viernes, 20 de julio de 2012

La Píldora que dío la vuelta al mundo.

Para presentarla alcanza con decir “la píldora”, sumarle el calificativo “anticonceptiva” es casi una obviedad: así, sin apellido, se la conoce desde los ’60, cuando llegó para darles a las mujeres una herramienta propia para separar el sexo de la maternidad obligada. Pero, como toda revolución, la de la píldora también requirió un largo proceso político, con críticas por izquierda y por derecha y con resistencias que se mantienen activas aún hasta hoy, cuando en la era post hiv/sida el brillo de la píldora se opacó, enfundada a la fuerza en un preservativo. La historiadora Karina Felitti da cuenta, en su última investigación, de las tensiones sociales y políticas que hubo detrás de esa sensación de poder que describen las mujeres que empezaron a usarla hace 50 años.

“La salida al mercado de la primera píldora anticonceptiva se produjo en medio de los debates sobre la “explosión demográfica” y las transformaciones en las relaciones de género, los modelos familiares y las pautas de sexualidad. La píldora conmovió a la sociedad en su época y fue objeto de disputas entre instituciones y actores con expectativas e intereses muy diferentes. Ya fuera pensada como un arma del imperialismo o como un símbolo de la liberación femenina, esta pequeña pastilla marcó un punto de ruptura fundamental en la historia de la anticoncepción y la sexualidad”, enmarca la historiadora e investigadora del Conicet Karina Felitti en su libro La revolución de la píldora, sexualidad y política en los sesenta, de la colección Temas de la Argentina, de Editorial Edhasa, de reciente aparición.

Un libro que revoluciona tanto como un anticonceptivo que sacó el miedo a los embarazos no buscados de arriba de la cama y dejó a las mujeres experimentar un camino del goce que, hasta ese momento, estaba restringido al varón (con el preservativo) o era riesgoso (como el coitus interruptus). “La píldora vino en el momento de mi juventud en que iniciaba el viaje. Atraída por la vida, la cultura, los temas de la sociedad, descubrí todo eso junto al inicio de la sexualidad, vivida con entusiasmo y naturalidad tal vez porque en mi realidad familiar de sexo no se hablaba y eso dejaba cierta libertad para vivir. La posibilidad de no padecer la incertidumbre por un embarazo no deseado nos liberó de un peso enorme. La presencia de los movimientos feministas nos alertó acerca de nuevos conceptos sobre la situación de las mujeres y nos sentimos protagonistas de nuestra vida y de la historia. Fue un momento de profundos cambios, de una cultura contestataria que se expresó de muchas formas en nuestro continente y en el mundo y lo vivimos con gran intensidad. La píldora significó un cambio de mentalidad, un dejar atrás los miedos establecidos por siglos, una oportunidad de una vida más saludable y plena para las mujeres”, relata Dinora Gibennini, socióloga y directora de la Escuela Sociopolítica de género, desde Córdoba.
Sin embargo, Felitti rescata las discusiones políticas –y no lineales– que desató esa nueva costumbre de tomar una pastilla tan seguido como lavarse los dientes. “Había tensiones y no todas las feministas estuvieron a favor de la píldora, sino que muchas la denunciaron como un arma de control del cuerpo de las mujeres y de control demográfico. Muchas feministas negras, lesbianas, de países del Tercer Mundo habían dicho que la revolución sexual y la reivindicación de la píldora era algo de las feministas blancas de clase media, pero que no representaba la liberación de todas las mujeres. Y que para que una feminista de Estados Unidos haya tomado la píldora con tranquilidad, antes una mujer de Puerto Rico había tenido que hacerlo en fase de experimentación.”

