miércoles, 12 de julio de 2017

Okinoshima: la isla que prohíbe la entrada a las mujeres, Patrimonio de la Humanidad

A esta isla sagrada de Japón solo pueden entrar hombres que previamente se han purificado desnudos en el mar Okinoshima (Japón) – EFE

La isla japonesa Okinoshima fue declarada el pasado domingo Patrimonio de la Humanidad 2017 por la UNESCO. El Comité de Patrimonio Mundial la ha inscrito en la lista de sitios culturales más preciados del planeta por su «valor universal excepcional», a pesar de que está prohibida la entrada a las mujeres.

En efecto, la isla no sólo destaca por su belleza y por su carácter sagrado, sino por otra característica sorprendente: la entrada de mujeres esta prohibida. Solo puede acceder hombres (pocos) que cumplan el requisito de -previamente- purificarse desnudos en el agua del mar. En concreto, llegan 200 hombres una vez al año, el 27 de mayo, y el resto del tiempo el único hombre que vive allí es un sacerdote shintoista. Las posibles explicaciones del por qué las mujeres no son bienvenidas aquí se remontan a la creencia de que son impuras por su ciclo menstrual o de que los viajes a Okinoshima eran peligrosos para ellas y los hombres tenían que protegerlas.
Los hombres, desnudos, deben purificarse antes de acceder a la isla de Okinoshima (Japón)- AFP
La isla se encuentra al sur de Japón, pertenece al Santuario Munakata Taisha y es considerado uno de los sitios más sagrados del país. Se dice que los antiguos dioses Shinto colocaron allí a tres emperatrices para que cuidaran y salvaguardaran la nación. Tadahiko Nakamura, jefe de la Cooperaiva de Pesquería de Munakata, dijo que le preocupaba que el lugar se viera inundado de turistas y añade: «No queremos que la gente se acerque a los dioses sin la debida reflexión».
Sacerdote shintoista en plena oración en la isla de Okinoshima- AFP
Además, el ministro de Relaciones Exteriores, el japonés Fumio Kishida, recalcó -según recoge Afp- que la isla, «única y preciosa», ha sido un lugar de intercambio con el extranjero y hay muchas pruebas que lo demuestran. Se han desenterrado más de 80.000 objetos, entre los que se han encontrado joyas y ornamentos, que han sido declarados tesoro nacional por el gobierno japonés.
Un sacerdote shintoista, en la isla- EFE/EPA/EVERETT KENNEDY BROWN
Este no es el único lugar del mundo en el que no se permite la entrada a mujeres. En el caso de Monte Athos, Grecia, las mujeres empezaron a ser excluidas de las ceremonias religiosas por haber sido declaradas «impuras». Actualmente, no pueden pisar este territorio protegido por la UNESCO ni acercarse a menos de 500 metros de su orilla. Otro ejemplo es el santuario de Haji Ali Dargah, en Mumbai, uno de los lugares de culto de la India donde se impide el acceso de las mujeres a la zona de las tumbas.
Okinoshima es el decimoséptimos sitio japonés que figura en la lista de la Unesco.
[En este lugar de Europa no entran mujeres desde hace mil años]
El sacerdote Sadoharu Nagatomo guía a un grupo de hombres en su proceso de purificación antes de entrar a la isla de Okinoshima- EFE

Los argumentos de la Unesco
Situado a unos 60 km de la costa occidental de la isla de Kyushu, el sitio de Okinoshima es un ejemplo excepcional de la práctica ancestral de venerar islas consideradas sagradas. Los vestigios arqueológicos de esta pequeña isla se han conservado prácticamente intactos y ofrecen una visión cronológica de la evolución de los ritos religiosos practicados en ella desde el siglo IV al IX de nuestra era. Durante las ceremonias celebradas, se depositaban en ofrenda objetos votivos en distintos parajes de la isla. La primorosa ejecución de muchos de esos objetos y su procedencia ultramarina atestiguan la existencia de intercambios intensos entre el archipiélago japonés, la península coreana y el continente asiático. Perteneciente al gran santuario de Munakata, la isla de Okinoshima se sigue considerando sagrada.
Publicado por ABC (Viajar) – Mónica Gail – 11/07/17 -

Un centenar de vizcaínas huyen con sus hijos de sus casas por el maltrato de sus parejas

