclaman la igualdad

Unas 1000 personas, la mayoría mujeres, llegadas de distintas ciudades del Reino, se han concentrado, en la plaza Bab el Had, medina de Rabat, para emprender una marcha hasta el Parlamento y manifestarse a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres y la aplicación del artículo 19 de la Constitución han sido los objetivos de esta manifestación.

Varias organizaciones no gubernamentales estuvieron en origen de esta marcha, que reunió a representantes de las asociaciones para la defensa de los derechos humanos, abogados, parlamentarios... se pidió " un examen exhaustivo de todas las leyes discriminatorias en el reino". Asimismo, pidieron " la seguridad de las mujeres en lugares públicos y los " derechos de la mujer en la división de la propiedad", La coalición de ONG, s también ha pedido a la firma de una petición para obligar al jefe de gobierno, Abdelilah Benkirane , hacer cumplir las leyes relativas a los derechos de la mujer . Según esta coalición, " el 62% de las mujeres entre 18 y 64 años han sido víctimas de violencia en Marruecos en el 2013.
Con la reforma de la Constitución en 2011 y la llegada al poder del Gobierno de Abdelillah Benkiran, la igualdad entre hombres y mujeres se convierte en una de las demandas más solicitadas. Y en ese contexto de la Primavera Árabe se aceptó la reforma del artículo 19, una reforma que a día de hoy no acaba de constatarse. “Hoy hemos salido a la calle para pedir al Gobierno que ponga en práctica de forma inminente los cambios previstos en la reforma de este artículo, que consagra la paridad, la igualdad y poner fin a todas las formas de violencia y discriminación contra las mujeres¨, ha declarado a los medios Meryem Demnati, militante amazigh y miembro de la coalición civil por la puesta en marcha del artículo 19.

La mujer marroquí ha emprendido desde hace tiempo una dura lucha por asentar las bases de su rol social, una lucha que adquiriría forma en 2004 con la mudawana o código de la familia. Otros muchos problemas se fueron solucionando con empeño y constancia, el acoso en la calle, el maltrato físico y psicológico, el acoso laboral, y, hace poco, la reforma de uno de los artículos más polémicos del código penal, el 475. Con esta última reforma, a principios de este año, se acabó con la posibilidad de que un violador escape de la cárcel casándose con su víctima. Pasos importantes, sin duda, pero no suficientes para garantizar la plena igualdad.

Actrices, periodistas, escritoras, empresarias, amas de casa todas han salido para reivindicar sus derechos y sobre todo sus libertades. Todas ellas quieren que el artículo 19 que reza ¨el hombre y la mujer tienen los mismos derechos y libertades. Esta igualdad tiene carácter civil, político, económico, social, cultural y medioambiental.
Conforme a las disposiciones de la Constitución, así como las convenciones y pactos internacionales ratificados por el Reino, y dentro del respeto a la Constitución y leyes del Reino, el Estado marroquí obra por la realización de la paridad entre hombres y mujeres y por la lucha de toda forma de discriminación¨.


El momento más intenso de la marcha fue el que se dedico a Habib Choubani, ministro del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), encargado de las relaciones con el Parlamento. A gritos de ¨La mujer es revolución y no físico¨ criticaron la forma en que, supuestamente, este político había humillado a una periodista por la forma en que iba vestida. Y es precisamente este tipo de conductas las que la sociedad, o al menos una parte de ella, exige que se erradique.

Publicado por: AmecoPress – Rabat (Marruecos) – Quissal elhajoui – 22/04/14 -

Protejamos nuestro cerebro

Las investigaciones que estudian de forma específica el cerebro y su deterioro precoz, demuestran que una dieta baja en grasas saturadas y colesterol y rica en fibra y antioxidantes es beneficiosa para el cerebro. Una alimentación basada en alimentos de origen vegetal es la que mejor se ajusta a estas especificaciones.

