viernes, 24 de marzo de 2017

Argentina. Todos los 24 de Marzo conmemoramos el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

El 24 de marzo de 1976 no fue un día más en la historia argentina. En esa fecha las Fuerzas Armadas de nuestro país usurparon el gobierno y derrocaron a la entonces presidenta constitucional María Estela Martínez de PerConmemorar el 24 de marzo significa mirar hacia atrás para reconocer los errores cometidos como país, ponderar las posibilidades que tenemos en democracia y ver así la magnitud de lo que se desbarató aquel día; honrar a los que no están, a los que fueron asesinados, apropiados, censurados y los que están desaparecidosón.
Del mismo modo destituyeron a los gobernadores de las provincias, disolvieron el Congreso Nacional y las Legislaturas Provinciales, removieron a los miembros de la Corte Suprema de Justicia y anularon las actividades gremiales como así también la de los partidos políticos. En suma clausuraron las instituciones fundamentales de la vida democrática.
El terrorismo de Estado en Argentina en las décadas de 1970 y 1980 fue un período de terror llevado a cabo en el país que culminó con la última dictadura cívico-militar autodenominada "Proceso de Reorganización Nacional", que gobernó la Argentina entre comienzos de 1976 hasta la restauración de la democracia en 1983.
Durante este tiempo el Estado realizó un régimen de represión ilegal, violencia indiscriminada, persecuciones, tortura sistematizada, desaparición forzada de personas, manipulación de la información y demás formas de terrorismo de Estado.
Se estima que durante ese período las fuerzas represoras del gobierno de facto hicieron desaparecer a aproximadamente 30 000 personas.
La denominación también utilizada de «guerra sucia» alude al carácter informal e irreglamentado del enfrentamiento entre el poder militar —desligado de la autoridad civil—, contra la misma población civil y las organizaciones guerrilleras, que no obtuvo en ningún momento la consideración explícita de guerra civil.
El uso sistemático de la violencia y su extensión contra objetivos civiles en el marco de la toma del poder político y burocrático por las Fuerzas Armadas, determinó la inmediata suspensión de los derechos y garantías constitucionales y propició la aplicación de tácticas y procedimientos bélicos irregulares a toda la población.
La denominación «guerra» fue utilizada por organizaciones guerrilleras y es objetada por organizaciones políticas y de derechos humanos, quienes sostienen que se trata de un argumento esgrimido originariamente por la dictadura militar para justificar la represión indiscriminada.
Así con toda esa carga emocional los habitantes de este bendito país de todas las edades y géneros, nos unimos fraternalmente en la reflexión que nos debe esa época atroz, denigrante, y genocida; porque los 30.00 desaparecidos están vivos en la memoria de sus familiares, amigos y también de todo el pueblo.
Es nuestra responsabilidad que la memoria no se diluya en el tiempo, sino que se mantenga presente y renovada con el reclamo de JUSTICIA en el colectivo de las y los jóvenes, pero nó con el sentimiento de odio y revancha.
En ese contexto, la Justicia avanzó con los juicios de lesa humanidad que aún continúan; la sociedad civil se enriqueció con el aporte de los organismos de derechos humanos, que han conseguido proezas, como la búsqueda de los nietos, y desde distintos ámbitos como la educación y la cultura se hicieron también valiosos aportes en procura de la verdad.
Quizá un intento por restañar estas heridas sea someternos al imperio del derecho y la ley en absoluta igualdad, abrazar sin prejuicio a quien piensa distinto y salir definitivamente de la lógica amigo-enemigo.
Es un desafío impostergable, ya que es un deber transmitir a las nuevas generaciones un legado de memoria sin culpas ni odios.
Y me detengo un instante para recordar a una mujer ejemplo de solidaridad, valentía y principios que fue y será para las mujeres que hemos compartido parte de su lucha, su entrega y su declinable compromiso con los Derechos Humanos, Fundadora de Madres en Rosario, HERMINIA SEVERINI.
Nos dejó físicamente un 9 de setiembre de 2014. Pero su enseñanza y su trayectoria está siempre con las que tuvimos la gran felicidad de conocerla, recordando su lucha silenciosa y perseverante.
Defensora permanente de los Derechos Humanos, participante activa de cada reclamo por Justicia en todos los ámbitos, intervenía en los Encuentros Nacionales de Mujeres, defendiendo el género y la equiparación de derechos e igualdad de oportunidades para las mujeres.
Detrás de cada ser humano torturada/o  y muerta/o, de cada niña/o robado, de cada mujer violada, de cada cuerpo desgarrado de su piel, de sus ideas y de su ciudadanía plena, siguen las voces que piden MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, y declaman que a través del tiempo transcurrido, siempre prevaleció el reclamo de NUNCA MÁS.
HERMINIA SEVERINI, Madre como todas sus compañeras le decíamos nunca usó el pañuelo blanco para destacarse en las reuniones o marchas.  El Pañuelo Blanco nunca usó a Herminia, ella lo usaba con tanto amor y respeto cuando las ocasiones lo demandaban. Herminia era MADRE con o sin pañuelo.