En total, 176 personas llegaron el año pasado a estos pisos de acogida. / Mitxel Atrio

«Acogemos a las que no tienen a nadie a quien recurrir, así que sabemos que fueron muchas más a lo largo de 2016», revela Teresa Laespada

Muchas veces, detrás de una agresión machista no hay solo una historia personal repleta de angustia, sino varias. Durante el año pasado, 94 mujeres vizcaínas salieron de sus casas con urgencia y fueron acogidas en dependencias de la Diputación. A menudo, es la propia Ertzaintza quien da la alerta a la institución foral después de intervenir en un domicilio. La mayoría de ellas no escaparon solas. 82 hijos les acompañaban en ese primer salto a una nueva vida, casi todos menores. En total, 176 personas llegaron el año pasado a estos pisos de acogida.
Son cifras oficiales del avance del Observatorio de la Violencia de Género de Bizkaia, que será público en breve y al que ha tenido acceso EL CORREO. Es el estudio mejor documentado de los que se realizan anualmente en Euskadi, ya que reúne información de los municipios, de la Diputación, del Gobierno vasco y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). «Hay que tener en cuenta que nosotros acogemos a aquellas mujeres que no pueden o no quieren recurrir a un familiar o a una persona cercana. Por ese motivo, la cifra total de vizcaínas que salieron de urgencia de sus casas en 2016 es, con toda seguridad, más alta», valoró ayer Teresa Laespada, diputada foral de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, en declaraciones a este diario. Pisos repartidos por el territorio y de los que no se debe conocer la ubicación exacta, como es natural. Lugares donde el año pasado casi un centenar de mujeres y sus hijos se sintieron a salvo a cualquier hora del día o de la noche.
Los técnicos forales les ayudan con las gestiones y les dan apoyo psicológico desde el primer momento
Allí pasan hasta dos semanas. Un tiempo suficiente para que los técnicos de la Diputación les acompañen en todas las gestiones necesarias. Entre las más frecuentes, regresar a casa a por algo de ropa bajo protección policial -muchas salen con lo puesto-, presentar una denuncia si quieren hacerlo y apoyo psicológico desde el primer minuto. En total, 1.687 personas recibieron apoyo psicológico el año pasado. La Diputación amplió esta asistencia a los hijos en 2016 porque son víctimas también de esta violencia. En algunos casos ellos son la razón última que les ayuda a escapar. Las mujeres cada vez llegan con más menores a su cargo.
«Hay un primer momento en el que necesitan también un poco de espacio y tranquilidad. Asumir lo que les está pasando. Luego las profesionales les explican sus derechos, su situación jurídica y las diferentes posibilidades que existen. Algunas optan, unos días después, por irse a casa de un familiar o de alguien cercano y el resto pasan en dos semanas a los recursos de media y larga duración. Pero en todos los casos se les acompaña permanentemente», explica Laespada. Sus pisos son un primer refugio, abierto las 24 horas, que recuerda a cada una de las víctimas de violencia machista que tienen siempre un lugar a donde ir.
Publicado por elcorreo.com – Jesús Hernández – 09/07/17 -


¡OTRO MÁS! Femicidio en Villa María: confirman que el sospechoso era conocido de la víctima.

OLGA. Tenía 46 años y vivía en Villa María.
LO MÁS IMPORTANTE
·         Olga Inés Moyano tenía 46 años.
·         Fue asesinada y descuartizada.
·         Sus restos fueron encontrados en un contenedor.
La mujer mutilada en Villa María el viernes último conocía a su femicida. Asi lo pudo confirmar la fiscal que investiga el caso, Silvia Maldonado, a partir de los primeros pasos dados tras la violenta muerte de la mujer y la captura, horas más tarde, del principal sospechoso.

Olga Ines Moyano (46) y Oscar Alfredo Varela (54) se conocían entre sí, afirmó la instructora. Lo que no pudo establecer la fiscal es si mantenían algún tipo de relación, aunque tampoco lo descartó.
Varela fue capturado en la Terminal de Omnibus de San Francisco el sábado por la noche, cuando averiguaba en una boletería para tomar un colectivo rumbo a Santa Fe. La fiscal dijo que los testimonios de los vecinos de la cuadra donde fue encontrada mutilada Olga y el registro de cámaras de vigilancia fueron fundamentales para identificar al sospechoso, quien vivía a pocos metros de la obra donde fue arrojado el cuerpo descuartizado de la víctima el viernes por la mañana. 

