viernes, 2 de marzo de 2012

Más de cinco millones de niñas en todo el mundo sufren cada año la ablación

Cada año, más de cinco millones de niñas sufren la extirpación parcial de sus genitales externos como consecuencia de la ablación o mutilación genital femenina. Además, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en el mundo padecen en la actualidad las secuelas de esta práctica. La ONG World Vision recuerda estas cifras con motivo de la celebración el 6 de febrero del "Día Internacional de la Tolerancia Cero a la Ablación".

Para sensibilizar a los ciudadanos del primer mundo de la importancia de difundir mensajes de apoyo y contribuir a erradicar la ablación, diferentes organizaciones celebran en Madrid una jornada de sensibilización con acciones de calle y el "II Foro Debate Stop Ablación de World Vision: Distintos enfoques sobre la ablación", un encuentro sobre esta práctica desde diferentes perspectivas: cómo prevenirla en países africanos, cómo trabajar desde el enfoque cultural y antropológico y cómo es posible evitarlo en España con la población inmigrante, explica la ONG.

La mutilación genital femenina (MGF) comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos. El tipo de MGF, la edad a la cual se realiza o la manera como se practica varía mucho de un país a otro, de una etnia a otra, e incluso dentro de una misma etnia, de una familia a otra, explica World Vision, que trabaja desde hace años en proyectos especiales en países como Kenia y Somalia "con muy buenos resultados". En Kenia, la ONG logró que más de 400 familias decidieran no mutilar a sus hijas y apoyarlas en continuar con sus estudios.

World Vision atribuye el mantenimiento de la ablación en pleno siglo XXI a la falta de información de las familias que la practican "para cuestionarse tradiciones muy arraigadas en su cultura local". Además, la mayoría de estas poblaciones desconoce que muchas de las dolencias físi'cas y psicológicas de sus mujeres son causadas por esta práctica.

Por lo general, la MGF se realiza en condiciones higiénicas deficientes y los medios que se utilizan pueden ser desde una navaja, una cuchilla, una lata, un vidrio roto o cualquier otro objeto que permita cortar. A continuación, a la herida se le colocan ungüentos, leche, ceniza, hierbas u otros elementos considerados como cicatrizantes.

FUENTE: Boletín Eroski - 06/02/12 -

El infierno de las Mujeres Palestinas.

Las mujeres palestinas siguen sometidas a sufrimientos y agresiones que les conducen a estados depresivos. Naciones Unidas afirma que las mujeres “constituyen la mayoría de los enfermos mentales debido a las presiones y tensiones de sus vidas”. No hay mujer en Gaza o Cisjordania que no tenga en su familia hijos o marido que no estén en prisión o hayan fallecido. La alta tasa de natalidad es de 5,8 y eso unido a la escasez de trabajo, a que sus viviendas han sido derruidas por el ejército israelí, a una sanidad deficiente o a la falta de movilidad con intimidaciones sufridas en los controles, hace que sus vidas estén al límite. La gran mayoría de ellas se han convertido en responsables del grupo familiar, tanto desde el punto de vista económico como del cuidado de hijos y ancianos. Sus índices de pobreza y desempleo (el 67% y el 40%) socavan su energía.


Conseguir un trabajo es complicado pero todavía lo es más cruzar los 500 controles de seguridad o los 400 kilómetros de muro que separa terrenos, familias o poblaciones. Aquejadas en su mayoría de desnutrición crónica, hace que pierdan a más de la mitad de sus hijos. Esta situación puede empeorar si viven en los campos de refugiados palestinos de Líbano, Siria o Jordania.


Tampoco nos podemos olvidar de las prisioneras, que aunque no representan una cifra muy elevada, son tratadas sin ningún tipo de respeto. La mayoría de ellas están recluidas en las prisiones de Telmond, Ramleh y Haifa, situadas fuera del territorio palestino, saltándose el artículo 76 del Convenio de Ginebra, a pesar de que Israel firmó la Convención contra la Tortura y otros tratos o Penas Crueles. Organizaciones humanitarias como Amnistía Internacional denuncian casos de tortura y condiciones extremas debido al hacinamiento en celdas, escasez de comida, falta de luz e higiene y una comunicación limitada con el exterior, ya que sólo pueden enviar cartas a través de Cruz Roja después de ser revisadas por oficiales israelíes.


La salud de las presas suele ser muy débil, padecen anemias, grandes trastornos con sus menstruaciones y en el caso de las embarazadas la situación se agrava ya que la desnutrición de la madre afecta directamente al feto. Las reclusas palestinas que están a punto de dar a luz van al hospital encadenadas de pies y manos y una vez que finaliza el parto se las vuelve a encadenar. Los familiares de las prisioneras palestinas necesitan un permiso para visitarlas.


