miércoles, 16 de octubre de 2013

Lima será cede de la Conferencia Global de Mujeres Indígenas, del 28 al 30 de octubre 2013.

Mujeres Indígenas del mundo claman ser escuchadas: Al sentir más de cerca las necesidades de otras mujeres y de sus pueblos, son una fuente de experiencia y sabiduría que permitiría a los países reducir el gasto social con políticas y programas más eficaces y eficientes
 A fin de demandar que sus opiniones y el respeto por sus culturas sean consideradas por los Estados, lideresas de Latinoamérica, Norteamérica, Asia, el Pacífico, África, el Ártico y Rusia convocan a una gran conferencia, enfocada en la situación de las mujeres indígenas, a realizarse del 28 al 30 de octubre en la ciudad de Lima, Perú.
Desde América Latina hasta la India, las mujeres indígenas experimentan mayor pobreza que el resto de la población. Ellas tienen limitado acceso a servicios básicos como la educación y la salud, y son víctimas de múltiples formas de violencia que va desde la explotación sexual, al matrimonio forzado, pasando por la mutilación genital y la discriminación racial.
Las cientos de mujeres que se congregarán en Lima elaborarán un documento de posicionamiento que será presentado en la Conferencia Mundial sobre Pueblos Indígenas que llevará a cabo la ONU el próximo año.
Según estimaciones de este ente, en Laos las niñas indígenas asisten a clases por dos horas al día, mientras que en la India, solo irán a la escuela durante cuatro años. En América Latina, Asia y África un gran porcentaje estarán embarazadas durante la adolescencia.
Estas brechas son inadvertidas debido al desconocimiento de los países sobre cuántas mujeres indígenas existen, dónde están y cuál es su situación. La invisibilidad estadística ha traído como consecuencia que las mujeres indígenas alrededor del globo vean reducidas sus oportunidades de vida.
Personalidades Invitadas:
·         Victoria Tauly Corpuz (Filipinas), ex presidenta del Foro Permanente para Asuntos Indígenas de la ONU.
·         Tarcila Rivera Zea (Perú), coordinadora del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas.
·         Mirna Cunningham (Nicaragua), Miembro del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
·         Mililani Trask (Hawaii), Red de Mujeres Indígenas del Pacífico. Entre otros.
Organización:
Foro Internacional de Mujeres Indígenas, Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, Asia Indigenous Peoples Pact, African Indigenous Women”s Organization, Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, Asia Indigenous Women”s Network, Pacific Indigenous Women”s Network, Indigenous Information Network, CHIRAPAQ, Centro de Culturas Indígenas del Perú.
Para más información ingresar a la web: FORO INTERNACIONAL DE MUJERES INDÍGENAS.


Publicado por:  Sudamérica Rural – Otros Países – AIDE SEP – 10/10/13 -

La vergüenza de ser mujer.

*Amparo Ariño Verdú, profesora de Filosofía de la Universidad de Valencia (especialista en Sartre y Simone de Bevoir) y sabia en otros muchos temas, ha tenido la generosidad de enviar este escrito que comparto por lo interesante que es.

«El útero como negocio» , el artículo firmado por Rocío Ovalle publicado en el número 9 de La Marea, denuncia el gran negocio que resultan ser para la sanidad privada en India, las extirpaciones de útero generalizadas, indiscriminadas e innecesarias realizadas a mujeres indias de las clases más desfavorecidas. La escandalosa media de edad de las pacientes-víctimas es de 28 años. La aparente excusa es evitarles un hipotético cáncer ginecológico en un momento indeterminado del futuro de sus vidas. Además de esconder las consecuencias de esta operación a mujeres sin información, analfabetas muchas veces, se aprovecha la discriminación y exclusión social que en esa cultura, pero no sólo en ella, produce la menstruación, (recuerdese que en la España rural de los años 50 se pensaba que la cercanía de una mujer menstruante podía estropear una salsa, agriar el vino, marchitar las plantas etc, y aún en nuestros días y en nuestras pantallas están presentes los anuncios de compresas que eliminan el funesto y avergonzante maldito «olor») exclusión que se obviaría con la desaparición del ciclo femenino.

Hay un par de cuestiones que me gustaría subrayar al respecto de la lacerante realidad que denuncia el artículo. En primer lugar el hecho universal de la medicalización innecesaria del cuerpo de la mujer tanto en la menstruación, como en el embarazo, el parto y el climaterio, que son los momentos clave de su desarrollo biológico. Medicalización ya denunciada por teóricas del feminismo y filósofas tan reconocidas como Simone de Beauvoir o, en nuestros días, Germaine Greer. Las cesareas innecesarias, la forzada postura de la parturienta en el «potro» ginecológico, para facilitar la comodidad del médico y no el trabajo de la parturienta, a la que ayudaría la postura sedente. El ancestral desprecio, minusvaloración de la corporeidad femenina que tantas muertes por septicemia provocaba durante el puerperio, desde que los partos se hospitalizaron, al no cuidar los médicos su propia higiene, manos que pasaban directamente de manejar cadáveres al vientre que alumbraba y sangraba. La consideración del climaterio como una enfermedad, que hacía, hasta antes de ayer, del tratamiento de reposición o sustitución hormonal casi una obligación moral para las mujeres que quisieran estar al día, acordes con los tiempos y mantenerse siempre jóvenes (otra obligación, por cierto para las féminas), manteniendo una actividad forzada y artificial de los ovarios. 

Hasta que se han hecho tan patentes los peligrosos efectos secundarios que comportaba, desde varios tipos de cáncer a un significativo aumento del riesgo de sufrir un infarto, que no se ha podido seguir ocultándolas o argumentar que eran menos las posibles consecuencias negativas frente a la inmensa ventaja de la prolongación de la juventud de la mujer. Ventaja de la disfrutaban sus parejas, sin tener que pagar con su propia salud, por cierto.
En segundo lugar, el hecho de que esta medicalización, promovida por parte de muchos profesionales de la medicina presionados por la poderosa industria farmacéutica, y aceptada acríticamente por la sociedad en general, se apoya en una concepción de la mujer que subyace al prejuicio de que el cuerpo de la mujer es, respecto al del hombre, sucio, defectuoso, enfermizo, débil, inferior en suma.
Las tres religiones monoteístas, judaísmo, cristianismo e islamismo han utilizado, reforzado, difundido y convertido en dogma, el insidioso prejuicio que se desliza ya en el pensamiento de Aristóteles (s. IV antes de nuestra era). Según este filósofo la mujer se asimila a la materia, lo negativo, impuro etc. Aristóteles que fue discípulo de Platón y conocedor de su visión dualista de la realidad. Platón considera que la realidad se dividide entre mundo «sensible» y mundo «inteligible». 

El mundo sensible es el que puede percibirse por los sentidos, es el mundo material, y lo material es, según Platón, impuro, defectuoso, cambiante, perecedero, mortal. El mundo «inteligible» es el mundo de las ideas, solo puede ser entendido, pero los sentidos no lo pueden percibir. El mundo de las ideas sería inmaterial, abstracto, permanente, perfecto, eterno. Aristóteles se inspira en esta concepción platónica de la realidad, y aplicándola a su antropología, entiende que la mujer es la materia, defectuosa en sí misma, su biología es impura y contaminante. Es ella quien transmite el cuerpo al niño en la generación, mientras que es el hombre, el varón quien trasmite el alma en el acto de la generación.
Diversos mitos religiosos expresan estas ideas y las convierten en verdades indiscutibles, en dogmas, en fuente de mandamientos, de obligaciones y prohibiciones que justifican condenas y castigos. Y cuando son asumidas por la sociedad civil, en leyes. Leyes que están fundamentadas en creencias que se aceptan sin crítica, tan indiscutibles parecen puesto que no somos conscientes de las teorías, convertidas ya en creencia, que las fundamentan. Y es que, como explica Onfray en su «Tratado de ateología», la mentalidad platónico aristotélica impregna la visión del mundo en la que está inmersa la cultura occidental, de modo especial la Medicina y el Derecho. 

Esta inmersión impide, o al menos dificulta, que nos distanciamos de ella lo suficiente como para verla objetivamente y poder ser conscientes de los prejuicios que comporta y someterlos a crítica.
Publicado por: ADITAL JOVEN – Nuria Varela – 15/10/13 -


Uruguay. Legislar sin condón: De fiolo a gerente de servicios sexuales.