Las restricciones a algunas mujeres por sectores sociales y los miedos a las enfermedades se notan en los testimonios de quienes vivieron esa época. La psicóloga Mónica Penelo, de 58 años, ya abuela de una nena (con la que juega en un bar de Lanús mientras se arregla para contestar las preguntas) y dos varones, y a la vez militante del colectivo de Mujeres de la matria latinoamericana (Mumalá) y bonaerense hasta la médula –como se define–, cuenta las trabas y las aperturas que implicó la píldora: “Antes de los 18 años no tomábamos la pastilla porque no podíamos comprarla en las farmacias, ni ir a un ginecólogo para que la recetara. La usaban las amigas mayores y casadas, además había muchos rumores sobre las consecuencias de tomarlas: que te producían cáncer, que te dejaban infértil; entre mi grupo de amigas, todas hippies y/o militantes hablábamos libremente de las relaciones sexuales y nos aconsejábamos sobre métodos anticonceptivos, pero en otros grupos de mujeres no era así y se las arreglaban como podían”.
La historia de la píldora es una historia de la sexualidad femenina y de su utilización política. Desde el “gobernar es poblar” hasta el mito del “país vacío”, la Argentina tiene un contexto singular y diferente al recorrido de América latina. “La píldora sale a la venta en Estados Unidos en la década del ’60 y empieza a formar parte de los programas de planificación familiar. En Argentina, hay baja tasa de natalidad, entonces pareciera no ser necesario controlar el crecimiento de la población sino que el Estado busca lo contrario. Por eso, la planificación familiar no fue un tema que preocupó a los gobiernos.” O, directamente, los ocupó con restricciones. Especialmente el 28 de febrero de 1974, en un decreto –Nº 659– firmado por Juan Perón y el ministro de Bienestar Social, José López Rega, se disponía el control de la comercialización y la venta de productos anticonceptivos por medio de la presentación de una receta por triplicado y la prohibición de desarrollar actividades relacionadas con el control de la natalidad.
De hecho, la publicación oficial del Movimiento Nacional Justicialista, Las Bases, dirigida por Norma López Rega (hija del llamado Brujo), tituló en marzo de ese año: “Píldoras: contra la familia argentina. Siniestras organizaciones internacionales en descubierto” y anunciaba una investigación que desenmascaraba “el decálogo de la castración argentina”.

Igualmente, la prohibición también tuvo sus fisuras. “Las píldoras seguían estando a la venta y muchas mujeres podían conseguirlas. En los hospitales públicos la situación era más compleja porque muchos médicos que venían trabajando en planificación familiar tenían miedo de estar haciendo algo en contra de la normativa en una época muy especial de la Argentina, de violencia política en aumento y de mucha inseguridad. Por otra parte, ni durante el gobierno peronista ni durante la dictadura hubo una estricta vigilancia de que el decreto fuera cumplido. Hay documentos que prueban la existencia de experiencias o capacitaciones en planificación familiar en zonas rurales o en algunas provincias desarrolladas por la Asociación Argentina de Protección Familiar durante la dictadura, que contaba con el aval de los propios gobiernos locales. Uno de los médicos que entrevisté explicaba esto de una manera muy simple: era mejor evitar familias numerosas y pobres que luego podrían ser subversivos. Era funcional a la dictadura y a su política represiva”, explica Felitti.
Pero, contra la píldora, no sólo estuvieron los sectores de derecha, dictatoriales u ortodoxos. ¿Qué pasó con los movimientos revolucionarios? La historiadora repasa: “Otra cosa interesante es la coincidencia de los sectores más conservadores, que criticaban la planificación familiar y la píldora porque atentaba contra los valores católicos y la soberanía del país, y de la izquierda, para la cual es una herramienta del imperialismo que impide que América latina crezca y pueda dar su batalla y por eso van a rechazar la píldora, que la ven como una reivindicación de la burguesía y no del pueblo. Esas voces son, muchas veces, de varones. No hay lugar para pensar las demandas de las mujeres en relación con su cuerpo y la autonomía de su cuerpo. ‘Mi cuerpo es mío’ o ‘lo personal es político’ no termina de calar en las bases. Es muy complicado no quedar pro-yanqui y apoyar la autonomía de las mujeres. El feminismo de las mujeres es atacado por izquierda y por derecha. La Unión Feminista Argentina (UFA) hace un volante contra el decreto peronista en donde tienen que aclarar que están en contra de las políticas imperialistas, pero que defienden el derecho a la anticoncepción”.
Tal vez por eso costó tanto llegar a la anticoncepción gratuita. “Queda en el imaginario la idea de que la Argentina necesita habitantes y que una política de planificación familiar podría traer problemas políticos y económicos. Faltan experiencias en este tipo de programas y hay fuertes presiones de los sectores conservadores y de la jerarquía de la Iglesia Católica para no permitir que haya acceso a la anticoncepción presentando una visión unívoca cuando en los años ’60 había sido un tema de discusión en el marco del Concilio Vaticano II (el uso de la píldora estaría dado en el marco de una decisión individual más allá de lo que diga el Papa) y la libertad de conciencia fue reconocida. A la vez que en la corporación médica también quedó la idea de que trabajar en la anticoncepción era estar haciendo algo prohibido”, describe Felitti.

