lunes, 8 de julio de 2013

Evocamos a otra precursora de los ideales libertarios: Martina Silva de Gurruchaga.


Doña Martina Silva de Gurruchaga, nació en Salta el 31 de Noviembre de 1.790, hija de Escribano Público y de Cabildo, Don Marcelino Miguel de Silva, y de Doña María Isidora Fernández de Córdoba. Murió a los 83 años, el 5 de marzo de 1.873, sus restos descansan en el Panteón de las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta.
En 1.810 se casó muy joven con José Gurruchaga, rico comerciante, que en 1.807 se contaba entre los Conspiradores de Cádiz junto con otros maricanos patriotas. Fué Ministro de la Real Hacienda de la Intendencia de Salta del Tucumán, entre 1.810 y 1.811, también fue cabildante de Salta desde 1.811 a 1.824, y luego Síndico Procurador de la Ciudad en 1.825; en 1.822 fue Presidente de la Honorable Junta Provincial Permanente de Salta y en 1.840 miembro de la Honorable Junta de Representantes de Salta. Murió en Salta, en 1.843 y sus restos descansan en el Convento San Francisco.
Pero lo más importante, es que fue uno de los precursores de los ideales libertarios, por lo que su casa fue visitada por muchos patriotas en las primeras décadas del siglo. en 1809, reuníanse allí, un grupo de abogados formados en la Universidad de Chuquisaca, en donde discutían sobre los ideales de la Revolución Francesa y principalmente las teorías del P. Suárez, que difundía la vieja tradición de monarquía limitada basada en la idea de que el poder se originaba en Dios y pasaba al pueblo quién lo delegaba en sus representantes, despertando bastante preocupaciones al Virrey.
El patriota Don José, tuvo en su esposa, la más eficaz y permanente colaboradora. Fue en realidad un matriminio que mancomún lideraron los ideales emancipadores desde temprana fechas, empeñando todo su tiempo, esfuerzo y patrimonio.
La formación familiar de Martina, su particular temperamenteo y el contacto con estos grupos, hicieron de ella una ferviente patriota, sobrepasando los límites de las costumbres de la época, respecto a la condición doméstica en exclusiva de la mujer. A los 17 años se pronuncia como una audaz y activa defensora de los ideales patrios.
En 1.812, mientras el ejército realista al mando de Tristán, estaba acampando en Salta, después de la derrota en el campo de las Carreras, un grupo de damas salteñas, entre las que se encontraba Martina, hablaban a los criollos y gauchos, convenciéndolos de la conveniencia de defender la causa patria.
En 1.813, mientras el General Belgrano estaba en los preparativos de la Batalla del 20 de Febrero, Martina, en su finca de Cerrillos, a sus peones gauchos, los instruía, arengaba, armaba y vestía con ponchos azul añil, formando un ferviente pelotón de soldados, bien montados a caballo, con los que cruzó raudamente las Lomas de Medeiros, bajando hacia Castañares, salió al encuantro con el Gral. Belgrano al tiempo en que se desarrollaba la batalla. El factor sorpresa y la audacia de estos aguerridos guerreros dirigidos por una mujer extraordinaria, fueron el factor decisivo para el triunfo, pues consiguió dispersar a las fuerzas realistas.
Luego de la batalla, el Gral. Belgrano se hospedó en su casa frente a la plaza.
El Gral. Manuel Belgrano, la premió con el grado de Capitana Honorario del Ejército, y le regaló un mantón de espumilla azul que tenía bordado en oro lo siguiente: "A la Benemérita Patriota Capitana del Ejército, Doña Martina Silva de Gurruchaga". Al mismo tiempo remitió los despachos oficiales correspondientes con el referido grado militar.
Luego, Martina bordó y obsequió al Ejército victorioso, una bandera celeste y blanca, la cual flameó en las campañas al Alto Perú.
El General Manuel Belgrano le respondió: "Señora, si en todos los corazones americanos existe la misma decisión que en la vuestra, el triunfo de la causa porque luchamos será fácil"
También donó al ejército 30 carros con sus mulas, arneses y cargados de menesteres.
En su casa, que era de los Gurruchagas, era lugar de reunión de los patriotas, y allí se hospedaron muchos que venían desde diferentes partes del mundo, como Castelli, Rondeau, Pueyrredón, Vicente López, Lavalle y otros. Los caudales familiares estaban prestos para la solidaridad en pro de la causa patria y así, en 1.820, donó 2.000 pesos fuertes para los gastos de la guerra.
Dejó un legado cívico a los salteños, en el que los ideales patrios no encuentran límites para su realización, al margen de egoísmos, mezquindades y mediocridad.
Esta valerosa salteña, tuvo una abundante descendencia, que guardan celosamente su testimonio.
Enviudó en 1.843, pero su espíritu no se apagó, siguió haciendo caridad y apostolado a pesar de su extrema pobreza. Hacía dulces y empanadillas que vendía para poder cubrir sus gastos mas elementales.
Fue mujer cabal, en todo sentido, entregada a su hogar y profundamente a su patria. Fue muy respetada en todos los ámbitos y es así como, ya anciana, paseando por las calles salteñas, al pasar por el Cabildo, la Guardia presentaba armas, reconociéndola en su grado de Capitana. Aún en tiempos de Varela, en 1.867, estos se cuidaron de atreverse con su casa y bienes.
Dice Don Rafael P. Sosa, que según una tradición familiar, Doña Martina, se reunía por las tardes con sus hijas a rezar el Rosario y entre otras cosas pedía "que Dios las libre de la opería, que es el peor mal".
Así hacía referencia a las conductas imprudentes y sin sentido, que no podían admitirse en tiempo de crisis. Tengamos en cuenta, que toda su juventud y adultez, sufrió las guerras por la emancipación y luego las disputas entre unitarios y federales, y otros conflictos políticos, de los que no podía mantenerse al margen.
Fuente consultada: OPINION CALIFICADA – (Ercilia Navamuel) -


