sábado, 19 de abril de 2014

Mujer arrestada por inyectar botox sin licencia

La víctima que denunció a Alejandra Tobón por inyectar sustancias para tratamientos cosméticos sin licencia se levantó sin poder abrir los ojos y sin poder hablar correctamente al día siguiente de que la masajista supuestamente le inyectara botox .
Entre el 2009 y el 2013, la denunciante había acudido a la casa de Tobón a hacerse 200 tratamientos en los que la mujer le dijo que le inyectó botox, plasma, rellenos cosméticos (fillers) o vitaminas. En total, había pagado unos $20,000.
Pero el día en que la víctima, con la cara semiparalizada, confrontó a Tobón, ésta le dijo que fuera a ver a un doctor.
Ese es el relato que hace el informe del arresto de la policía de Pembroke Pines, que arrestó el miércoles a Tobón después de que la víctima, cuyo nombre no se ha hecho público, denunciara el caso al Departamento de Salud de la Florida y la institución confirmara que la mujer no tenía licencia apropiada para inyectar estas sustancias.
La denunciante había conocido a a Tobón en diciembre de 2009 cuando, según el informe, acompañó a una amiga a la casa de la mujer en Pembroke Pines, donde había remodelado el garaje para darle la apariencia de una clínica.
Según la mujer, Tobón le dijo que había completado entrenamiento para suministrar diferentes tratamientos cosméticos, entre ellos inyecciones de botox, rellenos y plasma, y que tenía la licencia necesaria, aunque sólo tenía licencia para realizar depilaciones por electrolisis y masajes, según una página del Departamento de Salud de la Florida.
“Eso no tiene ni el más mínimo valor”, dijo el cirujano plástico Bernabé Vázquez, certificado por la Junta Americana de Cirugía Plástica. El experto explicó que sólo los médicos pueden diagnosticar un problema y prescribir un tratamiento, como las inyecciones de botox. Añadió que tan sólo ellos y algunas categorías de enfermeros con licencia, bajo ciertas condiciones, pueden inyectar estas sustancias bajo la dirección de un médico.
Pero la denunciante afirmó cuando ella acudía a realizarse los tratamientos, Tobón siempre estaba sola .
Cuando la policía llegó a la casa de la acusada con una orden de registro, la masajista, de 43 años y origen colombiano, estaba con una cliente, a quien había empezado a realizar un tratamiento de inyección de plasma, según el informe de la policía.
Vázquez afirmó que no existe ningún estudio que valide la utilidad cosmética de las inyecciones de plasma. Explicó que quienes realizan estos tratamientos extraen sangre a los pacientes y la ponen en una centrífuga para separar el plasma sanguíneo.
El cirujano afirmó que cualquier líquido inyectado en la cara va a hacer que el paciente tenga una apariencia más joven, pero que los resultados son efímeros.
“Si te inyecto agua, luces más joven, pero se absorbe enseguida”, explicó Vázquez. “El plasma, como es más denso, dura un poco más, en torno a una semana. [...] No va a ser rechazado, pero eventualmente va a ser absorbido”.
El cirujano afirmó que es vital explicar a los pacientes los detalles del tratamiento. Señaló que un tratamiento de botox, por el que se suelen pagar unos $600-$800 o más, dependiendo de en cuantas zonas de la cara se inyecte, dura unos tres o cuatro meses con mejores resultados que los rellenos, que tienen entre 9 y 12 meses de duración y cuestan más o menos lo mismo.
“Están experimentando con la gente. No hay buenos estudios que demuestren que el plasma en la cara tenga algún efecto que dure o que valga el dinero que están pidiendo por él”, dijo Vázquez.
En la casa de Tobón la policía encontró lidocaína y hormona del crecimiento, drogas para cuya adquisición es necesario un permiso que ella no tenía y que obtuvo de un tercero, señaló el informe de la policía.
“Esos productos sólo se le venden a un médico”, afirmó Vázquez. “¿Cómo consiguió esos productos? Hay dos maneras. Por medio de un médico que se lo vendió ilegalmente, que es un delito, o en el mercado negro”.
En cuanto a las razones por las que la mujer pudo sufrir esa parálisis parcial, Vázquez afirmó que podrían haberle inyectado demasiado producto, una sustancia diferente al botox que la pudo paralizar temporalmente o que las inyecciones se pudieron realizar en lugares equivocados, provocando la parálisis.
Tobón enfrenta ahora cargos de práctica sin licencia de medicina y de una profesión relacionada, y dos cargos de posesión de una droga que requiere prescripción sin tenerla.