El viejo oficio del cafisho será más fácil que nunca. La aprobación de las modificaciones a la ley de trabajo sexual y al Código Penal que se vienen discutiendo a nivel legislativo redundaría prácticamente en una legalización del proxenetismo. Entre tanto ninguna medida parece orientada a ayudar a salir a las prostitutas de la mal llamada "vida fácil". El debate europeo sobre la materia completa esta cobertura.

"¿Cómo se vive el trabajo sexual o cómo sobrevivir a él?", retrucó Karina Núñez cuando en la despedida del segundo encuentro Brecha insinuaba la agenda para una tercera reunión: hablar de la vida de las trabajadoras sexuales, de los aspectos vinculados a los riesgos que genera, a sus estrategias para sobrellevar el persistente estigma social, para enfrentar los vínculos familiares, la explotación económica, el abuso de sus cuerpos. En definitiva, sí, sobrevivir.

Karina inclinó la cabeza, entrecerró los ojos; hizo un gesto como diciendo: ¿entendés lo que te quiero decir? Hasta entonces había hablado de sus inicios a los 12 años, cuando un vecino de 67 años le pidió que se sentara encima suyo a cambio de un yogur, de sus experiencias al norte del Río Negro, área que conoce porque se desplaza por varios puntos ejerciendo el trabajo sexual, pero también militando y haciendo promoción en salud. Karina preside el grupo Visión Nocturna en Río Negro, va a los prostíbulos, a las whisquerías y entrega condones, habla con las mujeres sobre la necesidad de prevenir las enfermedades de trasmisión sexual, sobre los derechos de las trabajadoras. No quiere "que digan que lo hacemos porque nos gusta; si tuviéramos otras opciones haríamos otra cosa". Sabe de la explotación y de la mercantilización del cuerpo, de la cosificación que se hace de ellas. Sabe de las cicatrices internas, de las golpizas por denunciar una red de trata y del sometimiento a los proxenetas (el único rol prohibido, y sin embargo tan campantes), pero se reivindica trabajadora sexual.

"¿Sabés el logro que significa para nosotras?", dice cuando interpreta un cuestionamiento por parte de Brecha a la regulación: ¿acaso reconocerse como trabajadora, aportar a la seguridad social, tener derechos y obligaciones como cualquier asalariado no es legitimar esa misma explotación, esa cosificación que rechaza? ¿Acaso los esfuerzos públicos no deberían estar en generar otras salidas? Porque la explotación es mucho más que quedarse con un porcentaje de las remuneraciones de estas mujeres. Podrá haber derecho a licencia vacacional o por enfermedad, pero eso no cambiará la desigual relación de poder que, una vez pasado el cerrojo a la puerta, el pago por sexo genera entre quien compra y quien vende. No cambiará la mercantilización a la que el cuerpo, casi siempre de mujer, queda reducido.

Ella explica su posición: "Pasamos de no ser nada a tener un título, que los mismos que antes te decían 'puta' ahora te reconozcan como trabajadora. Es mucho". No obstante, unos días después, sin contradecirse con lo anterior, se sincera: "Una se agarra del argumento del trabajador sexual porque no tenés otro argumento social para agarrarlo". Reivindicar el trabajo sexual y reivindicar derechos son la meta a mediano plazo, "a largo plazo es que no existan mujeres alquiladas porque no tienen para comer o por consumismo. Es una forma de sometimiento mercantil. Pero eso ya es utópico".

Uruguay es uno de los países que consideran la prostitución como un trabajo. Una ley del año 2002 regula la actividad y por estos días está siendo reformulada. La intención legislativa es acercar cada vez más el trabajo sexual a la realidad de cualquier otro trabajador, mismos derechos, mismo tipo de relaciones laborales. ¿Pero en qué otro aspecto, además del cobro por un servicio, esta actividad se parece a otro trabajo?

Cuando las mujeres hablan de él, un mundo se abre delante de quien tenga oídos para escuchar. Presentan allí un espacio complejo y abismal. Dualidad es una buena palabra para definir el mundo en que se sumergen.

La ley y el (des)orden

Dos normas vinculadas al trabajo sexual están en vías de modificación. Por un lado, una comisión creada por la ley de humanización de cárceles, que trabajó durante cinco años en la modificación del Código Penal, propuso modificar la figura del proxeneta. El código vigente establece que "toda persona de uno u otro sexo que explote la prostitución de otra, contribuyendo a ello en cualquier forma con ánimo de lucro, aunque haya mediado consentimiento de la víctima", será penada con entre dos y ocho años de prisión. En la propuesta enviada al Parlamento el delito está reducido a aquellos casos en que no exista el consentimiento. La propuesta, a estudio de la Comisión de Constitución y Códigos de diputados, fue analizada por la bancada bicameral femenina, donde se la cuestionó fuertemente. Según interpretan las parlamentarias, la modificación sustituye el proxenetismo por la "prostitución forzada", dejando un campo amplio para la explotación, puesto que la demostración de inexistencia de consentimiento es muy difícil en un vínculo tan complejo como el que se teje entre estas partes. La bancada recordó también que, aunque no está ratificada por Uruguay, la Convención para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena establece que esta última siempre es delito, aun cuando se realice con consentimiento por parte del explotado.

Por otro lado, la Comisión Nacional Honoraria de Protección al Trabajo Sexual -encargada de velar por el cumplimiento de la ley 17.515 sobre la materia, que rige hace 11 años- está trabajando en su modificación. Una de las innovaciones centrales es la introducción del trabajo dependiente en los establecimientos, lo que implica la legalización de un empleador al que se le reconoce el derecho a "percibir un porcentaje" sobre lo que cobra la meretriz. De prosperar la iniciativa, las trabajadoras que ejerzan la actividad en locales (prostíbulos, whisquerías, etcétera) deberán percibir un salario y todos los beneficios de la seguridad social, al igual que cualquier otro trabajador de la República. En esta propuesta de modificación de la ley el proxenetismo quedará configurado sólo ante el cobro de "sumas excesivas" por parte de los dueños.

Hoy el vínculo que las trabajadoras tejen con los dueños de los locales coloca a estos últimos, aunque encubiertos, en evidente situación de proxenetismo. En los prostíbulos se cobra "la llave" de las habitaciones, por un precio que varía según el local. Una de las trabajadoras con las que Brecha conversó paga 600 pesos por día, que debe abonar aunque no tenga clientes en la jornada. En las whisquerías, donde los clientes llegan a tomar copas y a hacer el acuerdo con las trabajadoras para luego trasladarse a otro lado, se impone un mínimo de consumición que debe cumplirse. Pueden ser tres, cuatro o más copas. La situación más irregular se vive en las casas de masaje porque, a pesar de la prohibición, suelen oficiar de prostíbulos y cobran "el pasaje" más caro: 50 por ciento de lo que el cliente paga a la trabajadora, además de un 10 por ciento destinado a quien "volantea" en la calle y otro 10 por ciento para productos de limpieza. Para ellas sólo queda el 30 por ciento del precio impuesto. "Claro que a las mujeres no les sirve, pero muchas de las que están allí son llevadas por proxenetas, porque allí están más vigiladas; ellos no tienen que estar dando vueltas a la manzana", explicó a Brecha una trabajadora llamada Sandra. En esos casos las "transacciones" son acordadas entre los dueños y los proxenetas, limitando las posibilidades de las mujeres para "negociar". En otros casos es el dueño del local quien recibe el dinero por parte del cliente.

Las situaciones de abuso que Brecha recogió entre las trabajadoras, y fueron confirmadas desde los órganos encargados del contralor (Policía, msp, mtss) y desde los equipos técnicos que trabajan con ellas, llegan al punto de cobrar multas si una trabajadora no concurre al local, explicó Marina Oviedo, presidenta de la Asociación de Meretrices Públicas (Amepu), y mostró un sms enviado a su celular, donde una mujer denunciaba el "aumento" de la multa de mil a 3 mil pesos en el "boliche" al que concurre. "Si una trabajadora se queja por un cliente también puede recibir una multa, o puede que deba hacer un servicio gratis." Claro que nadie denuncia los abusos.

Carlos Cabasín, representante del Ministerio de Trabajo ante la comisión, explicó a Brecha que la propuesta pretende formalizar el vínculo laboral de las trabajadoras, en un intento de garantizar sus derechos laborales. "El proxenetismo se da cuando un patrón tiene un trabajador y de su actividad obtiene la ganancia", pero en esta propuesta "ambas partes deberán negociar y llegar a un acuerdo bajo la modalidad de contrato de trabajo. Buscamos que cada uno sepa de antemano cuánto va a ganar, cosa que no sucede hoy, y si no hay conformidad entonces no hay contrato", argumentó. La comisión interpreta que este paso es una forma de combate al proxenetismo, porque la negociación les permitirá decir no ante ofrecimientos abusivos.

