jueves, 5 de diciembre de 2013

Reaccion de los ancianos ante el envejecimiento, la enfermedad y la muerte. ( 1 )

El otoño de la vida es tan rico de sentido como la primavera, aunque ese sentido y su propósito son completamente distintos.


Carl Gustav Jung

El envejecimiento, la enfermedad y la muerte tienden a constituirse en temas tabúes, prohibidos, en una sociedad de consumo, que se empeña en negarla, en su afán de ocultar las conciencias desdichadas, para vendernos la imagen de una conciencia feliz, que no se siente culpable de nada, ya que la sociedad contemporánea evita mostrar el malestar en el mundo, a no ser que pueda hacer de la miseria un espectáculo un tanto pornográfico, que produzca dinero; esa misma sociedad parecería sólo diseñada para jóvenes, bellos, ricos y famosos y trata a los ancianos como si fueran sus parias, a los que condena a una existencia miserable, a la soledad, a la invalidez y la desesperanza, como si no se tuviera en cuenta que son seres humanos como nosotros.

El momento, en el que la vejez comienza, no puede definirse bien; para algunos hasta comienza ya en el primer año de vida, ya que desde tan pronto empiezan a inscribirse los signos de un cierto deterioro; así, los ateromas que se hacen en las paredes vasculares empiezan a adherirse a las paredes de las arterias relativamente pronto, aún desde la niñez, para dar comienzo a procesos arterioescleróticos que van en incremento a lo largo de los años, de la duración de la vida.

Y los viejos, ya sin suficientes medios económicos tienen muchas dificultades para hacer valer sus derechos. Si ellos manifiestan y reivindican deseos y sentimientos semejantes a los de los jóvenes causan escándalo; para ellos, no parecieran ser el amor ni la sexualidad, que resultan para muchos irrisorios a esa edad, ya que lo que se pretende es vender una imagen idealizada de un venerable anciano, de cabellos blanco, rico en experiencia y en sabiduría, para ocultar la otra que se vende del viejo chocho y loco, que desvaría y se vuelve el hazmerreír de todos, dada la ambivalencia que la sociedad contemporánea mantiene hacia la vejez, etapa de la vida humana a la que mira con una mirada cargada de amor y odio.

La jubilación, entonces, entonces, más que producir alegría y júbilo, deja estupefacto al ser humano que llega a ella. Aunque la hora estaba fijada, él se había hecho el de la vista gorda y ahora estaba ahí lironda ante él, sin que nadie lo hubiera preparado para ello, situación que debería tenerse muy en cuenta para que evitar al sujeto que traspasa esa puerta el desencadenamiento de un proceso de enfermar.

El viejo teme llegar a constituirse en una carga o que se les imponga un nivel de vida miserable acorde con la representación que los jóvenes pueden tener de ese pobre viejo, condenado a vegetar en medio de la soledad y del aburrimiento, como un desecho, como un detritus de la sociedad. Ello, más bien, debería cuestionar a la sociedad misma, porque como escribe Simone de Beauvoir: Que durante los últimos quince o veinte años de su vida, un hombre no sea más que un desecho es una prueba del fracaso de nuestra civilización.

Es preciso entender que la vejez es un fenómeno biológico, que tiene consecuencias psicológicas y toda una dimensión existencial, ya que modifica las relaciones del sujeto con el tiempo, con el mundo, con la sociedad y con su propia historia. Y la vejez, como destino biológico, es una realidad, que se presenta a lo largo de toda la Historia, pero de maneras distintas en cada sociedad.

Y lo que caracteriza a la vejez, desde lo biológico, es que es un proceso irreversible y desfavorable, como toda declinación, ligado al paso del tiempo, que se vuelve perceptible después de la madurez y concluye con la muerte.

Es un período radicalmente distinto a todos los que se han vivido previamente pues desde el nacimiento hasta la juventud pareciera ser que el organismo cada vez tuviera más posibilidades de supervivencia, de fortalecimiento, de resistencia.

En la sociedad moderna, en 1909, el médico vienés, Ignatius Nascher creó una nueva especialidad en medicina, la geriatría, que se ocuparía, en adelante, del tratamiento de las enfermedades de los ancianos; al escuchar a uno de sus profesores, quien decía que nada podía hacerse por una paciente anciana; eso determinó que el novel médico dedicara su vida al estudio de la senectud. Lo que pretendía era hacer con los ancianos, lo que los pediatras hacían por los niños. En 1912, fundaría la primera Sociedad de Geriatría en Nueva York y junto a dicha especialidad comenzaría a desarrollarse una correlativa ciencia más básica, la gerontología, que no se dedicaba a la patología, a las enfermedades del anciano, sino al estudio de la fisiología del envejecimiento.

Así, el famoso médico francés Alexis Carrel plantearía la vejez como una autointoxicación, por los productos del metabolismo celular; pero pronto la gerontología no sólo se ocuparía de lo biológico sino también de lo psicológico y lo social de los ancianos, para convertirse en una ciencia biopsicosocial, convencida de que cada organismo contiene, desde el comienzo el germen de la vejez, como un proceso ineluctable, inevitable, común a todos los seres humanos, ya que las células se van modificando con el tiempo y la masa de tejidos metabólicamente activos va disminuyendo, para dar paso a una proporción mayor de tejido conectivo, con cierto deterioro de la regeneración muscular, a la vez que se van produciendo cambios bioquímicos.

El pelo se blanquea y escasea; el cuerpo se va resecando, se va deshidratando, lo que hace que los tejidos pierdan elasticidad, entonces la piel se arruga, el busto disminuye, viene cierta atrofia muscular, ocurren fenómenos como la osteoporosis, una pérdida del calcio y minerales de los huesos, que determina una mayor propensión a las fracturas y, en especial, la fractura de cabeza de fémur, que tantas muertes ocasiona en los ancianos.

