lunes, 11 de febrero de 2013

¿ Existió La Papisa Juana ?



Cuenta la historia de la Iglesia católica que hubo una vez una Papisa, que disfrazada de hombre habría llegado a ser la máxima autoridad eclesiástica. Lo más sorprendente es que se descubrió que dicha mujer estaba embarazada y que hasta el siglo XVI la Iglesia aceptaba su existencia.
 

Era el siglo X, Polonia se encontraba en un momento muy difícil, la pobreza era tal que solo los curas mendigantes y los niños, a veces, recibían una moneda. La supervivencia de una mujer joven sin dinero con creencias religiosas fuertes era casi nula. El único trabajo que había era el de prostituta, algo que iba en contra de Juana –la supuesta Papisa-.
Así pues, no tuvo otra alternativa que vestirse con la ropa de un sacerdote muerto y empezar a mendigar. Al poco tiempo, Juana se dio cuenta que los sacerdotes que predicaban en las plazas de los pueblos tenían mejores ganancias. Con el paso de los días se convirtió en un orador sacro de gran importancia. Incluso, personas de pueblos aledaños acudían en pequeñas peregrinaciones solo para escucharla.
Pronto se volvió muy famosa, los días de mendigar se habían terminado. No solo consiguió tener su propia iglesia, también fue nombrada obispo. Luego habría sido cardenal y posteriormente Papa, según cuenta la historia.
El pontificado de la papisa se situaría entre 855 y 857, en el que según la lista oficial de papas, correspondió a Benedicto III. Hay versiones afirman que Benedicto III era Juana y otras dicen que el período fue entre 872 y 882, es decir, el del papa Juan VIII.
Como toda leyenda, esta historia tiene varias versiones. La primera, difundida por Jean de Mailly que habla de una disfrazada de hombre y que por su gran talento y austicia logró colocarse como secretaria de la curia para luego ascender en el mundo eclesiástico y llegar a ser la máxima autoridad.
Lo que llama más la atención es la manera en que descubrieron su embarazado, dicen que esto fue un día que estaba montando a caballo y que de pronto habría dado a luz un hijo. Esto hizo que Juana fuera encadenada por el pie a un caballo, para luego arrastrarla y maltratarla mientras recorría el pueblo.
Tras semejante tortura murió y fue enterrada en el mismo lugar donde dejó de respirar. En ese sitio se habría escrito:"Pedro, padre de padres, propició el parto de la papisa". Y también, se habría establecido un ayuno de cuatro días, denominado ayuno de la papisa.
La otra versión le corresponde a Martín de Opava, quien sostenía que Juan -un inglés que lideró la Iglesia por más de dos años- era mujer y que habría llegado hasta ese puesto influenciada por un amante de Atenas. Este sujeto habría hecho de ella una erudita en diversos temas y sería también quien la embarazo.
Cuando Juana se dio cuenta de su embarazo, partió desde la Basílica de San Pedro a Letrán, el niño habría nacido en el camino, en una callejuela entre el Coliseo y la Iglesia de San Clemente.
Este hecho habría maldecido esa calle, por esa razón el Papa evita pasar por esa zona.
Si bien no se sabe si estas historias son reales, hay ciertos episodios sabrosos. Por ejemplo, se dice que la existencia de una Papisa habría hecho que algunas sillas tengan en el asiento un hueco, por donde se tocaban los genitales al Papa con el fin de asegurarse que la máxima autoridad no era una mujer.


Publicado por: TERRA NETWORD - Biografías -

Estado de muerte social de las viudas en la India.


Visitamos Vrindavan, llamada la ciudad de las viudas, donde malviven unas 15.000.
No se las reconoce su condición de persona fuera del matrimonio, por lo que las viudas se ven forzadas a abandonar la familia y vivir en la marginalidad.

Los cánticos de medio millar de mujeres aglutinadas en el ashram, el centro religioso, quedan diluidos por el bullicio de la tarde. Al norte de la India, en Vrindavan, el sol da una tregua para que las calles polvorientas se llenen de gente que subsiste al día. Son los últimos rezos de la jornada para estas mujeres entregadas a la fe del dios Krishna en la llamada ciudad de las viudas. Es el lugar de destierro de más de 15.000 mujeres#, según datos del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer UNIFEM, que con la muerte del marido lo han perdido todo.