Publicado por: El Nuevo Herald – (Sur de Florida) – María Pérez – 18/04/14 -



La conocida como "viuda negra" es condenada en Francia a 30 años de cárcel

Justicia francesa condenó hoy a 30 años de cárcel por el asesinato de su marido en 2008 a Manuela González, una mujer de origen español conocida como la "viuda negra" por la muerte también de dos de sus parejas en circunstancias extrañas.
El juicio contra González, de 53 años y en prisión provisional desde hace cuatro años, se inició este lunes en el Tribunal de lo Criminal de Grenoble, en el sureste de Francia.
Su marido, Daniel Cano, apareció muerto en el asiento trasero de su coche, que fue pasto de las llamas el 31 de octubre de 2008 junto a un campo de la localidad de Villard-Bonnot, ubicada cerca de Grenoble.
Un mes antes, había sobrevivido a un incendio que se declaró en su habitación en extrañas circunstancias. Los análisis toxicológicos practicados al cadáver permitieron encontrar en la sangre muestras de tres somníferos diferentes.
La Fiscalía había pedido contra González 25 años de cárcel, al considerar que pese a la ausencia de "pruebas evidentes", existían "cierto número de elementos, un encadenamiento de hechos, de constataciones", que permitían reclamar su culpabilidad.
Según la acusación, el móvil fue el dinero, en concreto el que González -con deudas y aficionada al juego- esperaba de un seguro de vida y de un crédito hipotecario que estaba previsto que se saldara a la muerte de su esposo.
La mujer fue bautizada como "la viuda negra" por la muerte también de dos de sus antiguas parejas: uno asfixiado por el humo del tubo de escape de su coche dentro del garaje, tras haber tomado medicamentos, y otro en el incendio de la casa común, también después de haber ingerido fármacos.
Contribuyó a alimentar las sospechas que otros dos hombres que compartieron su vida estuvieron en coma, uno de ellos durante tres meses, en 1983, por un problema de esófago de origen desconocido.
El lunes, según relataron los medios galos, la entonces acusada aseguró que era inocente y que tenía intención de demostrarlo a lo largo de la semana, y se dijo "abatida" por este periodo "récord" de detención.
Publicado por: Al Día con Terra – EFE – 18/04/14 -


El trauma de las violaciones del genocidio ruandés sigue vivo

Claudine Umuhoza, sobreviviente del genocidio ruandés, cree que su país tiene un futuro positivo de unidad. Crédito: Fabíola Ortiz/IPS

El hijo de Claudine Umuhoza cumplió 19 años el 1 de abril. Es uno de los miles y miles de niños concebidos mientras en Ruanda se perpetraba un genocidio, pero no está reconocido oficialmente como un sobreviviente. Su madre sí.
Dos décadas después de la masacre de un millón de miembros de la etnia minoritaria tutsi y de hutus moderados, la mayor parte de la población actual todavía hace malabares para soportar el peso de aquella violencia.
Las más afectadas son las mujeres que parieron hijos concebidos en violaciones masivas. Se estima que en esos 100 días, entre el 6 de abril y mediados de julio de 1994, entre 100.000 y 250.00 mujeres fueron violadas.
Umuhoza, que vive en el distrito de Gasabo, cerca de la capital, tenía 23 años el 6 de abril de 1994, cuando fue derribado el avión en que viajaban el entonces presidente Juvenal Habyarimana y su par de Burundi, Cyprien Ntaryamira.
En el conflicto armado que siguió, ella soportó violaciones de siete hombres. Uno de ellos la acuchilló en el vientre con un machete y la dejó muriendo tendida en el piso.
Pero Umuhoza sobrevivió porque un vecino hutu la asistió y la ayudó a escapar entregándole un documento de identidad falso que la acreditaba como hutu.
“Ese vecino ya no vive en Ruanda, se fue con su familia a Mozambique. Quiero agradecerle por salvar mi vida. Si no hubiera sido por él, estaría muerta”, dijo a IPS.
En la masacre, esta mujer perdió a cuatro hermanos y a otros miembros de su familia.
Ahora tiene 43 años, vive con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y todavía no le ha contado a su hijo por qué nació.
“El futuro será mejor, el pueblo estará unido. Eso no significa que la gente habrá olvidado que es tutsi o hutu” – sobreviviente del genocidio Claudine Umuhoza.

