jueves, 11 de julio de 2013

Belleza al natural.

Seguimos publicando algunas de las 150 fotografías que componen el proyecto NU PROJET de Matt y Katy Blum, de 

MUJERES CON SU BELLEZA AL NATURAL.




Marcha de las ’Mujeres del Carbón’ a Madrid el 13 de julio.


Las ’Mujeres del Carbón’ de Asturias, León y Aragón conmemorarán en Madrid el próximo sábado, día 13 de julio, el aniversario de la llegada de la marcha negra. Está previsto que realicen dos marchas y han preparado un programa con la colaboración de otros colectivos, como "Stop Desahucios" y asambleas del 15-M, entre otros.

Las mujeres asturianas tienen previsto llegar a Madrid en, al menos, dos autobuses. Los vecinos que quieran participar en el viaje pueden inscribirse a través de la asociación ’Mujeres del Carbón’. El precio del billete es de 1,50 euros por persona.
"Queremos que nadie se olvide de nosotros, porque seguimos en la misma situación que hace un año", ha explicado este miércoles Esperanza Castañón, una de las impulsoras del encuentro.

En la capital, está previsto que realicen dos marchas y han preparado un programa con la colaboración de otros colectivos, como "Stop Desahucios" y asambleas del 15-M, entre otros. La primera marcha saldrá de Rivas Vacíamadrid a las 10.00 horas y llegará a mediodía a Vallecas. Allí habrá un programa reivindicativo y cultural. A las 18.00 horas está convocada una nueva marcha, desde el Puente de Vallecas hasta Sol.

Las Mujeres del Carbón vienen sosteniendo una lucha durante más de un año. Ahora recuerdan que “su lucha es la de todas y todos”, y en ese sentido, invitan a que las personas que quieran apoyar la acción se unan en el punto en el que deseen.


Publicado por: AmecoPress – Madrid – Redacción – 11/07/13 -

Ataques sexuales contra mujeres, epidemia global.


Alarmantes denuncias de violaciones sexuales contra mujeres en menos de dos semanas de protestas en Egipto. Amnistía Internacional habla de más de 200 casos de agresiones de este tipo en la emblemática plaza Tahrir, epicentro de las manifestaciones que propiciaron la caída del presidente Mohamed Morsi. Human Rights Watch dice que solamente en los primeros cuatro días de protestas fueron acosadas 91 mujeres que estaban dentro de las multitudes.
Existen videos, testimonios y hasta redes sociales recién creadas para denunciar públicamente los vejámenes dentro del epicentro de las revueltas en El Cairo. La situación en el país árabe no es nuevo, incluso hace un par de años cuando iniciaron las protestas que derrocaron a Hosni Mubarak fueron documentados decenas de casos de violencia sexual contra las mujeres que hacían presencia en la plaza Tahrir. También se denunció que hubo un operativo en el que 17 mujeres fueron retenidas por la policía y sometidas a un invento llamado “test de virginidad”.
Las extranjeras, en especial periodistas que deben reportar desde Tahrir, no han escapado de este tipo de violencia. El 28 de junio una periodista holandesa fue violada mientras se acercaba a la plaza, y en febrero de 2011 una comunicadora de la cadena estadounidense CBS también fue ultrajada. La indiferencia hace que el fenómeno persista en la impunidad. Un informe de ONU Mujer de finales de 2012 revelaba que el 99.3% de las mujeres en Egipto han sido víctimas de algún tipo de acoso sexual o violación. Datos que no distan del Centro de Derechos de las Mujeres en Egipto, que revela que el 83% de las mujeres en ese país han sido atacadas con violencia sexual y 8 de cada 10 extranjeras que visitan tierra de Faraones han sido acosadas.
Pero el panorama afuera de Egipto no es alentador. El más reciente informe de la Organización Mundial de la Salud dice que en el mundo el 7% de las mujeres han sido atacadas sexualmente alguna vez, por alguien distinto a su pareja.  El 35% de la población femenina global ha sido agredida en algún momento de su vida.
En América la situación es muy grave. La Organización Panamericana de la Salud contabiliza unos 500 episodios de agresiones sexuales contra mujeres cada día.  El 10,7% de las ciudadanas americanas han sido violadas por alguien distinto de su pareja.
Un estudio de la Organización de Estados Americanos, OEA, que es uno de los más recientes y completos al respecto, incluye una tabla país por país que relaciona una encuesta con mujeres de entre 15 y 49 años de edad. En México, el 18% de las encuestadas dijo haber sido violada alguna vez. En Perú el 16% de mujeres denunció haber sido abusada. El 15% de bolivianas respondió lo mismo. En Haití el 11% de mujeres lo reconocieron y en Colombia lo aceptó el 12% de encuestadas.  En este estudio Paraguay registraba como uno de los países con menor tasa de denuncias sobre violencia sexual, hasta 2008.
De Colombia hay informaciones que deberían generar el mismo nivel de indignación que el que puede provocar la situación egipcia. La encuesta de Prevalencia de Violencia Sexual contra las Mujeres, que evaluó datos entre 2011 y 2009, encontró que en ese periodo fueron violadas sexualmente más de  489.687 colombianas en 407 municipios, seis mujeres cada hora en promedio. El 82% de las víctimas confesó no haber denunciado el hecho.
Médicos Sin Fronteras también dijo que el 35.6% de las personas que fueron a sus clínicas móviles en Colombia reconocieron haber sido víctimas de violencia sexual alguna vez en su vida, el 90% de ellas con edades de entre 13 y 49 años. Por el conflicto armado, la ONU ha alertado de la prevalencia de riesgo de accesos carnales violentos contra mujeres en Colombia, además de su uso como esclavas sexuales o su tráfico con fines de prostitución.  El estudio de Naciones Unidas sobre todas las formas de violencia contra la mujer compara a Colombia con escenarios de graves violaciones a la dignidad femenina como Afganistán, Chad, Liberia, El Congo, Rwanda y Sierra Leona.
Este panorama no es menos oscuro en Norteamérica. En Estados Unidos, según el Centro Nacional para la Prevención y Control de Lesiones, 1 de cada 5 mujeres han sido violadas en algún momento de su vida, con casos de penetración completa por la fuerza, intento de penetración y acceso carnal inducido por alcohol o drogas.  En Canadá el 11,6% de las mujeres, según una evaluación de la ONU, también aceptaron haber sufrido violencia sexual de alguien que no era su pareja.