Alimentación para un cerebro saludable
La Asociación de Alzheimer recomienda adoptar una alimentación saludable para el cerebro, que reduzca esencialmente el riesgo de enfermedad coronaria y diabetes, la buena circulación al cerebro y sea reducida en grasa y colesterol.
Particularmente brinda las siguientes recomendaciones específicas:
 
1.    1.- Que la gente consuma una dieta rica en frutas y vegetales.
2.     
3.    Destacando la importancia de comer alimentos ricos en antioxidantes. La oxidación puede ser entendida como el equivalente biológico de la oxidación de los metales, y parece contribuir con el envejecimiento y el deterioro congnitivo. Las frutas y los vegetales de colores
4.    brillantes son la fuente de estos antioxidantes, que ayudan a desacelerar el procesos de oxidación.
Asimismo, la AARP declara que debemos asegurarnos de incluir ácidos grasos omega 3 en nuestra alimentación. Estas grasas son importantes para segurarnos mantener la función del cerebro a lo largo de toda la vida, y pueden ser útiles para protegerlo
especialmente del envejecimiento. Las personas con niveles altos de ácidos grasos omega 3 en su alimentación, son menos propensas a sufrir depresión que aquellas con niveles bajos.

2.-Consuma menos alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol: carne, queso, crema, manteca y comidas elaboradas con grasas saturadas

3.- Incorpore más alimentos protectores: col rizada, espinaca , brócoli. pi,mietos rojos, cebolla, arándanos, frutillas, uvas rosadas y cerezas ( frutas y vegetales de colores brillantes).

4.- Consuma frutos secos como nueces y almendras. Contienen ácidos grasos saludables que son beneficiosos para la circulación.

5.- Las vitaminas pueden ser de ayuda. La mejor manera de incorporarlas es a través de lo alimentos, y no vía suplementos.

Ellos recomiendan la vitamina E ( presente en frutos secos y creales integrales), vitamina C ( presente en frutas y vegetales de colores brillantes: cítricos, pimientos, repollo), folato( se halla en las legumbres y vegetales de hoja) y vitamina B12.

La vitamina B12 se halla principalmente en alimentos de origen animal, huevos y leche; y en muchos cereales. Asegúrese de incorporar cantidades adecuadas de vitamina B12. La mayoría de la personas mayores de 50 años no absorben la vitamina B12 tan
eficientemente como cuando eran jóvenes. Y pueden compensar esta situación tomando suplementos de la misma. La recomendación oficial para los adultos es de 2,4 mcg por día.

Sin embargo algunos grupos vegetarianos recomiendan consumir dos o tres veces esta
cantidad por seguridad. Entre las consecuencias por el déficit de vitamina B12 se encuentra la anemia, degeneración nerviosa irreversible, atrofia cerebral, demencia, cansancio, depresión, mala memoria, fatiga, constipación entre otras.

La Asociación de Alzheimer señala , además, " la alimentación para un cerebro saludable es más efectiva cuando se asocia a actividad física e interacción social".


Publicado por: JuntosBien.org – 22/04/14 -

La Mujer en el cristianismo. MARÍA MAGDALENA

Entrelazado con el terna central de la identidad del Santo Grial. el papel de María Magdalena es primordial en El Código Da Vinci. Brown sigue el enfoque sobre María Magdalena el libro El enigma sagrado. analizado en otra entrada. En esta obra se expone la teoría de que María Magdalena era la mujer de Cristo y la portadora de Su descendencia: a saber, una niña llamada Sara, que posteriormente dará a luz a toda la dinastía del linaje de David. Esta dinastía llegará a convertirse en la línea sucesoria de reyes merovingios de Francia, que finalmente pasará a la clandestinidad y será protegida por una sociedad secreta conocida como el Priorato de Sión.
Esta es la teoría, pero ¿qué datos tenemos sobre la María Magdalena que aparece en el Nuevo Testamento?