“No he sido capaz… Él no lo sabe. Me casé en septiembre de 1994, después del genocidio”, dijo.
“Ya estaba embarazada, y luego de dar a luz mi esposo entendió que el niño no era suyo. No lo aceptó y se fue de casa”, contó Umuhoza.
Nunca volvió a casarse. La violación sexual sigue siendo un poderoso tabú en la sociedad ruandesa.
Según Jules Shell, director ejecutivo de la Fundación Ruanda, aunque este país de África central ha hecho grandes avances, las mujeres que contrajeron VIH al ser violadas todavía soportan una intensa estigmatización.
Esta organización con sede en Estados Unidos se creó en 2008 y al año siguiente empezó a apoyar la escolarización de un primer grupo de 150 niños nacidos de violaciones.
“Una cantidad desproporcionada de mujeres violadas también contrajeron VIH”, dijo Shell a IPS. Aunque no hay cifras exactas, se estima que 25 por ciento de la población femenina vive con el virus causante del sida.
“Nunca sabremos el número preciso de niños nacidos de violaciones cometidas en el genocidio, pues muchas mujeres tienen miedo, no pueden o no quieren reconocer la circunstancia en que fueron concebidos sus hijos”, dijo Shell.
Pero las consecuencias de aquella pesadilla afectan a los jóvenes que nacieron después de que concluyera.
En prevención de otro genocidio

Unos 3.000 voluntarios de todo el país emplean diferentes estrategias para materializar la reconciliación: diálogo y trabajos comunitarios, tareas de reducción de pobreza y consejería.

Richard Kananga apunta que otro genocidio puede ocurrir si las autoridades no promueven la inclusión y la reconciliación.

“A través de los diálogos comunitarios, la gente consigue hablar entre sí. Las conversaciones han ayudado a reducir las sospechas y a promover la confianza y la sanación”, dijo.