Publicado por: KIEN&KE – David Barcaldo Ojuela – 10/07/13 -

Estado Mundial de la Infancia 2013: Niñas y niños con discapacidad.

Se estima que alrededor de 93 millones de niños (uno de cada 20 niños menores de 14 años) vive con alguna discapacidad moderada o grave. Una parte importante de la sociedad que a menudo son considerados un problema.

La última edición del Estado Mundial de la Infancia dedicada a los niños y niñas con discapacidad incluye testimonios de jóvenes y de progenitores que demuestran que, cuando se les brinda la oportunidad, estos niños y niñas son perfectamente capaces de superar los obstáculos que les presenta la vida.

Obstáculos que van en contra de su inclusión, que les impiden participar en su sociedad, porque no obtienen recursos y servicios o estos son mínimos. La discriminación y los abusos que padecen estos niños son una violación de sus derechos, de los derechos de toda la infancia. Y a ellos se les debe reconocer los mismos derechos que a cualquier niño:

son hermanas, hermanos, amigas o amigos que tienen una canción, un juego o un plato favoritos; una hija o un hijo con sueños y el deseo de verlos cumplidos; un niño o una niña que sufre de alguna discapacidad, pero que tiene los mismos derechos que cualquier niña o niño (Capítulo 1, Introducción)

Es tarea de todos intentar que los niños y niñas con discapacidad logren en igualdad de condiciones el lugar que les corresponde en la sociedad, porque así enriquecen la vida de sus comunidades.

Hay que tener en cuenta que son niños vulnerables, a menudo víctimas de discriminación y abusos, y este informe pone el acento en sus necesidades. Cada año, la publicación insignia de UNICEF, Estado Mundial de la Infancia examina los factores que afectan a la infancia alrededor del mundo.

En él se examinan las dificultades para garantizar que los niños y niñas con discapacidad accedan a los servicios, se exploran iniciativas prometedoras para mejorar las políticas de atención a estos niños.

Otros capítulos también se refieren a los principios y los criterios que podrían adaptarse para avanzar hacia la inclusión de los niños, y también hay testimonios de niños discapacitados y sus padres.

El informe del Estado Mundial de la Infancia 2013 dedicado a los niños y niñas con discapacidad, con numerosas estadísticas e información, es una lectura imprescindible para la reflexión y para que pensemos que estos niños han de llevar unas vidas plenas para contribuir a la vitalidad social, cultural y económica de su entorno.

Publicado por: Boletín Nº 358 – HF Noticias - julio/2013 - Fuente: Unicef

Australia, la mujer y el poder.


Julia Gillard tiene el culo gordo y la nariz grandota. No tiene hijos, no está casada y su compañero es peluquero.
También es la primera mujer en la historia de Australia que ha ostentado el cargo de primera ministra.
Quizás la recuerden por su exabrupto parlamentario en contra de la misoginia,improvisado el año pasado en plena sesión parlamentaria y dirigido sin rodeos al líder de la oposición, Tony Abbott.
Julia Gillard alcanzó el poder de una forma un tanto exótica para estándares antipódicos. En 2010 su colega en el Partido Laborista, Kevin Rudd, ocupaba el cargo de primer ministro. Pero aprovechando un momento de debilidad de Rudd en las encuestas, Gillard orquestó un golpe a la cúpula política de su partido, le arrebató el puesto de líder laborista a Rudd y, de paso, el de primer ministro.
Su golpe reveló un sentido de la oportunidad excelente y desveló su faceta más ambiciosa y carente de escrúpulos. No son pocos, incluso en las filas laboristas, los que critican que no se enfrentara a Rudd en una batalla abierta en las urnas.
Pero la reacción de la clase política ha sido desproporcionada. Desde el principio, Gillard fue abiertamente tildada de “witch” (bruja) y “bitch” (puta) por sus opositores.
Su culo, su nariz, la muerte de su padre, su pareja y el hecho de que no tenga hijos son puestos en tela de juicio constantemente por la oposición y los medios de comunicación.
Ahora, a las puertas de la campaña electoral, los ataques personales contra Gillard arrecian.
En una entrevista reciente, un locutor de radio le preguntó si su pareja era gay. “Tiene que ser gay, es peluquero. No lo digo yo, lo dice todo el mundo”, aseguraba el periodista sin pudor.
En un episodio de todavía peor gusto, en una cena para recaudar fondos para el partido un candidato de la oposición presentó un menú que incluía “pechugas pequeñas Julia Gillard, muslos enormes y una gran caja roja”. (En inglés, caja roja es un término despectivo para designar la vagina).
La australiana es una sociedad un tanto conservadora donde todavía es habitual que las mujeres se casen pronto y dejen de trabajar al tener hijos. No faltan los hombres –soy testigo de ello- que reconocen abiertamente y sin pudor que el papel de las mujeres es estar en casa cuidando de los retoños.
Es cierto que Gillard aprovecha este filón para atraer simpatías hacia su causa, pero no es menos cierto que se ha enfrentado a este tipo de descalificaciones durante toda su carrera política.
¿Qué problema hay con las mujeres en el poder? ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que las sociedades admitan abiertamente que también una mujer puede hacer gala de la  misma falta de escrúpulos que un hombre en su carrera hacia el poder?
Y sobre todo, ¿por qué los ataques se dirigen a la mujer y no a la primera ministra, la empresaria, la líder?