El corazón también se altera; su rendimiento disminuye, mientras el sistema vascular padece de cambios ateroescleróticos, que afectan al cerebro, que pueden ocasionar la famosa demencia vascular o por multi-infartos y algunas formas de enfermedad de Parkinson, demencias corticales y subcorticales, según el nivel del encéfalo que ataquen.
La arterioesclerosis disminuye la velocidad de la circulación, la irrigación cerebral y aumenta la tensión arterial y, entretanto, vamos perdiendo la visión cercana, con el avance de la presbicia, las cataratas o los cambios degenerativos de la retina. Muchos ancianos van padeciendo trastornos auditivos, que conducen a la sordera y la función sexual pierde fortaleza en el hombre, mientras en la mujer adviene la menopausia, con la merma de las hormonas femeninas, las llamadas estrógenos. Todo ello, trae consigo fatiga, en un organismo que se defiende mal de los estímulos nocivos y las agresiones provenientes del mundo externo.

Pero… la vejez no es una enfermedad sino que es, como se dice aquí en España, ley de vida.

HISTORIA DEL FEMINISMO (5) - Feminismo de la diferencia y últimas tendencias.

Feminismos de la diferencia
Según el exhaustivo e influyente análisis de Echols, el feminismo radical estadounidense habría evolucionado hacia un nuevo tipo de feminismo para el que utiliza el nombre de feminismo cultural. La evolución radica en el paso de una concepción constructivista del género, a una concepción esencialista. Pero la diferencia fundamental está en que mientras el feminismo radical -y también el feminismo socialista y el liberal- lucha por la superación de los géneros, el feminismo cultural parece afianzarse en la diferencia. En Europa, especialmente en Francia e Italia, también han surgido al hilo de diferentes escisiones o disensiones dentro del movimiento feminista de los setenta, feminismos que se autoproclaman defensores de la diferencia sexual. De ahí su designación como feminismos de la diferencia frente a los igualitarios.

Feminismo cultural
El feminismo cultural estadounidense engloba, según la tipología de Echols, a las distintas corrientes que igualan la liberación de las mujeres con el desarrollo y la preservación de una contracultura femenina: vivir en un mundo de mujeres para mujeres [1]. Esta contracultura exalta el "principio femenino" y sus valores y denigra lo "masculino". Raquel Osborne ha sintetizado algunas de las características que se atribuyen a un principio y otro. Los hombres representan la cultura, las mujeres la naturaleza. Ser naturaleza y poseer la capacidad de ser madres comporta la posesión de las cualidades positivas, que inclinan en exclusiva a las mujeres a la salvación del planeta, ya que son moralmente superiores a los varones. La sexualidad masculina es agresiva y potencialmente letal, la femenina difusa, tierna y orientada a las relaciones interpersonales. Por ultimo, se deriva la opresión de la mujer de la supresión de la esencia femenina. De todo ello se concluye que la política de acentuar las diferencias entre los sexos, se condena la heterosexualidad por su connivencia con el mundo masculino y se acude al lesbianismo como única alternativa de no contaminación [2]. Esta visón netamente dicotómica de las naturalezas humanas ha cuajado en otros movimientos como el ecofeminismo de Mary Daly y el surgimiento de un polémico frente anti pornografía y anti prostitución.
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Feminismo francés de la diferencia
El feminismo francés de la diferencia parte de la constatación de la mujer como lo absolutamente otro. Instalado en dicha otredad, pero tomando prestada la herramienta del psicoanálisis, utiliza la exploración del inconsciente como medio privilegiado de reconstrucción de una identidad propia, exclusivamente femenina. Entre sus representantes destacan Annie Leclerc, Hélène Cixous y, sobre todo, Luce Irigaray. Su estilo, realmente críptico si no se posee una determinada formación filosófica, o incluso determinadas claves culturales específicamente francesas, no debe hacernos pensar en un movimiento sin incidencia alguna en la práctica. El grupo "Psychanalyse et Politique" surgió en los setenta y es un referente ineludible del feminismo francés. Desde el mismo se criticaba duramente al feminismo igualitario por considerar que es reformista, asimila las mujeres a los varones y, en última instancia, no logra salir del paradigma de dominación masculina. Sus partidarias protagonizaron duros enfrentamientos con el "feminismo", algunos tan llamativos como asistir a manifestaciones con pancartas de "Fuera el feminismo", e incluso acudieron a los Tribunales reivindicando su carácter de legítimas representantes del movimiento de liberación de la mujer. Tal y como relata Rosa María Magdá:
“Las batallas personales, la defensa radical o no de la homosexualidad y las diversas posturas con los partidos políticos han sido también puntos de litigio para un movimiento excesivamente cerrado sobre sí mismo, que plaga sus textos de referencias ocultas y que, lejos de la acogedora solidaridad, parece muchas veces convertirse en un campo minado” [3].
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Feminismo italiano de la diferencia
Sus primeras manifestaciones surgen en 1965, ligadas al grupo DEMAU. Otro hito importante será la publicación en 1970 del manifiesto de Rivolta femminile y el escrito de Carla Lonzi, Escupamos sobre Hegel [4]. Las italianas, muy influidas por la tesis de las francesas sobre la necesidad de crear una identidad propia y la experiencia de los grupos de autoconciencia de las estadounidenses, siempre mostraron su disidencia respecto a las posiciones mayoritarias del feminismo italiano. Así lo hicieron en el debate en torno a la ley del aborto, en que defendían la despenalización frente a la legalización, finalmente aprobada en 1977, y posteriormente en la propuesta de ley sobre la violencia sexual. Esta propuesta, iniciada por el MLD, la UDI y otros grupos del movimiento de liberación, reivindicaba, entre otras cosas, que la violación pudiese ser perseguida de oficio, aun contra la voluntad de la víctima, para evitar las frecuentes situaciones en que las presiones sobre ésta terminaban con el retiro de la demanda. En este caso, como en el del aborto, se considera "lo más inaceptable" que las mujeres "ofreciesen ese sufrimiento concreto a la intervención y la tutela del Estado, diciendo actuar en nombre de todas las mujeres" [5]. Mantienen que la ley del hombre nunca es neutral, y la idea de resolver a través de leyes y reformas generales la situación de las mujeres es descabellada. Critican al feminismo reivindicativo por victimista y por no respetar la diversidad de la experiencia de las mujeres. Además plantean que de nada sirve que las leyes den valor a las mujeres si éstas de hecho no lo tienen. A cambio, parecen proponer trasladarse al plano simbólico y que sea en ese plano donde se produzca la efectiva liberación de la mujer, del "deseo femenino". Ligada a esta liberación, muy volcada en la autoestima femenina, están diversas prácticas entre mujeres, como el affidamento, concepto de difícil traducción, en que el reconocimiento de la autoridad femenina juega un papel determinante. Lo que sí se afirma con claridad es que para la mujer no hay libertad ni pensamiento sin el pensamiento de la diferencia sexual. Es la determinación ontológica fundamental.