En el libro La revolución de la píldora explicita el momento en el que se empieza a gestar –suavemente– el cambio: “Fue recién a partir de la recuperación de la democracia, en 1983, que el derecho a la planificación familiar y los derechos de las mujeres comenzaron a ocupar un lugar en las políticas públicas. El 5 de diciembre de 1986, el decreto N° 2274 derogó las disposiciones coercitivas establecidas por el peronismo y luego ratificadas por la dictadura militar”. Igualmente, la Argentina es un país inexperto en derechos sexuales y reproductivos –ni control de la natalidad ni planificación familiar, sino la libertad de elegir cuándo y cuántos hijos e hijas tener– que recién en el 2002 –este año se cumple una década– aprueba la Ley Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, que garantizó la anticoncepción gratuita a través de un programa, firmado por Néstor Kirchner, en el 2003, en el Ministerio de Salud.
Recién a comienzos del siglo XXI se pudo democratizar el acceso universal a un método que ya tenía cuarenta años de trayectoria selectiva. “Las píldoras anticonceptivas comenzaron a difundirse en la Argentina al poco tiempo de ser aprobadas por la FDA. Los primeros laboratorios que las comercializaron fueron Eli Lilly y Park Davis. Entre fines de 1960 y principios de 1961, la empresa alemana Schering comenzó a producirlas comercialmente bajo el nombre de Anovlar. Walter Klemman, un médico que trabajaba para esta firma en ese momento, recuerda que a mediados de los años ’60 el mercado era de aproximadamente 200.000 unidades por mes”, apunta el libro. En la actualidad, entre el 2010 y el 2011, el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, a cargo de Paula Ferro, adquirió 23.317.734 tratamientos de píldoras anticonceptivas, y es el método más requerido, pero después del preservativo.
En el presente, la píldora se sigue utilizando, pero el preservativo tomó protagonismo por su doble función para evitar embarazos no buscados y cuidar la salud. “Hoy por hoy, en tiempos post-hiv la píldora no alcanza”, declara la doctora en Historia. Y contextualiza: “Fue el primer método que las mujeres pudieron utilizar más allá del acuerdo de los varones, porque se podía tomar sin que el varón lo supiera. Hasta ese momento los dos métodos más utilizados para no tener hijos eran el coito interrumpido (quedaba en manos del varón en una época donde no se hablaba del placer sexual y era un obstáculo más para las mujeres para llegar al orgasmo) y el aborto, que era ilegal como ahora y que tenía consecuencias para las mujeres que lo utilizaban”.
Con relación al aborto, en la investigación, se cita que en una encuesta realizada a 10.607 pacientes de la Asociación Argentina de Protección Familiar, entre 1966 y 1969, tres de cada diez mujeres habían recurrido al aborto al menos una vez en su vida. Esto demuestra que gran parte del respaldo de la píldora fue para evitar abortos y, a la vez, que no se trata de una práctica novedosa en la Argentina. Y que se realizó, históricamente, más por las mujeres emparentadas con el globito de Susanita –en un paralelo de los personajes de Quino– que con las que se podían sentir identificadas con Libertad. El 75 por ciento de las 3660 interrupciones del embarazo descriptas en una ponencia presentada en el Primer Congreso Argentino de Esterilidad, en 1968, demostraba que correspondían a mujeres casadas. En ese sentido, los y las defensoras de la anticoncepción –en la Argentina representada por médicos, sociedades científicas o de planificación familiar– la respaldaban frente a críticas de distintos sectores, justamente, como una alternativa frente al aborto.