La garantía de que esto se cumpla estaría dada en la vigilancia que el mtss realizaría a través de su cuerpo inspectivo, que cumpliría las competencias que hasta ahora son propias de la Policía. Este cambio es otro de los puntos que igualarían la actividad a la del resto de los trabajadores.

Sin embargo, la propuesta plantea al menos dos interrogantes. El cumplimiento o no de las normas laborales en el mercado de trabajo tiene estrecha relación con las fuerzas que posean patrones y asalariados. Un alto grado de sindicalización, una fuerte capacidad de presión, una historia de logros sindicales hacen la diferencia en una negociación entre las partes. ¿Qué fortaleza tendrán las prostitutas para definir cuándo se trata de una "suma excesiva"? Tanto Amepu como la Asociación Trans del Uruguay (Atru) son dos sindicatos con fuerzas mínimas. Amepu tiene 300 socias en todo el país, y la propia Oviedo reconoció a Brecha que la actividad es casi nula.

El semanario trasladó esta inquietud al doctor Pablo Guerra, sociólogo, investigador del Instituto de Relaciones Laborales de la Facultad de Derecho, y autor de una de las pocas investigaciones sistemáticas realizadas en torno a las condiciones del trabajo sexual. Para él, si bien "el derecho a sindicalización, a la negociación colectiva, el establecimiento de una serie de legislaciones sociales y laborales a lo largo del último siglo" influyeron en el evidente mejoramiento de las condiciones del trabajo asalariado, a la vez que implicaron aceptar "de alguna manera, que el patrón tiene derecho a un lucro y el trabajador a un ingreso por la venta de su trabajo. Sin embargo, una cosa es reconocer ciertos derechos a una trabajadora sexual, otra cosa sería reconocer el derecho a explotar el trabajo ajeno bajo una figura salarial, por lo que trasladar todo este sistema al trabajo sexual a mi modo de ver no sería adecuado".

Es que, en definitiva, reconocer "el trabajo" no debería significar aceptar que sea un trabajo como cualquier otro, "sobre todo -enfatizó el académico- si se da en un contexto de pobreza y alta vulnerabilidad, como sucede en la mayoría de los casos".

Entre las particularidades que deberían llamar la atención destacan los vínculos que se tejen en la actividad, donde "hay relaciones de explotación muy nítidas, basadas además en una cultura de género machista que pone a la mujer en el rol de mero objeto de consumo y deseo al que puedo acceder si tengo dinero. En ciertos contextos sociales eso genera sin duda una relación inequitativa donde la figura femenina es explotada y el varón aparece como explotador".

Por algo las personas que ejercen el trabajo sexual "hacen todo para organizar el resto de su vida con el propósito de ocultarlo, sobre todo a sus hijos, incluso cambian su forma de vestir y su figura física (por ejemplo, mediante pelucas)". Karina, por ejemplo, vive en Fray Bentos, pero para trabajar se traslada 90 quilómetros hasta Young. "Me dolería muchísimo que mis hijos me digan que les da vergüenza (mi trabajo)", explicó. Sus tres hijos menores piensan que es enfermera.

"Y desde el punto de vista de una cierta ética económica deberíamos preguntarnos qué es bueno mercantilizar y qué no. O dicho de otra manera, qué cosas se pueden comprar y vender y cuáles no. Finalmente, la prostitución atenta contra la intimidad corporal de la persona con una radicalidad que no es posible advertir en otras relaciones laborales. De hecho, a un trabajador de un comercio no se lo puede desnudar para ver si se robó algo. Se trata no sólo de una cuestión de derechos, sino fundamentalmente de dignidad", finalizó el académico.

Mi laberinto

"No puedo creer que no usen esas piernas para correr", le soltó un día un psiquiatra a Sandra, que a los 8 años fue explotada sexualmente por primera vez, obligada por su madre. La mandó con dos vecinos, uno de ellos panadero que siempre repartía bizcochos a los niños del barrio. Sandra no pudo correr a los 8, y tampoco a los 14, cuando su madre la mandó "a pararse" por vez primera en la esquina de bulevar y Gallinal, ni cuando a los veintipico, ahora en sociedad con "un novio" que le había prometido sería "la señora", pero se convirtió en su proxeneta, fue enviada a Italia, a integrarse a una red de trata internacional. El día que saltó por una ventana y huyó de un prostíbulo queriendo escapar de la inflamación genital, producto de las incesantes relaciones, corrió a lo de su madre. "Sentí miedo de escaparme", dice. Dos días después estaba de vuelta en el trabajo. No fue hasta los 43 años que Sandra pudo empezar a desprenderse de aquel vínculo. Fue al morir su madre, y cuando la vida ya le había deparado varias golpizas, cuchilladas, encierros y humillaciones.

Al contrario que el psiquiatra, lo que para Sandra "no se puede creer" es que nadie cuestione qué hay detrás de ese "consentimiento mutuo" entre cliente y trabajadora con que suele justificarse la actividad. Ella tiene su respuesta: "Si te dicen que tenés que hacer tanta plata en la calle en una noche porque si no te rompen los huesos, y vos sabés que te los rompen, vas a dar el consentimiento a todo cliente que te pague para llegar a esa plata", dice por experiencia, aunque sabe que los laberintos de la permanencia son mucho más complejos.

En Uruguay no existe una bibliografía muy abundante sobre el mundo del trabajo sexual. Se trabaja a tientas, incluso para legislar. La Comisión Nacional Honoraria de Protección al Trabajo Sexual no tiene datos actualizados de cuántas trabajadoras ejercen, ni cuántas de ellas están habilitadas para hacerlo. Tampoco de cuántos establecimientos (prostíbulos, casas de masajes, whisquerías) existen, ni cuántos de ellos están en regla. El Ministerio de Salud Pública realizó un estudio para conocer algunos indicadores de salud, que sirven ahora para elaborar guías de actuación. Pero la desactualización es tal que desde la propia comisión reconocieron que los servicios encargados de otorgar la habilitación sanitaria no están debidamente capacitados. En el hospital Maciel, donde se atienden las trabajadoras de Montevideo, hay una psicóloga y tres dermatólogos, una reminiscencia de los ochenta, cuando se comenzó a detectar el vih por alteraciones en la piel. No hay ginecólogos. Tampoco médicos formados para atender a la población trans, parte importante de quienes ejercen la actividad, y que, aunque con identidad de género femenina, tienen una genitalidad masculina. O médicos que atiendan aspectos tan ligados a la actividad: las trabajadoras se moldean el cuerpo, se implantan prótesis, se inyectan hormonas para mejorar su figura, y en algunos casos los resultados son muy perjudiciales para su salud.

Mucho menos existe -al menos en ámbitos estatales- información certera sobre los motivos que llevan a las personas a ingresar a la actividad, ni en qué condiciones se desarrolla, o sobre los vínculos "laborales" que se tejen por fuera de toda reglamentación entre proxenetas y dueños de establecimientos, acerca de los motivos para permanecer en la prostitución o los caminos para salir. Tampoco sobre las consecuencias de ejercer esa actividad.

"Mi padrastro era presidente del Partido Comunista en Fray Bentos y mi madre era trabajadora sexual, también lo era mi abuela. Yo tuve la suerte de evitar que mi hija lo fuera. Mi padre hizo un cambio grande: se casó con una prostituta y se hizo cargo de ella. Aceptó adoptarme, me crió. La primera forma de amor paterno la viví con él. En mi destino jugó el hecho de que mi padre cayera preso. Si no fuera por eso no sería trabajadora sexual. Teníamos lo mínimo, lo básico, no pasábamos hambre. Pero después de una semana de comer avena con agua y pan rallado, si bien tiene nutrientes. En donde yo vivía en cada esquina había olor a milanesa. Era yo la que saltaba por el muro en busca del vecino -dice recordando sus inicios a los 12 años-. No tuve conciencia de lo que significaba. Me llevó mucho tiempo de terapia para asimilarlo. Lo entendía como supervivencia, no como un abuso. Pero cuando te das cuenta de lo que has vivido te querés matar." Así es la historia de Karina.

Sandra Perroni trabaja hoy en el servicio para víctimas de trata del Mides, pero tiene larga experiencia en el área. Dice que en el inicio de la carrera se vertebran dos ejes: los factores estructurales (provienen de familias pobres en su mayoría, con escaso nivel educativo, por ejemplo), y los factores individuales: la violencia intrafamiliar, el abuso sexual a temprana edad, los antecedentes familiares (madres, abuelas, tías trabajadoras sexuales).