Publicado por: ABC – Australia – Laura Millán – junio/2013 -

Trabajando para salvar a las madres de Malawi.

Charity Salima trabaja para reducir la mortalidad materna en 
su clínica de Área 23, en la capital de Malawi. Crédito: 
Cortesía de Mabvuto Banda.

Charity Salima, de 54 años, ha intervenido en unos 4.000 nacimientos en su clínica de maternidad en el Área 23, uno de los municipios más pobres y populosos de Malawi, y hasta ahora no tuvo que ver ninguna muerte vinculada al embarazo.
En Malawi, el riesgo de que una mujer muera en la gestación o en el parto es de uno en 36, comparado con uno en 4.600 en Gran Bretaña, según el Programa de Maternidad Segura de Malawi, una iniciativa para reducir la mortalidad materna en esta nación de África austral.
“Yo solía ver a embarazadas esforzándose por viajar en el transporte público o pidiendo un aventón solo para llegar a un hospital. En la mayoría de los casos, algunas morían o perdían a sus bebés, o desarrollaban complicaciones postparto que podrían haberse evitado si hubieran tenido transporte y hubieran recibido ayuda médica oportunamente”, dijo Salima a IPS.
Ella trabajaba como enferemera de investigación. Pero en 2008 renunció a su empleo para establecer su clínica comunitaria Achikondi, para atender a mujeres, en una casa alquilada cerca de Lilongwe.
Gracias a la ayuda de la Organización Nacional de Enfermeros, un fondo de solidaridad para parteras y enfermeros retirados, que donó una ambulancia a su clínica, desde entonces se dedica a salvar vidas.
“En Malawi, como en muchas comunidades africanas, cuando una mujer está embarazada todos están ansiosos y llenos de temor, porque ven a muchas mujeres morir al dar a luz. E incluso en los países industrializados, cuando una mujer está embarazada, ella y su familia celebran y están verdaderamente a la expectativa”, dijo Salima.
El Ministerio de Salud lo expone de un modo simple: 16 mujeres mueren cada día en Malawi por complicaciones prevenibles relacionadas con el embarazo. El país está rezagado en el cumplimiento de los ocho Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio (ODM), específicamente en lo relativo a reducir 75 por ciento las muertes maternas para 2015 y garantizar el acceso universal a servicios de salud reproductiva.

Los ODM fueron adoptados en 2000 por los estados miembro del foro mundial, y aspiran a reducir la pobreza, las enfermedades y la desigualdad de género para 2015.
Pero la clínica de Salima y su éxito en materia de salud materna pueden resultar un modelo para Malawi, que se esfuerza por salvar las vidas de sus embarazadas.
“Salima se las ha arreglado para marcar una diferencia en su comunidad porque ha hecho dos cosas: introdujo un sistema eficiente para tratar partos normales en su clínica y logró tener otro sistema eficiente de remitir casos complicados al hospital a tiempo”, dijo Martin Msukwa, director ejecutivo del MaiKhanda Trust, una organización no gubernamental que se centra en reducir la mortalidad materna en Malawi, a IPS.
Sus métodos para combatir la mortalidd materna son simples y baratos. Salima alienta a las mujeres a cultivar huertas en sus jardines para aumentar la diversidad de su dieta, y registra a cada gestante en la comunidad para poder controlar sus embarazos.
Sus estrategias, dijo, la han ayudado a identificar a embarazadas de alto riesgo dentro de la comunidad, que a su vez son enviadas al principal hospital de la capital para recibir tratamiento.
“Lo otro que hemos estado haciendo es cambiar las creencias culturales en nuestra comunidad, que desempeñan un rol importante en las muertes maternas, como la que sostiene que si una mujer tiene un trabajo de parto obstruido eso es señal de infidelidad”, explicó.
Salima ofrece una completa gama de otros servicios en su clínica, que incluyen la atención ambulatoria para niños menores de cinco años. Sin embargo, su centro no es gratuito. Los pacientes pagan alrededor de tres dólares para ayudar a cubrir el costo de las medicinas que obtiene de las farmacias centrales del gobierno.
La coordinadora nacional del Programa de Maternidad Segura de Malawi, Dorothy Ngoma, dijo que, aunque las recientes tendencias muestran una reducción de la mortalidad materna (de 675 muertes por cada 100.000 nacimientos vivos de 2006 a2010, a 460 muertes por cada 100.000 nacimientos vivos en 2012), Malawi todavía tiene mucho que hacer para cumplir con el Objetivo del Milenio que se lo propone específicamente.
El Programa de Maternidad Segura de Malawi intenta replicar algunas de las prácticas que se aplican en la clínica de Salima.
“Hemos adoptado iniciativas como la de Salima en nuestros programas y estamos movilizando recursos para construir casas de espera para embarazadas que viven lejos de los centros de salud”, dijo Ngoma.
Además, el programa ha reclutado a 200 mujeres jóvenes de 20 distritos del país para un programa de formación de parteras de 18 meses. Al graduarse, las parteras trabajarán durante cinco años para sus respectivas comunidades.
“El objetivo es garantizar que las madres no viajen distancias largas para buscar servicios de salud materna, evitando así posibles complicaciones del embarazo”, señaló Ngoma.
Pero el hecho de que se divulgue el éxito de Salima conlleva también desafíos.
“Cada vez vienen más personas a mi clínica, pero no tengo suficientes voluntarias con las habilidades necesarias para satisfacer la demanda”, dijo.
Publicado por IPS – Inter Press Service – (Agencia de Noticias) – Mabyuto Banda – Lilongwe – 04/07/13 -

Nicaragua: [El] Cura de las prostitutas.

