miércoles, 29 de febrero de 2012

Rosario: Homenaje a una gran compañera: Graciela Benedetto.

El día viernes 2 de marzo a las 19hs. en el Centro Cultural "Bernardino Rivadavia" (San Martín 1080 - Rosario)Sala G se realizará un Homenaje a nuestra gran compañera y luchadora incondicional en favor de LOS DERECHOS DE LAS MUJERES: GRACIELA BENEDETTO.

Para las que tuvimos la gran suerte de conocerla y compartir marchas y Encuentros, será un cita impostergable. Para las que no la concían es una oportunidad de valorar su entrega y solidaridad para con todas las Mujeres, y unirse a este merecido homenaje.

Las esperamos en este encuentro de camaradería y recuerdo para la "Gra".
Susana Giosa.

Volvió la Inquisición ¡A quemar brujas se ha dicho!

Ni un animal puede morir de esta manera, como le hicieron a ella", aseguró a un canal de noticias la madre de Mailén Aldana, la joven víctima quien estaba internada en gravísimo estado, con el 75 por ciento del cuerpo quemado, desde el martes pasado.

La adolescente de 17 años que hace una semana había recibido graves quemaduras tras discutir con su pareja en la localidad bonaerense de Wilde murió hoy, debido a las graves heridas recibidas durante el ataque. Había sido incinerada por su novio de 23, quien le arrojó alcohol y la prendió fuego luego de haber tenido una discusión por celos.
Femicidio



El Femenicidio (o femicidio) es un neologismo creado a través de la traducción del vocablo inglés “femicide”, el cual se refiere al homicidio de mujeres por razones de género.

El concepto es mucho más abarcativo, ya que incluso engloba aquellas acciones o conductas que muchas veces no son tenidas en cuenta, como por ejemplo la falta de atención médica o problemas sanitarios femeninos que puedan desencadenar en un aumento de la mortalidad femenina, sin embargo se ha tendido a encasillar el término “femicidio” únicamente en lo relativo a la feminización del homicidio producto de la violencia de género.

El femenicidio tiene como móvil el sometimiento de la mujer al orden establecido de subordinación. En este sentido es un crimen sustentado en el poder y el control, generalmente masculino.

Si bien el homicidio de mujeres por razones de género ha existido desde siempre, los aberrantes femicidios ocurridos en Ciudad Juárez, México, durante las últimas décadas, definitivamente marcaron un antes y un después, no solo porque sirvió como punto de partida para plantear el flagelo del homicidio por razones de género en la sociedad, sino porque sentó las bases de una legislación para penar y prevenir el femicidio.

El 16 de noviembre de 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos pronunció una sentencia considerada ejemplar sobre el asesinato en 2001 de varias jóvenes mexicanas de Ciudad Juárez. El caso fue llevado hasta ese alto tribunal por el representante legal de las familias de las jóvenes frente a la indiferencia de las autoridades mexicanas. Ocho años después, la CIDH condenó por primera vez en la historia a un país, México, por considerarlo responsable de femicidio.

Este caso abrió la puerta para investigar este fenómeno tanto a nivel local como internacional y así poder llegar a develar sus causas para comprender que no se trataba de un caso aislado que sucedía en un pueblo sureño de México, sino que tenía que ver con un problema que puede surgir a partir de la violencia durante la convivencia de género. Es preciso destacar que cuando las emblemáticas muertes de mujeres comenzaron en Ciudad Juárez, se pensó que detrás de esos asesinatos estaban involucradas algún tipo de mafias; grande fue el asombro de las autoridades y la sociedad toda cuando se descubrió que el patrón era la violencia de género.

Según Marcela Lagarde, reconocida académica feminista en México, etnóloga y doctora en Antropología, y quien encabezó desde la Cámara de Diputados de ese país una amplia investigación sobre los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, los asesinatos de estas mujeres fueron (y son) perpetrados por hombres comunes, la mayor parte de ellos conocidos de las víctimas, parientes, esposos, novios, ex esposos, padres, hermanos, vecinos, amistades familiares, o compañeros de trabajo o escuela; es decir relaciones personales en las que puede llegar a surgir este tipo de violencia.