En Casa Abierta, un servicio de la Congregación de Hermanas Oblatas que ofrece asesoramiento jurídico, psicológico y social a las trabajadoras, las impresiones son abrumadoras: en tres años de trabajo "constatamos que un 90 por ciento de las mujeres que vemos han sido víctimas de abuso sexual a temprana edad".

Dobles y triples vidas

 Un aspecto en que los entrevistados coinciden es en expresar su contradicción: es necesario reconocer el trabajo sexual, aun sabiendo que mientras más se legitime como actividad laboral, más invisibilizada quedará su fase de explotación, y junto con ella los rastros del camino duro que la mayoría emprende para sobrevivir a ello. De alguna forma, el recorrido que las trabajadoras sexuales hacen se asemeja al de las víctimas de violencia doméstica: un laberinto lleno de claroscuros que dificultan encontrar una salida, que las hace reconocerse en un espiral de violencia al mismo tiempo que niegan sentirse mal, una profesión que reivindican, a la vez que la ocultan y se la quieren evitar a sus hijos.

"No es fácil dejar, es como con las adicciones. Hay un proceso de enamoramiento en el trabajo sexual. A los 18 años, en una noche podés hacer 8 mil pesos, y si antes no tenías ni para un pan duro eso se vuelve adictivo", opinó Karina. Además, en el vínculo con el proxeneta, el explotador impune, también hay complejidades: muchas veces es la pareja, o un pariente, o el padre de sus hijos. "Y te quieren, o te hacen sentir que te quieren, que te eligen." En cuanto a ese juego de doble significado, Sandra habla de los regalos, la ropa, por ejemplo, que a su vez son "una inversión, porque vos sos la vitrina del negocio" que deben vender.

Una de las observaciones que hizo Andrea Tuana, desde El Faro, es que cuando una mujer es elegida por un cliente entre todas sus compañeras eso tiene un valor importante para ellas, porque la autoestima también juega. En medio de esas dicotomías, la depresión, los intentos de suicidio y el trastorno de estrés postraumático conviven con las mujeres, sin embargo, es muy raro que se asuman como "explotadas". De alguna manera -comentó Guerra- el discurso legitimador del "trabajo atípico" también las protege de enfrentarse a esa idea. Después de más de 20 años de haber sido víctima de trata en Europa, Sandra reconoce que recién asumió lo que le pasaba cuando regresó al país y la cancillería la derivó al servicio de trata del Mides: "Hasta ese entonces pensaba que había tenido mala suerte, que había tenido una mala madre", confiesa.

Para sobrellevar ese cóctel las mujeres elaboran estrategias. Así como Karina sale de su ciudad a trabajar y se personifica como enfermera delante de sus hijos más pequeños, otras muchas mantienen múltiples identidades en sus ámbitos de trabajo. "En el acto sexual o atendiendo al cliente dicen que están pensando en otra cosa. La disociación opera sistemáticamente entre las personas que se prostituyen. Lo vemos incluso en personas que hace poco empezaron a ejercer. Sistemáticamente lo relatan. Explican que es la manera que tienen de sostener esa situación que para ellas mismas a veces es inexplicable. Y cuando quieren establecer otra relación con otras personas también tienen mucha dificultad para sentir. Son muy renuentes al contacto físico", señaló Olga Sienra, psicóloga de Casa Abierta. Y esto es notorio cuando quieren brindar su agradecimiento al equipo: "Nunca nos abrazan, no les gusta, les cuesta; pero sí nos traen regalos". Las observaciones que plantea luego de tres años de trabajo con las mujeres se corresponden con los resultados de varios estudios internacionales (véase pie). "La prostitución no necesita sólo reglamentación, necesita de política social. En este país hoy no hay ninguna política para dirigir a estas personas hacia otra actividad. Estamos reglamentando la prostitución antes de pensar en políticas sociales que protejan al sujeto de mayor vulnerabilidad. Me quedo pensando si no termina beneficiando al patrón, en la medida que la eventual regulación que asimila la prostitución a cualquier otro trabajo termina por legitimar el negocio de la explotación sexual. Ya no hablaremos de proxeneta sino de gerente de trabajo sexual. Es una forma también de legitimar un rol muy cuestionable. Y casos muy notorios quedarían más legitimados socialmente a partir de una norma de este tipo", concluyó por su parte Pablo Guerra."

Descorporalización

La incidencia del trastorno de disociación entre personas que ejercen la prostitución ha sido estudiada en varias investigaciones clínicas internacionales. En el trabajo "Dissociation Among Women in Prostitution", de Colin A Ross, Melissa Farley y Harvey L Swartz (en el libro Prostitution, Trafficking and Traumatic Stress), se resumen los resultados de varios estudios en Canadá, Estados Unidos y Turquía basados en una muestra de personas que ejercen la prostitución o el striptease. En este trabajo diversos diagnósticos de trastornos disociativos revelaban amnesia disociativa (incapacidad de recuperar recuerdos o de crear nuevos recuerdos a largo plazo), personalidad múltiple o trastorno de despersonalización (donde uno de los síntomas es experimentar una desconexión subjetiva respecto al propio cuerpo y el entorno).

En su tesis de doctorado ("La descorporalización en la práctica prostitucional: un obstáculo mayor al acceso a la salud") la doctora francesa Judith Trinquart explica cómo el proceso de disociación de personas que ejercen la prostitución lleva a "una negligencia extrema con respecto al cuerpo" de las mismas. Según Trinquart, esta descorporalización, el hecho de disociar el cuerpo del yo, explica por qué en Francia estas personas no recurren a la atención médica a pesar de que pueden acceder a ella.

Los resultados del estudio más importante que se ha hecho en el mundo sobre la salud psíquica de personas en prostitución muestran que 68 por ciento de ellas presentan síntomas de trastorno de estrés postraumático, un diagnóstico que es común entre veteranos de guerra. Se basó en trabajos llevados a cabo en nueve países con características muy diferentes entre sí (Estados unidos, Colombia, Sudáfrica, Alemania, México, Turquía, Tailandia, Zambia y Canadá) pero donde los resultados no variaban de manera notoria. En Canadá 74 por ciento de las personas presentaban síntomas de estrés postraumático y 84 por ciento habían sido abusadas sexualmente en la infancia; en Colombia 67 por ciento habían sido abusadas sexualmente de niños y 86 por ciento mostraban síntomas de estrés postraumático.

Condiciones de trabajo en la prostitución uruguaya

¿Mujeres de vida fácil? Las condiciones de trabajo de la prostitución en Uruguay se publicó en 2006 y es la investigación más importante que se ha hecho sobre el tema en el país. El sociólogo Pablo Guerra basó su estudio en 130 entrevistas sistematizadas con personas que ejercen la prostitución en todo el territorio nacional. La conclusión más importante del estudio es que el ejercicio de la prostitución está asociado al desarrollo de situaciones de "vulnerabilidad social".

El estudio destaca una serie de factores importantes que entran en juego para empujar a las personas a ejercer la prostitución. Por ejemplo:

. Tener una infancia con severas carencias afectivas y materiales. Casi 70 por ciento de las personas entrevistadas habían tenido una infancia problemática o muy problemática. Casi 14 por ciento de ellas habían sufrido abusos sexuales o físicos cuando niños.. Asunción de roles maternos prematuros sin apoyo.

. Necesidad de recursos económicos inmediatos luego de procesos de separación.

. Presencia de personas que alientan a la prostitución.

. Ausencia de calificaciones y competencias laborales.

Más del 65 por ciento de las entrevistadas empezaron a ejercer antes de los 20 años. La encuesta también concluye que "la mayoría de ellas tienen que recurrir o han recurrido al alcohol en el momento de desarrollar su trabajo, o luego".

El estudio concluye que, al considerar las historias personales, es difícil hablar de la existencia de una verdadera "opción libre" al debutar en el ejercicio de la prostitución: "Queda claro que la prostitución no es un trabajo como cualquier otro. Queda claro además que detrás de muchos de estos cuerpos ofrecidos en el mercado del sexo existen historias complejas y muy duras".

Prostitución en Europa

El avance del abolicionismo

Herbert Krauleldls
Brecha, Montevideo, 11-10-2013

Tras una década de experiencias legislativas muy diversas, los partidarios de una "sociedad sin prostitución" están ganando terreno en Europa. Francia se sumará próximamente a la lista de países abolicionistas, mientras se resquebraja el espacio de las tesis que consideran a la prostitución como un trabajo más.