Ultimas tendencias
Tras las manifestaciones de fuerza y vitalidad del feminismo y otros movimientos sociales y políticos en los años setenta, la década de los ochenta parece que pasará a la historia como una década especialmente conservadora. De hecho, el triunfo de carismáticos líderes ultraconservadores en países como Inglaterra y Estados Unidos, cierto agotamiento de las ideologías que surgieron en el siglo XIX, más el sorprendente derrumbamiento de los Estados socialistas, dieron paso a los eternos profetas del fin los conflictos sociales y de la historia. En este contexto, nuestra pregunta es la siguiente: ¿puede entonces hablarse de un declive del feminismo contemporáneo?, y la respuesta es un rotundo no. Sólo un análisis insuficiente de los diferentes frentes y niveles sociales en que se desarrolla la lucha feminista puede cuestionar su vigencia y vitalidad. Yasmine Ergas ha sintetizado bien la realidad de los ochenta:
“Si bien la era de los gestos grandilocuentes y las manifestaciones masivas que tanto habían llamado la atención de los medios de comunicación parecían tocar su fin, a menudo dejaban detrás de sí nuevas formas de organización política femenina, una mayor visibilidad de las mujeres y de sus problemas en la esfera pública y animados debates entre las propias feministas, así como entre éstas e interlocutores externos. En otras palabras, la muerte, al menos aparente, del feminismo como movimiento social organizado no implicaba ni la desaparición de las feministas como agentes políticos, ni la del feminismo como un conjunto de prácticas discursivas contestadas, pero siempre en desarrollo” [6].

Efectivamente, el feminismo no ha desaparecido, pero sí ha conocido profundas transformaciones. En estas transformaciones han influido tanto los enormes éxitos cosechados -si consideramos lo que fue el pasado y lo que es el presente de las mujeres– como la profunda conciencia de lo que queda por hacer, si comparamos la situación de varones y mujeres en la actualidad. Los éxitos cosechados han provocado una aparente, tal vez real, merma en la capacidad de movilización de las mujeres en torno a las reivindicaciones feministas, por más que, paradójicamente, éstas tengan más apoyo que nunca en la población femenina. Por ejemplo, el consenso entre las mujeres sobre las demandas de igual salario, medidas frente a la violencia o una política de guarderías públicas es, prácticamente total. Pero resulta difícil, por no decir imposible, congregar bajo estas reivindicaciones manifestaciones similares a las que producían alrededor de la defensa del aborto en los años setenta (De hecho, sólo la posible puesta en cuestión del derecho al propio cuerpo en los Estados Unidos de Bush ha sido capaz de concitar de nuevo marchas de cientos de miles de personas). Sin embargo, como decíamos, esto no implica un repliegue en la constante lucha por conseguir las reivindicaciones feministas. Aparte de la imprescindible labor de los grupos feministas de base, que siguen su continuada tarea de concienciación, reflexión y activismo, ha tomado progresivamente fuerza lo que ya se denomina feminismo institucional. 

Este feminismo reviste diferentes formas en los distintos países occidentales: desde los pactos interclasistas de mujeres a la nórdica [7] -donde se ha podido llegar a hablar de feminismo de Estado- a la formación de lobbies o grupos de presión, hasta la creación de ministerios o instituciones interministeriales de la mujer, como es el caso en nuestro país, donde en 1983 se creó como organismo autónomo el Instituto de la Mujer. A pesar de estas diferencias, los feminismos institucionales tienen algo en común: el decidido abandono de la apuesta por situarse fuera del sistema y por no aceptar sino cambios radicales. Un resultado notable de estas políticas ha sido el hecho, realmente impensable hace sólo dos décadas, de que mujeres declaradamente feministas lleguen a ocupar importantes puestos en los partidos políticos y en el Estado. Ahora bien, no puede pensarse que este abandono de la "demonización" del poder no reciba duras críticas desde otros sectores del feminismo, y no haya supuesto incluso un cambio lento y difícil para todo un colectivo que, aparte de su vocación radical, ha sido "socializado en el no poder". En este contexto institucional también cabe destacar la proliferación en las universidades de centros de investigaciones feministas. En la década de los ochenta, la teoría feminista no sólo ha desplegado una vitalidad impresionante, sino que ha conseguido dar a su interpretación de la realidad un status académico.

En definitiva, los grupos de base, el feminismo institucional y la pujanza de la teoría feminista, más la paulatina incorporación de las mujeres a puestos de poder no estrictamente políticos -administración, judicaturas, cátedras...- y a tareas emblemáticamente varoniles -ejército y policía-, han ido creando un poso feminista que simbólicamente cerraremos con la Declaración de Atenas de 1992. En esta Declaración, las mujeres han mostrado su claro deseo de firmar un nuevo contrato social y establecer de una vez por todas una democracia paritaria. Ahora bien, esta firme voluntad de avance, y el recuento de todo lo conseguido, no significa que la igualdad sexual esté a la vuelta de la esquina. Tal y como ha reflejado Susan Faludi en su obra Reacción. La guerra no declarada contra la mujer moderna, el patriarcado, como todo sistema de dominación firmemente asentado, cuenta con numerosos recursos para perpetuarse. El mensaje reactivo de "la igualdad está ya conseguida" y "el feminismo es un anacronismo que empobrece la vida de la mujer" parece haber calado en las nuevas generaciones. Como consecuencia, las mujeres jóvenes, incapaces de traducir de forma política la opresión, parecen volver a reproducir en patologías personales antes desconocidas -anorexia, bulimia- el problema que se empeña "en no tener nombre".