T
ambién implicaba, para muchas mujeres, la posibilidad de no tener hijos o de decidir cuántos hijos tener. María Luján Piñeyro, una de las promotoras del Primer Encuentro de Mujeres, en 1986, y actualmente dirigente de Derechos Humanos, de la Mesa Directiva de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de la Filial San Rafael, de Mendoza, resalta: “El tema de las píldoras anticonceptivas permitió, por un lado, poder ejercer la sexualidad más íntegramente, con decisiones más autónomas, además de poder tener una planificación de la maternidad. Personalmente, siempre usé este método que me permitió planificar mis hijos juntamente con mi marido”. Ella empezó a tomar la píldora a los 19 años y hoy ya tiene 59 años y 4 hijos que además, todos y todas, se cuidan también con pastillas.
Norma Blanco es ama de casa. Nació en Mburucuyá, Corrientes, y vivió hasta los veinte años en el campo. Casarse, mudarse a La Matanza y la píldora anticonceptiva son hitos en su vida. Ella relata: “Ser de una familia numerosa, de más de nueve hermanos, me marcó mucho. Mi mamá no conocía los métodos anticonceptivos y, en esa época, era difícil hablar de esos temas y conocer cómo cuidarse. Yo empecé a usar las pastillas a los 20 años cuando me casé y vine a Buenos Aires. Allá en el campo hubiese sido difícil conseguirlos porque eran caros y muy pocos lugares las tenían. La pastilla anticonceptiva me cambió la vida porque si no me explicaban de eso hoy tendría muchos hijos y no dos como tengo. Me quedó grabado lo que me decían mi tía y mis compañeras cuando empecé a trabajar en el servicio doméstico. Que tenía que tomarla siempre y decidir cuándo y cuántos hijos tener, para no traer criaturas al mundo y que sean pobres o que sufran. Y también por una, para poder hacer otras cosas y no sólo ocuparse de la familia, como nos puso muchas veces la sociedad”.
“Las píldoras representan un cambio. Fue una revolución simbólica por los debates que puso en discusión más allá del número de usuarias. Las primeras usuarias son mujeres con hijos que no quieren tener más hijos. En esa época tenía muchos más efectos secundarios. Muchas dejaron de tomar porque les dolía la cabeza, retenían líquidos, engordaban. Para muchas feministas, el diafragma era menos invasivo y un método femenino. Hoy la píldora no sirve para prevenir enfermedades de transmisión sexual (ETS) y hiv y se sigue necesitando que el varón use el preservativo, y las mujeres, de alguna manera, ahora volvimos a tener que negociar con los varones”, actualiza el debate Felitti.
¿Qué diferencia hay entre esa idea de control demográfico y la actual definición de derechos reproductivos? “La idea de derechos sexuales y reproductivos es reciente (de los años ’90) y pone al individuo en primer lugar. En los años ’60 y ’70 son las necesidades del Estado lo más importante y empieza a hablarse del derecho a la planificación familiar. A partir de los ’90, son las mujeres las principales protagonistas de ese derecho autónomo, más allá de su situación familiar, quienes tienen derecho a decidir sobre su reproducción. Lo importante es que las personas puedan decidir qué hacer con sus capacidades reproductivas: para no tener hijos o para sí tenerlos”, define.