Homenaje a otra heroína de nuestra Independencia: María Remedios del Valle.


María Remedios del Valle fue una de las llamadas «niñas de Ayohúma», aquellas que asistieron al derrotado ejército de Manuel Belgrano en la batalla de Ayohúma. De origen afroargentino del tronco colonial, actuó como auxiliar en las Invasiones Inglesas y tras la Revolución de Mayoacompañó como auxiliar y combatiente al Ejército del Norte durante toda la guerra de Independencia de la Argentina lo que le valió el tratamiento de «capitana» y de «Madre de la Patria» y, al finalizar sus días, el rango de sargento mayor del Ejército.

Nacida en la ciudad de Buenos Aires, entonces capital del Virreinato del Río de la Plataparda según el sistema de castas, durante la Segunda invasión inglesa al Río de la Plata, María Remedios del Valle auxilió al Tercio de Andaluces, uno de los cuerpos milicianos que defendieron con éxito la ciudad, y según el parte del comandante de ese cuerpo «Durante la campaña de Barracas, asistió y guardó las mochilas para aligerar su marcha a los Corrales de Miserere».
Al producirse la revolución del 25 de mayo de 1810 y organizarse la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, conformando lo que luego se denominaría Ejército del Norte, el 6 de julio de 1810 Del Valle se incorporó a la marcha de la 6° Compañía de artillería volante del Regimiento de Artillería de la Patria al mando del capitán Bernardo Joaquín de Anzoátegui, acompañando a su marido y sus dos hijos (uno adoptivo), quienes no sobrevivirían a la campaña.
María Remedios del Valle continuó sirviendo como auxiliar durante el exitoso avance sobre el Alto Perú, en la derrota de Huaqui y en la retirada que siguió. En vísperas de la batalla de Tucumán se presentó ante el general Manuel Belgrano para solicitarle que le permitiera atender a los heridos en las primeras líneas de combate. Belgrano, reacio por razones de disciplina a la presencia de mujeres entre sus tropas, le negó el permiso, pero al iniciarse la lucha Del Valle llegó al frente alentando y asistiendo a los soldados quienes comenzaron a llamarla la «Madre de la Patria». Tras la decisiva victoria, Belgrano la nombró capitana de su ejército.
Tras vencer en la batalla de Salta, Belgrano fue derrotado en Vilcapugio y debió replegarse. El 14 de noviembre de 1813 las tropas patriotas se enfrentaron nuevamente a las realistas en la batalla de Ayohúma y fueron nuevamente derrotadas. María de los Remedios del Valle combatió, fue herida de bala y tomada prisionera. Desde el campo de prisioneros ayudó a huir a varios oficiales patriotas. Como medida ejemplificadora, fue sometida a nueve días de azotes públicos que le dejarían cicatrices de por vida. Pudo escapar y reintegrarse al ejército argentino donde continuó siguiendo a las fuerzas de Martín Miguel de Güemes y Juan Antonio Álvarez de Arenales, empuñando las armas y ayudando a los heridos en los hospitales de campaña.
Finalizada la guerra y ya anciana, del Valle regresó a la ciudad de Buenos Aires, donde se encontró reducida a la mendicidad. Relata el escritor, historiador y jurisconsulto salteño Carlos Ibarguren (1877-1956), quien la rescató del olvido, que vivía en un rancho en la zona de quintas, en las afueras de la ciudad, y frecuentaba los atrios de las iglesias de San FranciscoSanto Domingo y San Ignacio, así como la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) ofreciendo pasteles y tortas fritas, o mendigando, lo que junto a las sobras que recibía de los conventos le permitía sobrevivir. Se hacía llamar «la Capitana» y solía mostrar las cicatrices de los brazos y relatar que las había recibido en la Guerra de la Independencia, consiguiendo solo que quienes la oían pensaran que estaba loca o senil.
No conforme con su suerte, el 23 de octubre de 1826 inició una gestión solicitando se le abonasen 6000 pesos «para acabar su vida cansada» en compensación de sus servicios a la patria y por la pérdida de su esposo y sus hijos. El expediente, firmado en su nombre por un tal Manuel Rico y al que agrega en apoyo una certificación de servicios del 17 de enero de 1827 firmada por el coronel Hipólito Videla, se inicia con la siguiente exposición:
Doña María Remedios del Valle, capitana del Ejército, a V. S. debidamente expone: Que desde el primer grito de la Revolución tiene el honor de haber sostenido la justa causa de la Independencia, de una de aquellas maneras que suelen servir de admiración a la Historia de los Pueblos. Si Señor Inspector, aunque aparezca envanecida presuntuosamente la que representa, ella no exagera a la Patria sus servicios, sino a que se refiere con su acostumbrado natural carácter lo que ha padecido por contribuir al logro de la independencia de su patrio suelo que felizmente disfruta. Si los primeros opresores del suelo americano aún miran con un terror respetuoso los nombres de Caupolicán y Galvarino, los disputadores de nuestros derechos por someternos al estrecho círculo de esclavitud en que nos sumergieron sus padres, quizá recordarán el nombre de la Capitana patriota María de los Remedios para admirar su firmeza de alma, su amor patrio y su obstinación en la salvación y libertad americana; aquellos al hacerlo aún se irritarán de mi constancia y me aplicarían nuevos suplicios, pero no inventarían el del olvido para hacerme expirar de hambre como lo ha hecho conmigo el Pueblo