jueves, 20 de junio de 2013

Abuso, maltrato y negligencia contra adultos mayores, flagelos poco reconocidos en el mundo.


Es inadmisible el actual abuso, maltrato y negligencia hacia las personas mayores y que el problema no sea reconocido o tratado en sus justas dimensiones es trágico, indicó Alcira Tobar, defensora del Adulto Mayor, de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato a los Adultos Mayores, Tobar señaló que ninguna comunidad o país en el mundo está inmune al flagelo de la violencia que padece esta población, por lo que esta fecha es una oportunidad para enfrentar un tema que compete a todos y todas, el envejecimiento.

La defensora dijo que para lograr la visibilidad de las personas mayores para su inclusión en el sitial central de la familia contemporánea, para valorizarlas y hacerlas protagonistas por todos los actos que son capaces de realizar, es prioritario acreditar sus conocimientos y experiencias en la transformación del mundo y la familia.

Cada 15 de junio, fecha de la conmemoración, lo que se busca es crear conciencia social y política de la existencia del maltrato y abuso contra las personas mayores; junto con la idea de que es algo inaceptable, que presenta múltiples formas y que se puede prevenir.

La funcionaria destacó que debe existir conciencia acerca del buen trato y la consideración a los adultos mayores, por medio de líneas de acción que los empoderen y los coloquen en el centro de la escena, ya que ellos y ellas son constructores de puentes de comunicación en la familia y la sociedad.

El primer Día Mundial de Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato a los Adultos Mayores fue conmemorado en el 2006, en las Oficinas Centrales de las Naciones Unidas y fue una fecha establecida por la Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez (INPEA).

El Plan de Acción de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, elaborado en Madrid, España, en el 2002, se establece que se debe eliminar toda forma de violencia, discriminación y maltrato contra esta población a nivel mundial.

El último censo poblacional en Guatemala, elaborado en el 2002, reveló que existían 713 mil 780 adultos mayores, lo que equivalía al 6.3 por ciento del total de la población, sin embargo las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) destacan que para el 2025 habrá más de un millón 429 mil 230 personas de edad avanzada, que representarán el 7.3 por ciento de la población.


Publicado por: Argenpress.info – CERIGUA – 17/06/13 -

Mujeres, hambre y comida-Diario de la cotidianidad -


Al mirar el título de esta breve reflexión, pensarán algunas personas que voy a hablar de la pintora Lee Price y sus cuadros que tienen como temática principal la conexión entre la comida y las mujeres. Aunque no nos vendría mal contemplar estas pinturas, en los que la autora hace una interesante combinación entre esos dos aspectos, aquí quiero más bien poner como punto de reflexión dos cuestiones sobre las que me gustaría que pensáramos y debatiéramos un poco.

La primera es la discriminación alimentaria o la realidad del hambre desde la perspectiva de las mujeres. Es bien sabido que en el mundo, que actualmente somos 7 mil millones de personas, producimos con qué alimentar hasta a 12 mil millones de seres humanos. O sea, que el supuesto mito de la sobrepoblación o explosión demográfica es, como señalan algunas personas, una de las campañas de desinformación y mentira más grande de la historia que pretende esconder el problema de la injusticia y del reparto equitativo de los bienes de la creación.

En el caso de Centroamérica, algunos estudios señalan que sólo Guatemala produce con qué alimentar dos veces a todo Centroamérica. Pero es también en Guatemala donde se registran índices alarmantes respecto a la cuestión alimentaria. Así por ejemplo, Guatemala es el país centroamericano con un porcentaje más alto de personas subnutridas (22%), seguido por Nicaragua (19%) y el único país de la región donde la subnutrición de la población ha aumentado en vez de disminuir. Respecto a la desnutrición, Guatemala ostenta también una cifra muy alta con un 15% de la población afectada por la desnutrición, una tasa que está muy por encima de la media en América Latina y el Caribe que es, según estudios de la FAO, de un 8%.

Para nuestra breve reflexión nos interesa la realidad del reparto desigual de alimentos entre los sexos. Pues bien, aunque las mujeres juegan un papel clave en la producción, el procesamiento y la preparación de alimentos (las mujeres producimos más del 50% de los alimentos cultivados en todo el mundo), sin embargo, de todos los desnutridos del mundo, las mujeres representan la escandalosa cifra del 74%. Este dato revela una situación de desequilibrio y de relaciones desajustadas que se dan en la sociedad entre hombres y mujeres y que se expresan en cuestiones tan básicas como, por ejemplo, la alimentación. Al respecto, existen una serie de tabúes y de tradiciones que vienen a justificar el reparto desigual de alimentos entre varones y mujeres. Pensemos, por ejemplo, en una cuestión tan sencilla y cotidiana como la forma en que en una familia se reparten las partes de un pollo que se ha cocinado para todos. Esto, que parece insustancial o puramente anecdótico, puede servirnos para un análisis de género, pues a partir de ahí se puede descubrir qué visión tenemos del hombre y la mujer, de sus derechos y de su valoración en la sociedad y en la familia. Es en el reparto cotidiano de los alimentos donde podemos analizar de forma más clara y concreta eso que se llama la discriminación alimentaria.

Otra cuestión que llama la atención y que constituye una manifestación de la baja autoestima de las mujeres es que hemos interiorizado y nos hemos acostumbrado a comer de lo que sobra y a comerlo de mala manera. En muchas sociedades y culturas, las mujeres (jóvenes o adultas) comen después de los miembros varones de la familia y no comen sentadas a la mesa, sino en la cocina, muchas veces de pie y dando viajes del comedor a la cocina para abastecer y servir a los hombres. Si la familia es de escasos recursos y no hay suficiente cantidad y calidad de alimentos, ya nos podremos imaginar lo que sucede con la alimentación de las mujeres de la familia. Es decir, las mujeres están en una situación de vulnerabilidad respecto al derecho a la alimentación adecuada y saludable.

Uno de los desafíos que hoy tenemos los movimientos sociales y los movimientos de mujeres es la lucha por la seguridad alimentaria desde la perspectiva de género, pues así llegamos a descubrir una realidad clamorosa de esta situación que muchas veces queda oculta cuando se habla de la desnutrición de los seres humanos en general. Hoy día la lucha por la seguridad alimentaria tiene que incluir este enfoque de género debido a los datos mismos que manifiestan una situación alarmante de desnutrición o subnutrición femenina. Hay que decir que muchas veces nuestras discusiones y reflexiones feministas o de género se quedan en abstracciones y no llegan a tocar cuestiones tan básicas y tan cotidianas como estas expresiones de la feminización del hambre.

Desde una perspectiva creyente, esta realidad de la feminización del hambre nos evoca el compromiso que se desprende del texto de Mateo 25, 35: "tuve hambre y me diste de comer”, que leído desde una perspectiva feminista nos invita a hombres y mujeres a plantearnos la cuestión de cómo garantizamos la justicia y la seguridad alimentaria para todos por igual. La utopía hacia la que debemos caminar hombres y mujeres respecto al tema de la alimentación es la que nos presenta el profeta Isaías en el capítulo 25 al hablarnos del banquete al que Dios invita a todos y todas: un mundo donde ninguna persona quede excluida de participar del festín de manjares suculentos y disfrutar por igual de los dones que Dios regala para todos y todas.