Desde hace más de quince años el cura jesuita Arnaldo Zenteno apareció en los focos de prostitución de la capital y se fijó como objetivo restituir la vida y elevar la autoestima de decenas de trabajadoras sexuales
La primera vez que visitó a las mujeres de minifaldas y blusas escotadas se le ocurrió llevar un puñado de chocolates. Llegó a la Carretera a Masaya, se bajó de la camioneta, caminó unos pasos hasta donde estaban ellas con sus piernas cruzadas, sonrió, las saludó y repartió los dulces.
"Amorcito vamos”, dijeron a coro, antes de que el padre jesuita Arnaldo Zenteno llegara a ellas. "Pues no vamos”, les contestó. Lo que él buscaba ahí era ganarse la confianza de las decenas de trabajadoras sexuales. Y lo logró.

Vino de México
El padre Arnaldo Zenteno es mitad nica y mitad mexicano. La primera vez que sus zapatillas pisaron suelo nicaragüense fue en 1972. Luego regresó en 1982 a un taller de teología, pero esta vez decidió quedarse. Allá en México trabajó con las Comunidades Eclesiales de Bases (CEB), o grupos cristianos populares, comprometidos con la "vida digna del pueblo”. Y si saltó de la tierra azteca a la pinolera fue porque las comunidades de base de México habían mantenido una relación estrecha con los países de Centroamérica.
En los años ochenta se topó con la guerra y durante ese tiempo le tocó oficiar misas casi todos los días en memoria de los jóvenes caídos en combate. Según aduce, el tiempo de guerra fue una situación muy dolorosa, sin embargo ha quedado admirado del heroísmo que tiene el pueblo de Nicaragua.
"Los primeros encuentros fueron así de sencillos. Saludarnos, para que ellas vieran que alguien las saludaba con respeto, sin interés en su trabajo”, cuenta el cura jesuita de 80 años, el señor de memoria inquebrantable.

Sin embargo, fue hasta el tercer día que las muchachas se dieron cuenta que el hombre que las visitaba en realidad era un sacerdote. Eso ocurrió en diciembre de 1994 y al año siguiente "el padrecito”, como le llaman las mujeres, sentó las bases del proyecto Samaritanas.
Experiencia
Su madre murió cuando era niño. Muy cerca de su casa había una cantina y un hotel de paso, se acostumbró a saludar a las mujeres que a diario vendían su cuerpo. Una tarde cuando regresaba a su morada encontró a una muchacha tirada en el piso con su vestido blanco manchado de sangre. La imagen fue dolorosa e impactante. Quería hacer algo. Pensó en estudiar Medicina y así ayudar a los más necesitados, como ella, pero el destino lo inclinó hacia el sacerdocio. Y así fue alimentando la idea de apoyar a las adolescentes y mujeres que se encuentran en situación de explotación sexual.
Las historias de las trabajadoras sexuales, dice, le han tocado el corazón.
Aún recuerda el relato de aquella adolescente de 14 años con la que habló la primera vez en la Carretera a Masaya. Tenía la cabeza rapada y un pañuelo puesto en la cabeza.
Su historia lo sorprendió. "Mantenía a su propio hijo, a su madre, a sus tres hermanos, y con mucha rabia mantenía al padrastro”, rememora el cura. La particularidad de su trabajo es que ha mantenido una cercanía humana con las muchachas trabajadoras sexuales.

Las relatos que ha escuchado no divergen en mucho. Son repetitivos a lo largo de la vía que recorre el padre los días miércoles y jueves de cada semana. Hoy es un jueves y los cuatro miembros del proyecto Samaritana están listos para emprender el recorrido. Hay una mala noticia: el padre Arnaldo no los podrá acompañar. Pero la misión tiene que cumplirse.
"Cuando llegamos a los focos nos reciben con tanta alegría, que nos tocan el corazón. Para mí es muy importante en ellas la voluntad de salir adelante”, comenta.
Para el sacerdote, el proyecto es bastante integral, pues las mujeres "no están como beneficiarias, sino como sujetos de su propio proceso”. Lo que él busca es "reconstruir” el autoestima de las adolescentes y mujeres en situación de explotación sexual comercial. Dice que no pretende rescatar a las mujeres del mundo de la prostitución. "No podemos decir que se sacan de la prostitución, porque ellas no son objetos”, enmarca el señor de miraba apagada.
"Ellas sí pueden, salen, pero es su decisión, no depende de que quieran, sino de que se den la condiciones”, comenta el sacerdote que hoy se ha puesto una camisa blanca de monseñor Óscar Romero, a quien escuchaba fielmente cuando se dirigía al pueblo salvadoreño.
El padre Arnaldo no ha venido a ver a sus muchachas. Su salud se lo impidió semanas atrás. Es muy probable que la próxima semana se incorpore a su proyecto. Hoy no van a entregarles chocolates. Les darán condones, lubricantes, consejos y bendiciones, eso es lo que orienta el padre. Y una pregunta obligada tiene que ver con sus hijos.
"Para nosotros es importante saber qué son capaces de hacer por sus hijos”, dice el sacerdote.
Cuando inició el proyecto Samaritana, en 1995, se dio a la tarea de recorrer los focos de prostitución de la capital en su camioneta. Les llevaba chocolates y folletos del evangelio de Jesús a las mujeres que se trasnochaban vendiendo su cuerpo.

