martes, 3 de abril de 2012

Honduras: Mujeres en lucha por la tierra en un marco de violencia y asesinatos.

Campesinos y campesinas del Valle del Aguán, Honduras, sufren una violenta represión tras haber emprendido acciones organizadas para retomar sus tierras, que les habían sido entregadas como parte de una reforma agraria truncada, que data de inicios de la década del setenta.

La Ley de Reforma Agraria aprobada en 1972 colonizó una región que hasta el momento no estaba destinada a la producción agrícola: el Bajo Aguán. Comienza en ese momento a prepararse la expansión de los monocultivos de palma aceitera en la región, destinados inicialmente a la industria cosmética y gastronómica y en el presente promovida además para agrocombustibles.

En aquel entonces se fomentó la creación de cooperativas de trabajo y se facilitaron préstamos para la plantación de palma. Con apoyo de la Banca Internacional y del Estado hondureño se construyeron carreteras y demás infraestructura que facilitaron el acceso a las tierras.

Posteriormente, en la década del noventa, la Ley de Modernización y Desarrollo del Sector Agrícola posibilitó la concentración de tierras en manos de terratenientes locales, como Miguel Facussé, que dieron otro impulso a la producción extensiva de los monocultivos de palma en gran parte del territorio norteño de Honduras, especialmente en el Bajo Aguán. Las familias que habían sido beneficiadas por la reforma agraria fueron inducidas en algunos casos y forzadas en otros, a entregar sus tierras a esos terratenientes.

Muchas de esas familias, enfrentadas a la pérdida de sus medios de vida, comenzaron a organizarse en movimientos campesinos y a reclamar al gobierno lo que entendían era su Derecho a la tierra. A partir del año 2000, luego de infructuosas y dilatadas negociaciones, los campesinos decidieron recuperar sus tierras iniciando así un proceso de recuperación de tierras sembradas con palma africana que reivindicaban como propias.

El golpe de Estado de 2009 profundizó el conflicto agrario en el Aguán y la violación a los derechos humanos se agravó a tal punto que motivó a algunas organizaciones de Derechos Humanos a darles seguimiento y difusión internacional. Una misión internacional se hizo presente en la zona y realizó el informe “Situación de los Derechos Humanos en el Valle del Aguán”, según el cual “la represión se manifiesta desde diferentes acciones y omisiones del Estado, que van desde la violencia ejercida por policías, militares y seguridad privada de los terratenientes hasta la utilización del sistema judicial para intimidar y desmotivar la lucha por la tierra”. (1)

Además, diferentes organizaciones sociales y de Derechos Humanos nacionales e internacionales y movimientos campesinos del Aguán crearon en 2011 el Observatorio Permanente Internacional de Derechos Humanos del Bajo Aguán, un espacio de apoyo, observación y acompañamiento para prevenir las violaciones de los derechos humanos.

Último momento

En la madrugada del pasado 12 de marzo fue encontrado asesinado el campesino Marvin José Andrade, de la comunidad de Cayo Campo aledaña al asentamiento campesino La Lempira. Su cuerpo, encontrado en un desvío de la carretera, mostraba graves quemaduras y signos de haber sido torturado. Vecinos de la comunidad aseguran que había recibido amenazas de muerte de parte de guardias de seguridad de los empresarios terratenientes cercanos.

Líderes de las comunidades campesinas e integrantes del Observatorio Permanente Internacional de Derechos Humanos han denunciado que recibieron nuevas amenazas de muerte, a pesar de lo cual manifiestan seguir firmes en la defensa de la vida y la preservación de los derechos humanos fundamentales de nuestras comunidades y pueblos.

Mujeres por la tierra: historias de resistencia

En esta historia de lucha por la tierra se entrelazan muchas historias silenciosas de mujeres que han estado resistiendo desde multifacéticos roles de madres, esposas, dirigentes y trabajadoras.

“Las mujeres viven en un ambiente en el que todos sus derechos están expuestos a ser violados: no tienen acceso a tierras de cultivo o cualquier otro medio para producir que les permita sobrevivir. Ante tal situación las mujeres se ven obligadas a buscar alternativas para la sobrevivencia: rompiendo barreras de género, luchan junto a sus compañeros campesinos, incorporándose a todas las tareas que le presenta su actual situación.