La segunda cuestión sobre la que sugiero reflexionar es sobre las formas dañinas y saludables de alimentarnos como mujeres. Esto me surge al constatar que las mujeres somos las víctimas privilegiadas de un sistema que controla nuestro paladar y nuestra dieta y de una industria que extrae sustanciosos beneficios sin tomar en cuenta los daños al bolsillo, a la salud, al medio ambiente y a los cuerpos y al bienestar de las mujeres. Es innegable que hay desórdenes alimenticios que aparecen con más fuerza en estos tiempos modernos y que afectan tanto a hombres como a mujeres. Sin embargo, sabemos que estos trastornos en la alimentación, dentro de los que destacan sobre todo la anorexia y la bulimia (y también la bulimarexia), cobran mayores víctimas entre las mujeres. Un 95% de las personas que padecen de anorexia son mujeres presionadas por los cánones de belleza de la sociedad actual que predica la filosofía de la delgadez y de la apariencia; la bulimia por su parte afecta diez veces más a las mujeres que a los hombres. Estos dos problemas me hacen recordar lo que dice en algún momento Saramago en su novela "Memorial del convento”: a lo largo del año hay quien muere por haber comido mucho toda su vida o por haber comido poco toda su vida.

Aprender a alimentarnos es un acto cotidiano básico que podemos convertir en una práctica de gran trascendencia revolucionaria y espiritual. En lo que comemos, dónde comemos, cómo y con quién lo comemos van entremezcladas nuestras opciones y nuestras visiones de la vida, de nosotras mismas y de las relaciones humanas. A través del acto del comer se expresan nuestras convicciones más profundas y nuestras opciones socio-políticas y religiosas. De esto no necesito poner ningún ejemplo, sino invitar a que cada una revisemos cómo acontece esto dentro de nuestra vida y de nuestro círculo de relaciones.

Para nosotras como mujeres es todo un desafío el aprender a alimentarnos ejercitando nuestra autonomía y nuestra libertad, es decir, aprender a comer sin dejar el control de nuestros cuerpos y de nuestros gustos a la moda de turno de la sociedad neoliberal patriarcal a la que tenemos que complacer. Hemos de aprender a encontrar el equilibrio alimenticio que brota de una visión solidaria, de la mística del principio del suficiente (comer lo que necesito, no más), de practicar la libertad y el autocontrol a la hora de alimentarnos y sobre todo de una contemplación de los alimentos como una bendición de Dios que tenemos que disfrutar. Quien come mucho o no come no puede disfrutar ni acoger el alimento como bendición y como regalo de Dios. 

En medio de un sistema que banaliza todo y quiere convertirlo todo en mercancía y en negocio, tenemos que reivindicar la sacralidad de la comida y del acto de comer.

Publicado por: ADITAL – Geraldine Céspedes – 14/06/13 –
[Fuente: nucleomujeresyteologiaguatemala.blogspot.mx].


Más tierra para más mujeres.