las siete de la tarde el centro religioso cierra las puertas. Entre bicicletas, rickshaws (los carros tirados por hombres en bicicleta), vacas y el gentío que viene y va; serpentean mujeres vestidas de blanco con el pelo rapado y andar renqueante. Son las que ni tan sólo podrán dormir bajo el techo del destartalado ashram y van en busca de una calle tranquila para pasar la noche. Entre ellas está Aruna. Procede de la poblada Calcuta, al este del país. Tiene 65 años, aunque en los últimos tiempos ha perdido la cuenta. El andar fatigado, los ojos cristalinos y la inclinación de la espalda hacen de la mujer una anciana. Con dificultad saber leer y escribir, pero lo que sí recuerda con precisión fueron las edades que cambiaron su vida. “Tenía siete años. Mis padres me casaron con un joven de 15 años”, cuenta con una leve sonrisa. Aruna pasó de jugar a imitar las coreografías de las películas Bollywood a pintarse el bindi, el punto rojo en la frente que toda mujer casada debe llevar.

Durante sus años de matrimonio, vivió en casa de sus suegros de forma discreta e hizo lo que se esperaba de ella cuidando de su marido y de sus dos hijos. Cuando cumplió los 50 años, la tuberculosis se llevó a su esposo y dejó de ser mujer. En las zonas más tradicionales, una mujer sólo se la reconoce como persona dentro del matrimonio. Sin él, no tiene identidad social ni religiosa. Aruna era una boca más que alimentar, un impedimento para que los hijos heredaran el pequeño trozo de tierra que por ley le pertenece. Si bien es cierto que el amalgama indio no permite generalizar, ella forma parte de las 40 millones de viudas que en su mayoría viven en la mendicidad.

Señalada por sus allegados como la culpable de la muerte del esposo, Aruna asumió un destino impuesto. Sabía que no le esperaba el prohibido rito del sati -la inmolación de la mujer en la pira funeraria del marido-, pero debería llevar el luto reprimiendo sus voluntades. Como la mayoría de viudas, se borró el bindi, cortó la larga cabellera negra, dejó las pulseras y el colorido ropaje para convertirse en un ser asexual. “Estaba tan triste. Sentía mucho dolor dentro. Sólo me quedaba Krishna”.

Según la mitología hindú, el dios de color azul Krishna pasó su infancia y su adolescencia en Vrindavan, lugar sagrado para alcanzar la salvación mediante el rezo. Aruna recorrió los 1.300 kilómetros de peregrinación para conseguir el moksha, la liberación espiritual. “El camino de Calcuta a Vrindavan lo hice junto a otra mujer que enviudó. Estuvimos muchos días caminando, no sé cuántos. Evitábamos que nos vieran”, recuerda cabizbaja. A una viuda se la considera portadora de desgracias, jamás será invitada a una festividad y menos aún a una boda o al nacimiento de un nieto.

“Ser viuda es un estado de muerte social, incluso entre la castas altas. Todas conviven con el estigma y ninguna debe mostrar ni su sombra”, explica Mohini Giri, la reconocida activista india por los derechos de las mujeres, nominada al Nobel de la Paz en 2005 y presidenta de la ONG Guild for Service. Se dio cuenta que algo debía hacer por ellas durante la guerra que enfrentó a India y Pakistán en los años 70 acompañando a su suegro en la retaguardia, el entonces presidente de la India V.V. Giri. Observó atónita cómo los soldados caían y sus mujeres quedaban en el más absoluto desamparo.

Con el cabello ya blanco, rememora el casi medio siglo recorriendo el país para concienciar a jueces y líderes religiosos. “Hemos dado pequeños pasos en la mejora de la vida de la mujer viuda. Puede heredar, puede volver a casarse si quiere y tiene el derecho a recibir una pensión muy pequeña de 400 rupias mensuales [unos 6,30 euros]”, continua Giri, “estos cambios no son suficientes porque ni siquiera saben que la ley lo permite. Debemos conseguir que las leyes no sean sólo palabras”.

La ONG Guild for Service ha creado recientemente un ashram a las afueras de Vrindavan que acoge a unas 120 viudas. Se les garantiza un lugar limpio para vivir, tres comidas al día, servicio de enfermería y se las anima a no perder los coloridos saris. Aunque en su mayoría son mujeres que han enviudado a partir de los 40 años, también se encuentran las llamadas ‘niñas viudas’. Hace unos meses Radha, de 12 años, gritaba pidiendo ayuda desde la amplia puerta de entrada al centro. Una bolsa con cuatro prendas era todo lo que había podido llevarse de casa de sus padres, huyendo del maltrato y, por lo que dicen sus silencios, de los abusos sexuales.

“Cada vez son más las mujeres que acuden a nosotras para decirnos que sufren abusos. Saben que si acuden a la policía pueden ser violadas”, declara sin miedo al tabú. Giri tampoco niega algo que es vox populi. En algunos ashrams de Vrindavan, donde las jóvenes buscan protección en los patios interiores, los hombres y mujeres responsables del mantenimiento del mismo fuerzan a viudas jóvenes a prostituirse para su propio beneficio económico.