Las mujeres son permanentemente hostigadas por los guardias de seguridad privada, policías, militares y de la fuerza naval. Temen ir a trabajar, lo cual incide negativamente en su ingreso económico agudizando su situación. En los desalojos y hostigamiento son víctimas de la violencia contra sus cuerpos y sus seres queridos.” (1)

Con motivo del Encuentro Internacional por los Derechos Humanos realizado en febrero de este año (2) pudimos recorrer algunas comunidades locales: asentamientos campesinos donde conversamos con Consuelo y Guadalupe. En ellas ejemplificamos la lucha de muchas mujeres por tierra, dignidad y un futuro mejor para sus hijos e hijas y demás familias campesinas.

Consuelo, mujer, madre y militante, asentamiento La Lempira, Bajo Aguán, Honduras. Integra el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA).

“Hace 5 años decidí unirme al movimiento de recuperación de tierras. Los movimientos campesinos surgen desde hace unos veinte años para defender y recuperar tierras en el Bajo Aguán. Desde ese entonces la represión no ha cesado y desde el golpe de estado del 2009 se agudizó. Todos los acuerdos que se firman no se cumplen, se nos prometió la compraventa de sectores ocupados de tierra y tierras sin cultivar en las áreas recuperadas, pero eso no se cumplió hasta ahora. Nos piden precios muy altos por tierras que ya eran de reforma agraria, no nos dan los años de gracia que solicitamos y los intereses que nos cobran por la tierra son altísimos.

"La persecución es constante y aguda, cada día más se agrava la situación con amenazas de muerte. Hay tortura psicológica sobre todo porque los miembros de los movimientos que pertenecemos a las diferentes empresas [organización campesina similar a una cooperativa] en recuperación de tierras estamos presos en los asentamientos porque no tenemos libertad de circular afuera de donde estamos reubicados porque corremos el peligro de ser asesinados o de ser secuestrados.

"Aquí en la zona se sabe que las amenazas son de parte de los terratenientes, porque de repente ellos son dueños de todo, ellos tienen el dinero, las armas y tienen todo. Son los principales responsables de la persecución, de los asesinatos y de los principales actos violentos contra campesinos y campesinas. A René Morales y Miguel Facussé nosotros les llamamos los dueños de la muerte porque ellos deciden cuando alguien se va a morir, y prácticamente ellos manejan la muerte y toman esa decisión.

"La vida de nosotras, las mujeres que estamos luchando en movimientos campesinos o en diferentes organizaciones para generar cambios en nuestro país o en nuestros hogares, es muy difícil, porque siempre hemos sido objeto de violencia. Se dice que las mujeres somos más débiles. Pero en verdad somos quienes estamos luchando ante muchos frentes, por la tierra, ante la privatización de la educación, la salud, entre otras reivindicaciones. Nosotras como mujeres hondureñas hemos puesto nuestra autoestima en alto y seguimos en la lucha para transformar nuestro país y para darles a nuestros hijos una mejor vida. Aunque tengamos nuestra pareja, los niños cuando tienen hambre van con su mamá a decirle “mamá yo tengo hambre”, entonces desde ahí es que nosotras somos las que estamos frente a la situación, somos pilares, y somos el principal objeto de violencia.

"Fui empleada de Facussé durante 7 años, y puedo decir que el trabajo allí no era digno. Nos hacían contratos por dos meses y luego nos proponían trabajar “arrimados” [sin contrato]. Realicé distintos tipos de tareas: fertilizando palma africana, recolectando la fruta del suelo que se desgranaba durante la cosecha, en el vivero o en la planta extractora en la fabricación de aceite, manteca o margarina. Para las aplicaciones en el campo, lo único que nos daban era guantes, incluso yo trabajando allí me intoxiqué y cuando me pasó por segunda vez ya me había hecho asmática, mis pulmones estaban débiles por la inhalación de químicos. Fui a una doctora que me dijo que estaba intoxicada, porque el veneno se me había ido a la sangre y me dio un comprobante de incapacidad por tres días. El Ingeniero de la empresa rompió el comprobante y yo seguí trabajando hasta que un día vio que mi salud se empeoraba y me dijo que me fuera para mi casa hasta que me cure. Sin trabajo no hay pago, es una total explotación a quienes trabajan, es bien difícil estar enferma y sin cobrar. Al unirme al movimiento de recuperación de tierras tomé la decisión de dejar de trabajar allí.