En las próximas horas, Varela sería llevado ante la fiscal para que designe abogado defensor, en tanto que la declaración indagatoria sería tomada la semana entrante. El hombre está acusado de homicidio calificado por violencia de género (femicidio), por lo que en caso de ser encontrado culpable, recibirá la pena de presión perpetua.
Es hasta el momento el único sospechoso de haber participado de este crimen.
Conocidos casi siempre
En la mayoría de los femicidios, la víctima y el agresor se conocen. Según el último registro de femicidios de la Corte Suprema de Justicia, en el 86 por ciento de los casos de 2016, el femicidio fue cometido por alguien que conocía a la mujer. Sólo el 5 por ciento fue perpetrado por extraños. 
Protestas

Como en los casos de femicidios ocurridos anteriormente en Villa María, se generaron protestas frente a la sede de Tribunales. En la mañana de este lunes, un grupo de mujeres pintó carteles y los pegaron en el frente del edificio del poder judicial. El sábado habían realizado un sentada, cortando la calle en la que está también la sede de la Departamental San Martín.

Publicado por Diario La Voz – Córdoba (Argentina) – Corresponsalía – 19/06/17 -



“Wollying”, acoso entre mujeres

Seguro oíste del bullying. el acoso entre mujeres también existe, el “wollying” y va en aumento. se manifiesta, entre otras formas, con críticas al aspecto físico, la manera de vivir, los hijos y el comportamiento sexual. | Andrés Herbas
Cuando Rebecca Sedwick, de 12 años, decidió el 2013 subirse a la plataforma de un planta de cemento abandonada en Lakeland, al centro de la Florida (Estados Unidos) y lanzarse al vacío, llevaba más de un año siendo acosada y recibiendo burlas online.
Investigaciones posteriores identificaron a un grupo de al menos 15 compañeras como las acosadoras de Sedwich, quien recibió un sinnúmero de mensajes llenos de odio, insultos y sugerencias a que acabara con su vida. Uno incluso le decía “bebe cloro y muere”.
El acoso entre mujeres, de todas las edades, se ha ido incrementando los últimos años, al punto que ya tiene un término propio: “wollying”, la combinación de las palabras en inglés de mujer (woman) y acoso (bullying).
La psicoterapeuta y conferencista internacional, Sheila Morataya, explica al diario en español de Estados Unidos El Nuevo Herald que el fenómeno del “wollying” ha crecido precipitadamente con el surgimiento y popularización de las redes sociales, debido a que da la aparente libertad de expresar cualquier pensamiento por no tener a las personas frente a frente. Adicionalmente, estas plataformas permiten a sus usuarios actuar en el impulso del momento.
Por su parte, la psicóloga boliviana Sijam Ismael comenta a M que las mujeres por naturaleza, tenemos la facilidad de expresar y compartir entre nosotras las experiencias, opiniones y sentimientos más fácilmente que los hombres. “Muchas veces adquirimos el hábito (porque se trasforma en una costumbre) de juzgar y criticar y sin darnos cuenta, ejercemos el ‘wollying’ hacia otras mujeres”, añade. 
En nuestro medio, es usual observar a mujeres reunidas charlando animadamente, criticando o molestando a otras,  carcajadas van y vienen, eso parece ser normal entre el género femenino. “La realidad es que no es tan inofensivo como parece: ya sea sutil o abiertamente, los chismes, críticas, la indiferencia o comentarios irónicos que descalifican a otras mujeres son formas de agresión”, resalta la experta. 

¿POR QUÉ EJERCEMOS EL “WOLLYING”?
¿Por qué ejercemos el ‘wollying’? Ismael cita a Sandra Cusato, psicóloga de la Universidad de Chile, magíster y psicoterapeuta con enfoque en constelaciones familiares. Cusato aclara que no es el sentido de pertenencia lo que mueve a una persona a caer en esto, sino el de competencia. “Estudios realizados en diferentes países y contextos, muestran consistentemente la reacción de adversidad de mujeres ante otras que parecen ser porque las perciben más atractivas, deseables, exitosas, sea por su belleza, actitud, o éxito profesional. Es una conducta que se lleva a cabo para eliminar a una posible rival”, señala e indica que es una suerte de envidia que surge de ver que “otra” tiene cualidades que yo no tengo. “Si la autoestima de nosotras como mujeres está firme y bien fundamentada, jamás percibiremos a una mujer como rival, todo lo contrario: la miraremos con buenos ojos y motivación a incluirla en nuestro grupo de pertenencia”, agrega.