“Muchos jóvenes están experimentando un fenómeno común entre los hijos de sobrevivientes de un holocausto, conocido como transmisión intergeneracional del trauma”, agregó Shell.
“Es resultado de la imposibilidad de las madres de hablar abiertamente a sus hijos sobre sus experiencias y su propio trauma, lo cual termina afectándolos”, explicó.
Como Umuhoza, muchas mujeres guardan silencio, pero sus hijos saben que tienen padres que son desconocidos para sus madres.
Esto también crea problemas prácticos, por ejemplo cuando los hijos van a registrarse para obtener su documento de identidad y deben dar los apellidos y nombres de sus progenitores.
Gracias a la Fundación Ruanda, el hijo de Umuhoza está por graduarse en la escuela secundaria, algo que su madre no pudo hacer. Ella es una de las 600 madres que reciben respaldo de esta organización, que suministra también el material escolar y paga las matrículas.
“Estoy tan feliz de que esté en el secundario. Rezaba para que así fuera… y tengo la esperanza de que podrá ir a la universidad”, dijo.
“Es muy importante para mí. Yo sé que es costoso, pero si ni siquiera imaginamos que podría ir a la secundaria… Las puertas pueden abrirse rápidamente, tengo esperanza”, añadió.
Umuhoza sueña con ver a su hijo abogado y dedicado a defender a los pobres y marginados. Pero él tiene sus propios sueños y quiere ser médico.
“Él me ve sufriendo dolores y yendo al médico, y por eso sueña con ser capaz de curarme”, explicó su madre.
Debido a su estado de salud y a las secuelas que le dejó la herida en el vientre, Umuhoza solo puede hacer trabajos muy livianos.
Por ser sobreviviente, tiene derecho a asistencia médica que paga un fondo especial establecido por el gobierno y que cuenta con dos por ciento del presupuesto del Estado.
El 15 de este mes, Umuhoza se someterá a una cirugía para aliviar sus lesiones en el hospital militar de Kigali.
El estigma y la discriminación de los tutsis no ha desaparecido, sobre todo en las zonas rurales donde son muy minoritarios.
Según la Comisión de Unidad Nacional y Reconciliación, creada en 1999, al menos 40 por ciento de los ruandeses todavía temen otro genocidio.
“La desconfianza está ahí. El trauma todavía es un problema. Tenemos prisioneros que han sido puestos en libertad hace poco, pero que no se han integrado a la sociedad”, dijo a IPS el director de manejo de conflictos y construcción de la paz de la Comisión, Richard Kananga.
La reconciliación es un proceso continuo.
“No podemos decir cuánto llevará. Tenemos investigadores que miden cómo la población va percibiendo este proceso de seguridad humana. No podemos decir que en otros 20 años habremos logrado que 100 por ciento” de la población se sienta segura, agregó.
Los niños que nacieron luego del genocidio pueden representar una etapa nefasta de la historia del país, pero también son “la luz y la esperanza de un futuro más luminoso”, apuntó Shell.
Umuhoza también lo cree. “Compare cómo era el país hace 20 años y cómo es ahora”, dijo.
“El futuro de Ruanda será mejor, el pueblo estará unido. Eso no significa que la gente habrá olvidado que es tutsi o hutu. Los ruandeses seguirán sabiendo quiénes son”, concluyó la madre.
Publicado por: IPS – Fabiola Ortiz – KIGALI -  11/04/14 -


Derechos de las mujeres zapatistas

Ley Revolucionaria de las Mujeres prevé el acceso a cargos políticos y militares, tener un salario digno, educación, salud, a no ser maltratadas y elegir a sus parejas.

Cada mañana Fabiana se despierta a las 4:30, como todas las mujeres de su comunidad. Muele el maíz que ha hervido la noche anterior hasta formar una masa blanda de la que saca algunas bolitas, que aplastadas y cocidas en el comal se vuelven tortillas. Fabiana, de la etnia maya tzotzil, tiene 23 años, un marido y dos hijos y es base de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Trabaja en su casa casi todo el día, todos los días, cargando al niño más chiquito. Sin embargo, el marido la ayuda en algunas tareas tradicionalmente consideradas "de mujeres”, como desgranar el maíz o desplumar las aves, y a veces se encarga de los hijos mientras ella cocina.
"Nací en el pueblo de San Juan Chamula, en los Altos de Chiapas. Cuando tenía 10 años mi familia se hizo zapatista y la Junta de Buen Gobierno nos entregó una parcela de tierra en esta comunidad”, relata Fabiana aNoticias Aliadas."Aquí conocí a mi marido. Estamos muy contentos con nuestros dos hijos y decidimos que no queremos más”.

Triplemente oprimidas

La posibilidad de planificar la maternidad es uno de los derechos establecidos por la Ley Revolucionaria de las Mujeres, que las zapatistas redactaron en 1994. La ley está en vigor en los territorios bajo el influencia del EZLN y prevé, además, el derecho de las mujeres a tener cargos políticos y militares, a poder disfrutar de un salario digno, de educación, salud, a no ser maltratadas y a poder elegir una pareja.
"Históricamente la condición de la población indígena en Chiapas ha sido de exclusión, y las mujeres han vivido una triple opresión: por ser mujeres, pobres e indígenas”, explica aNoticias AliadasGuadalupe Cárdenas, del Colectivo Feminista Mercedes Oliveira (COFEMO) de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. "Su participación política siempre ha sido invisibilizada, pero con la Ley Revolucionaria de las Mujeres esto cambió: empezaron a ir a las marchas, a tomar micrófonos y hablar, a tener cargos políticos. Hubo un gran cambio de sensibilidad en Chiapas, también afuera del movimiento zapatista, y los hombres empezaron a valorarlas por lo menos en su discurso; ya no es políticamente correcto excluir la participación de las mujeres”.