Radha bordea el sagrado río Yamuna mientras las gentes de la ciudad aprovechan los últimos rayos de sol para bañarse. Los rezos han acabado por hoy en Vrindavan. Sin apartar la vista del suelo, emprende el camino de vuelta al ashram de Mohini Giri. No es la vida que había imaginado para ella, no entiende qué hizo mal en su anterior reencarnación; sólo sabe que podrá dormir tranquila.
 
Publicado por: AmecoPress/Periodismo Humano – Eva Corbacho, Eva Barrera – Vindraban (India) 11/02/13

La manosearon porque traía minifalda, la acosaron por su culpa, la violaron porque le gusta y la mataron por puta. De cuando las mujeres somos 'culpables' de la violencia .


La autora, además de contar una breve historia de violencia de género difundida por un periódico sensacionalista, relata su experiencia personal sobre cómo el feminismo le ha dado las herramientas necesarias para detectar la violencia a tiempo, porque la culpa es una argucia patriarcal.

Realizado el monitoreo que hago a diario a distintos medios de comunicación masiva, encontré una página llamada La Policiaca, cuyo slogan es "La Nota Roja de México", y debo confesar que no encontré nada fuera de lo común con relación a los contenidos, es decir, la representación de las mujeres es sexista, misógina, pero lo que sí llamó mi atención fueron los comentarios de los lectores (sí, en masculino porque son hombres quienes en la mayoría de las veces emiten su opinión sobre la nota en cuestión), por ejemplo, sobre un texto que relataba el feminicidio de Flor Esthela Reyes a manos de su ex marido, Neftalí Martínez Garza, cinco lectores afirmaron que ella merecía ser asesinada por "andar de golfa" y de "calenturienta", lo cual deja en evidencia que la violencia de género contra las mujeres es considerada como un ejercicio legítimo, para castigar a todas aquellas que a los ojos del poder patriarcal nos atrevemos a dejar de ser "buenas".

Pero, además de la legitimidad, pareciera que ser víctima de violencia de género tiene todo un proceso de meritocracia misógina, es decir, no importa cuál sea la razón, para el patriarcado, las mujeres y las niñas siempre seremos merecedoras de un castigo, de un escarmiento, o, en todo caso, somos "culpables" porque con nuestra ropa, nuestros gestos y comportamiento "provocamos" a los hombres, despertamos sus "instintos violentos y sexuales".

Como ya lo he escrito en repetidas veces, la ética feminista me ha enseñado a buscar en mi propia experiencia hallazgos de lo que la teoría feminista sostiene y para seguir con esta acción de revisión e introspección, me doy cuenta de que he sido responsabilizada de la violencia contra mí, sólo que reconozco, al mismo tiempo, que el feminismo me ha dado herramientas para ser mucho más perspicaz y asertiva. He aquí por qué lo afirmo.

Gracias a la sororidad de dos amigas y queridas maestras feministas conseguí un trabajo free lance, justamente para desarrollar marcos teóricos con perspectiva de género. Una vez que terminé lo solicitado, el individuo que me contrató me citó para pagarme. Como él no había comido, me pidió ir a algún restaurante y así platicar con mayor libertad sobre un proyecto en el que me incluiría; lo irónico del caso es que se trataba de trabajar con mujeres víctimas de violencia de género. Después de platicar por dos horas, estaba muy entusiasmada, pero era tarde, así que debía irme ya. Él se ofreció a llevarme a alguna estación del metro y acepté, no había nada qué temer, era un conocido de personas confiables para mí, profesor y estaba "convencido" sobre la igualdad entre mujeres y hombres. Circulábamos por el centro de la ciudad, de repente, recibió una llamada y la atendió, por lo que pasó de largo la entrada de la estación donde yo bajaría; ahora pienso si en verdad eso fue tan sólo un descuido o fue completamente un acto calculado. Tras decirle que necesitaba bajar para retomar mi ruta, se ofreció a llevarme hasta mi destino, de nuevo, acepté. Nada por qué sentirme angustiada, al contrario, podríamos seguir platicando sobre el citado proyecto.