La envidia, sentimiento presente
Sijam Ismael señala que la agresora o grupo de agresoras actúan por envidia, competencia o por estereotipos. Las comparaciones en que la mujer se da cuenta que no puede ser como la otra. “La insatisfacción, pues no tiene lo que quiere. Que algo le falte, genera fuerzas internas que se canalizarán en palabras o actos agresivos”, añade.
Por otro lado, en el caso de la víctima, las consecuencias van en contra de su autoestima, se sentirá lastimada, vivirá adquiriendo comportamientos de prevención con otras mujeres, no creerá en los halagos, fabricará escudos para que no la ataquen. Incluso, puede convertirse con el tiempo, en una generadora de bullying con otras mujeres, explica Sijam. 
Morataya también coincide que el acoso entre mujeres se basa en la envidia y una falta de autoestima. “Hay una falta de seguridad en una misma porque la autoestima se debe sentir en la entraña, es como la firma del alma, lo que te impulsa a saber que mereces lo que mereces”, explica esta psicóloga, conocida como la “coach del pueblo”, al periódico El Nuevo Herald.
La asesora de vida indica que cuando la mujer carece de autoestima y de valores, entonces puede convertirse en victimaria de otras féminas al llenarse de miedo porque esa otra persona representa lo que se quiere o anhela. “Hay mujeres que, definitivamente por llegar a un lugar, no les importa pasar encima”, dice.
Este fenómeno no solo se ve en las escuelas. De acuerdo con el estudio más reciente del Instituto de Acoso (Estados Unidos), en el lugar de trabajo, 31 por ciento de los casos de maltrato abusivo repetitivo es realizado por mujeres. Y el objetivo de ellas son principalmente las mujeres (68 por ciento).
En cambio, en el caso de los hombres –que son responsables del 69 por ciento de los abusos laborales– sus víctimas suelen ser personas de ambos sexos por igual: 57 por ciento hombres y 43 por ciento mujeres.

La importancia de la figura paterna
Durante una visita a Miami (Estados Unidos) para promover su libro “El espejo: ámate tal como eres”, Morataya resaltó la importancia que tienen los papás en la autoestima de sus hijas, que luego se convertirán en mujeres.
“En nuestra cultura hispana, los hombres no han asumido completamente el rol (...) el papá ha estado muy ausente, ha maltratado mucho a las mujeres, o ha tenido mucho éxito y se han ausentado emocionalmente porque no tienen tiempo”, explicó.
La misma Morataya ha sido víctima de “wollying”. Contó que sufrió maltratos cuando era modelo profesional en El Salvador, pero nada se comparó a la pesadilla que vivió cuando hace cuatro años empezó a ejercer como psicoterapeuta y asesora de vida en Houston, Texas.
“Un grupo de mujeres que querían lograr los mismos objetivos que yo, hicieron alianza para sacarme [del mercado]”, relató la “coach del pueblo”, quien agregó que sufrió una campaña en las redes sociales de desprestigio. Le escribían que era una “abusadora de mujeres”, “estás gorda”, “aplícate a tus dietas y baja de peso”.
“Eso me golpeó mucho”, reconoció Morataya, quien fue acosada de niña y abusada sexualmente por un tío.
A raíz de este acoso, la salvadoreña decidió cerrar sus cuentas de redes sociales por un tiempo, pero asegura que ya lo ha superado tras un proceso psicoterapéutico. Esta es en parte las razones que la han motivado a adentrarse en el tema del “wollying”.

¿ERES VÍCTIMA DE ACOSO?
Si crees que eres vulnerable al acoso, Morataya aconseja que se exponga, te atrevas a hacer cosas diferentes y salgas de tu zona de confort. “Aprende a desarrollar la piel de lagarto porque el mundo es el mundo”, dice.
También recomienda que investigues profundamente los grupos a los que te afilias. “Siempre vas a tener un nicho en el que te vas a sentir mejor y estar en tu nicho te va a nutrir para salir de allí”.
Pedir ayuda a un psicoterapeuta es otra opción para que te ayude a conectar con tu valor, autoestima, “belleza única e irrepetible”.