El apelativo de «Magdalena» se cree que proviene del hecho de que María era oriunda del pueblo de Magdala. Se la menciona sorprendentemente poco en el en Nuevo Testamento, y sus apariciones pueden situarse en cuatro momentos definidos: como parte del séquito de un viaje, en la Crucifixión, en el entierro de Cristo y como testigo de la Resurrección.
Hay algo que sí se puede decir con toda seguridad: la creencia largamente sostenida de que María Magdalena era una prostituta arrepentida es falsa. En realidad, la idea de que era una prostituta es, por lo visto, un error. En el siglo VI, el papa Gregorio I hizo una solemne proclamación de que María Magdalena era una pecadora, una prostituta arrepentida, pero en realidad estaba mezclando a tres mujeres diferentes, además de interpretar erróneamente a Lucas: 7 y 8. Desde luego, la Iglesia no ayudó a corregir esta situación, ya que, hasta 1969, fecha en que el Vaticano emitió una tímida retractación, no se dejó de sostener que María era una mujer descarriada.

En los Evangelios se puede ver que María juega un papel muy similar a un discípulo. Está con Jesús en tres de sus momentos claves: lo observa mientras es crucificado, ayuda en Su entierro y es la primera persona que se encuentra con Cristo resucitado. Estos hechos la hacen importante, como mínimo, en el plano simbólico y pueden explicar el hecho que Pedro sea tan despectivo con ella, como se verá más adelante.
Hay alguna prueba de que hubiera una relación más íntima entre la Magdalena y Jesús? Lamentablemente, el Nuevo Testamento nos falla a este respecto. La lectura convencional de los Evangelios no nos da pista alguna de una posible relación entre ambos: de hecho, el silencio sobre el  asunto resulta ensordecedor. Sin embargo, una vez afirmado esto, deberíamos recordar que el texto del Nuevo Testamento, tal como lo conocemos hoy, ha pasado por muchos procesos de edición y de añadiduras. También ha pasado por muchas traducciones hasta llegar a ser lo que es ahora. Así que, ¿qué hay de las fuentes al margen de los Evangelios tradicionales?
Uno de los llamados Padres de la Iglesia, Hipólito en sus comentarios sobre el Cantar de los Cantares, sí que parece mencionar a María, si bien de una forma un tanto indirecta: 
Por si acaso las mujeres apóstoles dudaban de los ángeles, Cristo mismo fue a ellas para que fueran apóstoles de Cristo y, mediante su obediencia, rectificaran el pecado de la antigua Eva. 
Después, pasa a relatar cómo Cristo se mostró ante los apóstoles varones y dijo: «Soy Yo quien se apareció a esas mujeres y Yo quien quiso enviároslas como apóstoles».

En el Evangelio de Felipe (63: 33-6), uno de los llamados Evangelios Gnósticos encontrados con el tesoro de Nag Hammadi en Egipto, se utiliza un lenguaje más confuso para describir una posible relación íntima entre Jesús y María Magdalena. En este texto se dice que Jesús solía «amarla más que a todos los discípulos» y que solía «besarla a menudo en la boca», actitud por la cual los discípulos varones se ofendían. Aunque no hay en ello indicio alguno de auténtico matrimonio o de convivencia, en el lenguaje copto en que están escritos los textos se utiliza para describir a María la palabra koinonos, que ha sido traducida por Susan Haskins (en su libro María Magdalena, mito y metáfora, de 1993) como «consorte» o «compañera».
Uno de los textos de Nag Hammadi es conocido como el Evangelio de María. En él encontramos una referencia al hecho de que ella era la destinataria de la revelación, para gran disgusto de los apóstoles varones. En dicho Evangelio (17:10-18), encontramos que Andrés duda de que María viera realmente a Cristo resucitado y que Pedro pregunta: «Ha hablado el Salvador con una mujer sin nuestro conocimiento y a escondidas?». Y continúa: «La prefiere a nosotros?». Más adelante, en el mismo texto, Levi reprende a Pedro, diciéndole: «Si el Salvador la ha hecho digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Seguro que el Salvador la conoce muy bien. Por eso la amaba más que a nosotros».