por quien tanto he padecido. Y ¿con quién lo hace?; con quien por alimentar a los jefes, oficiales y tropa que se hallaban prisioneros por los realistas, por conservarlos, aliviarlos y aún proporcionarles la fuga a muchos, fue sentenciada por los caudillos enemigosPezuelaRamírez y Tacón, a ser azotada públicamente por nueve días; con quien, por conducir correspondencia e influir a tomar las armas contra los opresores americanos, y batídose con ellos, ha estado siete veces en capilla; con quien por su arrojo, denuedo y resolución con las armas en la mano, y sin ellas, ha recibido seis heridas de bala, todas graves; con quien ha perdido en campaña, disputando la salvación de su Patria, su hijo propio, otro adoptivo y su esposo!!!; con quien mientras fue útil logró verse enrolada en el Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú como capitana, con sueldo, según se daba a los demás asistentes y demás consideraciones debida a su empleo. Ya no es útil y ha quedado abandonada sin subsistencia, sin salud, sin amparo y mendigando. La que representa ha hecho toda la campaña del Alto Perú; ella tiene un derecho a la gratitud argentina, y es ahora que lo reclama por su infelicidad.
María Remedios del Valle
El 24 de marzo de 1827 el ministro de Guerra de la Nación, general Francisco Fernández de la Cruz, rechazó el pedido recomendando dirigirse a la legislatura provincial ya que no estaba «en las facultades del Gobierno el conceder gracia alguna que importe erogación al Erario».
En agosto de 1827, mientras Del Valle ―de 60 años―1 mendigaba en la plaza de la Recova, el general Juan José Viamonte ―entonces diputado en la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires en representación de los pagos de EnsenadaQuilmes y Magdalena― la reconoció. Tras preguntarle el nombre, exclamó: «¡Usted es la Capitana, la que nos acompañó al Alto Perú, es una heroína!». Del Valle le contó entonces cuántas veces había golpeado a la puerta de su casa en busca de ayuda, pero que su personal siempre la había espantado como pordiosera
Juan José Viamonte
Viamonte tomó debida nota y el 11 de octubre de ese mismo año presentó ante la Junta un proyecto para otorgarle una pensión que reconociera los servicios prestados a la patria. El 11 de octubre la Comisión de Peticiones de la Junta de Representantes dijo haber «examinado la solicitud de doña María Remedios del Valle por los importantes servicios rendidos a la Patria, pues no tiene absolutamente de que subsistir» y recomendó adoptar la decisión de que «Por ahora y desde esta fecha la suplicante gozará del sueldo de capitán de Infantería, y devuélvase el expediente para que ocurriendo al Poder Ejecutivo, tenga esta resolución su debido cumplimiento». Pero la presidencia de la Junta decidió que tenían temas más importantes que atender, por lo que el expediente quedó en comisión. Se luchaba aún en la guerra del Brasil y Buenos Aires permanecía bloqueada por segundo año consecutivo por las fuerzas navales del Imperio del Brasil.
El 9 de junio de 1828, Viamonte fue elegido vicepresidente primero de la renovada legislatura y decidió insistir con su propuesta. El proyecto recién se trataría en la sesión del 18 de julio de 1828. Según el Diario de sesiones n.º 115 de la Junta de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, al abrirse el tratamiento, Marcelo Gamboa (diputado por la ciudad) solicitó documentos que acreditaran el merecimiento de la pensión, a lo que Viamonte respondió:
Yo no hubiera tomado la palabra porque me cuesta mucho trabajo hablar, si no hubiese visto que se echan de menos documentos y datos. Yo conocí a esta mujer en el Alto Perú y la reconozco ahora aquí, cuando vive pidiendo limosna. Esta mujer es realmente una benemérita. Ella ha seguido al Ejército de la Patria desde el año 1810. Es conocida desde el primer general hasta el último oficial en todo el Ejército. Es bien digna de ser atendida: presenta su cuerpo lleno de heridas de balas y lleno, además, de cicatrices de azotes recibidos de los españoles. No se la debe dejar pedir limosna [...] Después de haber dicho esto, creo que no habrá necesidad de más documentos.
General Juan José Viamonte
Yo no conozco a esta infeliz mujer que está en un estado de mendiguez y esto es una vergüenza para nosotros. Ella es una heroína, y si no fuera por su condición, se habría hecho célebre en todo el mundo. Sirvió a la Nación pero también a la provincia de Buenos Aires, empuñando el fusil, y atendiendo y asistiendo a los soldados enfermos.
Francisco Silveyra, diputado por Quilmes, Ensenada y Magdalena
Pero el diputado por la ciudad Manuel Hermenegildo Aguirre objetó entonces que aunque Del Valle hubiera rendido efectivamente esos servicios a la Nación, la Junta representaba a la provincia de Buenos Aires, no a la Nación, por lo que no correspondía acceder a lo solicitado. El diputado por la ciudad Diego Alcorta insistió entonces en que hacía falta presentar documentación respaldatoria con lo que el debate se tornó áspero. Ambos argumentos inhabilitaban pensiones que recibían otros soldados de su categoría.
El representante por Pilar y Exaltación de la Cruz Justo García Valdez refutó la objeción sobre las atribuciones, afirmando que el gobierno de la Provincia solo conseguiría parecer cruel e insensible si dejaba a la Nación la tarea de premiar tales servicios a la libertad.


