viernes, 9 de marzo de 2012

Guatemala: Muertes violentas, agresiones y violaciones sexuales de niñas niños y adolescentes, van en aumento.

Los datos registrados de homicidios en contra de niñas y niños indican la forma frecuente y grave en que es vulnerada la seguridad e integridad física y psicológica de la niñez y adolescencia, según el Informe Anual Circunstanciado, de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).


De acuerdo con la información, los registros indican que desde el 2007 la tendencia en el caso de muerte violenta de menores de edad fue en aumento y hasta noviembre 2011 el total de víctimas era de 5 mil 192, el ocho por ciento fueron menores de 17 años.




Según el informe de la PDH, el medio utilizado para cometer agresiones y homicidios hacia los menores de edad fueron principalmente el arma de fuego y arma blanca, seguido por estrangulamientos y armas contundentes.




La publicación subraya que una de las más graves violaciones a la integridad de los niños, niñas y adolescentes lo constituyen las agresiones sexuales, un delito que mantiene un aumento permanente del 2007 al 2011, período en el que se basa el documento de la Procuraduría.




Los datos de la Policía Nacional Civil (PNC) revelan que las violaciones sexuales tienen a las niñas y mujeres adolescentes como sus principales víctimas, pues sólo de enero a noviembre del año pasado se recibieron 353 denuncias de abusos.




La PDH señala que pese a que entró en vigencia la Ley Contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas, este tipo de delitos se mantienen impunes en la mayoría de los casos, mientras que en los registros de la policía, la tendencia de homicidios y lesiones experimentó una leve disminución.



Finalmente, la PDH indicó que la situación de la niñez guatemalteca es precaria y se sigue vulnerando uno de los principales derechos, el derecho a la vida de la población menor de edad.

Fuente: Argenpress.info - CERIGUA - 31/01/11 -

Colombia: Mujeres desfiguradas con ácido se muestran para frenar ataques.


En el consultorio del cirujano plástico, Gina no pasa inadvertida: en medio de otras que buscan realzar su belleza, ella sólo quiere recomponer su rostro quemado por un ataque con ácido, una forma de violencia contra las mujeres que cada vez suma más víctimas en Colombia.

Gina Potes, de 35 años, espera que esta sea la última cirugía, de 24 que le han practicado en los últimos 15 años. "Cuando veo esas mujeres con cuerpos perfectos buscando tener más busto o reducir la cintura, no entiendo", dice entre resignada e indignada esta espigada trigueña que requiere reconstruir su mentón.

Aunque ya ha logrado recuperar casi totalmente el rostro, aún son evidentes las marcas de ese ataque, que también le alcanzó el pecho.

"Las huellas que deja no son sólo físicas, también son sicológicas", afirma, tras recordar que su primera reacción al verse desfigurada fue encerrarse.

Con el paso del tiempo venció el miedo y salió a buscar trabajo. "Pero nadie me empleaba al verme así", señala Gina que asegura desconocer aún quién o por qué la atacó.

"Cuando una es atacada con ácido no recibe la solidaridad las autoridades", se queja Gina, al recordar en estos casos la pena máxima es de cuatro años de cárcel, si se logra identificar al agresor.

Gina junto a un grupo de mujeres atacadas con ácido han decidido mostrarse -una de ellas con máscara por la deformación de su cara- para sensibilizar a la sociedad y reclamar políticas estatales que les permitan rehacer sus vidas. Y lo más importante, evitar nuevos rostros desfigurados, en una campaña en la que algunas políticas les acompañan.

Prácticamente todos los casos responden a violencia intrafamiliar. "Jurídicamente se tratan como lesiones personales y quedan en la impunidad por la dificultad para comprobar su autoría", explicó a la AFP la congresista Gloria Estela Díaz.

La legisladora presentará el próximo 16 de marzo un proyecto de ley para tipificar como delito estas agresiones, con pena de cárcel de ocho a 30 años sin derecho a rebaja de la condena.

Además, la concejal de Bogotá Olga Rubio presentó una iniciativa para limitar la venta de ácidos, dada la facilidad para adquirirlos y su bajo costo (2 dólares el frasco).

"Vamos a restringir la venta de ácido fosfórico, nítrico y sulfúrico", que son los más empleados para estos ataques, aunque también han ocurrido con gasolina", señaló Rubio a la AFP.

El estatal Instituto de Medicina Legal conoció 55 casos de mujeres atacadas con ácido en 2010, mientras que en 2011 recibió 42, según cifras peliminares .

Hace cinco años Nubia Espita, de 33, vino de Venezuela con su esposo y dos pequeñas hijas a pasar Navidad. Una noche, cuando llegaba a casa con la mayor, una pareja le atacó arrojándole ácido a la cara, que además alcanzó a quemar el brazo y la mano de su hija, narró a la AFP.

Atribuye el ataque a "la envidia" de una vecina, algo que no pudo probar. Tampoco logró identificar a la pareja que la atacó, por lo que su caso quedó impune, mientras su rostro, pese a 15 cirugías, continúa desfigurado.

La próxima operación será para la reconstrucción de los párpados que le quedaron prácticamente cerrados, reduciéndole ostensiblemente la visión.