Lo que nos muestran estos textos es que las figuras de las mujeres seguidoras de Jesús bien podrían haber tenido un estatus más alto de lo que se nos quiere hacer creer, aunque no aclaran la cuestión principal de sí Jesús y María eran marido y mujer. En lugar de ello, nos ofrecen sugerentes atisbos y posibilidades y dan pie a líneas de pensamiento y teorías basadas en tal suposición. Debemos recordar que los textos antes citados son solo unos pocos de los cientos de textos relativos a este periodo.
Una teoría de los autores de El enigma sagrado intrigante y que incita a la reflexión es que la historia recogida en el Nuevo Testamento sobre las Bodas de Caná, en la que Jesús realiza el milagro de convertir el agua en vino, podría ser, en realidad, un relato distorsionado de la propia boda de Jesús. Esta teoría tiene mucho a su favor y bien puede ser una de las pistas principales para zanjar esta polémica. Esto y el hecho de que en aquel tiempo se habría esperado que Jesús, como judío que era, se hubiera casado, son caminos que merecen ser seguidos por el investigador en ciernes.

Nos quedamos, pues, con las siguientes conclusiones: 
•      El personaje de María Magdalena en el Nuevo Testamento bien podría haber tenido una relación más íntima con Jesús de lo que se pensó en principio.
•      María estaba con Jesús en momentos clave de la historia, particularmente en Su muerte, entierro y resurrección.
•      No hay pruebas directas en los textos que hoy por hoy conocemos, ni tampoco en los Evangelios,
que corroboren la hipótesis de que Jesús y María estuvieran casados. Ni siquiera los Evangelios hallados en Nag Hammadi (en 1945) se pronuncian con pruebas (o carecen de ellas) respecto a este tema, salvo una referencia de Felipe a una posible consorte. ¿Qué le ocurrió a María después de la muerte de Cristo? 

Según la tradición católica, María Magdalena murió en Éfeso, donde vivió junto con María, Madre de Jesús, y Juan, el supuesto autor del cuarto Evangelio. Sin embargo, esta tradición cuestiona una leyenda del siglo vi, mencionada por Gregorio de Tours, que establece que un documento aún más antiguo ofrece la versión de que María Magdalena viajó a Aix-en-Provence, en Francia, con el séquito de San Maximino. Esta historia parece ser la catalizadora de las teorías de la Sang Real («sangre real» o linaje de sangre real de Cristo) de nuestro tiempo. En los círculos gnósticos también se conoce a María Magdalena como la «amada», con lo que, de nuevo, se la relaciona con la hipótesis de una unión con Jesús. Si se quiere averiguar más acerca de las ideas sobre las que se basa esto, merece la pena leer La mujer de la vasija de alabastro, de Margaret Starbird. Esta misma autora, en su libro de 1993 La diosa en los Evangelios, afirma que, según el antiguo sistema hebreo de la guematría, o simbolismo numérico, el nombre «María Magdalena» y su correspondiente cifra en este sistema «153» indican que, en este contexto, María era la «diosa». Starbird también cree que María pasó mucho tiempo en la floreciente y pujante ciudad cosmopolita de Alejandría. De nuevo, esto explicaría los muchos mitos y leyendas que han surgido en torno a este personaje, como podemos ver por los numerosos cultos a la Magdalena que surgieron por todo el Mediterráneo en los primeros siglos de nuestra era.

Como se puede ver, la teoría de un linaje de Cristo no es muy innovadora en sí misma, pero la de que fue María Magdalena la que le dio un hijo parece ser ciertamente muy moderna (véase la entrada Enigma sagrado, El para obtener más información sobre esto). Ha surgido también toda una industria en torno a la Magdalena vista como encarnación de la Divinidad Femenina, que representa, en cierto modo, el espíritu de la Madre Diosa. Este es un acercamiento totalmente diferente a la teoría de la línea de sangre, en la medida en que está basado más en la metáfora y en el simbolismo que en la auténtica realidad material. Parecería lógico que el papel de María Magdalena fuera o bien el de consorte de Jesús o el de personificación de la Divinidad Femenina. Sería difícil cumplir con ambos papeles, a no ser que sean atributos muy posteriores, como parece ser el caso.