Finalmente, en defensa del proyecto tomó entonces la palabra Tomás de Anchorena quien afirmó:
Efectivamente, esta es una mujer singular. Yo me hallaba de secretario del general Belgrano cuando esta mujer estaba en el ejército, y no había acción en la que ella pudiera tomar parte que no la tomase, y en unos términos que podía ponerse en competencia con el soldado más valiente; era la admiración del general, de los oficiales y de todos cuantos acompañaban al ejército. Ella en medio de ese valor tenía una virtud a toda prueba y presentaré un hecho que la manifiesta: el general Belgrano, creo que ha sido el general más riguroso, no permitió que siguiese ninguna mujer al ejército; y esta María Remedios del Valle era la única que tenía facultad para seguirlo. [...] Ella era el paño de lágrimas, sin el menor interés de jefes y oficiales. Yo los he oído a todos a voz pública, hacer elogios de esta mujer por esa oficiosidad y caridad con que cuidaba a los hombres en la desgracia y miseria en que quedaban después de una acción de guerra: sin piernas unos, y otros sin brazos, sin tener auxilios ni recursos para remediar sus dolencias. De esta clase era esta mujer. Si no me engaño el general Belgrano le dio el título de capitán del ejército. No tengo presente si fue en el Tucumán o en Salta, que después de esa sangrienta acción en que entre muertos y heridos quedaron 700 hombres sobre el campo, oí al mismo Belgrano ponderar la oficiosidad y el esmero de esta mujer en asistir a todos los heridos que ella podía socorrer. [...] Una mujer tan singular como ésta entre nosotros debe ser el objeto de la admiración de cada ciudadano, y adonde quiera que vaya debía ser recibida en brazos y auxiliada con preferencia a una general; porque véase cuánto se realza el mérito de esta mujer en su misma clase respecto a otra superior, porque precisamente esta misma calidad es la que más la recomienda.
Tomás de Anchorena
Luego de un arduo debate se decidió otorgarle «el sueldo correspondiente al grado de capitán de infantería, que se le abonará desde el 15 de marzo de 1827 en que inició su solicitud ante el Gobierno». A pedido del diputado por la ciudad Ceferino Lagos se votó crear una comisión que «componga una biografía de esta mujer y se mande a imprimir y publicar en los periódicos, que se haga un monumento y que la comisión presente el diseño de él y el presupuesto».
Los diputados votaron el otorgamiento de una pensión de 30 pesos, desde el mismo día que María Remedios del Valle la había pedido (sin pagarle retroactivos por todos los meses en que no había cobrado nada). Para tener una idea de la escasa generosidad para con una heroína revolucionaria, vale precisar que una lavandera ganaba 20 pesos al mes, mientras que el gobernador cobraba 666 pesos. La libra de aceite rondaba 1,45 pesos, la libra de carne 2 pesos y la libra de yerba 0,70 pesos. A María Remedios le otorgaron 1 peso al día.1
El 28 de julio de 1828 el expediente fue pasado a la Contaduría General y el 21 de noviembre de 1829, Del Valle fue ascendida a sargenta mayor de caballería. El 29 de enero de 1830 fue incluida en la Plana Mayor del Cuerpo de Inválidos con el sueldo íntegro de su clase. Entre enero y abril de 1832 y entre el 16 de abril de 1833 y el 16 de abril de 1835, figuró en listas con sueldo doble.
El 16 de abril de 1835 fue destinada por decreto de Juan Manuel de Rosas (que el 7 de marzo de 1835 había asumido su segundo mandato como gobernador de Buenos Aires) a la plana mayor activa con su jerarquía de sargento mayor. Le aumentó su pensión de 30 pesos en más del 600%. En la lista de pensiones de noviembre de 1836 María Remedios del Valle figura con el nombre de Remedios Rosas (quizá por gratitud hacia el gobernador que la sacó de la miseria). En la lista del 28 de octubre de 1847 aparece su último recibo, de una pensión de 216 pesos.
En la lista del 8 de noviembre de 1847, una nota indica que «el mayor de caballería Dña. Remedios Rosas falleció».
Un autor indica que María Rosas nunca recibió su pensión y terminó su vida en la mendicidad.