Terminaremos esta exposición con una referencia al problema del sujeto de la lucha feminista. En algunos textos se ha acuñado ya el término de "feminismo de tercera ola" para referirse al feminismo de los ochenta, que se centra en el tema de la diversidad de las mujeres [8]. Este feminismo se caracteriza por criticar el uso monolítico de la categoría mujer y se centra en las implicaciones prácticas y teóricas de la diversidad de situaciones de las mujeres. Esta diversidad afecta a las variables que interactúan con la de género, como son el país, la raza, la etnicidad y la preferencia sexual y, en concreto, ha sido especialmente notable la aportación realizada por mujeres negras. Sin embargo, aún reconociendo la simultaneidad de opresiones y que estos desarrollos enriquecen enormemente al feminismo, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿"Dónde debemos detenernos en buena lógica? ¿Cómo podemos justificar generalizaciones sobre las mujeres afroamericanas, sobre las mujeres del Tercer Mundo, o las mujeres lesbianas?" [9]. Efectivamente, llevando esta lógica a su extremo, tendríamos que concluir que es imposible generalizar la experiencia de cada mujer concreta.

Tal vez sea pertinente concluir con unas palabras de Celia Amorós a propósito de otro debate. Señala esta autora que tan importante como la desmitificación y disolución analítica de totalidades ontológicas es no perder, al menos como idea reguladora, la coherencia totalizadora que ha de tener todo proyecto emancipatorio con capacidad de movilización. Y, en la práctica, postula:
“La capacidad de cada sujeto individual de constituirse en núcleo de síntesis de sus diversas "posiciones de sujeto", orientándolas al cambio del sistema” [10].
Texto publicado en: 10 PALABRAS CLAVES DE FEMINISMO, CELIA AMORÓS (COMPILADORA)


[1] Sin embargo, es preciso señalar que algunas de las feministas consideradas culturales, como es el caso de Kathleen Barry, no se sienten en absoluto identificadas con la etiqueta de feminismo cultural y se consideran feministas radicales.
[2] R. Osborne, La construcción sexual de la realidad, Cátedra, Madrid 1993, p. 41.
[3] Cf. R. M. Rodríguez, "El feminismo francés de la diferencia", en C. Amorós (cood.), Actas del seminario Historia de la teoría feminista, Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid, 1994.
[4] La historia de este feminismo está contada detalladamente en el libro No creas tener derechos, del colectivo Librería de Mujeres de Milán, Horas y Horas, Madrid 1991.
[5] O. c., p. 81.
[6] Y. Ergas, "El sujeto mujer: el feminismo de los años sesenta-ochenta", en Duby y Perrot (dirs.), Historia de las mujeres, Taurus, Madrid 1993, vol. 5, p. 560.
[7] Cf. En este mismo libro "Pactos entre mujeres".
[8] Esta designación proviene del feminismo estadounidense y no habla de diversidad sino de diferencias entre las mujeres. Hemos optado por usar la palabra diversidad para evitar equívocos con el feminismo de la diferencia, que en Estados Unidos se denomina feminismo cultural.
[9] P. Madoo y J. Niebrugge-Brantley, "Teoría feminista contemporánea", en G. Ritzer, Teoría sociológica contemporánea, MacGraw Hill, Madrid 1992, p. 392.
[10] C. Amorós, Crítica de la razón patriarcal, Anthropos, Barcelona 1985, p. 322.


 Fuente consultada: El Feminismo a través de la Historia - Ana de Miguel -

Mujeres homosexuales y transgénero tras el velo de la violencia sexual

Violación correctiva, discriminación por orientación sexual e identidad de género, acoso laboral y escolar son manifestaciones de la violencia sexual presentes en el contexto cubano contemporáneo.
"A la vez que se viola un derecho se violan otros. En el caso de las mujeres lesbianas, no solo se viola el derecho a la libre asociación sexual y al placer sexual, también se está vulnerando el derecho a una vida libre de violencia y a la salud de calidad", declaró a SEMlac la doctora Ada Caridad Alfonso, experta en salud sexual y violencia de género.
Sin embargo, acceder a información actualizada sobre la violencia sexual que sufren mujeres homosexuales y transgénero constituye un desafío en el contexto latinoamericano y caribeño. Según Alfonso, existen escasas investigaciones al respecto.
A partir del trabajo con lesbianas y trans, la especialista ha podido constatar que estas son maltratadas mientras construyen su identidad sexual y durante sus relaciones de pareja.
"Existe también violencia cuando las instituciones no reconocen su orientación sexual y se les dificulta ocupar determinadas plazas. Aunque estas manifestaciones no están tipificadas como violencia sexual, es una violencia hacia sus sexualidades", apuntó Alfonso, consultada por SEMlac.
Las mujeres trans en esta isla del Caribe se enfrentan a dificultades mayores. Muchas abandonan los estudios debido a la discriminación escolar; sus opciones laborales son reducidas y se encuentran en condiciones económicas más precarias.
El ejercicio de la prostitución resulta para ellas un modo de supervivencia que las expone al maltrato. La doctora Alfonso llama a fortalecer la autoestima en estos grupos y construir una ciudadanía desde otros espacios sociales.
Desde hace varios años, especialistas e instituciones gubernamentales como el Centro Nacional de Educación Sexual(Cenesex) y el Centro Nacional de Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH/sida (CNP) desarrollan programas a favor de la inclusión social de las personas con inconformidad de género.
En 1997 la Asociación Mundial de Sexología (WAS) declaró los derechos sexuales como derechos humanos fundamentales y universales.
Once son los derechos sexuales. Entre ellos aparece el derecho a la libertad sexual; a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo; el derecho a la privacidad y equidad sexual; el derecho al placer; a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables; a la información basada en el conocimiento científico, el derecho a la educación integral de la sexualidad y el derecho a la salud sexual.
Alfonso opina que el debate sobre la violencia sexual y los derechos sexuales gana relevancia a partir de la insuficiente autonomía de las personas sobre la salud sexual y reproductiva; la falta de una educación sexual de calidad y la desprotección o insuficiente protección frente a la violencia.
La experta compartió información actualizada con periodistas asistentes al Postgrado Demografía y Comunicación que organizó el Instituto Internacional de Periodismo José Martí en La Habana, con apoyo del Sistema de Naciones Unidas y la campaña Únete de ese organismo internacional, en la segunda quincena de noviembre.
Durante el encuentro, celebrado con motivo de la jornada por la no violencia contra la mujer, también abogó por ampliar las teorías y protocolos de actuación de acuerdo con las realidades de cada región.