Las políticas comerciales determinan qué recursos productivos- tierra, trabajo, capital e innovación tecnológica-se facilitan en atención al modelo de desarrollo rural imperante y desde la organización política estatal se establecen, a su vez, los marcos normativos que definen las reglas de acción de los actores agrarios. De esta forma, el peso específico que asumen las relaciones de fuerza entre cada uno, condicionan o posibilitan preferencialmente el acceso a tales recursos y se "construyen" por acción o por omisión desde el ámbito estatal.
Las políticas comerciales también son decisivas para la expansión o contracción de las brechas de género en relación al acceso a los recursos naturales y productivos, entre ellos la tierra. La forma de inserción de nuestros países a los mercados mundiales, en este caso predominantemente desde la agro-exportación, determina la expansión de determinados cultivos en forma de otros, obra como aliciente a formas de producción agraria específicas en detrimento de otras y determina también qué mercados se priorizan.
Eso impacta de forma directa en el valor de mercado de los factores de producción agraria, entre ellos la tierra, y determina qué actores agrarios recibirán transferencias de tecnologías, créditos, exenciones tributarias, margen de competitividad interna y externa posibilitada por las políticas monetarias, transferencia de ingresos desde otros sectores de actividad económica, entre otros aspectos. Sin embargo esta importante variable no suele ser tomada en cuenta en la elaboración de estudios e informes respecto al acceso a la tierra.
En la misma línea de análisis debe recalcarse que las desigualdades de género son "construidas"  en las sociedades. Esto implica que también pueden ser modificadas, como lo demuestran ejemplos de medidas de discriminación positiva o acción afirmativa. En ese marco se plantean el razonamiento que expone el presente artículo.
Mirada de género
El alcance preciso del concepto  de género implica una relación de poder primario, asimétrico y jerárquico entre varones y mujeres, legitimada por discursos normativos basados en la diferencia sexual y sobre la que se edifica el orden social en su conjunto (Joan Scott, Gender: A useful category of historical analysis" en American Historical Review, N° 91.USA 1986).
En el plano del desarrollo económico, este concepto relacional implica reconocer condiciones inequitativas en cuanto a la producción, circulación, distribución y apropiación de los recursos materiales y simbólicos generados por nuestras sociedades. Es aplicable particularmente al acceso, distribución y uso de los recursos implicados en la producción agraria y a las condiciones de posibilidad  de existencia y reproducción de los modos de vida rurales. En cambio, cuando se asume que género es igual a mujeres, el concepto pierde la perspectiva relacional y  disminuye su potencial analítico y capacidad de transversalización en temas tales como la concentración y extranjerización de la tierra.
El enfoque de género también es una forma más integral de construir los objetos de conocimiento de la actividad humana; es el más potente de los indicadores de las desigualdades responsables de los desequilibrios económicos, ya que toda actividad humana está protagonizada por varones y mujeres que interactúan entre sí en determinadas relaciones de poder, justificadas desde la diferencia sexual que luego se proyectan a su registro discurso/normativo que se proyecta a la acción planificada.
Quienes tienen la potestad de registrar y la capacidad de actuar en los variados aspectos de la realidad social también están imbuidos del orden de género enunciado.
Intersecciones y yuxtaposiciones
El tópico "Acceso de las mujeres a la tierra" adscribe a la idea de dificultades de acceso a la propiedad legal de la tierra. Aunque la mera propiedad legal de la tierra no revierte la subalternización y discriminación que padecen muchas mujeres rurales, no solo en el contexto latinoamericano sino en vastas regiones del mundo en desarrollo, se considera un punto de partida para aquellas que además están sumergidas en la pobreza. Sin embargo, observando la implementación de las actuales Reformas Agrarias institucionalizadas normativamente, como las de Brasil y Paraguay, que por definición democratizarían el acceso a la tierra, se puede constatar que no han logrado revertir desigualdades de acceso a este recurso por parte de las mujeres.
Los estudios realizados por Adriana Lópes y Andrea BUTTO el año 2008,  difundidos en el documento Mulheres na Reforma Agrária. A experiencia recente no arosa, verifican significativos progresos en virtud de la aplicación de una normativa reparadora por ejemplo las instrucciones normativas del Instituto Nacional de Colonizado e Reforma Agraria (INCRAD) 38/2007, que equiparó las medidas de acceso de varones y mujeres a las tierras públicas cedidas por el Estado, merced a medidas de discriminación positiva a favor de las últimas con acento en las titulaciones de lotes para las jefas de familia. En las próximas décadas podrá evaluarse si se llega a la paridad en la tenencia efectiva de la tierra mediante esta medida en este país.
Respecto a la existencia de una importante franja de la población rural compuesta de jefas de hogar en la región, es necesario mencionar, en primer lugar, que usualmente solo se las considera jefas de hogar cuando están solas, dado que si existiera un varón adulto cohabitando el predio o lote, se establecería  a priori que es el "jefe de hogar" sin evaluar quien tome las decisiones o aporte la mayor cantidad de activos e ingresos o que la jefatura del hogar pueda estar cogestionada entre ambos. En los programas públicos relacionados al desarrollo rural de los países sudamericanos la idea de jefatura de hogar está establecida desde un sesgo masculino e individual.
En este punto la medida normativa y programática más avanzada corresponde al Estado paraguayo, ya que en el Estatuto Agrario fijado por Ley 1.863/02, artículo 49, inciso b se establece la calificación más alta en el orden de preferencia para acceder a lotes en posesión del Organismo de Aplicación (INDERT) a "mujeres, cabeza de familia". Constituye la única medida de acción positiva directa direccionada a las mujeres rurales solas cabeza de familia en las legislaciones y programas analizados.
En orden a lo analizado aquí existiría una relación entre niveles de intensidad Institucional y presencia o ausencia de medidas tendientes a la equidad de género, y entre estas y la potencial consolidación de modelos de desarrollo democráticos, nacionales y populares que expresan Estados Nacionales fuertes y presentes en todos los aspectos redistributivos de recursos y oportunidades, los que consecuentemente configurarán desde la meta de equidad, en todos sus aspectos, los diseños institucionales y administrativos.
La serie histórica de estos datos es una excelente herramienta para ponderar el impacto de las políticas comerciales que expresan los modelos de desarrollo rural de nuestros países en cuanto al acceso y uso de la tierra por parte de los distintos estratos y es posible lograr sinérgicamente en el mismo esfuerzo de colección y clasificación de información incorporar la desagregación por sexo de los datos obtenidos, permitiendo así a partir de la aplicación de la misma variable un posterior análisis múltiple con diferentes enfoques, entre ellos el de género.
Esto tiene directa relación con los distintos estratos socio agrarios, ya que para los sectores de campesinado y pueblos originarios la distribución de la tierra pública es una oportunidad casi excluyente como canal de acceso a este recurso, en cambio para los sectores ligados a la agro exportación que cuentan con acceso preferencial a los demás factores productivos como créditos, capacitación, transferencias tecnológicas y etc. el canal de acceso a la tierra donde más participan es en los mercados de inmuebles rurales.
La herencia intrafamiliar es un indicador privilegiado que muestra la distancia entre el Derecho Sucesorio igualitario-propio de nuestra tradición legal común- y la concentración masculina de la propiedad de la tierra fácilmente verificable desagregando por sexo los ítems del Régimen de Tenencia de la Tierra en los Censos Agropecuarios. Por un tradicional sesgo sexista las definiciones censales usualmente superponen en una figura única adulta y masculina el triple estatus de titular de la tierra, titular de la explotación y jefe de familia.
Como canal de movilidad de la tierra, la herencia intrafamiliar es quizás el de mayor cantidad de intercambios de titularidad sobre ese recurso y, probablemente, el que afecta a una mayor extensión de superficie, además de atravesar axialmente a todos los estratos socio agrarios en cuando a su universalidad: todos y todas somos sujetos de Derecho, independientemente del canal originario de acceso a la propiedad rural. Aunque este indicador tendrá menos peso cuantitativo en los sectores agrarios adscriptos a la pobreza rural por razones de incidencia de la irregularidad de títulos de propiedad de las tierras que habitan y producen.
Los diagnósticos que circunscriben su observación a la adscripción  "género - pobreza rural" no permiten comprender cómo y gracias a quiénes se produce y reproduce la pobreza rural. Tales descripciones estáticas no perciben dinámicas de procesos de desarrollo rural específicos que contraen o expansionan desigualdades tanto de renta agraria como las de género, ambas intrínsecamente relacionadas y que se expresan rotundamente en el régimen de Propiedad de la Tierra en sentido amplio, es decir más amplio que la mera propiedad legal de la tierra.
Organizaciones civiles como concepto indicador
Si bien los modelos de desarrollo rural basados en el predominio de la agricultura de exportación aparecen como exitosos en términos de comercio internacional, no dejan de expresarse en la esfera pública las evidencias de sus límites ambientales, sociales, económicos y políticos que progresivamente son padecidos por aquellos estratos socio agrarios más desfavorecidos por acción u omisión por las políticas públicas de sus países y cuyas demandas son hoy expresadas por movimientos sociales.
