sábado, 7 de abril de 2012

¡ FELICES PASCUAS !


Para todas y todos las y los lectores de mi Blog, un ferviente deseo de una Feliz Pascua. Que pasen ese hermoso día rodeado de sus seres queridos en Paz y Armonía. Un afectuoso saludo de Susana Esther Giosa Galli.

Kenia: Donde los hombres no se atreven.


Desde hace dos décadas, en esta aldea keniata no vive ningún hombre, excepto los que fueron criados aquí de niños. Es de y para mujeres que fueron abusadas, violadas y expulsadas de sus hogares.

Umoja, ubicada en las praderas del norteño distrito de Samburu, significa "unidad" en swahili.

Se trata de un santuario donde los hombres –que les han causado tantos problemas a estas mujeres- simplemente no son bienvenidos.

En los 22 años transcurridos desde su fundación, la aldea ha tenido un impacto significativo no solo sobre las mujeres que eligen a Umoja como su hogar, sino dentro de las comunidades que la rodean.

El ejemplo que ha sentado Umoja, aparejado con los esfuerzos de sus residentes por llegar a sus pares, ha cambiado las vidas de las mujeres en la región.

"La existencia de Umoja ha permitido que grupos de mujeres de otras aldeas cercanas aprendan a partir del empoderamiento y el orgullo de las mujeres de Umoja", dijo a IPS la directora del programa africano de la organización Vital Voices, Celena Green, que trabaja con esa población femenina.

Las mujeres de comunidades cercanas asisten a talleres impartidos en la aldea, que buscan educarlas a ellas y a las niñas en materia de derechos humanos, igualdad de género y prevención de la violencia.

Cuando vuelven a sus casas, "empiezan a cambiar la cultura, reclamando una comunidad segura, libre de violencia, donde mujeres y niñas sean valoradas y protegidas", explicó Green.

"Lo ideal sería que ninguna mujer o niña hubiera tenido jamás que escapar de su hogar para venir a Umoja. Pero en definitiva, el objetivo de Umoja es brindar un refugio seguro de emergencia para aquellas que están en peligro, y –lo que es más importante- contribuir a la creación de comunidades donde todos sean valorados y puedan prosperar", agregó.

La historia de esta aldea empezó en 1990, cuando un colectivo de 15 mujeres de Samburu llamadas "Grupo de Mujeres Umoja Uaso" empezó a vender collares y otras mercaderías para ganar dinero para ellas y sus familias.

A medida que el grupo empezó a generar ganancias, estas mujeres fueron cada vez más acosadas por los hombres de sus comunidades, que sentían que el crecimiento económico no era adecuado para ellas.

En respuesta, las mujeres, lideradas por la matriarca Rebecca Lolosoli, decidieron irse y formar su propia aldea, a fin de garantizarse la seguridad y la cooperación fuera del alcance de quienes buscaban perjudicarlas.

Actualmente, en Umoja viven 48 mujeres procedentes de todo el país.

Sus historias varían: algunas son niñas pequeñas que huyeron de matrimonios forzados con hombres ancianos, otras fueron violadas o abusadas sexualmente, y varias son viudas rechazadas por sus comunidades.

Además, varias mujeres residentes en la aldea pertenecen a la etnia turkana y se refugian de la violencia tribal que azota la central región de Isiolo.

Las aldeanas viven de la venta de collares artesanales y de las ganancias que deja un centro cultural y un camping cercanos. Además de adquirir alimentos y otros productos básicos, el dinero se usa para cubrir gastos médicos y mantener operativa una escuela que cubre tanto a los niños de la aldea como a sus mujeres que desean aprender a leer y a escribir.

Aparte, "en una aldea tradicional, es posible que las mujeres no tengan la oportunidad de ejercer el liderazgo, de controlar su riqueza o sus recursos, y que tengan más probabilidades de experimentar violencia doméstica, mutilación genital femenina, matrimonios precoces y otras prácticas tradicionales que discriminan y dañan físicamente a mujeres y niños", explicó Green a IPS.

Además de prohibir que los hombres vivan en la aldea, las mujeres de Umoja se rigen por una serie de reglas autoimpuestas que, según Nagusi Lolemu, una de sus fundadoras, se basan en garantizar la igualdad y el respeto mutuo dentro de la comunidad.

A las habitantes del lugar se les requiere vestir las prendas tradicionales y los collares artesanales todo el tiempo, a fin de preservar y promover su patrimonio cultural.

Uno de los aspectos más impactantes de Umoja es la actitud de las mujeres hacia los hombres. En un lugar donde los hombres han sido la causa principal de tantas penurias y, en la mayoría de los casos, el motivo para que ellas huyeran de sus hogares, es fácil deducir que las víctimas no quieren tener vínculo alguno con el género masculino.

