jueves, 3 de mayo de 2012

Pakistán: las leyes a favor de las Mujeres, se afianzan.

Las mujeres de Pakistán se han enfrentado a enormes retos en su lucha por la igualdad de género; sin embargo, una serie de leyes a favor de las mujeres muestra que esa lucha está dando resultados.
Se han enfrentado a enormes retos en sus esfuerzos por alcanzar la igualdad de género y luchar contra la violencia de género en su país, particularmente en lo referente a problemas específicos presentados por las normas y prácticas tradicionales. Sin embargo, en los últimos años, importantes adelantos en materia de leyes a favor de las mujeres han mostrado que los esfuerzos del gobierno de Pakistán y de los grupos defensores del empoderamiento de las mujeres en el país están dando resultados.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se aprobó el proyecto de Ley 2012 de la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer, que le ha otorgado a la Comisión nueva autonomía financiera y administrativa y, por consiguiente, mejor alcance para investigar las violaciones de los derechos de las mujeres. Un año antes, la Ley de prevención de prácticas contra las mujeres pasó a formar parte de la jurisprudencia nacional, reconociendo explícitamente las prácticas tales como la violencia con ácido, los matrimonios forzados y los denominados “asesinatos por honor” como actos criminales, y otorgando protección y acción legal para las víctimas.
La Ley de control de ácidos y de prevención de los crímenes con ácido (Enmienda) fue aprobada por el Senado en diciembre de 2011 y, por primera vez, se ofrece orientación sobre cómo el Estado debe castigar a los culpables y apoyar a las víctimas de este violento crimen de género. Las mujeres ahora también están mejor protegidas del acoso sexual en el trabajo y de la violencia doméstica desde que se adoptaron leyes sobre esos temas en 2010 y 2011 respectivamente. Con el fin de garantizar que las leyes de acoso sexual se incorporen estructuralmente al sistema, existe un código de conducta que es observado por un comité especial establecido por la Comisión Nacional sobre la condición jurídica y social de la mujer en 2010 y que está compuesto por representantes del gobierno, de la sociedad civil y de ONU Mujeres.
Apoyando a los legisladores y cambiando la mentalidad de las personas
En todos estos procesos legislativos, ONU Mujeres ha trabajado con las ONG locales para analizar los temas, facilitar consultas entre los expertos y la sociedad civil y redactar proyectos de leyes. Se ha llevado a cabo diálogos, mesas redondas, formaciones y seminarios sobre los temas y las obligaciones relacionadas con la igualdad de género. Se ha hecho participar a los que trabajan en el ámbito nacional como los parlamentarios, y a los que hacen cabildeo desde el exterior.
Estas plataformas han dado origen a estrategias de promoción y a diálogos con las partes que aún tienen reservas, a fin de fomentar una mejor comprensión de la necesidad de cambiar. Por su parte, los expertos de ONU Mujeres se han esforzado por garantizar que los proyectos de ley sean acordes a las mejores prácticas y estándares internacionales, así como por capacitar a los participantes y monitorear las leyes cuando éstas son aprobadas.
Estas leyes tienen más probabilidades de ser respetadas si se cambia la mentalidad y los estereotipos de modo que reflejen mejor la igualdad y la no discriminación. Con el fin de involucrar a las personas con los compromisos del país para poner fin a la violencia de género, ONU Mujeres lanzó en Pakistán en 2011 la Campaña un millón de firmas durante los 16 Días de activismo que organiza anualmente la ONU. La campaña se hizo conjuntamente con las organizaciones de la Alianza para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, y fue la primera de esta magnitud sobre este tema. Se movilizó a 4.500 miembros de las comunidades y usuarios de los medios sociales, y a 1.500 mujeres líderes paquistaníes que consiguieron 700.000 firmas en apoyo a los objetivos de dicha Alianza. Se presentó igualmente Cartas de Demandas de 57 distritos a los parlamentarios. Las acciones hicieron participar a las mujeres en todo el país en tareas relacionadas con el empoderamiento, alentando el liderazgo entre las mujeres marginadas o haciendo campaña para mejorar la respuesta que da el sistema de justicia penal a la violencia de género.
Estos avances en la ley y en la promoción que la rodea han demostrado que existe un compromiso por alcanzar el liderazgo de las mujeres en Pakistán a todos los niveles. Con mayor vigilancia, apoyo de las redes de mujeres, se espera que estos éxitos se traduzcan en cambios reales y concretos para las mujeres de Pakistán.