La historia de María Magdalena está envuelta en mitos, leyendas y simbolismos. Ella ha llegado a representar y sostener el papel del mismísimo espíritu de la antigua diosa venerada por todo Oriente Medio y Europa hace miles de años. Que estuviera casada con Jesús o que le diera un hijo son cuestiones que, simplemente, no se pueden probar por lo que sabemos a día de hoy. Estas historias permanecen envueltas en mitos, pero están llamadas a ganar fuerza con el paso del tiempo. Los dos mil años de represión de lo femenino velarán porque así sea. Descripción: http://www.portalplanetasedna.com.ar/archivos_varios1/boton_codigo0.jpg

Basado en el libro: Diccionario del Código Da Vinci de Iker Jimenez



Unión Europea: La igualdad salarial entre sexos tardará 70 años

La Comisión Europea ha publicado, en su informe anual sobre los progresos en materia de igualdad de género, los datos al respecto. Las medidas que ha impuesto Bruselas bajo el liderazgo de la Comisaria de Justicia Viviane Reding ya están dando sus frutos, aunque queda mucho camino por hacer.
“La igualdad de género no es una opción, ni un lujo, es un imperativo”, ha dicho Reding en un comunicado. La Comisaria ha dicho que la igualdad es “una realidad cada vez más cercana”.

Ha alertado de que los avances hacia la igualdad de género en la UE son demasiado lentos y de que al ritmo actual costará 70 años lograr la igualdad salarial entre hombres y mujeres, casi 30 años para alcanzar la meta de una tasa de empleo femenino del 75% y 20 años para lograr la paridad en los parlamentos nacionales (al menos el 40% de cada sexo).
Bruselas denuncia que la brecha salarial de género permanece estancada en un 16,4% a nivel europeo, mientras que en las pensiones se sitúa en el 39%, según los últimos datos de 2012. En el caso de España, la diferencia salarial es ligeramente superior a la media de la UE (18%), mientras que la de pensiones se sitúa en el 33%.

Los países donde la brecha salarial es más alta son Estonia (30%), Austria (23%) y Alemania (22%), mientras que en materia de pensiones las mayores diferencias entre hombres y mujeres se registran en Luxemburgo (46%) y Alemania (44%).
Aunque la tasa de empleo de las mujeres ha aumentado, aún se sitúa en el 63%, frente al 75% para los hombres, según destaca el estudio. Ello se debe principalmente a la crisis económica, que ha provocado un deterioro de la situación del empleo masculino.
En España la tasa de empleo femenino se sitúa en el 53%, frente al 64% de tasa de empleo masculino. Según el informe, las mujeres representan un promedio del 17,8% (14,8% en el caso de España) de los miembros de los consejos de administración de las empresas de mayores dimensiones que cotizan en bolsa, el 2,8% de los consejeros delegados, el 27% de los ministros de los Gobiernos (29% en España) y el 27% (40% en España) de los parlamentarios nacionales.

Además, las mujeres son aún quienes más soportan la carga de trabajo no remunerado en el hogar y la familia. Dedican una media de 26 horas semanales al cuidado de los hijos y las tareas domésticas, en comparación con las 9 horas de los hombres.
A pesar de que el 60% del alumnado graduado en la Universidad sean mujeres, los sueldos de éstas son un 16% inferiores a los de los hombres. La diferencia se dispara hasta el 39% en las pensiones. La razón principal es que las mujeres son más propensas a trabajar media jornada para ocuparse de terceros.

Los datos de la violencia contra mujeres son por el contrario poco alentadores. Una de cada tres mujeres mayores de 15 años ha experimentado violencia física o sexual. Uno de los puntos críticos en la lucha por la igualdad de género en la empresa, es la iniciativa por la que el 40% de los miembros de las Juntas de empresas cotizadas deberán ser mujeres.

Actualmente el 17,8% de los miembros de la Junta de directores de compañías europeas cotizadas son mujeres. Sólo el 2,8% de los CEOs son mujeres.
El plazo marcado por la Comisión es hasta 2020, aunque aún estamos lejos de alcanzarlo.

Publicado por: AmecoPress/Agencias  – Redacción – Bruselas – 22/04/14 -


Mujeres indígenas: voces silenciadas

Juana Gómez era una joven chaqueña de 15 años. El 26 de julio de 2013 fue hallada muerta atada a un árbol en la localidad de Quitilipi. Su cuerpo fue encontrado semidesnudo, atado por el cuello a un árbol y con signos de haber sido golpeada salvajemente. La autopsia posterior confirmó que además había sido violada.