Según un informe de investigación de la reconocida asociación civil Casa del Encuentro, sobre femicidios en la Argentina, en el año 2008 se registraron un total de 207 femicidios. En el año 2009, 231 femicidios; durante el año 2010, se registraron 260 femicidios, y durante el 2011, 237 en los primeros 10 mese del año, lo que equivalió a un 10% más en comparación con los primeros 10 meses del 2010.

De los 237 femicidios registrados hasta el 31 de octubre de 2011, 88 fueron ejecutados por el marido, pareja o novio de la víctima; y 49 por su ex pareja.

Hay que destacar que en un gran porcentaje de los casos en los que las mujeres son agredidas por sus compañeros conyugales, éstos se hallan bajo el efecto del alcohol o de cualquier droga.

Es dable subrayar que la Casa del Encuentro no cuenta con estadísticas oficiales, debido que no existen, sino que se basan en un detallado seguimiento de los casos que toman trascendencia pública procedentes de agencias de noticias y de 120 diarios de distribución nacional y provincial.

Gracias a estos datos puede conocerse que, no solo los casos de femicidio en la Argentina han ido en notable aumento, sino que la modalidad de incinerar mujeres también ha marchado en constante escala.

A este respecto, y siempre basados en los informes de Casa del Encuentro, de los últimos cuatro años, las mujeres asesinadas por incineración fueron tres en el año 2008, seis en el año 2009, 11 en el año 2010 y 23 hasta octubre de 2011.





Caso “espejo”





El caso de Wanda Tadei, de 29 años, es emblemático. En febrero de 2010 la joven fue encontrada muerta por una falla multiorgánica, agonizó durante 10 días en un hecho muy confuso donde se manipulaba una botella de alcohol y en plena discusión con su pareja se prendió fuego su cuerpo. Su pareja y principal sospechoso de intentar quemarla es el baterista de la banda Callejeros. A partir de ese hecho comenzó a presentarse el fuego como modalidad y cobraron más relevancia en los medios de comunicación los casos de femicidios por incineración.

Fabiana Tuñez, coordinadora de La Casa del Encuentro, expresó que este tipo de modalidad se ha transformado en una verdadera epidemia en los últimos años, en lo que se denomina un “caso espejo” entre los agresores.

Las centrales de llamadas de emergencia que reciben pedidos de auxilio de mujeres agredidas informaron que últimamente están recibiendo más llamadas con la amenaza de "Te voy a quemar viva" o "te voy a rociar con nafta" o "te voy a prender fuego", acompañadas en muchos casos con la muletilla común: "como a Wanda". Los que reciben este tipo de llamadas aseguran que jamás escucharon este tipo de muletillas en el año 2008, por ejemplo.

Según especialistas, hay todo un simbolismo en lo que respecta quemar a alguien, ya que está lejos del azar de la emoción violenta. Se busca el alcohol u otro químico, se arroja sobre la persona y se le prende fuego ante la impávida mirada de su agresor.

Lo que lo diferencia de un golpe, puñalada o disparo —otra de las principales modalidades en la violencia de género— es que todos conocen la sencación de quemarse, ya que dificilmente alguien no haya vivido esa experiencia; distinto a un golpe de puño o balazo, por lo que el agresor pretende hacerle sentir a su víctima un sufrimiento que ya ha experimentado, pero mucho más elevado. Un sufrimiento que en caso de superarlo, deja marcas evidentes para que toda la sociedad pueda ver el escarmiento cual inquisición.



Figura legal



A comienzos de 2011, tanto diputadas nacionales opositoras como oficialistas presentaron una iniciativa para agravar las penas en caso de asesinatos de parejas con “ensañamiento”, ante los reiterados hechos delictivos que evidencian formas de matar a mujeres eludiendo dejar rastros probatorios. Diversas propuestas legislativas intentan enfatizar el “feminicidio” en el Código Penal. Esto con el objetivo de establecer más específicamente la pena de prisión perpetua del homicidio agravado para esos casos.

Incorporar la figura del femicidio al Código Penal Argentino, en momentos en que los casos de mujeres asesinadas por sus novios, esposos o ex parejas vienen en aumento, es una manera concreta de obligar a la prevención.

Según dictamina el Código Penal argentino, quien mata a una persona, en caso de ser condenado y declarado culpable por homicidio simple, cumplirá prisión entre 8 y 25 años. El vínculo familiar con la persona asesinada es un agravante. El objetivo es añadir la figura del femicidio como un tipo penal autónomo y no como un agravante.