Según informes de psiquiatría de MSF (Médicos sin Fronteras) en la ciudad de Nablus, un 40% de sus pacientes son mujeres y otro 40% niños. Las patologías más corrientes en las mujeres son insomnio, ansiedad, depresión, irritabilidad y en el caso de sus hijos: incontinencia urinaria, fracasos escolares o agresividad. Esta última actúa como cadena de transmisión entre madres e hijos, según estudios de la UNRWA (Naciones Unidas para los refugiados de Palestina), ya que al vivir en un continuo estado de estrés, estas mujeres suelen desahogarse inconscientemente con sus hijos, transmitiéndoles frustración y agresividad.


La psiquiatra y escritora Samah Jabr (Asociación Psiquiátrica Palestina) recuerda la entrada en urgencias de una mujer padeciendo ceguera súbita producida al ver a su hijo asesinado por una bala que le entró por un ojo y le salió por detrás de la cabeza. Pero además de todas estas consecuencias de una vida entre violencia, aumenta la prostitución y el SIDA en los territorios palestinos. Según la Oficina Estadística Palestina, el aumento de mujeres que se dedican a la prostitución ha sido alarmante. Muchas de ellas están casadas y suelen ser esclavas de sus parejas y la mayoría de ellas, un 62%, ha sufrido maltratos. De hecho la legislación ni siquiera las protege. En casos de violación se distingue a las que son vírgenes de las que no lo son. La pena por forzar a una mujer no virgen es mínima, irrisoria. Están desprotegidas frente al abuso físico como a la hora de contraer enfermedades de trasmisión sexual como es el SIDA. La desgarrada vida de estas mujeres es sin embargo silenciada tanto por sus dirigentes o familiares como por la comunidad internacional.


Las palestinas perciben la guerra como un genocidio, por eso quieren seguir pariendo hijos a pesar de las dificultades. Mientras tanto nos encontramos con voces como la de la psiquiatra Samah Jabr que denuncia que para toda la población palestina sólo existen dos hospitales, difíciles de acceder a causa de los puestos de control y no llega a la veintena de psiquiatras.

FUENTE: Argenpress.info - Mercê Rivas Torres - (CCS) - 03/02/12 -

Argentina: Al menos 237 Mujeres murieron por violencia doméstica en 2011.

Por estos días La Plata vive el horror: un asesino atacó a cuatro mujeres a mansalva, con un palo y cuchillos. Las víctimas fueron la dueña de casa, Susana de Bártoli, de 63 años; su hija Bárbara Santos, de 29; la hija de ésta, Micaela, de 11, y Marisol Pereyra, de 30, una amiga de Bárbara que justo estaba en la casa de La Loma, el barrio residencial del casco urbano platense donde ocurrió todo. La principal hipótesis es que las mató el ex novio de Bárbara, Osvaldo Martínez, de 27 años, que está detenido.

Este no es un caso aislado. Al menos una mujer fue asesinada cada 30 horas en los primeros diez meses del año, lo que supone que en 2011 hubo 237 víctimas, según un informe sobre violencia de género elaborado por el Observatorio de Femicidios Adriana Zambrano, de la ONG Casa del Encuentro.

De acuerdo con el informe, el fenómeno alcanza a todos los niveles sociales y la cifra de 237 víctimas es un 10% mayor que la registrada el año pasado. Estos datos se elaboran en función de los casos que tienen presencia en los medios: se relevan las agencias informativas Télam y DyN y 120 diarios de distribución nacional y/o provincial así, como el seguimiento de cada caso en los medios.

"El término femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista", señala el documento elaborado por la ONG. "El femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad".

Desde el área de investigación de la asociación civil "La Casa del Encuentro", desarrollan el término femicidio "vinculado", partiendo del análisis de las acciones del femicida, para consumar su fin: matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación.

En esta definición se registran dos categorías:

- Personas que fueron asesinadas por el femicida, al intentar impedir el femicidio o que quedaron atrapadas "en la línea de fuego".

- Personas con vínculo familiar o afectivo con la mujer, que fueron asesinadas por el femicida con el objeto de castigar y destruir psíquicamente a la mujer a quien consideran de su propiedad.