Pero esto no es en absoluto así. De hecho, la mayoría de las más jóvenes de la aldea planean casarse y tener hijos. La diferencia es que quieren hacerlo en sus propios términos.

Judy, una aldeana de 19 años que hace cinco huyó de un matrimonio arreglado con un hombre polígamo mucho mayor que ella, planea casarse algún día. Sale con hombres de fuera de la aldea, lo que no solo es permitido sino también alentado por las habitantes de más edad, y cría a un bebé de seis meses llamado Iván.

Cuando se case dejará Umoja para irse a vivir a la aldea de su esposo. Pero, hasta entonces, es feliz aquí.

Artículo publicado por: IPS ips.noticias.net - Hannah Rubenstein - UMOJA (Kenia) - abril 2012 -

Con la fuerte ofensiva de los transgénicos, el avance de los monocultivos propuesto por el agronegocio y el modelo de desarrollo económico extractivista, la Soberanía Alimentaria está en peligro. Quienes apoyan y refuerzan estas practicas, incluidas las corporaciones trasnacionales, tienen más presente el lucro que el cuidado de los alimentos y de los recursos naturales. AWID conversó con la activista campesina chilena Francisca Rodríguez*, sobre la campaña en defensa de las semillas **, como una práctica de resistencia ante el poder corporativo.En 2001, las mujeres de la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) se reunieron en México en su II Asamblea Continental de las Mujeres del Campo: “Mujeres del campo, cultivando un milenio de vida, justicia e igualdad”. Tras el encuentro presentaron ante el III Congreso de la Cloc y de La Vía Campesina la idea de realizar una campaña mundial en defensa de las semillas nativas y criollas. En 2002, durante el Foro realizado en paralelo de la Cumbre Mundial de la Alimentación, Vía Campesina y Amigos de la Tierra Internacional junto a otras organizaciones deciden lanzar la campaña mundial, cuyo primer nombre fue: “Las semillas patrimonio común de la humanidad”.(1)

La Campaña está basada en las múltiples formas del conocimiento indígena y campesino acerca de las semillas, la agricultura y la biodiversidad, y aquellas son válidas por sí mismas y no necesitan de ninguna validación externa, científica o de otra índole. Busca formas efectivas de involucrar y comprometer a la sociedad en su conjunto, llegando a involucrar y a requerir el aporte de técnicos y científicos cuando los procesos de erosión biológica y cultural lo hagan necesario. El liderazgo y la toma final de decisiones debe estar en manos de La Vía Campesina, y en las organizaciones de campesinos/as, de indígenas y las comunidades. La Campaña forma parte de las luchas por defender, reforzar y/o recuperar la soberanía política, cultural, económica y alimentaria de los pueblos, y se da en el marco de una lucha más amplia contra el sistema capitalista y su fase neoliberal. Es por esto que forma parte de la búsqueda de proyectos populares alternativos, y está íntimamente ligada a la defensa de las tierra, los territorios y las culturas campesinas e indígenas.

La Campaña se realiza en cada país dependiendo sus realidades. Se lleva a cabo en Ferias de Biodiversidad, en mercados locales, de intercambio de semillas. (2)

AWID: ¿Por qué eligieron las semillas para la campaña?

Francisca Rodríguez (FR): Estábamos en México discutiendo sobre Soberanía Alimentaria (SA), y llegamos a la conclusión que nosotras hacíamos soberanía alimentaria en toda su dimensión y si bien la SA estaba en el discurso de los hombres, no la asumían plenamente. Nos dimos cuenta que la SA iba a estar en riesgo, porque aún cuando tuviéramos reforma agraria, si no defendíamos la semilla, la reforma iba a quedar al arbitrio de las empresas transnacionales de las semillas. No fue una de identidad emocional de corazón, fue una decisión política la de proponer la Campaña.

AWID: ¿Por qué el cambio del nombre de la Campaña?

FR: En Río + 10, en Johannesburgo en 2002 (3), la compañía transnacional Monsanto estuvo de acuerdo con que las semillas fueran un patrimonio de la Humanidad, porque siendo así todos teníamos derecho sobre ellas, incluidos ellos. Eso nos dio un ataque! Nos cuestionamos nuestra estrategia, y fue en nuestro segundo encuentro en Caguazú, al sur de Paraguay, donde nosotras dijimos: “No , no son patrimonio de la humanidad, son patrimonio de nuestros pueblos indígenas y campesinos, de las mujeres que fuimos sus creadoras, y nosotras las hemos puesto al servicio de la humanidad”.

En la semilla está la llave que abre la soberanía alimentaria. Ahí comienza todo, por lo tanto no puede haber soberanía alimentaria si no hay semilla. No puede haber reforma agraria, si no hay semillas. No podemos ser pueblos soberanos si no tenemos nuestras propias semillas. Porque perdimos todo y estamos a lo que la industria de la alimentación –que se apoderó de nuestras semillas– te quiera ofrecer, vender y así determina tu forma de alimentarte, y está determinando también tu forma de vida.