En este día donde la nostalgia de los que yá no están y el recuerdo de tanto horror y deshumanización predomina en nuestros sentimientos, no podemos dejar de recordar a esta memorable Mujer, que vivió en carne propia toda la atroz represión, y decirnos unas a otras como lo hacíamos con Herminia: HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.

Susana Esther Giosa Galli

"Mis razones para beberme mi propia sangre menstrual" 4 explicaciones para consumir la sangre de una misma, según una psicoterapeuta que lleva años preparándose batidos con su propia menstruación.


Fotos: www.maaneechrystal.com
Maanee Chrystal nació en Byron Bay (Australia), estudió psicopedagogía holística y actualmente es profesora de Tantra en Koh Phangan (Tailandia). Una vida intensa, pero nada fuera de lo normal si no fuera porque en su web personal afirma que tras beber regularmente su sangre menstrual la relación con su cuerpo ha mejorado infinitamente y los dolores menstruales han disminuido.
Sabe que su discurso es arriesgado, pues ningún ginecólogo o especialista médico consultado quiere confirmar ni desmentir la práctica, pero ella lo tiene muy claro: conocer el propio cuerpo es algo fundamental para estar más conectados con nosotros mismos, con nuestras emociones e incluso con nuestras dolencias. Después de dedicar varios años de su vida a formarse en el mundo del Tantra y del Hatha Yoga en Tailandia, India y Bali, lo que menos esperaba es que terminaría disfrutando cada mes bebiéndose su propia menstruación.
1.       “Mis reglas han disminuido mucho. Antes sangraba 7 días, ahora sólo 2 o 3"
Ya no uso tampones ni compresas, me gusta estar en contacto con mi propia sangre.
La pérdida de sangre durante la menstruación puede desarrollar procesos anémicos cuando la nutrición es deficiente. Normalmente se recomienda incrementar el consumo de alimentos ricos en hierro durante el periodo, pero Maanee asegura que es mucho más sencillo y eficaz beberte tu propia sangre y recuperar así todos las vitaminas, hierro y minerales perdidos durante la regla.
“Desde que bebo mi sangre —recuerda Maanee— mis reglas han disminuido mucho. Antes sangraba hasta 7 días, ahora sólo lo hago durante 2 o 3 y ya no tengo dolores".
La escuela tántrica a la que pertenece Maanee (Agama School) asegura que la cantidad de sangre que el útero pierde es sin duda anti natural y totalmente proporcional al estilo de vida que las mujeres llevan en Occidente. “Por lo tanto, cuanta más sangre perdemos, más débiles estamos”. De hecho, hay varios estudios que demuestran que las mujeres que viven en ambientes naturales y sin estrés sólo sangran un día y pequeñas cantidades o gotitas. “No es lógico —dice la terapeuta— que la menstruación dure de 5 a 7 días”.
2. “Tenemos que reeducar nuestro cuerpo y hacerle entender que no queremos perder tanta sangre”
               Al principio me parecía un poco desagradable, así que sólo me chupaba un dedo.
Para empezar a tener una comunicación con nuestra propia regla es importante hacerlo paso a paso. Ella dejó de utilizar tampones y pasó a usar la copa vaginal. Ésta práctica tántrica y espiritual se realiza para que la mujer conserve y potencie su propia energía. La regla es inherente a la mujer, es parte de nuestra feminidad y la forma que tenemos de  relacionarnos con ella dice mucho acerca de nosotras."  