"Desde hace 8 meses han iniciado una persecución en mi contra y en contra de mis hijos, han estado investigando quiénes son mi familia acá en la zona. Un día un guardia de Facussé le preguntó a una amiga por mi paradero, mi amiga no le dio la información, pero el guardia le dijo que a todos los que habían trabajado para Facussé habría que “despacharlos para abajo”. Vigilan mi casa, a mis hijas les han dado seguimiento mientras se desplazan a la escuela, las vigilan diariamente. En otra oportunidad, a la salida de la escuela una camioneta persiguió a mi hija, cuando ella se tiró a la cuneta para que no la atropellaran, pararon y abriendo el vidrio la encañonaron para amenazarla pidiendo datos sobre su madre. Se reían de ella al verla asustada, le hacían preguntas sobre su madre y el resto de la familia, le preguntaron dónde trabajaba y la amenazaban con que si estaba mintiendo la iban a matar. Tratando de intimidarla le decían 'te vamos a matar y a tu mamá la vamos a llevar lejos de ti y también la vamos a matar'. Han atemorizado a mis hijas al punto que ambas reprobaron el grado en la escuela ya que tienen miedo y muchos nervios.”

Guadalupe, mujer, madre y viuda, asentamiento Guadalupe Carney. A su esposo, miembro del Movimiento Campesino del Aguán (MCA) lo mataron en noviembre de 2010 en la finca El Tumbador, Bajo Aguán, Honduras. (3)

“Ellos eran cinco campesinos y los esperaron más de 200 guardias de seguridad de Miguel Facussé, los atacaron por dos lados sin dejarles salida. Fueron tres horas de disparos porque los persiguieron hasta matarlos a todos. Ellos no tenían armas, solo llevaban los machetes para trabajar, los mismos guardias les pusieron armas luego de matarlos para sacarles la foto armados y para que el pueblo entero dijera que los campesinos tienen armas.

"Yo fui la última en enterarme que mi esposo estaba muerto; la comunidad se movilizó para sacarlos del campo donde estaban muertos porque los guardias de Facussé intentaron quemarlos con gasolina para que nosotros no los veláramos en nuestra comunidad. Luego nos enteramos que Facussé buscaba pagar sus muertos, ofreció dinero a las familias por los cuerpos, para que las familias no hicieran reclamos…como si fueran animales que él mató y los pagaba. Él estaba buscando quedar libre, nosotros nos negamos y respondimos que lo que nosotros queríamos era justicia contra él porque con ese dinero no recuperaríamos la vida de nuestros compañeros. De esa forma él estaba aceptando la responsabilidad de las muertes.

"Él con dinero todo lo puede, eso no puede ser. A mí me gustaría que se hiciera justicia, para demostrar que nosotros también valemos, que no solo él vale, eso es lo que más deseo.”

Fue inevitable revivir el dolor al comentar los hechos ocurridos aquel noviembre, luego de nueve meses de haber recuperado la finca. Guadalupe vuelve a la actualidad para referirse a su hijo en edad escolar que “con el papá era muy pegado, a veces no puede dormir, yo le digo que fue por la tierra que él murió. Hablamos siempre de él, entonces ahora ya lo comprende un poco mejor. Y continúa:

"Tras organizarnos para recuperar la tierra en el año 2000, armamos varias empresas entre conocidos y nos instalamos aquí armando champitas [casas improvisadas de nylon y madera] en primer lugar. Se midieron los solares y se repartieron un cuarto solar para cada familia. Nosotros limpiamos la tierra, recuperaron la palma africana existente y sembramos otros cultivos en nuestros solares. No hay que sembrar siempre lo mismo. Además en lo alto de la ladera compartimos la tierra entre los integrantes del asentamiento para cultivar lo que cada familia considere necesario”.

Al quedar sola frente a la casa y como jefa de familia, Guadalupe tuvo que asumir una enorme carga y responsabilidad. Además de ocuparse de su hijo, comenzó a trabajar fuera de la casa en una cooperativa de productores, cría gallinas y pavos, mantiene su huerta donde los plátanos, palma africana, palta, yuca, maíz, entre otros cultivos le permiten subsistir, y asiste a las reuniones del movimiento.