Felitti también relaciona los prejuicios que existieron tanto para fomentar la píldora como para combatirla con las actuales descalificaciones que aducen que las mujeres tienen más hijos para cobrar la asignación universal por hijo. “Sobre las mujeres pobres siempre hubo mitos y creencias. En los años ’60 en el mundo les adjudicaban el crecimiento demográfico a las mujeres. Si lo racional era tener menos hijos, las mujeres eran las irracionales que los seguían teniendo y que iban a generar el agotamiento de los recursos y el fin del capitalismo, y se les dio la responsabilidad a ellas de limitar los nacimientos. La píldora, más que su derecho, era su obligación. Como también se las consideró incapaces de tomar una píldora todos los días se cambió a dispositivos intrauterinos o esterilizaciones, donde ya no dependían de la irracionalidad de las mujeres. Ahora se las acusa nuevamente de tener hijos para cobrar un subsidio que bien sabemos que no alcanza para mantener a un hijo y no sólo en términos económicos, sino que desconoce todo lo que implica la maternidad. Decir que no tienen el hijo porque quieren sino para cobrar es quitarles capacidad de decisión y de autonomía y de deseo. Y no respetar su decisión. Es un prejuicio de clase.”

23 millones de píldoras anticonceptivas gratuitas


  • 91.195.713 tratamientos anticonceptivos repartió el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable entre el 2010 y el 2011.

  • 49.949.873 millones de pesos es la inversión estimada en anticoncepción gratuita por el Ministerio de Salud en ese período.

  • 3.589.674 mujeres reciben, en todo el país, algún método anticonceptivo (pastillas, píldora del día después, anticonceptivos para la lactancia, inyectables, DIU, preservativos), de forma gratuita, en todo el país.

  • 23.317.734 de tratamientos de píldoras anticonceptivas se compraron entre los más de 91 millones de anticonceptivos entre el 2010 y el 2011. Es el segundo método más adquirido y repartido después de los preservativos

  • 3.771.441 píldoras para la lactancia se suman a la oferta de anticoncepción oral.
Fuente: Area Monitoreo e Información del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación.

Conocimiento de mujeres por cada método anticonceptivo

  • Condón: 140
  • Ducha: 38
  • Espuma: 6
  • Diafragma: 20
  • Coitus interruptus: 65
  • Píldora: 11
  • Dispositivo intrauterino: 26
  • Button: 25
  • Jalea: 32
  • Ritmo: 33
Fuente: Aaron V. Ciccourel, Theory and Method in a Study of Argentine Fertility, Nueva York, John Wiley & Sons, 1974, citado en La revolución de la píldora, de Karina Felitti.


Artículo publicado por: Diario Página12 - Suplemento Las12 - (Sexualidad) - Luciana Peker - 20/07/12 -


 
 




Cuba: Los ciegos van al cine.

No es común ver un grupo de ciegos haciendo cola para entrar al cine, pero los cubanos ya empiezan a acostumbrarse.
Un miércoles al mes en el cine La Rampa de La Habana hay función especial para invidentes, personas con problemas de visión y muy pronto se incluirá también a los sordomudos.

El proyecto se llama "Tocando la Luz" y consiste en agregar audiodescripción a las películas. En pocas palabras, se trata de crear una nueva banda sonora en la que un locutor describe lo que se ve en la escena, evitando montarse con los diálogos.
La iniciativa nace de la mano de Jorge Frómeta, un promotor cultural del Instituto Cubano de Cine (ICAIC) que logró involucrar en el proyecto a la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI). Hasta ahora más de mil personas han asistido a estas funciones especiales.
Nos invitaron a "ver" una de las películas, nos sentamos en la butaca y al cerrar los ojos dimos con una experiencia totalmente nueva. Guiados por la voz del locutor fuimos creando las escenas en nuestra imaginación con esta modalidad de cine que se parece mucho a una radionovela."Sienten la película"

Más de mil ciegos han acudido al cine La Rampa de La Habana a ver las películas con audio descripción.

A Lázaro Mané, de 14 años, el film que más le gustó fue "El cuerno de la abundancia". Asegura que esta iniciativa les permite integrarse más a la sociedad: "ahora podemos ver una película sin necesidad de estar con una persona vidente al lado", explica.
Ninguno de los entrevistados por BBC Mundo es partidario de que el proyecto se lleve a la TV. Pero Lázaro explica que el cine le permite salir y relacionarse "más con la sociedad". De todas formas, él no es muy casero, toca el bajo en un grupo de salsa y practica además judo.
En la entrada del cine están Alina Quevedo y su hija Liz, una cantante lírica ciega de 28 años, graduada del Instituto Superior de Arte. Explican que con el proyecto han podido "sentir la película con todas sus sensaciones".
Tania Calvo tiene 42 años y hacía décadas que no iba al cine. La última película que recuerda es "La vida sigue igual" de Julio Iglesias. Pero desde que comenzó esta iniciativa "he oído todas las películas y me han gustado casi todas. Estoy contenta por el espacio que han creado para nosotros".
Una "barrera" menos