Publicado por: SEMLac – Redacción – Diversidad Sexual – Noviembre/2013 -

Nicaragua: ¡Yo te creo!

Con estas tres palabras como lema, el Movimiento Contra el Abuso Sexual, (MCAS) desarrolla desde el año 2010 una campaña contra la cultura "que sostiene y fomenta el abuso sexual". El MCAS organiza grupos de auto ayuda y publica testimonios de sobrevivientes en los medios de comunicación. Con estas actividades se propone liberar de los traumas del abuso y contribuir a la denuncia.

El pasado 21 de noviembre, como parte de la jornada internacional de lucha contra la violencia, Nicaragua fue anfitrión del primer foro Latinoamericano "Todas las voces y todas las voluntades contra el abuso sexual", en el cual participaron 400 sobrevivientes de ocho países latinoamericanos. Para las participantes, el abuso sexual es una epidemia que deja secuelas de por vida.

No obstante, en la mayoría de los casos, ni las familias ni la sociedad quieren reconocerlo, mientras que los gobiernos manifiestan falta de voluntad para castigar a los victimarios.
Este primer foro fue organizado por la Coordinadora de Organizaciones que Trabajan con la Niñez (CODENI), el MCAS y el Ipas, entre otros. Adilia Amaya, de Codeni, manifestó que en el país de cada cuatro mujeres que sufren violación sexual, tres son niñas.

En tanto, Norma Cruz, de Fundación Sobreviviente, en Guatemala, refirió que en esa nación centroamericana cada día recogen dos cuerpos de niñas asesinadas tras ser violadas.
En Nicaragua, según datos de la Policía Nacional, en 2012 se registraron 2.954 delitos contra la integridad sexual y violaciones. De estos delitos, 812 fueron cometidos contra menores de 14 años. La impunidad campea en todos los países. 

Patricia Brañez, del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer en La Paz, Bolivia, precisó que en ese país se registran, diariamente, de 16 a 25 casos de violación, en su mayoría contra niñas. Pero muy pocos logran llegar a los juzgados correspondientes.
Martha Maria Blandón, representante de Ipas, dijo a SEMlac que, en Nicaragua, un promedio de 1.500 niñas y adolescentes quedan embarazadas anualmente, aunque no existen cifras oficiales, por el poco control que tiene el gobierno y porque muchas violaciones no son denunciadas.

De igual manera, casi 80 por ciento de los casos de delitos sexuales que atiende el Instituto de Medicina Legal ocurre contra menores de 17 años. Esa institución reporta que, anualmente, se realizan 5.000 peritajes solo por delitos sexuales, de ellos 3.000 peritajes son a menores, 2.481 en niñas y 519 en niños.
Uno de los objetivos del foro es formar una Red Latinoamericana contra el abuso sexual para atender de manera directa esta problemática del abuso sexual que, según los organizadores, se está volviendo una pandemia en Latinoamérica.

"Estamos tratando de darle la dimensión que tiene al abuso sexual, no verlo como un problema dentro de la familia, sino como un problema de derecho, un problema social, una pandemia que hay en Nicaragua, en Latinoamérica y el mundo", expresó Georgina Molina, del Movimiento Contra el Abuso Sexual.
A pesar de la existencia de Comisarías de la Mujer -entidades especializadas de la Policía Nacional para atender denuncia por violencia de género-, en Nicaragua no existe una institución oficial que dé un seguimiento a las denuncias de violaciones, específicamente a menores, que permita conocer datos exactos, cuántos casos llegaron a la autoridad pertinente y, de estos, cuáles fueron los fallos.

Por otro lado, pese a que Nicaragua cuenta con un marco jurídico, las mujeres no encuentran respuesta a las denuncias, ya que las autoridades correspondientes no actúan con urgencia para identificar, investigar, procesar y juzgar a los responsables. Otro problema es que, en muchas ocasiones, los reportes de la Comisaría y del Instituto de Medicina Legal (IML) difieren uno del otro.
De igual manera, organizaciones como Amnistía Internacional (AI) han advertido en reiteradas ocasiones que la violencia sexual contra mujeres y niñas en Nicaragua es un "gravísimo problema" y han denunciado la respuesta del Gobierno a esos casos por "limitada" y a veces "descorazonada". 

Uno de los casos que Amnistía Internacional denunció y consideró "aberrante" fue el fallo de la Corte Suprema de Nicaragua, que redujo de ocho a cuatro años de cárcel la pena al ex trabajador del Estado Farinton Reyes, condenado por violar a su compañera de trabajo Fátima Hernández.

Publicado por: SEMLac – Lindskat Legal y Sylvia Torres - 11 Día de Acción: No más violencia – 05/12/13 -


Piden retirar la financiación del colegio religioso que discrimina a una alumna transexual.

Un colegio religioso de Málaga se niega a respetar la identidad de género de una niña transexual. El centro es concertado, financiado con dinero público. Pero no quiere cumplir las normas y exigencias establecidas por la Consejería de Educación. 
Por este motivo, diversas organizaciones, entre las que se encuentra la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA), piden que se retire el concierto con la Fundación Santa María de la Victoria.