Artículo publicado por: AmecoPress - Nueva York - Redacción - 03/05/12 -

El clítoris es complemento sexual de orgasmos en Mujeres.

EL instituto de Fertilidad Humana en Colombia, INCER, expone a través de investigaciones, parte de la importancia del clítoris en la sexualidad femenina y su incidencia en los orgasmos.

“El clítoris tiene una función sexual que aumenta el deseo y algunas mujeres provoca el orgasmo, no en todas” explica el Dr. Carlos López, médico ginecólogo experto en reproducción humana y miembro del INCER.

Por su parte, la Organización Mundial para la Salud, OMS, define la ablación de clítoris como “mutilación genital femenina que comprende todos los procedimientos que de forma intencional, o por motivos no médicos alteran o lesionan los órganos genitales femeninos”.


Artículo publicado por: RCN La Radio - 01/05/12 -

Colombia: muere una bebé por mutilación genital en una comunidad indígena.

Una recién nacida murió después de que se le practicara la ablación (extirpación) del clítoris en un resguardo indígena del oeste de Colombia, informaron el martes las autoridades locales, que mostraron su sorpresa por este caso.

“El jueves me reportaron el fallecimiento de una niña de 15 días. En el hospital evaluaron que fue producto del sangrado que le produjo la ablación. Y el Instituto de Medicina legal lo confirmó después”, dijo a la AFP José Luis Herrera, alcalde del pueblo de Ansermanuevo (departamento de Valle del Cauca).
Herrera dijo que es el primer caso de ablación que se ha conocido en la comunidad indígena Dachi Drua Monde, perteneciente a la jurisdicción de Ansermanuevo, en la que residen aproximadamente 120 indígenas de la etnia Emberá-Chamí.
La madre del bebé, una adolescente de 16 años, al parecer le entregó su hija a una vecina para la operación.
El alcalde dijo que el caso está siendo investigado por la Fiscalía y que, por su parte, llevarán a cabo un programa social “para que, sin chocar, ir cambiando ese tipo de actividad cultural”.
“La ley debe proteger los derechos de los niños”, afirmó.

También recordó que miembros de la comunidad Emberá-Chamí se comprometieron a abandonar definitivamente esta práctica en otras zonas de Colombia, como en el departamento de Risaralda (centro), donde otra menor murió en 2007 tras una ablación del clítoris.

La mutilación genital femenina es una de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos más extendidas, con entre 100 y 130 millones de casos en todo el mundo y dos millones más de niñas en riesgo cada año, calcula Amnistía Internacional (AI).
Esta práctica está generalizada en más de 28 países africanos y en algunos de Medio Oriente, aunque también se aplica en países europeos, asiáticos y latinoamericanos, también de acuerdo con AI.

Artículo publicado por: biobiochile.cl - Solange Garrido - Agencia AFP - 01/05/12 -

Atacantes del ácido y Mujeres sin espejo.