Ella segura que “ya no uso tampones ni compresas, me gusta estar en contacto con mi propia sangre, es algo divino y mi objetivo es convencer a las mujeres de ello”. Para Maanee, "el uso de tampones o compresas es muy perjudicial para las mujeres, especialmente aquellos que no son orgánicos y contienen algunos químicos y sistemas “odorfresh” que pueden incluso potenciar la pérdida de sangre o causar infecciones e irritaciones debido a la celulosa".   
La copa vaginal, sin embargo, además de ser más económica y ecológica, te permite saber exactamente cuánta cantidad pierdes, ver el color y analizar cada mes cómo evoluciona tu sangrado. “Tenemos que reeducar nuestro cuerpo y hacerle entender que no queremos perder tanta sangre”, dice.
Si quieres empezar a a introducirte en la práctica de beber tu propia menstruación Maanee te recomienda hacerlo paso a paso, como lo hizo ella. “Al principio me parecía un poco desagradable, así que sólo me chupaba un dedo”. Poco a poco, fui entendiendo que era parte de mí y no me tenía que causar ningún tipo de aversión. Ese es el primer contacto y comunicación con tu regla, aceptarla y verla como algo sagrado y a la vez natural.
Después de ese primer contacto, Maanee decidió usar la sangre de su copa vaginal para prepararse batidos y suavizar así el sabor de la sangre. Se puede mezclar con cualquier tipo de frutas y verduras, la cantidad que quieras añadir depende de ti.
3. “Cuando comemos carne de algún animal ingerimos su sangre, así que ¿por qué no vamos a tomar la nuestra?"
                         Cuanta más sangre perdemos, más débiles estamos.
"Yo me preparo batidos con mi propia menstruación. Cuando comemos carne de algún animal ingerimos su sangre, así que ¿por qué no vamos a tomar la nuestra?”. Ahora que Maanee ya está acostumbrada a su propia regla dice que también se la bebe sin la necesidad de mezclarla con otros alimentos o líquidos.
Está encantada con su práctica y reconoce que se siente más viva que nunca y en armonía con su propio ser.
4. "El cuerpo es un templo y la regla algo sagrado”.
                                Mi objetivo es convencer a las mujeres.
 “Mi flujo ha disminuido mucho y la conexión que tengo con mi cuerpo es mucho más profunda ahora. Me encanta beber mi sangre, me hace sentir viva y estoy más sana que nunca. Me siento orgullosa sabiendo que vuelvo a ingerir los nutrientes perdidos en mi cuerpo. Creo que el cuerpo es un templo y la regla algo sagrado”, asegura
Para Maanee, todo tiene relación con un punto de vista educacional: "Cada mujer que desee hacerlo lo debe experimentar desde su propia intimidad. Ante todo soy psicoterapeuta y no hago esto por morbo". Algunos internautas y curiosos que consultan su web vinculan por error sus cursos de femineidad colectiva con algo tan banal como la sexualidad y el erotismo. Pero para ella, todos los  talleres que imparte son rituales y ceremonias que veneran la femineidad. "Muchas veces me reúno con amigas para celebrar que somos mujeres, de ahí todas las fotos, se trata de aprender a ser más femeninas creando una energía colectiva que, lamentablemente, hemos perdido en Occidente", sentencia.

