miércoles, 25 de abril de 2012

España: Tramas en Centros del Patronato de Protección a la Mujer.

'Presionaban a las embarazadas para que diesen al bebé; o se lo quitaban'

Velar por todas aquellas mujeres que, caídas, desean recuperar su dignidad". El eufemismo del régimen franquista para definir la función del Patronato de Protección a la Mujer ocultaba auténticos reformatorios en los que las jóvenes que no se adaptaban a la moral de la época sufrían las consecuencias de su 'rebeldía'. Y allí, según los testimonios de las afectadas, surgieron buena parte de las tramas de niños robados que funcionaron en España desde 1940. A saber: menores embarazadas eran 'encerradas' para ocultar su gestación o para que las monjas 'cuidasen' de ellas. Muchos de los bebés eran después dados en adopción con el consentimiento de las madres. O sin él.
Consuelo García vivió en primera persona ese drama. Estuvo interna en el centro madrileño de Padre Damián, gestionado por monjas adoratrices, donde su vida se cruzó con la del Doctor Vela, uno de los nombres que más se repite en las tramas de tráfico de niños. El ginecólogo, que ejercía entonces en la clínica San Ramón -hasta que, en 1981, un reportaje de Interviú mostró cadáveres de bebés congelados en sus sótanos- daba clases de auxiliar de clínica a las internas, que después hacían las prácticas con él.
El nombre del ginecólogo aparece en muchas de las denuncias de madres que sospechan que les quitaron a sus hijos dándolos por muertos al nacer. [Lea al caso de David Rodríguez] Trabajaba directamente con Sor María, asistente social en Santa Cristina y única imputada hasta ahora por las tramas. Y tenía vía directa con los centros a los que llegaban las menores 'díscolas' y embarazadas. "Era considerado una eminencia. Todos le trataban con un respeto tremendo", recuerda Consuelo.
El Patronato de Protección a la Mujer, presidido por Carmen Polo, dependía del Ministerio de Justicia y comenzó a operar de forma activa en 1952. Controlaba decenas de centros por toda España, gestionados por órdenes religiosas. "Allí nos llevaban a mujeres de bajo nivel, a jóvenes que consideraban rebeldes, a niñas mal de familias bien...", cuenta esta mujer que, marcada por su experiencia, ha investigado a fondo lo que ocurría en los centros."El Patronato tenía una especie de policía femenina, señoras adscritas al Régimen que identificaban a las menores en conducta dudosa para que fuesen internadas. También los padres podían acudir a él si no les gustaba el comportamiento de sus hijas", cuenta Consuelo. ¿Los 'delitos'? "Tener conciencia política, besar a un chico en la calle o que le gustase bailar y salir...". El centro asumía la patria potestad de las menores, a las que podía mantener hasta los 25 años, aunque la mayoría de edad se alcanzaba entonces a los 21. "Antes de llevarnos al centro, nos hacían un reconocimiento médico que terminaba con un 'completa', si eras virgen, o 'incompleta', si no", añade. Y es que uno de los traumas para la moral de la época era quedarse embarazada siendo soltera. Menores embarazadas a merced de religiosas A Consuelo García la detuvieron el día de la ejecución de Puig Antich, una de las últimas penas de muerte del Franquismo. "Se celebraron manifestaciones en Barcelona y yo participé. Me detuvieron y una semana después, llegó mi madre con mi médico a casa, me puso una inyección y me desperté en Madrid", cuenta. Consuelo define a sus padres como "una familia bien que no aceptaba su conciencia política. Me consideraban una rebelde y no era fácil vivir con ellos". Era 1974. Tenía 15 años. Ya interna, la apartaron de las chicas más jóvenes para que no les 'contagiase' sus ideas comunistas. "Fue terrible, era un lavado de cerebro constante con la religión. Te obligaban a despertarte de madrugada para rezar, a trabajar sin cobrar...

Pero, sin duda, en el centro de Peñagrande estaban mucho peor. Era el único para menores embarazadas y llegaban niñas de toda España, muy vulnerables. A algunas las habían enviado sus padres para disimular la gestación y dar luego al niño en adopción ; a otras, las habían detenido los de Patronato o habían terminado allí después de pedir ayuda a una asistente social", cuenta. Y reconoce que lo del robo de niños se asumía como normal. "Recuerdo que un día llegaron a mi centro dos niñas de Peñagrande que acababan de dar a luz. Tenían el pecho vendado y lloraban porque decían que les habían quitado al hijo. ¡Y ni siquiera nos escandalizaba!". Consuelo cuenta que había muchas menores embarazadas, pero también mucha demanda de niños. "Nada fue casual, estaba todo institucionalizado. [ASÍ FUNCIONABAN LAS TRAMAS] Yo he recopilado documentos en los que religiosos se dirigen al centro diciendo que tienen una familia católica buenísima que quiere un niño y que le den uno para saltarse la lista de adopciones. Todo lo arreglaban entre ellos". Las formas de coacción a las menores eran múltiples. "Desde que llegaban al centro, las monjas las machacaban para que diesen a sus hijos a una familia 'mejor' que ellas. Y muchas veces eran sus padres los que decidían la adopción por encima de su voluntad". Otras, directamente se los quitaban. No era el único centro en Madrid en el que se ejecutaban estas prácticas.