En la misma comunidad de Fabiana vive Teresa, que tiene 15 años y dice estar muy orgullosa de pertenecer al EZLN. En horas de la tarde, Teresa y su prima se sientan frente a la tienda comunitaria y miran a los chicos pasar. Cuentan que la novia de uno lo dejó, y que ahora tiene a otra novia que no es zapatista.
Explican que ella dijo que quería hacerse zapatista, y que en caso contrario él tendría que salir de la organización. Agregan que en las comunidades en resistencia las parejas se eligen entre ellas y luego conocen a las respectivas familias, mientras que la costumbre anterior al surgimiento del EZLN era que el chico elegía la esposa, y luego establecía con la familia de ella un pago por dote. Al preguntarle a Teresa si se quiere casar y tener hijos, se ríe y contesta que cree que sí, pero ahora es demasiado joven.
A unos kilómetros de la comunidad de Teresa, en el pueblo maya tzotzil — no zapatista — de San Juan Chamula, las mujeres se casan aún niñas. El 12 marzo pasado, una adolescente de 14 años dejó a su marido después de tres años de maltratos. Un juez ordenó su captura por abandonar el hogar y la condenó a pagar una multa de 27,400 pesos mexicanos (casi US$2,100). La niña, que había sido comprada por 15,000 pesos (unos $1,150), denunció haber pasado 29 horas en la cárcel municipal sin comer, sin cobija, entre la basura y heces humanas.
La ley zapatista ya no permite decisiones de este tipo, tan abiertamente lesivas a la dignidad humana, aunque no se puede pensar que haya podido cambiar, por decreto, un conjunto de prácticas tan radicadas en la cultura y en las conciencias.

Resistir dentro de la resistencia

Las mismas zapatistas, en los cuadernos sobre la participación de las mujeres en el gobierno autónomo que publicaron en agosto de 2013 para el curso "La libertad según l@s zapatistas” que se desarrolló en el marco de la llamada Escuelita Zapatista (un curso de una semana donde cada participante pudo convivir una semana en una comunidad en resistencia, como huésped de una familia), notan que en los últimos 20 años hubo un gran avance en sus comunidades, aunque todavía no se pueda hablar de paridad entre géneros.Según escriben, la dificultad en aceptar que las zapatistas puedan tener cargos políticos es tanto de los hombres como de las mujeres, por una formación que no las hace concebirse como sujetas de derechos.
"Una vez pasó que varias mujeres milicianas quedaron embarazadas y la orden de la comandancia zapatista fue que abortaran, con el apoyo de algunas organizaciones no gubernamentales. Si las compañeras quisieran continuar el embarazo tenían que dejar de ser milicianas y vivir su vida como amas de casa, mientras que los hombres que las embarazaron no tuvieron ninguna consecuencia”, relata Cárdenas, quien trabajó en zona zapatista hasta el 2000. "De todos modos, yo creo que las zapatistas están aprendiendo a resistir adentro de la resistencia, son clandestinas entre los clandestinos. Aprendieron el camino de la resistencia al neoliberalismo, así que pueden emprender el camino de la resistencia al patriarcado. De hecho, ya lo están haciendo, no están de acuerdo con muchas cosas de su organización y de su cultura y las están cambiando. Es lento pero se están haciendo cargo de los cambios que necesitan”.