Finalmente, estaba afuera de casa, era momento de despedirme, estaba cansada, era casi media noche. Me acerqué para despedirme, él me abrazó y me dio un beso en la mejilla, nada raro ni incómodo hasta que llegó el segundo y el tercer beso; me tomó fuertemente y me costó trabajo zafarme, sentí temor, intranquilidad, aunque estaba al pendiente de que no me manoseara o hiciera algo peor, y es que esa cercanía tan asquerosa e injusta me recordó cuando en 2010 renuncié a mi puesto como profesora de una preparatoria ubicada en el Estado de México: el dueño se las "ingenió" para que yo volviera por mi finiquito a su oficina a la hora de la comida, cuando no había nadie, para intentar besarme y tocarme los senos; la huella de la violencia es triste e indignantemente toda una experiencia pedagógica de supervivencia para las mujeres.

Tomé fuerza y lo aparté, mostré mi incomodidad, pero descendí rápidamente de su carro, sólo quería salir; mientras eso sucedía, otra vez sus atrevimientos patriarcales hicieron presencia: jaló mi mano y la besó y me agradeció por mi "luminosa y hermosa compañía". Retiré mi mano, hice ver que no me sentía cómoda con su actitud, cerré la puerta y salí corriendo. Continuó el acoso, ya que casi a la una de la mañana me mandó un mensaje por celular donde, de nuevo, me agradecía mi "luminosa y hermosa presencia"; me enojé aun más, este tipo no conocía el significado del NO, de los límites, del respeto. El fin de semana me llamó para confirmar nuestra siguiente cita, pero no le contesté, el asco y el enojo no me lo permitieron. Tuve que salir de viaje a la sierra de Puebla, donde no había señal de celular, así que debía buscar algún medio para de inmediato dejarle claro que no deseaba estar cerca de él bajo ningún tipo de relación. Expuse en un correo electrónico todos mis puntos, mis incomodidades, mi negativa a trabajar con él o de ser su amiga y sobre todo, evidenciar su falta de coherencia, su machismo y su ignorancia sobre lo que es la violencia de género contra las mujeres. Esperaba su respuesta, la típica de un hombre que cree que tiene el derecho legítimo de ser violento: resultó que yo tenía la culpa de todo porque había permitido que a "altas horas de la noche" me llevara a casa; tuvo la audacia de afirmar que él trabajaba y viajaba con mujeres brillantes y maduras (no como yo), y que jamás había tenido problema alguno con ellas, sólo conmigo, que soy una "desviada", una "loca" que se imagina cosas donde no hay nada.

Sinceramente, no me enfrasqué en discusiones, sólo me quedé con varias ideas: ¿será que estas mujeres con las que él trabaja poseen los recursos suficientes para identificar el acoso y la violencia patriarcal disfrazada de caballerosidad? Por otro lado, de seguro no es la primera vez que hace este tipo de cosas y más allá, este es un tipo particularmente peligroso, porque va por la vida pregonando un discurso de respeto y equidad que ni él mismo se cree pero con el que impresiona a otras personas, sobre todo a mujeres vulnerables. Lo cierto es que gracias a la ética feminista pude rechazar una situación peligrosa y dolorosa, lo que me causa gran satisfacción y esperanza.

Por todo lo anterior, qué importante es que todas las personas deconstruyamos la inferioridad femenina y la misoginia, debido a que, por el camino por el que vamos, las mujeres nunca dejaremos de ser culpables de la violencia contra nosotras ante los ministerios públicos, en el discurso de los medios de comunicación masiva, ni en el de nuestras familias, amistades, ni en la mente del agresor, incluso en la de nosotras mismas; cuántas veces nos responsabilizamos y pensamos "no debí ponerme esa falda"; "no debí de haber subido a ese carro"; "es inmoral andar tan tarde por la calle"; "no está bien ser tan amable y abierta", "la culpa es mía porque provoqué que se enojara". Nada más que argucias patriarcales, ninguna víctima es culpable, se trata de la naturalización de la dominación masculina, del acceso y apropiación inequitativos del poder. Bueno, y dicho sea de paso, el acoso sexual es violencia psicológica y sexual, y un delito, la violación al derecho humano de las mujeres a una vida libre de violencia.

Publicado por: Mujeres.net – Raquel Ramírez Salgado - *Feminista, con Maestría en Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM –febrero/2013 -

 

 

¿Qué medidas se deben llevar a cabo para acabar con la violencia contra las mujeres?


Pregunta: “Parece ser que una de cada cinco mujeres en Europa sufre malos tratos. ¿Es esto cierto? Y, si es el caso, ¿qué medidas podemos llevar a cabo para evitarlo?

Colette De Troy, Directora del Observatorio de la Violencia contra la Mujer del Lobby Europeo de Mujeres: “Sí, una mujer de cada cinco es víctima de la violencia en Europa, es cierto, pero inlcuso una de cada cinco mujeres es o será víctima de la violencia conyugal, es decir, por parte de su marido, de su pareja, de su exmarido o de su expareja. Lo que quiere decir que muchas otras mujeres son víctimas de otras formas de violencia.
 