“Los militares están aquí día y noche, están siempre vigilando la comunidad. Pasan viendo quien anda y como controlando toda la comunidad, las entradas y salidas. Están siempre con el oído ahí, escuchando lo que decimos o hacemos para informarle a los contrarios de la comunidad, es decir a la gente de René Morales o Miguel Facussé. Además también están los guardias de Facussé, ellos se visten con trajes distintos cada día, a veces de azul hay días que de blanco, así uno no los reconoce cuando andan por la carretera. El miedo siempre está, mientras el hijo no ha llegado de la escuela, mientras me voy a las 4 de la mañana en bicicleta al trabajo, en todo momento. Uno tiene miedo de andar por la carretera, miedo de ellos, porque cuando te ven solo te pueden matar, le pasó a un vecino, lo siguieron y antes de que llegara a su casa le dispararon".

Cuando se le pregunta cómo se ve en el futuro, responde “Yo no me veo en otro lado, con mi hijo vamos a seguir luchando por lo que comenzamos aquí, como él lo hizo [su esposo]. Me gustaría tener nuestras tierras libres para trabajar tranquila.”

Luchas y esperanzas de mujeres

A pesar de todas las dificultades, las mujeres se organizan y se fortalecen. En el marco del Encuentro Internacional se organizó un taller de mujeres, quienes se convocaron “porque entendemos que es importante que nos miremos y platiquemos para organizarnos, sentir y tener más fuerza, conocer y aprender nuestras luchas, entender y luchar contra el patriarcado, plantearnos la lucha desde todas, sentirnos apreciadas, perder el miedo y defendernos”.

“Las que somos del Aguán y de organizaciones campesinas peleamos junto a nuestros compañeros varones por la tierra, y enfrentamos con ellos la represión, la violencia de policías, militares y guardias de seguridad. Nos toca enterrar compañeros, hermanos, padres y hasta nuestros propios hijos, llorarlos y seguir adelante. El miedo que nos da la represión nos provoca pesadillas, mal dormir, enfermedades, dolores de cabeza, nervios para hablar, para caminar, para vivir todos los días. Pero nos acompañamos con otras mujeres para enfrentar esta situación, nos ponemos de acuerdo para hacer turnos y cuidarnos, para dormir, comer y platicar a ver cómo le vamos a hacer para salir adelante. Y salimos adelante. En esta lucha estamos todos y todas juntos.” (4)

Notas:

(1) Informe realizado a partir de la visita de una misión de organizaciones de DDHH a la zona del Bajo Aguán, Honduras, del 8 al 11 de diciembre de 2010. Leer texto completo en http://wrm.org.uy/paises/Honduras/HondurasMisionDDHH-2010.pdf

(2) Encuentro Internacional por los Derechos Humanos en Solidaridad con Honduras, realizado en Tocoa, Colón, del 17 al 20 de febrero de 2012. Leer más información y Declaración final del encuentro en http://www.mioaguan.blogspot.com/

(3) Por más información sobre la masacre en El Tumbador ver “Masacre y barbarie en el Bajo Aguán”, en http://www.rel-uita.org/agricultura/palma_africana/masacre_y_barbarie_en_bajo_aguan.htm

(4) Declaratoria del taller “Cuerpos, luchas y esperanzas de las mujeres” realizado en La Confianza, Colón, 16 de febrero 2012, preparatorio del Encuentro Internacional por los Derechos Humanos en Solidaridad con Honduras. Leer texto completo de la Declaratoria en http://www.mioaguan.blogspot.com/

Artículo elaborado por el WRM en base a la participación en el Encuentro Internacional por los Derechos Humanos y en Solidaridad con Honduras, Febrero 2012.
Fuente: World Rainforest Movement -WRM- http://www.wrm.org.uy/boletin/176/opinion.html#3
http://www.alainet.org/active/53831&lang=es


Publicado por: ALAI - América Latina en Movimiento - 02/04/12 -

Los oficios de la Papisa.


Detrás de la visita del papa a Cuba y del acercamiento de los hermanos Castro a la Iglesia católica está Tekla Famiglietti, una monja italiana que desde hace tres décadas es la mujer más poderosa de esta religión.

A las 10 de la mañana del 1º de abril de 2005, Tekla Famiglietti fue llamada de urgencia al lecho de muerte de Juan Pablo II como su amiga más cercana. En los pasillos de la Casa Pontificia el personal de servicio lloraba. Ella, corpulenta e imponente con su hábito gris y el tocado en forma de cruz, llegó afligida pero serena; se arrodilló junto a la cama y empezó a rezar en latín con él, que apenas musitaba con la cabeza sobre una almohada. Hubo diez oraciones antes de que el ahora beato y seguro santo se despidiera de la abadesa general de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida con un nítido “¡gracias!”.