Publicado por Play Ground – Meritxell Martorelli – 17/03/17 -

La libertad huele a cacao En Costa de Marfil, una emprendedora ha logrado que las esposas de los cultivadores de las plantaciones lideren un negocio propio: la producción de jabón con los restos del cultivo

Solange N’Guessan, de 44 años, es la líder de un proyecto para empoderar a las mujeres mediante un negocio creado a partir de los desechos de las plantas de cacao. A su lado, un fruto del cacao (cabosse). FRANCESCO ZIZOLA

Durante las noches de insomnio en el silencio húmedo de la selva, Solange N’Guessan alimentaba una idea fija e intentaba rescatarla de la bruma del sueño: dar un vuelco al destino de las esposas de los cultivadores de cacao del suroeste de Costa de Marfil. En la estación de las lluvias, San Pedro —la ciudad más próxima, con su gran puerto—, parecía inalcanzable. Repasaba uno por uno esos rostros femeninos reacios a la sonrisa que la aflicción y la invisibilidad habían hecho envejecer antes de tiempo. Veía a las mujeres barriendo al alba los patios de tierra de las casas, tomando el camino del pozo, preparando la comida y llevándosela a sus maridos a la plantación bajo el sol del mediodía, quedándose con ellos hasta el ocaso y recogiendo las cabosses, los frutos amarillo-violeta del cacao. Las sorprendía los domingos siempre laboriosas, las cabezas gachas adornadas con finas trenzas, entregadas a una artesanía tradicional: quemar las cortezas sobrantes del cacao y mezclar las cenizas con aceite de palma para obtener una suerte de jabón de color marrón de esa materia destinada a descomponerse y desaparecer. “Ese jabón representaba su dignidad”, cuenta Solange. “La limpieza, la feminidad. El no de las mujeres, simbólico pero decidido, a la miseria y la degradación. Entonces comprendí que mi idea siempre había estado allí, ante mis ojos. Solo tenía que encontrar los medios para hacerla realidad”.

Solange N’Guessan tiene 44 años y es una de esas empresarias africanas que habrían podido emigrar para vivir cómodamente en otro sitio y hacer fortuna en tierras menos hostiles. En cambio, tras estudiar agronomía en distintos lugares del mundo gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, esta dama alegre y creativa ha vuelto a su pueblo, a pesar de que este, confiesa, le ha endurecido el carácter: "Me ha obligado a demostrar constantemente que, por supuesto, por ser mujer no valgo menos que un hombre”.
Actualmente, dirige la Unión de Cooperativas Agrarias de San Pedro (Afemcoop) en el distrito de Bas-Sassandra. La forman 18 grupos de agricultores del preciado “oro marrón”, cuyo primer filón mundial se encuentra en Costa de Marfil, que suministra el 39,8% de la producción del planeta. La economía del cacao representa el 90% del PIB del país, pero no mejora la vida diaria de los campesinos. Costa de Marfil sigue en el 172º puesto de la clasificación de 188 países del Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. El 62,4% de la población rural vive por debajo del umbral de la pobreza, según el Fondo de Naciones Unidas para el Desarrollo del Capital, la esperanza de vida apenas supera los 51 años y el analfabetismo alcanza al 48,5% de los hombres y al 70% de las mujeres, indica la Unesco. Además, todavía siguen abiertas las heridas de una década de guerra civil que concluyó en 2011 con la victoria del presidente Alassane Ouattara, reelegido para su segundo mandato en otoño de 2015.

Solange reconoce que se le ha endurecido el carácter al obligarse a demostrar constantemente que por ser mujer no vale menos que un hombre

Cuando se le habla de política, Solange no logra reprimir una carcajada. “Los agricultores del cacao son los olvidados del Estado. Están abandonados en la selva, y sus mujeres forman el último eslabón de la cadena social. Para un hombre es más importante su familia de origen que su esposa. Por lo tanto, las mujeres trabajan duramente con sus maridos, pero no perciben ninguna retribución”.
El gran periodista Ryszard Kapuscinski decía que, en África, “el individualismo es sinónimo de desgracia y maldición” y, por lo que parece, Solange N’Guessan ha hecho de esta afirmación su lema personal. En 2011 convocó a las artesanas del jabón y las convenció de que invirtiesen su talento en una empresa colectiva que acabó convirtiéndose en un auténtico negocio. “Buscaba una vía para que, por fin, obtuviesen unos ingresos creando un proyecto ecológico de reutilización de los desechos de la planta más valiosa para ellas”.