Las víctimas colaterales del femicidio
"Belén, Juana, Romina, son hermanas, tienen pocos años pero muchas, muchas noches de miedo vividas juntas. De la mano en un rincón de su cuarto tapándose los oídos unas a otras. Romina, con años de experiencia despliega su dolorosa sabiduría, intenta calmar a sus hermanas inventando cuentos. Afuera el infierno de todos los días, los gritos, los insultos, las corridas. Otra noche más de golpes, que nunca entenderán. Mañana despertarán y habrá muchas cosas rotas. 'Ya va a pasar, papá está cansado, está de mal humor, tomó mucho vino y no sabe lo que hace', Romina repite prolijamente los argumentos de mamá, los que ya escuchó mil veces, los que oirá mañana. No hay caso, no logra calmar a su hermanita, tampoco ella misma puede. Y los gritos no paran, y mamá pidiendo por favor. 'Ojalá se le ocurriera sacarnos en pijama en el medio de la noche como tantas veces y llevarnos a lo de la vecina, pero no.'

De pronto el silencio, ya no más gritos, mamá no llora, sólo el ruido de la puerta. Belén está dormida, Juana se acomoda y Romina se duerme mirando a sus hermanas".

Así comienza Crónica de una orfandad anunciada , un informe de las especialistas Silvia Lommi, Norma Stola y Ada Beatriz Rico de "La Casa del Encuentro", una ONG que se ocupa del femicidio.

Según este registro, en los primeros diez meses de este año se produjeron 237 femicidios de mujeres y niñas y 283 hijas e hijos fueron víctimas colaterales del femicidio (174 hija/os menores, 42 adultas/os y en 67 casos no se registra sexo y edad)

El día después
"Tras propinar una feroz golpiza a su mujer le dio muerte ahorcándola con sus propias manos. El hecho ocurrió en la cocina de la vivienda familiar mientras que en la habitación contigua dormían sus tres hijas menores de 4, 8 y 10 años. El cadáver de la mujer fue hallado a la madrugada por personal policial que acudió al domicilio tras haber sido alertados por una vecina de la familia. El asesino se entregó horas mas tarde y quedó a disposición del juez.

Las historias se repiten, cambiando los nombres, las edades, los lugares. El femicidio es el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género, que ocurre tanto en el ámbito privado como en el espacio público.

Los hijos e hijas de estas mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas son las víctimas más vulnerables, las más olvidadas y las menos visibles de la violencia de género. Niños, niñas y adolescentes, que no pueden hacer otra cosa que soportar la violencia, finalmente se encuentran con la cruel realidad de no tener a su mamá porque fue asesinada por ese hombre que puede ser el padre, o el compañero de su madre".

Este informe testimonial habla del impacto psicoemocional y sus consecuencias. Algunos de sus múltiples efectos se evidencian en el área emocional, tales como la dificultad en el control de expresiones de agresión, sentimiento de indefensión e impotencia y miedo; en lo social se dificulta la comunicación y el establecimiento de vínculos estrechos; en lo cognitivo, se presentan dificultades en la atención y concentración.

"Sus vidas se modifican, se afecta su escolaridad, sus relaciones de amistad y familia. En muchos casos deben abandonar su hogar, pierden amistades y renuncian a sus pertenencias y espacios cotidianos".

A partir de esta realidad, las autoras señalan la necesidad de implementar medidas para contemplar a estas víctimas. "El Estado deberá garantizar a los y las menores, los medios necesarios para continuar con sus estudios, acceder a atención médica y psicológica y cubrir sus necesidades básicas", concluyen.

La indefensión legal
Según explicita este informe, en un asesinato de una mujer por violencia sexista, el padre de las y los menores y autor del asesinato no pierde la patria potestad, sólo se interrumpe hasta su libertad y la guarda puede ser definida por él.

"Si analizamos las sentencias que salen publicadas en medios de comunicación por violencia de género, la condena promedio que recibe el agresor es de 12 años y, al cumplimiento de la misma, tiene todos los derechos legales sobre sus hijas e hijos, hasta que cumplan la mayoría de edad. Por lo tanto, hay menores en orfandad cuya educación está a cargo del asesino de su madre, por este motivo muchas veces las familias de la víctima deben comenzar un juicio por tenencia", apunta.

"Por esto es imprescindible la incorporación de la figura de Femicidio al Código Penal como una figura penal autónoma, para que el accionar del femicida reciba una condena de prisión perpetua. Pero también sería necesaria una modificación al Código para que el femicida pierda automáticamente la patria potestad de los y las hijas de la mujer que asesinó, y sería importante la posibilidad de contemplar que la misma se haga extensiva a otros/as que tuviera con otra mujer teniendo en cuenta la gravedad y las características del delito y con el fin de preservar el vínculo entre hermanos y hermanas".

Así, estos cambios en los marcos jurídicos permitirían condenar efectivamente los crímenes por violencia de género y eliminarían los vacíos legales que dejan en la mayor desprotección a cientos de menores..

FUENTE:lanación.com - Argentina - 30/11/11 -