Obsesionados con la intriga negra y el humo blanco sobre el sucesor del papa, los centenares de periodistas internacionales congregados en Roma no le dieron mucha importancia a la anécdota contada por el cardenal polaco Stanislaw Dziwisz, entonces secretario personal del pontífice: revelaba la importancia de la llamada “papisa”, la monja a la que la Santa Sede le concedió un poder inusitado desde 1979, cuando conoció a Juan Pablo II.

A esta mujer nacida en 1938, en Avellino, sur de Italia, se le atribuye uno de los golpes políticos más importantes del Vaticano en la historia reciente: acercar al régimen comunista cubano de los hermanos Fidel y Raúl Castro a la Iglesia católica. Un trabajo de filigrana coronado con la visita oficial de Fidel Castro al Vaticano en noviembre de 1996 y el viaje de Juan Pablo II a la isla en 1998.

Todo ratificado con la gira de Benedicto XVI de esta semana. “La madre Tekla fue muy importante con Juan Pablo II y, sin duda alguna, fue la gran organizadora de la visita y del encuentro del actual papa con Fidel. En Cuba la Iglesia no hace nada sin las brigidianas”, cuenta Guillermo León Escobar, exembajador de Colombia ante la Santa Sede y actual consultor pontificio.

¿Exagerado el remoquete de papisa? En enero del año 2000 Jesús Castellano Cervera, director de la Pontificia Facultad Teológica “Teresianum” de Roma, habló de ella como “la mujer más poderosa de la Iglesia católica”. El mismo calificativo le dio seis años después el embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Francis Rooney, en un cable diplomático filtrado por Wikileaks y enviado desde Roma a Washington.

Historia de carisma y poder

Las misiones que le encomienda el Estado Vaticano no sólo se deben a su vocación y carisma, construidos como monja desde los 14 años de edad en el convento suizo de Lugano, donde vivió 24 años hasta convertirse en la superiora, sino a la tradición de la Orden de Santa Brígida (1303-1373), creada por el papa Urbano V en la Edad Media.

Sufrió los ataques contra la Iglesia católica, incluido el cierre de sus conventos durante la reforma protestante del siglo XVI, sólo rehabilitados junto con sus prerrogativas en el siglo XX. Siempre ha contado con el respaldo económico y político de las casas reales de Suecia y Dinamarca, así como del Opus Dei. Larga historia que ameritó una estatua en la puerta de la plegaria de la Basílica de San Pedro y una monumental casa en el 96 de la Plaza Farnese de Roma.

Desde 1981 Tekla Famiglietti es la abadesa general de las brigidianas, congregación con cerca de 800 monjas residentes en 50 casas de una veintena de países, incluidos México y Cuba. Aunque el derecho canónico no permitía su reelección permanente, recibió dispensa papal de Juan Pablo II y de Benedicto XVI para renovar cinco veces su mandato en períodos de seis años.

Consolidó su perfil diplomático con el poder de convocatoria que logra para la realización de seminarios internacionales con líderes de diferentes religiones en la capital italiana. Estuvo detrás de la histórica Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (DCDJ) frente al evangelio, entre representantes de la Federación Luterana Mundial y la Iglesia católica, firmada en la ciudad alemana de Augsburgo el 31 de octubre de 1999. Ese año, la designación de Santa Brígida como “copatrona de Europa” por parte de Juan Pablo II significó también la exaltación continental de Famiglietti, una de las primeras mujeres invitadas al Sínodo en Roma.

El papa polaco le dedicó varios discursos a su “capacidad de unificar a los cristianos”. Recibió el Premio Luigi Antonini y la revista Inside the Vatican la ha elegido varias veces entre los personajes del año, la última en 2009.

Religión, política y corrupción

Su influencia creció más allá de la Santa Sede y de la religión para convertirse en personaje de confianza del ex primer ministro y líder de la Democracia Cristiana, Giulio Andreotti, investigado por sus nexos con la mafia italiana.

Apenas empezó a moverse en círculos políticos, afloró la historia negra de la papisa. En contraposición a las cualidades inmaculadas de una hija de Dios, se empezó a hablar de sus excesos de poder y de sus ambiciones.