Por ejemplo, el caso de las violaciones: en Bélgica se realizan ocho denuncias de violación por día. Para un pequeño país se trata de una cifra enorme. Nosotros pedimos a nivel europeo, ya que nosotros trabajamos a nivel europeo, que este fenómeno sea conocido. Tenemos que hacerle frente. El número de mujeres víctimas de la violencia es demasiado elevado, son muchas mujeres a las que se les pega, que mueren. Se estima que en Europa unas siete mujeres mueren cada día víctimas de su pareja, marido o exmarido. Siete mujeres que mueren cada día. Esto se tiene que acabar.
 
Pedimos a la Unión Europea que defina una estrategia a nivel comunitario para que todas las mujeres estén protegidas de la misma manera. Una estrategia europea que incluya una legislación y un plan de acción. Pedimos además que se celebre el Año europeo contra la violencia, para que este fenómeno sea conocido, para que se hable de él, para que se puedan mejorar las medidas de prevención. Y, por último, también pedimos que los Estados miembros de la Unión Europea ratifiquen la nueva Convención del Consejo de Europa sobre la prevención y la protección de las mujeres. Esta Convención fija estándares que son importantes y nosotros queremos que todos los países europeos y todos los países de la Unión adopten esta Convención”.

Publicado por: EURONEWS – 11/02/13 -

Una periodista denuncia que en África más de 300 mil mujeres y niñas sufren violencia sexual.


La joven periodista congoleña Caddy Adzuba, galardonada con varios premios internacionales por su trabajo en favor de la libertad de prensa, se pregunta por qué los medios de comunicación occidentales no se preocupan por la situación de su país, un territorio devastado donde más de 300 mil mujeres, muchas de ellas niñas, son víctimas de violencia sexual a menudo brutal, donde la violación se ha convertido en arma de guerra y donde hombres armados queman las casas y arrebatan sus bienes a la población.

Los medios, según clama, se interesan por la primicia y no hacen seguimiento ni prestan atención a las consecuencias. Por eso se explica que la República Democrática del Congo (RDC) fuera noticia hace unos años, al inicio del conflicto armado que se desató en el 96, y hoy haya caído en el más absoluto olvido.

"No sé por qué. Esos mismos medios sí tienen interés por todo lo que ocurre en Oriente: Irak, Pakistán, Afganistán, Israel, Palestina... No llego a explicarme esta discriminación mediática. ¿Es que el África negra no es interesante? Sin embargo, nadie ignora que los medios influencian las decisiones políticas en el plano internacional. Nos falta el apoyo extranjero en nuestra lucha", implora.

Caddy Adzuba, comprometida en la defensa de los derechos humanos, y en especial de las mujeres y la infancia en materia de conflicto, ha participado este sábado en el II Encuentro 'Mujeres que transforman el mundo', que se celebra en Segovia hasta el 1 de abril.

Lo ha hecho desde la distancia, a través de una videoconferencia desde su país, donde precisamente por su activismo le negaron el visado que le permitiría asistir a la entrevista con la periodista Mayte Carrasco, a la que hoy se ha sumado la ex corresponsal Rosa María Calaf. "He aquí una vez de tantas en que los derechos de asistir libremente a encuentros para cambiar el mundo son violados por unos principios, no se sabe cuáles", lamenta en una entrevista con Europa Press esta joven, amenazada de muerte en otras ocasiones.

Adzuba trabaja en Okapi, radio de la Misión de Naciones Unidas, de renombre en África central, que ella utiliza como altavoz para denunciar "aquello que no va bien" y la incesante violación de los derechos de la mujer. Cada día se levanta para trabajar con, por y para la población en búsqueda de la paz y el respeto a la dignidad de las personas, no sólo de las féminas, "las primeras víctimas", sino también de los hombres, pues son muchos los que están siendo asesinados en ataques armados. Su oficina, dice, "son las calles, los pueblos castigados y los rincones peligrosos".

Desde la Asociación de Mujeres de Medios, sensibiliza además a la opinión sobre la violencia de género y lleva su alegato a las autoridades políticas nacionales para que se impliquen en el restablecimiento de los derechos de la mujer.

"La situación es preocupante. Aunque se desarrollan actividades con organizaciones feministas y sociedad civil, nada cambia, la violencia de género y los ataques sexuales continúan", asegura la congoleña, quien reconoce que, tras ratificar el Gobierno informes jurídicos sobre la protección de la mujer, en algún momento ha tenido la esperanza de que su labor diaria iba a ser el principio del cambio, pero que a la hora de la verdad, sobre el terreno, las féminas carecen de representación tanto en la vida política --menos del ocho por ciento ocupa un escaño en el Parlamento-- como en los cargos directivos de las empresas.