Fuente consultada: WIKIPEDIA – Enciclopedia Libre -

Recordamos a una Madre de la Patria: "Juana Azurduy"

(Juana Azurduy de Padilla; Chuquisaca, 1780 -Jujuy, 1860) Heroína de la independencia del Alto Perú (actual Bolivia). Descendiente de una familia mestiza, quedó huérfana en edad muy temprana. Pasó los primeros años de su vida en un convento de monjas de su provincia natal, la cual fue sede de la Real Audiencia de Charcas.

En 1802 contrajo matrimonio con Manuel Ascencio Padilla, con quien tendría cinco hijos. Tras el estallido de la revolución independentista el 25 de mayo de 1809, Juana y su marido se unieron a los ejércitos populares, creados tras la destitución del virrey y al producirse el nombramiento de Juan Antonio Álvarez como gobernador del territorio. El caso de Juana no fue una excepción; muchas mujeres se incorporaban a la lucha en estos años.

Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonar a sus hijos y entró en combate en numerosas ocasiones, ya que la reacción realista desde Perú no se hizo esperar. La Audiencia de Charcas quedó dividida en dos zonas, una controlada por la guerrilla y otra por los ejércitos leales al rey de España.

En 1810 se incorporó al ejército libertador de Manuel Belgrano, que quedó muy impresionado por el valor en combate de Juana; en reconocimiento a su labor, Belgrano llegó a entregarle su propia espada. Juana y su esposo participaron en la defensa de Tarabuco, La Laguna y Pomabamba.
Mención especial merece la intervención de Juana en la región de Villar, en el verano de 1816. Su marido tuvo que partir hacia la zona del Chaco y dejó a cargo de su esposa esa región estratégica, conocida también en la época como Hacienda de Villar. Dicha zona fue objeto de los ataques realistas, pero Juana organizó la defensa del territorio y, en una audaz incursión, arrebató ella misma la bandera del regimiento al jefe de las fuerzas enemigas y dirigió la ocupación del Cerro de la Plata. Por esta acción y con los informes favorables de Belgrano, el gobierno de Buenos Aires, en agosto de 1816, decidió otorgar a Juana Azurduy el rango de teniente coronel de las milicias, las cuales eran la base del ejército independentista de la región.

Tras hacerse cargo el general José de San Martín de los ejércitos que pretendían liberar Perú, la estrategia de la guerra cambió. San Martín quería atacar Lima a través del Pacífico, por lo que era necesario, para poder desarrollar su estrategia, la liberación completa de Chile. Esta decisión dejó a la guerrilla del Alto Perú en condiciones muy precarias; Juana y su marido vivieron momentos extremadamente críticos, tanto que sus cuatro hijos mayores murieron de hambre.

Poco tiempo después Juana, que esperaba a su quinto hijo, quedó viuda tras la muerte de su marido en la batalla de Villar (14 de septiembre de 1816). El cuerpo de su marido fue colgado por los realistas en el pueblo de la Laguna, y Juana se halló en una situación desesperada: sola, embarazada y con los ejércitos realistas controlando eficazmente el territorio. Tras dar a luz a una niña, se unió a la guerrilla de Martín Miguel Gümes, que operaba en el norte del Alto Perú. A la muerte de este caudillo se disolvió la guerrilla del norte, y Juana se vio obligada a malvivir en la región de Salta.

Tras la proclamación de la independencia de Bolivia en 1825, Juana intentó en numerosas ocasiones que el gobierno de la nueva nación le devolviera sus bienes para poder regresar a su ciudad natal, pero a pesar de su prestigio no consiguió una respuesta favorable de los dirigentes políticos. Murió en la provincia argentina Jujuy a los ochenta años de edad, en la más completa miseria: su funeral costó un peso y fue enterrada en una fosa común. Sólo póstumamente se le reconocerían el valor y los servicios prestados al país.