En el marco de la REAF el concepto de "Organizaciones de la sociedad civil" intentó abarcar inicialmente no solo a los movimientos reivindicativos surgidos de los estratos agrarios subalternos de la región como campesinado y pueblos originarios, sino también a las organizaciones agrarias tradicionales que expresan a otros estratos agrarios vinculados preferentemente a la agro-exportación, lo cual en la actualidad es un tema de intenso debate al interior de la REAF en su conjunto.
Cabe señalar que la visibilidad política de los movimientos sociales rurales de la región va en aumento y en sus agendas reivindicativas, por lo general, no existe un reconocimiento a la desigualdad de género como un problema de primer orden para la sostenibilidad del desarrollo rural, tan importante como otras desigualdades basadas en criterios de percepción de ingresos y de volumen de producción que sí expresan con claridad en sus diagnósticos y demandas.
Por ello, utilizar la variable sexo como indicador de la composición de las organizaciones, para analizar la presencia o ausencia de demandas sobre un mayor acceso de las mujeres a la Tierra, plantea un formato rígido, que ubica como modelo generalizable al MERCOSUR Ampliado, lo que son realmente casos particularmente significativos en una región nacional, pero que en otros Estados no habría equivalentes similares con que comparar, dadas las características históricas de las estructuras agrarias de los demás Estados.
La composición por sexo de las organizaciones civiles no necesariamente tiene que ver con la existencia o ausencia de demandas de igualdad de acceso de las mujeres a los recursos productivos. En cambio, la tendría el hecho de comparar las demandas y agendas reivindicativas de movimientos sociales que expresarían al campesinado y a pueblos originarios orientados predominantemente hacia la producción campesina de subsistencia o con pequeños excedentes que vuelcan a mercados regionales en circuitos cortos de comercialización con grupos que expresan las demandas de familias rurales que producen por y para la agro exportación conlleva la omisión de algo tan evidente: el acceso a la propiedad legal de la tierra tiene un peso muy diferente en cada estrato socio agrario y por ende para varones y mujeres al interior de esos estratos.
El caso paradigmático de este problema lo expresa la organización argentina "Mujeres en Lucha” (MML),  liderada y constituida por mujeres de familias 'gringas', o sea, descendientes de inmigración europea, que históricamente se dedicaron a la agricultura para la exportación a escala. A pesar de tener un nombre del que se inferiría alguna vinculación con las desigualdades de género en su agenda reivindicativa el reclamo por conservar las tierras ante los eventuales remates por deudas tenía que ver con la continuidad del patrimonio familiar y no con demandas de igualdad de género en el acceso a la tierra. Sin embargo tuvieron una inédita presencia en el espacio público, siendo un grupo integrado por mujeres esposas de productores endeudados y a punto de perder fas tierras, que salieron al espacio público con una identificación inusual entre las organizaciones ruralistas propias de su sector socio-agrario.
Usando los indicadores "Organizaciones de varones" y "Organizaciones mixtas" es imposible lograr información fiable para comparar es más evidente. No existen organizaciones que demanden acceso a la tierra ni cualquier otra demanda que se autodefinan "de Varones" como sí ocurre en caso contrario con aquellas "de Mujeres" precisamente porque esta necesidad de denominación expresa que los varones no necesitan aclarar que poseen el status de "productor "-no hay organizaciones que se denominen varones rurales o varones agropecuarios por ejemplo- y sin embargo en las denominaciones de organizaciones protagonizadas por mujeres sí ocurre esto. Por obvias razones de orden de género.
Las composiciones "mixtas" también inducen a recolectar información no confiable porque la mera existencia de ambos sexos en una organización no da cuenta que las cúpulas decisorias además de contar anecdóticamente con mujeres, estas no toman usualmente la demanda de la igualdad de género o no poseen la fuerza para imponerla ya que el grueso de las mujeres presentes en esas organizaciones están sobre-representadas hacia abajo de la pirámide organizacional, o son solo espacios reservados a "las mujeres" como la Secretaria de la Mujer o instancias deliberativas en paralelo con la estructura decisoria de la organización.
Por todo lo anteriormente expuesto, aquí se propone que el indicador se base en la presencia o ausencia de la demanda de equidad de género para el acceso a la tierra en las agendas reivindicativas de las organizaciones analizadas, en la convicción que la información comparativa recabada sería más fiable y de mayor utilidad no solo en términos de “mapeo” sino en términos de estrategia y sugerencias por parte de los grupos de trabajo en la estructura del MERCOSUR.
Indicadores estadísticos
Si bien en los documentos, conferencias, seminarios y publicaciones presentadas por las Secciones Nacionales en el Ámbito del Grupo de Trabajo que analiza estos temas en MERCOSUR se mencionan reiteradamente las ausencias de información estadística y censal que no permiten reflejar no solo la situación de las mujeres respecto a la Tierra sino respecto a las demás variables de producción agrícola, no se ha logrado aún una propuesta común de modificación de las definiciones y categorías censales del ítem ' régimen de Propiedad de la Tierra" presentes en todos los Censos Agropecuarios nacionales para ser sugerida a las instancias gubernativas,
De hecho los estudios de diagnóstico realizados hasta el momento se han basado en lo expresado en los resultados de los Censos Agropecuarios, de forma acrítica respecto a cómo se construyen las determinaciones censales y las planillas de recogida de datos que por ejemplo no discriminan por sexo más que en algunas pocas variables, generalmente en el trabajo rural salariado. Analizar los dispositivos de recogida de información censal y estadística puede contribuir a reducir la pervivencia rasgos lingüísticos sexistas presentes en algunas "definiciones" que ocasionan en muchos casos una recogida de datos sesgada o con un significativo grado de sub registro, especialmente en el caso de las brechas de género.
Sería eficaz aprovechar el esfuerzo técnico y económico que comporta la implementación de los recientes Registros Nacionales de Agricultura Familiar resultantes de las iniciativas de la Reunión Especializada de Agricultura Familiar (REAF) y que se encuentran ya en marcha en algunos países, para incorporar en los ítem relacionados a la tierra existentes en las planillas de recogidas de datos, la desagregación por sexo de la titularidad y de las demás formas de tenencia de la tierra así como el origen de la propiedad de la tierra de uso familiar (herencia intrafamiliar, mercado de inmuebles rurales, regularización del dominio y de la distribución de tierras estatales) que paliará también otras insuficiencias de captación de tales datos en los Censos Agropecuarios oficiales en nuestros países.
Otro tema pendiente en la perspectiva comparada que ofrecen las matrices comparativas es incorporar en el debate por el acceso a la tierra en perspectiva de género a las demandas de los pueblos originarios de la región que basan, en general, su concepción de acceso uso y control de este recurso en la propiedad colectiva y la propiedad comunal incorporada en la legislación fundaría de Paraguay.
La dimensión colectiva de la propiedad de la tierra propia de las culturas originarias rompe con la concepción liberal basada en la propiedad privada que subyace en los ordenamientos constitucionales, aunque algunos, más recientemente, han incorporado reconocimientos a sus derechos en las Constituciones Nacionales, con énfasis en la recuperación de tierras.
La demanda de propiedad de la tierra, tensiona a las estrategias de reparación en cuanto al acceso de las mujeres a la tierra basadas en una concepción de derecho individual a la titulación, como lo es actualmente para los varones, mayoría de beneficiarios de titulaciones o a lo sumo en la conyugalidad o integración de parejas estables como fundamento de las medidas de co - titulación.
El enfoque de género en el desarrollo rural reconoce que varones y mujeres están posicionados de manera diferencial respecto al acceso, uso y disfrute de los recursos productivos, entre ellos la tierra, y puede interactuar con mayor amplitud respecto a esta tensión que aquellos enfoques de reparación en los que se basan las políticas enfocadas en “Mujeres”, fundamentalmente porque el concepto de genero parte de un enfoque relacional, interactivo y sistémico de las asimetrías detectadas entre varones y mujeres a lo largo de las estructuras agrarias.
Sugerencias
El enfoque de género debería ser aprovechado como un indicador privilegiado de los desequilibrios del desarrollo rural en los países que componen el MERCOSUR, ya que atraviesa longitudinalmente todas las actividades rurales y verticalmente las estructuras socio-agrarias nacionales. Los estudios técnicos oficiales y las pesquisas académicas que se soliciten deberían tomar en cuenta una escala de observación más integradora y factible de ser transversales que el actual planteo del problema “Acceso de las mujeres a la tierra” para que sus recomendaciones dejen de ser incorporadas como un componente añadido, subalterno y descontextualizado de los temas considerados más importantes.
La insuficiencia de enfocarse solo en la titularidad de la tierra se expresa con fuerza en el fenómeno de la expansión de los arrendamientos en consonancia con la expansión del cultivo de la soja. Este proceso está  insuficientemente medido por los Registros y Censos nacionales en su conjunto y también tiene impacto en las brechas de renta y de desigualdad de género en el acceso a la Tierra. Desde los marcos conceptuales utilizados actualmente no es posible evaluar este impacto, tampoco estos marcos posibilitan la integración de un enfoque de género en los debates sobre extranjerización, concentración de la tierra, arrendamientos y otros temas vinculados a la cuestión de la tierra, en el marco de las dinámicas inequitativas que imponen nuestros modelos agro exportadores en nuestra historia reciente común. 
Cuando las desigualdades de género se presenten y puedan demostrar ser un serio obstáculo al desarrollo rural sostenible de nuestros países, se habrá logrado comunicabilidad en el mainstream de las resoluciones y recomendaciones de las instituciones del MERCOSUR.