En la antigua Zaire, como ella, muchas mujeres están realmente concienciadas del problema del género y la igualdad. Hay entidades creadas para esta lucha y las féminas se organizan para sensibilizar a la opinión nacional e internacional. En 2010, de hecho, la Marcha Mundial de las Mujeres se celebró allí, en Sud-Kivu, lo cual --dice Azduba-- "es la prueba de que las congoleñas se movilizan para decir 'no' a la deplorable situación en la que se encuentra el 80 por ciento".

Sin embargo, según advierte, aún siete de cada diez mujeres no comprenden la situación que viven y piensan que no deben participar en la vida política. "No comprenden que es a través de ellas que el cambio es posible en RDC. Las féminas son desde años violadas por militares y milicias extranjeras y el gobierno de hombres no ha cambiado nada, pero estamos convencidas de que una mujer que se haga con la confianza de la población será capaz de negociar la paz y el fin de la guerra", señala la periodista, quien se apena porque en el medio rural y ciertas intelectuales todavía "no son conscientes de esta estrategia".

Haciendo referencia al título del encuentro, Caddy Adzuba se aferra a la idea de que las mujeres bien podrían cambiar el mundo. "Sólo hace falta que se unan y se decidan a pasar a la acción. Es simplemente cuestión de reflexionar sobre estrategias comunes en África, Europa, América y Asia. Nosotras representamos una gran fuerza de disuasión e influencia que debemos saber capitalizar", exclama.

El encuentro con Adzuba, celebrado en la Cárcel Centro de Creación, ha contado con la proyección del trabajo audiovisual 'PourQuoi?', de la artista española Ouka Leele. Producida por María Isabel Caparrós (Bettina), esta película de 19 minutos refleja la situación de la mujer en RDC a través del relato en primera persona de la joven congoleña.
Publicado por: Agencia INFANCIA HOY – África – marzo/2012 -


República Dominicana: Otra niña embarazada puede morir


Una menor de 11 años, embarazada por su cuñado y silenciada por él con amenazas, se mantiene en delicado estado de salud al verse obligada a continuar con el embarazo.
La niña padece de una considerable proliferación de glóbulos blancos como consecuencia de haber tenido que proseguir la gestación, ya que interrumpirla habría implicado para ella un delito de condena por violación del artículo 37 de la Constitución de la República
.
Adoptada en enero de 2010 tras intensos debates y bajo fuertes presiones, la ley establece en dicho artículo que "el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte" y que "no podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso la pena de muerte".
La mañana del viernes 8 de febrero, el Foro Feminista circuló la información sobre el estado de salud de Lucecita, como las feministas han apodado a la pequeña, y trataba de juntar fondos para un anuncio pagado que denunciara una vez más la flagrante violación de derechos de las mujeres, que les niega capacidad de decidir sobre su cuerpo y su capacidad reproductiva.

Mueren las niñas

A mediados del año pasado, la continuidad del embarazo de una adolescente con cáncer, a quien no se le aplicó quimioterapia para no perjudicar al feto en su interior, condujo a la muerte de Esperancita, joven de 16 años de edad, cuyo deceso concitó la indignación de gran parte de la sociedad dominicana.
Reaccionaron profesionales de la medicina, mientras el movimiento de mujeres acompañó como pudo a la madre que hasta hoy no se resigna a haber perdido a su única hija.
El debate sobre el derecho de las mujeres a decidir sobre su persona se ha mantenido latente y a ratos se activa, cuando se agenda en el Congreso de la República la discusión del Código Penal, que estipula severas sanciones para quienes practiquen o ayuden a que se practique una interrupción de embarazo, lo que ha colocado en alerta al Colegio Médico y otros segmentos sociales.
El Código todavía no está aprobado, pero ya se anticipa una nueva reactivación de las discusiones que abarcan también el incesto, las violaciones, la violencia de género y otras situaciones que intervienen en la cotidianeidad de las mujeres.