Fuente consultada:  BIOGRAFIAS Y VIDAS -

9 de Julio de 1816: Declaración de Independencia de la Argentina.


La Declaración de Independencia de la Argentina fue una decisión tomada por el Congreso de Tucumán que sesionó en la ciudad de San Miguel de Tucumán de las entonces Provincias Unidas del Río de la Plata. Con dicha declaración se hizo una formal ruptura de los vínculos de dependencia política con la monarquía española y se renunció a toda otra dominación extranjera. Fue proclamada el martes 9 de julio de 1816 en la casa propiedad de Francisca Bazán de Laguna, declarada Monumento Histórico Nacional en 1941.

En el 197º Aniversario, recordamos a todos los patriotas que dieron su vida por la Libertad, y también a todas las Mujeres olvidadas por la Historia, y que tuvieron una heroica participación poniendo en riesgo su  vida y la de su familia sosteniendo la Bandera de la Emancipación Argentina. Susana Giosa


Se inicia en Argentina juicio por robo de una bebé 37 años después.

Un tribunal argentino inició el juicio oral contra una pareja de esposos y una médica, acusados por el robo de una bebé nacida en un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

Según informó el Centro de Información Judicial argentino, Domingo Luis Madrid, exsubcomisario de la Policía de Buenos Aires, y su esposa, María Mercedes Elichart, "habrían inscrito a Elena Gallinari Abinet como hija propia y la médica Silvia Marta Kirilovsky colaboró firmando el certificado de nacimiento".

Elena Gallinari Abinet se convirtió en 1987 en la primera nieta recuperada nacida en un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar argentina.
La menor es hija de María Leonor Abinet, una maestra secuestrada en 1976 cuando tenía 7 meses de embarazo, y de Miguel Ángel Gallinari, un obrero metalúrgico, delegado gremial y militante de Montoneros, una organización guerrillera identificada con la izquierda peronista.
Esta causa había cerrado porque la Justicia la consideró prescrita, pero fue reabierta en 2005.
Los acusados afrontan cargos por presunta "retención y ocultamiento de un menor, alteración del estado civil y falsedad ideológica de instrumento público".

En el juicio, que inició esta mañana en el Tribunal Oral Federal N°1 de la ciudad argentina de La Plata (60 kilómetros al sur de Buenos Aires), se realizó la lectura de la acusación, los imputados rindieron indagatoria y además declararon tres testigos, entre ellos, la propia Elena Gallinari Abinet.

Durante la última dictadura militar que rigió en Argentina entre 1976 y 1983 se dieron múltiples casos de secuestro, desaparición y ocultamiento de identidad de hijos de detenidos o desaparecidos, mediante partos clandestinos o procesos de adopción ilegales.
Organizaciones de derechos humanos estiman que alrededor de 500 menores desaparecieron en estas circunstancias durante la última dictadura, de los cuales han sido recuperados más de un centenar.


Publicado por: elespectador.com – Mundo – EFE – 08/07/13 -

Katie Lawrence, diario de una muñeca humana.

Ocupa gran parte de su tiempo buscando indumentaria y maquillaje para crear sus personajes, además de cerca de 300 dólares mensuales en maquillaje.


Tiene 20 años y gasta 3 horas de su día intentando tomar la apariencia de una muñeca humana. Katie Lawrence es una joven británica que tiene una animada obsesión, que día a día intenta perfeccionar.
Estudia arte en la actualidad y admite estar obsesionada con tener la apariencia de una muñeca de porcelana. Pero su fijación no solo es parecer una mujer plástica, sino que pasa horas estudiando la cultura japonesa y los videos juegos para nutrir su peculiar estilo.
Todos los días, además,  recorre los mercados de Londres buscando los trajes, así como el maquillaje que utiliza para darle una apariencia artificial a su rostro.
Ella ha manifestado además, que se siente contenta cuando la gente la mira, por su insólita apariencia: “Cuando camino por la calle vestida como una muñeca mucha gente me observa, algunos incluso piden tomarse una foto conmigo”.
Recuerda a otros jóvenes al rededor del mundo, que como Katie, están obsesionadas con lucir un  look de fantasía. 

En relación a otras jóvenes que presumen este look la colorida joven inglesa ha expresado al diario Daily Mail "Para ser sincera, creo que muñecas de la vida real como Valeria Lukyanovay Anastasiya Shpagina han tomado las partes más aburridas de la cultura del anime para crear sus looks" asegura.
Recuerda a continuación a estas polémicas  'Barbies Humanas' que han dado de qué hablar en la web. 

Publicado por: Al Día con Terra – 07/07/13 -


Los abusos sexuales detrás de las protestas en Egipto.

Grupos de voluntarios protegen a las manifestantes creando un espacio circular que las separa de los hombres.

Mirada desde arriba, la aglomeración de miles de manifestantes en la Plaza Tahrir en El Cairo tiene una forma peculiar: en medio de la multitud hay un círculo, rodeado por un corredor sin gente. Ahí es donde se distinguen algunos puntos amarillo fluorescente. Más allá, la masa.