Publicado por: SUDAMÉRICA RURAL – Silvia Liliana Ferro * Historiadora, investigadora, docente y consultora en temas de desarrollo rural para diversos organismos públicos de la Argentina y del exterior.17/06/13 -

Bolivia: Denuncias de adultos mayores por agresiones, despojo de bienes y otros; superan las 10 mil.


Suman 10.240 las denuncias de violencia, maltrato físico y sicológico y otro tipo de vulneraciones de derechos de los cuales son víctimas adultas y adultos mayores y que fueron reportados en los Centros de Orientación Socio Legal del Adulto Mayor (Coslam) en 19 municipios del país y las gobernaciones de Chuquisaca y Tarija, entre enero de 2012 y marzo de 2013.
Las denuncias más frecuentes se refieren al despojo de tierras, apropiación indebida de bienes, violencia física, sicológica, maltrato institucional, maltrato económico, maltrato familiar, maltrato comunal. Estos casos según el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, deben llamar la atención de las autoridades y de la sociedad para tomar acciones y revertir esta situación.
Estos datos fueron dados a conocer a propósito del Día Mundial de Toma de Conciencia contra el Abuso y Maltrato en la Vejez que se recordó ayer, 15 de junio.
Con motivo de esa fecha, la Defensoría del Pueblo junto a entidades gubernamentales y sociales realizó la noche del viernes una vigilia denominada “Prendido de Velas” con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la violencia física y sicológica de la cual son víctimas los adultos mayores en el país y en el mundo.


Publicado por: Diario Los Tiempos – Bolivia – Redacción Central – 16/06/13 -

Una ciudad de Arabia Saudí prohíbe a las mujeres entrar en las bibliotecas públicas.


Las autoridades de la localidad de Hafar al Batin, en Arabia Saudí, han prohibido la entrada de lasmujeres en las bibliotecas públicas de la ciudad, según han informado diversos medios árabes, que han recogido el malestar que la medida ha causado entre las afectadas.

Nadia Aldul Rahman, especialista en educación especial en la ciudad, ha explicado que Hafar al Batin solo tiene una biblioteca pública, por lo que las mujeres se quedarán sin opciones. Tampoco lo tendrían mejor si hubiera una biblioteca privada. "Tomar prestados libros de bibliotecas privadas es muy difícil y comprar los libros también, dados los altos precios", ha denunciado Rahman.

La única alternativa que tienen ahora las mujeres de Hafar al Batin es pedirle a sus padres o maridos que entren en la biblioteca por ellas y que les consigan el libro que les interesa.
Arabia Saudí avanza muy lentamente a la hora de reconocer los derechos de la mujer. El pasado mayo el país lanzó su primera campaña contra la violencia machista y en abril el Gobierno acordó quelas mujeres pudieran ir en bicicleta y en moto, aunque con condiciones.


Publicado por: elperiodico.com – Agencias/El Cairo – 13/06/13 -

Pastillas anticonceptivas causan 23 muertes en Canadá.

Según el Ministerio de Salud, las píldoras Yaz y Yasmin de Bayer provocan coágulos en la sangre.

Al menos 23 canadienses que toman píldoras anticonceptivas de las de consumo más frecuente murieron, en su mayoría debido a coágulos en la sangre, de acuerdo con documentos del ministerio de Salud, informó este martes la cadena de televisión CBC.
Los médicos y farmacéuticos, que están obligados a notificar las reacciones adversas a los medicamentos, sospechan que las pastillas Yaz y Yasmin del laboratorio alemán Bayer fueron las causantes de estas muertes, agregó la Canadian Broadcasting Corporation.
Cientos de mujeres podrían haber sufrido los efectos nocivos de estos fármacos, dijo el abogado que presentó un recurso colectivo, citado por la CBC.
Miles de demandas se han presentado contra Bayer, en particular en Estados Unidos.
La Agencia estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) ya había lanzado en abril de 2012 una advertencia de que esas pastillas podrían estar "vinculadas a un mayor riesgo de coágulos en la sangre", y que esta información debía figurar en sus prospectos.
La Agencia Europea de Medicamentos también hizo una advertencia similar en 2011.
Las píldoras Yaz y Yasmin de Bayer están entre las pastillas anticonceptivas más vendidas. Contienen drospirenona combinada con etinil estradiol, un estrógeno muy común en los anticonceptivos orales. 


Publicado por. Elespectador.com –  AFP – 11/06/13 -

De víctima de trata de personas a actriz.

Marta fue como mercancía por la mafia Yakuza. La vendían una y otra vez cada diez días. Durante seis meses recorrió distintos prostíbulos en Tokio (Japón), lugares que tenían la misma estructura de un teatro y donde debía dar un show de 35 minutos. Víctima de la trata de personas fue obligada a trabajar durante seis meses sin descanso.
El comercio de personas es el tercer negocio ilícito más rentable después del tráfico de estupefacientes y el tráfico de armas. Se trata de un mercado que mueve cerca de 32 mil millones de dólares al año. En Colombia, el 71 por ciento de las víctimas identificadas durante 2012 fueron mujeres.
Marta, a sus 56 años, cuenta su paso por la calle, la prostitución, su recuperación y cómo su historia llegó al teatro.
Un miércoles a la una de la mañana, Marta se fue de su casa ubicada en el barrio Santa Fe. Tenía nueve años y cursaba segundo de primaria. Su papá, quien había llegado luego de tres días de fiesta, no soportó sus reclamos. Ella solía quejarse por el maltrato que les daba a su mamá y hermanos. Luego de muchos insultos, tuvo que irse.
Recuerda que caminó hasta el centro de Bogotá. Los primeros días no le habló a nadie ni se atrevía a pedir comida. Poco después conoció a un grupo de once niños. “Ellos me llevaron a bañarme porque olía feo. Fuimos al Chorro de Padilla (ahora el Chorro de Quevedo) y me dieron ropa”, comenta.
Con el tiempo adoptó varias rutinas de este grupo conformado por cuatro niñas y siete niños. Aprendió a dormir en la Calle 24 con Carrera Séptima, en un restaurante llamado La Puerta del Sol. También a pasar la noche en una alcantarilla cercana al Hotel Tequendama o en el Teatro Olimpia. En la calle, donde vivió por algo más de cinco años, Marta también aprendió a robar. Fue así como llegó a la cárcel.
Al recuperar su libertad, la única opción para dejar de robar fue la prostitución. Trabajó en un par de ciudades del país hasta que fue invitada a Japón por unas amigas que había conocido en la delincuencia. Los encargados del viaje le dieron dinero para sacar el pasaporte y le compraron ropa que nunca había tenido. “A uno le dan todas las posibilidades. Las niñas de hoy caen porque quieren todo fácil”, asegura.
Marta hace parte del 70 por ciento de las víctimas de trata de personas que han sido objeto de promesas de empleo, participación en concursos de belleza y modelaje. Además de planes vacacionales a bajo costo o programas de estudio en el extranjero.
Antes de viajar tuvo que pintarse el pelo de rubio. A mediados de los años ochenta, Marta llegó a Japón luego de una travesía de cinco días por diferentes ciudades del mundo. Pensando que salir del país era la mejor opción de vida, invitó a su hermana a que la acompañara. Era la primera vez que montaban en avión.
Al llegar a su destino fueron llevadas a un hotel para que solo se cambiaran de ropa. De allí salieron a un prostíbulo. Un lugar parecido a un teatro. Esa misma noche, Marta fue vendida y separada de su hermana, con quien solo habló por teléfono en dos ocasiones y volvió a ver más de dos años después.
La primera orden que le dieron fue ponerse bikini de color rojo y negro. Luego le explicaron en qué consistía su trabajo: hacer un striptease, bailar de manera sensual, quitarse todo hasta quedar completamente desnuda y acostarse con diferentes hombres arriba del escenario. Todo frente a un gran número, quienes para tener la oportunidad de acostarse con ella debían jugar piedra, papel o tijera.
Los teatros que funcionan como prostíbulos tienen capacidad hasta para 300 personas y abren sus puertas todos los días. Marta cuenta que allí cada una de las mujeres tenía asignado un tocador y un espacio pequeño para dormir en el piso. De las cosas más difíciles que vivió fue pedir comida, pues en ocasiones la demoraban o no le prestaban atención. Por esta razón, se veía obligada a pintar en una servilleta lo que deseaba.
Luego de seis meses de sometimiento, inmigración llegó al teatro donde Marta estaba trabajando. “Esa fue mi salvación”, recuerda. Para esos días su salud había desmejorado. Había bajado mucho de peso y perdido la fuerza de su cuerpo de la cintura para abajo. No podía caminar. Antes de regresar al país, estuvo presa tres meses en un lugar donde retienen a los emigrantes.
Al salir del aeropuerto de Bogotá, Marta tomó un taxi camino a su casa. Allí fue recibida por su papá, quien tuvo que cargarla en sus brazos. De Japón traía 350 yenes escondidos que le habían pagado en una ocasión. Dinero que en la actualidad equivale a algo más de tres dólares. Cuatro meses después volvió a caminar.
Cuando Marta logró recuperarse no tuvo otra alternativa que volver a la prostitución. Trabajó durante un año en Panamá, donde casi pierde la vida. Cansada, le pidió a Dios una nueva oportunidad. Ocho días después, una amiga la invitó a rehabilitarse con las Hermanas Adoratrices. Fue así como aprendió a trabajar el bordado. “Recuperé mi dignidad e identidad”, dice. Su vida comenzó a transformarse.
Hace pocos meses, Marta se convirtió en actriz. Habían transcurrido más de veinte años desde que fue llevada a Japón. Todo comenzó cuando una de las religiosas que le ayudó en su proceso de rehabilitación la invitó a participar en una obra de teatro que expone las vivencias de víctimas de la trata de blancas y pretende hacer una llamado frente a este delito. Se trató de una iniciativa de la Fundación Marcela Loaiza y el apoyo de Casa Ensamble. De allí nació la obra ‘5 mujeres, un solo trato’ que ha tenido cerca de diez funciones.
Alejandra Borrero y su equipo de trabajo dedicó casi seis meses a trabajar con un grupo de víctimas, quienes estuvieron dispuestas a contar sus experiencias. Para Marta llegar al teatro ha sido la manera de exorcizar su dolor. Antes del estreno de la obra, un momento conmovedor para las familias de estas mujeres, se preparó con disciplina y dedicó de lleno su tiempo para convertirse en actriz natural.
Ahora gana algo de dinero extra en cada función y habla con orgullo de su nuevo oficio. Ella, madre de un niño de 14 años y casada hace más de 23 años, admite que cada vez sube al escenario es para contarle a la gente que la trata de personas es una realidad.