Hasta ahora más de mil personas han asistido a estas funciones especiales

A Jorge Frómeta se le ocurrió la idea cuando vio la película argentina “Al fin el mar” con audio descripción.
Frómeta explica que técnicamente se apoyan en el trabajo del grupo de doblaje de ICAIC y agrega que es una labor multidisciplinaria, "hay que hacer un nuevo guión, buscando las palabras exactas y que quepan en los espacios vacíos de diálogo".
Por el momento ya se han presentado 21 películas, entre ellas "Se permuta", "La muerte de un burócrata", "Los dioses rotos", "Miel para Ochún", "Elpidio Valdez", "Rojo", "Cha cha cha", "Y sin embargo" y "José Martí, el ojo del canario".
"Había gente que con 68 años nunca había ido al cine", dice Frómeta.
"Hasta ahora el cine había sido una actividad cultural vedada para nosotros", agrega Guillermo Rodríguez, secretario de Cultura de la Asociación Nacional de Ciegos (ANCI).
La asociación, que cuenta con más de 30.000 miembros en el país, ya está trabajando para extender la iniciativa a toda la isla. Rodríguez nos asegura que "entregaron a cada provincia un set de seis películas para que se inicien las funciones".

Un cine caro

Lázaro Mané no quiere que la iniciativa se lleve a la televisión porque eso le restaría la posibilidad de salir y sociabilizar.
El costo de hacer una audiodescripción es muy alto e implica el trabajo de ocho especialistas durante por lo menos un mes. Ahorran un poco trabajando con películas cubanas porque sus directores ceden los derechos cuando se les explica el proyecto.
La ANCI logró que el precio de la entrada se redujera a la mitad para sus asociados, así que solo pagan 4 centavos de dólar. El proyecto se financia con el presupuesto del Estado porque el total de dinero recogido en taquilla hasta el momento no llega a los US$50.
Ahora están buscando otras asociaciones de ciegos del mundo para ampliar el banco de películas intercambiando las cubanas con las de otros países.
Además prevén subtitular los films cubanos para extender la iniciativa a los sordomudos.

Artículo publicado por: Boletín GLOBEDIA (Cultura) - Pedroalberto - 18/07/12 -


Derechos de la Mujer: ¿Hacia un Beigín+20?

Para la Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo (AWID), un debate entre asociaciones femeninas de todo el mundo sobre la realización en 2015 de una quinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre las Mujeres es una necesidad urgente y crucial, 20 años después de la celebdrada en Beijing.