Su viacrucis iniciaba por la Carretera Norte, pasaba por Bello Horizonte y luego terminaba en la Carretera a Masaya. Esa fue la ruta que se diseñó. Pero de un tiempo acá ha tenido que agregar el sector del Hospital Militar.
Hay algo que le llama la atención, y es que en la Carretera Norte ya no hay muchas trabajadoras sexuales como antes. "No sabemos por qué”, se pregunta. La única respuesta que visualiza es que se hayan movido al Mercado Oriental o se hayan enrumbado a otros departamentos del país.
Su proyecto se las ha ingeniado para ayudar a las mujeres, quienes según el padre, viven en una situación de extrema pobreza. "A uno le mueven el corazón ver cómo viven en sus hogares. Viven en barrios muy peligrosos”.
Actualmente el proyecto Samaritanas atiende a más de 220 mujeres y les brinda ayuda social, psicológica, médica, legal y espiritual.
Al comienzo no teníamos presupuesto, solo la confianza de ellas. Pero conseguíamos a gente que nos regalara chocolates y material sobre el autoestima”, afirma el padre Arnaldo.

Hasta las casas de estas mujeres ha llegado. Conoce a sus familias y ha visto más de cerca los problemas que influyen en la prostitución. "Otro ingrediente es la violencia”, lamenta.
A este sacerdote le molesta cómo la sociedad se refiere a sus "hijas”. "Las palabras son engañosas, a ellas les dicen prostitutas, playos, y al varón, cliente, la cual es una palabra elegante”. Esta crítica le llevó a escribir un poema que tituló: "¿Cómo las llamas? ¿Prostituta o mujer?”.


Publicado por: ADITAL – Nicaragua – José Denis Cruz – 10/07/13 -

Cuba: Adiós a una entrañable luchadora afrofeminista.

Con muestras de profundo pesar que han hecho públicas en mensajes, blogs y medios de comunicación, amistades, intelectuales y colegas dijeron adiós a la luchadora afrofeminista cubana Inés María Martiatu (Lalita), quien falleció a los 71 años, en La Habana , el pasado jueves 4 de julio.

Con una salud quebrantada hacía ya buen tiempo, lo que la hizo permanecer desde hace varios años en una silla de ruedas, Lalita deja al morir una vasta obra inconclusa en el campo de los estudios afrocubanos y socioculturales, en los que destacó como investigadora teatral, crítica cultural, narradora y ensayista. 

Fue, además, una luchadora incansable en contra de la discriminación racial y en favor del reconocimiento y validación de las mujeres y las escritoras negras, así como del rescate de su historia.
Su aporte a la teatrología y la crítica teatral sobre asuntos afrocubanos en los últimos 20 años es sustancial, consignaron medios de prensa al difundir la noticia. 
"Lalita, como todos sus amigos la llamábamos, deja al morir una de las contribuciones más trascendentales, no sólo para la comprensión de la producción teatral de los dramaturgos afrocubanos, sino también al emergente pensamiento feminista negro", sostuvo el ensayista y narrador Alberto Abreu en el blog Afromodernidades.

Parte de sus ideas, pesquisas e investigaciones sobre el afrofeminismo en esta isla del Caribe han quedado dispersas en diferentes medios y formatos de espacios con los cuales colaboró. 
Sin embargo, son parte de esos esfuerzos publicaciones recientes como su ensayo
 ¿Y las negras qué? Pensando el afrofeminismo en Cuba, distinguido con una Mención en el Premio Casa de las Américas, en 2012, y la antología Afrocubanas: historia, pensamiento y prácticas culturales (Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2011), que compilara junto a la historiadora Daisy Rubiera.
Justamente Rubiera, su amiga y compañera de sueños, ideas y proyectos, rememoró algunos de esos "pensamientos que nos enfrascamos en materializar de alguna manera", al evocar el Grupo Afrocubanas, "en el cual trabajamos con mucha dedicación, entrega y amor".
"Reunir muchas mujeres, de vez en vez varones, para aunarlos a un proyecto que tuviera como finalidad recuperar el lugar que el discurso de las mujeres afrocubanas tiene en la historia de las ideas en Cuba y de la cual fueron excluidas" fue la fuerza que inspiró a ese grupo, sostiene Rubiera en un escrito que, junto a muchos, reproduce el blog 
Negra cubana tenía que ser, en homenaje a Martiatu.
"Muchos fueron nuestros proyectos, conscientes de la necesidad de insertar la voz de las mujeres negras, no solo en el debate sobre los conflictos raciales que se lleva a cabo en el país, sino que se erigiera como un contradiscurso opuesto al que sobre ellas ha venido circulando históricamente", sostiene Rubiera en las palabras que publica bajo el título "
Falleció Inés María Martiatu, una afrocubana de convicción".