AWID: ¿Cómo se involucran las mujeres en la campaña?

FR: Con un convencimiento muy grande. Nosotras decimos que la Campaña es mágica, porque no solamente nos convoca, sino que nos devuelve visibilidad, nos eleva el autoestima, nos sentimos mujeres a las que por fin se reconoce que tenemos saberes, y recuperamos en alguna medida, en la conciencia de la gente, que nosotras fuimos las primeras agricultoras, las descubridoras de las semillas, y hemos seguido cuidándolas por siglos, reproduciéndolas. La Campaña nos empodera. Ya no somos las simples dueñas de casa, somos las que mantenemos la huerta, cuidamos la semilla, reproducimos la semilla y reproducimos la vida.

AWID: ¿Cómo contribuye la Campaña a los derechos económicos de las mujeres?

FR: Ha sido una batalla para que se reconozcan, y hoy son mucho más visibles. La propia existencia y sobrevivencia del mundo campesino hoy día tiene fuerza de mujer, porque una buena parte de los hogares rurales está sostenido por el trabajo y por el ejercicio de agricultura de las mujeres. Junto a la Campaña va de la mano la recuperación y el compartir los conocimientos frente a la agroecología, pero no como una moda, sino como un sistema indígena y campesino propios de producción.

AWID: ¿Por qué no están de acuerdo con el concepto de seguridad alimentaria?

FR: Estamos contra porque la concepción de la Seguridad alimentaria, tanto de la FAO como de los gobiernos, está dada por la capacidad que tengan los pueblos de adquirir alimentos, y no por la necesidad que tengan los pueblos de producir alimentos y su capacidad de establecer relaciones solidarias, horizontales entre los pueblos para garantizar el tan fundamental derecho a la alimentación.

Nosotras queremos que el acceso a una alimentación sana, adecuada culturalmente, producida desde las y los campesinos esté al alcance de todos. La alimentación es un derecho, no un negocio. Y por lo tanto nuestra demanda es para que los gobiernos inviertan. Ahí es donde nosotras necesitamos tener los recursos a disposición, porque es una obligación, un deber el garantizar la alimentación de los pueblos.

Hoy en día las personas no tienen una clara conciencia de que lo que están comiendo y el acceso a la información es mucho menor para la mayoría de la gente de los sectores populares. Es por eso que vamos a defender la agroecología, para que no se convierta en un negocio más. La agricultura urbana está situada en un sector medio, elitista, que tiene la posibilidad de pagar un precio mayor por su salud. Nosotras queremos acercar nuestra producción a la gente en los mercados locales, acercando el producto del campo a la ciudad, terminando con la cadena de intermediarios. Que la gente sepa, por ejemplo, de dónde vienen sus vegetales, quién y en qué condiciones fueron producidos. En la medida que la gente de la ciudad comprenda esto, la agricultura campesina se habrá salvado. La Reforma Agraria no es un proceso social, que es un proceso de vida, que cuida el derecho a la alimentación de los pueblos.

AWID: ¿Podrías darnos algún ejemplo de una acción específica que hizo retroceder a alguna de las transnacionales?

FR: En Chile no puede haber producción transgénica para los alimentos, pero aquí los transgénicos circulan por todas partes. Nosotras pedimos que nos informaran dónde estaban los semilleros transgénicos pero Monsanto dijo que no podía decir dónde estaban porque aquí había una organización vandálica, que era una parte de la Vía campesina, y que esa era ANAMURI, y que poníamos en riesgo ‘todo el desarrollo que estaba haciendo la humanidad’.

Cuando el Tribunal dictaminó a nuestro favor, y nos tenían que decir la localización de los semilleros, Monsanto apeló, pero después de esto nuestra campaña contra el Convenio Upov 91 (4) , fue tan fuerte que Monsanto retiró la demanda contra nosotras. En Paraguay las mujeres junto al Departamento de Agricultura y Vegetal, fueron juntos arrancando los plantías clandestinos de transgénicos.

Que en la Constitución de Venezuela, de Ecuador, Bolivia, esté consagrada la Soberanía alimentaria como un derecho y el resguardo a nuestras semillas es un avance. Que en Uruguay, Paraguay, Nicaragua tengan ley de soberanía y Seguridad alimentaria, donde incluyen el tema de la semilla, es un avance!

El concepto de soberanía alimentaria, la preocupación por la semilla, ya no es un problema sólo de los campesinos, está en la preocupación de los ambientalistas, de los ecologistas, está siendo conciencia en los sectores populares, y va a estar en la discusión de Río + 20, está en los Foros internacionales.

AWID: ¿Cuáles son los retos futuros?