¿ERES UNA VICTIMARIA?
En cambio, para las mujeres que se la pasan acosando a otras, Morataya les aconseja que “vuelvan a su infancia” para determinar si alguien les hizo daño o si hay algo que no está resuelto. “Es la niña herida la que se está vengando, porque en la esencia femenina hay nobleza. Nosotras somos las que traemos la armonía a la sociedad”.
La “coach del pueblo” les manda el mensaje de que hay que “luchar por desatar esos nudos para sanar realmente y hacer más alianza”.
Por su parte, la especialista boliviana Sijam Ismael resalta que, tanto la víctima como la agresora, viven la experiencia de forma dañina, ya que se generan emociones negativas en ambas.
De repente, en algunos círculos eres victimaria y en otros víctima. Puede que estés cansada de que tus amigas y familia planeen y te sugieran cómo vivir el ciclo de la vida: ya naciste, creciste, ahora te toca encontrar pareja y reproducirte; tal vez una compañera de trabajo intentó hacerte quedar mal con la jefa a tus espaldas. ¿Cómo te sentiste al respecto? Seguro que por lo menos, te enfadaste y cada vez te decepcionas y temes más a las mujeres. Sin embargo, vale la pena que te preguntes cómo has podido ofender o hacer daño tú a otras. Cómo vivimos ahora puede movernos de un polo a otro. Es tiempo de que identifiques en qué momentos estás de un lado y otro y decididas si quieres continuar formando parte de este círculo vicioso.   

SUGERENCIAS PARA EVITAR EL “WOLLYING”
La psicóloga Sijam Ismael afirma que muchas mujeres tienen dificultades para reconocer sus propias necesidades y deseos, por ende, reaccionan negativamente cuando ven que otra mujer sí es capaz de hacerlo.
“Reconocer que a la mayoría de las mujeres no se les ha permitido expresar sus emociones negativas y su desarrollo pleno desde pequeñas, permite entender por qué la realización de una mujer puede ser vivida como una traición por parte de otra”.
Ismael comparte con las lectoras de M de Mujer que la solución es reconocer estos sentimientos y abrir un espacio para reflexionar sobre ellos.  “Aunque resulte difícil, al aceptar que tenemos sentimientos de envidia y competencia, nos abre una dimensión más real de lo que en realidad somos. Esto nos permite la posibilidad de abrirnos al cambio y crecimiento personal”, insiste y sugiere lo siguiente para evitar el “wollying”:

1 Desarrollar la empatía: La capacidad de ponerse en el lugar de la otra persona nos permite desarrollar la comprensión de cómo es ella y por qué es así. Salimos del campo de mirar juzgándola y entramos al campo de la comprensión.

2 El pensamiento reflejo: es tener el coraje de analizar de forma honesta, sincera y valiente ese mismo defecto que estás criticando en ti. Tu mente adquirirá mayor grandeza si la empleas en autoanalizarte y ver por qué lo que ves en otra, te molesta. 

3 Practica la regla de oro: “Trata a los demás como te gustaría que te trataran” o sea que, antes de juzgar, piensa en cómo te sentirías cuando sabes que te están juzgando. 

4 Cuando estés presenciando una situación conflictiva, antes de reaccionar, cuenta hasta 10. Este espacio dará tiempo a que tu mente lógica piense antes de reaccionar impulsivamente.

5 Hay que tener presente que las mujeres estamos construyendo nuevas formas de relacionarnos entre nosotras, pero también con el mundo, lo que significa que en la actualidad, no todas tenemos las mismas opiniones o expectativas sobre una serie de temas. Aceptar y respetar las diferencias de opinión en los asuntos privados y también en el trabajo, nos ayudará a fortalecer nuestra individualización, de la cual depende que logremos lo que nos hemos propuesto en la vida.