Nacida en una familia de profesionales negros, Martiatu estudió música en el Conservatorio Municipal de La Habana y en 1960 formó parte del alumnado en el Seminario de Etnología y Folklore del Teatro Nacional de Cuba, bajo la dirección del profesor Argeliers León.
Licenciada en Historia por la Universidad de La Habana, asesoró la Cátedra de Estudios Africanistas "Argeliers León" del Instituto Superior de Arte, en la capital cubana, y colaboró con varias instituciones culturales como la Fundación "Fernando Ortiz". Además, formó parte del Consejo de Expertos del Consejo Nacional de Artes Escénicas y de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro.
Incansable estudiosa y prolífica escritora, mantuvo una intensa actividad intelectual que quedó recogida en ensayos, prólogos, libros y compilaciones, así como en los blogs AfroCubanas y Teatro Afroamericano.
Lalita estuvo encargada de la selección y prólogo de 
Teatro (1989) y los dos volúmenes de Teatro Escogido (2006 y 2009), de Eugenio Hernández Espinosa, uno de los grandes dramaturgos cubanos contemporáneos con quien compartió una entrañable amistad por largos años.
Parte de su extensa labor creadora se recoge en los títulos 
Algo bueno e interesante (cuentos, 1993),El rito como representación. Teatro ritual caribeño (ensayos, 2000) y Remolino en las aguas y otras obras de Gerardo Fulleda León (selección y prólogo, 2004).

También en El bello arte de ser. Antología de teatro de Tomás González (2005), Wanilere teatro, antología de teatro mitológico y ritual (2995) y Bufo y Nación. Interpelaciones desde el presente (ensayos, 2008). Algunas de sus narraciones aparecieron en el volumen Over the Waves and other Stories (Sobre las olas y otros cuentos), publicado por la University of Chicago Press en 2009.
"Ya no estará más para consultarla teóricamente por teléfono o pedirle un consejo de vida, saber el último cuento del mundillo cultural o simplemente oírla reír y conversar con su voz de mulata cubana, mezcla de fruta y tumbadora", se lamentaba el dramaturgo, investigador y director teatral Rubén Darío Salazar en una crónica reproducida también en la 
blogosfera.
"Por suerte, ahí quedan sus publicaciones, el tesoro incalculable que nos deja en libros tan esenciales", apuntaba,"todos contentivos de ensayos enjundiosos, llenos de datos y detalles puntuales, opiniones polémicas, ideas luminosas y ese fuego de su mirada traspasado al verbo".
La biografía de sus pasos profesionales fuera de Cuba es larga y variada. Lalita anduvo por Caracas y Barlovento, en Venezuela, en los noventa; pasó por el York College y en el Graduate Center de la City University of New York, en 1992; participó como narradora en el Congreso de Mujeres Escritoras Caribeñas de Habla Hispana en Hunter College en la City University of New York y en la University of Miami, en 1998.
Impartió conferencias en Bogotá, en el Archivo de la Nación y en Quibdó, en Colombia; en 2011 viajó a Estados Unidos invitada por la Universidad de Wilmington, North Carolina y además ofreció disertaciones en la Loyola University y en el Instituto Cervantes de Chicago y en Santa Cruz, una de las sedes de la Universidad de California.

En Cuba trabajó mucho, casi de manera infatigable, como si supiera que la vida no le iba alcanzar. No escatimó espacios: hizo radio y televisión, escribió en prensa y medios culturales, asesoró tesis e investigaciones y en los últimos años difundió sus ideas y la de otras colegas en los blogs que creó y otros espacios digitales afines a sus presupuestos. 
Como remarcan ahora las notas que remiten a su obra, el campo de su interés profesional fue vasto, pero particularmente enfocado hacia la influencia africana en la cultura cubana, la discriminación, las relaciones interraciales, el género y la raza que atañen a la mujer negra, protagonista en casi todos sus relatos.
A ese legado se aferran ahora amistades, colegas y seguidoras. "Nos ha dejado el camino que tanto trabajo le costó labrar y que desde hacía mucho no podía andar",
 asegura la bloguera Sandra Álvarez, autora del blog Negra cubana tenía que ser.
"Lalita ya no está en el reino de los vivos. Ahora nos mira por encima de nuestras cabezas absolutamente afligida... tenía aún demasiadas ideas para compartir".


Publicado por: SEMLac – Sara Más – Cuba – julio/2013 -

Suiza. La ONU exige a Iglesia explicaciones sobre pedofilia.


La organización desea conocer las medidas que fueron tomadas para castigar a los culpables de abusos sexuales contra niños.


El Vaticano, que dispone de un puesto de observador permanente en la ONU, ha sido conminado por la primera vez por las Naciones Unidas a dar explicaciones detalladas sobre los abusos sexuales y las violencias cometidos contra niños en la Iglesia católica.Al igual que todos los países miembros de la Convención de la ONU relativa a los Derechos del Niño, la Santa Sede debe responder regularmente de su acción ante los expertos de las Naciones Unidas.Según este procedimiento, los expertos de la ONU publicaron el lunes una lista de preguntas a las cuales el Vaticano deberá responder "si es posible" antes del 1 de noviembre próximo. 

La Santa Sede será luego interrogada por la ONU en enero de 2014 en Ginebra.Es la primera vez que se plantean preguntas precisas al Vaticano, indicó el miércoles una portavoz del Comité, interrogada por la AFP.Según la lista de preguntas elaborada por el Comité de los Derechos de la Infancia, se pidió al Vaticano "teniendo en cuenta el hecho de que la Santa Sede reconoció casos de violencias sexuales contra niños cometidas por miembros del clero, hermanos y hermanas en numerosos países", que presente "informaciones detalladas sobre todos los casos".

La ONU desea conocer las medidas que fueron tomadas por la Iglesia católica para castigar a los culpables de abusos sexuales contra niños. Los expertos también quieren saber lo que hace el Vaticano para que ningún miembro del clero acusado de pedofilia pueda estar en contacto con niños y las medidas tomadas para apoyar a las víctimas.Igualmente quiere conocer las medidas adoptadas para condenar y prevenir los castigos corporales practicados en algunos establecimientos escolares católicos, así como los progresos realizados para evitar una educación discriminatoria entre sexos en las escuelas religiosas.