La violación y el homicidio por motivos sexuales son actos de extrema maldad, pero el ataque violento que pretende desfigurar el rostro o el cuerpo de una mujer nos enfrenta a una forma aún más brutal de sadismo: anular en vida la identidad de un ser humano. Borrarlo del mundo con el signo de la deformación. Someterlo al reflejo perpetuo del dolor. El atacante con ácido destruye el derecho primordial de la mujer a contemplar su rostro en la bella soledad de los espejos.
Las extrañas prácticas culturales de dominio erigidas por los hombres contra las mujeres a lo largo de siglos y en diferentes culturas (que han implicado formas de vestir, de invisibilización, mutilación genital, deformación facial), nefastamente se recuperan y actualizan en diferentes ciudades colombianas y con alarmante reiteración. Sus escenarios habituales: crímenes pasionales y por venganza. En el año 2010, el Instituto de Medicina Legal reportó más de 50 casos de mujeres atacadas con ácido, 42 en 2011 y 19 en el presente año.
El reciente suceso ocurrido en Bogotá, en el barrio La Alquería, en el cual un asaltante que pretendía robar una casa de cambio arrojó sobre el cuerpo de una vendedora un tipo de ácido que le ocasionó graves lesiones, instauró un escenario inédito donde se reconoce una vez más el perverso signo de poder y anulación contra la mujer.
Estos ataques —que deberían estar legalmente tipificados como crímenes por odio, incluso como intentos de homicidio y no sólo como lesiones personales—, no han sido sometidos al debate psicosocial con suficiente rigor y languidecen en el olvido.
Los motivos y el perfil del agresor
Cuando el motivo del ataque para producir desfiguración facial o corporal es de origen pasional (celos, sospecha de infidelidad, etc.), el agresor se ve a sí mismo previamente como objeto de burla; su baja autoestima (presumiblemente alta) lo conduce a percibirse como el centro de una suerte de burla social. Al sentirse señalado como alguien que carece de hombría, se siente en la obligación de demostrar lo contrario y restituir su traición o rechazo de una forma que la víctima y los que lo rodean nunca olviden. La deformación facial implica entonces, además de destruir el físico de la mujer para que no sea apreciada ni deseada, un gesto de restauración del ego del victimario.
Si la situación implica una venganza por motivos económicos, se reconoce una necesidad irrefrenable del atacante (o de quien lo contrata) de recuperar simbólicamente aquello que considera le fue robado, mediante la destrucción de lo más preciado de la víctima: su aspecto físico. Si el móvil es la envidia o el resentimiento social, estamos ante un vengador que busca ajustar cuentas con su destino de fracasos.
Cuando el ataque no comporta un móvil claro y hace parte colateral de un crimen, como en el reciente caso citado, estamos ante una mente psicopática carente de remordimientos, que apenas se alimenta de su narcisismo y cuyo ataque señala la necesidad de experimentar placer al anular al otro. Aunque este tipo de psicópatas no agredan sexualmente, su objetivo implica la destrucción de la armonía de la mujer y en ese sentido comporta un claro matiz de trasgresión sexual: aquella a la cual no pueden poseer, deciden destruirla, marcarla como un objeto.
Todos estos agresores, sea cual sea su motivación, actúan bajo el narcisismo de una mente perversa que, sádicamente, reconoce el valor primordial del aspecto físico del ser humano a quien decide atacar. Anticipa la enorme gravedad del daño que va a provocar y premedita causar el mayor dolor y daño posibles.
La huella imborrable y la mirada del otro
Así como la víctima de violación arrastra por siempre el estigma emocional de la invasión experimentada, la mujer que ha sido desfigurada carga con la insoportable ‘máscara’ de saberse anulada. Las consecuencias emocionales de tales crímenes son inimaginables; la desfiguración facial va más allá de afectar la vanidad natural del ser humano.
El periodista Diego Buñuel, en su programa No le digan a mi madre, emitido por el canal Nat Geo, narró recientemente la historia de Masarrat Misbahuna, una mujer de origen pakistaní, quien fundó en su país una cadena de salones de peluquería (Depilex) atendida exclusivamente por víctimas de la desfiguración facial por quemaduras o ácidos (sus novios o esposos fueron los responsables).
Dichas víctimas, tras enfrentar las intervenciones quirúrgicas para disminuir los daños recibidos, entraron en procesos de depresión e intentaron suicidarse. El rechazo social se sumó a su tragedia. Gracias a la vinculación laboral proporcionada por Misbahuna, encontraron una suerte de terapia de asimilación y redención en la labor de embellecer a otras mujeres. Las mujeres que asisten a estos salones, en medio de espejos y afiches de modelos occidentales, al parecer son las únicas capaces de comprender que detrás de esos rostros mancillados permanecen hermosos seres humano capaces de soportar la inmolación social de su piel y que, a pesar de la desgracia, se aferran a la vida.
Las leyes para castigar e impedir estos signos brutales sufridos por las mujeres, tanto en Oriente como en Occidente, desafortunadamente no han logrado traducirse en un puño moral efectivo que no sólo condene, sino que instaure un principio esencial del respeto a la mujer. Quien agrede a una mujer para desfigurarla recupera el fétido eco de una tradición sexista que nunca fue educada ni castigada.
Por ahora, impotentes ante una forma más de barbarie, nos vemos obligados a refugiarnos en la idea esperanzadora de que los crueles humanos que intentaron desposeer a las vulnerables víctimas al desfigurarlas, serán derrotados en el momento en que, como aquellas clientes de la cadena Depilex, contemplemos a estas mujeres mirando aquello invisible que permanece, aquello que no hace parte de la piel ni de los espejos, lo único verdaderamente importante en ellas y que ninguna voraz criatura fue capaz de desvanecer.

Artículo publicado por: elespectador.com (Colombia) - 02/05/12 - Miguel Mendoza Luna*Escritor y profesor de la Facultad de Comunicación Social de la U. Javeriana, donde dicta los cursos Asesinos en serie, asesinos de masas; La escritura del crimen y Narrativas del mal.