Denuncias y exigencias
En los últimos días se mantuvo el cruce de mensajes y la colección de firmas reclamando, en primer lugar, que se traslade a Lucecita a un hospital con mejores condiciones. Hasta ahora se la mantiene en el hospital de San Cristóbal, provincia donde vive, limítrofe con Santo Domingo.
"Resulta extremadamente arbitrario que una mujer, y en este caso una menor de edad, víctima de violación sexual, no tenga en nuestro país el derecho a decidir sobre su vida, su cuerpo y su sistema reproductivo. Resulta inhumano y cruel obligar a una niña de 11 años a llevar a término un embarazo", razona el documento, que fue recogido por varios medios.
Entre otras exigencias, se reclama el traslado de la niña al Hospital General Plaza de la Salud, para asegurarle condiciones y procedimientos necesarios para salvar su vida; la urgente despenalización del aborto por violación, incesto y cuando corre peligro la vida y la salud de la mujer; así como educación sexual integral y científica en las escuelas; políticas públicas que contribuyan a prevenir y sancionar de manera efectiva la violencia sexual contra las mujeres y las niñas; y que se imponga todo el peso de la ley al violador.
Igualmente, se aboga por la protección social para la criatura, ya que Lucecita, de salvar su vida, no dispone de la madurez emocional, física, psicológica y material para ejercer la maternidad.

Semana perversa
En medio de estos hechos, desde la comunidad de Piedra Blanca, en el municipio de Bonao, a unos 120 kilómetros al noroeste de Santo Domingo, el colega Adonis Santiago reportaba de una niña de siete años violada por un vecino de 18. El daño a la pequeñita requirió de una cirugía reconstructiva de vagina que duró tres horas y media.
El culpable, Yadwin Joel Mena, es buscado ahora por la policía y ha sido apodado por la comunidad como el Violador de Piedra Blanca. Sin embargo, y a pesar de actos tan deleznables -que no son los únicos-, en el proyecto para modificar el Código Penal se da por resuelto el crimen de violación si el victimario se casa con la víctima.

Publicado por: SEMlac – Santo Domingo -  Mirta Rodríguez Calderón – enero/2013 -

Castigan a mujeres y niñas Afganas por delitos morales.



El sistema afgano castiga a las mujeres por salir lejos de casa sin el permiso de su padre o su marido o por adulterio I Una persona autorizada a entrar en un centro de detención juvenil para mujeres en Afganistán se encontró con una impresionante y triste historia tras otra, de acuerdo con Human Rights Watch.

Casi todas las niñas encarceladas en Afganistán están encerradas por “delitos morales”, al igual que aproximadamente la mitad de las mujeres adultas, según un nuevo informe del grupo de vigilancia internacional.

Las detenciones se basan a menudo en dos acciones consideradas como conductas delictivas. Una es salir lejos de casa sin el permiso de su padre o marido, y la otro se llama Zina, que es tener relaciones sexuales con alguien que no es el marido.

“Muy a menudo ves que las mujeres han sido acusadas
​​de las dos cosas huir de casa y Zina, y cuando excavas un poco más y hablas con las mujeres acerca de lo que realmente ocurrió, lo que descubres es que la mayoría de estos casos son de mujeres que han escapado de abusos”, dijo a CNN la representante de Human Rights Watch en Afganistán, Heather Barr.

“Han huido porque estaban a punto de ser obligadas a contraer matrimonio contra su voluntad, o han huido porque en realidad han estado casadas
​​y son víctimas de abuso en el hogar por parte de su esposo o de sus parientes políticos”, agregó.

En 2011, CNN destacó un ejemplo de ello. Una mujer con nombre Gulnaz fue encarcelada y condenada a 12 años de prisión después de informar que fue violada por el marido de su prima. Su hija fue el producto de la violación. La difícil situación de Gulnaz atrajo la atención internacional y fue liberada cuando el presidente Hamid Karzai intervino.

Sin embargo, algunos activistas de derechos humanos dicen que nunca serán aceptadas en la comunidad debido a la forma en que las mujeres son valoradas en algunas partes de Afganistán.

“Las mujeres están pasando los mejores años de sus vidas dentro de la prisión, también sus hijos” dijo Shurkria Barakzai a CNN, una miembro de la Asamblea Nacional de Afganistán.

“Para ser honesta, no tienen un futuro volviendo a la comunidad. Sus maridos no las aceptan de regreso y tampoco a sus familias o los miembros de la comunidad”. Barakzai dijo que está decepcionada con el sistema judicial afgano sobre cómo trata a las mujeres.

“Nuestras leyes son bastante iguales para hombres y mujeres, pero los hombres tienen los medios para pagar sobornos, salir de casa, (o) pedir ayuda a otros para salir de la situación”, consideró.

Barakzai es consciente de que aun siendo una mujer en una posición de poder no puede salvar a una persona de un peligro. Amenazas e intimidación se han producido contra las mujeres en la política, en su mayoría porque son mujeres.

“Culpo al sistema judicial, los jueces, y el sistema en su conjunto antes que nada”, dijo. “El sistema simplemente no apoya a las mujeres, y aunque lo haga, sólo son llamados ‘crímenes’ contra la mujer que continúan y se vuelve a caer en lo que eran hace 10 años”.