La idea funciona. Los maridos miran con otros ojos, por primera vez respetuosos y admirados, a las mujeres recién convertidas en empresarias, y empiezan a pedirles su opinión sobre las decisiones que afectan a la comunidad. “No ha sido fácil”, admite Solange. “Al principio muchos hombres no entendían nuestras aspiraciones. Decían que yo —una mujer que debería haber tenido hijos y quedarse en casa— me atrevía a usurparles su sitio. La presión psicológica era tal que llegué a ponerme enferma y tuve que marcharme un tiempo a la ciudad. Volví porque las mujeres me apoyaron con fuerza, cuidándome y repitiéndome que qué iban a hacer ellas si yo me iba. Cuando volví, me encontré con que algunas se habían convertido en líderes de la elaboración de jabón, que habían hecho un gran esfuerzo. Fue el regalo más bonito de mi vida”.
Sin embargo, Solange no se dio por satisfecha. Persiguió el salto cualitativo. Quiso mecanizar el proceso para conseguir dar trabajo a las 5.000 mujeres de sus cooperativas; ampliar el mercado, potencialmente, a toda Costa de Marfil, y triunfar en el negocio del jabón. “Participaba en muchos encuentros internacionales de productores de cacao”, recuerda. “Cuando explicaba mi proyecto a los fabricantes extranjeros, todos exclamaban que era una maravilla y, acto seguido, desaparecían. A todo el mundo le gusta el chocolate, pero poca gente se da cuenta del sufrimiento que se esconde detrás de una tableta”.

Hasta que, hace dos años, en Suiza, se encontró sentada casualmente al lado de un empresario italiano. Logró contagiarle su entusiasmo tenaz, y él decidió ayudarla. “Entregamos a Solange las primeras máquinas”, cuenta hoy Luigi Zaini, que, junto con su hermana Antonella, dirige en Milán, en el norte de Italia, una empresa dedicada al chocolate fundada en 1913. Zaini ha proporcionado a las mujeres de Bas-Sassandra una prensa para producir aceite de palma y una batidora que les ahorrará la carga de remover a mano los ingredientes. “Así más mujeres podrán participar en el proceso industrial”, dice Antonella Zaini. “El objetivo es pasar de la actual producción de 4.000 pastillas de jabón anuales a más de trescientas mil, lo cual proporcionará unos ingresos de 1.000 euros al año a cada trabajadora”. Una cifra interesante en el contexto de estas aldeas rurales, teniendo en cuenta que la renta medida anual marfileña no supera los 2.500 euros. Para Awa, Antoinette, Akissi y las demás nuevas empresarias, esto supone el proyecto de un futuro mejor para sus hijos y para ellas mismas.

Las mujeres trabajan duramente con sus maridos, pero no perciben ninguna retribución

El jabón se llama OlgaZ, en homenaje a Olga Zaini, abuela de Luigi y Antonella, que dirigió una empresa italiana durante la Segunda Guerra Mundial y la reconstruyó en un tiempo récord tras los bombardeos de Milán de 1943. Olga fue una pionera de la iniciativa y la gestión empresariales en femenino que, para Solange, puede servir de inspiración también a sus mujeres.
“Me gustaría que este proyecto se convirtiese en un modelo de desarrollo que se difundiese a toda Costa de Marfil”, reflexiona. “No es caridad ni simple beneficencia, sino más bien una alianza entre la gente del cacao y un productor de chocolate sensible a sus condiciones de vida. Todas las fábricas extranjeras que hacen negocios en este país deberían sentir este deber moral”. Su fábrica, inaugurada hace unos meses en el corazón de la selva marfileña de Bas-Sassandra, se propone conquistar el 20% del mercado nacional de aquí a 2021.

Solange está convencida de que lo conseguirán y, cuando llegue el momento, le dedicará el éxito a su madre: “Mi familia era campesina, y ella sufrió muchas injusticias y humillaciones por ser mujer. Trabajaba el doble para lograr que yo estudiase; decía que yo sería su revancha, y que cuando fuese mayor tenía que esforzarme por defender a las mujeres más vulnerables pensando en ella”. Los jefes del pueblo ya les están pidiendo que inviertan parte de las futuras ganancias en nuevos pozos de agua y, para Solange N’Guessan, el agradecimiento de la comunidad con sus mujeres sellará por fin una época en la que, aquí, lo femenino carecía de valor.