FR: Hoy día necesitamos tierra y semillas, porque el mercado se apoderó de las semillas. Nuestra campaña por multiplicar semillas es urgente. No necesitamos una huerta, necesitamos campos. Estamos dispuestos/as a correr riesgos, a transgredir las leyes que re criminalizan la producción de las semillas campesinas. Esto significa resistir a las políticas agrícolas de los gobiernos para construir soberanía en nuestros campos. La soberanía alimentaria va más allá de solamente conservar la semilla o de garantizar la alimentación, son nuestros derechos los que están en juego, es la sobrevivencia del campesinado.

Es un trabajo arduo, de mucho compromiso, porque no es sólo recuperar la semilla, sino todo lo que está asociado a ella. Y esos son los valores: la espiritualidad, la solidaridad, la fraternidad entre nosotros, el compartir. Estos valores detrás de la Campaña hacen que tenga una gran acogida en la gente con la cual podemos relacionarnos, y porque somos una organización, somos mujeres muy demandadas para ir a hablar sobre todo esto. Y te digo que creo que en el fondo nos vamos comprometiendo y nos vamos apasionando. Vos me hablás de la semilla y yo me enciendo. Me hablás de las mujeres y también me enciendo. Porque creo que la semilla va unidad a nosotras, y nosotras unidas a las semillas. son semillas de libertad, son semillas de autonomía, son semillas de justicia y son semillas de dignidad, son semillas en resistencia, y nosotras somos mujeres en resistencia.

* Perteneciente a ANAMURI (Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas) ya la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-VC)

** Campaña “Las Semillas, Patrimonio de los Pueblos al Servicio de la Humanidad. Este es el nombre con la que se la conoce en la actualidad, antes, como ya se ha mencionado, era la “Las semillas patrimonio común de la humanidad.

NOTAS:

1) Documento final, Reunión campaña semillas CLOC-V.C., Quito, 22 al 24 de julio de 2010 realizado por Francisca Ramírez. Gracias FR por proporcionarnos este texto.

2) En Chile hay escuela de curadoras de semillas. Son escuelas para no perder este conocimiento antiguo “La curadora es la persona que custodia, que guarda, la que protege la semilla”. En Ecuador hay mesas gigantescas de soberanía alimentaria, que se realizan en parques.

3) La Cumbre de la Tierra celebrada en 2002 del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002 en Johannesburgo.

4) Convenio UPOV (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales

Artículo publicado por: AWID- Notas de los viernes - Gabriela De Cicco - 05/04/12 -

Papa: Nicelibato opcional, ni sacerdocio femenino.

Somos hijos de nuestra historia. Nadie puede renunciar a ella. Ni el Papa. Benedicto XVI quizás no sea ya tan radicalmente conservador como lo era en sus tiempos de cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ha limado sus aristas, ha suavizado las formas, pero sigue manteniendo el mismo fondo. Algunos esperaban dos cosas de él. Como buen conocedor de la Curia, su reforma profunda, esa reforma que tanto necesita. Como buen teólogo, una mayor apertura hacia dos temas no dogmáticos: el celibato opcional y al sacerdocio femenino. Pues, vayan olvidando sus esperanzas.

En la solemne misa crismal, rodeado de más de 1.000 curas y frailes, el Papa no sólo desautorizó al movimiento de los curas austríacos (que piden, entre otras cosas, el celibato opcional y el sacerdocio de la mujer), sino que los tachó de "desobedientes" y de buscar por caminos equivocados la reforma de la Iglesia. Aunque no se atrevió a ir más lejos y a excomulgarlos, como le había aconsejado, recientemente, el cardenal Bradmuller.

Una vez más y para que nadie se llame a engaño, el Papa cierrra las puertas al celibato opcional y al sacerdocio de la mujer. Y si polémica es la negativa a admitir en el altar a hombres casados, más grave es la decisión de prohibirles el acceso a las mujeres. Y con el siguiente argumento: "En la cuestión sobre la ordenación de las mujeres, sobre la que el beato Papa Juan Pablo II ha declarado de manera irrevocable que la Iglesia no ha recibido del Señor ninguna autoridad sobre esto". ¿se puede zanjar así este tema?

Pues, zanjado queda. Está claro que las mujeres tendrán que seguir esperando. Está claro que el escándalo de la marginación de la mujer en la Iglesia tampoco se resolverá en este pontificado. Habrá que esperar al siguiente.

O impulsarlo desde abajo, desde el pueblo de Dios. Porque vox populi, vox Dei. Los curas austríacos muestran el camino. Un camino que puede ser contagioso y, por eso, hasta el propio Papa ha arremetido contra ellos. ¿Acabará el 'anatema' papal con su movimiento o provocará su difusión por todo el mundo?

Artículo publicado por: Periodista Digital (Religión) - José Manuel Vidal - Rumores de Ángeles - 05/04/12 -