Las investigaciones desvelan la existencia de dos chalets en la sierra, en los que también se habría impulsado el tráfico de niños. Testimonios de Peñagrande "Desde que llegaban al centro, las monjas machacaban a las chicas para que diesen a sus hijos a una familia 'mejor' que ellas". La maternidad de Peñagrande, hoy reconvertido en instituto, funcionó hasta 1983. Hoy muchas de esas madres se están uniendo a través de Internet para reivindicar sus historias. Loli es una de ellas. Estuvo en Peñagrande en 1982 y cuenta que durante su ingreso "al menos dos chicas se quitaron la vida". Describe el caso de una de ellas, que se habría precipitado por el hueco de la escalera: "Se decía que había dado a luz el día antes y le habían quitado el niño. Y cuando supo que sus padres venían para llevársela a casa, no pudo más". Recuerda además visitas de matrimonios a la guardería del centro: "Se ponían todas las cunitas en fila y los veían a todos. Al cabo de unos días, faltaba un niño y, claro, su madre también. Todas sabíamos que iban a escoger al niño que se iban a llevar, como si se tratara de un mercado". Carmen estuvo interna en 1981. Y no ha olvidado el botiquín, donde llevaban a los bebés enfermos. "Algunos nunca volvían a bajar. Recuerdo que a las madres les decían que habían muerto, pero se rumoreaba que se los llevaban familias en adopción. Yo no dejaba a mi hija sola ni un minuto, tenía pánico a que se pusiera malita y perderla". Gracias a las redes sociales, muchas de esas madres han celebrado un reencuentro para apoyarse. "Estaban robando a sus hijos y nadie hacía nada. Es hora de que todo salga a la luz", sentencia Consuelo García.

Artículo publicado por. elmundo.es - Madrid - Raquel Quilez - 25/04/12 -

25 de abril: Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil.

Con el propósito de generar conciencia en los ciudadanos sobre los derechos de los niños, este miércoles se conmemora el “Día Internacional de la Lucha Contra el Maltrato Infantil”.

Es necesario darse cuenta que el maltrato puede ser físico, psicológico o por negligencia, considerarlo como toda acción u omisión que provoque un daño en los niños o en los adolescentes, informó la especialista Cristina Pecoraro.

Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), asegura que si bien, los derechos humanos se aplican a todos los grupos sin distinción de edad, es necesario destacar a los niños y las niñas dentro de un rubro especialmente vulnerable.

Esta es la razón de que los pequeños tengan derechos concretos que reconozcan su necesidad de recibir una protección especial, advierte la UNICEF.

Algunos de los derechos mencionados en la Convención Internacional de los Derechos del Niño, son: la vida, dignidad, libertad, identidad, integridad, imagen, salud, educación, recreación, descanso, cultura, y a ser tratado en igualdad de condiciones cualquiera sea su sexo, religión, condición social.

De igual manera, los infantes deben ser protegidos respecto del abuso sexual, del abandono, de la prostitución, de todo trato discriminatorio, y de la explotación económica.

Artículo publicado por: Morelia, Michoacán (MiMorella.com) - 25/04/12 -



Pakistan: Mujeres traumadas por "Guerra contra el terrorismo".

Las consecuencias de la "guerra contra el terrorismo", lanzada por Estados Unidos y sus aliados en 2001, han causado estragos en miles de mujeres del noroeste de Pakistán, quienes sufren profundos problemas psicológicos.

"La prolongada guerra dejó secuelas en la mayoría de los residentes de las Áreas Federales Administradas Federalmente (FATA), en especial en las mujeres", indicó el profesor Syed Mohammad Sultan, del departamento de psiquiatría del Hospital de Clínicas de Khyber (KTH, por sus siglas en inglés).

Ubicada entre las provincias pakistaníes de Khyber Pakhtunkhwa y Balochistán en la frontera con Afganistán, FATA está integrada por siete agencias (distritos tribales) y seis regiones fronterizas, con una población de 3,3 millones de personas, la mayoría de distintas de tribus pastún.

De las 15.000 personas originarias de FATA tratadas por profesionales de KTH el año pasado, 9.833 eran mujeres, dijo Sultan a IPS. "Muchas de ellas perdieron familiares o amigos a manos del ejército o de combatientes del Talibán", el movimiento islamista afgano, explicó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que el año pasado se identificaron unas 451.377 personas, entre ellas 345.899 mujeres, con problemas psicológicos en FATA.