Publicado por El País – Abydyán – Emanuela Zucalá – 12/03/17 -

Solo hombres en las fotos del primer Consejo de Mujeres Jóvenes en Arabia Saudí Las féminas estaban en otra habitación, conectadas por video !!

Solo hombres en la fotografía del Consejo de Jóvenes de Qassim, en Arabia Saudí.

Sobre el papel, parecía una iniciativa estimulante en un país que no se caracteriza por tener plataformas de mujeres en la vida pública. Sin embargo, cuando se constituyó el Consejo para Jóvenes de Qassim, una provincia, llamó la atención la ausencia, precisamente, de mujeres.

Las fotografías del evento evidencian que hay 13 hombres sobre el escenario que aglutina al nuevo consejo, sin la sola presencia de una mujer. Al parecer, las mujeres estaban en otra habitación, conectada por vídeo. Las fotos donde predominan los hombres en un consejo destinado a las mujeres han circulado por las redes sociales tras el encuentro del pasado sábado.

La situación ha sido comparada en las redes sociales con otra imagen que se hizo viral: la del presidente de EEUU, Donald Trump, rodeado de hombres mientras firmaba diversas políticas relacionadas con el aborto.

La iniciativa está liderada por el príncipe Faisal bin Mishal bin Saud, el gobernador de la provincia, que aseguró sentirse orgulloso de la iniciativa y aseguró que es la primera que se realiza en el reino de estas características. Ni la princesa Abir bint Salman, la esposa del príncipe que está al frante del Consejo para Jóvenes aparecía en la fotografía.

 
Publicado por elperiodico.com – Barcelona – 14/03/17 -

En la CIDH, bolivianas denuncian abuso sexual

Reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. | EFE

Los abusos contra la mujer fueron ayer protagonistas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que estudió la violencia sexual contra las menores en Bolivia y un caso de esterilización forzada en Chile.
Niñas violadas por sus padres, abusos adolescentes que quedan impunes y madres a las que se les roba el derecho de volver a serlo fueron algunas de las duras realidades que denunciaron víctimas y organizaciones de la sociedad civil en la segunda jornada de audiencias públicas del 161 periodo de sesiones de la CIDH.
En el Salón Rubén Darío, se escucharon otras historias dramáticas de mujeres boliviana privadas de sus derechos desde niñas.
Mujeres casadas que descubren, años después, que lo que creían normal en un matrimonio es realmente abuso sexual, adolescentes que violan a sus compañeras y no reciben castigo al alegar que el sexo fue consentido o madres que encubren la violación de sus hijas por vergüenza.
Una de cada tres niñas y adolescentes bolivianas sufre violencia sexual antes de cumplir los 18 años, lo que convierte al país suramericano en uno de los que tienen más víctimas de este tipo de abusos.
Organizaciones de la sociedad civil denunciaron ayer en ante la CIDH que en Bolivia se encubre la violencia sexual contra las menores por cómo está tipificado el delito y por la falta de preparación de los operadores de justicia.
“Ahora estamos en una etapa crucial porque se está modificando el Código Penal y estamos dispuestos a compartir con el Gobierno toda nuestra investigación sobre violencia sexual”, explicó a Efe María del Carmen Arispe Fuentes, abogada de la organización Una Brisa de Esperanza, al término de la audiencia.
El Estado dispone de un abanico de leyes y planes para proteger a las menores, pero, según las organizaciones, no se cumplen muchas de las medidas vigentes y deben cambiarse algunas de las normativas.
Quieren que se modifique en el Código Penal el enfoque de este tipo de abusos: que deje de primar si hubo violencia física y la clave sea si hubo consentimiento o no de la menor.