La ONU pregunta al Vaticano si realizó una investigación sobre las acusaciones de torturas y tratos degradantes perpetrados en Irlanda entre 1922 y 1996 contra miles de jovencitas y mujeres en las lavanderías administradas por religiosas católicas.En los últimos años, varios países fueron sacudidos por enormes escándalos de pedofilia en la Iglesia católica.

Publicado por: elheraldo.hn – Redacción – Ginebra (Suiza) – 10/07/13 -


Irlanda vota hoy la reforma sobre el aborto.


El Parlamento irlandés vota hoy una nueva ley sobre el aborto. 

En las próximas horas, la cámara decidirá si da luz verde a una reforma que legaliza la interrupción del embarazo en caso de que la salud de la madre corra peligro. 

El asunto ha levantado una gran controversia entre la población irlandesa, de fuerte tradición católica.


Publicado por: EURONEWS – CET – 11/07/13 -

Argentina: Salta, una avanzada contra el conservadurismo.

Tras un intenso debate, la noche del miércoles 3 de julio, se logró frenar en Salta, capital de la provincia de igual nombre en el norte de Argentina, una iniciativa que tenía la intención de declarar pro vida a la ciudad e impedir las prácticas abortivas en el sistema de salud.

La ordenanza había sido impulsada por el concejal Haroldo Tonini y en ella se garantizaba el "derecho humano a la vida a todos sus habitantes, desde la concepción y hasta su fin por causas naturales".
De esta manera, declaraba la protección al "niño por nacer". También especificaba que la mujer embarazada "gozará de una promoción y protección integral como reconocimiento de la maternidad y valorando su función insustituible como madre y educadora, tanto en relación con el crecimiento integral de los hijos, como para el progreso social".
Además, prometía una asignación familiar especial para la mujer que decidiera tener el bebé producto de una violación, aunque aclaraba que se debía probar que, efectivamente, el embarazo era producto de una violación.

Esta iniciativa iba a contramano del fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en marzo de 2012, que sostiene que todas las mujeres víctimas de una violación en Argentina tienen derecho a interrumpir su embarazo.
Respecto a la judicialización de los casos de violación, el mismo fallo sostiene que esa instancia "además de ser innecesaria e ilegal, es cuestionable porque obliga a la víctima del delito a exponer públicamente su vida privada, y es también contraproducente porque la demora que apareja en su realización pone en riesgo tanto el derecho a la salud de la solicitante, como su derecho al acceso a la interrupción del embarazo en condiciones seguras".
La retrógrada iniciativa de Tonini también apuntaba contra la píldora del día después, mediante la prohibición del "uso, la distribución, difusión o promoción en todas las dependencias de la Municipalidad de Salta".
Según declaraciones de integrantes del Concejo deliberante, se rechazó la iniciativa por ser un agravio a los derechos de las mujeres que están protegidas por leyes nacionales y fallos de la Corte Suprema de la Nación.
La concejala Frida Fonseca Lardies sostuvo que "el proyecto del Tonini es engañoso en su título, porque da a entender que quienes no están con Ciudad Pro Vida, están a favor de la muerte". 
Agregó que "la negativa surge porque se trata de intentos de normativas violatorias de los derechos de las mujeres, con conquistas logradas después de largos años de lucha, que tienen la opción de decidir sobre su vida sexual y reproductiva, a través de medidas concretas del gobierno nacional, del gobierno provincial y municipal".

En 2012, tras el fallo de la corte sobre abortos no punibles, la provincia de Salta se había declarado pro vida. Luego, ante las críticas, la provincia elaboró una guía, pero agregaba el requisito de una denuncia judicial por la violación. 
"Imagináte lo que es la fe, acá en Salta", relataba a esta periodista, unos años atrás, Irene Cari, presidenta del Foro de Mujeres por la Igualdad de Oportunidades de la provincia de Salta. 
"Si vieras la inmensa cantidad de personas que se encolumnan en las procesiones tras la fe al Señor y la Señora de los Milagros todos los años, entonces deducirías lo difícil que es luchar por nuestros derechos", agregaba.
La expresión resume la adversa realidad por los derechos de las mujeres en Salta, donde lo que se supone difícil, a veces, es imposible.
Cari relató a SEMlac que la situación de esa provincia "es difícil, empezando por la mortalidad materna, que no ha bajado en estos últimos años. Las políticas de salud son muy restrictivas respecto al acceso a los métodos anticonceptivos, ligaduras tubarias, etc.", añadió.

Cuenta a SEMlac que algunos de los impedimentos para los accesos a métodos anticonceptivos son las largas listas de espera, el poco personal médico y el escaso personal capacitado para casos de riesgos, entre otros.
El 3 de julio, mientras en el interior de Concejo Deliberante se discutía el futuro del proyecto de ordenanza, integrantes del movimiento de mujeres ocuparon las calles en muestra de repudio a la negación de sus derechos y lo hicieron de la manera más creativa jamás imaginada: constituyeron un grupo de Rezadoras Feministas que, con una "oración por el derecho a decidir", hicieron frente a la retrógrada iniciativa.

Publicado por: SEMLac – Norma Loto – Salta (Argentina) - julio/2013 -


Avanzando hacia el fin de la violencia contra las mujeres.

En 2012, mientras los rebeldes capturaban las principales localidades del norte de Malí, ONU Mujeres registró en la primera semana de la toma de Gao y Kidal un aumento dramático y repentino de las violaciones en lugares donde la mayoría de ellas nunca informan a nadie sobre estos hechos de violencia, ni siquiera a los médicos.