Si bien la modificación del Código Penal y la incorporación de este delito al mismo, acompaña una realidad que lamentablemente es palpable en nuestro país, siendo necesario e imprescindible que las leyes se creen para prevenir y sancionar un tipo de delito que va en ascenso para acompañar la coyuntura, la educación y prevención es el mejor antídoto.

Si bien se está encaminando hacia una protección legal para tipificar el delito de femicidio, la escasa prevención contra la violencia, el incremento del uso y tráfico de drogas en nuestro país, y la mínima derivación de recursos estatales para prevenir este flagelo, están íntimamente enlazadas con el aumento de este tipo de homicidios. Mientras tanto, se siguen quemando "brujas".

Fuente: Tribuna de Periodistas - Periodismo independiente - Eliana Toro -
Fuentes consultadas:
http://es.wikipedia.org
http://www.pagina12.com.ar
http://www.lacasadelencuentro.com.ar
http://www.feminicidio.net

Una "Madre coraje" argentina, lucha contra las mafias de la prostitución.

Busca desde hace 10 años a su hija, secuestrada, vendida y prostituida
Su fundación 'María de los Ángeles' lleva rescatadas a 600 víctimas
Ayudó a 17 jóvenes argentinas que eran prostituidas a la fuerza en España.

Susana Trimarco lleva una década removiendo cielo y tierra para encontrar a su hija Marita Verón, secuestrada a los 23 años, el 3 de abril de 2002. La joven era madre de una niña, de un año, y estudiaba arte.

Hombres de civil la subieron a la fuerza en un coche, a plena luz del día en las calles de Tucumán, capital de la provincia homónima ubicada a 1.200 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, y desde entonces permanece desaparecida para su familia.

Primero Susana reclamó en la sede del gobierno peronista de Tucumán y ante el silencio del poder cayó en la cuenta de que su hija había caído en manos de una mafia de tráfico de jóvenes. Entonces resolvió seguir el 'vía crucis' de su hija.

"Como estúpida iba a la casa de Gobierno. Digo estúpida porque estaba la mafia ahí", acusó.

Se infiltró en mancebías maquilladas de güisquerías simulando ser una señora de alterne. "Una vez casi me viola un tipo", recordó. Pero el riesgo valió la pena pues en ese circuito recogió testimonios de chicas que habían conocido a Marita.

Así se enteró de que su hija había sido vendida por 2.000 euros a la mafia. Había vivido cautiva en varios puticlubs de Tucumán y, más tarde, vendida a otros de la provincia de La Rioja. "Le pegaron, la violaron, la prostituyeron y le daban cocaína para que trabajara más", confió.

Incluso pudo establecer que en uno de aquellos prostíbulos la llamaban 'La Doña', porque estaba obligada a mantener sexo con el supuesto regente del lupanar, José 'Chenga' Gómez, y hasta debió tener un hijo a la fuerza con él.

Mediante esa faena de detective, identificó a los supuestos integrantes de la mafia y consiguió sentarlos en el banquillo de acusados. Ahora se lleva adelante en Tucumán el juicio oral y público contra los 13 hombres -incluido un oficial de policía- y mujeres procesadas.

Verdad y justicia

"Durante diez años de lucha espere este momento. No temo a las mafias. Quiero la verdad y justicia para mi hija", exclamó en las audiencias, a las que concurre tomadas de la mano con su nieta Micaela, ya de 13 años de edad.

Su lucha incansable sacó a la luz el mundillo de la explotación de mujeres donde, además de los capos, pululan policías, políticos y empresarios. Y gracias a ella, en 2008, el parlamento argentino aprobó la ley de Trata de Personas.

Durante su bregar por hallar a Marita descubrió que 17 jóvenes argentinas habían sido vendidas a España y fueron rescatadas por la Policía Nacional en burdeles de Bilbao, Burgos y Vigo.

Su fundación 'María de los Ángeles' lleva rescatadas a 600 víctimas. Y atiende en un centro especial a los hijos de esas chicas. En 2007, el Departamento de Estado de los Estados Unidos la premió como 'Mujer Coraje' y el Parlamento Europeo la invitó a exponer sobre la problemática del tráfico de mujeres.

"El problema es que Marita no está, no aparece. No voy a parar de buscar a mi hija", persiste.