El caso de Viviana Hernández, de 28 años, también quedó impune. Ella asegura que fue su esposo y padre de sus tres hijos quien le quemó el rostro para "que no fuera de nadie más", porque ella quería separarse.

"Las autoridades me exigían que probara que él había sido, entonces me tocó huir a otra ciudad para que no me volviera a atacar", refirió a la AFP.

"Ahora necesito cinco millones de pesos (casi 3.000 dólares) para recuperar el ojo (izquierdo)", narra al tiempo que levanta el parche que lo cubre y deja al descubierto un amasijo de piel por donde deslizan las lágrimas.

"Cargamos con esta tragedia todos los días", dice, y resalta la "falta de solidaridad de la sociedad y del Estado".

La cirujana plástica Linda Guerrero, que dirige la Fundación del Quemado en Bogotá, recuerda que hace 15 años recibió el primer caso de una mujer atacada con ácido. Hoy ya suma 31 pacientes.

"Es el producto de una cultura machista como la colombiana que hace que la mayoría de las víctimas sean mujeres jóvenes, de baja escolaridad, atacadas por cuestiones sentimentales", explica a la AFP, tras denunciar que ninguna de sus pacientes recibió en el momento atención hospitalaria adecuada.

Fuente: AFP - elespectador.com - 07/03/12 -

Bolivia: Mujeres, las primeras despedidas y las últimas en obtener empleo.

Con un desempleo de 9,9%, las mujeres de Bolivia han sido en los comienzos del siglo XXI las primeras en sufrir el despido en tiempos de crisis y las últimas en conseguir empleo cuando hay bonanza económica, según el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), uno de los puntos focales de Social Watch en el país latinoamericano.

Setenta por ciento de las mujeres que pierden su trabajo tardan entre seis meses y un año en conseguir otro, indica el “Dossier de empleo y condiciones laborales 2008-2010”, que compila y analiza los datos de la Encuesta Urbana de Empleo (ECEDLA) durante tres años.

Durante la primera década del siglo XXI, la tasa de inactividad de las mujeres se incrementó como consecuencia del desaliento ante la falta de fuentes de trabajo en las principales ciudades del país, de acuerdo con el estudio. La tasa de ocupación femenina urbana se contrajo de 49,7% en 2001 a 47,5 % en 2010.

“La ausencia de objetivos de empleo en las políticas públicas y los cambios en el mercado laboral no siempre aseguran el trabajo para quien lo demanda, peor aún para las mujeres, negándoles con frecuencia ese derecho y en consecuencia sus posibilidades de independencia económica”, señala el informe.

De acuerdo el CEDLA, la tasa de desempleo femenino en las ciudades fue de 9,9% en 2010, mientras la tasa de cesantía entre las trabajadoras asalariadas llegaba al 15%, “lo que quiere decir que la probabilidad de quedar desempleadas es mayor para las que buscan un salario”, apunta el informe.

“Las mujeres siempre fueron las primeras en ser despedidas en tiempos de crisis y las últimas en retornar al empleo en tiempos de crecimiento”, según el informe, el cual advierte, además, que el actual freno del crecimiento en sectores con uso intensivo de mano de obra y, en general, la insuficiente generación de empleos crean las condiciones para la persistencia de elevados niveles de desempleo entre las mujeres.



Las jóvenes e instruidas son más afectadas

La investigación identifica como las más afectadas por el desempleo a las menores de 34 años y con mayor nivel de educación (secundaria y superior) y, entre éstas, las que pertenecen a los hogares de los estratos de ingreso medio y bajo.

En la actual coyuntura económica, solamente el comercio y algunos servicios personales tuvieron cierto dinamismo como para incorporar a nuevas trabajadoras. “La demanda de trabajo en la industria manufacturera declinó al ritmo que las empresas fueron perdiendo sus mercados externos e internos y algo similar ocurrió en las actividades del servicio doméstico por efecto del deterioro de los ingresos familiares en los estratos de ingresos medios y bajos de la población”, dice el CEDLA.

De acuerdo con esta organización, el desempleo femenino es de larga duración, pues 44% de las mujeres estuvo buscando un trabajo asalariado por más de seis meses, mientras que el 25% sufrió esa situación durante más de un año.

Sin embargo, los empleos ofrecidos a las mujeres en la primera década de este siglo han sido más precarios que los masculinos. El incremento del trabajo asalariado de las mujeres no ha venido de la mano de la estabilidad laboral: 35% de las trabajadoras tenía un contrato temporal, pero esta proporción superaba el 40% en el sector privado.

En 2010, el salario femenino equivalía a 73% del de los hombres que realizaban la misma tarea.

Fuentes
CEDLA: http://bit.ly/zr4JwW
Erbol: http://bit.ly/zLNjGS
FM Bolivia: http://bit.ly/xzWeOu
Publicado por: SOCIAL WATCH - Erradicación de la pobreza y Justicia de Género- 08/03/12 -

Despojadas de futuro miles de niñas hondureñas.