*La entrevistada prefirió no revelar su identidad.


Publicado por: KIEN&KE – 17/06/13 -

Mujeres mayores, víctimas invisibles de la violencia machista.

La confluencia de factores como el género y la edad hace que las mujeres mayores se conviertan en un grupo con un alto riesgo de sufrir algún tipo de maltrato. Pero además, no existen datos de esta realidad y las víctimas de violencia de género de “más de 60 años” –así aparecen en las estadísticas- son un colectivo especialmente vulnerable al estar inmerso en el silencio. Son las principales conclusiones del proyecto europeo Dafne Stop VI.E.W. ‘Stop Violence Against Elderly Women’, presentadas el pasado 14 de junio por UNAF.

El proyecto pretende visibilizar la violencia ejercida contra las mujeres mayores de 65 años y crear una mayor sensibilidad social sobre el problema. Y es que, tal y como señala Julia Pérez, presidenta de UNAF, “el progresivo envejecimiento de la población española y su repercusión en las situaciones de dependencia funcional y emocional favorece que las personas mayores se hayan convertido en uno de los grupos sociales más susceptibles de sufrir situaciones de abuso, malos tratos y/o violencia”.
La investigación revela que las mujeres ancianas son un colectivo especialmente vulnerable porque tienen más dificultad para defenderse, solicitar ayuda, desconocen sus derechos e incluso a menudo han sufrido años de maltrato repetido, permaneciendo en silencio y ocultando la violencia de la que eran objeto.
Según Pérez, “las víctimas sienten miedo a denunciar y a tener que rehacer sus vidas y romper con sus familias, en ocasiones responsables de los malos tratos. En muchos casos no pueden reconocerse en las formas de violencia, porque consideran el maltrato de familia como un modo de relación o porque viven de manera demasiado dolorosa el tener que admitir el abuso en el interior del propio hogar”.
Este “silencio”, más el “afecto familiar” y el “estigma social” que supone reconocer malos tratos en la propia familia, son hechos clave para explicar la disparidad entre los estudios objetivos realizados en los propios colectivos de personas mayores españolas que apuntan a tasas bajas de violencia.
La organización responsable del estudio explicó que existe sexismo y un prejuicio contra la edad, que denomina ’edadismo’, que hace que las mujeres mayores se encuentren en "mayor riesgo de sufrir abuso y violencia". "La tercera edad incrementa el grado de dependencia de las mujeres hacia otras personas, aumenta el riesgo de aislamiento y su cultura generacional hace que silencien su drama. Por ese motivo, es difícil dar datos de la situación real", aseguró Julia Pérez.
UNAF recordó que, entre 2002 y 2007, las denuncias de víctimas de violencia de género aumentaron en un 46 por ciento por "las campañas de sensibilización" y la creación de "recursos asistenciales", mientras que, en el caso de las mujeres mayores de 64 años, hay una "tendencia de descenso".

Miedo a denunciar

En la presentación de las conclusiones estuvieron presentes responsables de algunas de las organizaciones participantes en el programa, quienes insistieron que la ausencia de datos sobre la violencia de género contra mujeres mayores es sin duda un indicador preocupante que nos muestra que el problema está absolutamente invisibilizado.
Yolanda Basteiro señaló que el 50 por ciento de las víctimas que han acudido al servicio de asesoramiento y atención a mujeres mayores que la Federación de Mujeres Progresistas desarrolla dentro del proyecto Daphne, conviven con el maltratador , lo que es un “dato muy preocupante”, que muestra la “fragilidad” de estas mujeres.
Y, como sentenció Mariqueta Vázquez, presidenta de a Asociación Mujeres por un Envejecimiento Saludable, “no hay derecho a vivir los últimos datos de tu vida con miedo y al lado de tu maltratador”.
Sin embargo, para muchas mujeres y en especial para el colectivo de mayores, denunciar es muy difícil. Bien por desinformación, por las pocas posibilidades de ser creída o por la desconfianza en el proceso jurídico, “las mujeres no se sienten suficientemente protegidas para denunciar y se callan”, dijo Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas. “La crisis está aumentando la desigualdad y por tanto la violencia contra las mujeres”, reclamó Ana María, recordando que de las mujeres asesinadas por la violencia machista ha aumentado el porcentaje que no había denunciado (en mayores de 65 años, el 85 por ciento) y también de aquellas que siguen conviviendo con el agresor (el 75 por ciento).