Reina Maraz estuvo detenida en la Unidad Penitenciaria Nº 33 de Los Hornos (provincia de Buenos Aires) desde noviembre de 2010. Arrancada de su Bolivia natal, la joven quechua pasó un año encerrada sin comprender por qué… la acusaron de matar a su marido. No hablaba el español y apenas comprendía lo que le decían. Parió en la cárcel, sola y separada forzadamente de sus otros dos hijos. Hoy espera en prisión domiciliaria, que llegue el juicio que le ponga fin a su larga historia de sufrimiento. (Ver Las barbaries sobre Reina Maraz).

Aunque separadas geográficamente y por distintas circunstancias, las historias de Juana y de Reina se cruzan en un mismo punto. Desde que nacieron sus vidas estuvieron atravesada por distintas discriminaciones: ser mujer, ser originaria, ser pobre. Reina además, por ser migrante en una tierra hostil.
Las historias de estas dos jóvenes, pertenecientes a dos pueblos originarios distintos de nuestra América Latina, ponen al desnudo las múltiples violencias que sufren las mujeres indígenas. Ocultadas por siglos de opresión -de clases, de género, de etnia- sus historias son un llamado de atención para que la sociedad toda abra los ojos e interpele más que nunca a quienes tienen que tomar cartas en el asunto.

Las barreras de la justicia
“Estamos peleando porque el caso de Juana no quede impune como tantos otros casos que tenemos en la provincia”. La que habla es Elizabeth González, originaria qom, miembra en Chaco del Consejo Nacional de Mujeres Indígenas (CONAMI) e integrante de la multisectorial de mujeres de Resistencia. Su voz se escucha fuerte al otro lado del teléfono, una voz que clama justicia. “No queremos que quede impune”, insiste y recuerda el caso de Natalia Flores. Natalia también tenía 15 años, también era qom, y también fue víctima de femicidio. En julio de 2007 fue encontrada muerta tirada a orillas del Riacho Arazá, en la Localidad de Fontana. Natalia también había sido violada. La causa de su muerte cerró sin culpables, por falta de pruebas.

“Nosotras vivimos a diario este atropello, no solo por ser mujeres, sino por ser mujeres indígenas y mujeres pobres. Hay fuertes barreras en el acceso a la justicia. Si no hay un poco de prensa para visibilizar la situación que vivimos las mujeres originarias, éstos hechos quedan ocultos. Nadie quiere destapar estas cuestiones y esa es nuestra realidad como mujeres indígenas que proseguimos en pie de lucha”, remarca González.
La situación de violencia de género que se vive en Chaco es alarmante. En lo que va del año ya fueron asesinadas cuatro mujeres producto de estas violencias: Nancy Adelaida Molina, Eliana Mabel Almirón, Yamile Gómez y Cecilia Gómez. “Hay un reclamo fuerte. No solamente de las mujeres indígenas, sino de todas las mujeres en general. Nos venimos movilizando pidiendo que se declare la emergencia en esta materia que es la violencia de género. Las barreras son muy grandes y en el caso de las mujeres indígenas se agravan por no saber hablar la lengua castellana”, enfatiza.

Días atrás, la causa por el asesinato de Juana Gómez fue elevada a juicio y caratulada como femicidio agravado por abuso sexual con acceso carnal. Por el hecho hay dos imputados, unos hermanos de apellido Pereyra, quienes vivían en el mismo barrio que la joven y que esperan el juicio alojados en la alcaidía de la localidad de Sáenz Peña. La información fue confirmada por Andrea Charole, presidenta del Instituto del Aborigen Chaqueño (IDACH), y por Silvina Canteros, abogada a cargo de la Dirección Provincial de la Mujer, un área que depende de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia.

Un Estado sin respuestas
“La situación de los derechos de las mujeres aborígenes en el Chaco sigue siendo de absoluta vulneración”, sentencia Canteros, quien remarca que a diario toman conocimiento de nuevos episodios en los que las víctimas son las originarias qom. “Hace poco supimos del caso de una nena de once años de Saenz Peña, abusada, embaraza y que había tenido el bebé sin que hubiera un solo detenido”. La profesional asegura que desde el Estado provincial se han dado algunos “gestos políticos importantes” pero que no son suficientes para abordar la problemática de fondo.