A los hombres que pagan por sexo en Francia les quedan pocos meses para poder seguir haciéndolo legalmente. El país del Moulin Rouge y el "libertinaje" será el próximo en sumarse al creciente grupo de "neoabolicionistas" europeos, que ya integran Suecia, Noruega e Islandia y tal vez pronto la católica Irlanda, donde se sanciona a los clientes pero no a las prostitutas. Otros, como Alemania y Holanda, donde la prostitución se legalizó, liberalizó o reglamentó, están preocupados por los efectos colaterales de esa reforma, en especial por el auge de la trata de personas y la no mejoría de la situación de quienes se prostituyen.

"La prostitución es una explotación y una violencia contra las mujeres", declaró recientemente la diputada europea francesa Maud Olivier, del bloque por los derechos de las mujeres, al canal de televisión franco-alemán Arte. Olivier se inspira en la interpretación abolicionista de la prostitución que rige en Suecia desde hace ya 14 años, y en vez de adoptar el concepto de "trabajo sexual", hasta ahora dominante en el contexto europeo, considera a la compra-venta de sexo como una violación a los derechos humanos y una violencia hacia las personas que ofrecen su cuerpo. Aunque desde 2011 existe en el parlamento francés un consenso multipartidario sobre la necesidad de responsabilizar a los clientes, la propuesta ha encontrado una gran oposición en los medios y en la propia población. Según una encuesta realizada en febrero de 2013, 52 por ciento de los franceses están en contra del principio de pagar por una relación sexual. Pero sólo 32 por ciento está a favor de sancionar a los clientes, y 68 por ciento se opone a ello. La socialista Olivier tuvo entonces que esforzarse para explicar "pedagógicamente" el sentido de las 40 recomendaciones en las que se basará su futura propuesta de ley, que prevé revertir la responsabilidad de los actores de la prostitución. De aprobarse la reforma, se despenalizaría a las prostitutas callejeras, a las que desde 2003 se les prohíbe llamar la atención de potenciales clientes en la vía pública. A los clientes, en cambio, se les impondrían multas de entre 1.500 y 7.500 euros. Al mismo tiempo la diputada recomienda 25 medidas de carácter social para ayudar a las personas que se prostituyen, francesas o extranjeras, a mejorar su situación y abandonar la profesión. Los abolicionistas argumentan que la relación entre el cliente y la prostituta es una expresión de dominación masculina (los casos de clientes mujeres son casi inexistentes) en la que el hombre ejerce su poder sobre la persona a quien le paga, imponiéndole una relación sexual "no deseada". "La abolición no es una cuestión de moralidad", respondió la diputada Olivier a los críticos que denunciaban una reforma "liberticida": "se trata de libertad sexual y de defensa de los derechos humanos (.). Que no me vengan a decir que al pagar por una relación sexual el placer es compartido". Por otro lado, señala el carácter violento y riesgoso del trabajo sexual: las violencias, los insultos, las agresiones, las violaciones.

En dos años el parlamento produjo dos informes sobre la prostitución en Francia basados en el conocimiento de ong que acompañan a personas que se prostituyen y en varios otros estudios sobre el "pésimo" estado de salud mental y física de las personas que lo hacen. Asociaciones de víctimas de violencia doméstica y sexual, otras que acompañan a prostitutas y grupos feministas respaldaron esos informes.

El movimiento abolicionista francés sostiene que la "libre elección" de prostituirse muy poco tiene en realidad de libre. En el informe de Olivier se estima que sólo 2 por ciento de las prostitutas trabajan "libremente", y que la gran mayoría son extranjeras. No existen estadísticas exactas y oficiales sobre la prostitución, pero según estimaciones basadas en datos de ong, 90 por ciento de quienes la ejercen son personas extranjeras. Esto es patente tanto en la calle como en las páginas de escort de Internet. El proxenetismo también se ha internacionalizado. Según la policía nacional francesa, en 2010 64 por ciento de los casos aclarados por la justicia implicaban a extranjeros, tres veces más que treinta años atrás.

Internacionalización

En Francia, como en el resto de Europa occidental, la trata de personas con fines de explotación sexual aumentó después de la disolución de la Unión Soviética y la apertura de las fronteras dentro de la Unión Europea. La preocupación por combatirla impulsó la idea de que la trata se puede reducir conteniendo la demanda (los clientes). Detrás de esa idea están las experiencias legislativas en Suecia, donde en 1999 la compra de sexo se transformó en delito. En paralelo a esta sanción penal, se ofrece a las personas que se prostituyen asistencia médica, psicológica y social. Desde entonces la prostitución callejera ha disminuido a la mitad y la policía sueca sostiene que la "ley de compra sexual" se ha transformado en la herramienta más importante para combatir la trata de personas con fines de explotación sexual. "Los clientes nos dirigen hacia las víctimas", explica a Brecha Kajsa Wahlberg, inspectora de la policía sueca especializada en cuestiones de trata de personas. Según ella, es bastante común que los agentes policiales se encuentren con un proxeneta cuando ingresan a un apartamento para multar a un cliente. Zanna Tvilling, de la policía de Estocolmo, lo describe así: "Detenemos a un cliente y nos regalan un proxeneta".

Según Kajsa Wahlberg, las leyes que prohíben el proxenetismo y la compra de sexo han convertido a Suecia en un país donde el comercio sexual no es tan lucrativo como en otros de Europa en los cuales los prostíbulos son legales. "Se lo hemos oído decir a los traficantes mismos en escuchas telefónicas", relata la inspectora a Brecha. Para operar, los traficantes y proxenetas tienen que mudarse de un apartamento a otro cada dos semanas, lo cual les impide establecerse y crecer. "En Suecia no existen grandes prostíbulos clandestinos. No tienen dónde meter a las mujeres y no logran mantener más que a dos o tres a la vez."

En 1996, tres años antes de que la ley entrara en vigor, 67 por ciento de la opinión pública se oponía a la sanción de los clientes. En 2011, 67 por ciento estaba a favor. "En Suecia la discusión sobre la ley ya terminó hace tiempo. Hace 14 años que la aplicamos y nos ha servido para combatir la trata de personas", explica Kajsa Wahlberg con un poco de fastidio.

Efectos colaterales

Al mismo tiempo que Suecia eligió el camino de la abolición, Alemania optó por la legalización total. La intención del Partido Socialdemócrata y los ecologistas que votaron la ley "ProstG" en 2001 era mejorar las condiciones de trabajo de las prostitutas y asegurarles una jubilación, acceso al sistema de salud, al seguro de paro y poder afiliarse a un sindicato. La ley transformó a la prostitución en un trabajo cualquiera y el emplear prostitutas en una actividad económica "normal". Durante 12 años, en Alemania no se habló más del tema. Hasta que en junio pasado la televisión emitió el documental Sex. Made in Germany, que causó consternación. "No nos podíamos imaginar lo gigantesca que es la industria del sexo en Alemania", cuenta a Brecha Sonia Kennebeck, una de las directoras del filme. Para el décimo aniversario de la ProstG, Kennbeck y su colega Tina Soliman decidieron estudiar las consecuencias de la liberalización. Tras dos años de investigación llegaron a la conclusión de que Alemania se ha convertido en el prostíbulo más grande de Europa, donde los precios han bajado, los proxenetas van vestidos de traje y el Estado se enriquece cobrando millones de euros por concepto de impuestos. "Es una industria multimillonaria, y los dueños de los prostíbulos nos decían ante cámaras que gracias a la ley a ellos les estaba yendo estupendo", confía Kennebeck.

El documental generó un revuelo considerable. Los alemanes descubrieron que hoy su país es uno de los destinos más populares en el mundo para los turistas sexuales y que es posible pagar por todo tipo de servicios. Hay sitios web especializados en "remates sexuales" de todo tipo, a veces por sólo un euro: sexo con vírgenes, sexo con mujeres embarazadas. Prostíbulos gigantescos abren las 24 horas, otros proponen un servicio de "tenedor libre" a partir de 49 euros. Uno de ellos era el Pussy Club, de Stuttgart, que ofrecía al cliente "sexo con todas las mujeres durante todo el tiempo que quiera, con la frecuencia que quiera y de la manera que quiera. Sexo anal. Sexo oral sin preservativo. Ménage à trois. Sexo en grupo. Gang bang". Sorana, una de las mujeres que trabajaba en ese prostíbulo, cuenta en el documental cómo tenía que servir a más de cuarenta clientes por día. "A veces sólo podía dormir dos o tres horas por noche. Me presionaban mucho. Era muy difícil. No nos dejaban decirle no a ningún cliente. No lo puedo expresar en palabras. Era horrible." El prostíbulo donde trabajaba Sorana cerró, pero por razones sanitarias, cuenta el documental. Hoy Sorana ha vuelto al barrio pobre de Bucarest donde se crió. En Rumania había trabajado de prostituta. No la raptaron, como les sucede a muchas de sus colegas, sino que se fue a Alemania pensando que ahí los hombres la tratarían mejor: "Pero en Alemania, donde todo es legal, nos trataban como basura", dice.