El círculo está compuesto por mujeres. Y en el pasillo, los hombres de amarillo son guardias voluntarios dispuestos a protegerlas, al igual que el primer cordón de hombres de la masa posterior.

El círculo está compuesto por mujeres. Y en el pasillo, los hombres de amarillo son guardias voluntarios dispuestos a protegerlas, al igual que el primer cordón de hombres de la masa posterior.

"Se aprovecharon de que yo estaba en el suelo, me tomaron, me dieron vuelta, pusieron mis piernas hacia arriba y me violaron como quisieron"
Yasmine El-Baramawy

Para las mujeres en Egipto, protestar puede ser un gran riesgo: entre el viernes 28 de junio, cuando comenzó esta última ola de protestas, y el miércoles 3 de julio, el día en que las fuerzas armadas intervinieron, se reportaron 180 casos de asaltos sexuales, según cifras proporcionadas por Amnistía Internacional.
Estos cientos de abusos constituyen el lado sombrío de las manifestaciones que condujeron a la deposición del presidente Mohamed Morsi.
"Calculamos que son más de 200 ahora, sin incluir los muchos que no son reportados", le dice a BBC Mundo Diana Eltahawy, investigadora de Amnistía Internacional en El Cairo.
Pero el problema del abuso sexual en Egipto no es nuevo. "Lo que ha cambiado es el nivel de violencia mostrado", apunta Eltahawy.


"Me violaron como quisieron"

"Oí a gente riéndose"
Shorouk Al Attar

Para Hanan Razek, periodista de la BBC y autora del documental "Mujeres en la plaza de Tahrir", los asaltos sexuales y las violaciones en las protestas son algo relativamente nuevo, que no se vio en la primera revolución iniciada en 2010.
Razek recuerda que la primera vez que vio el círculo para proteger a las mujeres fue en noviembre de 2011, "luego de los primeros casos de acoso sexual masivo en las protestas".

"Si estás aquí y ves a una chica vestida indecentemente, ¿qué vas a hacer? No se puede evitar"
Joven egipcio

Según informa el corresponsal de la BBC en Egipto, Aleem Maqbool, en internet hay videos donde se ve cómo decenas de hombres de repente rodean a las mujeres durante las manifestaciones y se las llevan en medio de la multitud, mientras son manoseadas y asaltadas.
"Nunca me imaginé lo que me harían en sólo unos minutos. Hicieron un círculo estrecho alrededor mío. Comenzaron a tocar cada parte de mi cuerpo, a violar cada parte de mi cuerpo. Yo estaba tan traumatizaba que lo único que hacía era gritar. No podía hablar, ni pedir ayuda, sólo gritar", cuenta Hania Moheeb, víctima de un asalto sexual en un video testimonial realizado por Human Rights Watch.
"Se aprovecharon de que yo estaba en el suelo, me tomaron, me dieron vuelta, pusieron mis piernas hacia arriba y me violaron como quisieron", relata Yasmine El-Baramawy, otra de las víctimas, en el mismo video.

La analista de Amnistía Internacional le dice a BBC Mundo que en medio del caos es difícil distinguir a quienes ayudan a las víctimas de quienes las atacan, .
"Todo el mundo me estaba agarrando, fingiendo querer sacarme de la multitud pero en efecto asaltándome", le contó hace una semanas Shorouk Al Attar a la BBC.
Junto a su hermana, Shorouk fue víctima de un grave asalto cerca de la plaza Tahrir durante una protesta el año pasado.
"Oí a gente riéndose", recuerda.


¿Quiénes son los atacantes?


Según el corresponsal de la BBC en El Cairo, en años recientes las mujeres egipcias se han acostumbrado a ser objeto de acoso sexual, particularmente cuando hay aglomeraciones de gente. Las vacaciones de Eid (una fiesta religiosa musulmana) se han convertido en un periodo particularmente peligroso, afirma.

"Creo que es algo organizado. No es fortuito, como la mayoría de la gente piensa"
Shorouk Al Attar

"Ahora, parece que las protestas masivas en la Plaza Tahrir, el corazón de la revolución egipcia, se han convertido en una gran fuente de atracción para algunos jóvenes y niños egipcios que quieren ir a mirar con lascivia, acosar o incluso asaltar sexualmente a las mujeres", informa Maqbool.
"Si estás aquí y ves a una chica vestida indecentemente, ¿qué vas a hacer? No se puede evitar", le confesó al corresponsal un joven que merodeaba la plaza Tahrir junto a otros chicos, después de que Maqbool le preguntara su opinión sobre el incremento en el número de ataques a las mujeres.
"Estamos deprimidos, no podemos encontrar trabajo ni tenemos dinero, ¿qué esperas?", dijo otro, que no quiso dar su nombre.
Varios de los jóvenes con los que la BBC habló reconocieron que iban a la plaza a mirar a las mujeres.