“Desarrollar la solidaridad con otras mujeres es un desafío que aprendemos cuando ya no nos vemos como competencia, sino como compañeras que nos necesitamos para avanzar en un mismo camino. Se trata de poder expresar abiertamente nuestras necesidades, deseos y expectativas en un ambiente de confianza y comunicación clara, sabiendo que unimos fuerzas entre nosotras. Nos complementamos. Compartir temas y experiencias de nosotras-sin juzgarnos-nos fortalece y alivia”, resalta Ismael.  
Las mujeres exigimos respeto y buen trato por parte de los hombres, estamos en todo nuestro derecho, pero ¿qué pasa con la agresión de una mujer hacia otra mujer? ¿Está bien que aceptemos que hacernos daño es normal? ¿Eres parte de este círculo vicioso de “wollying”? Nos falta mucho camino por recorrer como género, empecemos a construir los cimientos a partir de las relaciones positivas y constructivas de mujer a mujer. Vive cada día como una oportunidad de descubrir lo bien que te hace a ti y a otras vivir en paz.

¿CÓMO SE MANIFIESTA EL “WOLLYING”?
Presenciamos el “wollying” prácticamente todos los días con comentarios llenos de veneno y críticas destructivas, pero qué criticamos específicamente las mujeres. La psicóloga salvadoreña Sheila Morataya recalca los siguientes puntos:

•       El aspecto físico. Si es muy gorda, muy flaca, alta, bajita, voluptuosa o no tiene curvas.
• Cómo se muestran al mundo. La ropa, el peinado o el tinte de cabello, los accesorios, maquillaje (sea por ponerse mucho o poco).
•       Las elecciones de vida. Si está soltera o casada, si tiene (muchos) hijos o no tiene ninguno, cómo crían a esos hijos, la pareja que tienen, si trabajan o no.
•       La conducta individual o personalidad. Si es muy habladora o callada, lo que comen o no comen, cómo se relacionan con el sexo opuesto.
Sijam Ismael explica que los motivos para criticar se convierten para muchas-en un pretexto perfecto para agredir a otras de su género. “Quien queda mal no es la persona criticada, sino quien la juzga porque deja ver sus carencias y fallas emocionales. Refleja también, en los detalles observados, algo de ella misma.  Sabemos que el concepto de una misma es proyectado en las relaciones”, señala.


Publicado por Diario Los Tiempos – Bolivia – Adriana Trigo – 09/06/17 -

Notimia, una agencia para dar voz a la población indígena y afrodescendiente en México


Fotografía tomada durante el Encuentro de Comunicadoras Indígenas y Afrodescendientes (CCEMx) en Oaxaca, México, 2015. Crédito: Mikel Blasco/CCEMx. Imagen usada con el permiso del Laboratorio de Ciudadanía Digital.
Las comunidades indígena y afrodescendiente en México comparten una lucha constante contra la discriminación, y un arduo camino por ganar visibilidad y defender sus derechos. Los obstáculos y peligros a los que se enfrentan son diversos: persecuciones, encarcelamientos, desigualdad, exclusión e incluso desplazamiento forzado y asesinatos por oponerse a la explotación de recursos naturales en sus lugares de origen.
De acuerdo a datos de una encuesta intercensal elaborada en 2015 por el Consejo Nacional de Población de México, existen casi 17 millones de personas que por su cultura, historia y tradiciones se consideran indígenas. De esta cifra, el 6.5% habla alguna lengua originaria. De ellas, el 80% además de enfrentar a la pobreza, lidian con rezago educativo y violencia de género, de acuerdo a un artículo publicado por la organización México Social.
Por otro lado, según un informe que publicó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en conjunto con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), uno de cada 100 habitantes en México es afrodescendiente, lo que equivale a 1,381,853 personas. El reporte señala que el 18% de dicha población habla una lengua originaria, mientras que dos terceras partes se identifican además como indígenas
Fotografía tomada durante el Encuentro de Comunicadoras Indígenas y Afrodescendientes (CCEMx) en Oaxaca, México, 2015. Crédito: Mikel Blasco/CCEMx. Imagen usada con el permiso del Laboratorio de Ciudadanía Digital.
Además de la lucha constante por sus derechos y la adversidad social, ambas poblaciones ahora tienen algo positivo en común: Notimia: una agencia de noticias creada por fotógrafas, videastas, cineastas y periodistas indígenas y afrodescendientes.
Este medio de comunicación, con perspectiva de género y alcance internacional, ha emprendido el reto de dar voz a comunidades que han sido invisibilizadas y silenciadas. Aborda temas que los medios convencionales suelen dejar de lado, como los movimientos, protestas y problemáticas que los pueblos indígenas y afrodescendientes viven cada día en todos los puntos del país. El reto es llevar la información a diferentes niveles: desde el medio propio y comunitario, al alcance y repercusión en espacios nacionales e internacionales.
Durante su presentación ante medios de comunicación en la Ciudad de México, el pasado 5 de abril de 2017, Guadalupe Martínez editora y fundadora de Notimia señaló que la agencia responde a un esfuerzo para promover la comunicación intercultural.Busca formar y difundir procesos organizativos de las comunidades y pueblos originarios en sus idiomas indígenas y traducirlos a otras lenguas. Durante el evento – que fue transmitido en línea – el poeta y escritor en lengua náhuatl Mardonio Carballo destacó la importancia de escuchar a las mujeres indígenas en su propia voz:
Es necesario que su propia voz sea la que se escuche, que sean ustedes hablando por ustedes mismas.
Carballo remarcó además la importancia de abrir medios propios de las comunidades indígenas para poner el acento donde nadie más lo pone. En un país donde se hablan 69 idiomas es visible la ausencia de medios de comunicación que se presenten en distintas lenguas.
Eso lo tenemos que cambiar estando atentos en muchos sentidos, desde adentro (de las comunidades) y hacia afuera.