Pero no parece fácil. Tras las amenazas de denuncia por discriminación por parte de la fiscal andaluza contra la discriminación sexual de género, Flor Torres, el Obispado ha pedido a la Fiscalía General del Estado que aparte del caso a dicha fiscal, que está investigando el caso. Fuentes de la fiscalía han confirmado que la fundación diocesana dueña del colegio, dependiente del obispado, ha presentado un escrito en el que pide la sustitución de Torres y que se haga cargo del caso la Fiscalía de Menores.

“Lo que ya nos faltaba es que pusieran un Fiscal del Opus Dei o algo así al frente de este caso. Esperemos que los Derechos Humanos se impongan al fanatismo religioso. Que el sentido común acabe de una vez con el sufrimiento que está pasando una niña de seis años. Ya está bien, por favor”, reclaman desde ATA.
De Torres abrió en septiembre una investigación sobre el colegio. La fiscal se reunió hace unas semanas con la delegada provincial de Educación, los responsables de la fundación y los padres de la niña para intentar convencer al centro de que, como ha ordenado la Inspección educativa de la Junta, la niña sea llamada por su nombre femenino, pueda vestir el uniforme de las niñas y usar su cuarto de baño. Y advirtió a las personas responsables de la fundación de la posible denuncia por discriminación, si no seguían las recomendaciones.

Entre la documentación que acompaña a la petición de retirar a Flor Torres del caso, la fundación ha incluido informes médicos de la niña, sin consentimiento del padre, madre ni de la Fiscalía, lo cual, según denuncia ATA, es un delito contra la intimidad. La Asociación considera una vulneración de los derechos de una menor transexual a su libre desarrollo de la personalidad, a su intimidad y dignidad, tal como se puede desprender de Derechos reconocidos en la Carta de los Derechos Humanos, la Constitución, el Estatuto de Autonomía y la LOE, y pide a la Junta de Andalucía contundencia en la resolución del conflicto, que se retire el concierto a la Fundación, por anteponer sus creencias a los Derechos Fundamentales de la menor.

La organización “recuerda” a la Administración que en un Estado democrático y aconfesional debe prevalecer la idea de conjunto de valores inherentes al concepto mismo de Estado democrático. "Cuando se producen conflictos entre la libertad religiosa y otros derechos habría que anteponer la identidad democrática como método de resolución de conflictos” declara Mar Cambrollé, presidenta de ATA, quien añade, que “el derecho a la libertad religiosa como derecho fundamental también tiene sus límites para no pisar otras libertades, por lo tanto también tienen responsabilidades les guste asumir o no".


Publicado por: AmecoPress – Redacción – Madrid – 05/12/13 -

Cuestionar los modelos vigentes de masculinidad desde el Feminismo.

El ‘I Congreso Internacional Masculinidades: Perspectivas teóricas e implicaciones normativas’ se propone “poner en cuestión los modelos vigentes de masculinidad desde la perspectiva del Feminismo que surge a partir de los años 60”. Así sintetiza María Eugenia Rodríguez Palop, una de las coordinadoras e integrante del Grupo de Estudios Feministas del instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas que, junto al Grupo Kóre de Estudios de Género – Instituto de Estudios de Género-, organiza el evento que se celebrará los días 9 y 10 de diciembre de 2013 en la Universidad Carlos III de Madrid.

El Congreso se propone pensar de manera multidisciplinar cuáles han sido y pueden ser las principales aportaciones que este tipo de estudios plantea tanto desde el punto de vista conceptual como desde el punto de vista de las políticas públicas y los marcos normativos que regulan la convivencia.
Generalmente se entiende por “masculinidad” el conjunto de rasgos y funciones que se asocian de manera tradicional a los varones. Se trataría por tanto de una construcción cultural que se contrapone y complementa a la que tradicionalmente se asigna a las mujeres –a la que, simétricamente, denominamos “feminidad”- y que ha sido objeto de estudio y en buena parte de deconstrucción por parte de las diferentes corrientes feministas.

Sin embargo, el estudio de las variadas concepciones de la masculinidad, así como las consecuencias no solo teóricas sino también prácticas que dichas concepciones conllevan ha permanecido en buena medida relegado en los estudios académicos y en las correspondientes políticas públicas. Dicho olvido comenzó a vencerse en los años 80 y 90 cuando, en consonancia con la aparición de nuevas formas de feminismo como la teoría ‘queer’, los llamados postfeminismos y los movimientos LGTB, así como a raíz de la expansión de otros movimientos sociales, el mundo académico –especialmente norteamericano- cobró conciencia de la necesidad de replantear algunos presupuestos elementales que los estudios de género, habitualmente identificados con estudios relativos a las mujeres, habían dejado de lado.

María Eugenia Rodríguez Palop, quien defiende que la “masculinidad” es, en todo caso, una “construcción cultural”, explica que los estudios de género y distintas corrientes feministas se han centrado en el patriarcado, a veces demonizando todo lo referido a la masculinidad. “Ha habido un desenfoque: o se ha producido una aproximación muy visceral a la cuestión, o se ha hecho desde el llamado Feminismo liberal que está en las antípodas del Feminismo de la diferencia, que es el que sostenemos nosotras”.

Para la experta este desenfoque “ha perjudicado al propio Feminismo y ha hecho surgir posturas absurdas como aquellos que hablan de ‘hembrismo’”. En su opinión el Patriarcado es una “cuestión sistémica” y el Feminismo “no puede ni debe marginar” la educación masculina. “Es necesario incorporarla, es necesario hacer con ellos, incluso en cuestiones como el trabajo desde la perspectiva de género con hombres que ejercen la violencia machista”.
Este es uno de los epígrafes que recoge un intenso y diverso programa en el que especialistas de distintos ámbitos abordan las masculinidades desde el punto de vista conceptual, normativo, político, cultural, histórico y sociológico.


Publicado por: AmecoPress – Madrid – Gloria López – 05/12/13 -

Cuba: Mujeres negras de cara a la violencia.