La liberalización de la prostitución ha creado una industria y una demanda creciente de una variedad de "carne fresca" de parte de los clientes. La oferta de nuevas mujeres la aseguran los traficantes. Al mismo tiempo que se emitió el documental de Kennebeck y Soliman, el semanario Der Spiegel publicó una serie de artículos sobre el modelo alemán titulado "Cómo la legalización de la prostitución ha fracasado". Señala que sólo 1 por ciento de las prostitutas tienen un contrato de trabajo, que entre el 65 y el 80 por ciento de las mujeres son extranjeras y que muchas vienen de los países de Europa oriental y son víctimas de trata. Pero según el semanario alemán, los juicios por trata con fines de explotación sexual han disminuido en casi un tercio desde que se liberalizó la prostitución: la policía no tiene herramientas para combatir el tráfico, pues al ser legal la prostitución se ha vuelto más difícil demostrar que las mujeres no trabajan voluntariamente.

Para juzgar a un proxeneta ahora el fiscal tiene que probar que la persona que lucra con la prostitución de otra lo hace explotándola, lo que se dificulta en un país donde las prostitutas, a pesar de las expectativas de los legisladores en ese sentido, nunca se han sindicalizado. La documentalista Sonia Kennebeck confrontó con políticos que votaron la institucionalización de la prostitución y que, según dijo a Brecha, no estaban enterados de que la ley había ayudado más a los proxenetas que a proteger a las prostitutas. En el programa de tevé Panorama la parlamentaria socialdemócrata Anni Brandt-Elsweier le respondió: "Si es así, entonces siento mucho que la ley en la práctica no haya tenido los efectos que esperábamos. Queríamos actuar bien". Pasados cinco años de la liberalización, el gobierno efectuó una evaluación de la ley ProstG según la cual las metas perseguidas "sólo se habían alcanzado parcialmente" y no se notaba "ninguna mejora medible de la protección social de las prostitutas" ni pruebas de que la ley hubiera reducido la criminalidad, apunta Der Spiegel. "La legalización de la prostitución estaba pensada para fortalecer a las prostitutas, pero generó lo contrario. Las mujeres son un material que se usa más eficientemente. Más allá de su valor de mercado, no valen nada", concluyen Sonia Kennebeck y Tina Soliman en su documental. Al liberalizar la prostitución, el Estado puso en marcha un proceso de institucionalización a nivel económico y político que produjo grandes ingresos privados y en cierta medida también públicos (a través de los impuestos). Pero asimismo normalizó la idea de que la prostitución debe ser tratada como un trabajo y un negocio cualquiera.

La vitrina holandesa

En Ámsterdam la prostitución está normalizada en las vidrieras en que se exponen las mujeres. Familias, turistas, parejas, caminan a su lado como si nada ocurriera. Cuando pasa un hombre las mujeres golpean la ventana o abren una puertita en la vidriera invitándolo a entrar.

Aquí el prostituirse es considerado una libertad que merece ser defendida. En Holanda no se habla de prostitutas sino de trabajadores sexuales. Aunque, como en Alemania, la prostitución es vista como un trabajo normal, la ley holandesa tiene sus diferencias con la germana. Cuando en el año 2000 se legalizaron los prostíbulos, la prostitución no se liberalizó del todo. Aquí las prostitutas/os son emprendedores independientes y los prostíbulos deben contar con una licencia para poder operar. Pero detrás de las vidrieras de la zona roja de Ámsterdam se esconde una realidad que a la sociedad holandesa le ha empezado a preocupar. "El alquiler de la cabina sale 200 euros por día. Es muy caro, ni siquiera tiene baño privado", explica a Brecha Perdiep Ramesar, periodista del diario holandés Trouw y coautor del libro Slaven in de polder ("Los esclavos en Holanda") sobre la trata de personas en los Países Bajos. "Sólo para costear ese alquiler una prostituta precisa cuatro clientes. El sexo en cabina sale entre 50 y 60 euros." Para pagar un cuarto donde dormir, comida y transporte, se necesitan a su vez 20 clientes diarios: "¿Se imagina usted dejarse penetrar por veinte desconocidos por día? No es necesario ser víctima de la trata para vivir en estas condiciones tan difíciles". Durante los tres años que Perdiep Ramesar y su colega Martjin Roessingh recorrieron prostíbulos y sex shops había noches en que no podían dormir por las situaciones horribles de las que fueron testigos. "Holanda es el nexo de la trata de personas en Europa (.). Ellas no saben ni dónde viven. Las transportan en auto desde la casa al prostíbulo. Tienen que pagarles sus deudas a los traficantes, ganan menos de lo que ganarían en Bulgaria o en Rumania", dicen. Según Perdiep Ramesar, se estima que entre 30 y 70 por ciento de las personas que se prostituyen en los Países Bajos son víctimas de la trata. "Pero es muy difícil probarlo ante las autoridades. Hay muchas mujeres que se encuentran en los centros de detención de inmigrantes y que están esperando ser deportadas", precisamente porque no pudieron demostrarlo.

Ramesar se cruzó con muchas latinoamericanas, incluidas uruguayas. Algunas de ellas llegan a Holanda por su cuenta, como una de las brasileñas que encontró: "En el cuarto de al lado se prostituía su madre. Lo hacían porque necesitaban dinero. No ganan lo suficiente en su país". Pasaron varios años hasta que se comenzó a comprender que la reglamentación no había permitido solucionar los problemas de las redes mafiosas de trata y proxenetismo. Ramesar y Roessingh estuvieron entre los primeros periodistas en sacar a luz estos fenómenos. Pero desde largo tiempo atrás existían señales de que las cosas iban mal. En 2007, siete años después de la legalización de los prostíbulos y la institucionalización del trabajo sexual, el Ministerio de Justicia publicó una evaluación que constataba que "no ha habido ninguna mejora significativa" en la protección de las prostitutas, y que su salud física y mental había empeorado. Un síntoma: el aumento del uso de tranquilizantes entre ellas. Al año siguiente la policía holandesa publicó el informe "Manteniendo las apariencias", donde se calculaba que entre 50 y 90 por ciento de las mujeres que trabajaban en los prostíbulos legales lo hacían involuntariamente. Otro informe gubernamental, de 2010, constató que sólo 17 por ciento de los anuncios de oferta sexual en los diarios provenían de prostíbulos legales sobre los cuales el gobierno tiene algún tipo de control. Desde febrero pasado el parlamento holandés está discutiendo modificaciones a la ley para frenar la trata de personas. Cumplidos 13 años de experiencia legalizadora, todos los partidos políticos están de acuerdo en que la trata de personas para la explotación sexual es un gran problema nacional. Sin embargo, todavía no se ha logrado ninguna gran reforma. Una mayoría apoya el aumento de la edad mínima para prostituirse (de 18 a 21 años) y exigir que los prostíbulos controlen la identidad de las prostitutas. "Pero hubo una medida muy importante que no se adoptó", explica Perdiep Ramesar: "castigar a los clientes que acuden a prostitutas víctimas de la trata de personas".

Para llevar a cabo esta medida se requeriría la introducción de un registro nacional de prostitutas, para saber cuáles no están en situación legal. Pero en Holanda la privacidad es considerada un valor de mayor importancia. La socióloga Evelien Tonkens no entiende cómo estas medidas cambiarían en algo la situación. En 2011 publicó una columna en el diario progresista de Ámsterdam Volkskrant, donde denunciaba el fracaso de la legalización en los Países Bajos. La falta de determinación del parlamento se explica, según Tonkens, por una especificidad de la cultura política nacional: "Los holandeses están obsesionados con la libertad individual y no toman en cuenta otras cosas". Tonkens, que entre 2002 y 2005 fue diputada de la izquierda ecologista, explica que esta obsesión fue una de las razones por las cuales decidió irse de su partido. El "trabajo sexual" se entiende como la expresión de la libertad individual: "una ley que retoma esta idea sería muy difícil de cambiar", estima la catedrática de la Universidad de Ámsterdam. Al mismo tiempo faltan actores políticos que propongan una vía abolicionista. Mientras sean sólo los demócratas cristianos del partido udi quienes la planteen, el modelo sueco seguirá siendo connotado como "puritano". Aunque las voces que lo afirman siguen estando en minoría, el trabajo sexual en los Países Bajos no parece asemejarse a un trabajo normal. De los cientos de mujeres, hombres y menores que Perdiep Ramesar vio prostituirse, "la mayoría no estaban contentos con lo que hacían". "Es un trabajo muy duro y no es sano", remarcó.