La infancia quedó atrás para al menos 20 mil niñas hondureñas, cuyos días transcurren en medio de jornadas laborales extenuantes, sin firmar contratos ni recibir un salario mínimo, como empleadas domésticas.


Gran parte de estas potenciales madres apenas rebasan los 12 años y el alejamiento de las aulas constituye un freno para su desarrollo como ser social, lo que a la larga incidirá en la recirculación de la pobreza en el país centroamericano.


De acuerdo con la organización de apoyo a la niñez en riesgo social Casa Alianza, constantes amenazas sobre estas menores de edad son el abuso sexual, el físico y la sobrecarga de trabajo.


Más del 5,1 por ciento de ellas fueron violadas por miembros de la familia para la cual trabajan, reflejó la Encuesta de Hogares 2010 y el dato fue confirmado por el director de la agrupación civil, Manuel Capellín.


Casi todas esas chicas laboran en los hogares sin un contrato, sin un seguro y en condiciones precarias. Ellas son las que se levantan primero para preparar comida y las últimas que se acuestan a dormir, comentó, citado por el sitio digital latribuna.hn.


Las infantes trabajadoras domésticas deben lavar y planchar ropa, cocinar, barrer y limpiar pisos, asear inodoros, cuidar niños, ancianos o discapacitados, bañar perros, hacer compras y cargar bolsas, entre otras actividades que atentan contra su desarrollo físico y mental.


A pesar de la multiplicidad de labores que deben asumir, ellas ganan salarios inferiores a los dos mil lempiras (unos 105 dólares), pero la justificación dada por los patronos es que también les dan casa y comida.


Este monto representa menos de la mitad del salario mínimo en Honduras, que desde el 12 de enero último oscila entre 241.91 y 374.93 dólares, según la actividad económica y cantidad de empleados en las empresas.


El nuevo salario mínimo da escasas expectativas de que los pobres resuelvan sus crecientes necesidades porque es afectado por la espiral de inflación.


Esta miseria generalizada induce a que algunos progenitores continúen forzando a las hijas a recurrir al trabajo doméstico, lejos de los hogares, con la esperanza del bien de su porvenir o del núcleo familiar.


Casa Alianza y el proyecto Reyes Irene Valenzuela constataron mediante un estudio que las infantes empleadas en el sector oscilan entre los 12 y 17 años de edad y casi todas trabajan de cinco de la mañana a nueve de la noche, de lunes a sábado.


La mayoría de ellas provienen de zonas rurales de los departamentos El Paraíso, Intibucá, Lempira, Olancho, Choluteca y Francisco Morazán, en tanto otra buena parte son oriundas de las colonias capitalinas más pobres como Nueva Suyapa, Los Pinos, Villanueva, Mary Flores y El Carrizal.


Los investigadores confirmaron que, por lo general, las chicas empleadas domésticas abandonaron sus estudios y enfrentan largas jornadas, bajos salarios y la negativa de licencias o descansos cuando se enferman.


"No hay contratos, ni una tabla que regule sus salarios y especifique el porcentaje del salario mínimo correspondiente, ya que este trabajo es ilegal, está prohibido en Honduras", explicó Capellín.


El Reglamento sobre Trabajo Infantil, en su artículo seis, consiente la contratación de quienes cumplieron 14 años de edad con la autorización de la Secretaría de Estado en los Despachos de Trabajo y Seguridad Social.


La norma, en el artículo siete, limita la jornada a seis horas diarias y prohíbe el trabajo nocturno para los menores de 18 años, pero a los mayores de 16 y menores de 18 les permite trabajar hasta las ocho de la noche sin afectar "su asistencia regular a un centro docente o su salud física y moral".


El reglamento prohíbe el empleo infantil en el transporte, la construcción, coheterías, la extracción de moluscos y el campo doméstico, considerado una de las peores formas de trabajo.


Sin embargo, tales restricciones son violadas de forma continúa: unos 115 millones de infantes de todo el mundo ejercen labores peligrosas para su salud, seguridad y moralidad, y casi 400 mil de ellos son hondureños, denunció la Organización Internacional del Trabajo.


La falta de alternativas para el desarrollo en ese país obliga a más de 377 mil 182 menores, entre los 10 y 17 años de edad, a truncar su infancia para ganar el sustento en la agricultura, minería, construcción, manufactura y otras esferas de riesgo.


Estos chicos y chicas pocas veces reparan en lo que implica ser buzo, fabricar cohetes, prostituirse, traficar con drogas, exponerse a plaguicidas, a alto voltaje o a cargar bultos pesados.


Igual, hay muchísimas niñas como servidoras domésticas en las distintas ciudades, admitió la directora de Previsión Social de la Secretaría de Trabajo, Elsa Ramírez, pero esgrimió la falta de facultad del ente para ingresar a las casas e inspeccionar las condiciones en las que laboran.


La funcionaria aceptó que "este es un trabajo esclavizador, separa a las niñas de sus padres y no les queda tiempo para estudiar", pero pese a las denuncias no acaba de enfrentarse la problemática con toda la seriedad requerida, en opinión de Casa Alianza.

Fuente: Argenpress.info - Isabel Soto Mayedo (PL) - 27/01/12 -