Primero, de su amistad con el cardenal mexicano y arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, y con el controvertido empresario de juegos de azar José María Guardia López. Durante los eventos de posesión de Vicente Fox en Ciudad de México, en el año 2000, fueron ellos quienes convencieron a Fidel Castro de oír a la monja que ya había demostrado su capacidad de gestión al crear el capítulo mexicano de las brigidinas y hacía años estaba detrás de concretarlo en Cuba a raíz de la visita de Juan Pablo II en el 98.

Se trataba de allegados de la más alta estimación del jefe de Estado porque los había conocido a través del exagente de inteligencia mexicana y luego senador, Fernando Gutiérrez Bolaños, ya fallecido y el hombre que impidió en 1956 que Castro y otros líderes cubanos fueran asesinados en México antes de la revolución. Entonces les ayudó a conseguir un barco y armas antes de partir hacia La Habana para tomarse el poder.

Admitida en el Palacio de la Revolución en La Habana, ¿qué podía ofrecerle la papisa al régimen comunista cubano y a un presidente excomulgado en 1962, por el papa Juan XXIII, cuando se declaró marxista? Impacto político a largo plazo y un acuerdo de cooperación que en la práctica le permite a Fidel contar con una embajadora con línea directa con el papa, más influyente que el nuncio apostólico.

Además de conveniencia política para ambos, entre el comandante y la religiosa se consolidó una amistad en la que hay espacio para las bromas y para el intercambio de cartas. Ella ha estado pendiente de su salud desde 2004. El diario Juventud Rebelde publicó una carta en la que le deseaba pronta recuperación tras la famosa caída en Santa Clara, donde se fracturó una rótula y se fisuró el húmero derecho. “Tengo la certeza de que sus buenos doctores harán de todo para hacer que sane lo más pronto, mientras yo hago mi parte con la oración. Lo siento mucho realmente, pero ¡siéntame cernana!”.

Los acuerdos

Fidel no tardó en donarle un derruido palacio de 1742, en La Habana vieja, y en ofrecerle mano de obra para restaurarlo y convertirlo en la sede de las brigidinas de Cuba, hoy un bello vecindario con un hotel anexo de cuatro estrellas. Entre mayo de 2001 y noviembre de 2002, Famiglietti viajó cuatro veces a Cuba y se ocupó de conseguir parte de los cuatro millones de dólares que costó el proyecto, incluida una fastuosa inauguración el 8 de marzo de 2003, fecha escogida por Castro por ser el Día Internacional de la Mujer.

Como hubo donación mexicana, desde ese país llegó un avión chárter con 150 pasajeros. Se celebró misa en la basílica de Asís y luego llegaron las orquestas.

Castro le impuso a la religiosa la Orden Félix Varela del Consejo de Estado en primer grado y ella condecoró al gobernante con la Orden Mayor de Santa Brígida de Suecia. La monja agradeció en un discurso de veinte minutos la donación del convento “al presidente y mi querido hermano don Fidel Castro”. Él dedicó media hora a reconstruir su amistad con “la estimadísima madre Tekla” y a resaltar la “profunda gratitud” que le tiene. Se trató de un “día histórico”, dijo, y en ello coincidió con el cardenal Crescenzio Seppe, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y enviado por Juan Pablo II con un mensaje para el Gobierno y para el pueblo cubano.

Hubo edición especial del periódico oficialista Granma y el evento fue transmitido en directo por la televisión nacional. Igual despliegue le dio el diario vaticano L’Osservatore Romano.

Las relaciones diplomáticas entre La Habana y la Santa Sede se volvieron fluidas, tanto que Castro reconoció que desde entonces ha conversado con enviados de los últimos dos papas y han acordado la liberación de decenas de presos políticos, e incluso tuvo una larga tertulia con Joaquín Navarro Valls, vocero de Juan Pablo II, sobre vida extraterrestre.

Con esos amigos...

Pero en septiembre de 2003 ese triángulo Italia-México-Cuba fue incluido dentro de una investigación de la Procuraduría General mexicana como parte de un caso de presunto lavado de activos del narcotráfico que luego fue archivado. Se recordó cómo el arzobispo de Guadalajara, Sandoval Íñiguez, se hizo amigo de Guardia y cómo reemplazó en 1994 al asesinado cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. También cómo viajaron juntos a La Habana en un avión privado Falcon para reunirse con Fidel y cómo atendían a delegaciones cubanas y al propio comandante cuando iba a México.