"Como mujer negra he sido víctima de todos los tipos de violencia", aseguró Afibola, una joven de 25 años de edad que escribe poesía y junto a su pareja, otra mujer, cuida de su pequeña hija.


"Aprendí a ser transgresora en el movimiento hip-hop y mi poesía pasa por ahí: intenta deconstruir la discriminación patriarcal que dicta cómo deben ser las mujeres", agregó la joven en el espacio "Con voz propia", en la Casa de Artistas y Creadores de Centro Habana, el 26 de noviembre.

Convocado por el proyecto artístico "Mirarte día a día" y el grupo de hip hop "Obsesión", el espacio invitó a reflexionar sobre la espiritualidad de la mujer negra como resistencia ante la violencia, a propósito del Día Mundial por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.
Mujeres negras y mestizas de diferentes generaciones invocaron a sus ancestros, en especial a madres, abuelas, amigas y conocidas que han sido guías espirituales de sus vidas y de quienes aprendieron cómo defenderse y salir adelante.

"Mi abuela crió 12 hijos y solo tenía primer grado (de escolaridad). Malamente sabía leer y escribir; los mantuvo con un salario mísero, lavando y cocinando para la calle. Así lo han hecho muchas mujeres negras, que no son ignorantes, sino que tienen y nos han legado otro conocimiento para vivir", aseguró Afibola.
Para Raquel Moisés, la clave está, sin embargo, en el estudio y la superación personal. "La mujer negra tiene que estudiar porque es el único camino para evitar la violencia contra ella y sus hijos".
La actual traductora internacional de un noticiario de radio para América Latina y el Caribe se licenció en Matemáticas primero y después de cumplir los 45 años estudió periodismo. Habla, además, cinco idiomas, uno de ellos aprendido en casa, herencia de su abuela jamaicana.
Moisés expuso muchos ejemplos de cómo la mujer cubana "vive inmersa en la violencia, a veces sin saberlo" y no solo "con el hombre, los vecinos, en la pareja; también en el centro trabajo o la sufren los hijos en la escuela", afirmó.

Temprano en la mañana, son más las mujeres que llevan sus hijos a la escuela que los padres encargados de ello. Ellas son las que sirven la mesa, cocinan y llevan el plato de comida, describió como escenas de la vida cotidiana. "Sí sufrimos violencia psicológica", señaló.
Irma Lourdes Castañeda coincide en mucho con Moisés. La promotora cultural en la comunidad Balcón Arimao, del municipio La Lisa, cree que "es importante darse valor, tener conocimientos, porque ese es el único baúl de oro que tenemos las mujeres: quien sabe más, puede más y vale más".
A juicio de Yurena Manfugás, todas las mujeres -negras, blancas y mestizas-"tienen que aprender a defenderse de la violencia y no solo de la física, sino también de la psicológica, la verbal y la extraverbal".
La joven estudiante, que recién acaba de cumplir los 20 años, vivió en carne propia la discriminación cuando, por el color de su piel, fue blanco de rechazo y burlas en la escuela por sus compañeros de estudio, desde los siete años de edad hasta la adolescencia.
"Eso hizo que mi carácter cambiara, me hizo fuerte", explicó la muchacha, quien aprendió mucho de otras mujeres violentadas que encontraron ayuda en su mamá, que es abogada. "Aprendí que no quería estar en el lugar de ellas y, de llegar a pasarme, sería capaz de levantarme y seguir, de no dejarme pisotear", aseguró.
Superarse, crecer, defenderse, darse valor y tender la mano a otras mujeres en situación de violencia fueron algunas de las claves que esgrimieron las participantes en el espacio de reflexión.

La propia convocatoria al encuentro apuntaba a "la espiritualidad como vínculo para acercar y unir a la mujeres, porque debemos tener una implicación desde la solidaridad", precisó Diarenys Caballero García, una de las coordinadoras del proyecto "Mirarte día a día".
"Es más fácil cuando se suma a la gente desde la potencialidad personal. Así aprendemos que cada una tiene que dar el máximo desde su mismo espacio de poder para derrumbar la violencia, que daña a las personas, a la familia y empobrece a las comunidades", agregó.
"Lo hacemos también como una alternativa de enseñanza", agregó Mirna Rosa Padrón, otra de las coordinadoras del espacio. "Empecé a reconocerme como mujer negra hace poco, desde el 2000, trabajando como programadora y especialista cultural en el municipio de Marianao", relató.
Padrón comentó que las mujeres negras viven la discriminación por el color de la piel, incluso, dentro de su propia familia, pero muchas veces en su familia y ancestros encuentra también la fuerza espiritual para sobreponerse.
En su caso, además, ha sido muy importante la educación popular. "Me ha enseñado a tener movimiento e interactuar con las demás personas; a desaprender lo que sé y aprender de ellas", refirió.
Surgido hace tres años, "Mirarte día a día" es un proyecto artístico y social cuyo objetivo principal es el de demostrar, mediante la antropología visual, la influencia de África y sus diáspora en la cultura popular cubana, indicó Padrón.

Integrado por artistas visuales, especialistas en curaduría, comunicación y otras ramas del arte y la cultura, promueve también espacios de reflexión y análisis sobre diversidad e inclusión social, en alianza con la Casa comunitaria Pablo Freyre y su taller de transformación integral del barrio en Balcón Arimao, La Lisa, y el Centro Memorial Martin Luther King, entre otras entidades.
El proyecto ha realizado cinco exposiciones colectivas y personales de artes visuales y varios espacios de intercambio sobre comunicación social, género, espiritualidad de la mujer y su empoderamiento social.
"Necesitamos decir que la violencia es un delito, que es inaceptable, que tenemos el derecho de denunciarla y de preservarnos, pero a veces no sabemos cómo ni podemos hacerlo solas", dijo Caballero García
. "Para mí tiene mucha implicación la mujer como sujeto social. Por eso creo que es muy importante reconocer que debemos empoderarnos para asumir esas cargas y enfrentar la violencia", concluyó.