Oímos historias de niñas de incluso 12 años que eran llevadas de sus casas a campamentos militares, violadas por pandillas durante varios días y luego abandonadas; de salas de parto y quirófanos invadidos por hombres armados que ocupaban centros de salud; de mujeres jóvenes que eran castigadas, azotadas y torturadas por tener hijos fuera del matrimonio.
Esta semana, el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) oyó atrocidades similares de otras partes del mundo y adoptó su cuarta resolución en apenas cinco años, dedicada exclusivamente al asunto de la violencia sexual en los conflictos armados.
Este delito, que hasta hace poco era invisible, ignorado o desestimado como una consecuencia inevitable de la guerra, es ahora abordado como rutina por el foro mundial encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales.
Y este no es el único logro político alcanzado en los últimos meses para hacer que la violencia contra las mujeres pase de ser una pandemia a una aberración.
En marzo, la Comisión sobre el Estatus de las Mujeres, principal organismo político mundial dedicado a promover los derechos femeninos, alcanzó un acuerdo histórico sobre la violencia contra las mujeres.
Esta declaración de miras amplias compromete a los estados miembro a acciones que nunca antes estuvieron tan explícitamente articuladas en documentos internacionales, incluidas las situaciones de conflicto y postconflicto.
En abril, la Asamblea General de la ONU adoptó un nuevo Tratado sobre el Comercio de Armas que requiere que los países parte, que son exportadores, consideren los riesgos de que se usen armas “para cometer o facilitar graves actos de violencia basada en el género o contra las mujeres”.
El mismo mes, la representante especial del secretario general sobre la Violencia Sexual en los Conflictos señaló y denunció a los perpetradores de este delito en su informe anual ante el Consejo de Seguridad.
Además, las ocho naciones más poderosas del mundo alcanzaron un acuerdo histórico para trabajar juntas para poner fin a la violencia sexual en los conflictos. Bajo la presidencia de Gran Bretaña, el Grupo de los Ocho (G-8) acordó seis pasos principales para hacer frente a la impunidad, y se comprometió a aportar unos 35 millones de dólares de nuevo financiamiento.
Esta muestra de hechos políticos acompasa las crecientes demandas de promover el empoderamiento femenino y la igualdad de género y de decirle “no” a la violencia contra las mujeres.
Este año empezó con protestas masivas en las ciudades importantes de India, tras una brutal violación de una mujer a manos de una pandilla en Nueva Delhi. Las manifestaciones se replicaron luego en las revueltas públicas contra los ataques sexuales en Brasil, Sudáfrica y otros países.
Tales niveles de movilización popular a raíz de incidentes individuales de violencia contra las mujeres no se han visto antes.
Lo que conmociona más es que esto ocurre en un momento en que el creciente fundamentalismo, la austeridad generalizada y el continuo militarismo amenazan con hacer retroceder los derechos de las mujeres y con poner a un lado los reclamos de igualdad de género.
Hoy, las activistas por los derechos femeninos tienen que arriesgar sus vidas para denunciar violaciones en Malí, que las adolescenttes que huyen de Siria experimentan matrimonios precoces y forzados en las comunidades de refugiados en países vecinos, y que se perpetran ataques repugnantes contra niñas que simplemente quieren una educación en Afganistán o Pakistán.
Los hechos relacionados con lo que la Organización Mundial de la Salud ha llamado “un problema sanitario mundial de proporciones epidémicas” permanece básicamente incambiado. Más de un tercio de todas las mujeres y niñas, en países ricos o pobres y en situaciones de guerra o de paz, experimentarán violencia a lo largo de sus vidas, la abrumadora mayoría de ellas a manos de sus compañeros íntimos.
La resolución última del Consejo de Seguridad de la ONU y otros logros políticos de los últimos tiempos son señales de progreso. Ahora, sus palabras inspiradoras deben convertirse en acción, invirtiendo en el empoderamiento y el liderazgo de las mujeres como la estrategia de prevención más efectiva para poner fin a la violencia contra ellas.
No es mera coincidencia que la mayoría de los avances en la reciente jurisprudencia internacional sobre crímenes de guerra contra las mujeres tengan lugar a partir de mujeres que, de modo pionero, están al frente de tribunales internacionales o liderando juicios internacionales.
De igual modo, no alcanza con leyes y acción policial para ayudar a una mujer maltratada a escapar de una situación de abuso y a reiniciar su vida. Solo una mayor igualdad entre los sexos revertirá la marea para prevenir y poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.
Estos pasos positivos deben construirse mediante la acción decisiva de los gobiernos nacionales. Ellos deben garantizar que la violencia contra mujeres y niñas no ocurra en primer lugar, y una respuesta rápida y adecuada cuando sí ocurra, incluyendo un acceso efectivo a la justicia.
Esto requiere una fuerte cooperación internacional, entre entidades multilaterales y regionales, incluido el organismo especializado de la ONU, para empoderar a mujeres y niñas y poner fin a las atrocidades.
Y esto requiere fuertes esfuerzos de las organizaciones de la sociedad civil y del movimiento feminista mundial para recordar tanto a los gobiernos nacionales como a las organizaciones internacionales que las palabras no bastan, que unas pocas acciones no bastan, que debemos apuntar alto y seguir avanzando.
Publicado por: IPS – Inter Press Service – (Agencia de Noticias – Naciones Unidas - * Lakshmi Puri Directora ejecutiva interina de ONU Mujeres y secretaria general adjunta de la ONU. – 08/07/13 -