El médico Jamal Shah, quien trabaja con la OMS, dijo a IPS que los profesionales examinan a los pacientes de FATA para identificar problemas psicológicos, pues muchas personas de ese territorio tienen tendencia a sufrir depresión por la pérdida de seres queridos y de propiedad.

La mayoría de las mujeres tratadas en KTH reciben antidepresivos y tranquilizantes, además de terapia psicológica, indicó Sultan.

Mushtari Bibi, de 45 años y residente de la agencia de Waziristán del Norte, llegó al KTH con un trauma profundo debido a que un tiro de mortero que cayó en su casa mató a su hijo de 10 años. "Llora todas las noches y no se puede dormir hasta que no le dan un sedante", relató.

Rekhana Bibi, de la agencia Khyber, dijo a IPS que su hijo Abdul Salam, quien cursaba noveno grado, salió de su casa una tarde de enero y nadie volvió a verlo. "Al día siguiente encontramos su cuerpo acribillado de balas tirado cerca de nuestra casa por desconocidos".

Esta mujer de 49 años, quien recibe tratamiento en KTH, dijo a IPS que su esposo también murió, hace dos años, cuando quedó atrapado en un fuego cruzado entre el ejército y combatientes del Talibán.

El primer ministro Yousaf Raza Gillani declaró en conferencia de prensa en Islamabad que, desde 2005, unas 35.000 personas, incluidos 5.000 soldados, murieron a consecuencia del apoyo logístico y militar dado por Pakistán a la guerra.

Pero tras la muerte de 24 efectivos en ataques aéreos de Estados Unidos el 26 de noviembre de 2011, Islamabad cerró la frontera con Afganistán y reclamó una disculpa, que, de forma deliberada, Washington se niega a dar.

El Comité legislativo sobre Seguridad Nacional volvió a reclamar el 12 de abril una disculpa, la que puso como condición para reabrir la frontera. El órgano también pidió el cese de los ataques con aviones no tripulados en FATA, donde se cree que están escondidos los dirigentes del Talibán.

Según el Buró de Investigación Periodística, con sede en Londres, murieron más de 2.500 personas en FATA y áreas vecinas desde que comenzaron los ataques con aviones no tripulados en 2004.

Los ataques no hicieron más que empeorar los traumas de la población local, un destino turístico idílico hasta fines de 2001, cuando el Talibán comenzó a cruzar la frontera tras ser expulsados de Kabul por las fuerzas de la coalición, encabezada por Estados Unidos.

Una vez oculto en FATA, el Talibán lanzó una campaña terrorista contra la población local, atentando contra comercios de música (http://ipsnoticias.net/nota.asp? idnews=99471), escuelas femeninas (http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=99915) y edificios estatales, lo que llevó al ejército pakistaní a lanzar incursiones militares en 2007.

"Nuestra gente está atrapada entre el ejército y el Talibán y eso hizo miserable la vida de la población común", indicó Salima Bibi, quien perdió a su marido y dos hijos por ese motivo.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) informó en un comunicado de prensa divulgado el 30 de marzo que más de 100.000 personas habían sido desplazadas desde enero, principalmente de la agencia de Khyber, debido al "aumento en la intensidad de los combates de los últimos tiempos".

El campamento de refugiados de Jalozai, fuera de Peshawar, alberga a unas 62.818 personas, según Acnur. "La mayoría abandona la agencia de Khyber y opta por vivir con amigos y familiares", reza el comunicado.

La inestabilidad hace que las mujeres de FATA no puedan participar en acontecimientos sociales como casamientos o ceremonias religiosas, que fomentan la cohesión en las comunidades tribales, según varios psiquiatras consultados.

Médicos del estatal Hospital Sarhad para Enfermedades Psiquiátricas (SHCD, por sus siglas en inglés), con sede en Peshawar, confirmaron que muchas mujeres de FATA sufren depresión y ansiedad debido al deterioro de la seguridad y la violencia.

"El año pasado recibimos 49.000 pacientes, entre ellos 9.432 mujeres de FATA", señaló la psiquiatra Naureen Wakeel. "Los problemas que padecen requieren un fuerte apoyo familiar y social, además de asistencia médica", explicó.

Lubna Hassan, presidenta de la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Pakistán, estimó que 50 por ciento de las mujeres embarazadas en FATA sufren estrés, depresión y traumas.

"El mes pasado atendimos a 3.455 mujeres embarazadas de diferentes áreas de FATA y descubrimos que casi todas necesitaban asistencia psicológica", indicó.

"Las embarazadas no deben sufrir estrés para dar a luz niños sanos", indicó Hassan. "Estas mujeres, acostumbradas a estar en verdaderos hogares, ahora viven en tiendas de campaña o en refugios provisorios en escuelas debido a las actuales operaciones militares", añadió.

Artículo publicado por: IPS ips.noticias.net - Peshawar (Paquistán) - Ashfaq Yusufzai - abril/12 -