Publicado por: ADITAL - Orsetta Bellani – Noticias Aliadas – 18/04/14 -

Conflicto maoísta alimenta explotación infantil en India

Sumari Varda, una niña traficada desde el distrito indio de Narayanpur, limpia el piso en vez de ir a la escuela. Crédito: Stella Paul/IPS
Temprano en la mañana, Sumari Varda, de 14 años, se pone su uniforme escolar azul y se dirige al estanque de la aldea a buscar agua. “Extraño la escuela, ojalá pudiera volver”, susurra, por temor a que la oiga su patrón.
Sumari nació en la aldea india de Dhurbeda, pero ahora vive en Bhainsasur, ambas están en el central estado indio de Chhattisgarh. Si viste su uniforme escolar es porque es una de las pocas prendas que posee.
Su aldea nativa, Dhurbeda, se ubica en Abujhmad, un área forestal en el distrito de Narayanpur, señalado como uno de los mayores escondites del ilegal Partido Comunista Maoísta de India, que lidera una violenta rebelión contra el Estado en varias partes del país.
Hace nueve meses, una familiar lejana de Raipur, la capital del estado, visitó a los padres de Sumari, a quienes preocupaba que algún día su hija se uniera a los maoístas. La parienta, a quien Sumari llama “tía Bhudan”, se la llevó, prometiendo enviarla a una escuela de la ciudad.
Pero lo que hizo fue mandarla a Bhainsasur, ubicada a unos 180 kilómetros de Raipur. Ahora la niña trabaja duramente más de 14 horas diarias en la casa del hermano de su tía, cocinando, lavando, buscando agua y a veces también cuidando al ganado.
Miles de niñas y niños de Chhattisgarh corren la misma suerte cada año.
Según un estudio publicado en 2013 por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, más de 3.000 menores son sometidos a la trata de personas anualmente desde ese estado.
El informe se centra en los distritos del norte, menos afectados por el conflicto. Distritos como Dantewada, Sukma, Bijapur, Kanker y Narayanpur, semilleros del movimiento maoísta, no están incluidos en el reporte.
El motivo es la falta de datos, dijo un funcionario del Departamento de Desarrollo Rural que no quiso ser nombrado por temor a represalias. Los investigadores y encuestadores no llegan a esos distritos más inaccesibles, agregó.
“En abril de 2010, los maoístas mataron a 76 agentes de seguridad en Dantewada. Desde entonces, la rebelión escaló a un nivel tal que son pocos los que se atreven a visitar sitios como Dantewada, Sukma o Narayanpur. Y si usted no ingresa en el área, ¿cómo recabará datos?”, planteó.
Bhan Sahu cree que la falta de datos en realidad ayuda a los traficantes.
Ella es fundadora de Jurmil Morcha, la única organización femenina tribal del estado que lucha contra los desplazamientos forzados de comunidades nativas forestales.
 “Cada vez que se produce una masacre o un encuentro entre los maoístas y las fuerzas de seguridad, muchas familias huyen de sus aldeas. Los traficantes eligen a estas familias, les pagan y les ofrecen ocuparse de sus hijos”, explicó Sahu a IPS.
“Pero el gobierno no quiere admitir ni las migraciones ni la trata. Así que los tratantes no soportan ninguna persecución”, dijo Sahu, que ha denunciado varios casos de trata en CG-Net Swara, una red de noticias comunitarias.
Jyoti Dugga, de 11 años, juega al hula-hula con aros de hierro para entretener a los turistas en las playas de Goa, en el occidente de India. Ella también procede de Chhattisgarh. Su hermano mayor fue a prisión por presuntos vínculos con los maoístas. A sus padres les preocupaba que a ella también la arrestaran. Hace tres años accedieron a enviarla con un vecino llamado Ramesh Gota, al que Jyoti llamaba “tío”.
“El tío dijo que tenía muchos contactos y que podía darme trabajo, así que mis padres me enviaron con él”, relató Jyoti, quien también hace masajes en los pies a los turistas. Comparte una pequeña habitación con otros tres niños, todos de Chhattisgarh y con aspecto de desnutridos.
A comienzos de este mes, la policía rescató a 20 niños que eran obligados a trabajar en un circo de Goa. Pero Gota, el empleador de Jyoti, es demasiado hábil para dejarse atrapar: todo el tiempo traslada a los niños de una playa a otra.
El gobierno niega la existencia de la trata y la explotación infantil.
Ram Niwas, director general adjunto del Departamento de Policía de Chhattisgarh, sostuvo que la trata de personas “se redujo considerablemente” desde que se crearon unidades especiales para combatirlas.
“El proceso de identificar esos distritos (donde se concentra la trata) está en marcha y se les dará prioridad”, dijo a IPS.
El informe de las Naciones Unidas dice que el desempeño de Chhattisgarh en la implementación de programas de protección infantil es inadecuado. “Las unidades de protección infantil del distrito no existen, y los comités de bienestar infantil no están trabajando en toda su capacidad”, según el estudio.
El Estado no se toma en serio la tarea de devolver a sus hogares a los niños explotados, agrega.
Mamata Raghuveer, activista por los derechos infantiles en el vecino estado de Andhra Pradesh, lidera la organización Tharuni, que rescata a niñas y niños en colaboración con el gobierno estadual.
Según Raghuveer, en los últimos dos años se rescataron 65 niñas. La mayoría eran de los distritos de Chhattisgarh azotados por el conflicto.
“Hay hombres que se llevan de sus hogares a niñas de siete y ocho años”, dijo a IPS.
“A algunas las emplean como trabajadoras domésticas, a otras las venden a explotadores sexuales. Cuando los hombres corren peligro de que los atrapen, desaparecen y abandonan a las niñas”, explicó.
El gobierno tiene una Política Nacional de Trabajo Infantil para la rehabilitación de niños obligados a trabajar. Los rescatados de entre nueve y 14 años se inscriben en centros de capacitación especial, donde les brindan alimento, atención de salud y educación, dijo al parlamento en febrero el ministro de Trabajo, Kodikunnil Suresh.
“Actualmente, el programa cubre a 300.000 niños”, agregó.
IPS conoció a Mary Suvarna, de nueve años, en un centro de capacitación especial en Warangal, Andhra Pradesh. A ella la rescataron hace un año en una estación de tren de la ciudad. Vivía en una aldea boscosa llamada Badekeklar, relató la niña. Es improbable que alguna vez vuelva a su hogar.
Suvarna tiene un sueño. “Quiero ser oficial de policía”, dijo.
Publicado por: IPS - KANKER, India -  Stella Paul – 15/04/14 -