La sociedad civil debe acordar cómo debería organizarse la conferencia, su sede y sus objetivos, sostuvo en el sitio web de AWID la responsable de medios de la institución: Susan Tolmay, en un informe especial
Lo que sigue es el texto del artículo:
La propuesta Quinta Conferencia Mundial sobre la Mujer
Por Susan Tolmay
El 8 de marzo de 2012, Día Internacional de las Mujeres, el Presidente del 66º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Organización de las Naciones Unidas, Nassir Abdulaziz Al-Nasser (Qatar), y el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, propusieron conjuntamente convocar una Quinta Conferencia Mundial sobre la Mujer (5CMM) en 2015.
Ambos declararon que convocar tal conferencia es importante para analizar no sólo la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing [acordada en la Conferencia realizada en la capital china en 1995) sino también los asuntos emergentes y enormes cambios que ocurren en el mundo, los cuales tienen “implicaciones tanto positivas como de otra índole para las mujeres.
Su propuesta será presentada a los 193 Estados miembros de la ONU en el 66º periodo de sesiones de la Asamblea General, que comenzará en septiembre.
La 5CMM propuesta tendría lugar veinte años después de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995 en Beijing, donde fue adoptada la histórica Plataforma de Acción de Beijing. La década de 1990 se caracterizó por una fuerte movilización global de movimientos sociales –incluido el feminista– en procura de promover los derechos humanos de las mujeres y la igualdad de género, así como otras agendas clave para la justicia social en los campos de población y desarrollo, medio ambiente y derechos humanos.
Activistas por los derechos de las mujeres de todas las regiones participaron activamente en las Conferencias de la ONU durante la década de 1990 en Río de Janeiro, Viena, El Cairo, Copenhague y Beijing. Estos procesos y resultados fueron esenciales para asegurar marcos políticos internacionales que, de ser adecuadamente financiados e implementados, promoverían los derechos humanos de las mujeres y lograrían la igualdad de género.
Hasta la fecha, las reacciones de grupos, redes y campañas de mujeres a otra conferencia mundial han sido mixtas. Antes del anuncio en marzo no hubo una consulta sistemática a la sociedad civil en los Estados miembros de ONU Mujeres, pero sí grandes preocupaciones respecto a la necesidad, eficacia y relevancia de las conferencias internacionales.
Además, 2015 es el año límite para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y entonces se acordará un nuevo marco de desarrollo que los reemplace. En la cumbre Rio+20, la Conferencia de las Naciones Unidas del mes pasado en Brasil, los Estados miembros acordaron poner en marcha un proceso de negociación de un conjunto de Objetivos de Desarrollo Sustentable para el 2015.
Ya comenzó un proceso paralelo pero conexo de la ONU llamado “El programa de desarrollo más allá de 2015”, pero con una participación ahora limitada de feministas y grupos de mujeres.