Prevención

La prevención del maltrato de las personas mayores en un mundo que envejece nos concierne a todos y todas. Para UNAF es necesario promover esfuerzos multidisciplinares y coordinados, desde diversos ámbitos y sectores así como actuar sobre los factores de riesgo y promover también la protección, tanto en las potenciales víctimas y responsables de los malos tratos como en la comunidad.
El primer paso es visibilizar los problemas y las demandas de las mujeres mayores que sufren violencia, ya que pueden tener implicaciones significativas en su comportamiento y reacción ante el maltrato, así como para la provisión de servicios y apoyo. Además, es necesario proporcionar apoyo, formación y asistencia a las personas cuidadoras, para evitar que la sobrecarga y el queme, puedan incidir en una inadecuada atención o maltrato a las personas mayores asistidas.

Proyecto Daphne: trabajo en red

El programa Daphne Stop VI.E.W. ‘Stop Violence against Elderly Women’, promovido por UNAF, está desarrollado conjuntamente con otras cinco organizaciones europeas: Auser Regionale Lombardia (Italia), ZDUS (Eslovenia), ANJAF (Portugal), CNIDFF (Francia) y BGRF (Bulgaria), el proyecto se ha desarrollado a través de diversos flujos de trabajo con actividades y objetivos concretos.
En España ha implicado aproximadamente a 50 instituciones públicas y privadas, Universidades y organizaciones sociales, como IMSERSO, Cuerpo Nacional de Policía, Servicio de Promoción de la Salud de la Comunidad de Madrid, FEMP, Dirección General de Mayores y Dirección General de Igualdad del Ayuntamiento de Madrid, Centros de Apoyo a la Familia, Cruz Roja Española, Mensajeros de la Paz, Federación de Mujeres Progresistas, o la Universidad Complutense de Madrid, entre otros.

Publicado por: AmecoPress – Madrid – 18/06/13 -


Abusó sexualmente de su hija durante 34 años.

El detenido es investigado por supuesta violación de dos niñas de 6 y 11 años, quienes son sus hijas y nietas a la vez.
 

Bajo buen recaudo en la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto se encuentra un padre que durante 34 años abusó sexualmente de su propia hija, con quien procreó ocho vástagos producto de esa relación, según informó la Policía.

El labrador Vivian Rodríguez, de 66 años, fue capturado en la aldea Los Hornos, Cerro de Hula, al sur de Francisco Morazán, mediante un operativo ordenado por la Fiscalía Especial de Delitos Comunes, a raíz de una denuncia que conoció de oficio, informó una fuente oficial.

Al encausado se le supone responsable de violación especial y actos de lujuria en perjuicio de su hija, que ahora tiene 40 años de edad, además, es investigado por el supuesto abuso sexual en contra de dos nietas e hijas a la vez, de 6 y 11 años.Tras una serie de diligencias realizadas por un equipo de la Sección de Delitos Especiales de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), la Fiscalía logró determinar que Rodríguez empezó a sostener relaciones forzadas con su hija desde que ella tenía 6 años.

Como resultado del abuso sexual, la agraviada dio a luz a ocho hijos, cuatro mujeres e igual cantidad de varones.Según una fuente, las autoridades tuvieron conocimiento del caso a raíz de información proporcionada por residentes de la zona, ya que debido a las amenazas de muerte, la perjudicada no presentó la denuncia.Rodríguez fue presentado ante el juzgado competente para que se le instruya el respectivo proceso por el delito antes señalado.

Enviado a la PN Por estos delitos, ayer se decretó detención judicial en los juzgados de lo Penal de Comayagüela. Ayer fue enviado a prisión.A pesar de que Rodríguez es de la tercera edad, no se le dieron medidas sustitutivas, sino que fue trasladado a la Penitenciaría Nacional y a solicitud del juez que conoce la causa se le dará seguridad.La audiencia inicial fue programada por el juez para que se realice el 21 de junio a las 9:00 de la mañana.Se conoció que la Fiscalía y los cuerpos de investigación policial le dan seguimiento a otro caso similar en un municipio del sur de Francisco Morazán.

Publicado por: elheraldo.hn – Tegucigalpa (Honduras) – Redacción – 17/06/13 -

México: Se trafica para la explotación sexual y laboral de mujeres y niñas.

En el centro de la ciudad de México las madres de Ciudad Juárez se han plantado nuevamente. Hace 20 años que gracias a los artículos periodísticos fue denunciado el feminicidio en Ciudad Juárez. Dos décadas después sabemos que en ese municipio de la frontera norte hay 108 desaparecidas y que son las familias las que investigan, las que están detrás de cada expediente, las que no se cansan.

Este gravísimo fenómeno parece no importar gran cosa a los señores del poder. A ver, estamos viviendo, como si fuera 1928, una etapa reformadora que se nos quiere presentar amablemente tras largos 12 años de equivocaciones. Peor, el asesinato sistemático de mujeres en el país parece no importar a nadie. El próximo día 21 de nueva cuenta se discutirá la alerta de género para el Estado de México y parece que es más importante la política, el arreglo, que la realidad.

Esta vez el plantón de madres de Ciudad Juárez está aquí para exigir al gobierno que investigue, simplemente eso. Que de una vez por todas, el gobierno se ponga en el lugar de las familias, que busque indicios, que haga su trabajo. Es como el caso de la impunidad permanente respecto del homicidio de periodistas, hombres y mujeres en todo el país. Nunca nadie sabe nada de quién o quiénes son los culpables. En el caso de la desaparición de mujeres, de su asesinato, las autoridades que no atinan qué decir sobre sus funcionarios corruptos, tampoco saben cómo encarar el problema del feminicidio en el país y no obstante la condena internacional, no dan resultados. Dan discursos.
Con toda tranquilidad asumimos que en el centro de Ciudad Juárez opera una red de trata de mujeres encabezada, dice la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, por una pandilla denominada como Los Aztecas, y presuntamente relacionada con lo que se define como crimen organizado.
Las madres atribuyen el fenómeno a “la embestida de la Operación Conjunta Chihuahua –cuando el gobierno federal les incautó armas, personas y drogas- esa pandilla empezó a traficar con jovencitas.
” No es que se trate de algo nuevo. También nadie oye, ni escucha, ni pone atención al tema de la traba de jovencitas, de niños y niñas. Se hacen oídos sordos a cómo peligran las niñas y los niños, las adolescentes por este fenómeno ya estudiado por las Naciones Unidas, que tiene una cifra de ganancias, dentro de esa cosa que definen como crimen organizado en toda la orbe.