Fuente: elmundo.es - Juan Ignacio Irigaray - 20/02/12 -

INFORME ESPECIAL : UN CASO QUE PERMITIO LIBERAR A 21 MUJERES

En las fotos se la ve plena, feliz, libre. Aparece embarazada, probándose ropa sobre la panza y luego, con su hijita, el centro de su vida. Junto a su marido y a su familia, o sola, siempre con una sonrisa dientes blancos. Despreocupada como en esas imágenes, el 3 de abril de 2002 salió de su casa del centro de Tucumán para hacerse un chequeo. En la esquina apareció un auto rojo, le pegaron un culatazo en la cabeza y se acabaron las fotos. Tenía 23 años.

María de los Angeles Verón, Marita Verón, estuvo desaparecida los dos días siguientes. Al tercero, la vieron a unos 30 kilómetros de su casa de Tucumán. Iba tambaleante, como drogada, y alguien le había cambiado las zapatillas por tacos altos. Un patrullero la levantó y lo que sigue —porque sigue— es confuso, aunque todo va en la misma dirección: Marita Verón cayó en manos de una red de prostitución, una de las varias que quedaron al descubierto tras su secuestro.

El expediente judicial abierto tras la desaparición de Marita es un auténtico manual de trata de mujeres que hoy tiene a diez personas esperando juicio oral. En el camino fueron rescatadas 21 mujeres comunes a las que, como a ella, un día una banda raptó para alquilar por turnos.

Los policías que levantaron a Marita en la localidad de La Ramada dicen que la subieron a un ómnibus que volvía a Tucumán, pero su relato hace agua. Todo indica que la chica había llegado hasta ahí escapando de una fiesta sexual, su primer destino de explotación. Y que la devolvieron a eso. Una prostituta contó que pasó por manos de un proxeneta, quien la tuvo en su casa y a los dos días la vendió en 2.500 pesos a una whiskería de La Rioja.

El testimonio fue obtenido por los padres de Marita, que hoy actúan asesorados por el Programa Nacional Antiimpunidad de la Secretaría de Derechos Humanos. Su lucha fue lo que hizo que se siguiera el rastro hasta tres cabarets riojanos, "Candy", "El Candilejas" y "El Desafío" (hoy rebautizado "La Isla"). La Cámara de Apelaciones de Tucumán los definió así: "Lugares destinados al ejercicio de la prostitución donde hay un sistema de reclutamiento de mujeres incluso mediante su privación de libertad".

Allí empezaron a aparecer las historias de terror: mujeres compradas a traficantes tras ser secuestradas en las calles, trasladadas de un punto a otro del país y obligadas a "trabajar" hasta "pagar" lo que habían costado.

De allí escapó "Yanina" —nombre falso—, secuestrada a los 15 años en Misiones cuando iba a comprar pan. "Me llevaron a la whiskería 'Candy', me bañaron, me cambiaron y me hicieron salir al salón a trabajar. Me pedían que hiciera 500 o 600 pesos por día y si no, me pegaban", dice su testimonio, al que accedió Clarín.

Ella fue una de las que vio a Marita trabajando en "Candy" en julio de 2002. "Le tiñeron el pelo y le pusieron lentes celestes", contó. Al tiempo la perdió de vista, pero escuchó a la supuesta regente de la whiskería comentando sobre ella: "Estos boludos la están buscando y está en España." La mujer que habría hecho el comentario, Lidia Medina, hoy está acusada en este expediente de "privación ilegítima de la libertad agravada y promoción de la prostitución". Su hijo, José "El Chenga" Medina, y la esposa de éste, también.

Otros testimonios incriminaron a la tucumana Daniela Milhein, quien —según testigos— quería llevar a Marita a Río Gallegos. La detuvieron junto a su marido y a un policía riojano que transportaba mujeres. Una misionera, una cordobesa y dos bonaerenses fueron liberadas de prostíbulos, se obtuvieron datos de una conexión europea y se ubicó a 17 mujeres prostituidas en España. A Marita, no.

Una segunda causa se abrió en La Rioja, pero hoy está trabada en una red de corrupción con olor político. De Marita sólo queda un testimonio en pasado: "Tributaba muy bien porque era completa."

Fuente: clarín.com - Argentina - 25/05/2005 -