Posiciones expresadas hasta la fecha
La Campaña a favor de la 5CMM liderada por Jean Shinoda Bolen (San Francisco, Estados Unidos) está movilizando apoyo para una reunión con la finalidad de “abordar asuntos nuevos y emergentes que afectan a mujeres y niñas desde la Conferencia de Beijing en 1995, para trabajar a partir de documentos previos de la ONU en vez de reabrirlos”. Su posición es que una conferencia es necesaria y serviría como “punto de concentración que generaría conciencia, articularía a las mujeres en todo el mundo y en tiempos de transición podría ser un punto crítico”.
Una propuesta alternativa y personal de Soon-Young Yoon, actual presidenta del capítulo neoyorquino del Comité de ONG sobre la Condición de la Mujer, es que “la ONU cree un nuevo modelo de conferencia mundial, que no se concentre en generar un documento de consenso global sino en la implementación de promesas hechas a través de una campaña a nivel planetario, sustentada en cinco conferencias regionales, usando todo el poder de las nuevas tecnologías de la información y los medios sociales para establecer una nueva red global de medios”.
La propuesta de Soon-Young Yoon tiene dos metas:
1. Estimular una poderosa base de apoyo para “aumentar y acelerar” la implementación de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y la Plataforma de Acción de Beijing, y
2. Fortalecer las infraestructuras de comunicación y la capacidad de los grupos interesados –incluyendo a jóvenes y lideresas jóvenes, oficinas nacionales de la mujer y órganos de la ONU– y la articulación interregional para el año 2015 y después.
Reflexiones provenientes de debates en el reciente Foro de AWID
La Campaña por la Reforma de la Arquitectura para la Igualdad de Género (Campaña GEAR) facilitó las reuniones de grupos de acción en el marco del Foro Internacional AWID 2012 sobre este asunto.
Las discusiones sacaron a luz las siguientes preocupaciones:
■ La cantidad de recursos –tiempo y dinero– requeridos por una conferencia de la ONU, dado el inadecuado financiamiento de ONU Mujeres y la crisis financieras por las que pasan muchas organizaciones defensoras de los derechos femeninos. Realizar ahora un evento de tal magnitud podría debilitar la capacidad del movimiento de mujeres, cuando hay tantas luchas locales y regionales cruciales.
■ Una conmemoración de Beijing+20 debería enfatizar en los progresos y retos de la implementación del Plan de Acción, en un mayor acceso a recursos y en la rendición de cuentas por los acuerdos internacionales existentes relativos a los derechos de las mujeres y la igualdad de género.
■ Falta de participación de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, y de la sociedad civil en su conjunto en este proceso hasta ahora.
■ Las organizaciones por los derechos de las mujeres exigen participar plenamente en todos los aspectos de la preparación, del diseño y del programa de la Conferencia si llega a realizarse, incluyendo el lugar donde se celebrará y sus principales resultados.
■ Cualquier evento relacionado con Beijing+20 debe llevar las voces de las mujeres y perspectivas feministas a los procesos más amplios de la ONU después de 2015, incluyendo el examen de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y de los Objetivos de Desarrollo Sustentable propuestos.
■ Cualquier reunión planificada para 2015 debería agregar enfoque, recursos y energía a las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, no desgastarlas o dividirlas. Una 5CMM u conferencia que mantenga a las mujeres ocupadas en los márgenes no sería útil, ya que ellas quieren influir en otros procesos pertinentes del trabajo de la ONU.
■ La posibilidad de reacciones adversas a compromisos internacionales previamente acordados sobre los derechos de las mujeres y la igualdad de género si una conferencia se llevara a cabo con negociación intergubernamental de una nueva plataforma en el actual clima geopolítico, en el que hoy son potentes las fuerzas contra esos derechos.
Las participantes en los grupos de acción idearon alternativas a una conferencia que exigirían la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing y llamarían la atención a promover los derechos humanos de las mujeres sin poner en riesgo el texto negociado. Estas opciones incluyen:
■ Un Foro Urbano Mundial cuyo modelo sea el de ONU-Hábitat, en el cual haya asociaciones e involucramiento con gobiernos locales, en el que se trabaje estrechamente con lideresas y líderes de la sociedad civil y cuyo documento final incluya sea un conjunto de recomendaciones desde la Presidencia del foro.
■ Centrar el proceso en reestructurar la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU, a fin de fortalecerla y hacerla más efectiva.
■ Realizar una Sesión Plenaria de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU para celebrar el 20º aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing.
■ Llevar a cabo una conferencia en la que se contraigan compromisos para implementar la Plataforma de Acción de Beijing o emitir una Declaración Política de los Estados miembros después de las consultas a la sociedad civil.
Todas estas opciones serían sin llevar a cabo negociaciones que pudieran reabrir los acuerdos existentes y generar una seria reacción adversa, en momentos cuando algunos Estados miembros de la ONU están cuestionando fuertemente los derechos de las mujeres y la igualdad de género.
Por ejemplo, en las muy recientes negociaciones de Río+20, algunos gobiernos cuestionaron el reconocimiento del papel que las mujeres juegan en el desarrollo sustentable y el documento final no incluyó los derechos reproductivos.
Las feministas que trabajan para incidir en las negociaciones debieron librar una ardua batalla para asegurar que los gobiernos reafirmaran los acuerdos de las conferencias de El Cairo y de Beijing. Este proceso que acaba de concluir es un buen ejemplo del contexto geopolítico que las organizaciones de mujeres podrían afrontar en 2015.
Canal de consultas
El anuncio de la posible 5CMM plantea a las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres de todo el mundo el reto de compartir análisis, esperanzas, posiciones e ideas. Las voces que se han manifestado hasta el momento relatan historias de preocupación, incertidumbre y cautela, pero también nostalgia por un proceso “similar a Beijing”, la necesidad de revigorizar los movimientos a nivel global y la esperanza de promover los derechos de las mujeres y las agendas feministas.
A algunas les ofrece oportunidades para revitalizar luchas de largo plazo y agregar asuntos pertinentes que puedan responder a las crisis y retos actuales a nivel regional, nacional y local.
Para AWID es crucial brindar información sobre la conferencia propuesta y los diversos puntos de vista expresados, así como crear un espacio para debatir en torno de esta cuestión.
La organización invitó a participar en un proceso de reflexión acerca del camino por delante a medida que se acerca la celebración del 20º aniversario de la Conferencia de Beijing.
Más información:
Sitio para compartir comentarios sobre la conferencia en Facebook: http://on.fb.me/LcEfHT

Artículo publicado por: Social Watch - AWID : http://bit.ly/QBXNoU - 17/07/12 -