Publicado por: Argenpress.info - Mariana Contreras - Florencia Rovira (BRECHA) – 15/10/13 -

“Mujeres: la fuerza del cambio en la India”


Desde el año 2008, la Asamblea General de Naciones Unidas reconoce la función y contribución decisiva de las mujeres rurales y conmemora cada 15 de octubre como el Día Internacional de las mujeres rurales.

La Fundación Isonomia, con la finalidad de reconocer también la contribución de estas mujeres a nivel internacional, en el marco del programa Ciudadanas, ha organizado hoy a las 19:00 horas en la biblioteca de Vinaròs, la conferencia “Mujeres: la fuerza del cambio en la India”, en la que Sergio Moratón Soler, delegado en la Comunidad Valenciana y Región de Murcia de la Fundación Vicente Ferrer, analizará la terrible situación de discriminación que sufren las mujeres en la India, incluso antes de su nacimiento, así como los resultados conseguidos por la Fundación Vicente Ferrer en la lucha por erradicar la pobreza extrema con la implicación de las mujeres rurales en el desarrollo de las comunidades.

Por la mañana, Isonomia seguirá con la ruta de los talleres de sensibilización afectiva para promover relaciones igualitarias e impartirá una nueva edición para el alumnado de 4º de ESO del IES José Vilaplana de Vinaròs.


Publicado por: AmecoPress – Castellón – 15/10/13 -

Samaritanas al servicio de los adultos mayores.

Los integrantes de este misionero grupo católico visitan a los ancianos enfermos de Nueva Suyapa, los alimentan y les asean sus hogares.

El 11 de octubre de 1989, el padre Antonio Salinas les encomendó a un grupo reducido de damas la misión de salir de la parroquia a servir a los más necesitados.Éramos solo seis mujeres maduras, el pilar de todas era doña Eudocia Rosales (QDDG). Empezamos las visitas por toda la colonia, luego decidimos dedicarnos al servicio de los ancianos porque nos dimos cuenta que ellos estaban desprotegidos.

Hoy en día somos 42 personas y hemos logrado llevar el ministerio del servicio a los ancianos por toda la comunidad.Todos los martes tenemos un compromiso para alimentarnos espiritualmente con la oración y vamos de casa en casa, visitándoles, y los jueves les ofrecemos un nutritivo almuerzo.En este tiempo hemos aprendido que los viejitos, pese a estar en una cama, no poder trabajar ni hacer tantas cosas, aún saben amar, ser amables y saben disfrutar de una buena compañía.Ministerio de Samaritanas Así relata doña Aida Argentina Fernández, de 88 años de edad, la historia del Ministerio de la Caridad, un grupo de 40 mujeres y dos hombres que trabajan en favor de los adultos mayores de la colonia Nueva Suyapa.

En los 11 sectores de la populosa comunidad se dividen en equipos de tres integrantes y su misión es velar porque todas las necesidades de los abuelitos de la “cuadra” sean cubiertas.Este admirable servicio lo realizan en sus horas libres -quienes trabajan- y a tiempo completo las ya jubiladas.El grupo nació como un servicio netamente femenino, pero desde el año pasado el carisma de las señoras lanzó las redes y pesco a Noé Cabrera y a su sobrino Amílcar Cabrera.“A mí me atrajo el amor que ellas muestran hacia los adultos mayores, me siento orgulloso de visitar junto a ellas a los enfermos, este es un don”, expresó.El ministerio cumplió el viernes anterior 25 años de reavivar el amor, la fe y sobre todo la esperanza a los que por alguna razón ya la habían perdido.El padre Ovidio Rodríguez, quien fungió como párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Visitación -donde se congrega el grupo católico- asegura que sus integrantes, con su ministerio le ponen vida a los años, la vida de Dios.“

Es gente que se esmera por otros, conscientes que hay de pobres a pobres, llevan consuelo y dan almuerzo a los más necesitados”, manifestó.El presbítero destacó que la labor que realizan en Nueva Suyapa es un aliciente para los habitantes de una comunidad que pasa por muchas penurias.“Justo cuando venía en camino a la celebración vi a una anciana de ‘15 años’ con una canasta de verduras en la cabeza, tratando de ganarse la vida, eso causa mucho dolor y es el reflejo de lo que aquí se vive”, lamentó.Los servidores del grupo realizan hasta lo imposible por lograr que no falten los 70 almuerzos para los abuelos que se congregan cada jueves en las afueras del templo para departir y comer un plato digno.Incluso, muchas de ellas ofrecen de lo poco que tienen en sus hogares para poner en la mesa el pan que necesitan los abuelitos de Nueva Suyapa.


Publicado por: elheraldo.hn – Carla Gómez – 14/10/13 -


México: Miles de maestras en riesgo de perder sus plazas.

Además de violentar derechos laborales, las evaluaciones a las que se someterá a las docentes dejan de lado las condiciones precarias en las que realizan su labor.

Miles de maestras están en riesgo de perder sus empleos con la promulgación de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), la cual las obliga a ser evaluadas de manera permanente en aras de lograr una “educación de calidad”.

Sin embargo, a decir de profesoras y especialistas, la reforma educativa -en realidad una reforma laboral- no consideró la situación de pobreza y marginación en la que las docentes desempeñan su trabajo en las comunidades indígenas y rurales.

Maestras de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y académicas advirtieron que las modificaciones legales atentan contra los derechos laborales, ya que con la evaluación se justificará la rescisión de contratos sin importar el número de años trabajados en el magisterio, o la capacitación en horarios no laborales y con sus propios recursos que han tomado las propias profesoras.

Además indicaron que ante el riesgo de perder sus plazas, podría quedar en segundo plano la “calidad educativa” tan defendida por Enrique Peña Nieto en su iniciativa de reforma.

La recientemente promulgada LGSPD estipula que las y los maestros que no aprueben la evaluación obligatoria que se les aplicará a partir de 2015, perderán su nombramiento y además no les tomarán en cuenta el número de años que hayan laborado como docentes.

El artículo 52 de esa ley señala: “En caso de que el personal no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación que se le practique, se darán por terminados los efectos del nombramiento correspondiente sin responsabilidad para la autoridad educativa o el organismo descentralizado, según corresponda”.

Fue por esta reforma educativa que integrantes de la CNTE se movilizaron a la Ciudad de México para exigir al Ejecutivo federal dé marcha atrás a los cambios aprobados.

“Primero tenemos que enseñar español”

Maestras de la CNTE provenientes de estados con altos índices de pobreza como Oaxaca, dijeron a Cimacnoticias -a reserva de que se proteja su identidad- que muchas veces antes de comenzar con los programas de estudio, ellas tienen que enseñar primero a las y los alumnos indígenas a hablar el español, labor que realizan sin condiciones apropiadas de infraestructura y servicios públicos.

Una profesora de educación básica de la escuela Hermenegildo Galeana, en el municipio mexiquense de Nezahualcóyotl, dijo que desde mucho antes de la reforma educativa ella ya era evaluada.

Detalló que cada ciclo escolar se evalúa en dos ocasiones la planeación docente, los logros alcanzados, el tiempo dedicado a la enseñanza-aprendizaje, puntualidad, asistencia y las sugerencias presentadas para mejorar el trabajo educativo. Además de otra calificación a través de la prueba ENLACE que se aplica al alumnado.

La maestra aclaró que no se opone a esas y otras evaluaciones, pero recordó que el personal docente ya enfrenta severos obstáculos para ascender en la carrera magisterial.

Puso como ejemplo que desde 2007 no ha aumentado su sueldo de 6 mil pesos al mes, lo que para ella es incongruente con sus cinco años de estudios en la Normal de Maestros, y los cinco dedicados a una licenciatura en Economía, además de los constantes cursos sabatinos de actualización.