Se trafica para explotación sexual y explotación laboral. Eso sucede en muchos lugares del país, pero es en Ciudad Juárez donde no se quita el dedo del renglón y según la activista María Luisa García Andrade, la desaparición de mujeres en aquella frontera arreció en 2008, es decir hace cinco años, tienen el seguimiento. ¿A quién le toca resolverlo? ¿Quién o quiénes, además de las madres está detrás de las investigaciones? ¿Dónde están las comisiones de equidad y género del Congreso? ¿Dónde se esconden los llamados abogados democráticos? ¿Qué hacen las comisiones de Derechos Humanos? Estos verdaderos elefantes blancos que comen y se desarrollan gracias a nuestros impuestos.
Las madres explican que la desaparición de jovencitas en Ciudad Juárez sucedió el mismo año en el que creció la ola de homicidios atribuidos a la guerra del cartel de Juárez –para el que trabajan los Aztecas- contra el de Sinaloa por el control del narcotráfico en esa ciudad, es decir, las madres tienen la información, la viven. El tema es que no se las toma en serio, lo cual es grave.
Es el Juárez, herido de muerte, donde según García Andrade todo se inició en 2008 una ola sin precedentes de desapariciones de jovencitas, se ha documentado que existe una lista, con nombres y apellidos, expedientes de 108 casos, sin que haya ninguna respuesta de parte de las autoridades. Lo grave es que se crean nuevas instancias que nos costarán y cada día aparece una nueva, de “expertos o expertas” en seguridad ¿para qué?
La impunidad parece ser el signo de estos tiempos, a pesar de los discursos, a veces convincentes, de las autoridades del gobierno de Peña Nieto. La verdad es que veo un nuevo problema. No hay de dónde tener expedientes ordenados, no tienen antecedentes las autoridades o los ocultan; no pueden iniciar procesos y diligencias, no obstante todas las evidencias que se ven y se explican a la opinión pública.

Ese es el caso de ex gobernadores que dejaron desmantelados los proyectos de atención a la salud, que no sé cómo se califique. Dejar sin medicinas los hospitales para la clase popular es como una operación de lesa humanidad. Ahora van a ver cómo juzgan al nuevo ex gobernador acusado. Los otros ya huyeron y nadie se acuerda de los documentos apócrifos de Coahuila; ni tampoco de las atrocidades fraudulentas de Veracruz, menos de los hospitales vacíos en Oaxaca y lo sucedido en Guerrero y Aguascalientes. Hay quien, en la pantalla de televisión defiende al ex gobernador de Tabaco, quien escenifica el nuevo show.
Menos van a reconocer que la falta de justicia permite que las jovencitas y muchos niños y niñas son sujetos de la trata. No hay tiempo, hay que hablar más bien de las instituciones.
Eso me recuerda el estudio magnífico de Luis Javier Garrido, que estudió cómo se formó el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1929, sin democracia, juntando los intereses de todos los caciques, argumentando que había que poner en paz al país, no importaba en nada la justicia social por lo que habían muerto un millón de hombres y mujeres durante la Revolución Mexicana. No, no se trataba de eso sino de mantenerse y hacer crecer su poder.
Igual ahora, en tiempos de discursos y reformas anunciadas. Los grandes asuntos no tienen respuesta. Menos pueden ser caminos para la democracia y pareciera que nos indican que tampoco es un tema de ética, sino de pragmatismo. Lo que importa ahora es quiénes y cómo llegan a ocupar los puestos de poder. Vean si no las discusiones radiadas o televisivas de esa nueva clase de opinadores y opinadoras. Las asesinadas, las desaparecidas, las madres desesperadas están ahí, en un rincón de la ciudad de México apenas percibidas por la opinión pública.
Cuando estas mujeres hablan. Dicen con claridad, dónde fueron vistas su hijas por última vez, sencillo: el sector de la zona centro de Ciudad Juárez, territorio considerado último reducto del otrora poderoso cartel local.

Las madres explican su exigencia: que el gobierno federal atraiga los casos que contienen indicios de participación del crimen organizado en lo que muy probablemente es una red de trata de mujeres con base en el centro histórico juarense.
“Es un foco rojo, casi todas se han perdido ahí, y hemos dicho que se haga algo con ese lugar del Centro, pero no han hecho nada (…) Ahí está la banda, ahí es donde operan”, dijo una de las madres y aunque algunas personas se dan golpes de pecho, todavía no conseguimos que realmente se parapeten y no se cansen, frente a las instituciones que no dan respuestas.
Y cuál es el relato. Al parecer las investigaciones periodísticas son muy claras. Se trata de la trágica calle Javier Mina de Ciudad Juárez. Según la hipótesis de García Andrade, eso coincide con una investigación periodística realizada por El Diario de Chihuahua en 2012, sobre los casos de once víctimas, la cual encontró que al menos siete pasaron o debían pasar por la misma calle del centro de Ciudad Juárez antes de que se les perdiera la pista. ¿Por qué no se hace algo?
La descripción es precisa: la calle ubicada dos cuadras al sur de la Catedral –a pocos metros de la frontera con Estados Unidos-, es la Francisco Javier Mina, caracterizada por la presencia de prostíbulos y frecuente en los recorridos de las jóvenes del poniente de Juárez, porque ahí se detienen los camiones públicos que las conectan con el resto de la ciudad.
Ahí, mostró la investigación periodística, entre 2008 y 2011 fueron vistas por última vez María Guadalupe Pérez Montes, de 17 años; Cinthia Jocabeth Castañeda, de 13; Perla Marisol Moreno, de 16; María de la Luz Hernández, de 18; Jessica Ivonne Padilla, de 16, y Nancy Iveth Navarro Muñoz, de 18 años.
Una de ellas, María Guadalupe Pérez Montes, fue encontrada a inicios de 2012 junto a los restos óseos de al menos otras once mujeres halladas en un descampado al sur del Valle de Juárez conocido como “Arroyo del Navajo”, donde las madres presumen podrían haberse encontrado más cadáveres.
Apenas la semana pasada, la Fiscalía General del Estado le notificó a Bertha Alicia García, de 46 años, que un par de restos craneales, también encontrados en el Valle, correspondían con el perfil genético de su hija Brenda Berenice Castillo García, reportada como desaparecida desde 2009.
Como otras siete madres de mujeres víctimas, Bertha Alicia García integró el grupo que decidió viajar a la Ciudad de México para exigir la investigación que no se ha resuelto en aquella frontera.
“A Berenice me la entregaron el miércoles de la semana pasada, dos pedazos (óseos) es todo lo que hallaron”, dijo la mujer con tono de cansancio a los periodistas del Distrito Federal y agregó: “Yo no estoy de acuerdo con lo que me dieron ni confío para nada, por eso estoy pidiendo una segunda prueba”. Como otras víctimas, Berenice tomó una unidad de transporte público para dirigirse a las mismas cuadras aledañas a la Catedral en las que todo indica que se perdieron varias de las otras jovencitas.

Las madres están aquí desde el pasado lunes 10 de junio; se reunieron ya con el titular de la Subprocuraduría Especializada en la Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), Rodrigo Archundia, quien se comprometió a resolver este martes si la federación atrae o no los casos. Pernoctan en la calle, hacen mítines. Protestan, llaman la atención de los transeúntes. Están solas, hace 20 años que oímos hablar de Ciudad Juárez, cuya verdadera entereza son estas madres, que no se resignan.
Claro, si se pidiera la Alerta de Género en Ciudad Juárez, también les dirían que no, que no tienen los datos ni se ajustan al formulario, que en realidad es pura percepción y un imaginario que no tiene relación con la realidad, como se ve ni los nombres, ni las circunstancias, ni el sitio donde las jóvenes desaparecen convencen a nadie. Es lo mismo, tampoco sabremos dónde están los ocho u 11 jóvenes secuestrados en un bar del Distrito Federal. Nadie sabe nada y nadie parece ser capaz de atender lo importante, mientras como el general Calles, se reparte el poder y los puestos. Las elecciones del 7 de julio, son el tema.
Veremos.


Publicado por: AmecoPress – México D.F. - Sara Lovera – 17/06/13 -