Beneficios para la salud de dormir sin ropa

Muchas personas eligen dormir tanto en invierno como en verano desnudos sin nada de ropa. Este hábito se asocia a la comodidad pero hay también beneficios en la salud de dormir desnudo.

Los beneficios para la salud de dormir sin ropa son:

-Ayuda a prevenir el crecimiento de bacterias y por ende el riesgo de infecciones en el cuerpo.

-Cuando se duerme sin ropa el cuerpo esta ventilado y más fresco por lo que se favorece la liberación de hormonas que regeneran las células de la piel por lo que se combate al envejecimiento.

-Se estimula la producción de la oxitocina una hormona que aumenta el deseo y la libido, pero además endorfinas logrando una sensación muy agradable al dormir.

 -Ayuda a estimular los encuentros sexuales con nuestra pareja. -Se reduce el nivel de estrés y ansiedad.

 -Se favorece el sueño ya que la persona se relaja y entonces podrá conciliar mejor el sueño.

-Se libera el flujo sanguíneo del cuerpo produciendo sensaciones de liberación muy placenteras.

-Cuando se activan ciertas hormonas en el cuerpo se acelera el metabolismo y ayuda a bajar de peso.

No todas las personas pueden dormir desnudas porque si son muy susceptibles al frio la pasaran muy mal. Pero quienes se sienten a gusto durmiendo desnudos deben saber que es positivo para su salud.

Vale la pena probar dormir sin ropa y ver cómo nos sentimos ya que otorga muchos beneficios para nuestra salud y también para nuestra relación de pareja.


Publicado por: Boletín Globedia -  Blogdefarmacia – 19/04/14 -