“Nos es muy difícil conseguir decisiones políticas de jerarquía que impliquen asignación de recursos y por ende la planificación de políticas públicas de mayor alcance territorial”, enfatiza. Canteros reconoce que incluso desde la Dirección de la Mujer, que tiene competencia provincial, es muy poco lo que pueden hacer hacia el interior y las zonas rurales, que es donde se asienta la mayor concentración de población originaria. La falta de recursos económicos y humanos capacitados y sensibilizados con la temática, aparecen como las principales equivocaciones.
Desde el IDACH, un organismo bastante cuestionado por las organizaciones sociales y de mujeres, Andrea Charole reconoce las múltiples discriminaciones que atraviesan las mujeres originarias. Focaliza fundamentalmente en las dificultades en el acceso a la justicia, marcadas fuertemente por las barreras idiomáticas y la discriminación de clase. “La Justicia con respecto a la mujer aborigen es muy complicada y es muy lenta.

El gran problema de las mujeres indígenas es el tema de la traducción; una mujer que va a una comisaria a hacer una denuncia muchas veces no puede hacerlo por falta de intérpretes, a lo que se suma el maltrato”, señala. También reconoce que hay muchos otros casos que no han tomado estado público. “Este caso de Juana Gómez se hizo de mucha publicidad porque sucedió en la fiesta del Gauchito Gil y se pudo meter en todos los diarios, pero hay casos que no fueron revelados a nivel público”, asegura. Recuerda el caso del niño de 12 años Ilmer Flores, asesinado en Bermejito, quien aparentemente también fue violado y afirma que han recibido muchas denuncias de mujeres originarias violadas en Pampa del Indio.

La presidenta del IDACH también alertó sobre el avance de la trata de personas, señalando que las redes mafiosas tienen como blanco vulnerable a las jóvenes qom. Relató un hecho que le tocó vivir en el que fue trasladada por un remisero hacia un lugar alejado, suceso que la marcó para siempre y del que afortunadamente pudo salir ilesa. Sobre esto señala que son pocos los controles.
Pese a reconocer esta situación de extrema vulnerabilidad, Charole remarca como un hecho muy positivo que la causa por el femicidio de Juan Gómez haya sido elevado a juicio en tan poco tiempo.

Desandar un camino para poner fin a las múltiples violencias
Chaco es una de las provincias más pobres de nuestro país. Según datos proporcionados por Andrea Charole, en su territorio habitan al menos 20 mil indígenas toba, 8 mil wichis y 10 mil mocovíes. La mayoría vive en la zona rural donde sufren la falta de acceso a los servicios básicos como agua potable, gas y energía eléctrica. La situación de las mujeres originarias se agrava por su condición de extrema pobreza. Una situación que es muy alarmante en todo el noroeste de nuestro país.

Según el último censo nacional de 2010, en Argentina habitan cerca de 955.000 personas de pueblos originarios. No hay datos desagregados por sexo, ni estadísticas que visibilicen la prevalecía de la violencia de género sobre este sector de la población; como no las hay en general.
Un informe reciente del Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Cepal, señala que la distinción urbano-rural sigue siendo un marcador de desigualdad en la región, en especial dadas las grandes diferencias que persisten en cuanto a la oferta de servicios básicos, de educación, salud y empleo que afectan negativamente a las poblaciones rurales en general, y a las mujeres indígenas en particular.

Como Reina y Juana miles de mujeres originarias sufren las múltiples discriminaciones por el sólo hecho de ser mujer, por ser pobres, por ser indígenas, por ser extrañas en un territorio que no les pertenece. Y como ocurre en muchos casos, estas situaciones se visibilizan y ponen de manifiesto sobre el cuerpo de ellas. Las mujeres son violentadas y hasta asesinadas, para que la sociedad en su conjunto, y fundamentalmente el Estado tome nota de lo que sucede.

Publicado por: AmecoPress/Comunicar Igualdad -  Buenos Aires – Belén Spinetta – 22/04/14 -