Publicado por: AmecoPress /SEMLac – Sara Más – 05/12/13 -

Egipto pide ayuda al Golfo . Opina la economista Alia el Mahdi.

Una mujer se aleja del gas lacrimógeno durante disturbios en El Cairo. Crédito: Hisham Allam/IPS.

“Los subsidios del mundo árabe son grandes y reflejan el amor hacia el pueblo de Egipto, pero no podemos depender de eso para construir una economía que sea capaz de competir con otros países”, dijo la economista Alia el Mahdi.
De ese modo explicó la situación económica egipcia después de que el actual gobierno solicitó reiteradamente ayuda financiera de los países del Golfo.
“Nuestra dependencia de ellos no debería exceder la asistencia temporaria, y no debería convertirse en el pilar de la economía nacional solo para obtener una mejor calificación crediticia internacional”, agregó.
La calificadora de riesgo Standard & Poor’s elevó el 15 de noviembre su nota a corto y largo plazo en términos de crédito en moneda local y extranjera para Egipto, de “CCC+/C” a “B-/B”, con una perspectiva de calificación “estable”.
Al recibir en octubre al primer ministro de Egipto, Hazem el Beblawi, el viceprimer ministro de Emiratos Árabes Unidos, jeque Mansour Bin Zayed Al Nahyan, advirtió que el apoyo árabe a El Cairo no duraría mucho, por lo que el nuevo gobierno egipcio debía buscar “soluciones innovadoras y poco convencionales”.
El Mahdi, exdecana de la Facultad de Economía y Ciencia Política de la Universidad de El Cairo, señaló a IPS: “Las Fuerzas Armadas deberían dejar de financiar la economía nacional y volver a su misión esencial, que es mantener la seguridad en las fronteras”.
Según ella, las inversiones extranjeras prácticamente se fugaron de Egipto, como reflejan las pequeñas cifras que manejan expertos e inversores de otros países que asisten a conferencias y seminarios sobre economía en el país.
“Si queremos que vuelvan, entonces no hay más alternativa que la estabilidad política y la seguridad”, planteó El Mahdi.
“Las pequeñas industrias de Egipto, que representan 87 por ciento del volumen de las plantas industriales y 13 por ciento de la producción, se están viendo muy perjudicadas”, añadió.
El gabinete de El Beblawi tuvo una gran oportunidad de frenar la crisis económica que exacerbó el gobierno del derrocado presidente Mohammad Morsi (2012-2013), “pero no lo hizo”, sostuvo la experta.
Salah Gouda, director del Centro de Estudios Económicos en El Cairo, dijo que “el actual estado de la economía de Egipto se ha convertido en un desastre que requiere una intervención inmediata para salvarla antes de que sea demasiado tarde”.
“Las reservas monetarias bajaron de 36.000 millones de dólares en enero de 2011 a 22.000 millones de dólares a fines de noviembre de 2011”, señaló. “Luego descendieron a 13.600 millones de dólares para marzo de este año, debido a que, al no aprovechar a pleno la capacidad de producción, aumentaron las importaciones”.
El desempleo llegó a 15 por ciento, lo que significa que en este país de 84 millones de habitantes hay alrededor de 10 millones de personas sin trabajo, señaló Gouda.
“Todos esperaban mucho del gabinete de El Beblawi, quien prestó juramento luego del golpe militar del 3 de julio contra Morsi”, explicó. “Pero todas las crisis que azotaban a los egipcios mientras Morsi estuvo en el poder siguen existiendo: la escasez de gas, la congestión en el tráfico, la falta de seguridad, incluso los accidentes ferroviarios”.
“Puedo decir que los primeros 100 días del presidente interino Adly Mansour se han parecido a los primeros 100 días del presidente Morsi. Ambos fueron decepcionantes”, dijo Gouda a IPS.
Según él, el régimen actual desperdició el apoyo público después del levantamiento del 30 de junio, además de los 12.000 millones de dólares con que lo habían ayudado los países del Golfo.
“Pese a todo esto, el desempeño del gobierno fue débil, y los ministerios trabajaron meramente para atravesar el periodo actual sin quedar expuestos a cuestiones legales luego”, analizó.
Ahora, las Fuerzas Armadas tienen en sus manos las riendas de Egipto en muchas áreas, especialmente la economía. “Los militares tienen mucho interés en mantener su prestigio”, señaló Gouda.
Otro problema que enfrenta el régimen actual, dijo, es que “después de que las inversiones extranjeras se fugaron a causa de la falta de seguridad, muchos empresarios pertenecientes a la Hermandad Musulmana o partidarios del presidente derrocado decidieron retirar su capital para asestar un golpe económico al sistema actual, y en cierto grado lo lograron”.
Ali Fayez, exdirector de la Federación de Bancos Egipcios, dijo a IPS que “el sistema bancario dejó de financiar pequeños y grandes proyectos, lo que hizo que cientos de empresarios quedaran en las listas negras de los bancos por su incapacidad de pagar algunas cuotas”.
“Los subsidios europeos y del Golfo son vitaminas y analgésicos”, sostuvo. “Sería mejor que le inyectaran a Egipto inversiones reales, porque los resultados serían más sostenibles que los pagos de efectivo”.
“La deuda interna ha excedido todos los límites seguros desde antes de la revolución del 25 de enero de 2011, y todos los gabinetes que gobernaron desde la caída de Hosni Mubarak (1981-2011) dependieron de retrasar y reprogramar los pagos”, dijo Fayez a IPS.
“Ninguno de los gobiernos sucesivos intentó enfrentarlo, y esto se ve como una importante carga para las futuras generaciones”, agregó.
“La única diferencia entre los dos gobiernos, el de la Hermandad Musulmana y el actual, es que el primero dependió de la ayuda de Qatar y de Turquía, mientras que el segundo depende de la de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Kuwait”, afirmó Fayez.

Publicado por: IPS – El Cairo – Hisham  Allam – 02/112/13 -