Y aunque no admitieron haber estado involucrados en ningún asalto grave, su actitud dejaba entrever que no consideran el acoso a las mujeres como un problema y que las violaciones son incluso motivo de bromas.
Pero algunos sectores de la sociedad egipcia sospechan que, más allá del problema social que existe desde hace tiempo en Egipto con respecto al abuso sexual de las mujeres, algunos de los asaltos en la plaza Tahrir están orquestrados para sembrar terror.
"Hay una teoría que dice que si quieres romper una sociedad tienes que empezar por las mujeres, porque si lo haces así los hombres tendrán miedo", le dice a la BBC Shorouk, quien fue atacada durante una manifestación contra el entonces presidente Mohammed Morsi y su partido de los Hermanos Musulmanes.
"Creo que es algo organizado. No es fortuito, como la mayoría de la gente piensa", afirma.
Según Macbool, la idea de que los Hermanos Musulmanes han promovido los asaltos para disuadir a las mujeres de que acudan a las protestas es popular entre algunos activistas y grupos de apoyo a la mujer.
Pero no hay evidencia de ello y la acusación ha sido rotundamente negada por el partido islamista.
Essam El Erian, el vicepresidente del partido, reaccionó molesto ante esa hipótesis y le dijo hace unas semanas a la BBC que eran los grupos opositores los que tenían la culpa del caos.
"La Plaza Tahrir ha sido capturada por los revolucionarios", aseguró. "Ellos son los responsables de cualquier caso de asalto sexual allí".


Vacío e impunidad


Ante ese vacío de seguridad surgieron los grupos de guardias voluntarios, como los hombres de amarillo fluorescente que vigilan el corredor que rodea a las manifestantes.
Uno de ellos es la organización llamada Operación Contra Asaltos Sexuales, que adquirió un papel crucial tanto en la denuncia de los casos de agresión como en la protección de las manifestantes y el apoyo a las víctimas.
Además del despliegue en el terreno, la organización utiliza su página de Facebook para advertir sobre zonas peligrosas y posibles ataques.
"Las manifestantes y las periodistas deben evitar el área de las calles Hardee y Mohamed Mahmoud. Ha habido asaltos sexuales allí. Es un área insegura", publicaban el miércoles, el mismo día del golpe de Estado.
Pero lo que los voluntarios pueden hacer es limitado.

"Incluso si la policía estuviera presente, el respeto y desde luego el miedo a las fuerzas de seguridad ha disminuido desde la revolución, y es difícil imaginar cómo las mujeres podrían estar libres de acoso en medio de una gran multitud"

Para Eltahawy, la investigadora de Amnistía Internacional en El Cairo, los agresores "lo hacen una y otra vez sin recibir castigo alguno".
Y al citar los factores de fondo que arrastra el país para lidiar con este problema menciona la segregación "promovida por el Estado", su sistema policial inoperante a la hora de denunciar, la falta de seguridad en las protestas y un sistema judicial que deja impunes a los victimarios.

A medida que continúan las protestas en Egipto, muchas mujeres buscan zonas donde poder manifestarse o celebrar con más seguridad. Las afueras del palacio presidencial, donde existe una mayor vigilancia de las fuerzas de seguridad es una alternativa a la Plaza Tahrir.
Pero independientemente de quienes son los agresores y de los factores sociales o políticos que pueden motivarlos, según Macbool "está claro el tema de los abusos sexuales no se está teniendo en cuenta con la gravedad que le corresponde, ni por los políticos, ni por los funcionarios de seguridad ni por la sociedad egipcia en general".

Periodistas ultrajadas

No sólo las manifestantes sufrieron abusos en las protestas.
El viernes 28 de junio, una periodista holandesa de 22 años fue atacada y violada por un grupo de hombres mientras trataba de cubrir en terreno los inicios de las manifestaciones.
El grupo estaba compuesto por cinco hombres, quienes se autodenominaban "revolucionarios", según informó la prensa local.
La mujer fue hospitalizada y debió someterse a cirugía, antes de ser repatriada a Holanda.
La mujer se suma al tristemente célebre caso de la reportera de la cadena estadounidense CBS, Lara Logan, quien fue asaltada sexualmente por una turba justo la noche que el gobierno de Hosni Mubarak cayó en El Cairo, el 11 de febrero de 2011.
Logan preparaba un informe para el noticiero cuando repentinamente una turba de hombres la tomó, la apartó de su productor y su guardaespaldas. El grupo de entre 200 y 300 hombres le rasgó la ropa y la golpeó. "Durante un largo período de tiempo me violaron con sus manos", contó Logan en una entrevista con The New York Times.
Según explicó la periodista de la BBC Hanan Razek, reportear dentro del círculo de protección en Tahrir es posible para una mujer reportera. Lo complicado son algunos accesos y las calles aledañas a la plaza.
"Yo soy egipcia, por lo que conozco cómo funciona. Pero lo que yo recomendaría es no andar nunca sola, siempre con alguien, algún compañero o productor".

Publicado por: BBC MUNDO – Redacción – 08/07/13 -