Fotografía tomada durante la Conferencia de prensa de la presentación de Notimia, en la Ciudad de México, 2017. Crédito: Ane Sanz/ CCEMx. Imagen usada con el permiso del Laboratorio de Ciudadanía Digital.
El equipo inicial de Notimia está encabezado por la Alianza de Mujeres Indígenas de Centroamérica y México, que agrupa a más de 300 comunicadoras de América y 200 en diferentes estados de la República Mexicana. Asimismo, la agencia forma parte del Encuentro de Comunicadoras Indígenas y Afrodescendientes (ECIA) que se realiza cada año con el objetivo de fortalecer el trabajo autóctono para la construcción de procesos de comunicación para la paz.
En el sitio web de Notimia ya se pueden encontrar diversas noticias enfocadas en la importancia de empoderar a la población menos visibilizada. Etnomoda, mujeres periodistas y los derechos de los pueblos originarios son algunos temas que se han cubierto.
A un par de meses de este evento, Notimia también suma seguidores en sus redes sociales, incluyendo su fanpage de Facebook denominada “Notimia: Agencia de Noticias por Mujeres Indígenas y Afrodescendientes“.


Publicado por GLOBALVOICES -  Mercedes Matz – 05/07/17 -

MUJERES AFRICANAS UNIDAS CONTRA EL EXTRACTIVISMO


Sarah Makau, Kenia
"Lo que nos tenemos que preguntar es: ¿Tenemos en África control de nuestros recursos ó estamos enredados en este sistema global de acumulación que fue traído durante el colonialismo? ¿Cómo podemos escapar de esa esclavitud?" Resumió Mela Chiponda, participante de la Segunda Escuela Feminista Anual WoMin, organizada por Netright Ghana.
"No teníamos títulos de propiedad, la tierra no estaba delimitada, nadie conocía la superficie de sus fincas, así que cuando nos enteramos de esto, el gobierno entró y empezó a demarcar y hubo una pausa en las actividades mineras. Pero estamos preocupados. Te sientes como que hemos arrinconado a un león que está esperando en el pasto", dijo Sarah Makau, de Kenia.
Cincuenta y tres activistas de doce países africanos se han reunido para desarrollar nuestra artesanía ecofeminista en África y fortalecer sus herramientas de resistencia en la Segunda Escuela Anual Feminista WoMin, organizada por Netright Ghana, que se celebró en Accra, Ghana, del 7 al 14 de junio, 2017.
Publicado por SOCIAL WATCH - Fuente: Netright Ghana.- 16/06/2017 -


Las mujeres encarceladas: una mirada objetiva

Recluidas. Pabellón de mujeres en la cárcel de Bouwer. (R. Viñuelas / archivo)

El encierro de una mujer tiene consecuencias gravísimas en cuanto al deterioro psicofísico de su salud.
En Argentina hay 740 mujeres presas, según los datos que brindó el Servicio Penitenciario Federal en el último censo de abril de 2016.
Todas ellas se distribuyen en seis cárceles de Argentina. Aun así, el pequeño número de mujeres en las prisiones plantea problemas específicos a los administradores penitenciarios; puesto que la inmensa mayoría de los reclusos son varones, los sistemas penitenciarios suelen gestionarse con el criterio de que la norma es “el varón”.
Alojar a las mujeres plantea dificultades, porque el número de ellas que procede de cada ciudad o región es pequeño para habilitar un edificio especial. La consecuencia es que se tiende a albergarlas en edificios provisionales o en anexos de las cárceles para hombres.