Esterilización en Chile

Organizaciones chilenas denunciaron ante la CIDH casos de esterilización. Expusieron la situación de Francisca, una mujer chilena a la que le robaron su sueño de tener una familia grande cuando los médicos la esterilizaron sin su consentimiento, al igual que otras mujeres con VIH en el país suramericano, tras dar luz a su primer y único hijo.
Quince años después, esta madre sigue pidiendo que se haga justicia y ayer llevó su caso ante la CIDH, con sede en Washington
“Me pregunto por qué me mutilaron. Aquí me ven bien, pero por dentro prácticamente me sacaron mi vida”, dijo en una audiencia que durante los 20 minutos de su testimonio fue a puerta cerrada para preservar su intimidad.
Los defensores de derechos humanos que la acompañaron pidieron al Estado chileno una reparación por estos hechos en forma de indemnización y de medidas de rehabilitación médica y social.
Los representantes del Estado reconocieron que se violaron los derechos de Francisca, porque no hay ningún supuesto en el que la esterilización no requiera el consentimiento de la mujer.


Publicado por Diario Los Tiempos – Bolivia – EFE – Washington - 19/03/17 - 

La polémica maternidad de Mauricia a los 64 años

La sexagenaria burgalesa, que dio a luz a mellizos después de que los servicios sociales le retiraran la custodia de su primera hija por desamparo, defiende su decisión.
Mauricia Ibáñez, de 64 años de edad con sus dos hijos recién nacidos. FOTO Y VÍDEO: B.PÉREZ
Gabriel y María de la Cruz duermen tranquilamente en sus cunas. Este martes cumplen su primer mes de vida y su madre, Mauricia Ibáñez, recuperada ya de la cesárea, los observa durante unos segundos en silencio. “Todo ha valido la pena”, sentencia inmediatamente tras levantar la vista de los niños: “Los errores, los enfados, la inseguridad...”. “Son un don. Son un regalo. Son un milagro”, repite esta exfuncionaria del Ministerio de Asuntos Exteriores, sentada en una habitación del pequeño hospital privado Recoletas de Burgos. Aquí, el pasado 14 de febrero, dio a luz a los dos bebés. Y lo hizo pese a su avanzada edad: 64 años. 

Y tras someterse a un tratamiento de fecundación en Estados Unidos después de que la Junta de Castilla y León le retirara en 2014 la custodia de su primogénita por desamparo.
La noticia ha generado una enorme polémica. Por la edad de la madre, por la retirada de la custodia de la primera hija y porque Mauricia fue incapacitada laboralmente por un trastorno psicológico. El debate se ha abierto entre los que destacan el carácter de proeza científica al servicio del deseo y libertad de ser madre, y los que consideran que haber permitido este caso constituye una irresponsabilidad.

“He decidido volver a ser madre porque la experiencia de tener a Blanca, mi primera hija, fue tan estupenda que yo me planteé: ¿Y si puedo tener más?”, explica esta vecina de Palacios de la Sierra, un pequeño pueblo de apenas 750 habitantes a unos 70 kilómetros al sureste de Burgos. “Además, no me preocupa en absoluto la edad. Es cierto que soy mayor, pero ha sido posible quedarme embarazada. La ciencia y la medicina son la última oportunidad que tenemos las personas mayores”, subraya Ibáñez, que dio a luz a su primogénita con 58 años. “Un hombre de 65 años puede tener hijos perfectamente, pero lo que se cuestiona es que lo haga una mujer... ¿Por qué?”.


LAS RAZONES DE LA MUJER

“Tuve a mi niña y ahora la vida me ha dado por segunda vez la oportunidad de tener otros dos hijos”.
“Cuando me quedé de nuevo embaraza, me decían: ‘¿Qué has hecho, Mauri?’. Y yo les respondía: ‘Lo que está hecho”.
“Este milagro se ha producido gracias a la ciencia y a la medicina”.
“En el pueblo me preguntaban por qué me habían quitado a la niña y yo no sabía que contestarles”.

Mauricia se siente juzgada por mucha gente desde hace “bastantes años”. Pero no le importa. Solo tiene ojos para sus hijos. “¿Pienso en que se pueden quedar huérfanos? Sí, pero no lo quiero pensar. Si hubiese pensado en ello, quizás no hubiese tomado la decisión”. Gabriel fue el primero en nacer. Vino al mundo a las 16.08 y pesó 2,240 kilos. Un minuto después, lo hizo María de la Cruz, con 2,200.
Descendiente de una familia adinerada —su padre era propietario de una empresa maderera—, cuenta que de joven “no estaba segura de querer ser madre”. “Estaba destinada fuera y viajaba mucho”. Fue hace una década cuando lo decidió. 