A Guardia, nacido en Manila, Filipinas, le fue impuesta la Orden de Santa Brígida en categoría Comendador, a pesar de que en 1986 había sido condenado en México a tres meses de cárcel por porte ilegal de armas y en 2001 una funcionaria del Consulado en Ciudad Juárez había sido condenada a 21 meses de prisión por recibir regalos y viajes de parte de Guardia. Así como admitió haberle dado 14 mil dólares a la funcionaria, se ufanó de haber gestionado uno de los viajes del papa Juan Pablo II a México.

En 2004 la papisa fue acusada ante un fiscal en la ciudad de Rieti, centro de Italia, de infligir malos tratos a seis novicias de la India que escaparon de un convento cansadas de ser tratadas como esclavas y de que les mantuvieran confiscados sus permisos de residencia y las tarjetas de seguridad social. De inmediato, el propio Juan Pablo II salió en defensa de su “provechoso trabajo al servicio de la familia brigidina”.

Ella le agradeció y explicó en público: “Nuestro incondicional amor al papa y nuestra ilimitada fidelidad a la Iglesia y al magisterio pueden ser causas de celos y de diabólicas maquinaciones. Pero nadie ni nada podrá romper la profunda comunión y sólida unidad entre todas las hermanas de la orden”. Hasta la fecha la madre Tekla no ha sido condenada o sancionada y el capítulo general de las brigidinas ha expedido cada vez comunicados exaltando el “trato religioso, afectuoso y materno” de la madre y calificando cualquier publicación de “noticia falsa”.

Intrigas mayores

En la transición entre el papado de Juan Pablo II y el de Benedicto XVI la papisa se vio envuelta en otro escándalo, esta vez una intriga que pretendía tumbar al secretario de Estado Angelo Sodano en favor del cardenal Seppe, amigo de la abadesa. Ella fue llamada a consultas y debió quedarse un tiempo en su casa en Roma, mientras el actual pontífice sacó a Seppe del “ministerio de la propaganda vaticana” y lo envío al Arzobispado de Nápoles.

Famiglietti salió indemne, mantuvo el bajo perfil y se concentró en reivindicar para Benedicto XVI la importancia estratégica de la relación Cuba-Vaticano. En 2008 el cardenal Tarcisio Bertone, actual secretario de Estado, visitó la isla durante una semana, se reunió con los 15 integrantes de la Conferencia de Obispos Católicos de la isla y hasta dio misa en la catedral de La Habana. La cancillería cubana informó que discutió con él “de todos los temas, con respeto y cordialidad, incluso en los que puede no haber coincidencias”.

Luego el papa recibió en Roma al arzobispo de La Habana y cardenal, Jaime Lucas Ortega y Alamino, y el 29 de noviembre de 2008 se produjo la primera beatificación de un religioso católico en la isla, el fraile hospitalario del siglo XIX, José Olallo Valdés. La ceremonia fue encabezada por el presidente Raúl Castro, el cardenal enviado por el papa, José Saraiva, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y la jefa de asuntos religiosos del Partido Comunista de Cuba, Caridad Diego.

En junio de 2010 le volvieron a echar en cara su amistad con Seppe cuando el Ministerio Público de la ciudad de Perugia abrió investigación contra el cardenal por posibles delitos de corrupción agravada y tráfico de influencias.

Es por este rosario de episodios y por el exitoso viaje de Joseph Ratzinger esta semana a Cuba, incluido su encuentro con Fidel Castro, que los oficios de Tekla Famiglietti mantienen una trascendencia especial.

En Roma unos prevén que después de muerta esta monja será beata, como en el 2000 sucedió con su antecesora, la madre Maria Elisabeth Hesselblad. Otros insisten que ya no tiene tanto poder por los altibajos de sus amistades y porque a los 74 años de edad su salud es precaria.

La papisa les responde: “La vida es sufrimiento... ofrecemos nuestras vidas para beneficio de la Iglesia”. Ya no viaja tanto. Se dedica a cumplir las estrictas reglas de la orden contenidas en las Apariciones Celestiales de Santa Brígida y a practicar la liturgia de las horas sin perder “el equilibrio correcto entre la vida contemplativa, la activa y los requerimientos del papa”.