La alternativa es ingresarlas en prisiones especiales para mujeres, pero a menudo ello significa alejarlas de su hogar y de su familia.
En la prisión, las mujeres se enfrentan a problemas particulares, debido a su papel en la familia, ya que en general son ellas quienes asumen la responsabilidad de la familia y de los niños, con lo que la reclusión les ocasiona problemas particularmente graves.
A su vez, en el entorno coercitivo de la prisión, las mujeres son vulnerables, necesitan salvaguardias especiales para garantizar que no se abuse de ellas en modo alguno.
Aquellas que ingresan a la prisión embarazadas se enfrentan a grandes problemas. Es que, en términos generales, la prisión es una sociedad dominada por los hombres; por consiguiente, es preciso cuidar que no se pasen por alto los derechos y las necesidades de las mujeres.
Olvidadas

Su situación en las prisiones no recibe mucha atención en los instrumentos internacionales, no obstante los requisitos generales de la no discriminación y la igualdad de trato quedan claramente establecidos en la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la que prohíbe cualquier discriminación que prive a las mujeres de las mismas protecciones y libertades fundamentales en todas las esferas (política, económica, social, cultural y civil) que se les reconocen a los hombres.
A nivel nacional, coherente con la Convención de Belén do Pará, Argentina cuenta con la ley número 26.485, para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y avanza sobre una ley anterior restringida a la violencia doméstica, e incluye la violencia institucional.
Asimismo, Argentina ha tipificado el femicidio en el Código Penal como un agravante de la pena del homicidio de una mujer o de personas transexuales cuando esté motivado por su condición de género.

Sin duda, estos son marcos normativos de relevancia para referenciar la situación de las mujeres en las cárceles del país. La mayoría de las mujeres privadas de libertad están detenidas por delitos relacionados con la comercialización o el contrabando de estupefacientes.
Lo relevante aquí es su rol en las redes de comercialización, donde ocupan los puestos más bajos de la jerarquía, que por otra parte son los que corresponden a los de mayor exposición al poder punitivo del Estado.
Muchas de ellas provienen de sectores con alta vulnerabilidad social y económica, por lo que el incremento de su participación en tales delitos es coincidente con el proceso de quiebre en la estructura socioocupacional, de grandes cambios en las estructuras familiares y de profundización del proceso conocido como feminización de la pobreza.

Otra causa del encarcelamiento es la violencia de género que se ejerce contra ellas, que en situaciones de reiterados maltratos las lleva a utilizar la fuerza contra su agresor, sin tener luego, en muchos casos, acceso a la justificación en su defensa.
A modo de conclusión, diversos estudios desarrollados en los ámbitos nacional e internacional dan cuenta del impacto diferencial que la privación de la libertad tiene para las mujeres respecto de los hombres.
La maternidad es un aspecto clave de esta diferencia, ya que la pérdida de las relaciones maternofiliales ocasiona mayor ansiedad en las mujeres, impactando en su estado de salud por el mayor sufrimiento psicológico que implica.

Muchas mujeres privadas de libertad son poco visitadas y abandonadas por sus parejas; padecen problemas de salud relacionados con su extracción social –condiciones y calidad de vida–, con experiencias previas al encierro, como la violencia de género y los hábitos toxicológicos, por lo que podemos concluir que el encierro de una mujer tiene consecuencias gravísimas en cuanto al deterioro psicofísico de su salud.

Publicado por Diario La Voz – Córdoba (Argentina) – Inés María de Olmos/Marcela Sarmiento - * Abogadas, integrantes de la Fiscalía de Ejecución Penal de la ciudad de Córdoba, especializadas en Ejecución Penal – 12/07/17 -