Human Rights Watch afirma que hay 400 mujeres que actualmente están presas en Afganistán por “delitos morales”.

Publicado por: Agencia Infancia Hoy – Afganistán – marzo/2012 -

La píldora del día después sigue rodando.

 
 

El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro resolvió por mayoría rechazar la demanda de inconstitucionalidad planteada por el abogado Diego José Breide contra la distribución gratuita de la píldora anticonceptiva de emergencia para aquellas mujeres que no dispongan de obra social o recursos económicos y requieran su uso, en el marco del Programa de Anticoncepción de Emergencia. Mientras que el juez Víctor Sodero Nievas se manifestó en contra de la constitucionalidad en un extenso fallo, sus pares Sergio Barotto y Enrique Mansilla consideraron que, tratándose de un programa de alcance nacional, de un medicamento aprobado por Anmat y de distribución y circulación en todo el país, “no es competencia del Poder Judicial de Río Negro evaluar el desapego eventual a la constitucionalidad de la normativa cuestionada”.

En su votación, Sergio Barotto detalló que el cuestionamiento debe circunscribirse, en lo que es competencia de este tribunal provincial, “a la distribución gratuita de la píldora de anticoncepción de emergencia en los centros asistenciales públicos, atento que la venta en las droguerías y farmacias es libre, conforme la normativa nacional que autoriza la habilitación, distribución y comercialización de medicamentos”. Por eso advirtió que no corresponde “adentrarse en los posibles efectos abortivos” de la píldora, ya que la acción se dirige contra la distribución gratuita en Río Negro, soslayando su aprobación y circulación nacional.

La presentación contra la aplicación de la ley 3999 de anticoncepción de emergencia fue presentada por Breide hace siete años, argumentando que se estaba frente al “consumo” de un producto que entiende peligroso para “la convivencia y la paz social a través de la conculcación generalizada del derecho a la vida desde su concepción”, por atribuirle al medicamento “comprobados y reconocidos efectos abortivos”.

 

Publicado por: Pag12 – Suplemento Las12  - Argentina – PASOS PERDIDOS -  08/02/13 -


Acusan a la Iglesia holandesa de castrar niños para reprimir su homosexualidad.

Al menos 10 menores de edad fueron castrados por la Iglesia Católica holandesa en 1950 para reprimir sus impulsos homosexuales, según ha denunciado el diario holandés NRC Handelsblad.
La castración se practicó sobre aquellos menores que estaban internados bajo la custodia de la Iglesia Católica en centros psiquiátricos durante los años cincuenta. Se sospechaba que las víctimas de los abusos eran homosexuales y la castración se realizó como un acto de liberación. Esta medida también se aplicó sobre aquellos niños que trataron de dar la voz de alarma para denunciar los abusos, según las fuentes citadas por el diario.

Las pruebas recabadas demuestran que un joven sufrió estos abusos y hay evidencias significativas de que al menos otros 10 menores fueron privados de sus testículos. Estas pruebas incluyen documentos, grabaciones médicas, notificaciones de abogados y cartas privadas.

Estos abusos fueron denunciados en 2010 a la Comisión Deetman que se creó para investigar los abusos sexuales a menores que la Iglesia Católica cometió en Holanda. La investigación de estas prácticas dió lugar a un informe que se terminó de elaborar en diciembre de 2011 en el que no se hacía mención explícita a las víctimas de castración.

El internado que dirigió un primer ministro
El diario NRC hace referencia en su información al intento de un destacado político holandés, Victor Marijnen, que llegó a ser primer ministro neerlandés entre 1963 y 1965, que trató de garantizar el perdón real a los religiosos condenados por los abusos sexuales en el centro Harreveld, un internado para menores holandeses.

Marijnen presidió el consejo de administración del internado de Harreveld en la época en la que se cometieron los abusos sexuales. Además fue vicepresidente de la principal agencia de protección de menores de los Países Bajos y líder del extinto Partido Popular Católico (KVP) que terminó por fusionarse con grupos protestantes para formar el Partido Democristiano.

La Comisión Deetman ha respondido que no llegó a incluir ninguna mención a la castración de menores en su informe final porque no tenía indicios suficientes para continuar la investigación. Tampoco informó de la actuación de Victor Marijnen porque el caso estaba vinculado sin lugar a dudas a circunstancias que podrían haber guiado hacia la fuente particular de las denuncias. De hecho, la comisión mantiene en el anonimato en su informe a otras personas con el objetivo de proteger su intimidad.
Publicado por: Agencia Infancia Hoy – Holanda – marzo/2012 -