Otra docente del estado de Querétaro relató que apenas gana mil pesos adicionales al mes a pesar de haber obtenido este año uno de los primeros lugares en el Examen de Oposición de Asignación de Plazas, y por el que obtuvo tres horas para impartir la asignatura de Lengua Extranjera en una secundaria.

Ese dinero -criticó la maestra- apenas le alcanza para pagar el transporte en el que recorre tres horas de distancia que hay entre su casa y la escuela que le asignaron. Además dijo que en ocasiones tiene que pagar con sus propios recursos algunos insumos necesarios para impartir clases, como la compra de una extensión de luz o cualquier otro imprevisto.

María de Ibarrola, investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, explicó que la reforma educativa dejó fuera aspectos que debieron reglamentarse, como las horas interinas, los contratos menores a seis meses que no generan responsabilidad para las autoridades, o la licencia sindical por tiempo indefinido que es cubierta por personal interino sin derecho a prestaciones.

Graciela Bensusán, investigadora de la UAM Xochimilco, señaló que esta reforma no partió de un buen diagnóstico sobre las condiciones laborales de las y los docentes, quienes podrían estar más enfocados a la aprobación de estas evaluaciones que por mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje.


Publicado por: Argenpress.info - Lizbeth Ortiz Acevedo (CIMAC) – 15/10/13 -

Argentina: "La violencia de género se intenta ocultar en el área rural".

"Por la educación y la cultura que tenemos en muchos pueblos, la gente quiere taparlo. Lo callan y no lo exteriorizan. Si hay un tema de violencia de género, se intenta ocultar". Estas palabras de la presidenta de la asociación de mujeres 'Almahara' de Villaralto (Córdoba), Pepa González, sintetizan la realidad que en el mundo rural se encuentra la lucha por la igualdad y contra la violencia a las mujeres. Una realidad ante la cual se han unido diez asociaciones y colectivos femeninos de toda la provincia en un proyecto para llevar a sus pueblos una iniciativa de formación e información para prevenir y denunciar los casos de malos tratos.
'Empoderarnos para prevenir la Violencia' es el título que da nombre a esta iniciativa, ideada por diez colectivos de mujeres de distintos municipios que persigue enfrentarse a la problemática específica que viven ellas en el mundo rural y ofrecerles información y salidas a situaciones de desigualdad y, en sus casos más extremos, de violencia de género.
A través de conferencias y talleres con actividades para conocer los recursos existentes, acciones de gestión administrativa, literatura y deporte, entre otras, este proyecto llevará a los pueblos formación dirigida a las mujeres pero también a la población en general sobre roles de igualdad, autonomía para realizar gestiones ante las administraciones y, lo más importante, darles a conocer a dónde pueden acudir en casos de violencia de género.
Recursos existentes con menos presupuesto
"Afortunadamente aún tenemos recursos", advierte la coordinadora de este proyecto, Dulce Rodríguez, quien mira con preocupación los Presupuestos Generales del Estado para 2014 en los que se ha rebajado la partida para la lucha contra la violencia de género. Al igual que espera que en el trámite parlamentario en el que se encuentra el proyecto de ley para la reforma de la administración local se corrija lo que aparecía en su borrador: la supresión de las competencias que desde 1985 tienen los ayuntamientos para poder realizar actuaciones en materia de Igualdad.
Más allá del presupuesto, "la formación, la educación, es esencial. Las cosas se ven de otra manera. Y eso lo tenemos que aplicar con nuestras hijas, con futuras generaciones, para que no vivan la misma realidad que nosotras", explica Pepa. Y es que esa falta de conocimiento es, en muchos casos, lo que se encuentran en los pueblos quienes intentan traspasar la barrera de callar y ocultar la realidad de la desigualdad y los malos tratos.
"A las mujeres en los pueblos aún les cuesta denunciar y asumir que las humillaciones y el trato vejatorio es también violencia de género", resume la coordinadora de esta iniciativa, Dulce Rodríguez, que forma parte también de la asociación 'Marianne' de Córdoba para anclar a la capital con la realidad de la provincia.
"Muchas mujeres no asumen que son víctimas y no responsables de la violencia"
"Aunque parezca mentira, las mujeres no asumen que son víctimas y no responsables en los casos de violencia", explica sobre la realidad que se encuentran en el mundo rural. Y es que, señala, "al 75% de las mujeres de los pueblos les da vergüenza comentar a sus amistades o familiares que sufren violencia".
Ante ello, este proyecto surgido de la unión de colectivos de mujeres rurales, recorrerá durante este otoño distintos municipios de la provincia cordobesa, en lo que pretende ser una ruta formativa e informativa para traspasar el velo que cubre a la violencia de género y la desigualdad en los pueblos.
Trata, asimismo, de luchar contra los roles machistas que se repiten en el campo. "La mujer y el hombre trabajan ahora en la campaña de la aceituna. Pero cuando acaban su trabajo, el hombre se puede ir al bar con los amigos mientras es la mujer quien sigue trabajando en casa", explica con este ejemplo sobre los estereotipos que ahondan en la desigualdad de género.
Trabajo necesario con la juventud
Y sobre esos roles, el trabajo con la juventud es primordial. "Cada vez es más necesario trabajar en la educación de los más jóvenes, que repiten esos estereotipos de desigualdad sin darse cuenta", comenta la coordinadora de la iniciativa. "Muchas chicas creen que es normal asumir que mientras más le controla su novio, más la quiere".
"Eso es tremendo y doloroso. Y sigue ocurriendo en pleno siglo XXI", advierte quien lleva gran parte de su vida en la lucha contra la desigualdad y los malos tratos. Por eso, con esta iniciativa que ahora comienza a recorrer pueblos como Doña Mencía, Rute, Villaralto, Cardeña, Fuente Palmera o Belálcazar, entre otros, queda aún mucho trabajo por hacer.
Desde uno de ellos, Juliana cuenta su experiencia. Ella es integrante de la asociación 'Buenavista' de Doña Mencía, donde ya se han celebrado algunos talleres de este proyecto. "Esta iniciativa hace falta. Las mujeres no denuncian, se lo callan. Es un problema de concienciación" sobre la realidad que viven.
"Las mujeres creo que tenemos ahora una gran responsabilidad histórica. Si hace treinta años las asociaciones surgían en los pueblos con un perfil de unir a las mujeres para ir a merendar y poco más, ahora es el momento de implicarnos en las problemáticas sociales, en divulgar y tener conciencia social como mujeres del siglo XXI", explica para resumir la necesidad de que el asociacionismo femenino tome ahora una línea reivindicativa y luche contra lasdesigualdades sociales. Y entre ellas, desde luego, contra la desigualdad de género y la violencia a las mujeres.

Publicado por: Sudamérica Rural  - Fuente: eldiario.es – 07/10/13 -

Colombia: Lidereza campesina, Adelinda Gómez , es asesinada.

Adelinda Gómez Gaviria trabajaba con el Proceso de Mujeres Maciceñas del Comité de Integración del Macizo Colombiano (CIMA), tenía un papel activo en el Foro Minero y Ambiental en Almaguer, en el que participaron alrededor de 1.500 campesinos e indígenas.
El 30 de septiembre de 2013, a las 20h30, mientras caminaba hacia su casa después de una reunión, Adelinda Gómez Gaviria y su hijo de 16 años fueron abordados por dos hombres desconocidos quienes les dispararon. Adelinda Gómez Gaviria recibió cinco impactos de bala que la mataron, y su hijo se encuentra ahora en delicado estado de salud en la Clínica La Estancia de la ciudad de Popayán. Un mes antes de su homicidio, Adelinda Gómez Gaviria había recibido una llamada telefónica amenazante en la cual un desconocido le dijo, “Deje de joder con esa cosa de la minería, eso es riesgoso y se va a hacer matar.”
El asesinato de la defensora de derechos humanos Adelinda Gómez Gaviria ocurre en un momento particularmente difícil por las mujeres del departamento de Cauca, sobre todo para las mujeres que ejercen la labor de defensa de los derechos humanos.
El Observatorio de Derechos Humanos y DIH de la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca ha registrado los homicidios de catorce defensoras de derechos humanos en Cauca durante este año, fundamentalmente en zonas rurales de Cauca. Ha denunciado doce amenazas de muerte contra defensores de derechos humanos, cinco de ellas contra mujeres. Front Line Defenders expresa su profunda preocupación por la familia de Adelinda Gómez Gaviria y todos los demás defensores de derechos humanos trabajando con CIMA.

Publicado por: América Rural – Fuente: AWID – 03/10/13 -