En ese momento ya se encontraba incapacitada laboralmente por un trastorno paranoide de personalidad. Y su hermana recurrió a los tribunales para intentar que la declararan en “estado de incapacidad total”, con el objetivo de que le retiraran el pasaporte y le prohibieran viajar al extranjero, donde había iniciado un tratamiento de fertilidad. Pero el juez rechazó la demanda después de que los psicólogos concluyeran que su estado “no le impide cuidarse de sí misma, ni cuidar de un niño”. “No le impide ejercer funciones maternales”, apostillaron los técnicos en sus informes.

Entonces, en 2011, nació Blanca. La niña vivió con ella en Palacios de la Sierra hasta que la Junta logró que un magistrado le retirara la custodia. Según recoge la sentencia de la Audiencia Nacional, los servicios sociales determinaron que la menor sufría “cierto aislamiento”, que residía en una casa “sin las condiciones higiénicas mínimas y saludables”, que “vestía de forma inadecuada” y que la madre no la había escolarizado “pese a las indicaciones realizadas por los profesionales”. Toda una serie de argumentos que rechaza Ibáñez. “¿Desamparada? Pero si yo estaba con ella siempre. Éramos uña y carne”, aclara la sexagenaria, antes de negar las acusaciones y afirmar que no mandó a la pequeña a la escuela porque “solo” tenía tres años: “Y en España no es obligatorio hasta los seis”.

Tras la decisión del Gobierno regional, la alcaldesa de Palacios intervino y envió una carta donde relataba que Mauricia contaba en el pueblo con el apoyo familiar suficiente para atender a su hija, que fue entregada por servicios sociales a una prima de la menor que reside en Canadá. “Fue terrible. Llegaron cuatro guardias civiles y me la arrancaron de los brazos. No puede ser que puedan venir a tu casa a llevarse a tus hijos. O haces lo que los servicios sociales dicen o se llevan a tu hija”, denuncia la madre.

¿Teme que le retiren ahora la custodia de Gabriel y María de la Cruz? “Claro que me preocupa que me puedan quitar a los niños. Los ves tan indefensos, tan delicaditos... Tengo un poco de miedo por ellos. Solo le pido a Dios que no caigan en manos de los servicios sociales”, responde Ibáñez, que durante un año y medio estuvo trasladándose a Estados Unidos para someterse a este último tratamiento de fertilidad. En total, cuatro viajes de ida y vuelta. “He tenido que salir fuera. A un país donde las clínicas no ponen límite de edad”.
Publicado por El País – España (Burgos) – J.J. Gálvez – 13/03/17 -

Nueva cirugía reconstructiva para la mutilación genital femenina

Ivona Percec, profesora asistente de cirugía en la Escuela Médica Perelman, ha llevado a la práctica un procedimiento reconstructivo que puede aumentar la función sexual y contribuir a reparar el daño emocional y psicológico en mujeres que han sufrido ablación. 
La técnica consiste en separar los labios mayores, conectados por tejido de cicatrización, y luego suturarlos para prevenir la re-adhesión.
El clítoris o su porción remanente se deja intacto para que el tejido mucoso que en condiciones naturales lo recubre se regenere por sí sólo. Esto previene la formación de un exceso de tejido de cicatrización y facilita el retorno de la sensibilidad a la región. 
Un importante aspecto de la técnica reside en la fase post-operatoria, caracterizada por el uso de antibióticos y de un analgésico tópico 2 veces diarias. A lo largo de un período de seguimiento de casi 1 año, las 3 pacientes reportaron una mejora en la función sexual y una reducción del estrés emocional ante las relaciones de pareja.
La organización Mundial de la Salud estima que alrededor de 200 millones de mujeres son sometidas a daño genital intencionado sin razón médica alguna y sin ningún beneficio sanitario.

Publicado por  www.imedicohospitalario.es – 17/03/17 -