El 10 de junio del año pasado, Benedicto XVI le dedicó un discurso para “renovarle mi gratitud por el significativo trabajo apostólico que realiza al servicio de la unidad de los cristianos”.

Artículo publicado por: Diario el Espectador - Colombia - elespectador.com - Nelson Fredy Padilla - 31/03/12 -

Colombia: Primera presentadora transgenerista de la televisión nacional.

Michelle Valencia cree que con su aparición en las pantallas muchos transgeneristas perderán el miedo a ser discriminados. / Gustavo Torrijos)

Michelle Alexandro Valencia decidió hace cuatro años comenzar a tomar hormonas para convertirse en mujer.

¿Decidió llamarse Michelle Alexandro?

No. Fue el nombre que me pusieron mis padres y es un nombre que se ajusta a lo que soy.

¿Cómo llegó la propuesta de cubrir el noticiero del Iberoamericano?

Necesitaban una presentadora transexual para un programa sobre LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales), me contactaron y a Hollman Morris le pareció bueno que también presentara el noticiero del Festival Iberoamericano. Me encantó, porque me trató como a una persona común y corriente, nunca con los prejuicios con los que nos tratan a los transgeneristas.

¿En qué área del periodismo se visualiza?

Cultura y entretenimiento. Siempre me ha gustado el periodismo cultural, fue la materia que más amé. Y es por donde quiero enfocarme de ahora en adelante.

¿Es una transgenerista activa dentro de la lucha por los derechos de los LGBT?

Por medio de mi trabajo quiero hacerle saber a la comunidad LGBT que tenemos que salir adelante, que debemos ejercer lo que queramos ser, que ese estereotipo de callejeras, estilistas y prostitutas está mandado a recoger, pero no soy de ir a marchas.

¿Cuándo decidió ser mujer?

Siempre he sido femenino y he tenido una imagen muy andrógina. Sé que no soy mujer, porque no nací mujer, pero me siento como una. A los 20 años me decidí a tomar hormonas, ahora tengo 24.

¿Qué es lo que más disfruta de ser mujer?

Llegar a un sitio y que me traten como tal. Nunca me sentí cómoda teniendo una imagen masculina. Ahora me siento como lo que siempre quise ser.

De los LGBT, ¿cuál es el sector más discriminado en Colombia?

Los transgeneristas. Una mujer lesbiana o un hombre gay pueden ocultarse en su vestimenta y su comportamiento, pero los transgeneristas siempre vamos por la vida tocando las puertas que se nos van cerrando. Por eso espacios como el del Canal Capital son importantes para visibilizarnos.

¿Qué tan difícil es proyectarse como presentadora en un país que sigue siendo machista?

Ha sido superfácil, pensé que iba a ser diferente, pero me ha parecido entretenido. Todas las personas del Canal han sido respetuosas conmigo y los hombres me han tratado con respeto.

¿Cuál ha sido el recibimiento de los televidentes?

Desde toda Colombia me han escrito para felicitarme. Es gratificante cuando alguien de la misma comunidad te dice que te admira por tener las agallas de pararse frente a la cámara.

¿Los colombianos se están liberando de los temores a la hora de decidir cuál es su orientación sexual?

Claro, es distinto que ahora vean a transgeneristas en cargos públicos, como en el caso de Tatiana Piñeros, o en la televisión, como en mi caso. La sociedad está cambiando la manera como nos veía y se está liberando de la mentalidad retrograda y, no doble, sino triplemoralista que teníamos.

Y usted, ¿de qué se ha liberado?

Ya mi familia me reconoce como lo que soy. Mi mamá me adora y me respeta. Me liberé de tener que decirle a ella que soy diferente. Esa era el temor más grande. Ya no le tengo miedo a lo que venga.

¿Con qué asunto de los hombres nunca se vio identificada?

Con el fútbol y con las conversaciones sobre mujeres que les gustaban, en las que no encontraba nada que decir.

¿Ve lejos el matrimonio entre dos personas del mismo sexo?

No tanto como la adopción.

¿Tiene planes de ser madre?

No me gusta la maternidad. Respeto a las que quieren ser madres, pero en mi caso nunca lo soñé, me veo como una mujer moderna, ejecutiva y aunque estoy de acuerdo con la adopción, nunca adoptaría.

Artículo publicado por: Diario El Espectador - Colombia - elespectador.com - 30/03/12 -